Después de que el holgazán se convirtiera en papá de unos pequeños prodigios - Capítulo 66
Ya que habían llamado a un equipo de remodelación, Shen Qing aprovechó para pedirles que reforzaran y elevaran un poco las barandillas del segundo piso.
Lo ocurrido la noche anterior con el pequeño conejito Aozai le había servido de recordatorio.
Aozai estaba creciendo y los niños de su edad se encontraban precisamente en esa etapa en la que eran traviesos y todavía tenían dificultades para controlarse. Era perfectamente posible que volviera a salir de su habitación en mitad de la noche.
…
No era para evitar que los pequeños volvieran a descubrirlo besándose con su papá grande.
Era pura y exclusivamente por la seguridad de Aozai.
Aozai era muy inteligente y sensato, pero ¿qué pasaría si alguna noche salía medio dormido de su habitación, se caía por las escaleras o incluso terminaba cayéndose desde el piso superior?
La noche anterior, cuando vio desde lejos a aquel pequeño conejo regordete en el segundo piso, Shen Qing ya había pensado en ese problema.
Aunque en la novela original el pequeño protagonista destinado a dominar el mundo llegaba sano y salvo hasta pasados los veinte años y, sin importar lo que atravesara, siempre conseguía crecer tenazmente…
Ahora que Shen Qing había detectado aquel peligro, no podía quedarse de brazos cruzados.
Era como viajar en un teleférico suspendido en el aire. Aunque supieras perfectamente que no iba a caerse, al mirar hacia abajo seguías sintiendo un vacío en el estómago y no podías evitar agarrarte al pasamanos.
Más valía prevenir.
Pero cómo prevenirlo era otro problema.
Su casa era demasiado grande. A menos que hubiera alguien vigilando las veinticuatro horas, ni siquiera se enterarían si los pequeños salían de su habitación.
Después de darle muchas vueltas y no encontrar ninguna solución, Shen Qing decidió consultar a alguien con experiencia.
Por ejemplo, a la mamá de Xu Weiming.
Mingbao era un auténtico joven señor de buena familia, así que seguramente también vivía en una casa enorme.
Además, con aquella personalidad vivaz y adorable que tenía, daba la impresión de que de pequeño también debía de haber sido bastante travieso.
Su caso era perfecto como referencia.
Durante la videollamada, la mamá de Mingbao le dijo:
—A decir verdad, hasta los cinco años Mingbao dormía con la niñera que lo crio desde pequeño. Ay, este niño siempre ha sido muy apegado.
Shen Qing no solo estaba hablando por video con la mamá de Mingbao.
El propio Mingbao también se había acercado a su madre y miraba a Shen Qing a través de la cámara.
Mientras hablaba, su mamá acarició el corto cabello alborotado sobre la cabeza de Xu Weiming.
El pequeño, de piel blanca, mostró una sonrisa tímida y avergonzada. Luego abrazó suavemente a su mamá y se restregó contra su cuello, como si se hubiera puesto tímido y quisiera impedir que siguiera contando que antes no podía separarse de su niñera.
“…”
Al ver al blandito pequeño Mingbao en la pantalla, Shen Qing le lanzó una mirada llena de cariño antes de decirle a su mamá:
—Duoduo y Aozai son demasiado independientes. Desde pequeños siempre han querido dormir solos. Incluso con las niñeras que siempre los han tratado bien, jamás han pedido que alguna duerma con ellos.
—¿Ah?
La mamá de Mingbao se mostró muy sorprendida.
—Entonces, normalmente, ¿qué hacen para asearse o levantarse por la noche?… Después de todo, tu Aozai todavía es muy pequeño… Mingbao ya tiene esta edad y yo todavía me preocupo de que moje la cama…
—¡Mamá!
Mingbao volvió a restregarse contra ella mientras declaraba:
—¡Mingbao ya no moja la cama!
Shen Qing también se había sentido sorprendido y desconcertado por aquel asunto en el pasado.
Sin embargo, en ese entonces los dos pequeños lo detestaban. Naturalmente, él tampoco iba a ofrecerse insistentemente a cuidar de aquellos pequeños futuros villanos que lo trataban con frialdad.
Más tarde, cuando descubrió cómo funcionaban las cosas, Shen Qing no tuvo más remedio que admitir:
—Duoduo es quien cuida de Aozai.
“…”
—En cuanto a Duoduo… Sí. Él se las arregla solo.
“…………”
Después de pensarlo, Shen Qing añadió:
—Duoduo podría vigilar a Aozai, pero ese pequeño se preocupa demasiado por todo. Me preocupa que, si le hablo del peligro de que su hermano salga solo por la noche, después ya no pueda dormir tranquilo.
La mamá de Mingbao también conocía lo que Duoduo y Aozai habían vivido.
Al escucharlo, no pudo evitar decir:
—Duoduo siempre ha sido un buen niño. Ay…
Y volvió a suspirar.
Recordó que, antes, Mingbao perseguía a Duoduo todos los días. Cuando estaba a punto de comenzar la primaria, ni siquiera quería separarse de él y había llegado a llorar diciendo que quería ir con Gu Duo a una escuela pública común.
En ese entonces, ella había pensado que Mingbao estaba obsesionado.
Además, aunque su apellido fuera Gu, Gu Duo seguía siendo huérfano.
Ella había oído algunos rumores: que los padres de los hermanos habían muerto muy jóvenes, que aquellos dos niños tenían un destino demasiado duro y traían desgracias a quienes los rodeaban…
En resumen, se decía que daban mala suerte.
También estaban los propios miembros de la familia Gu, quienes decían fuera de casa que Gu Duo y Gu Ao tenían personalidades extrañas.
Uno era sombrío y nunca sonreía.
El otro era obstinado, indomable y maleducado.
Además, ambos niños eran pequeños y delgados, por lo que, a primera vista, realmente no resultaban muy agradables…
Todo aquello había hecho que la mamá de Mingbao no quisiera que su hijo siguiera relacionándose con Gu Duo.
Pero después, Gu Duo y Gu Ao fueron acogidos por aquella persona…
Y, de repente, el anciano de su propia familia comenzó a decirle a Mingbao que debía mantener más contacto con Duoduo.
En ese momento, ella seguía mostrándose muy reacia.
Comparado con los intereses de la familia, prefería que su hijo creciera sano y no se dejara influenciar negativamente.
Hasta que llegó la fiesta de cumpleaños de Mingbao.
Allí vio a Gu Duo y Gu Ao vestidos normalmente, vio los regalos que habían elegido para los demás niños y también conoció a un joven tan luminoso y alegre como Shen Qing.
De repente, se sintió mucho más tranquila.
Instintivamente pensó que, si aquellos dos niños podían crecer bajo el cuidado de alguien como Shen Qing, probablemente no acabarían desviándose demasiado.
Después empezó a escuchar las conversaciones que Mingbao mantenía todos los días con Duoduo por teléfono.
Para su sorpresa, hablaban sobre lo que habían aprendido aquel día…
Incluso Mingbao, a quien nunca le había gustado estudiar, empezó a hacer voluntariamente sus tareas.
A ella le resultaba gracioso y, al mismo tiempo, le dolía el corazón.
Le hacía gracia porque su hijo se esforzaba mientras lloriqueaba, y aquella imagen era demasiado divertida.
Cuando le preguntaba por qué seguía esforzándose mientras lloraba, Mingbao le respondía que porque…
Pero también le dolía el corazón por aquel niño.
Empezó a reconocer que antes había juzgado mal a Gu Duo.
Más tarde, conforme tuvo más contacto con Shen Qing, se sintió todavía más avergonzada de sí misma.
Aprovechando aquella oportunidad, la mamá de Mingbao dijo:
—Antes fui demasiado prejuiciosa. Juzgué mal a Duoduo y Aozai. No debería haber evaluado a dos niños basándome en ideas preconcebidas y rumores… Ya habían sufrido bastante y yo solo pensaba en mantener a Mingbao alejado de ellos. Nunca intenté conocerlos de verdad. Lo siento…
Su disculpa era completamente sincera.
Hacia el final, sus ojos incluso empezaron a enrojecerse involuntariamente.
Si se ponía en su lugar y pensaba que Mingbao pudiera ser incomprendido y maltratado de aquella manera, seguramente sentiría que le destrozaban el corazón.
Y Duoduo y Aozai también eran pequeños que merecían ser queridos.
…
Todo se debía a que durante aquellos años ella viajaba constantemente por trabajo y apenas estaba en casa.
Siempre temía que Mingbao pudiera dejarse influenciar negativamente, y por eso había reaccionado con tanta tensión.
La mamá de Mingbao se secó los ojos.
—Yo fui quien les falló a Duoduo y Aozai. Cuando tenga tiempo, iré personalmente a disculparme con los dos pequeños. ¿Qué les gusta? Se los compraré.
—Ah, no hace falta…
Shen Qing tampoco esperaba que, mientras hablaban, la mamá de Mingbao acabara emocionándose de aquella manera.
Pero que alguien dejara de malinterpretar a sus pequeños era algo bueno.
Tanto por ellos como por sí mismo, Shen Qing no quería que Duoduo y Aozai fueran considerados niños sombríos o incorregibles.
Así que escuchar a la mamá de Mingbao decir aquello también lo hizo feliz.
Shen Qing no llegó a decirle qué les gustaba a Duoduo y Aozai porque Mingbao ya estaba enumerándolo desde el otro lado de la videollamada:
—¡A Gu Duo le gusta estudiar, le gusta apuntarse a clases y le gustan los libos! Y Aozai…
El pequeño, blanco y regordete, hizo girar los ojos.
—¡Mingbao cree que a Aozai le gusta todo!
Después incluso le dio unas palmaditas a su mamá, indicándole que no debía contenerse ni preocuparse por gastar demasiado.
Tenía que regalarles muchas cosas a Gu Duo y Gu Ao.
¡Solo así contaría como una disculpa de verdad!
Por supuesto, cuando su mamá no lo dejaba jugar con Gu Duo, Mingbao, que había luchado con todas sus fuerzas y siempre acababa llorando después de que lo regañaran, también había sido una de las víctimas.
Pero Mingbao declaró que no guardaba rencor.
Seguía queriendo muchísimo a su mamá.
Sabía que ella había actuado así porque lo quería.
La mamá de Mingbao pasaba de llorar a reír gracias a él.
Al observar a aquella madre y su hijo abrazándose al otro lado de la pantalla, Shen Qing sintió de repente mucha envidia.
…
Porque él no tenía mamá.
Por supuesto, también era porque ni Duoduo ni Aozai solían colgarse así de su cuello, abrazarlo por la cintura y acurrucarse contra él…
Justo cuando estaba pensando aquello, Aozai salió corriendo de su sala de juegos y vio a Shen Qing de pie junto a la puerta.
En aquel momento, el equipo de remodelación estaba dentro de la habitación de Shen Qing tomando medidas y estudiando el plan de renovación.
Shen Qing llevaba todo ese tiempo esperando afuera.
Acababa de hablar con ellos sobre reforzar y elevar la barandilla del pasillo para evitar que los pequeños pudieran caerse.
Solo después había iniciado aquella llamada con la mamá de Mingbao.
Ahora, el diminuto Aozai salió corriendo.
La mamá de Mingbao lo vio a través de la pantalla y lo llamó inmediatamente.
Aozai escuchó que alguien pronunciaba su nombre, pero no consiguió encontrar de dónde provenía la voz.
Se quedó un momento en el mismo lugar sosteniendo aquella enorme cabecita.
Solo cuando Shen Qing levantó una mano y lo llamó, corrió hacia él con sus pequeños pasos.
Shen Qing se agachó directamente para aparecer junto a Aozai en la pantalla, igual que la madre y el hijo del otro lado.
Después volvió al tema anterior:
—Entonces ayúdeme a pensar. ¿Qué más podemos hacer para evitar que Aozai salga de su habitación en mitad de la noche?
A los pequeños no les gustaba que un adulto durmiera con ellos.
Tampoco podían hacer que alguien durmiera todos los días en el pasillo para vigilarlos.
Y mucho menos podían encerrarlos realmente dentro de la habitación por las noches para impedir que salieran…
La mamá de Mingbao respondió:
—¿Qué tal si amplían la habitación y la convierten en un espacio infantil conectado? Podrían poner dentro todas las cosas que le gustan a Aozai. Así, aunque se despierte en mitad de la noche, no tendría motivos para salir.
Luego añadió:
—También es necesario recordárselo y explicárselo con frecuencia. Aozai es muy inteligente. Mientras entienda por qué no debe hacerlo, no volverá a salir solo. ¿Verdad, Aozai?
—¿Da?
¿De qué estaban hablando?
¡Pero Aozai por supuesto que era inteligente!
Acurrucado entre los brazos de Shen Qing, el pequeño, que en cuanto veía una cámara adoptaba inmediatamente una pose seria, asintió solemnemente hacia la pantalla.
Shen Qing consideró que aquello tenía bastante sentido.
Casualmente, el equipo de remodelación que Gu Huaiyu había contratado ya estaba allí, así que modificar las habitaciones en ese momento también sería conveniente.
La mamá de Mingbao dijo:
—En realidad tampoco necesitas preocuparte demasiado. Mingbao era muy travieso cuando era pequeño. Después de cumplir cinco años empezó a volverse un poco más sensato.
Shen Qing:
—…
Pensó en el pequeño renacuajo de tres años y medio que tenía en brazos.
Perfecto.
Solo faltaba un insignificante año y medio para que pudiera volverse «un poco» menos preocupante…
Puf.
Solo pensarlo le daban ganas de escupir sangre.
Parecía que criar niños tampoco era algo que pudiera solucionarse enteramente con dinero.
De vez en cuando, todavía había que gastar algo de energía y preocupación.
Mientras tanto, Aozai, completamente desinhibido frente a la cámara, estaba hablando a gritos con Mingbao y su mamá a través de la pantalla.
Comprendiendo también la preocupación de Shen Qing, la mamá de Mingbao empezó a explicarle a Aozai que debía escuchar a sus papás, que no podía andar corriendo solo por la noche y que tampoco debía acercarse sin motivo a la barandilla del pasillo.
Aozai llevaba unos pequeños pantalones color naranja y una camiseta cuya parte inferior también era naranja, mientras que la superior era de un verde fresco.
Al sacar su pequeña barriga, parecía una enorme zanahoria recién salida de la tierra.
El fresco y tierno Aozai con forma de zanahoria preguntó:
—¿Po qué no puedo acercarme a la barandilla?
Mientras preguntaba, corrió con sus pasitos hasta la barandilla y se giró hacia la cámara.
—¿Es esta barandilla?
Para que la mamá de Mingbao pudiera hablarle cómodamente, Shen Qing giró también la cámara hacia él.
Pero no esperaba que Aozai, al «volver al lugar del crimen», recordara de repente lo que había visto allí la noche anterior.
Entonces dijo:
—¡Aozai ya sabe! Anoche, cuando Aozai se despertó, vio aquí al papá pequeño y al papá grande dándose besitos, y papá pequeño dijo que Aozai no debía contarle a…
—¡Mmm!
Antes de que Aozai pudiera terminar, como era de esperar, su papá pequeño se abalanzó sobre él y le tapó la boca.
En cuanto la sonora vocecita de Aozai empezó a hablar, Shen Qing tuvo un mal presentimiento.
Cuando se dio cuenta de que efectivamente iba a contar aquello, tuvo que elegir rápidamente entre cortar la videollamada de forma desastrosa o lanzarse a taparle la boca.
Eligió decisivamente lo segundo.
La primera razón era que colgar directamente habría sido demasiado parecido a esconder la cabeza bajo tierra creyendo que nadie podía verlo.
La segunda…
Era que el asistente Li se acercaba justo en aquel momento junto con el jefe del equipo de remodelación.
Perfecto.
Como se esperaba del pequeño protagonista destinado a dominar el mundo.
¡Siempre encontraba mil maneras distintas de hacer que su papá muriera de vergüenza!
Con la boca tapada por un adulto, el fresco y tierno Aozai con forma de zanahoria solo pudo quedarse quieto.
La mamá de Mingbao, al otro lado de la pantalla, primero se quedó paralizada.
Después mostró una expresión de absoluta conmoción.
Finalmente, asintió con una expresión cargada de significado.
Para entonces, Shen Qing ya estaba explicando con una sonrisa incómoda que estaban haciendo remodelaciones en casa y que hablarían más tarde.
La mamá de Mingbao respondió comprensivamente:
—Claro, claro, señor Shen. Hablamos cuando tenga tiempo.
Después de colgar, la mamá de Mingbao todavía seguía pensando:
El señor Shen realmente era muy romántico.
Hasta tenía el ánimo para besarse abajo en plena noche…
Cuando finalmente procesó quién era exactamente el «papá grande» del que había hablado Aozai, su rostro volvió a llenarse de sorpresa.
Entonces…
¿¡Aquella persona también era romántica!?
Una cena a la luz de las velas para dos aprovechando que los niños ya estaban dormidos…
Unos cuantos besos aprovechando la oportunidad…
La mamá de Mingbao tenía treinta y cinco años.
Aunque todavía era joven, era algunos años mayor que ellos y, después de todo, ella también había pasado por aquella etapa.
Lo que no esperaba era que aquella persona también hiciera ese tipo de cosas…
Al final, por muy frío, severo y poderoso que fuera alguien, su vida privada no parecía tan diferente de la de los demás.
—Mamá, ¿qué estás pensando?
Mingbao levantó sus mejillas redondas y miró a su mamá.
Su mamá y el tío Shen habían terminado repentinamente la videollamada.
¡Él ni siquiera había podido hablar con Aozai!
Y tampoco había visto a Gu Duo.
—Nada. Mamá solo estaba pensando que tu tío Shen realmente tiene mucho encanto. Se lleva increíblemente bien con tu tío Gu —dijo su mamá con emoción.
Después de todo, ¿aquella persona era alguien a quien resultara fácil acercarse?
«Corazón de hierro» no era una expresión que se utilizara gratuitamente para describir al presidente Gu.
Durante todos aquellos años, incluso el anciano de su familia había tenido que actuar observando cuidadosamente el semblante de aquella persona.
Y nunca había conseguido que lo mirara con especial aprecio.
Por supuesto, los negocios y el romance eran cosas diferentes.
Pero, incluso hablando de relaciones sentimentales, durante todos esos años jamás había habido rumores amorosos alrededor del presidente Gu…
¿Y cuánto tiempo hacía que él y el señor Shen se conocían?
Incluso contando generosamente, solo llevaban unos meses casados.
Además, había sido un matrimonio por conveniencia familiar.
¿Quién habría imaginado que acabarían encendiendo semejante fuego entre ellos…?
¡Ni siquiera parecían preocuparse demasiado de que hubiera niños en casa!
—¡Claro que sí!
La voz clara de Mingbao sonó inmediatamente, completamente de acuerdo con su mamá.
—¡El tío Shen es el mejor!
Incluso infló orgullosamente el pecho, como si el elogio también fuera para él.
La mamá de Mingbao no pudo evitar volver a acariciarle la cabeza.
Hasta que Mingbao preguntó:
—Pero ¿po qué el tío Shen no quería que Aozai dijera que besó al tío Gu?
Mingbao también era un pequeño muy inteligente y tenía una gran capacidad de razonamiento lógico.
En apenas unos minutos ya había ordenado perfectamente todas las personas y acontecimientos mencionados en las palabras de Aozai.
La mamá de Mingbao:
—…
Su expresión se congeló al instante.
No sabía cómo explicárselo a su hijo.
Tampoco sabía exactamente cómo debía educarlo sobre aquello…
¡Ya ni siquiera tenía ganas de felicitarlo por ser tan inteligente!
—En resumen, Mingbao no debe contarle esto a la gente de afuera, ¿sí? Es un asunto privado entre tu tío Shen y tu tío Gu. Si lo cuentas, podría causarles problemas y ellos se sentirían avergonzados. ¿Entendido?
—Bueno.
Mingbao asintió como si entendiera a medias.
Mingbao definitivamente, definitivamente, jamás se lo contaría a «la gente de afuera».
Al otro lado, después de terminar la videollamada, Shen Qing vio, como esperaba, la expresión sorprendida y aterrorizada del asistente Li.
Li Hong reconstruyó rápidamente la cronología de los acontecimientos.
Ayer, ¿el esposo no había salido a cenar?
Después, el presidente Gu se había enfadado mientras esperaba en casa, había llevado personalmente a Tian Yi para ir a buscar al esposo y entonces…
Ellos dos…
¿Abajo…?
Ay, joven señor.
¡¿Qué fue exactamente lo que viste?!
¡Con razón hoy el esposo quería cambiar todas las barandillas de la casa!
Por supuesto, dejando las bromas aparte, Li Hong comprendía perfectamente que el esposo quisiera elevar y reforzar las barandillas por la seguridad de los pequeños.
Y sentía una profunda admiración por él.
Incluso después de que lo descubrieran besándose con el presidente Gu, ¡lo primero que había pensado el esposo era en la seguridad del joven señor!
¡Qué alma tan bondadosa y admirable!
Mientras reflexionaba sobre aquello, Li Hong llegó junto con el jefe del equipo de remodelación.
Shen Qing ya les había explicado antes su idea de cambiar las barandillas.
Ahora, después de hablar con la mamá de Mingbao, también expresó su intención de modificar las habitaciones de los pequeños.
Lo ideal sería conectar por completo su dormitorio y su sala de juegos.
…
Todas las ideas y peticiones del esposo debían hacerse realidad.
Y, si no podían hacerse realidad, había que crear las condiciones necesarias para conseguirlo.
Aquellas habían sido las palabras exactas que el presidente Gu le había dicho a Li Hong aquella mañana.
Por eso Li Hong aceptó inmediatamente en nombre del jefe del equipo.
Dijo que volvería a llevarlos a revisar ambas habitaciones para estudiar si había alguna manera de conectarlas.
Shen Qing asintió.
Después de todo, a los pequeños todavía les quedaban varios años como niños.
Así que no le importaba pasar por algunas molestias ahora.
Dejó que fueran a revisar y estudiar las habitaciones.
Después volvió a agacharse frente al pequeño Aozai con forma de zanahoria.
Le acarició la cabeza con cierta impotencia.
—Aozai, ¿por qué saliste solo? ¿Dónde está tu hermano?
—¡Hermano está estudiando idiomas!
La voz del pequeño Aozai, lleno de energía durante el día, sonó clara y vivaz.
—Aozai salió a ver qué estaban haciendo.
Que Aozai finalmente no estuviera tan pegado a Duoduo también hizo sentir aliviado a Shen Qing.
Después de todo, antes siempre seguía a su hermano a todas partes porque las demás personas y los demás lugares le parecían inseguros.
Ahora que Aozai podía correr libremente por toda la casa, significaba que ya se sentía tranquilo allí y que había empezado a querer aquel entorno.
Shen Qing se puso de pie y tomó la mano de Aozai.
—Los tíos van a empezar a trabajar. Si Aozai no tiene nada que hacer, ¿vamos a ver qué está haciendo la abuela Zhang?
—¡Sí!
Aozai aceptó inmediatamente.
Shen Qing lo llevó escaleras abajo.
Durante aquellos días Aozai parecía haber crecido un poco.
Pero cuando bajaba las escaleras todavía tenía que hacerlo pierna por pierna, escalón por escalón.
Sus piernas seguían siendo demasiado cortas como para alternar cómodamente un pie y luego el otro.
Shen Qing prácticamente lo «sostenía» de una manita mientras lo acompañaba lentamente hacia abajo.
Entonces preguntó:
—Por cierto, pequeño. Di «papá» para que te escuche.
—¿?
Aozai no entendió por qué, pero obedeció.
—Papá.
Su pronunciación ya era completamente correcta.
Shen Qing había notado aquello la noche anterior.
Tenía la impresión de que, después de salir a cenar y regresar a casa, Aozai de repente había aprendido a pronunciar «papá» perfectamente.
Antes de que él saliera, todavía no conseguía pronunciarlo bien y decía algo parecido a «dada».
Shen Qing se alegró todavía más.
—Aozai es increíble. Aprendiste otro sonido tan rápido.
—Ao… ¡Eso no es nada!
Al recibir el elogio, Aozai volvió a sacar orgullosamente el pecho.
Con una mezcla de orgullo y modestia, declaró:
—¡Papá grande le enseñó a Aozai!
Shen Qing:
—¿?
Esta vez fue Shen Qing quien inclinó la cabeza.
—…¿Papá grande te enseñó a pronunciarlo?
—Sí.
Aozai empezó repentinamente a jugar con sus pequeños dedos.
—Papá grande ayer estuvo enseñándole a Aozai a pronunciarlo durante tantas, tantas horas.
Aozai ya sabía contar uno, dos, tres, cuatro y cinco.
Pero para él era más rápido expresarlo con los dedos.
Extendió su manita regordeta y empezó a levantar un dedito tras otro.
Se detuvo cuando llegó a tres.
Shen Qing abrió mucho los ojos.
—…¿¡Tres horas!?
—Sí.
Aozai asintió.
Shen Qing:
—…
Solo imaginar al presidente Gu corrigiendo una y otra vez, incansablemente, la pronunciación de «papá» de Aozai durante tres horas hizo que Shen Qing quisiera dibujar unos puntos suspensivos sobre su propia cabeza.
…
Ejem.
¡Como se esperaba del presidente Gu, un hombre competitivo en absolutamente todo!
Hasta una pronunciación incorrecta de un pequeño tenía que corregirse de inmediato y de manera intensiva…
—Entonces, ¿Aozai terminó agotado?
Shen Qing volvió a acariciar la cabeza del pequeño.
Aozai, sin embargo, negó vigorosamente.
—¡No estaba cansado! ¡Nada, nada cansado!
Más tarde, cuando encontraron a tía Zhang, Shen Qing descubrió que la explicación de Aozai no había sido del todo exacta.
Gu Huaiyu había pasado en total algo más de tres horas con los niños.
Durante ese tiempo se había dedicado principalmente a ayudar a Duoduo con sus estudios y, de vez en cuando, corregía la pronunciación de Aozai.
…
Aunque, desde la perspectiva de Aozai, él había estado «practicando papá durante tres horas».
Así que tampoco estaba equivocado.
Bueno.
Según tía Zhang, la realidad era que, mientras el señor le explicaba las lecciones al joven señor mayor, el joven señor menor se había pasado todo el tiempo a un lado comiendo pequeñas galletas de arroz, colocando sus juguetes, bebiendo yogur y jugueteando con sus piececitos…
Tía Zhang dijo entre risas:
—El joven señor todavía es muy pequeño. ¿Cómo podría el señor obligarlo a aprender algo?
Shen Qing aceptó aquella explicación.
Sentía que su presidente Gu tampoco sería capaz de ser demasiado estricto con un niño tan pequeño.
De hecho, si Duoduo no hubiera querido estudiar por iniciativa propia, probablemente el presidente Gu tampoco le habría impuesto demasiada presión.
…
En cuanto a esforzarse, el presidente Gu siempre había sido estricto consigo mismo y tolerante con los demás.
Por ejemplo, tampoco le exigía nunca nada a Shen Qing.
Al pensar aquello, la imagen de su esposo se volvió todavía más imponente a sus ojos.
Bua, bua, bua.
Sin embargo, al imaginar que, durante aquellas tres horas, cada vez que Gu Huaiyu tenía un momento libre hacía que Aozai dijera «papá» y corregía su pronunciación hasta que el pequeño ya nunca volvió a decirlo mal…
No sabía por qué, pero la escena le resultaba graciosísima.
Mmm…
Principalmente porque era muy cariñosa.
Ja, ja.
Tía Zhang volvió a decir:
—Ayer el señor estuvo acompañando a los jóvenes señores hasta muy tarde. Incluso fue él quien los vigiló mientras se aseaban y se acostaban.
Shen Qing:
—¿Oh?
Cuando tía Zhang mencionó aquello, Shen Qing recordó que Tian Yi también había dicho algo parecido cuando fueron a recogerlo frente al restaurante la noche anterior.
…
Shen Qing no pudo evitar comparar.
Ni siquiera él había acompañado a los pequeños durante tres horas seguidas hasta verlos meterse en la cama…
¡Parecía que el presidente Gu sabía cuidar niños incluso mejor que él!
…
No.
La razón por la que ocurría aquello en su casa era que Duoduo era un estudiante excepcional.
Y aunque Aozai todavía era pequeño, también seguía el ejemplo de su hermano y aspiraba a convertirse en un estudiante excepcional.
Por eso Gu Huaiyu tenía más temas en común con los pequeños que él.
¡Después de todo, Gu Huaiyu podía ayudarlos con sus estudios!
Si en su familia hubiera un pequeño al que solo le gustara jugar y que pasara todo el día pensando qué hacer para divertirse y qué cosas ricas comer, su propia presencia aumentaría de inmediato.
Ese niño se le pegaría desde la mañana hasta la noche.
Mmm.
¡Definitivamente sería así!
Shen Qing, que jamás desperdiciaba energía atormentándose ni juzgándose a sí mismo, recuperó una vez más toda su confianza.
Dejó a Aozai jugando con la abuela Zhang y regresó arriba para empacar sus cosas.
Mientras el equipo de remodelación estudiaba cómo conectar la sala de juegos de los pequeños con su dormitorio, Shen Qing ya había metido algunas de las cosas difíciles de explicar que pertenecían al dueño original del cuerpo dentro de una caja organizadora.
Luego las mezcló con ropa y objetos normales y, sin que nadie se diera cuenta, hizo que guardaran todo dentro de los armarios del dormitorio.
…
De todos modos, había tantos armarios allí.
Y Gu Huaiyu tampoco parecía el tipo de persona que revisaría sus pertenencias.
Después, Shen Qing pidió que le ayudaran a trasladar su computadora al escritorio de la sala exterior del dormitorio.
Volvió a conectar los cables y a instalarlo todo.
Cuando terminó, fue a buscar a Gu Huaiyu.
Ya era hora de almorzar.
Cuando esa mañana Shen Qing había bajado con Li Hong y el jefe del equipo de remodelación, el presidente Gu estaba trabajando con unos documentos.
Y ahora seguía haciendo exactamente lo mismo.
Sabiendo lo mucho que trabajaba su esposo, Shen Qing se acercó rápidamente al pez gordo y empezó a masajearle los hombros.
—¿Ya terminaron de trasladar tus cosas? —preguntó Gu Huaiyu, sentado con la espalda perfectamente recta en el despacho.
—Sí —respondió Shen Qing—. Ya trasladamos todo.
Después también le explicó a Gu Huaiyu su plan de conectar las habitaciones de los pequeños en el segundo piso.
Gu Huaiyu lo escuchó y respondió:
—Haz lo que decidas.
—Mmm, mmm.
Gu Huaiyu reflexionó durante unos instantes antes de añadir:
—Primero remodelen las habitaciones de Duoduo y Aozai. Así evitaremos que ocurra realmente algún accidente.
—Mmm, mmm, mmm.
Eso era exactamente lo que Shen Qing pensaba.
Gu Huaiyu añadió:
—Lo tuyo puede hacerse poco a poco.
—Está bien… Espera.
Algo no cuadraba.
…
Si su habitación podía hacerse poco a poco, entonces ¿para qué se había apresurado tanto en trasladar todas sus cosas arriba?
…
Conectar las habitaciones de los pequeños y volver a instalar las barandillas llevaría al menos dos o tres días.
¡Podría haber empacado tranquilamente y seguir jugando varios días más en su propia habitación!
…
Sin embargo, para evitar que el pez gordo volviera a pensar que estaba encariñado con aquella habitación rosa, Shen Qing decidió cerrar la boca a tiempo.
No dijo nada sobre la estupidez que acababa de cometer.
…
Bueno.
Ya había trasladado las cosas, así que no importaba.
Cuando terminaran de remodelar su sala de juegos, podría volver a bajar y jugar allí cómodamente.
—Pero ¿de verdad hace falta retirar y cambiar todos los muebles de mi habitación? —preguntó Shen Qing—. Esa cama tampoco está mal.
Normalmente, cuando se cansaba de jugar, simplemente se tumbaba allí a dormir.
Shen Qing consideraba necesario conservar una cama en aquella habitación.
…
Sin embargo, durante todo el proceso de planificación de la remodelación, el presidente Gu no había opinado prácticamente sobre nada.
Solo había dejado claro que todos los muebles de aquella habitación debían reemplazarse.
Y había insistido especialmente en que no debía quedar ninguna cama.
—Por supuesto que hay que retirarla.
Gu Huaiyu levantó la cabeza.
Sus ojos fríos y serenos se encontraron directamente con los de Shen Qing.
Mientras contemplaba el atractivo perfil del joven, dijo sin revelar nada en su expresión:
—Si esa habitación va a estar dedicada exclusivamente a jugar, entonces cuando estés allí concéntrate en jugar. No estés pensando en holgazanear y dormir.
Shen Qing:
—…¿?
Entonces…
¿Ustedes, los reyes de la competitividad, también tienen que tomarse los videojuegos con tanta intensidad?
…
De repente ya no estaba tan seguro.
Si realmente hubiera en su casa un pequeño que solo quisiera jugar todos los días…
Quizá él tampoco sería capaz de superar al presidente Gu a la hora de cuidarlo.