El esposo carne de cañón que todos codician - Capítulo 66

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Shenglan tenía ahora más empleados que antes. En la zona común, siete u ocho escritorios estaban ocupados. Cada persona contaba con su propio puesto de trabajo, separado de los demás mediante paneles divisorios.

Yu Min pertenecía al equipo técnico y sus tareas eran asignadas personalmente por Yu Qi. Por el momento, Yu Qi no le había encargado nada.

Incapaz de estarse quieto, estiró el cuello para mirar las pantallas de los demás.

Zhuo Wentian estaba perfeccionando el discurso, Xiao Wang modificaba el plan de promoción y Xiao Qian, la única cuyo trabajo guardaba cierta relación con el suyo, realizaba pruebas de rendimiento.

Cada uno cumplía con sus responsabilidades y la mayoría estaba concentrada en sus propios asuntos.

—Xiao Qian.

Yu Min se acercó sigilosamente por detrás.

Sin dejar de escribir en el teclado, Xiao Qian se acomodó los lentes y volvió la cabeza para mirarlo.

—¿Qué sucede, hermano Yu Min?

Yu Min se rascó la mejilla con un poco de vergüenza.

—¿Todavía te queda algo por hacer? Yo también quiero ayudar.

—Ah…

Xiao Qian inspiró profundamente.

Hablar con Yu Min mientras escribía código había interrumpido su hilo de pensamiento. Eliminó la línea que acababa de escribir mal y le tendió un informe de pruebas que ya había completado.

—Hermano Yu Min, ayúdame a revisarlo, por favor.

Al recibir por fin una tarea, Yu Min asintió con entusiasmo.

—¡Te garantizo que la completaré!

Regresó a su puesto y comenzó a estudiar cuidadosamente aquel informe de pruebas del software.

Como nunca había participado directamente en el desarrollo de AS Station, le resultaba bastante difícil entenderlo. Sin embargo, también había estudiado una carrera relacionada con el software, así que con esfuerzo podía comprenderlo.

Gerente del producto sometido a prueba: Yu Qi.

Responsable de las pruebas: Zhou Qian.

Equipo de desarrollo: Yu Qi, Yu Min, Zhuo Wentian y Zhou Qian.

Alcance de las pruebas: registro e inicio de sesión de AS Station, perfil personal, activación de recomendaciones personalizadas, funciones de «me gusta» y favoritos, publicación de entradas y videos…

Ejecución de las pruebas: una gran cantidad de datos.

—¿Cuáles fueron los resultados?

Yu Qi se acercó en la silla de ruedas para inspeccionar el trabajo.

Yu Min estaba leyendo las páginas una por una. En cuanto percibió que Yu Qi se encontraba detrás de él, cerró inmediatamente el documento y lo dejó sobre el escritorio con una actitud tan culpable como la de un ladrón.

—¿Hay algún problema?

Yu Qi frunció el ceño, tomó el informe y lo revisó rápidamente.

Todos los datos se encontraban dentro de los valores previstos.

Miró a Yu Min con recelo.

—¿Por qué estás tan nervioso?

Yu Min se sentó con la espalda recta y colocó obedientemente ambas manos sobre sus muslos. Al escuchar la pregunta, se apresuró a inventar una excusa:

—Esto… esto no forma parte de mi trabajo.

—Si no lo es, no lo es.

A Yu Qi se le ocurrió una posibilidad y su ceño se relajó de forma involuntaria.

—¿Te asusté?

—No, no, no.

Yu Min agitó repetidamente las manos y explicó:

—Como no soy responsable del área de pruebas, pensé que… que tal vez no me permitiría verlo.

Yu Qi soltó una risa.

No apartó la mirada de Yu Min.

—Participaste en la parte más confidencial del programa. ¿Qué importancia puede tener un simple informe de pruebas?

—…Es verdad.

Yu Min apenas entonces cayó en la cuenta y le dedicó una sonrisa ingenua.

La zona común estaba llena de personas que iban y venían, y la silla de ruedas obstruía el paso.

Yu Qi enrolló el informe formando un tubo y le dijo:

—Precisamente, cuando revisé el sistema administrativo encontré varios fragmentos de código que todavía pueden mejorarse. Ven conmigo para modificarlos.

Yu Min se quedó petrificado.

En su cabeza pareció estallar el grito simultáneo de diez mil monos.

Estoy acabado.

Él no había escrito ninguno de esos programas.

Aunque improvisara algunas modificaciones, no resistiría el escrutinio de Yu Qi.

En cuanto le hiciera una sola pregunta técnica relacionada con el proyecto, sería incapaz de responder.

Mordiéndose el labio, Yu Min empujó la silla de ruedas de Yu Qi hasta la oficina.

—Cierra la puerta.

Yu Min obedeció.

Después bajó la cabeza y se colocó frente a él como un niño que hubiera cometido una falta.

Si fuera la primera vez que veía a Yu Qi, no le habría importado tanto quedar expuesto.

Pero ya llevaba un tiempo en Shenglan bajo la identidad de «Yu Min».

Le gustaba mucho Shenglan.

También le agradaban todas las personas que trabajaban allí.

Por eso le resultaba todavía más difícil enfrentarse a la mirada decepcionada de Yu Qi.

Yu Qi mantenía una pierna cruzada sobre la otra.

Su delgada y pálida pantorrilla estaba cubierta por varias capas de vendas blancas y oculta bajo la amplia pernera de su pantalón de traje. Solo podía distinguirse un poco del tobillo que había quedado sin vendar.

Su voz se volvió más fría.

—¿Quién es él?

Sobresaltado por aquellas palabras, Yu Min levantó la cabeza.

En la pantalla del teléfono que señalaba Yu Qi aparecía la fotografía de perfil de un contacto guardado como:

【Yu Min】

Era exactamente la misma imagen de perfil que utilizaba el presidente Liang en la aplicación interna de su empresa.

—Puedes decírmelo tú mismo o puedo investigarlo por mi cuenta.

El tono de Yu Qi carecía de calidez.

Según recordaba Yu Min, pocas veces lo había visto tan serio.

Una pregunta tras otra lo oprimían hasta dificultarle la respiración.

—¿Quién te envió para acercarte a mí?

Yu Qi había investigado los antecedentes de cada empleado contratado, en especial los de Yu Min.

Había acudido a su universidad para consultar su expediente.

En efecto, existía un alumno destacado llamado Yu Min, cuyo nombre, formación académica y apariencia coincidían con la persona que tenía delante.

Por eso nunca había sospechado que el «Yu Min» con quien conversaba por internet…

O, mejor dicho, la persona que había permanecido despierta con él durante noches enteras escribiendo el programa…

No era la misma que se encontraba frente a él.

La enorme diferencia entre su personalidad en línea y fuera de ella tenía una explicación muy sencilla:

Eran dos personas distintas.

Yu Min cerró los ojos.

Finalmente pronunció el nombre de la persona que había provocado las sospechas de Yu Qi durante tanto tiempo.

—Lo siento, presidente Yu. Mi verdadero nombre sí es Yu Min, pero fue el presidente Liang quien me pidió que entrara en Shenglan utilizando esta identidad. El programa nunca lo escribí yo.

Presidente Liang.

La expresión de Yu Qi se detuvo brevemente.

Un destello helado cruzó por sus ojos.

—¿Te refieres a Liang Min?

Con razón el «Yu Min» con quien había hablado le resultaba familiar en ciertos aspectos.

—Sí.

—Él nunca te permitía venir personalmente a la empresa. ¿Por qué empezó a dejarte venir durante este tiempo?

Al llegar a ese punto, la voz de Yu Min se hizo cada vez más baja. Habló en un volumen que apenas podían oír los dos.

—El presidente Liang no sabe que estoy aquí. Como sé hacer bastantes cosas, quise venir a ayudar…

Yu Qi lo miró con una expresión complicada.

Murmuró algo.

—¿Qué dijo, presidente Yu?

Yu Min no alcanzó a oírlo.

Yu Qi le devolvió el informe y ordenó:

—Mañana se lanzará oficialmente la aplicación de AS Station. Xiao Qian no podrá encargarse sola de todo. Ya que también estudiaste algo relacionado con software, ve a ayudarla.

—Sí, claro.

Yu Min se mostró halagado y sorprendido.

—¿No está enfadado conmigo, presidente Yu?

Yu Qi curvó ligeramente los labios.

La sonrisa era tan tenue como la luz de la luna que se filtraba aquella noche por la ventana.

Pero no llegaba a sus ojos.

—Ahora mismo necesitamos toda la ayuda posible. Cuando pase este periodo, ajustaré cuentas con todos ustedes.

Yu Min se estremeció.

No se atrevió a preguntar quiénes estaban incluidos en aquel «todos ustedes».

A decenas de kilómetros de allí, Liang Min todavía no sabía que la identidad de «Yu Min» había quedado expuesta.

Liya acudió a informarle sobre una inspección de trabajo y lo encontró mirando fijamente una conversación en su teléfono.

No alcanzó a ver con quién hablaba.

Pero ya conocía la respuesta.

—La presentación del nuevo producto del presidente Yu se celebrará mañana a las tres de la tarde en el edificio Anhua.

—Lo sé.

Liang Min apagó la pantalla del teléfono.

Tomó los lentes de montura dorada del estuche que tenía al lado, se los puso y extendió una mano.

—¿Cuánto tardarán en terminar la evaluación?

—Ya fui a presionarlos. El director Jian dijo que se la enviará esta tarde por correo electrónico.

Jian Rang había elegido un proyecto innovador y quería convencer a la empresa de invertir en él.

Liang Min había revisado el contenido.

También estaba relacionado con software, pero se trataba de una plataforma de transmisiones en vivo.

Comparada con las principales plataformas de ese tipo existentes en el mercado, no ofrecía ninguna novedad.

Al menos Liang Min no había encontrado ningún motivo para invertir.

—Ya que insiste en financiarlo, estas cosas deben prepararse con antelación.

Liang Min sonó un poco impaciente.

—El dinero de la empresa no existe para pagar sus errores.

—Entendido. Se lo transmitiré fielmente al director Jian.

Brrr.

Sonó un tono especial de notificación.

La pantalla se iluminó y el teléfono de Liang Min vibró sobre el escritorio.

El contacto cuya imagen era un pez de cola azul le había enviado un mensaje.

【Pez】: ¿Estás ahí?

—¿Esa plataforma de transmisiones también se lanzará mañana? —preguntó Liang Min.

—Sí —respondió Liya—. Empezaron a promocionarla en internet la semana pasada. Se lanzará oficialmente esta noche a medianoche.

—Un proyecto que se lanza a medianoche y cuya evaluación no estará lista hasta esta tarde.

Los nudillos de Liang Min golpearon una vez el escritorio.

La tensión de su mandíbula dejaba claro su descontento.

—Sí, van bastante justos de tiempo —coincidió Liya.

—Ve ahora mismo a avisarle a Jian Rang que venga a mi oficina.

—Sí, presidente Liang.

Liya obedeció y llamó a Jian Rang.

Sin embargo, por alguna razón, solo escuchó una señal de ocupado y no consiguió comunicarse con él.

【L2】: Estoy.

La última conversación había tenido lugar medio mes atrás.

El historial terminaba con un emoji que hacía el gesto de «OK, recibido».

【L2】: ¿Hay algún problema con el programa?

【Pez】: No.

Entonces, ¿por qué me escribe?

Liang Min no podía imaginar otro motivo por el que Yu Qi tomara la iniciativa de contactarlo.

【Pez】: ¿Cuándo tendrás tiempo para venir a la empresa?

Las cejas de Liang Min se tensaron.

Por precaución, cambió a la conversación con el verdadero Yu Min y trató de contactarlo.

Al mismo tiempo, respondió a Yu Qi:

【L2】: Cuando quieras.

【Pez】: Precisamente hay algunos asuntos de trabajo que no conviene hablar por teléfono. Los discutiremos cuando nos veamos.

Yu Qi permanecía recostado con pereza en el sofá de cuero negro.

Observaba tranquilamente el aviso de «escribiendo…» que aparecía en la parte superior de la pantalla.

【L2】: De acuerdo.

¿Tan difícil era enviar una sola palabra?

Para Liang Min, sí.

Para que Yu Min comprendiera por completo el proyecto de AS Station, necesitaría al menos un día entero.

Yu Qi era demasiado inteligente.

Si al día siguiente obligaba a Yu Min a acudir personalmente para hablar de trabajo, no necesitaría hacerle más de tres preguntas antes de descubrir todas las contradicciones.

Pero seguir posponiéndolo también despertaría sus sospechas.

Después de sopesarlo, Liang Min apretó los dientes y escribió:

【L2】: ¿Cuándo nos veremos?

Continúa fingiendo.

Yu Qi observó la conversación en silencio.

No pudo evitar revisar sus recuerdos.

¿En qué momento se había equivocado tanto como para creer, cuando se casaron, que Liang Min era un hombre honesto y fácil de intimidar?

Liang Min esperó nerviosamente la respuesta.

Ya se había puesto en contacto con Yu Min para ordenarle que fuera a la empresa esa misma noche.

Aunque los programas eran complejos, si estudiaba toda la noche podría comprender al menos la mayor parte.

Sería mejor que llegar sin saber absolutamente nada y dejar al descubierto un sinfín de contradicciones.

【Pez】: Espera a que te avise.

Eso significaba que no sería al día siguiente.

Liang Min exhaló discretamente, aliviado.

Por el momento no quería que Yu Qi descubriera que había fingido ser uno de sus empleados.

Al menos, no todavía.

【L2】: Mañana es la presentación. ¿Tu pierna podrá resistir?

【Pez】: Aunque no pueda, tendrá que hacerlo [ánimo].

Liang Min sabía lo importante que era aquella presentación para Yu Qi.

Por eso tampoco podía decirle algo como que su salud era lo más importante.

【L2】: Debes tener a un médico de urgencias preparado cerca.

Yu Qi dejó de dudar por completo de que la persona al otro lado fuera Liang Min.

Un empleado normal jamás habría dicho algo semejante.

【Pez】: Ajá.

En realidad, Liang Min también quería infiltrar a varias personas en el lugar de la presentación.

Pero hacerlo de manera abierta no sería apropiado, así que tendría que organizarlo en secreto.

Necesitaba que hubiera alguien vigilando cada rincón y cada cámara de seguridad.

La identidad de Yu Qi era especial y nadie podía garantizar que no ocurriera algún incidente inesperado.

Por desgracia, el edificio Anhua era demasiado antiguo y hacía mucho tiempo que la propiedad había pasado a manos del gobierno.

Aunque quisiera comprarlo, ya era demasiado tarde.

Si el edificio Anhua le perteneciera, podría enviar guardaespaldas para controlar el lugar con total legitimidad.

Qué lástima.

—Xiao Yu.

Yu Qi estaba sentado con la espalda recta.

Se veía elegante y radiante, sin rastro alguno del abatimiento propio de un enfermo.

—Hermano Rang.

Le dedicó una leve sonrisa.

—Vine de repente. Espero no haber interrumpido tu trabajo.

Jian Rang llevaba una canasta de manzanas Fuji importadas.

La dejó en el suelo, junto a la puerta.

La mujer encargada de la limpieza pasaba en ese momento por el pasillo.

Al ver que Yu Qi estaba recibiendo a un visitante, bajó de inmediato la cabeza y rodeó la oficina con el trapeador en la mano.

—Señora.

La mujer se detuvo y se enderezó sujetando el mango del trapeador.

Jian Rang la miró con una sonrisa y le entregó una bolsa con fruta variada.

—Traje demasiada. Llévesela para que la compartan entre ustedes.

La bolsa contenía mandarinas y manzanas.

La mujer respondió con un «sí» y la recibió.

Por alguna razón, su muñeca tembló y casi la dejó caer, aunque consiguió sujetarla a tiempo.

—No era necesario.

Yu Qi bromeó:

—Habría bastado con que vinieras. Traer una canasta de frutas es demasiado formal, hermano Rang.

Jian Rang se sentó.

Sus ojos caídos, de aspecto amable e inocente, brillaron suavemente.

—Xiao Yu, recuerdo que antes te encantaban las manzanas.

Yu Qi se quedó inmóvil.

Tardó unos segundos en comprender que aquel «antes» al que se refería Jian Rang era la época anterior a su llegada a ese mundo.

—Todavía lo recuerdas.

Sus ojos vacilaron.

—Cada vez que venías a verme, te llevabas una manzana. Te sentabas en la azotea y mordisqueabas poco a poco la cáscara, como un pequeño hámster.

La sonrisa de Jian Rang era cálida y parecía sumergido en sus recuerdos.

—Te gustaban tanto, pero cuando intentaba darte una bolsa entera nunca querías aceptarla.

—Cuando uno es joven, suele preocuparse demasiado por el orgullo.

Yu Qi levantó un brazo para indicarle que se sentara.

Sus ojos se fueron aclarando a medida que salía de aquellos recuerdos.

—Hermano Rang, ¿cómo encontraste tiempo para venir hoy?

—Es culpa mía. He estado tan ocupado con el proyecto de la empresa que no pude alejarme. Apenas me enteré de que mañana lanzarás AS Station.

Jian Rang suspiró con cierta dificultad.

—Has tenido que ocuparte de todo tú solo durante este tiempo. Debió de ser agotador, Xiao Yu.

—Me basta con que te preocupes.

Yu Qi respondió con cortesía.

—Es culpa mía, culpa mía por no distinguir entre lo real y lo ilusorio.

Jian Rang negó con la cabeza.

—Sé perfectamente que todo en este mundo es falso, pero a veces sigo perdiéndome dentro de él. Xiao Yu, estoy preparando mi renuncia en Taifeng. Ya redacté la carta y solo falta entregarla. A partir de ahora, trabajaré únicamente para ti.

Yu Qi frunció el ceño en señal de desaprobación.

—No tienes por qué hacer algo así.

Trató de persuadirlo:

—¿Qué es real y qué es ilusorio? Ya que estamos aquí, debemos adaptarnos. Te costó mucho conseguir tu puesto en Taifeng. Abandonarlo a la ligera sí sería una forma irresponsable de vivir en una ilusión.

Sin embargo, Jian Rang ya había tomado una decisión.

—Xiao Yu, tú no eres yo. ¿Cómo puedes saber cuál es mi realidad? Tú tienes ambiciones y yo quiero ayudarte a cumplirlas. Esa es mi responsabilidad.

—Ya te lo dije. Vine a este lugar por ti.

Yu Qi se quedó sin palabras.

Zhuo Wentian golpeó la puerta de la oficina con los nudillos e interrumpió la atmósfera estancada.

Al ver que Yu Qi tenía una visita, se limitó a recordarle con rapidez:

—Presidente Yu, la reunión está a punto de comenzar.

Yu Qi no tuvo más remedio.

Sirvió un vaso de agua tibia y se lo entregó a Jian Rang.

Después le respondió a Zhuo Wentian que ya lo sabía y volvió a dirigirse a Jian Rang con un tono sereno y racional:

—Hermano Rang, espero que reflexiones seriamente sobre las consecuencias de una decisión semejante.

Debía acudir a una breve reunión.

Le pidió a Jian Rang que se quedara descansando en su oficina y aprovechara ese tiempo para calmarse.

Para Yu Qi, la obstinación de Jian Rang era una carga.

Jian Rang no lo culpaba.

Cada uno veía las cosas desde una perspectiva diferente.

Algún día Yu Qi comprendería sus buenas intenciones.

La reunión trató principalmente sobre las precauciones que debían tomar durante la presentación del día siguiente.

Duró aproximadamente media hora.

Yu Qi volvió a repasar todas las indicaciones.

Excepto Zhuo Wentian, varios de los presentes ya tenían experiencia participando en presentaciones, así que no estaba demasiado preocupado.

—Todo se decidirá mañana. Les pido que lleguen al lugar con una hora de anticipación. Se levanta la reunión.

Los empleados respondieron llenos de energía, como si les hubieran inyectado una dosis de entusiasmo.

—¡Entendido, jefe!

Yu Qi curvó los labios con satisfacción.

Cuando regresó a la oficina, Jian Rang seguía sentado exactamente en el mismo lugar.

—¿Terminó la reunión?

—Terminó.

Después de permanecer tanto tiempo sentado con la espalda recta, la cintura de Yu Qi comenzaba a dolerle.

Pasó junto a Jian Rang, tomó un cojín azul y se lo colocó detrás de la espalda antes de recostarse con un aire enfermizo.

El cojín cuadrado azul y blanco rellenó el hueco de su cintura.

Desde el espacio lateral parecía ligeramente elevado por la curva de sus caderas.

Una persona con aquel aspecto realmente no parecía pertenecer a un entorno de trabajo solemne y formal.

El teléfono de Jian Rang comenzó a sonar.

Como estaba cerca, Yu Qi pudo reconstruir por los fragmentos de la conversación que era una llamada de un alto directivo de Taifeng.

En términos generales, le ordenaban regresar para asistir a una reunión.

Jian Rang mostró una expresión de disculpa y sonrió con amargura.

—Xiao Yu, ahora entiendes por qué quiero renunciar, ¿verdad?

Mientras siguiera trabajando en Taifeng, nunca tendría tiempo para ayudar a Yu Qi.

Yu Qi respondió con comprensión:

—Aquí podemos arreglárnoslas. Atiende primero tus propios asuntos.

Jian Rang solo pudo aceptar.

Caminó un par de pasos y, de repente, se volvió.

Sus ojos se clavaron en Yu Qi, que seguía manteniendo una expresión despreocupada.

—Xiao Yu, ¿te molestará que no pueda asistir a tu presentación?

Sus miradas se encontraron brevemente.

Yu Qi respondió:

—Por supuesto que no.

Jian Rang lo observó durante un largo rato antes de sonreír.

—Me alegra saberlo.

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