El exjefe de una banda criminal transmigra como ama de llaves en una novela +19 - Capítulo 47

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  4. Capítulo 47
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—¿Por qué… me mira así?

—Ah… No, no es eso. Si lo hice sentir incómodo, me disculpo. Simplemente quería darle las gracias.

—¿Darme las gracias?

Ante las repentinas palabras de Jung Hwanhui, incliné la cabeza, preguntándome por qué tendría que agradecerme.

—Sí. No se me dan muy bien las palabras, así que estaba pensando en cómo debería decírselo.

—Pero ¿por qué…?

—Nuestro hermano menor está mucho más alegre últimamente. Escuché que todo es gracias a usted, señor Park Gyumin.

Ah, ¿Jung Hwangyeong?

Bueno, eso era cierto. Había corrido de un lado a otro y me había esforzado bastante por él.

Incluso yo pensaba que merecía algo de agradecimiento por eso, así que asentí.

—Y durante el secuestro, usted fue el primero en encontrar al menor, ¿verdad? Tengo tantas cosas que agradecerle que realmente quería darle las gracias como es debido al menos una vez.

Justo acababa de felicitarme mentalmente por merecer su agradecimiento, pero escuchar la sincera gratitud de Jung Hwanhui hizo que me sintiera extrañamente avergonzado.

Sinceramente, eran cosas que había hecho sin pensarlo demasiado.

Tampoco era como si hubiera hecho algo tan increíble.

Me rasqué la mejilla y dije:

—No, no es nada. Simplemente lo hice sin pensarlo. De verdad.

—Algún día le devolveré este favor, sin falta. Si alguna vez necesita ayuda, por favor, dígamelo.

—…Sí. Entiendo.

Así que a esto se refieren cuando dicen que el protagonista masculino brilla, ¿eh?

Después de perder a sus padres a una edad temprana y tener que dirigir él solo una organización tan grande, no habría sido extraño que terminara tomando un mal camino, pero Jung Hwanhui había crecido como un hombre recto e íntegro.

Como antiguo jefe de una organización, no pude evitar sentirme orgulloso de él.

Poco después llegó la comida y nuestra conversación terminó ahí.

Sin embargo, incluso después de que terminara, ya no se sentía incómodo como antes.

Así, Jung Hwanhui y yo terminamos de comer tranquilamente en un ambiente agradable.

—Gracias por la comida.

—Sí. Ya se hizo tarde. Regresemos a casa.

Jung Hwanhui y yo subimos al auto para volver a casa.

El maletero estaba repleto de regalos para Jung Hwangyeong.

Al verlos, sonreí.

Mañana se va a poner muy feliz cuando reciba todo eso.

Poco después, el auto se puso en marcha.

«¿Qué debería prepararle mañana? Podría asar un poco de carne de res… Y después…».

Mientras miraba por la ventana pensando en qué clase de desayuno debería preparar para Jung Hwangyeong al día siguiente, de pronto reparé en un auto negro a través del espejo retrovisor.

«Mmm, eso es sospechoso».

No era más que un auto negro común y corriente, pero la forma en que seguía todos nuestros movimientos me provocó una inexplicable sensación de inquietud.

Miré de reojo a Jung Hwanhui.

A diferencia de antes, su rostro estaba frío y rígido. Parecía que él también se había dado cuenta.

Nos están siguiendo.

—…Voy a aumentar un poco la velocidad.

—Sí.

Tras decir eso, Jung Hwanhui aceleró y comenzó a abrirse paso rápidamente entre los demás vehículos.

Ante el repentino aumento de velocidad, sujeté con fuerza el cinturón de seguridad y moví la mirada de un lado a otro.

Mmm, parece que ese auto tampoco tiene intención de dejarnos escapar fácilmente.

Al ver que el vehículo continuaba pegado a nosotros con obstinación, Jung Hwanhui soltó un suspiro.

Yo mismo había pasado muchas veces por situaciones así: miembros de otras organizaciones siguiéndote para intentar averiguar cualquier cosa sobre ti.

En momentos como este, lo mejor era enfrentarse directamente.

O muero yo o mueren ellos.

Si su objetivo hubiera sido vigilarnos, habrían desistido en cuanto se dieron cuenta de que los habíamos descubierto. Pero, viendo que seguían persiguiéndonos, la vigilancia en sí no era su objetivo.

Su objetivo era Jung Hwanhui.

Jung Hwanhui también pareció llegar a la conclusión de que sería difícil librarse de ellos, así que condujo hacia una zona desierta.

El lugar donde se detuvo estaba frente a una vieja fábrica abandonada por la que no pasaba nadie.

Bueno, tampoco podíamos llevarlos directamente hasta nuestra casa.

Esta era realmente la mejor opción.

—No salga del auto bajo ninguna circunstancia. ¿Entendido?

—Sí. Tenga cuidado.

—No se preocupe. Me ocuparé de esto rápido y volveré enseguida.

Tras decir eso, Jung Hwanhui bajó del auto.

En silencio, me quité el cinturón de seguridad y sujeté la manija de la puerta, preparado para salir en cualquier momento.

Afuera no había solamente un auto negro.

Detrás había una camioneta grande… no, dos, y de ellas empezaron a bajar matones en masa.

Más de veinte hombres rodearon a Jung Hwanhui.

No tenía idea de cómo habían conseguido meter a tanta gente dentro de esas camionetas.

Todos llevaban garrotes de madera y tubos de metal. Por suerte, ninguno tenía armas de fuego.

Bueno, tampoco es que aparecieran muchas armas de fuego en esta novela.

Quizá porque conseguir una en la vida real era casi como intentar arrancar una estrella del cielo, en ese aspecto la novela reflejaba bastante bien la realidad.

«…Cobardes. ¿Esperaron a que Jung Hwanhui saliera para atacarlo entre todos?».

Tal vez porque estaba dentro del auto, no podía escuchar bien lo que ocurría afuera.

Parecía que estaban intercambiando algunas palabras, pero, cuando la conversación no llegó a ninguna parte, el ambiente se volvió hostil.

Bueno, desde el principio habían venido preparados para pelear.

Era imposible que hablar sirviera de algo.

Como si aquello no fuera nada nuevo para él, Jung Hwanhui apretó con fuerza los puños.

Poco después comenzó la pelea.

—…Oh. Nada mal.

Así que un jefe realmente es un jefe, ¿eh?

Era la primera vez que veía pelear a Jung Hwanhui y no pude evitar quedar impresionado.

Pensaba que Jung Hwangyu era bastante bueno peleando, pero Jung Hwanhui estaba claramente en otro nivel.

Era como si literalmente volara de un lado a otro.

La novela decía que Jung Hwanhui era increíblemente fuerte, pero nunca había tenido una idea clara de cuánto significaba eso.

Ahora que lo veía con mis propios ojos, no llegaba a mi nivel, pero parecía más fuerte que Camarón, quien había sido mi mano derecha.

—Pero aun así, son demasiados.

Realmente habían traído una cantidad considerable de hombres para atrapar a Jung Hwanhui.

Tal vez ni siquiera él esperaba que fueran tantos, porque, cuanto más se prolongaba la pelea, peor aspecto tenía.

«¿Qué debería hacer?».

¿Y si Jung Hwanhui pierde así?

Por supuesto, debido a las reglas de los protagonistas, no iba a morir ni nada parecido, pero que hubiera salido conmigo a comprar el regalo de Jung Hwangyeong era una desviación inusual de la trama original, así que estaba un poco preocupado.

Pero, si lo ayudaba imprudentemente, Jung Hwanhui sin duda sospecharía de mí.

Un ama de llaves más fuerte que él… cualquiera sospecharía.

Jung Hwanhui no era tan simplón como Jung Hwangyu.

Entonces, Jung Hwanhui no se dio cuenta de que un garrote de madera descendía hacia él por la espalda y recibió el golpe, desplomándose en el suelo.

—¡Maldición!

Decidí que aquello no podía seguir así. Dejé de limitarme a observar, abrí rápidamente la puerta del auto y salí corriendo.

—Ja, así que este es el jefe de la facción Cheonryong… De verdad es impresionante, ¿eh? Si hubiéramos traído a unos cuantos menos, quizá los muertos habríamos sido nosotros.

—¿Ves? Te dije que debíamos traer más gente. Casi nos joden.

—Oigan, oigan. Dejen de hablar y métanlo de una vez en el auto antes de que alguien nos vea… Ah…

Los hombres que estaban metiendo a los heridos en los vehículos y se disponían a subir al inconsciente Jung Hwanhui se quedaron paralizados al verme.

—Parece que alguien ya los vio mientras ustedes estaban charlando.

—¿Eh? Pero ese tipo salió de ese auto.

—¿Qué demonios? ¿Había alguien más con él? ¿Por qué apenas lo dices? Oye, ¿quién eres? ¿Qué relación tienes con este tipo?

Había esperado que no se dieran cuenta hasta el final, pero tal vez era pedir demasiado.

Dudé un momento sobre cómo presentarme y terminé dando la respuesta más inofensiva posible.

—Mmm, ¿un ciudadano respetuoso de la ley que pasaba por aquí?

Pero parecía que mi respuesta no les había gustado.

Se notaba por la forma en que sus expresiones, ya de por sí desagradables, se deformaron todavía más.

Aunque estaba diciendo la verdad…

Quizá antes no, pero ahora mismo realmente no era más que un extra inofensivo.

Qué injusto.

—¿Qué? ¿Qué clase de estupidez es esa?

—Acabas de salir de ese auto, ¿no? ¿Qué eres de este tipo? ¿También eres uno de sus hombres?

—…¿Cambiaría algo si dijera que lo conozco?

Recogí del suelo un tubo de metal que alguien había tirado.

Quedaban ocho.

Jung Hwanhui se había esforzado bastante y había acabado con más de la mitad.

El simple hecho de haber resistido él solo contra tantos ya era impresionante. Lo aplaudí mentalmente.

Ahora, el resto me correspondía a mí.

Tenía un arma y estaba en buenas condiciones. Ocho personas eran más que manejables.

Fue una suerte que Jung Hwanhui estuviera inconsciente. Si no lo hubiera estado, me habría resultado difícil moverme con libertad.

—Ya basta de hablar. Van a dejarlo aquí, ¿verdad?

—¿Qué demonios dices, enano? Oye, encárgate de ese tipo.

Ah, ahora sí me hiciste enojar.

—Malditos bastardos… ¿A quién llaman enano? Ya estoy bastante cabreado porque me encogí hasta tener el tamaño de un enano. ¿Quieren morir?

Mi forma de hablar se volvió brusca de manera natural.

De todas las cosas que podían decir, tenían que escoger justo lo único que me sacaba de quicio.

Están muertos.

—¡Maldito bastardo! ¡Aaaagh!

Uno de ellos se lanzó hacia mí.

Sin la menor vacilación, blandí el tubo de metal que sostenía y le golpeé la cabeza.

El tubo lo alcanzó de lleno y el hombre soltó un grito mientras salía despedido por los aires.

Sí. Literalmente salió volando.

Vaya. Ni siquiera intenté controlar mi fuerza, pero aun así… realmente me he vuelto fuerte. Un solo golpe hizo todo eso…

Me gusta. Mucho.

—Q-qué demonios… Lo de hace un momento…

—Muy bien, vengan de uno en uno. Dense prisa. Tengo que ir a preparar la cena.

—¡E-este…! ¡Todos juntos, atrápenlo!

—¡Aaaagh!

—Mmm~ mmm~

Estoy de buen humor.

Al mirar a mi alrededor, vi a los matones golpeados hasta quedar hechos polvo, tirados por todas partes.

No había matado a ninguno, así que, después de un rato, despertarían por su cuenta y podrían ir al hospital o arrastrarse de regreso a su organización.

Hacía mucho tiempo que no liberaba el estrés como era debido.

Después de subir al inconsciente Jung Hwanhui al auto, revisé rápidamente su estado.

Por suerte, la zona de la cabeza donde había recibido el golpe estaba un poco hinchada, pero, aparte de eso, no parecía tener heridas graves.

Conduje el auto de regreso a casa.

Por fortuna, conducir no era diferente dentro de la novela, así que no tuve ninguna dificultad.

No dejaba de mirar por el espejo retrovisor.

Tenía que asegurarme de que nadie más nos estuviera siguiendo.

Esta era la casa de Jung Hwanhui. Yo también tenía que protegerla.

Por suerte, ya no había nadie siguiéndonos.

En cuanto llegamos, estacioné el auto y miré a Jung Hwanhui.

Todavía no había recuperado el conocimiento. Si lo cargaba y entraba con él así, todos se preocuparían…

Ahora que lo pienso, sus lentes también estaban rotos.

Se los quité con cuidado. Una grieta atravesaba uno de los cristales.

—Mmm.

Justo entonces, Jung Hwanhui se movió ligeramente.

—…¿Jefe? Jefe, ¿está bien?

Cuando lo sacudí suavemente por el hombro, los ojos que mantenía fuertemente cerrados se abrieron.

Parecía aturdido.

—¿Jefe?

—Uh…

Jung Hwanhui me miró inexpresivamente mientras parpadeaba. Sus ojos no lograban enfocar.

¿Qué? ¿Se golpeó mal la cabeza?

¿Debí llevarlo al hospital en lugar de traerlo a casa?

—¿Cuántos dedos ve? ¿Sabe quién soy?

—Esa voz… Me resulta familiar.

—¿Perdón?

—…¿Hanyul?

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