El maestro del veneno en el clan Tang Sichuan - Capítulo 374

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—¡Tal como se espera del sucesor del Líder de la Alianza!

—¡Es increíble, Joven Maestro So!

Me quedé pasmado por lo inesperado, pero como los guerreros no paraban de echarme flores con ojos brillantes, me rasqué la cabeza y respondí con torpeza:

—E-es… un nivel humilde, la verdad.

Era obvio: por la Técnica Marcial del Corazón de Bestia dentro del arte de los Cinco Venenos que Vuelven al Origen, el veneno o los rasgos físicos de Cheongwol de algún modo habían afectado mi Técnica de Caparazón de Hierro. Pero el Líder de la Alianza creyó que lo había logrado a puro entrenamiento.

Me dio tantita culpa, pero no era como que yo lo hubiera planeado… y de cualquier manera me salvó de un balazo. Así que respondí rápido.

Al final, lo más importante en la vida es pensar rápido, ¿no?

Ya fuera en mi vida pasada como streamer o en esta vida en el Jianghu, la improvisación siempre ha sido la clave.

Entonces el Líder de la Alianza habló con tono satisfecho:

—No hace falta ser modesto. Alcanzar el nivel de Siete Estrellas en menos de un año es algo de lo que puedes estar orgulloso. Ya no tengo nada más que enseñarte por ahora.

—¡Uuuh, Siete Estrellas en menos de un año!

—¡Siete Estrellas! ¡Ya llegó a Siete Estrellas en la Técnica de Caparazón de Hierro del Líder de la Alianza!

Los guerreros se encendieron y gritaron emocionados, pero en seguida se callaron al darse cuenta de que se estaban dejando llevar.

El Líder de la Alianza continuó:

—Parece que elegí a la persona correcta. La pequeña de allá se ve cansada, así que vayan a descansar. Gracias a ti, tuve una noche verdaderamente agradable.

—Creo que te irá bien, pero si algún día necesitas consejo, no dudes en venir a buscarme.

Al decirlo, le echó un vistazo a Unmirang; era cierto, llevaba rato cabeceando.

Tras terminar, se levantó, se puso de nuevo el sombrero de bambú y se dio la vuelta.

—Gracias por la comida y por su guía.

Mientras me inclinaba a sus espaldas, el guerrero que me había guiado —y que era parte de la guardia personal del Líder— también se inclinó. Luego se acercó y me susurró al oído:

[Me llamo Palma de Hierro Jang Gil, capitán de la Guardia Dragón Tigre bajo el mando del Líder de la Alianza. Si alguna vez regresas a la Alianza Marcial, pregunta por mí. Te llevo directo con él.]

Y así, como si nada, el Líder de la Alianza y su grupo desaparecieron.

Hwa-eun se acercó a mi lado y, rozándome el brazo, preguntó:

—So-ryong, esto definitivamente parece que el veneno o el caparazón de Cheongwol se manifestaron por la Técnica del Corazón de Bestia, ¿no?

—Probablemente.

—¿Pero por qué el caparazón y no el veneno?

—Justo eso.

—Hm. Hay que juntarnos con la señorita Cheongyu y con la hermana Seol para hablarlo bien.

—Vamos ahorita.

Parecía que la sospecha de Hwa-eun era correcta, pero lo más raro seguía siendo eso: ¿por qué no veneno, sino caparazón?

Como ella dijo, lo mejor era sentarnos con Cheongyu y con la hermana Seol para discutirlo.

—Pfft… puff…

Cuando nos íbamos a dar la vuelta, de pronto se escuchó cerca un ruidito extraño, como bufidos y ronquidos.

—¿Hm?

—¿Unmirang?

Volteamos, y ahí estaba: Unmirang, con la cabeza agachada, profundamente dormida, sin enterarse de que ya todos se habían ido.

Había estado cabeceando todo el rato y ahora ya estaba completamente vencida.

Por haber vivido en el palacio, Unmirang estaba acostumbrada a una rutina muy estricta. Desvelarse así era demasiado para ella.

Hwa-eun la levantó con cuidado y se la echó a la espalda, y aun medio dormida, Unmirang murmuró:

—P-perdón… señorita…

Todavía tenía la conciencia de disculparse.

Hwa-eun soltó una risita suave.

—Jeje. Pobrecita, seguro estaba agotadísima. Vámonos, So-ryong.

—Si pesa, yo la cargo.

Aunque fuera mujer, era de los nuestros, así que se lo ofrecí por si Hwa-eun batallaba.

Pero Hwa-eun ajustó el agarre de inmediato y no respondió.

Aun así, pensándolo bien, quizá sí era medio raro caminar hasta el barco con ella cargando así a Unmirang.

—¿Qué?

Hwa-eun parpadeó, como si no hubiera oído bien… y luego me miró con un gesto de incomodidad.

Como si yo hubiera dicho algo indebido.

‘Espérame… ¿dije algo malo?’

Su mirada me hizo encogerme. Y entonces soltó:

—So-ryong, sé que eres amable y considerado. Pero tu amabilidad y tus cuidados deben ser solo para mí. Eso significa que solo yo me subo a tu espalda. ¿Entendido?

Una declaración de que mi espalda tenía dueña.

Se le puso la cara un poco roja, como si hasta a ella le diera pena lo que acababa de decir, pero su expresión era firme, y yo asentí rápido.

—¡C-claro! ¡Claro que así debe ser! Eh… ¿pero y la hermana Seol?

—…

Dije que sí, que solo ella… pero de inmediato pregunté si la hermana Seol también estaba “prohibida”.

Yo lo decía de manera lógica. O sea, ¿y si la hermana Seol se enfermaba viajando? Alguien tendría que cargarla, ¿no?

Pero mi pregunta claramente no cayó bien. Recibí una mirada filosa.

Una mirada que no supe interpretar.

‘¿Me miró así porque sí se permite y no debía ni preguntar? ¿O porque es obvio que no se permite?’

Como no entendí, mis ojos nomás se fueron de un lado a otro, bien inútiles.

Cuando bajamos al primer piso, el pasillo estaba silencioso… pero la puerta estaba abierta.

Solo cuando salimos escuchamos señales de vida detrás.

¿Tal vez no querían meterse con artistas marciales y por eso ni preguntaron quiénes eran los invitados?

¿O tal vez, como el invitado era el Líder de la Alianza, lo manejaban con privacidad absoluta?

Como fuera, al entrar al mercado nocturno, estaba negrísimo.

Las calles estaban totalmente cubiertas por la oscuridad.

Nos apuramos rumbo al puerto.

Visto en retrospectiva, nos habíamos tardado demasiado. Los niños y la hermana Seol seguro ya estaban preocupados.

—La hermana Seol y los niños deben estar preocupados.

—¡Ah! Se me olvidó por completo por lo del Líder de la Alianza. ¡Apurémonos!

Tal como esperaba: al llegar, la señorita Cheongyu, la hermana Seol y los niños estaban en el muelle, con cara de angustia.

Habían encendido linternas en el barco y nos estaban esperando.

—Shiaa. [¡Joven Maestro So, qué le pasó a Unmirang!? Me desperté y ya no estaban, y cuando le pregunté a la hermana Seol, dijo que ustedes dos solo fueron al mercado. Pero no regresaban y ya estábamos bien preocupados.]

—Hwa-eun, ¿qué le pasó a Unmirang? Los niños ya iban a salir a buscarla y tuve que calmarlos. ¿Se lastimó?

—Tsrrrk. [¡Papá, qué pasa!? La tía nomás nos dijo que esperáramos y ya nos estaba dando miedo.]

—Kishit. Kishishi.

Sí, estaban muy preocupados.

Debí pedirles a los guerreros que mandaran aviso al barco… pero encontrar al Líder de la Alianza nos hizo olvidarlo por completo. Fue culpa nuestra.

—Perdón, todos. Se preocuparon, ¿verdad? No es nada grave. Los tres fuimos al mercado, comimos algo y… bueno, el Líder de la Alianza estaba ahí. No pudimos zafarnos. Unmirang se quedó dormida, nada más.

Mientras Hwa-eun explicaba y se disculpaba, la gente —y las criaturas— reaccionó con sorpresa y confusión.

—¿Qué? ¿El Líder de la Alianza?

—Shiaa? [¿El Líder de la Alianza Marcial?]

—Kishit?

—Chii?

—Es el viejito que vive cerca de donde dejamos a los Colmillos del Dragón. No lo habíamos visto en mucho tiempo, así que quiso platicar… y se nos fue el tiempo. Perdón, de verdad. Se preocuparon, ¿verdad?

Con la explicación de Hwa-eun y la mía, por fin se tranquilizaron.

Pero luego vino una oleada de chillidos decepcionados… y sonaban como quejas dirigidas a la hermana Seol.

—Siiia. [¿Ves, hermana Seol? ¡Estabas equivocada!]

—Tsrrrk. [Tía, en serio, ¿qué onda?]

—Gguggwoo. [Tía, eso estuvo engañoso. ¡Te equivocaste!]

—Yo, eh… bueno…

La hermana Seol, toda nerviosa, solo pudo tartamudear ante las protestas filosas de los niños… aunque no entendiera ni una palabra de lo que en realidad decían.

Por alguna razón, se sentía como si la hermana Seol se hubiera vuelto criminal nacional. Ladeé la cabeza y pregunté:

—¿Qué pasó? ¿La hermana Seol hizo algo mal? Suena como si los niños la estuvieran culpando muchísimo.

—Shii. [Es que la hermana Seol dijo algo raro… ejem…]

—¿Raro?

En cuanto dijeron “raro”, ladeé la cabeza, y ahí fue cuando Cho respondió todo incómodo y Bini soltó la bomba sin filtro:

—Tsruruu. [Cuando quisimos salir a buscarlos, la tía dijo que tú y mamá estaban… pasando un tiempo especial. Que no debíamos molestarlos. Que tal vez se iba a hacer un bebé…]

—Tsrurut. [¡Qué onda, tía! ¡Dijiste que se fueron a hacer un bebé! ¡Y nosotros esperando bien pacientes!]

—Gyut. [¿Un bebé!?]

—¿Qué… qué se supone que significa esto? ¿Hermana Seol? ¿Qué exactamente “hicimos” Hwa-eun y yo? ¿Un bebé?

Volteé a ver a la hermana Seol para que me explicara, repitiendo lo que dijeron los niños. Ella se rascó la cabeza y contestó:

—¿So-ryong y yo hicimos algo…?

—No, yo solo quise decir… que se tardaron mucho, así que pensé que quizá andaban por ahí… perdiendo noción del tiempo y disfrutando…

—¿Con Unmirang?

—Bueno… quizá ella estaba vigilando o algo…

—¡Hermana Seol!

—¡Hermana Seol!

En cuanto Hwa-eun y yo captamos a qué se refería, su voz filosa cortó el aire, y la hermana Seol intentó pelarse hacia el camarote.

—¡Ajajaja! Niños, pues… supongo que ese bebé va a tardar tantito, ¿verdad? Ay, qué sueño… ¡la tía necesita descansar!

¿Será porque la hermana Seol estaba en esa edad en la que ya se quería casar?

Últimamente sus pensamientos andaban medio… picantes.

Mientras intentaba huir, la alcancé en la puerta del camarote y la agarré.

—Hermana Seol…

Ella volteó al sentir mi mano en su hombro y me miró con cara culpable.

—Perdón, So-ryong. Se tardaron mucho y yo nomás asumí… ajaja…

Se veía como que ya iba a rematar con otro chiste subido de tono, así que la corté rápido.

Si la dejaba suelta, seguro lo subía un nivel más.

—No, no es eso. De hecho quería hablar contigo de algo… ven.

—¿Oh? ¿Quieres hablar? Ya dije que me equivoqué…

—No es sobre eso. Quiero hablar de artes marciales.

—¿Hm? ¿Artes marciales?

Cuando mencioné artes marciales, parpadeó confundida, pero me siguió.

Hwa-eun pasó junto a Cho y a mí y dijo:

—Voy a acostar a Unmirang.

—Tsruruu. [Papá, tengo sueño. Nos vemos mañana.]

Y siguieron los murmullos soñolientos de los niños mientras se iban al camarote.

—Gyut. [Un bebé…]

—Tsruruu. [La tía es mentirosa. Pero… ¿cómo se hace un bebé?]

—Gguggwoo. [Eh… ¿le preguntamos a papá? ¿O… a mamá?]

Parece que esas preguntas me iban a perseguir un buen rato.

Cuando miré a la culpable de este desastre, la hermana Seol, nomás me sonrió bien incómoda.

—Jeje.

Sobándome la sien que ya me latía, la guié hacia donde estaba Cheongwol.

Y desde que subí al barco, la señorita Cheongyu me había estado siguiendo en silencio.

—Señorita Cheongyu, usted también. Por acá, por favor.

—Shiaa. [Entendido.]

—¿Y qué cosa de artes marciales vamos a hablar?

Activé la Técnica de Caparazón de Hierro y expliqué:

—Me topé con el Líder de la Alianza hace rato, y me preguntó qué tanto había avanzado con la Técnica de Caparazón de Hierro que me enseñó. Se la mostré… y pasó esto.

—Shiaa? [Espera, esto es…]

—¡¿Qué demonios?! ¡Esto se ve igualito al caparazón de Cheongwol!

Tanto la hermana Seol como la señorita Cheongyu tocaron mi cuerpo, ahora liso y endurecido, y revisaron las partes que se habían vuelto similares al caparazón de Cheongwol.

Entonces la señorita Cheongyu habló con expresión pensativa.

—Shiaa. *[Cuando aprendiste la Patada Veloz de Cola de Escorpión, pensé que solo usaría el veneno de Cheongwol. Pero parece que no. ¿Cómo se nos fue esto?

Cuando usas el Movimiento de Lagartija Gecko, el hecho de poder trepar paredes demuestra que no solo estás obteniendo veneno, sino otras habilidades de las bestias espirituales también, ¿verdad?]*

Y tenía todo el sentido.

Cuando usaba Garra Colmillo de Veneno de Ciempiés, podía sacar el veneno de Cho desde mis uñas.

La Palma Explosiva de Sapo tomaba el calor de Hwayang para crear energía tóxica en mi palma.

Así que naturalmente asumí que solo estaba usando los venenos de las criaturas venenosas registradas. Pero el Movimiento de Lagartija Gecko demostraba lo contrario.

Ese generaba una energía extraña en manos y pies que me dejaba trepar paredes; no era veneno en absoluto.

Como las dos primeras añadían efectos de veneno, yo había asumido que todo era veneno.

Entonces la hermana Seol intervino:

—Tal vez es porque dominaste la Técnica del Corazón de Bestia. Debió evolucionar: ya no solo usa veneno, sino que de verdad estás obteniendo poderes individuales de las bestias espirituales.

—Y como es el Corazón de Bestia original, no una versión degradada, es lo suficientemente fuerte como para influir incluso en otras artes marciales.

Ella supuso que el Corazón de Bestia original era tan potente que podía afectar no solo las Técnicas de los Cinco Venenos, sino otras artes marciales también.

Y eso ahora me dejó con curiosidad…

‘Entonces… ¿qué tipo de poderes van a agarrar la Mano Arrebatavidas de Serpiente y la Patada Veloz de Cola de Escorpión?’

La única bestia de la que aún no había heredado habilidades era el Rey Mantis de Corona Dorada.

¿Mis piernas se volverían más flexibles al usar patadas?

Mientras pensaba eso, Cheongwol gruñó con calidez:

—Grrrng. [S-So-ryong… te ves bien, bien chido.]

Se notaba que le encantaba que ahora me pareciera a ella.

Tenía rato sin revisar el manual de la Técnica de Caparazón de Hierro.

Para llegar al nivel de Siete Estrellas, decía que debías imaginar vívidamente lo más duro que pudieras concebir y manifestarlo en tu piel.

El Líder de la Alianza imaginó acero y lo manifestó, así que cuando mi piel se endureció, asumió naturalmente que yo ya había llegado a Siete Estrellas.

—Con razón lo malinterpretó…

Aunque técnicamente yo no estaba en el nivel de Siete Estrellas, gracias a que obtuve la dureza de Cheongwol, ahora tenía una defensa lo suficientemente fuerte como para resistir hojas… aunque no tanto ataques con energía interna.

Como esta técnica ahora estaba potenciada con el poder de Cheongwol, sentí que de plano ya no debía flojear con el entrenamiento.

En eso, una voz llegó desde afuera del camarote:

—So-ryong, los Colmillos del Dragón están regresando.

Al oír que los Colmillos del Dragón ya venían de vuelta, grité hacia la cubierta:

—En cuanto todos estén de regreso a bordo, zarpamos.

—Sí, Joven Maestro So.

Y sobre las artes marciales… ya lo pensaría después.

Ahora tocaba ir hacia el vórtice del lago Dongting.

‘Bah… las artes marciales se acomodan solas de algún modo.’

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