Después de que el holgazán se convirtiera en papá de unos pequeños prodigios - Capítulo 73

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  4. Capítulo 73
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Gu Huaiyu le preguntó a Shen Qing si se había divertido y si alguien lo había molestado.

Shen Qing puso inmediatamente las manos en la cintura.

—¿Quién podría meterse conmigo?

Alzó su fino mentón, dejando marcada la línea de la mandíbula y al descubierto una parte de su esbelto cuello.

El joven tenía una actitud orgullosa y segura de sí misma, como un hermoso cisne blanco.

Los ojos de Gu Huaiyu se curvaron ligeramente al contemplarlo.

—Eso está bien.

Después volvió a preguntar:

—¿Ya iban a marcharse?

—Sí —respondió Shen Qing.

Gu Huaiyu levantó un dedo.

—Entonces vámonos.

Los largos dedos de la otra mano, que todavía sostenían la de Shen Qing, se cerraron un poco más. El grupo ignoró por completo a Tang Ziyao y a los demás que se encontraban al otro extremo del pasillo y regresó al ascensor.

Mientras el ascensor subía hacia la suite de la última planta, Shen Qing ya le había contado a grandes rasgos al pez gordo lo ocurrido durante la cena.

En realidad, aquella noche no había hablado demasiado durante la comida.

Pero ahora volvía a estar parlanchín, hasta el punto de que los dos pequeños estaban sorprendidos.

Aozai balanceaba su enorme cabeza de un lado a otro, mirando aquí y allá. Inconscientemente levantó una de sus manitas y empezó a mordisquearla.

Duoduo no permitió que su hermano se comiera la mano. Le agarró la pequeña garra regordeta y se la bajó.

Los dos hermanos se miraron y después permanecieron obedientemente a un lado, escuchando a su papá pequeño parlotear él solo sin parar.

—En fin, eso fue lo que pasó.

El ascensor llegó a la suite de la última planta.

Shen Qing continuó:

—Mientras Shen Yi consiga tranquilizarse y estudiar en serio, no tendrá problemas para sacar quinientos puntos en el examen de ingreso a la universidad. Aunque entonces no pueda entrar en una universidad de primer nivel, podría estudiar en una buena universidad de segundo nivel que tenga una carrera adecuada. Creo que sería mucho mejor que dejarse llevar y desperdiciar su futuro desde ahora.

Gu Huaiyu había estado escuchándolo en silencio.

De repente dijo:

—Conoces bastante bien el examen de ingreso a la universidad.

—Yo…

Shen Qing se quedó sin palabras.

Parpadeó varias veces delante del pez gordo antes de empezar a inventar:

—Claro. Aunque mi nivel académico sea bajo, también investigué seriamente estas cosas…

Gu Huaiyu volvió a preguntarle de repente:

—¿Quieres estudiar?

Shen Qing:

—…

Su reacción instintiva fue decir que no.

Después de todo, animar a otra persona a estudiar bien era una cosa y estudiar él mismo era otra.

Aunque todavía recordaba algunos conocimientos, un pez salado como él jamás volvería a presentarse al examen de ingreso a la universidad.

Sin embargo, al pensarlo desde otro ángulo…

Si se trataba simplemente de volver a cursar una carrera universitaria, quizá sería bastante interesante.

Cuando estuvo en la universidad había pasado todo el tiempo estudiando y nunca había disfrutado realmente de la vida universitaria.

Ignorando los exámenes finales y la tesis de graduación, si se limitaba a disfrutar de ser estudiante, la universidad no sonaba nada mal.

Así que, cuando las palabras llegaron a sus labios, Shen Qing respondió:

—Mmm, eso podría considerarlo en el futuro.

…Cuando el pez gordo ya no estuviera y los pequeños hubieran crecido, si él no tenía nada que hacer, quizá elegiría volver a estudiar…

Apenas apareció aquel pensamiento, Shen Qing sintió de repente que se había convertido en un anciano solitario en sus últimos años.

Shen Qing: ¿?

…

¡No!

No podía deprimirse.

¡Todavía no había pasado absolutamente nada y él ya estaba endeudándose por adelantado con la tristeza!

Shen Qing recuperó inmediatamente el ánimo.

Siguió apretando la mano de Gu Huaiyu para calentársela y, con una sonrisa en los ojos y las comisuras de los labios curvadas, dijo lleno de vitalidad:

—Hoy tienes las manos bastante bien. Ya ni siquiera están heladas.

Gu Huaiyu asintió.

De repente, como si hiciera un truco de magia, sacó de detrás de sí una bolsita térmica de color rosa.

—Después de todo, tengo esto.

Shen Qing:

—…

Conque era eso.

¡Era la bolsita térmica que él mismo le había regalado al pez gordo!

Últimamente el presidente Gu casi no recibía infusiones intravenosas y parecía que tampoco necesitaba demasiado aquello para calentarse las manos, así que Shen Qing casi nunca lo había visto utilizarla.

…Hasta él mismo estaba a punto de olvidar que existía.

¡No esperaba que Gu Huaiyu todavía la recordara y además supiera usarla por iniciativa propia!

—…Buen trabajo.

Los ojos de Shen Qing brillaban y no escatimó en elogios.

Regresaron a la suite para acomodarse un poco.

Originalmente, Shen Qing pensaba recoger sus cosas y volver directamente a casa. Sin embargo, Gu Huaiyu había llegado, se encontraba bastante bien y tampoco tenía prisa por regresar.

Así que Shen Qing cambió de planes y decidió salir a caminar por los alrededores del hotel con el pez gordo y los pequeños.

El paisaje que rodeaba aquel hotel termal de cinco estrellas no era comparable al de un lugar cualquiera.

El hotel estaba junto a un río.

Aunque el clima todavía era bastante frío y no había flores ni vegetación exuberante que adornaran el paisaje, la vista junto al río seguía siendo preciosa.

Las luces de las calles y de ambas orillas se reflejaban en el agua, resplandecientes y brillantes.

Frente al hotel había un magnífico restaurante de temática tradicional china. Sus grandes faroles rojos también se reflejaban en el río y, al ondularse el agua, sus reflejos se extendían formando franjas de un rojo oscuro, conservando todavía el ambiente del Festival de Primavera.

Pero aquel día ya no hacía tanto frío.

Pronto llegaría marzo.

Shen Qing recordó de repente que el joven señor Duoduo estaba a punto de volver a clases…

No pudo evitar mirar a los dos pequeñines que corrían delante de ellos.

Toda la familia avanzaba lentamente junto al río.

Duoduo y Aozai llevaban gruesos abrigos acolchados.

Aunque ambos habían crecido bastante, la abuela Zhang temía que pasaran frío al salir y les había puesto abrigos tan gruesos que los dos pequeños, ahora algo más rellenitos, ya no parecían delgados ni esbeltos.

En cambio, parecían dos bolitas de colores bien infladas.

Duoduo vestía de amarillo claro y Aozai de verde brillante.

Los dos corrían delante de Shen Qing y Gu Huaiyu, hablando, riendo y jugando entre ellos.

O, mejor dicho, principalmente Aozai.

En el río había unas aves que no parecían temerle al frío. Nadaban mientras batían las alas y se bañaban.

Aozai estaba fascinado.

Se reía sin parar mientras las observaba e incluso imitaba sus movimientos balanceando su pequeño cuerpo regordete.

Duoduo permanecía junto a su hermano y lo llevaba de la mano, temiendo que Aozai se emocionara demasiado y saltara directamente al río.

Por supuesto, junto al agua, Tian Yi y tía Zhang tampoco podían permitir que los jóvenes señores se movieran completamente solos, así que los seguían muy de cerca.

Sumando a eso los guardaespaldas de Gu Huaiyu que los seguían a mayor o menor distancia, toda la familia formaba un grupo bastante llamativo.

Las personas que paseaban junto al río no podían evitar mirarlos varias veces al cruzarse con ellos.

Al principio solo sentían curiosidad.

¿Por qué había tanta gente?

Después veían que en aquella familia había dos niños y alguien sentado en una silla de ruedas…

Y dejaban de encontrarlo extraño.

Tanta gente debía de estar allí porque necesitaban personas que los cuidaran.

Claro que una familia capaz de movilizar a tantas personas tampoco podía ser una familia corriente.

Quienes podían alojarse en un hotel de cinco estrellas solían tener cierto poder adquisitivo y haber visto bastante mundo.

Bastaba con observar la composición del grupo para saber que allí había algún pez gordo.

Quien más parecía serlo era, naturalmente, el hombre de la silla de ruedas, vestido con un grueso abrigo de cachemira.

Aunque no parecía muy mayor, desprendía una presencia abrumadora. Incluso sin expresión alguna, imponía enormemente.

En segundo lugar, el joven que caminaba a su lado tampoco parecía una persona corriente.

Aunque llevaba sombrero y mascarilla, de modo que resultaba imposible distinguir su rostro, era excesivamente alto y esbelto.

Vestía un abrigo de plumas muy largo cuyo dobladillo casi llegaba hasta los tobillos.

…Una prenda tan difícil de llevar y, aun así, seguía viéndose delgado y estilizado.

Era fácil imaginar lo perfectas y armoniosas que debían de ser sus proporciones debajo del abrigo.

Además, todos los demás mantenían cierta distancia del hombre de la silla de ruedas y se limitaban a seguirlo sin acercarse demasiado.

Solo aquel joven caminaba a su lado durante todo el trayecto, hablando y riendo con él…

De vez en cuando, quienes los observaban desde los alrededores incluso podían oír su risa clara y despreocupada.

Los dos papás, que hasta entonces habían avanzado lentamente detrás de los pequeños, se acercaron a ellos y se quedaron junto a Aozai contemplando a las aves que se bañaban.

Aunque Shen Qing se negaba firmemente a creer que fueran patos.

—¿Cuac, cuac?

Aozai tampoco le creía.

Se puso a lanzar una serie de «cuacs» hacia las aves del río, como si estuviera intentando intercambiar una contraseña secreta con ellas.

Los «patitos» lo oyeron y estiraron el cuello para mirar hacia la orilla.

Pero no respondieron con ningún graznido.

Aun así, Aozai seguía convencido de que eran patitos.

Para descubrir la verdad y darle a los pequeños una respuesta definitiva, Tian Yi incluso se tomó la molestia de ir a preguntarle a un empleado del hotel.

Resultó que no eran patos.

Eran una especie de grulla salvaje que migraba allí cada invierno y pasaba la estación fría en aquel río.

Como el entorno de los alrededores del hotel estaba especialmente bien protegido, el establecimiento también había solicitado participar en un programa de conservación de fauna silvestre.

Una organización especializada incluso había instalado allí una base de protección. Profesionales acudían periódicamente para comprobar el estado de las pequeñas grullas y había personal encargado específicamente de alimentarlas.

—Nunca se sabe cuánto puede aprender uno hasta que pregunta.

Shen Qing no pudo evitar suspirar.

Después miró a Gu Huaiyu.

—¿Sabías lo de la solicitud para participar en el programa de protección de fauna silvestre?

Después de todo, aquel hotel era una de las propiedades del pez gordo…

Gu Huaiyu negó con la cabeza con absoluta franqueza.

—No.

Shen Qing:

—…Ah. Bueno, es normal que no lo sepas. Después de todo, estás muy ocupado y tienes miles de asuntos que atender…

Pero justo cuando Shen Qing intentaba salvar un poco la dignidad de su esposo, Gu Huaiyu añadió:

—Sin embargo, el grupo siempre ha tenido personal especializado encargado de solicitar y gestionar programas de protección de fauna silvestre, patrimonio cultural y proyectos similares.

La brisa fría soplaba suavemente.

La voz de Gu Huaiyu era grave y algo ronca, pero en aquel momento sonaba extrañamente amable.

—Si quieres saber más, puedo pedirles que preparen la información para ti.

Shen Qing:

—…

Muy bien.

El pez gordo no sabía los detalles.

¡Pero al mismo tiempo sí sabía perfectamente lo que hacía!

Incluso tenía gente dedicada específicamente a aquello…

—Sí quiero saber, pero tampoco necesito que me den documentos… Lo que quiero saber es: ¿de verdad organizaste gente específicamente para encargarse de estas cosas?

¡Eso era lo que más quería saber en ese momento!

—No puede considerarse un departamento —respondió Gu Huaiyu—. Simplemente siempre ha habido personal especializado en esta clase de asuntos.

—Entonces… ¿ya han hecho muchos proyectos de «esta clase»? Me refiero a proteger animales salvajes o patrimonio cultural. Esto cuenta como labor benéfica, ¿verdad? —volvió a preguntar Shen Qing.

Gu Huaiyu lo miró de una manera un tanto extraña.

El tono con el que el joven le hacía preguntas se parecía mucho al de aquellos periodistas que, en el pasado, habían querido entrevistarlo.

Pero ninguno había conseguido entrevistarlo jamás.

De hecho, incluso obtener información relacionada con él era extremadamente difícil.

Sin embargo, frente al joven, Gu Huaiyu curvó ligeramente los labios y respondió directamente:

—Podría decirse que sí.

—Proyectos de este tipo solo deben de ser unas cuantas decenas. Cuando los hoteles o complejos turísticos se expanden a algún lugar, aprovechamos para solicitar algunos programas relacionados. Aunque siempre lo hacemos dentro de nuestras posibilidades.

Shen Qing:

—…

Asintió un poco aturdido.

Todavía no terminaba de procesarlo.

—¡¿Unas cuantas decenas?! ¡Eso ya es muchísimo!

Al otro lado, Aozai acababa de enterarse de que aquellas aves no eran patitos sino pequeñas grullas.

Así que empezó a aplaudir con sus manitas mientras gritaba:

—¡Gru, gru, gru!

Y las pequeñas grullas que estaban bañándose se asustaron y se alejaron.

…

Shen Qing estuvo a punto de decirle que no podía culparlas por salir huyendo con las alas recogidas.

Era que la risa de su pequeño…

De verdad sonaba un poco como la carcajada malvada de un gran rey demonio.

¡Hasta transmitía una extraña sensación de destino inevitable!

¿Cómo no iban a huir las pobres grullitas?

Las aves no se alejaron demasiado, pero como ya era de noche y en medio del río no había iluminación, pronto resultó difícil distinguir sus pequeñas siluetas.

Aozai se sintió un poco decepcionado.

Shen Qing consoló al pequeño:

—No pasa nada. En el futuro podrás venir a verlas a menudo.

—¿¡De veldad!?

Aozai levantó su enorme cabeza. Sus ojos brillaban llenos de esperanza.

—¡Claro!

Justo antes, Shen Qing ya había sentido que aquello de que el presidente Gu protegiera animales salvajes era algo especial.

Pero en ese instante comprendió repentinamente su verdadero significado.

Era para que…

Siempre siguieran allí.

Levantó el dobladillo de su largo abrigo de plumas y se agachó frente a Aozai.

Con mucha seriedad, le explicó:

—Porque este lugar ya es el hogar de las pequeñas grullas. Como mínimo, cada invierno vienen a vivir aquí. Además, tendrán crías y seguirán existiendo generación tras generación. Así que, si quieres verlas, mientras vengas aquí podrás encontrarlas.

Aozai miró a su papá pequeño, que estaba muy cerca.

Todavía no entendía qué significaba tener crías ni continuar generación tras generación.

Pero saber que aquel lugar era el hogar de las grullitas bastó para tranquilizarlo.

—¡Entonces Aozai vendrá mucho de visita a la casa de las grullitas!

—Claro.

Shen Qing le sonrió.

Después añadió:

—Y cuando Aozai crezca también tendrá que proteger a las grullitas, como papá grande.

—¡Sí!

Aozai aceptó inmediatamente con su vocecita clara y dio una pequeña vuelta sobre sí mismo de pura alegría.

Shen Qing no pudo evitar levantar la mano y acariciar el gorrito tejido con forma de sandía que llevaba.

Era verde como la cáscara de una pequeña sandía y en la parte superior incluso tenía cosido un tallito.

Con la cabeza tan redonda de Aozai, al ponérselo realmente parecía una enorme sandía.

Aquel gorro también lo había comprado Shen Qing durante su frenética etapa de compras por internet.

El de Aozai era una sandía verde oscuro.

El de Duoduo, en cambio, era una naranja anaranjada.

Tía Zhang se había reído tanto al verlos que casi no podía enderezarse y había bromeado preguntándole cómo podía ponerle al joven señor Ao un «sombrero verde».*

Pero Shen Qing pensaba que, tratándose de un pequeño de tres años y medio, ¿qué importaba?

Por no hablar de llevar un sombrero verde; aunque le saliera luz verde de la cabeza, tampoco pasaba nada.

Además, aquel era el futuro pequeño protagonista Long Aotian, rebosante de encanto.

Ya sería bastante con que él no terminara poniéndoles «sombreros verdes» a otros hombres.

Y los hechos demostraban que el sentido estético de Shen Qing realmente había mejorado.

¡Miren nada más!

¡Aozai con su gorrito de sandía y Duoduo con su pequeña naranja se veían llamativos y adorables!

Después de sobar la cabeza de Aozai, Shen Qing también acarició la de Duoduo.

Entonces aprovechó para preguntarle por el inminente regreso a clases.

Gu Duo asintió con expresión indiferente.

—Sí. Las clases empiezan el lunes de la próxima semana.

Shen Qing:

—…¡¿Eso no es pasado mañana?!

Shen Qing prácticamente gritó.

Gu Duo, en cambio, no veía ningún problema.

Para él, ir a la escuela y asistir a sus clases extracurriculares no era muy diferente.

Simplemente pasaba más tiempo estudiando.

En el pasado se habría preocupado por dejar a Aozai solo en casa.

Pero últimamente aquello ya no lo inquietaba.

Aunque él fuera a la escuela, la abuela Zhang cuidaría bien de Aozai y le daría cosas ricas de comer.

Papá pequeño también jugaría con él…

Así que ya no tenía ninguna preocupación.

Gu Duo, con su abrigo amarillo claro y su gorro de color brillante, tuvo que levantar mucho la cabeza para mirar a Shen Qing.

—¿Hay algún problema?

—…Ninguno. Solo pensaba que los niños normales, cuando están a punto de volver a clases, suelen pasar primero por una etapa de desesperación, lucha interna y llantos llamando a papá y mamá… Pero olvidé que nuestro Duoduo no es un niño normal.

Gu Duo frunció el ceño.

Vaciló un poco antes de preguntar:

—¿No soy… un niño normal?

—No —respondió Shen Qing—. Eres de la clase dos.

Gu Duo:

—…

Tenía sentido.

Actualmente sí estaba en el grupo dos de primer grado.

Ya que su papá pequeño había mencionado el tema, Gu Duo añadió:

—El miércoles tendremos reunión de padres.

—No hay problema. Yo iré.

Gu Duo:

—…

No esperaba que su papá pequeño respondiera sin vacilar ni un solo instante.

Sus ojos se abrieron de golpe.

—¿De verdad?

—Claro.

Shen Qing habló con absoluta naturalidad, pero sin la menor duda.

—Soy tu papá. Si yo no voy, ¿quién va a ir?

Los ojos de Gu Duo, parecidos a flores de durazno, se abrieron todo lo posible.

Su expresión era casi como si hubiera pasado toda una vida esperando oír aquellas palabras.

…

El semestre anterior había sido el único alumno de todo su curso al que ningún familiar había acudido a la reunión de padres.

Su profesora parecía bastante descontenta por ello.

Y Gu Duo tampoco sabía a quién podía pedirle que asistiera.

No esperaba que aquel semestre incluso ese problema estuviera resuelto.

—Pero…

Los profundos ojos del pequeño empezaron a brillar involuntariamente.

Aun así, expresó su preocupación:

—…¿No interferirá con tus videojuegos?

Shen Qing:

—¡Cof, cof, cof!

¡Por favor!

¡¿Cuánto creían esos pequeños que le gustaban los videojuegos?!

—No. Una reunión de padres normalmente dura, como mucho, una tarde. No me retrasará en nada.

—Entonces está bien.

Gu Duo volvió a asentir solemnemente.

Y, siendo tan riguroso como siempre, le informó con antelación de la hora exacta:

—Empieza a las tres de la tarde.

—Eso está bien… Pero, pase lo que pase, voy a ir. Duoduo no tiene que preocuparse por estas cosas. La próxima vez solo dinos lo que necesites.

Mientras hablaba, Shen Qing pellizcó la mejilla de Gu Duo, que ahora también estaba un poquito más regordeta.

—Tú solo tienes que encargarte de transmitirnos lo que pida la escuela. Cómo cumplir con esos requisitos es algo que nosotros, los padres, debemos pensar. Tú solo tienes que hacer lo que te corresponde como estudiante. ¿Otra vez estás preocupándote por cosas que no te corresponden, pequeño?

Gu Duo:

—…

Aquello…

Era una perspectiva que jamás había considerado.

Papá pequeño tenía razón.

Él realmente había estado preocupándose por ese asunto.

Pero antes nunca había pensado que no fuera algo por lo que él tuviera que preocuparse…

¿Así se sentía tener un papá?

Gu Duo parpadeó.

Dejó que Shen Qing le pellizcara la mejilla sin reaccionar.

Solo las pequeñas manos que colgaban a ambos lados de su cuerpo se cerraron silenciosamente formando puños.

Gu Duo sentía que su corazón latía con fuerza.

Después de sobarle un poco la cara al pequeño, Shen Qing volvió a ponerse de pie.

Pensar que asistiría a una reunión de padres incluso lo emocionaba.

Después de todo, nunca había tenido la experiencia de participar en una como padre.

Pensar que aquella vez por fin podría «sentarse de igual a igual» con los profesores le producía una extraña emoción.

Como ya no podían ver a las pequeñas grullas y Aozai también se había cansado de caminar, los dos pequeños regresaron primero a la suite para descansar.

Shen Qing originalmente también pensaba volver con ellos.

Sin embargo, el presidente Gu, que normalmente era un completo ermitaño, sorprendentemente quiso seguir caminando.

Como Shen Qing tampoco estaba cansado, decidió acompañarlo y aprovechar para hacer algo de ejercicio después de comer.

Tía Zhang y el asistente Tian regresaron con los pequeños.

Exceptuando a los guardaespaldas que los seguían a distancia, junto al río solo quedaron Shen Qing y Gu Huaiyu.

Shen Qing miró en la dirección por la que se habían marchado los niños y comentó, casi quejándose:

—Seguro que Duoduo volvió a estudiar.

…No estaba «acusando injustamente» al joven señor Duoduo.

¡Era que ya había descubierto que Gu Duo incluso había traído sus libros de texto!

Y por la tarde, después de la siesta y justo antes de bajar a comer, ¡ese pequeño había estado aprovechando hasta el último minuto para memorizar vocabulario!

Shen Qing incluso quería añadir inmediatamente otra regla familiar:

¡Quien saliera a divertirse con papá pequeño y trajera libros de texto a escondidas tendría prohibido memorizar vocabulario durante la semana siguiente!

Pero aquel «castigo» tenía un problema.

La regla original establecía que Gu Duo debía dedicar medio día de cada semana a jugar y tenía prohibido llevar libros de texto.

Y el joven señor Duoduo consideraba que aquella mañana ya había dedicado ese medio día al descanso.

Por lo tanto, técnicamente sus vacaciones habían terminado por la tarde y podía volver a estudiar.

Shen Qing:

—…

Ya ni siquiera sabía qué decir.

Solo podía lamentar haberse ablandado cuando creó las reglas familiares y haber establecido que Duoduo debía descansar obligatoriamente medio día por semana.

…En condiciones normales, ¡debería haber establecido un día entero o incluso dos!

Pero cuando redactó las reglas, Duoduo estaba enfermo.

Temiendo que no pudiera aceptar un cambio tan grande, Shen Qing había cambiado de opinión en el último instante y lo había reducido a medio día…

Como era de esperar, ser el cabeza de familia significaba que, a veces, uno tenía que endurecer el corazón para educar bien a los niños.

Un maestro estricto forma buenos alumnos.

Shen Qing levantó la mano y cerró el puño.

—Si uno no es firme, no se mantiene en pie. ¡Mañana voy a cambiar las reglas de la casa y convertiré el descanso obligatorio en un día entero por semana!

Gu Huaiyu:

—…

Después de escuchar aquel análisis tan serio y sistemático, de repente tuvo ganas de reír.

Y realmente se rio.

—Duoduo sabe cuándo detenerse. No necesitas preocuparte demasiado por él.

Shen Qing miró al presidente Gu.

Siempre sentía que, tratándose de un rey de la competitividad como su esposo, el criterio de «saber cuándo detenerse» era probablemente muy distinto del suyo…

¡El límite de ustedes no es el límite que yo quiero!

Al comprender lo que Shen Qing estaba pensando, Gu Huaiyu volvió a sonreír.

Después, de repente, se puso de pie.

Shen Qing se apresuró a acercarse para sostenerlo.

—¿Quieres caminar un poco?

—Mmm.

En realidad, la silla de ruedas del presidente Gu podía equiparse con muletas.

Pero él no las llevaba.

Después de varios días practicando constantemente y de recibir una alimentación mucho más nutritiva y abundante, la fuerza de las piernas de Gu Huaiyu ya era suficiente para permitirle caminar una distancia considerable…

Con Shen Qing sosteniéndolo.

Los dos avanzaron durante un rato.

De repente, Gu Huaiyu le preguntó al joven que caminaba a su lado:

—¿Te gusta este lugar?

—Sí.

Shen Qing respondió sinceramente:

—El paisaje es bonito y todo es tranquilo y silencioso. Claro que me gusta.

—Me refiero a este hotel.

—¡Claro que también me gusta!… ¡Sobre todo la suite de la última planta!

Tenía piscina termal y permitía nadar mientras se contemplaba toda Huacheng desde las alturas.

Desde allí podían verse tanto las luces de la bulliciosa ciudad como las interminables montañas y aguas verdes de las afueras.

Incluso se podía disfrutar de un té de la tarde flotante mientras uno se relajaba en las aguas termales.

Cualquier foto que tomara allí quedaba preciosa.

Era mucho mejor que los típicos lugares populares de internet.

Shen Qing sospechaba seriamente que la única razón por la que aquella habitación no se había convertido en un lugar de moda para tomarse fotografías era que su precio era demasiado elevado.

Reservarla únicamente para hacerse fotos en la piscina de altura no resultaba precisamente rentable.

¡Pero para alguien como él, que podía alojarse allí sin preocuparse por el precio, era increíble!

Gu Huaiyu volvió a sonreír ligeramente.

—Si te gusta, será tuyo.

Shen Qing:

—…¿Vas a reservarme permanentemente esa suite?

Sabía que algunos peces gordos reservaban habitaciones fijas en hoteles de lujo de las ciudades a las que viajaban con frecuencia por trabajo.

Así siempre tenían un lugar donde alojarse y descansar.

Era prácticamente como alquilar una habitación durante todo el año.

Pero Shen Qing consideraba que no era necesario.

Tampoco era como si no tuviera dónde vivir en Huacheng.

…¡Por favor!

¡Ahora él también era alguien que poseía varias propiedades!

Negó inmediatamente con la cabeza.

—No hace falta. No es como si no tuviera dónde vivir.

—Por supuesto que no me refiero a dejarte esa suite.

—¿?

Shen Qing lo miró atónito.

—…Entonces, ¿qué vas a darme?

Gu Huaiyu respondió:

—Este hotel.

Shen Qing:

—¡¿?!

—Poseo el cincuenta y cinco por ciento de las acciones de este hotel. Te las transferiré todas.

Shen Qing:

—…¡¿?!…

En medio del viento nocturno, la voz de Gu Huaiyu sonó grave y ronca.

Como si supiera exactamente qué quería preguntar el joven, explicó lentamente:

—Aunque te convertirás en el accionista mayoritario, no necesitas participar en la gestión. Solo tienes que recibir los dividendos a final de año y procurar no transferir las acciones a otra persona.

Shen Qing:

—…

—Por supuesto, cof, cof… si algún día quieres venderlas, tampoco es imposible. Serán tuyas. Podrás decidir por ti mismo.

Shen Qing:

—……………

No sabía absolutamente qué decir.

Una vez más, la pobreza había limitado su imaginación.

¡Ni siquiera se le había ocurrido que Gu Huaiyu pensaba dejarle acciones!

¡Guau!

¡¡¡Guau!!!

¿Eso no significaba que, si quería participar en la gestión, como mayor accionista tendría una enorme autoridad y prácticamente la última palabra?

Entonces él sería…

¿El… presidente del consejo?

No había nada más que decir.

La primera reacción de Shen Qing fue emocionarse.

La segunda…

¡También fue emocionarse!

Sin embargo, cuando lo pensó con más calma y recordó que Gu Huaiyu acababa de decir que las acciones serían suyas y que podría decidir incluso si venderlas…

¿Por qué otra vez tenía la sensación de que el presidente Gu estaba arreglando sus asuntos antes de morir?

¡¡¡No!!!

Shen Qing apretó inconscientemente todavía más el brazo del pez gordo.

Mucho más.

Y también se acercó más a él.

Tanto que Gu Huaiyu tuvo que girar la cabeza para mirarlo.

Sus pálidos labios se entreabrieron.

—¿Qué pasa?

—…¿Cómo salieron tus exámenes médicos de estos días?

Shen Qing examinó atentamente su rostro.

—Y además, ¿por qué hoy volviste tan temprano?

—Bastante bien —respondió Gu Huaiyu.

—…

Shen Qing siguió mirándolo desde muy cerca.

Aprovechando que los alrededores estaban oscuros y que en ese momento casi no había nadie, incluso se había quitado la mascarilla.

¡Necesitaba respirar profundamente!

No podía evitar temer que los resultados hubieran sido malos y que el pez gordo ya se hubiera rendido, razón por la cual estaba empezando a dejarle arreglados sus asuntos.

—¿En qué estás pensando?

Gu Huaiyu lo tranquilizó:

—Por ahora todos los resultados son muy buenos. No te preocupes.

Shen Qing volvió en sí.

—Mmm… Entonces te creeré, aunque sea a regañadientes.

Gu Huaiyu contempló desde muy cerca el rostro blanco, delicado y completamente descubierto del joven.

Las comisuras de sus labios se curvaron inconscientemente.

—Estás preocupado por mí, ¿verdad?

—Claro.

Shen Qing se dio unas palmadas en el pecho.

En ese momento oyó que Gu Huaiyu volvía a llamarlo.

—Shen Qing.

—¿Mmm?

—¿Bebiste alcohol?

Shen Qing parpadeó.

—…Solo dos copas de vino tinto.

Durante la comida, algunas personas habían brindado con él y no había podido evitar beber un poco.

Pero para él aquella cantidad no era absolutamente nada.

A una distancia extremadamente corta, Shen Qing levantó la cabeza para mirar a Gu Huaiyu.

Entonces descubrió que Gu Huaiyu también lo estaba mirando desde arriba.

…

En algún momento, ambos habían cambiado ligeramente de posición.

Gu Huaiyu tenía la espalda apoyada contra la barandilla junto al río, frente a él, con sus largas piernas ligeramente flexionadas.

Y Shen Qing seguía sujetándolo del brazo como siempre.

Aunque en aquella postura parecía más bien que estuviera enlazando su brazo con el de Gu Huaiyu.

Como una pareja.

…

¿No era aquello una de las cien cosas que toda pareja debía hacer junta?

¿Caminar tomados del brazo?

Al darse cuenta repentinamente de la situación, Shen Qing abrió mucho los ojos, sorprendido y encantado al mismo tiempo.

Quién lo habría imaginado.

Algún día caminaría de aquella manera junto al pez gordo, enlazado a su brazo…

Y al instante siguiente descubrió que, debido precisamente a aquella postura y a que Gu Huaiyu mantenía sus largas piernas ligeramente flexionadas, sus rostros estaban extremadamente cerca.

Probablemente porque Gu Huaiyu se había acercado deliberadamente para comprobar si olía a alcohol.

Sus respiraciones prácticamente se entrelazaban.

Shen Qing: ¡!

El aire frío pareció estallar.

Mirando desde tan cerca aquel rostro serio y apuesto, mientras percibía el aroma fresco y amaderado de Gu Huaiyu, el cerebro de Shen Qing prácticamente dejó de funcionar.

Le costó bastante conseguir preguntar:

—…¿Q-qué pasa?

Gu Huaiyu seguía observándolo.

Desde una distancia extremadamente corta.

Tan cerca que Shen Qing vio cómo le temblaba ligeramente un párpado.

…

Bastante sexy.

Después, Shen Qing sintió una mano en la nuca.

Incluso a través del cuello de la ropa podía percibir claramente los largos y definidos dedos de Gu Huaiyu.

Sintió que las puntas de sus dedos ejercían una ligera presión.

…

Shen Qing se vio obligado a levantar inconscientemente la cabeza.

Su fino mentón quedó alzado.

La distancia entre ellos pareció reducirse todavía más.

¡!

Shen Qing: ¡No puedo respirar!

…¡Porque la postura y los movimientos de su esposo en ese momento eran demasiado irresistibles y de repente lo habían dejado sin respiración!

—…

Probablemente al percibir su repentina tensión y nerviosismo, la mirada de Gu Huaiyu vaciló.

De repente retiró la mano.

—No es nada.

Sus pálidos labios finos se cerraron y volvieron a abrirse.

Gu Huaiyu curvó otra vez las comisuras y dijo con voz ronca:

—Solo quería comprobar si cada vez que bebes alcohol te dan ganas de besar a alguien.

Shen Qing: ¿¿¿???

¡¿Qué demonios?!

¡¿Acaso soy un maníaco de los besos?!

Shen Qing volvió a presionarse el pecho, donde el corazón todavía latía violentamente por lo ocurrido.

Después se arregló inconscientemente la ropa, intentando recuperar algo de dignidad.

…¡Maldición!

¡¿Qué clase de guerrero del amor puro era él?!

¡¿Cómo podía ponerse así solo porque alguien le había sujetado la nuca?!

Shen Qing consideró seriamente que aquello no podía seguir así.

Pero continuó con el rostro completamente rojo y la cabeza baja.

Empezó a preguntarse si debería volver a ponerse la mascarilla.

—Este…

Shen Qing decidió regresar al tema importante.

—Entonces, si el hotel realmente tiene algún problema de gestión y necesitan que yo tome una decisión, ¿qué hago?

Mientras seguía sosteniendo al pez gordo y avanzaban de nuevo junto a la barandilla del río, Shen Qing hizo la pregunta.

La voz de Gu Huaiyu recuperó su habitual serenidad, pero en aquel amplio espacio al aire libre sonaba clara y agradable como la brisa.

—Entonces decides tú.

Shen Qing:

—…

Presidente Gu, sé que posee innumerables propiedades y que este simple hotel termal de cinco estrellas probablemente no significa gran cosa para usted.

Pero…

¿De verdad no piensa intentar salvar un poco el negocio que construyó con sus propias manos?

Sin embargo, Gu Huaiyu dijo:

—Confío en ti.

Shen Qing:

—¿?

En una zona poco iluminada junto a la barandilla, Gu Huaiyu contempló profundamente sus facciones y dijo lentamente:

—A veces creo que eres el típico caso de alguien con gran sabiduría que aparenta ser ingenuo. No te pareces en absoluto al Shen Qing que conocí a través de la información que recibí.

Shen Qing: ¿?

—¿Qué información?

—La información para el matrimonio.

Shen Qing:

—…Ah, está bien… Espera, ¿qué quieres decir con «gran sabiduría que aparenta ser ingenuo»? ¡¿Quién es ingenuo?!

El joven prácticamente chilló.

Gu Huaiyu volvió a levantar ligeramente las comisuras de los labios.

—¡Si de mí emana la luz de la sabiduría de pies a cabeza!

—Sí.

Gu Huaiyu seguía sonriendo.

Shen Qing:

—…

Volvió a mirar de reojo al pez gordo.

No sabía si con aquella broma había conseguido desviar el tema.

…

Aunque, durante un instante, realmente había querido decirle a Gu Huaiyu que él no era el Shen Qing original.

…

Después de caminar unos pasos más junto al pez gordo, Shen Qing recordó algo.

—Por cierto. Ya que quieres practicar caminar, ¿por qué no te levantaste cuando los pequeños estaban aquí?

—¿Mmm?

Gu Huaiyu volvió los ojos hacia él.

—¿Por qué?

—…Por nada. Solo que Duoduo y los demás también se preocupan mucho por ti —dijo Shen Qing.

Aunque últimamente el hecho de que papá grande no comiera a menudo con ellos no había despertado sospechas en los dos pequeños, Shen Qing sabía que, aunque no lo dijeran, siempre se preocupaban por su salud.

Los niños no comprendían demasiadas cosas.

Pero sí sabían que papá grande utilizaba una silla de ruedas porque estaba enfermo.

—Así que, si ya puedes levantarte y caminar durante un rato de esta manera, podrías dejar que los pequeños también te vean…

—Eso tendría que basarse en que yo siga vivo —dijo Gu Huaiyu de repente.

—¡¿?!

Shen Qing respiró profundamente.

—¿Qué estás diciendo?… ¿Por qué dices algo así?

—No es nada. Solo pienso que…

La voz de Gu Huaiyu era tranquila.

—Si no puedo conservar para siempre la imagen de alguien capaz de mantenerse en pie, entonces no debería darles ninguna esperanza. Así no se sentirán decepcionados.

—…¿Cómo podrían…?

Shen Qing respondió instintivamente.

De repente, su tono se volvió firme y contradijo al pez gordo:

—Creo que no deberías pensar así.

—…¿Mmm?

Ya se habían detenido otra vez.

Gu Huaiyu volvió los ojos hacia él y ambos quedaron frente a frente.

—Dime. ¿Cómo debería pensar?

—…Creo que, para los pequeños… aunque algún día puedan sentirse decepcionados, aun así preferirían haber visto cómo se ve papá grande cuando puede ponerse de pie.

Shen Qing sabía que cuando Gu Huaiyu hablaba de «mantener siempre la imagen de alguien capaz de estar de pie» en realidad estaba hablando de si podría seguir vivo.

Pero fingió no entenderlo y simplemente expresó su opinión.

—¡No puedes negarte a decirles que papá grande puede ponerse de pie solo porque no sabes si en el futuro podrás caminar con normalidad! ¿Acaso piensas esperar hasta estar seguro de que siempre podrás caminar para decírselo?

Shen Qing sabía vagamente que Gu Huaiyu no se atrevía a acercarse demasiado a los pequeños porque sabía que quizá no viviría mucho.

No quería que volvieran a experimentar el dolor de perder a un ser querido.

Pero Shen Qing consideraba que aquella idea estaba equivocada desde el principio.

—Comparado con un papá grande frío y distante, que rara vez se acerca a ellos excepto para ayudarlos con los estudios, es evidente que los pequeños necesitan mucho más a un papá grande que les demuestre claramente su preocupación y su amor.

Incluso si algún día esa persona tenía que marcharse.

¿Y qué?

Al menos aquel amor y aquel cariño habrían existido.

Eso siempre sería mejor que no dejar absolutamente nada.

Shen Qing continuó:

—Además, la vida está llena de accidentes. No hablemos solo de ti. Nadie puede garantizar que verá el sol de mañana. Si es así, deja que vean cómo se ve papá grande cuando puede ponerse de pie. Aunque algún día ya no puedas hacerlo, al menos habrán visto cómo eras cuando estabas más saludable. Estoy seguro de que Duoduo y Aozai elegirían eso. De verdad no son tan frágiles. Así que, pez gordo, no tengas tantas preocupaciones. ¡Hay que disfrutar el presente!…

—¿Y tú?

Los profundos ojos de Gu Huaiyu lo observaban.

De repente habló.

—¿Yo?

La inesperada pregunta hizo que Shen Qing parpadeara repetidamente.

—¿Yo qué?

—¿Tú también elegirías eso?

—…

En medio de la oscuridad, una mano volvió a posarse en la nuca de Shen Qing.

Los largos dedos del otro hombre ejercieron una ligera presión, haciendo que se acercara involuntariamente.

Una vez más quedaron como antes…

Con los rostros casi pegados y las respiraciones entrelazadas.

…

Algo pareció estallar otra vez en el corazón de Shen Qing.

Contuvo involuntariamente la respiración.

Entonces oyó la voz ronca de Gu Huaiyu, baja y suave como la brisa nocturna que acariciaba sus mejillas.

—…¿Quieres un yo que te demuestre claramente su preocupación y su amor?

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