El exjefe de una banda criminal transmigra como ama de llaves en una novela +19 - Capítulo 10
Yo solo quería comer ramen a altas horas de la noche.
Eso era todo.
Recordaba que había una tienda de conveniencia pasando por aquel callejón, algo que había visto la última vez que salí, así que iba caminando hacia allí cuando me topé de lleno con aquello.
Un intenso olor metálico a sangre.
Y un desconocido tendido en el suelo, agonizando con un cuchillo clavado en el abdomen.
Aunque estaba seguro de no haberlo visto nunca, su rostro me resultaba inquietantemente familiar.
Es exactamente la cara de la portada.
A esas alturas, ya no podía fingir que no lo había visto y marcharme sin más.
El hombre permanecía tendido allí, con los ojos fuertemente cerrados detrás de sus lentes. Llevaba el cabello cuidadosamente peinado hacia atrás y tenía las cejas oscuras y bien definidas.
Con aquellos rasgos fuertes y masculinos claramente esculpidos en el rostro, no cabía ninguna duda.
Este hombre era Jung Hwanhui.
El protagonista masculino principal.
En la portada de Romance secreto con la ama de llaves, el protagonista masculino y la protagonista aparecían estrechamente abrazados.
Aquella imagen se me había quedado grabada.
El rostro de la portada era este.
Y, sin embargo, en ese momento Jung Hwanhui se estaba desangrando y muriendo justo delante de mí.
…Esto no aparecía en el libro.
La historia propiamente dicha solo comenzaba cuando aparecía la protagonista.
Eso significaba que todo esto estaba ocurriendo antes.
Claro.
No había manera de que el protagonista masculino principal muriera.
En otras palabras, podía ignorarlo y marcharme.
No pasaría nada.
Contemplé con indiferencia a Jung Hwanhui, que parecía apenas consciente, y pasé de largo.
Alguien más lo salvará. No tengo que ser yo.
—Oye, el rastro de sangre… Parece que termina aquí.
—¿Por allá?
—Tiene que estar cerca. Está gravemente herido, no pudo llegar muy lejos. ¡Tenemos que matarlo hoy! ¡Esta es nuestra oportunidad! Si no es ahora, ¿cuándo demonios volveremos a tener una oportunidad como esta?
Ah…
De verdad no quería involucrarme en cosas así.
De verdad.
Después de unificar todas las organizaciones del país y pasar mis días tranquilamente, ¿por qué de repente tenía que encontrarme con algo que hacía latir el corazón de esta manera…?
No quería esto.
De verdad que no.
Miré de reojo a Jung Hwanhui, que estaba al borde de la muerte.
Por más que lo pensara, si fingía no verlo y me marchaba, aquellos hombres lo encontrarían y lo matarían en cuestión de minutos.
Al final, retrocedí rápidamente y regresé junto a Jung Hwanhui para comprobar su estado.
Lo primero era lo primero.
Tenía que detener la hemorragia.
Rasgué mi camiseta y le proporcioné primeros auxilios tan rápido como pude.
Cuando naces y creces dentro de una organización, este tipo de primeros auxilios son conocimientos básicos.
Incluso tenía algo de experiencia realizando cirugías.
Cuando vives como gánster, hay muchas situaciones en las que no puedes ir a un hospital.
Si quieres sobrevivir, terminas obligado a aprender estas cosas, te guste o no.
Después de terminar las medidas de emergencia y confirmar que Jung Hwanhui respiraba de manera estable, me lo eché al hombro.
Luego avancé en dirección contraria a las voces.
Recordaba claramente que había un motel medio abandonado cerca.
Primero iríamos allí.
Todo esto solo porque quería ir a una tienda de conveniencia.
Me apresuré hacia el motel.
—Haa… ngh.
Es jodidamente pesado.
De todas las cosas posibles, tenía que ser más alto que yo…
Y estar construido como un tanque.
Prácticamente arrojé a Jung Hwanhui sobre la cama del motel.
Había conseguido la llave de la habitación hablando con el encargado como si simplemente estuviera lidiando con un hermano mayor borracho, para no levantar sospechas.
Por suerte, como llevaba ropa negra, la sangre no se notaba demasiado.
Lo primero que hice fue quitarle la ropa a Jung Hwanhui.
Estaba empapada de sangre y pegada a su cuerpo, lo que dificultaba quitársela, así que simplemente agarré su camisa y la rasgué.
—Esto es un desastre. Está completamente empapado.
Había realizado los primeros auxilios a toda prisa, pero no había tenido tiempo de sacar el cuchillo.
Extraerlo sin cuidado sería peligroso…
Observé a Jung Hwanhui mientras respiraba con dificultad, luego me levanté y salí apresuradamente.
Recordaba que había una farmacia cerca, así que fui a buscarla.
Necesitaba suministros.
Después de comprar vendas y toda clase de medicamentos, revisé cuidadosamente mis alrededores durante el camino de regreso, atento por si alguien me seguía.
Por suerte, no vi a nadie que pareciera un gánster.
Al no encontrarlo, seguramente habían supuesto que ya no estaba por la zona y se habían marchado.
Al menos una pequeña suerte.
Me apresuré a regresar a la habitación del motel.
Cuando volví, el rostro de Jung Hwanhui estaba cubierto de sudor frío.
Primero…
el cuchillo.
—¡Kh…!
Respiré profundamente y sujeté con fuerza el mango.
Entonces tiré de él.
La sangre me salpicó el rostro mientras Jung Hwanhui comenzaba a toser violentamente y vomitaba sangre.
Exactamente como esperaba.
Mantuve la calma, detuve la hemorragia, apliqué el desinfectante que había comprado en la farmacia y suturé hábilmente la herida.
Había pasado bastante tiempo desde la última vez que hacía algo así, por lo que estaba preocupado, pero, afortunadamente, mis manos se movieron con precisión y sin vacilar.
Cuando terminé, con el sudor cayéndome por el rostro debido a la concentración, escuché que la respiración de Jung Hwanhui se estabilizaba.
Solo entonces solté un suspiro de alivio.
Había superado lo peor.
También apliqué medicamento en las heridas menores y después lo cubrí con una manta.
Todo esto porque quería ir a una tienda de conveniencia.
Casi termino muerto yo también.
Si no hubiera aparecido, ¿Jung Hwanhui habría muerto?
¿O habría encontrado alguna otra forma de sobrevivir?
Esa parte nunca había aparecido en la novela original, así que no había manera de saberlo.
De todos modos, dejar morir al protagonista masculino principal habría sido un desastre.
En aquel momento, salvarlo había sido mi única opción.
No me arrepentía.
Pero aun así…
Bajé la mirada hacia Jung Hwanhui.
Esto iba a afectar demasiado la historia.
Un simple ama de llaves salvándole la vida al protagonista masculino principal…
¿Qué clase de situación era esa?
Con su personalidad rígida e inflexible, en cuanto Jung Hwanhui descubriera que yo le había salvado la vida, haría todo lo posible por devolverme el favor.
Y ahí terminaría mi tranquila vida como un ama de llaves común y corriente.
En ese caso…
No había ninguna necesidad de que supiera que yo era su salvador.
Me acerqué silenciosamente y le quité los lentes rotos.
Jung Hwanhui tenía una vista terrible.
El libro mencionaba explícitamente que, sin sus lentes, estaba prácticamente ciego incluso con los ojos abiertos.
Guardé los lentes en mi bolsillo.
Como tendría que vigilar su estado durante un tiempo, era mejor que no tuviera nada que pudiera ayudarlo a reconocerme.
Lo ideal habría sido llevarlo a un hospital o entregárselo a sus subordinados, pero, teniendo en cuenta su ocupación como gánster, un hospital civil común y corriente quedaba descartado.
Y yo no tenía idea de quiénes eran sus subordinados.
Contactar con su familia era todavía más imposible.
Jung Hwanhui nunca quería que su familia lo viera en un estado de debilidad.
Los apreciaba demasiado.
Esperar a que se recuperara mientras lo ayudaba en secreto era lo mejor que podía hacer.
Suspiré, saqué algo de ropa de cama del armario y la extendí en el suelo junto a la cama.
Mientras regresara antes de tener que prepararles el desayuno a Jung Hwangyeong y Jung Hwangyu, estaría bien.
Decidí quedarme cerca hasta que Jung Hwanhui recuperara la conciencia.
Estar enfermo y solo era una de las cosas más miserables del mundo.
…Duele.
Cuando recuperó la conciencia, todo frente a él estaba borroso.
Jung Hwanhui no podía ver con claridad, pero instintivamente percibió que se encontraba en un lugar desconocido.
La textura de la manta era áspera.
No se parecía en nada a la suave ropa de cama a la que estaba acostumbrado.
Se frotó los ojos.
La visión borrosa no desapareció, aunque podía distinguir algunas formas.
Solo entonces se dio cuenta de que sus lentes habían desaparecido.
En guardia, recorrió rápidamente con la mirada aquella habitación estrecha y desconocida.
¿Estoy… vivo?
¿Dónde estoy?
Jung Hwanhui apartó la manta.
—Ugh.
Incluso aquel pequeño movimiento hizo que una oleada de dolor lo atravesara.
Recorrió su cuerpo con la mirada y vio las vendas que lo envolvían.
¿Qué había ocurrido?
Recordaba claramente haber escuchado la voz de un hombre desconocido en el callejón.
Alguien que no pertenecía a la facción Hwayong ni era uno de sus propios hombres.
…¿Ese hombre me atendió?
Si lo había ayudado, quizá no fuera una mala persona.
O quizá lo había curado únicamente para sacarle información después.
Desconfiado, Jung Hwanhui volvió a examinar la habitación.
Si hubiera sido un civil común, no habría llevado a un hombre agonizando por una puñalada a un lugar como aquel en vez de llevarlo a un hospital.
Aun así, parecía que no había nadie allí en ese momento.
Si conseguía escapar rápidamente…
—…¿Oh? ¿Ya despertaste?
Sobresaltado por la voz, Jung Hwanhui intentó incorporarse, pero el dolor lo atravesó violentamente.
Apretó los dientes y volvió a desplomarse.
Alguien se acercó rápidamente y lo empujó con suavidad contra la cama.
La persona no era demasiado corpulenta.
Demasiado pequeña para ser un gánster.
Sin sus lentes, Jung Hwanhui apenas podía ver.
Entrecerró los ojos, pero parecía que algo cubría el rostro del hombre.
Algo parecido a una mascarilla.
Por eso, lo único que podía distinguir era una forma pálida flotando borrosamente ante él.
—Todavía no puedes levantarte. Apenas conseguí suturarte; si te mueves, la herida volverá a abrirse. Recién despertaste después de tres días.
—…¿Quién eres?
—¿Yo? Solo un amable transeúnte común y corriente. Ah, ¿tienes hambre? Traje gachas de calabaza. ¿Quieres un poco?
El hombre hablaba con tanta naturalidad y familiaridad que cualquiera podría haberlos confundido con amigos.
Rebuscó entre algunas cosas y acercó algo a la boca de Jung Hwanhui.
Una sospechosa sustancia amarilla flotó frente a sus ojos.
El hombre decía que eran gachas de calabaza, pero bien podían ser otra cosa.
Como todavía no confiaba en él, Jung Hwanhui se negó.
—Estoy bien.
—No estás bien. Come. Si quisiera matarte, ya estarías muerto. Desapareceré por mi cuenta cuando te recuperes, así que date prisa y come. Uno se recupera más rápido cuando come bien.
Su voz era cálida y amistosa.
No contenía la menor hostilidad.
…¿Debería creerle?
Demasiadas personas que se habían mostrado amistosas con él habían terminado apuñalándolo por la espalda.
Confiar en alguien no le resultaba fácil.
Aun así, el hombre no estaba del todo equivocado.
Si hubiera querido matarlo, podría haberlo hecho en aquel callejón.
Fueran cuales fueran sus intenciones, en su estado actual Jung Hwanhui no podía hacer nada.
Fingir que cooperaba, recuperar las fuerzas y ponerse en contacto con el exterior era la mejor opción.
Después de evaluar tranquilamente la situación, Jung Hwanhui abrió lentamente la boca.
Como si hubiera estado esperando precisamente eso, la cuchara se deslizó en su interior.
Las dulces y cálidas gachas de calabaza bajaron por su garganta y, poco a poco, las fuerzas comenzaron a regresar a su cuerpo.
…Está delicioso.
Las gachas de calabaza preparadas por aquel hombre desconocido estaban mucho más buenas de lo que había esperado.