El Favorito del Cielo - Capítulo 28
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- Capítulo 28 - Decirles a los bollitos quién es ese hombre (1)
Si lo había visto bien, la pesada figura de jade oscuro en forma de tigre debía ser el legendario Sello del Tigre, ¿no? En sus recuerdos, alguien alguna vez lo había llamado príncipe, y con el colgante de jade grabado con el carácter Sheng (晟), ¿sería acaso el Príncipe Sheng, aquel que ostentaba el título de general en la dinastía Qing?
Sus cejas se fruncieron de golpe. Ling Jingxuan se llevó la mano a la frente, dio media vuelta y se dirigió al patio trasero. Ayer, cuando tuvo un rato libre, les había enseñado a los dos bollitos el Clásico de los Tres Caracteres (San Zi Jing). Como parecían interesados, él mismo preparó un pequeño espacio de arena donde pudieran practicar. Ahora los dos estaban dibujando caracteres con ramas.
“Xiaowen, Xiaowu.”
Esos rostros infantiles y delgados mostraban una seriedad y concentración que le enternecieron el corazón. Cualquier atisbo de melancolía que Ling Jingxuan sintiera se desvaneció por completo. ¿Era realmente tan importante quién era ese hombre? Sus hijos eran su sangre, y siempre lo serían. En lugar de darle vueltas a eso, sería mejor concentrarse en ganar más dinero y mejorar cuanto antes la situación económica del hogar. Al fin y al cabo, al terminar el año cumplirían cinco años; ya era hora de enviarlos a una escuela privada para que comenzaran sus estudios.
“¡Papá!”
Al oírlo llamarlos, el pequeño bollito —siempre tan entusiasta como una llamita— soltó la rama y corrió a lanzarse a sus brazos. El mayor, más reservado, solo giró la cabeza para saludar con un tímido “papá”, antes de volver a concentrarse en escribir sobre la arena.
“¿Qué voy a hacer contigo? Mira a tu hermano mayor. Xiaowen, detente un momento, necesito hablar con ustedes.”
Acariciando con cariño la punta de la nariz del pequeño, Ling Jingxuan lo sostuvo con un brazo mientras miraba hacia el mayor.
“¿Qué pasa?”
El bollito mayor frunció el ceño con sospecha y soltó la rama. Mientras no se tratará de gastar dinero, todo era negociable.
Con la experiencia de Ling Jingxuan, ¿cómo no iba a saber lo que su hijo estaba pensando?
Ante eso, solo pudo negar con la cabeza. Sus pequeños habían vivido en la pobreza demasiado tiempo.
“Xiaowen, Xiaowu… sé que solo tienen cinco años. Si fueran niños de una familia normal, aún estarían siendo mimados en los brazos de sus padres. Es culpa de papá que ustedes carguen con tantas responsabilidades a tan corta edad. No digan nada todavía, déjenme terminar, ¿de acuerdo?”
Conteniendo el torbellino de pensamientos en su mente, Ling Jingxuan los tomó de las manos y los llevó a sentarse bajo el alero. Al ver sus caritas delgadas y secas, una punzada de dolor le atravesó el pecho. Cuando notó que ambos fruncían sus pequeñas cejas en forma de espada, se las alisó suavemente con los dedos antes de continuar con seriedad:
“El pasado es pasado. No lo digo para culparme ni para pedirles perdón. Les hablo así porque sé que, aunque son pequeños, ya entienden la diferencia entre el bien y el mal, y saben pensar por sí mismos. Después de pensarlo mucho, decidí que debía decírselos ahora. El hombre al que salvamos… es muy probable que sea su padre.”