El maestro del veneno en el clan Tang Sichuan - Capítulo 376

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  4. Capítulo 376 - Remolino (2)
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—¿Hueles una bestia espiritual? Ryong, tú normalmente eres bien meticuloso… ¿seguro que no te estás adelantando esta vez?

La hermana Seol se veía confundida cuando dije que sentía el olor de una bestia espiritual.

Hasta ahora, yo nunca me había acelerado para afirmar algo. Siempre esperaba a tener pruebas sólidas. Pero esta vez, nomás escuché la historia y de inmediato sospeché de una bestia espiritual… eso fue lo que la sacó de onda.

—Tengo mis razones, hermana Seol.

—Los remolinos normalmente se forman donde se encuentran corrientes rápidas. Pero ¿formarse en un lago quieto? Y encima voltear barcos… eso ya está demasiado raro.

—Y si están saliendo en varios puntos en vez de un solo lugar, eso no pasa de forma natural.

Los remolinos aparecen donde se juntan o se tuercen corrientes de agua… como donde un río entra a un lago. Pero en un lago plano y calmado, eso es inaudito.

Si se están formando remolinos en un lugar así, o es por un cardumen enorme revolviendo el agua… o tal vez por un socavón bajo el lecho del lago.

¿Pero múltiples remolinos? ¿Por todos lados?

Eso solo podía significar una cosa: una bestia espiritual.

Aun así, aunque yo tuviera razón, no era como para festejar.

Porque si los remolinos estaban bajo el agua, la criatura casi seguro era acuática.

El sospechoso más probable: Huali, la Carpa de Fuego.

El pez espiritual de agua dulce que en las leyendas es Carpa Huali Dorada, Huali de Cien Años, Huali de Mil Años… y hasta Huali de Diez Mil Años.

Esto era un lago, no el mar. Así que lo más probable era algo tipo carpa o pez dorado espiritual.

¿El mejor escenario? Una serpiente de agua.

—Que esté bajo el agua sí mata un poquito la emoción, ¿eh…?

Antes de que Jaheo terminara su conversación, le susurré una petición rápida.

[Maestro Jaheo, ¿puede preguntarles por qué creen que esto es cosa del Rey Dragón? ¿Alguien vio algo o nomás lo asumen porque pasó bajo el agua?]

[Entendido.]

La gente estaba aferrada a que era la ira del Rey Dragón. Pero ¿porque alguien había visto algo? ¿O era solo la idea típica de la época: “cosa rara en el lago = Rey Dragón”?

Tenía que saberlo. Aunque fuera una migajita de pista, me ayudaría a adivinar a qué nos enfrentábamos en realidad.

—…En serio, ¿qué está pensando el gobernador?

Entonces Jaheo les preguntó a los hombres, tal como le pedí:

—Entendemos que hubo remolinos y barcos volteados. Pero ¿por qué exactamente creen que es cosa del Rey Dragón?

Hubo una pausa, luego intercambiaron miradas.

Al final, uno contestó:

—Pues… eso es obvio, ¿no?

—¿Obvio?

—Ah, cierto. Usted acaba de llegar.

—¿Obvio? ¿Qué respuesta es esa?

El hombre asintió como si fuera la cosa más normal y señaló hacia una parte de Akyang.

—Si va para allá, va a encontrar un lugar que se llama el Pozo Yoo Uijeong.

—¿Yoo Uijeong?

—Es un pozo al lado oriental del monte Yongok. Cualquiera que visita Akyang va ahí. Es todo un espectáculo, debería verlo algún día.

—Ya veo… ¿pero qué tiene que ver ese pozo con el Rey Dragón?

—Ah, ahí está el cuento. Es una leyenda.

—En la dinastía Tang, hubo un erudito llamado Yoo Ui. Reprobó el examen imperial en Chang’an y se iba de regreso a casa cuando pasó por Gyeongyang.

—Ahí vio a una mujer siendo maltratada por un hombre. Le dio cosa y se metió a ayudar.

—Resulta que el hombre era su esposo… y la mujer era la tercera princesa del Rey Dragón del lago Dongting.

—Yoo Ui la ayudó a escapar, pero sabía que en cuanto él se fuera, la iban a volver a maltratar. Entonces decidió avisarle a su familia.

—Fue a un manantial donde ahora está el Pozo Yoo Uijeong y tocó el naranjo que estaba al lado. Con eso pudo entrar al palacio del Rey Dragón bajo el lago, y ahí contó que la tercera princesa estaba siendo abusada.

—La rescataron, y al final la princesa se enamoró de Yoo Ui. Vivieron felices para siempre.

—Por eso, nosotros los barqueros decimos que cada que hay tormentas o remolinos en el lago Dongting, es la ira del Rey Dragón.

—Ahhh… ya entiendo.

—…¿Neta? ¿Eso era todo?

Yo pensé que alguien había visto algo. O que había una pista grande.

Pero no: pura leyenda local.

Como los pescadores suelen ofrecer rituales al Rey Dragón, en cuanto empezaron a hundirse barcos, lo asumieron de inmediato.

Y la leyenda del Palacio del Dragón bajo el lago Dongting lo reforzaba.

Yo calculé que tendríamos que esperar información más sólida de los Colmillos del Dragón que fueron hacia el centro y hacia la oficina administrativa.

En eso, alguien de otra mesa cercana se metió de golpe:

—No quiero interrumpir, pero escuché que era por una serpiente enorme.

—¿¡Qué!? ¿¡Una serpiente?!

Mis oídos se pararon al instante.

Me acordé de lo que dijo la señorita Cheongyu: había serpientes guardianas protegiendo a la Reina Avispa Dorada.

Además de Bi-cheon Shin-sa y la Serpiente Ji-yeong, faltaban otras tres.

¿Podría estar una de ellas aquí?

La emoción me subió como fuego. Se me empezaron a sudar las manos y hasta se me fue un poquito la cabeza de la expectativa.

De inmediato le mandé otro susurro a Jaheo:

[¡Maestro Jaheo, por favor pida más detalles!]

[Por supuesto, pequeño señor.]

Y así, Jaheo se volteó hacia el hombre que mencionó la serpiente y soltó preguntas rápidas y filosas… como si fuera mi avatar en un juego.

—¿Dice que una serpiente? ¿Podría explicar más, benefactor?

—Sí, maestro.

—Este lugar, Akyang, antes se llamaba Parung. En tiempos antiguos—por la era del emperador Yao y el emperador Shun—había una serpiente gigantesca llamada Ba-sa que vivía en las gargantas de las Tres Gargantas del Yangtsé.

—Era tan enorme que podía tragarse elefantes enteros.

—Ah, he oído de eso. El emperador Yao mandó a Hou Yi a dispararle con el arco, ¿verdad?

—Exacto, maestro.

—Dice la leyenda que el cadáver de Ba-sa se volvió ocho colinas que ahora rodean el lago Dongting.

—Algunos creen que el caos reciente es porque nació una serpiente bajo el lago… nacida de la energía que quedó del cadáver de Ba-sa.

—Esa serpiente es la que está causando los remolinos y volteando los barcos.

Jaheo claramente sabía más de lo que dejaba ver: fue completando partes del relato.

—¿Yao y Shun? Eso es… antiquísimo. Como de antes de la dinastía Xia.

—¿Eso era todo? ¿Esa es toda la explicación?

Toda mi emoción… se apagó de golpe.

O sea, ¿en serio? ¿Nos estamos yendo a mitos más viejos que los tiempos de Ungnyeo y su oso tragando artemisa?

Yo quería por lo menos ubicar un punto caliente donde salieran más los remolinos, pero…

El área era demasiado grande.

[Maestro Jaheo, ¿puede preguntar si hay un lugar específico donde los remolinos aparezcan más seguido?]

[Claro, pequeño señor.]

—¿Sabe dónde suelen aparecer con más frecuencia los remolinos?

—¿Frecuencia? Difícil decir. Salen por todas partes.

—Solo los hemos visto por el Dongting Oriental, cerca de Akyang.

—De lo del Dongting del Sur o del Oeste no sabemos.

—¿Esas zonas también están bloqueadas?

—¿Han escuchado algo?

—Mmm… dudo que hayan bloqueado tan lejos.

Quedó claro que el lago Dongting era enorme. Fuera del área de Akyang, los barqueros no sabían mucho.

En este punto, lo mejor era esperar a que los Colmillos del Dragón regresaran del interior de la ciudad y de la oficina del gobierno. Necesitábamos información real. No leyendas.

—Oye, ¿y todos dónde están?

—Sí, ¿dónde quedaron? ¿Nos cruzamos sin vernos?

—¿Oh? So-ryong, ¡por allá!

Todavía andábamos en el mercado tratando de dar con los Colmillos del Dragón que se metieron más adentro… cuando por fin los vimos.

Ahí estaban, como si nada, tragándose pato asado en un puesto callejero.

—¿Hermano?

—Ah, So-ryong. Ven, siéntate con nosotros. Qué bueno que nos encontraste.

—Pequeño señor So, por favor… siéntese.

Los Colmillos del Dragón estaban sentados alrededor de una mesa llena de pato asado y guarniciones, comiendo como reyes.

—¿Neta? Nosotros andábamos corriendo por toda la ciudad buscándolos…

Nosotros dándole vueltas para encontrarlos y ellos aquí en tour gastronómico.

Debí poner cara de molesto, porque mi hermano Gwiseong alzó una ceja y preguntó:

—Le dije a la tripulación que te avisara que estaríamos esperando aquí. ¿No escuchaste?

—No. Nosotros nos metimos más al mercado a buscar información.

—Se hizo tarde y la gente dejó de hablar, así que no sacamos mucho. Pensamos en comer algo y volver, pero parece que nos cruzamos.

Bueno. Eso era perdonable.

Así que me senté entre ellos, agarré una pierna de pato y le di un buen mordidón mientras preguntaba:

—Hermano, ¿sacaron algo útil? Nosotros hablamos con unos barqueros tomando algo. Dicen que los remolinos son la razón por la que ya no dejan salir a los barcos al lago Dongting.

—Sí, eso mismo escuché. Los remolinos han estado volteando barcos, así que el gobernador de Akyang ordenó prohibir toda salida al lago.

No supe quién se lo dijo, pero era idéntico a lo que nos contaron a nosotros.

Entonces Ji-ryong se metió:

—Yo oí lo mismo. Al parecer el gobernador declaró que cualquiera que se atreva a zarpar en el lago Dongting… pierde la cabeza.

—¿¡Pierde la cabeza?!

Nomás de escucharlo se me erizó el cuello.

Pero luego Ji-ryong añadió con una sonrisita:

—Ah, pero eso solo aplica para el Dongting Oriental.

—¿Solo el Dongting Oriental?

—Sí. El lago Dongting es tan grande que se divide en Este, Oeste y Sur. La prohibición solo aplica en el Dongting Oriental, alrededor de Akyang. No pueden bloquear todo el lago. Si intentaran cortar acceso hacia Changde o Yiyang, los gobernadores de esas ciudades armarían un escándalo.

Como explicó Ji-ryong, el lago Dongting parecía una “V” chueca, con el lado izquierdo mucho más angosto que el derecho.

Solo el Dongting Oriental—la parte conectada con Akyang—estaba cerrado.

—¿Y qué? Si la entrada está bloqueada, igual no podemos entrar.

Exacto. ¿Qué diferencia hace?

Si el acceso principal está sellado, no podemos meternos al lago para investigarlo.

Sí, podría mandar a Cho y a Yeondu a explorar… pero esto probablemente era una bestia espiritual acuática enorme. Si yo tenía razón, Geumdo también tendría que entrar.

Y mandar a Cho solo me daba pendiente. Nada muy bien, pero ¿y si lo agarraba un remolino?

En eso, Hwa-eun habló:

—So-ryong, hay más de una manera de entrar al lago Dongting.

—¿Más de una?

Sí… ¿entonces por qué no lo dijo desde antes?

La miré confundido. Entonces Ji-ryong asintió y agregó:

—Está la desembocadura de Songzi, la de Ouchi y la de Taepyeong. Son ríos más chicos que entran al lago. Tendrías que pasar por campos de carrizo y pantanos, pero se puede.

¿¡Tres rutas más!?

Me paré con la pierna de pato a medio comer todavía en la mano y grité:

—¡Eso me lo tenías que haber dicho antes! ¿Qué estamos esperando? ¡Vámonos!

Ji-ryong se veía incómodo.

Yo ladeé la cabeza, y él explicó por qué:

—Hay un problema. Esas zonas están controladas por las Dieciocho Fortalezas de Dongting.

—¿Las Dieciocho Fortalezas?

Ese nombre me sonó.

Fruncí el ceño, y Hwa-eun me ayudó a acordarme.

—So-ryong, Lee Tae las mencionó una vez. Son bandidos de río… como las bandas que controlan los cruces del Yangtsé.

—¿Sí las mencionó?

—Sí.

La verdad, si yo tenía espacio en la cabeza, me memorizaba nombres de criaturas venenosas o bestias espirituales. ¿Pero de banditas de rufianes? Nel.

¿Y qué demonios son las Dieciocho Fortalezas de Dongting?

—¿Es como un club de machos alfa de Dongting o qué?

Como fuera, significaba que tendríamos que pasar por territorio de bandidos.

Así que había dos opciones:

O abrirnos paso a golpes como la vez pasada… o pagar “peaje”.

—Entonces… o los aplanamos o les damos mordida.

Si escogíamos lo primero, íbamos a armar bronca otra vez. Tendría que soltar a las criaturas.

—¿Mejor pagamos y ya?

Esa fue la sugerencia suave de Hwa-eun.

Todos asintieron, de acuerdo… pero a mí me dio comezón en el alma.

En mi vida pasada vivía en un país donde se respeta la ley. Aquí la gente les paga a los bandidos como si nada. Me frustraba horrible.

Sobre todo cuando eran don nadie exigiendo tributo. Yo ya estaba a nada de decidir poner en su lugar a esas Dieciocho Fortalezas cuando…

—Disculpe… ¿usted es el señor So-ryong del Clan Tang de Sacheon?

Todos volteamos.

Dos hombres de apariencia ruda salieron con cautela de un callejón en sombras y se inclinaron hacia mí.

—Soy yo. ¿Y ustedes quiénes son?

Parecían maleantes, pero sabían quién era yo. Y yo nunca los había visto.

Mientras ladeaba la cabeza, confundido, uno respondió con respeto:

—Servimos al Jefe de Fortaleza Lee Tae. ¡Hemos oído muchísimo de usted!

—¿Subordinados de Lee Tae? Nunca los había visto. ¿Cómo me reconocieron?

Decían servir a Lee Tae, pero sus caras eran desconocidas.

Uno se rascó la cabeza.

—Somos reclutas nuevos. Oímos a alguien mencionar a Lee Tae y al señor So-ryong, así que nos animamos a preguntar.

—Ahhh, con razón. Mucho gusto. Pero… ¿qué andan haciendo ustedes dos por acá?

Pregunté porque me sorprendía ver bandidos de río caminando en una ciudad tan “decente”.

Pero su respuesta me agarró en curva.

—El Jefe de Fortaleza Lee Tae nos mandó a investigar los remolinos del lago Dongting.

—¿Los remolinos?

—Sí, señor. La vez pasada usted nos regañó por no hacer nuestro trabajo. Como esto queda cerca de las Tres Gargantas, nos ordenó venir a investigar directo. Como nuestras caras no son conocidas, nos mandaron a nosotros.

—Ahhh…

Sí, yo sí lo regañé. Le dije flojo y que nomás cobraba dinero y entregaba reportes tarde.

—Bueno… parece que por fin se puso las pilas.

Mandar gente en persona a confirmar era un avance.

Entonces los dos preguntaron con cuidado:

—Ehm… no estábamos espiando, pero… sonó como que usted va a entrar al lago Dongting, ¿no?

—Sí, así es.

—Y estaban hablando de pagar… no hace falta, señor So-ryong. El jefe de las Dieciocho Fortalezas es hermano jurado de Lee Tae.

—¿En serio?

Hasta la basura sirve si la guardas para el momento correcto. Supongo que hasta estos bandidos tenían sus ventajas.

Si es hermano jurado de Lee Tae, y Lee Tae trabaja para mí… entonces él también trabaja para mí.

Sonreí y dije:

—Entonces, ¿qué tal si nos muestran el camino?

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