El Dios Marcial regresó al nivel 2 - Capítulo 660
Servidor 4212, piso superior de la Torre.
—…¿Eh? ¿Adónde fue?
Urd parpadeó.
Hacía apenas unos instantes estaba luchando contra Dongbang Sak.
Sin embargo, su oponente había desaparecido sin dejar rastro.
‘No se limitó a ocultar su presencia…’
Por muy poderoso que fuera Dongbang Sak, no debería haber sido capaz de eludir por completo la percepción de Urd.
Frunció el ceño ante su repentina desaparición.
¿Qué clase de maniobra desesperada era aquella?
Mientras observaba a su alrededor en busca de algún rastro de Dongbang Sak…
[La jugadora «Urd» ha superado la Torre.]
[La jugadora «Urd» ha adquirido el derecho a desafiar la Torre de los Dioses Marciales.]
Apareció un mensaje anunciando que había superado la Torre.
—…¿La superé?
No.
¿Acaso Dongbang Sak no estaba dispuesto a luchar hasta la muerte hacía apenas un momento?
Ella todavía no había hecho nada, ¿y su oponente simplemente se había esfumado?
Urd adoptó una expresión seria ante aquella victoria obtenida por defecto.
Si él al menos hubiera opuesto resistencia, no se sentiría tan inquieta.
Así, era incapaz de comprender sus intenciones.
Entonces…
[Has superado la Torre.]
[¿Deseas desafiar la Torre de los Dioses Marciales?]
Ante sus ojos apareció un mensaje preguntándole si quería desafiar la Torre de los Dioses Marciales.
‘…’
Aunque la desaparición de Dongbang Sak resultaba preocupante, por ahora tenía que continuar.
Cuando Urd seleccionó «Sí»…
[La jugadora «Urd» desafía la Torre de los Dioses Marciales.]
¡Flash…!
Su cuerpo quedó envuelto en luz y fue trasladado a otro lugar.
Justo cuando estaba a punto de liberar su poder para someter a los enemigos que aparecerían en el primer piso de la Torre de los Dioses Marciales…
‘¿Eh?’
Percibió algo extraño.
El Reloj de Luz dentro de su cuerpo era diferente de lo habitual.
Estaba distorsionado.
La manecilla que debería haber señalado las doce apuntaba hacia las cuatro.
‘…Las cuatro.’
Los ojos de Urd temblaron al comprenderlo.
No había notado la distorsión del reloj al superar la Torre, debido a la repentina desaparición de Dongbang Sak.
Pero ahora que la había reconocido…
Diversos pensamientos atravesaron su mente.
‘¿Qué… ocurrió? Sin que yo lo supiera.’
La manecilla de la hora apuntando hacia las cuatro.
Para Urd, aquello significaba…
El primer paso necesario para intentar autodestruirse y cerrar el servidor.
Si activaba el Reloj de Luz en ese estado, la capacidad regenerativa de su cuerpo desaparecería rápidamente y…
El «avatar de Urd» podría desaparecer por completo de este mundo.
‘Entonces el cuerpo principal detectaría la anomalía… y cerraría la puerta del servidor.’
Ese era el enorme significado que tenía para ella que la manecilla señalara las cuatro.
Era una señal importante.
Sin embargo…
No tenía ningún recuerdo de haber movido la manecilla hasta aquella posición.
Sin duda había ocurrido algo.
Aunque su yo actual lo ignorara…
Algo tenía que haber sucedido.
Pero…
‘La habilidad del Administrador Azul. Debo asegurarla para el cuerpo principal…’
Vaciló ante la idea de ejecutar inmediatamente el proceso de autodestrucción.
Suicidarse no era particularmente difícil.
Sin embargo, la habilidad que había mostrado el Administrador Azul, Seong Jihan, seguía pesando en su mente.
Si conseguía llevar consigo aquella habilidad, el gran plan del cuerpo principal avanzaría enormemente.
¿De verdad debía autodestruirse allí sin siquiera reunirse con él?
Sin embargo…
‘…Hagámoslo.’
Tras una breve reflexión, Urd finalmente decidió morir.
Que la manecilla estuviera fijada en aquella posición era una señal demasiado importante.
Aunque resultaba lamentable desperdiciar así los datos del Administrador Azul…
En el futuro se crearían más servidores y surgirían nuevas oportunidades.
Justo cuando se armó de determinación y llevó una mano hasta el pecho para morir…
¡Flash…!
Una intensa luz surgió desde el primer piso de la Torre de los Dioses Marciales.
Un resplandor capaz de cegar instantáneamente a cualquier humano común.
—Esto es… ¿Luz Blanca?
Los ojos de Urd se abrieron de par en par.
Ziiing…
La luz se reunió en un punto y poco a poco comenzó a adoptar forma humana.
Y al verlo, Urd…
—…¿Podría ser, Padre?
Lo dijo con una voz cargada de incredulidad.
Había llamado «Padre» a aquella figura de luz.
Entonces…
—Primero me llamaste hermano y ahora soy tu padre.
Fsss…
Cuando el resplandor inicial comenzó a disminuir…
Seong Jihan apareció allí.
‘Menos mal que vine aquí primero.’
Seong Jihan pensó eso mientras contemplaba a Urd, quien estaba a punto de suicidarse y se había quedado profundamente sorprendida al verlo.
Aunque no sabía cómo había percibido que algo iba mal incluso después del retroceso del servidor y había intentado morir…
Si le hubiera dado un poco más de tiempo, habría desaparecido del servidor antes de que él pudiera obtener información alguna.
—…Tú. ¿Podrías ser el Administrador Azul?
—¿No es obvio?
Cuando Seong Jihan se señaló con un dedo…
La mirada de Urd se ensombreció.
—¿Cómo puedes poseer una Luz Blanca semejante…? ¿Cómo demonios…?
—Tu base fue asaltada.
—¿Qué?
—Tu cuerpo principal está muerto.
Ziiing…
Mientras hablaba, Seong Jihan hizo aparecer una pantalla.
Y allí…
[¡Solo una vez, solo una vez…!]
Se mostraba el momento en que Jiang Shang destruía el cuerpo principal de Urd.
Al verlo, el rostro de Urd quedó completamente pálido.
—No…? Im-imposible. Esto… claro. ¿Puedes crear ilusiones tan elaboradas…? ¿La Torre de los Dioses Marciales posee funciones semejantes?
Incluso mientras hablaba, negaba desesperadamente la muerte de su cuerpo principal e intentaba descartar aquella escena como una «ilusión».
Al verla así, Seong Jihan levantó una comisura de los labios.
—¿Una ilusión…? Sabes que esto es real, ¿verdad? Si fuera solo una ilusión, ¿cómo podría conocer cosas como el Arca o el cuerpo principal de Urd?
—…
—Y esta poderosa Luz Blanca que te hizo confundirme con tu padre, «Mitra». ¿De dónde crees que la obtuve?
Urd se mordió el labio al escuchar aquellas palabras.
La pantalla que Seong Jihan había hecho aparecer.
Incluso si aquellas imágenes hubieran sido fabricadas…
El contenido mostrado era algo que nadie podría conocer sin haber entrado en el «Arca» y comprendido la verdad de aquel mundo.
Además, la Luz Blanca que poseía Seong Jihan era tan trascendente que le había recordado inmediatamente a «Padre».
Había demasiadas pruebas como para descartarlo todo como una simple ilusión.
Finalmente…
—…¿Cómo pudiste vencer en el Arca…?
Urd abandonó por completo la compostura que había mantenido hasta entonces.
Le hizo la pregunta a Seong Jihan con voz temblorosa.
—Bueno. Tuve suerte.
—Ja. ¿Tuviste suerte…?
—Sí. Más importante aún, hay algo que quiero saber.
Seong Jihan no se molestó en explicarle cómo había obtenido la victoria.
Fue directamente al punto.
—Tu cuerpo principal. ¿Sabes por qué seguía diciendo «solo una vez, solo una vez»?
—…
—Le mostré que podía moverme normalmente dentro del Arca. Entonces se volvió loca pidiendo una oportunidad.
—¿Podías moverte normalmente dentro del Arca…?
—Sí. Por cómo estaba atrayendo a todos los aislados, supongo que intentaba absorber sus poderes.
Toc. Toc.
Seong Jihan continuó hablando mientras se daba unos golpecitos en el cuerpo con un dedo.
—Pero yo ya he absorbido parte de esos poderes.
—…¿Y? ¿Qué intentas decir?
—Ah. ¿Vamos directamente al grano? Como tu cuerpo principal ya está muerto, ¿por qué no me cuentas todo lo que pretendías hacer? Entonces te daré una muerte limpia.
—Ja. Jaja. Jajajaja…
¿Qué estaba diciendo?
¿Así que quería averiguar de qué manera pretendía controlar ella al Ser Trascendente?
Urd, que había comenzado a reír incrédula ante las palabras de Seong Jihan…
—¿Eso es lo que desea saber?
Volvió a tratarlo con formalidad.
—Sí.
—Entonces, acérquese.
—¿Que me acerque?
—Sí. Esa es mi condición.
Mientras hablaba, Urd llevó una mano hacia su cuello.
Ziiing…
De su mano emergió un reloj resplandeciente de color dorado.
—¿Planeas utilizar la Prisión del Tiempo?
—Vaya. ¿Tiene miedo? Usted, que conquistó el Arca, ¿le teme a un pequeño reloj?
Mientras decía esto, Urd movió de un lado a otro las manecillas del reloj que había invocado.
—Si no se acerca, simplemente moriré. Con el cuerpo principal ya desaparecido, ¿qué sentido tiene seguir resistiendo?
Incluso con su cuerpo principal muerto, seguía utilizando su propia vida como cebo.
Seong Jihan esbozó una sonrisa y se acercó a Urd.
En el instante en que sus pies entraron en las inmediaciones…
¡Flash…!
El reloj que sostenía Urd se expandió rápidamente.
Y tocó a Seong Jihan.
Entonces…
Fsss, fsss, fsss…
El paisaje que los rodeaba comenzó a cambiar a gran velocidad.
Y al contemplar el nuevo espacio que había aparecido…
‘Esto es…’
Por primera vez desde que había llegado, Seong Jihan frunció el ceño.
La Prisión del Tiempo, que supuestamente reproducía una y otra vez el momento más doloroso de una persona.
El escenario que le mostró fue…
‘…El lugar donde murió Seah.’
En su vida anterior.
Era el hospital donde había recibido la noticia de la muerte de Yoon Seah.
Ziiing…
La figura ilusoria de un médico con bata blanca apareció.
[La paciente… ha fallecido.]
[La causa de la muerte fue… una caída.]
La escena en la que le comunicaban la muerte a Seong Jihan con voz apesadumbrada.
Al ver aquello dentro de la Prisión del Tiempo, Urd…
—…¿Qué? ¿Está bromeando?
Miró a Seong Jihan con incredulidad.
—¿Esta trivialidad es el recuerdo más doloroso de su pasado?
—…Sí. La precisión es bastante impresionante. Lo encontraste bien.
Había sufrido incontables momentos de dolor físico.
Antes de la regresión, cuando todo su cuerpo estaba siendo consumido por el Vacío.
Y también en todas las feroces batallas que había librado hasta ahora contra poderosos enemigos.
En ninguna de ellas había faltado el dolor.
‘Pero nunca sentí una desesperación semejante a la de aquel momento…’
El recuerdo de confirmar el cadáver de Yoon Seah después de recibir la noticia de que había muerto al caer.
Durante su estancia en Estados Unidos, aquella escena había aparecido incontables veces incluso en sus pesadillas.
Y ahora sería reproducida una y otra vez eternamente.
Aunque la mirada de Seong Jihan se ensombreció…
—Ja… Ha tenido una vida fácil.
Urd parecía disgustada por algo mientras contemplaba la escena que se reproducía dentro de la Prisión del Tiempo.
—Ni siquiera fue su propia muerte, y aun así esto es lo que más le duele… Ja. De verdad. Qué ridículo. ¿El cuerpo principal perdió contra alguien así?
Mientras decía aquello, el avatar de Urd comenzó a culpar al cuerpo principal por haber perdido ante semejante ser.
A pesar de haber conseguido encerrar con éxito a Seong Jihan dentro de la Prisión del Tiempo…
En realidad, estaba enfureciéndose al ver su «pasado doloroso».
—Tú debes de tener recuerdos mucho más dolorosos que los míos, ¿verdad?
—…¿Por qué?
—¿No sería una pena ver únicamente los míos?
—¿Qué…? Tú, no me digas…
Cuando Urd adoptó una expresión desconcertada al escuchar aquellas palabras…
Seong Jihan, que había estado observando la imagen ilusoria del médico…
Dirigió la mirada hacia ella.
—Las cosas buenas deben compartirse.
Mientras decía eso, llevó una mano hacia su cuello.
Ziiing…
Un Reloj de Luz emergió también de Seong Jihan.
Y el escenario del hospital que los rodeaba comenzó a derrumbarse.
—¿Incluso mi… poder…? ¿De verdad…?
El rostro de Urd se endureció.
—Bien, entonces cambiemos los papeles.
Seong Jihan habló con una sonrisa despreocupada mientras manipulaba el Reloj de Luz.
—Ahora seré yo quien haga la evaluación.