El Favorito del Cielo - Capítulo 238
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- Capítulo 238 - Intentando convencer al pequeño Bun (1)
—Quiero comprar algo.
—¿Y qué vas a comprar?
Cuanto más misterioso se mostraba Ling Wen, más curiosidad despertaba en Ling Wu. Yan Shengrui y Ling Jingxuan también aguzaron el oído; su curiosidad había alcanzado el punto máximo.
Frente a esas miradas expectantes, Ling Wen se retorció los dedos con timidez y dijo en voz baja:
—Bueno… le prometí a la abuela hace tiempo que le compraría un par de pendientes de plata. Y como esta vez tengo la oportunidad de ir al condado con papi, pensé que era buen momento para cumplir mi promesa. También quiero comprarle algo al abuelo y al segundo tío.
Nadie esperaba que realmente tuviera la intención de hacerlo; todos habían pensado que era solo una promesa infantil. En ese momento, tanto Ling Jingxuan como Yan Shengrui levantaron las cejas, sorprendidos y complacidos. Era verdad que solía ser un niño tacaño, pero este gesto demostraba que, al menos con su familia, era generoso. Y eso era algo muy bueno: después de todo, ni siquiera gastaba una moneda en sí mismo.
—Jejeje… Nuestro Xiaowen ha crecido y ahora sabe ser bueno con su abuelo y su abuela. Muy bien, muy bien —dijo Ling Jingxuan con una sonrisa radiante, lleno de orgullo.
A su lado, Yan Shengrui le mostró un pulgar en señal de aprobación. El rostro del pequeño se tiñó de rojo al instante, aún más avergonzado. El Bun menor miró a todos, dio media vuelta y salió corriendo. Unos minutos después, regresó con una alcancía del mismo tamaño. Delante de sus padres y su hermano, quitó el tapón de madera de la parte inferior y volcó todo el contenido.
—¡Xiaowu! ¿Qué haces? ¡Las monedas están rodando por todos lados! ¿Y si se pierde alguna? —exclamó Ling Wen, agachándose rápidamente para recoger las monedas esparcidas por el suelo. En su voz se percibía una preocupación genuina. ¡Eso era dinero!
—Yo también quiero comprarle algo a la abuela y a los demás —dijo Ling Wu con convicción, ignorando las monedas que rodaban por todo el piso—. Tú le vas a comprar pendientes de plata, entonces yo le compraré una pulsera de plata. Así tendrá dos regalos diferentes.
Sin importarle el desastre a su alrededor, hablaba como si tuviera toda la razón del mundo.
—Pero no deberías tratar el dinero así, ¿no crees? ¡Mira cómo lo tiras por todas partes! Luego quiero ver cómo piensas recogerlo —replicó Ling Wen con severidad. Aunque no era su propio dinero, ver a su hermano desperdiciarlo así lo indignaba.
Ling Wu, en cambio, seguía con una expresión despreocupada.
—Oh, ge (hermano mayor), fue porque tenía prisa por sacarlo. No te enojes, te prometo que no volveré a hacerlo —dijo rascándose la cabeza con una sonrisa inocente.
—Ajá, no lo hagas otra vez. Aunque ahora nuestra familia tiene dinero, no debemos olvidar los tiempos difíciles que pasamos antes. Siempre tenemos que recordar lo que sufrimos y lo que disfrutamos, o, por muy ricos que seamos, podríamos perderlo todo —le advirtió Ling Wen con aire maduro.
El pequeño asintió obedientemente, aunque quién sabía si realmente había entendido la lección. Al ver la escena, Ling Jingxuan y Yan Shengrui solo pudieron negar con la cabeza. Quizás en esta vida jamás verían a sus pequeños tacaños gastar dinero libremente.
—Papi, todavía no me has dicho cuánto dinero debo llevar —preguntó Ling Wen tras terminar de regañar a su hermano. Lo tomó de la mano y se acercó a ellos con una expresión de duda. Nunca había comprado pendientes antes; sabía que eran caros, pero no tenía idea de cuánto debía llevar.
—Bueno… —Ling Jingxuan los sentó entre él y Yan Shengrui, fingiendo pensar un momento. Después de dejarlos esperar lo suficiente, continuó—: Primero aclaremos algo: no estoy diciendo que deban malgastar el dinero. Pero, Xiaowen, Xiaowu, sin importar cuándo o adónde vayan, siempre deben llevar suficiente dinero por si ocurre una emergencia. Si algo pasa de repente, así podrán manejarlo con calma, ¿verdad?
»Ya que quieren usar su propio dinero para comprar regalos al abuelo y la abuela, yo no los ayudaré esta vez. Tienen que llevar suficiente plata ustedes mismos. Además, ahora que sus tíos y tías también están aquí, como anfitriones, ¿no creen que deberían mostrar buenos modales?
Antes de que su hijo mayor pudiera quejarse, Ling Jingxuan se adelantó a aclarar sus intenciones, guiándolos hábilmente para que entendieran la importancia de llevar dinero encima. No creía que un niño de cinco años, al ver cosas lindas en el mercado, pudiera resistir la tentación de no comprar nada.
—¿Entonces un billete de diez taeles de plata? —preguntó Ling Wen, frunciendo el ceño. Para él, esa cantidad ya era una cifra astronómica, aunque ahora pareciera todo un pequeño ricachón.
—Xiaowen, puede que a ti te parezca mucho, pero ¿has pensado en el valor real de lo que vas a comprar? Olvida los pendientes para tu abuela. ¿Qué piensas comprarle a tu abuelo, a tu segundo tío y al tercero? Ya que no vas al condado muy a menudo, ¿no crees que sería tacaño llevarles solo unos pastelitos? —
Ling Jingxuan se llevó la mano a la frente. Claro que su hijo no tenía idea de cuánto valían las joyas femeninas. Diez taeles era muy poco. ¿Cómo podía convencerlo de gastar más?
—¿Entonces cuánto debería llevar? ¡No pensarás que me llevaré cien! Papi, no me tomes el pelo por ser un niño. ¿Cómo podrían ser tan caros unos pendientes de plata? Aunque no sé todavía qué compraré para el abuelo y los demás, incluso si cuestan lo mismo que los pendientes, diez taeles son más que suficientes. No me engañes —replicó alzando la voz, mirándolo con sospecha.
Diez taeles de plata eran una fortuna; con eso una familia común podía vivir todo un año.
—Jajaja… —
Al oírlo, Ling Jingxuan se quedó sin palabras, mientras Yan Shengrui no pudo contener una carcajada. Claro que sabía que su esposa no podía ganar una discusión con su hijo. ¡Ahí estaba la prueba!
—Ríanse, ríanse, ¡a ver si se mueren de la risa! —bufó Ling Wen, con el ceño fruncido.