¡El erudito carne de cañón de una novela de exámenes imperiales ha renacido! - Capítulo 26
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- Capítulo 26 - Xie Wenyan, un caballero de noble e intachable apariencia
La bolsita bordada que Qiao Yujing estaba confeccionando era, efectivamente, un regalo para Xie Wenyan.
Por supuesto, eso no significaba que se hubiera enamorado de él.
¡Apenas se habían visto dos veces!
Además, aquellos dos encuentros habían estado llenos de conflictos. ¿Cómo iba a enamorarse tan rápidamente de un hombre conocido por haber sido un ministro traidor, que incluso había estado a punto de matarlo?
La única razón por la que quería ganarse el favor de Xie Wenyan era para disfrutar de una vida matrimonial un poco más cómoda.
Qiao Yujing era un ger de carácter pragmático y mente lúcida.
Desde pequeño había comprendido que, cuando no se podía vencer a alguien, lo mejor era reconocer la derrota y que, cuando no había forma de resistirse a una situación, convenía intentar aprovecharla al máximo.
Puesto que ya había aceptado casarse con Xie Wenyan, no perdería más tiempo lamentándose ni arrepintiéndose.
En lugar de eso, buscaría la manera de planificar su futuro.
En aquella época, resultaba muy difícil que las mujeres y los ger pudieran sobrevivir de manera independiente.
Si deseaban llevar una vida estable, debían apoyarse en su familia de origen o en la familia de su esposo.
Y la verdadera identidad de su padre biológico estaba destinada a permanecer en secreto.
Por lo tanto, una vez que se casara, al menos de cara al público, solo podría depender de su esposo.
Por esa razón, era imprescindible que su relación con él no fuera demasiado mala.
Solo así podría quedar embarazado cuanto antes después de la boda y consolidar su posición en la familia.
De lo contrario, teniendo en cuenta que aquel matrimonio había surgido de una amenaza y una negociación, y considerando el carácter cauteloso y despiadado de Xie Wenyan, era muy posible que, después de casarse, este se negara a tocarlo por desconfianza, por mucho que él se esforzara en cumplir con sus deberes.
¡Entonces sí que estaría completamente perdido!
Había que recordar que Xie Wenyan no era un hombre que pudiera dejarse seducir fácilmente por la belleza.
En su vida anterior había perseguido el poder durante toda su existencia.
No solo jamás se había casado ni había tenido hijos, sino que ni siquiera había mantenido a una criada de alcoba a su lado.
¡Era un hombre despiadado y de una voluntad extraordinariamente firme!
Qiao Yujing no quería pasarse el resto de su vida viviendo como un viudo con el esposo todavía vivo.
Por eso, conseguir que Xie Wenyan desarrollara sentimientos por él era absolutamente necesario.
Tampoco era demasiado ambicioso.
Le bastaba con que Xie Wenyan llegara a sentir un poco de afecto por él, le concediera el respeto y la posición correspondientes a un consorte principal y tuviera un hijo con él.
Con eso estaría satisfecho.
Por supuesto, Qiao Yujing tampoco olvidó enviar un mensaje a su padre biológico, que se encontraba en el palacio imperial.
Le pidió que buscara la manera de causarle algunos problemas a la residencia del conde de Yongchang y que lo ayudara a aparentar que contaba con el respaldo de una persona poderosa.
Así evitaría que la familia condal creyera que sus amenazas eran simples fanfarronadas y cometiera alguna imprudencia inesperada.
Xie Wenyan todavía desconocía todos los cálculos que su futuro pequeño consorte estaba haciendo en secreto.
Las vacaciones de la escuela terminaron rápidamente.
Al día siguiente de la reunión poética, recogió sus pertenencias y regresó a la Escuela Privada Hongyuan para asistir a clases.
Aunque ya dominaba todos los conocimientos que enseñaban los maestros, repasar lo aprendido siempre permitía descubrir cosas nuevas.
Además, asistir a la escuela no servía únicamente para estudiar.
También ofrecía la oportunidad de establecer relaciones útiles.
En su vida anterior, cuando era joven, Xie Wenyan se había dedicado exclusivamente a acercarse a las personas poderosas.
Por eso, todos los compañeros con quienes había cultivado una buena relación pertenecían a familias acomodadas.
Sin embargo, entre los estudiantes de origen humilde a quienes había ignorado, varios terminarían ocupando cargos oficiales que, aunque no fueran especialmente elevados, les otorgarían una considerable autoridad real.
Ahora que había renacido, naturalmente no dejaría escapar aquellas oportunidades.
Después de todo, había vivido más de setenta años en su vida anterior.
Con su extraordinaria elocuencia, había conseguido engañar y convencer a innumerables viejos zorros de la política.
¿Acaso no le resultaría extremadamente sencillo ganarse la amistad de un grupo de estudiantes que todavía no habían salido a conocer el mundo?
Además, aunque en aquel entonces había buscado acercarse a los compañeros ricos y poderosos, nunca había tenido intención de enemistarse con los estudiantes pobres.
La mayoría de los alumnos de la escuela conservaba una impresión bastante favorable de él.
Su popularidad era considerable.
Por lo tanto…
El primer día después de regresar a la escuela, Xie Wenyan recorrió las aulas y los patios, buscando deliberadamente oportunidades para acercarse a sus compañeros de origen humilde.
Después de intercambiar algunas palabras y cultivar aquellas relaciones, pronto comenzaron a tratarse con la familiaridad de auténticos hermanos.
¿En cuanto a Qian Botu?
Después de haber quedado completamente desacreditado por apropiarse de poemas ajenos durante la reunión poética, no tenía valor para regresar a clases.
Probablemente se encontraba en su casa, consumido por la rabia y pensando en cómo vengarse de él.
Y Xie Wenyan estaba esperando precisamente que su enemigo actuara.
La representación que había preparado especialmente para Qian Botu solo necesitaba que soplara el viento adecuado para ponerse en marcha.
Tampoco había olvidado reflexionar sobre su matrimonio con Qiao Yujing.
Sin embargo, aquel asunto no sería fácil de resolver.
La diferencia entre sus posiciones sociales era demasiado grande.
Uno era un humilde erudito de origen campesino que apenas había obtenido el título de xiucai.
El otro era un hijo legítimo de una residencia condal.
Si quería conseguir que la familia del conde aceptara de buena gana entregar a su ger en matrimonio a alguien de condición inferior, tendría que planearlo cuidadosamente.
Todos aquellos asuntos se acumulaban uno tras otro.
Sin embargo, para Xie Wenyan, que en su vida anterior había llegado a controlar simultáneamente la situación política de las cortes de varios países, no representaban una dificultad demasiado grande.
Al contrario, disfrutaba enormemente de aquella sensación de elaborar estrategias y mantener a todos bajo su control.
Tomar el mundo como tablero y a todos los seres humanos como piezas de ajedrez.
¡Aquella era la aspiración de toda una vida para alguien tan enamorado del poder como él!
Por eso, cuando recibió el mensaje de Qiao Yujing solicitando otro encuentro, Xie Wenyan apenas mostró una ligera sorpresa.
No sintió ninguna ansiedad ni preocupación porque aquel imprevisto alterara sus planes.
Además, no tardó en deducir que probablemente había ocurrido algo inesperado en la residencia del conde de Yongchang.
—Ese pequeño ger realmente es problemático…
Aunque sus palabras estaban llenas de aparente fastidio, recogió rápidamente sus pertenencias, pidió permiso al maestro para ausentarse y salió de la escuela para acudir a la cita.
Por el camino…
Al pasar frente a una tienda de joyas y artículos de jade, se detuvo a pensar un momento.
Sin embargo, finalmente no se atrevió a entrar.
Su situación económica era demasiado precaria.
Incluso los adornos más baratos de aquella tienda costaban varios taeles de plata.
No podía permitírselos.
Después de recorrer la calle y observar distintos establecimientos durante un rato, terminó entrando en una carpintería.
—Señor, ¿tiene alguna madera aromática de buena calidad? Quisiera hacer un peine para mi futuro consorte.
Se acercó al dueño y formuló la pregunta en voz baja.
Su figura era esbelta y erguida, y su apuesto rostro estaba ligeramente sonrojado.
Su expresión mostraba una mezcla de vergüenza y seriedad.
Bastaba con mirarlo para comprender que era un joven profundamente enamorado.
No era extraño encontrar eruditos pobres que, al no poder permitirse los costosos adornos de las joyerías, elegían regalar algún objeto económico pero lleno de significado.
El dueño de aquella carpintería había visto muchos casos semejantes.
Sin embargo, al observar la mirada clara y sincera de Xie Wenyan, sintió que aquel joven realmente deseaba expresar sus sentimientos mediante el regalo.
No parecía uno de esos eruditos hipócritas que hablaban de que lo importante era la intención y no el valor del obsequio, cuando en realidad solo querían ahorrarse dinero.
Por eso, se llevó una impresión muy favorable de él.
El dueño no lo menospreció en absoluto y lo recibió con entusiasmo.
—¡Por supuesto que sí! Tengo muchas clases de madera aromática. Sin embargo, si el joven señor quiere fabricar un peine, le recomendaría utilizar madera de durazno o de azufaifo. Ninguna de las dos es especialmente valiosa, pero ambas son muy adecuadas para fabricar peines.
—La madera de durazno sirve para alejar las influencias malignas y atraer las energías benéficas. Es un símbolo de buena fortuna. Por otro lado, la madera de azufaifo es dura, compacta y posee vetas muy hermosas. Los peines fabricados con ella son bonitos y cómodos de utilizar…
—Si además le añade un pequeño colgante tallado en sándalo, el resultado será exquisito sin necesidad de gastar demasiado dinero.
Era una opción especialmente adecuada para los jóvenes eruditos con pocos recursos que deseaban entregar un regalo como muestra de amor.
Después de escuchar sus explicaciones, Xie Wenyan eligió la madera de azufaifo.
El dueño asintió con una sonrisa y preguntó amablemente:
—Entonces, joven señor, ¿qué dibujo le gustaría que talláramos?
Después de todo, si un erudito acudía expresamente a comprar madera, era poco probable que quisiera llevarse únicamente un trozo sin trabajar.
Como se trataba de una carpintería, resultaba perfectamente normal cobrar unas cuantas decenas de monedas de cobre adicionales por darle forma.
Sin embargo, Xie Wenyan negó con la cabeza.
—No será necesario, señor. Lo haré yo mismo.
—¿Usted mismo?
El dueño lo miró con cierto escepticismo.
¿Qué podía saber un erudito sobre carpintería?
¿Acaso pretendía ahorrarse incluso unas cuantas decenas de monedas de cobre?
Tal vez porque advirtió sus pensamientos, Xie Wenyan se sonrojó todavía más.
Con una expresión avergonzada, explicó:
—Aprendí algo de carpintería con mi abuelo. Quisiera regalarle un peine hecho con mis propias manos.
Después de decir aquello, guardó silencio.
A simple vista, parecía un joven inocente, poco hábil con las palabras y de piel muy fina.
El dueño no pudo evitar sentir hacia él la ternura de un padre por su hijo.
Recordó también lo tímido y torpe que había sido cuando, de joven, intentaba cortejar a quien más tarde se convertiría en su consorte.
Una sonrisa afectuosa apareció en su rostro.
—Está bien. Iré a buscarle la madera.
Como le había causado una impresión tan favorable y sabía que la vida no era fácil para los jóvenes, seleccionó especialmente una de las mejores piezas de madera que tenía.
No intentó engañarlo ni aprovecharse de su falta de experiencia.
Después de todo, estafar a un joven tan sincero e inocente y terminar perjudicando su relación amorosa sería una verdadera falta de moral.
Cuando Xie Wenyan recibió la madera que le había entregado el dueño, comprendió inmediatamente que su valor superaba la cantidad de plata que había pagado.
Sonrió para sus adentros.
Después se sentó tranquilamente en la carpintería y comenzó a pulir y tallar el peine.
En su vida anterior, había experimentado innumerables altibajos.
Durante muchos años se había esforzado desesperadamente por ascender.
Para conseguirlo, había aprendido todas las habilidades que pudieran resultarle útiles, por difíciles o agotadoras que fueran.
La carpintería era una de ellas.
La había aprendido durante su destierro a la frontera.
En aquel entonces, para evitar que lo obligaran a realizar los trabajos físicos más pesados, había suplicado ayuda a todo aquel que pudiera enseñarle algo.
Incluso había buscado maestros y reconocido a varios hombres como padres adoptivos con tal de aprender el oficio.
Y, por increíble que pareciera, entre los criminales desterrados a las regiones fronterizas había una enorme cantidad de personas verdaderamente talentosas.
De hecho, que más adelante consiguiera ascender hasta una posición tan elevada también había tenido mucho que ver con los diversos maestros y padres adoptivos que había conocido durante aquella época.
Por supuesto, aunque Xie Wenyan no había tenido demasiados escrúpulos a la hora de aprender las habilidades de otras personas, y aunque incluso con varias décadas de edad había insistido en convertirse en hijo adoptivo de algunos hombres, también era cierto que había cumplido con sus deberes filiales hacia todos ellos.
Los había acompañado hasta el final de sus vidas y había realizado los correspondientes ritos funerarios como hijo.
¡Tenía la conciencia completamente tranquila!
¡Había sido un hijo adoptivo extraordinariamente filial!
¡Todos aquellos que lo acusaban de ser un viejo sin vergüenza simplemente le tenían envidia!
Xie Wenyan no solo poseía una mente excepcionalmente hábil, sino también una considerable destreza manual.
Aunque su cuerpo joven todavía carecía de la memoria muscular adquirida durante aquellos años de trabajo, su paciencia y atención al detalle compensaban aquella desventaja.
No tardó demasiado en terminar el regalo.
El peine de madera tenía una apariencia delicada y refinada.
Del pequeño colgante pendía la figura de un zorrito de aspecto adorable.
Aquel pequeño ger era demasiado astuto.
¡Exactamente igual que un zorrito!
—¡Jamás imaginé que el joven señor poseyera semejante habilidad! Parece que lo he juzgado mal. Espere un momento, iré a aplicarle aceite para proteger la madera.
El dueño contempló el resultado con admiración y sorpresa.
Después se dirigió alegremente al patio trasero para darle el acabado correspondiente.
Xie Wenyan sonrió ligeramente.
Tras acomodarse la ropa, se volvió hacia uno de los dependientes y preguntó:
—Disculpe, ¿sería posible que me prestaran pincel, tinta, papel y piedra de entintar?
—¡Por supuesto, por supuesto!
Los eruditos gozaban de gran respeto.
Prestarle aquellos objetos era algo que el dependiente podía decidir por su cuenta, así que accedió de inmediato.
Xie Wenyan apartó suavemente la manga y tomó el pincel.
Sin la menor vacilación, lo mojó en tinta y escribió cuatro caracteres con movimientos fluidos y naturales.
宅心仁厚
«De corazón bondadoso y espíritu generoso».
Los trazos eran vigorosos y majestuosos.
Cuando el dueño regresó, Xie Wenyan esperó a que se secara la tinta y le entregó el papel de arroz con una sonrisa agradecida.
—Señor, usted posee un corazón bondadoso y ha sido muy generoso conmigo. Sin embargo, aunque soy un humilde estudiante de escasos recursos, comprendo lo difícil que resulta ganarse la vida. Como mi bolsa está prácticamente vacía, quisiera ofrecerle esta caligrafía para que la cuelgue en su establecimiento. Espero que no la considere un regalo indigno.
Después de decir aquello, juntó las manos e hizo una respetuosa reverencia.
Luego recogió sus pertenencias y se marchó.
Para mantener una determinada imagen y construir una buena reputación, había que comenzar por los detalles más pequeños.
No podía volver a cometer los errores de su vida anterior, cuando un instante de descuido había terminado arruinando todos sus esfuerzos.
La nieve se acumula sobre los verdes pinos,
pero estos permanecen erguidos y rectos.
Si quieres conocer su nobleza y pureza,
espera hasta que la nieve se derrita.
En esta vida, sin importar cuán negro estuviera el corazón de Xie Wenyan ni cuántas intrigas y luchas por el poder llevara a cabo en secreto…
Ante los ojos del mundo, siempre sería un caballero de conducta noble e intachable.