Después de que el holgazán se convirtiera en papá de unos pequeños prodigios - Capítulo 56

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La delicada bolsita de papel apenas tenía el tamaño de media hoja A4. Shen Qing la tomó y preguntó:

—¿Qué es?

—Son las fotos de los pequeños que me enviaste esta mañana.

Una sonrisa discreta apareció en el delicado rostro de Xu Yujie.

—Las imprimí y traje una copia para ti.

Shen Qing las sacó para echarles un vistazo. Efectivamente, eran esas fotos.

En realidad, nunca había tenido demasiado interés en coleccionar fotografías. Normalmente apenas se tomaba fotos y, antes, jamás había hecho algo tan deliberado como imprimirlas para conservarlas.

Simplemente era de esa clase de personas sin demasiado sentido del ritual en la vida cotidiana.

Sin embargo, el crecimiento de los pequeños sí debía quedar registrado en fotografías, ¿verdad?

Xu Yujie acababa de recordárselo.

Debería prepararles un álbum de crecimiento.

Quizá sus padres biológicos ya les hubieran hecho uno alguna vez… Pero después de la vida errante que habían llevado, seguramente sería muy difícil encontrarlo.

Pensándolo así, era una lástima.

Shen Qing también había sido huérfano desde pequeño. Antes de que sus abuelos lo llevaran a vivir con ellos, había pasado por varios lugares. Muchas veces sentía que entonces había sido como un pájaro sin un sitio donde posarse; incluso había partes de sus recuerdos que estaban completamente en blanco.

Ahora que era adulto, cuando intentaba recordar su infancia, también sentía como si le faltara un pedazo.

Pensándolo bien, habría sido muy diferente si hubiera tenido fotografías.

Bajó la cabeza y contempló el grueso montón que sostenía entre las manos.

La primera mostraba al pequeño dinosaurio Aozai tumbado en el suelo, mientras su hermano tiburón y su hermano conejito lo arrastraban…

De pronto se sintió conmovido.

Aunque las fotografías anteriores de los pequeños se hubieran perdido, si a partir de ahora iba a criar a Duoduo y Aozai para siempre, entonces podía empezar a prepararles un álbum desde ese momento.

No era demasiado tarde.

Además, cuando los pequeños crecieran y vieran recuerdos de una infancia tan divertida, seguramente extrañarían muchísimo a este papá menor suyo y, como consecuencia, ¡también cuidarían de él cuando envejeciera…!

Sin ir más lejos, considerando la inteligencia que Duoduo demostraba ahora, junto con la personalidad y el carácter dominante de Aozai, siempre que en el futuro ninguno se volviera malvado ni tomara el camino equivocado, y siempre que no terminaran odiándolo, probablemente en su vejez podría comprarse un crucero de lujo para recorrer el mundo, adquirir una isla y pasar allí tranquilamente sus vacaciones…

¡Jajajaja!

Después de imaginar todo aquello, Shen Qing se sintió todavía más agradecido con Xu Yujie.

…No porque las fotografías en sí fueran especialmente valiosas. En casa tenían una impresora a color y podía imprimirlas cuando quisiera.

Lo valioso era la idea y el recordatorio que le había dado el señor Xu.

Antes de aquello, Shen Qing jamás había pensado en el asunto de las fotografías.

En cuanto se le ocurrió, mostró una sonrisa extremadamente brillante y algo emocionada. Guardó cuidadosamente las fotos en la bolsita de papel y prácticamente la abrazó contra el pecho, diciendo con evidente aprecio:

—Gracias.

Su sonrisa era tan radiante que, al verla, Xu Yujie no pudo evitar mostrar una sonrisa discreta y un poco tímida.

Asintió.

—Mientras te gusten.

Shen Qing no ocultó en absoluto su alegría.

—Me encantan. De verdad, muchísimas gracias.

—Ah…

Xu Yujie tampoco había esperado que simplemente imprimir una copia adicional de las fotografías le granjeara semejante aprobación del señor Shen, así que incluso se sintió un poco halagado.

Arriba.

Gu Huaiyu entrecerró los ojos y observó fijamente la bolsa de papel que Shen Qing abrazaba contra el pecho.

Con voz baja y pausada, preguntó a las personas que tenía al lado:

—¿Qué significado tiene regalar fotografías?

Tian Yi y Li Hong intercambiaron una mirada.

Eso sí que no lo sabían.

¿En qué época estaban?

Ya no vivían en los tiempos de los rollos fotográficos. Ahora las fotos podían imprimirse en cualquier momento. Realmente no se les ocurría qué significado especial podía tener aquello.

¡Y mucho menos comprendían por qué a la señora le gustaba tanto aquel montón de fotografías que le había regalado Xu Yujie!

Li Hong reflexionó detenidamente antes de responder:

—…Quizá solo quería dárselas a la señora para que las conservara. Después de todo, el joven señor Xu dijo que eran fotografías de los pequeños señores.

Gu Huaiyu frunció ligeramente el ceño.

Li Hong se apresuró a añadir:

—Y si a la señora le gustan tanto, seguramente también es porque son fotografías de los pequeños señores.

…Aunque hasta él mismo sentía que aquella explicación resultaba un poco forzada.

¡La señora estaba abrazando demasiado fuerte ese montón de fotos!

¡Eran literalmente fotografías que podían imprimirse con la impresora de su propia oficina!

Señora, será mejor que las suelte cuanto antes, el presidente Gu…

El asistente Li sentía que hasta él empezaba a tener dificultades para respirar.

Tian Yi, a su lado, también percibía aquella atmósfera opresiva, pero aun así expresó su desacuerdo:

—Son fotos de nuestros jóvenes señores. ¿Por qué tendría que ser ese Xu quien las imprimiera?

El asistente Tian seguía guardándole rencor al cuarto joven señor de la familia Xu, aquel tipo de comportamiento frívolo que por la mañana había provocado que él soportara la mirada mortal del presidente Gu.

Así que añadió:

—Además, ¿de dónde sacó él las fotos de nuestros jóvenes señores?

Gu Huaiyu:

—…

Li Hong:

—…

Li Hong miró al hombre que tenía al lado, sorprendido de que, después de seguir al presidente Gu durante tanto tiempo, el viejo Tian siguiera siendo tan ingenuamente directo.

¿De dónde más podían haber salido?

¡Obviamente se las había dado la señora!

Si no hubiera sido la señora quien se las envió y Xu Yujie hubiera aparecido de repente regalándole fotografías de los pequeños señores, ¡eso sí habría sido extraño!

…

Y lo más importante era que…

Ahora que el viejo Tian lo había mencionado…

¡Viejo Tian, realmente sabes tocar justo el tema que no debes!

Li Hong observó discretamente la expresión de su jefe.

Sin embargo, como estaba de pie un poco detrás y a un lado del presidente Gu, solo podía ver la mitad de su sombrío perfil y aquella expresión que, vista de costado, parecía particularmente fría y lúgubre…

¡Viejo Tian, otra vez estás acabado!

Delante de los dos asistentes, Gu Huaiyu ya había fruncido profundamente el ceño.

Él sabía desde hacía tiempo que Shen Qing había enviado aquellas fotografías a Xu Yujie, así que tampoco iba a darle importancia a lo que Tian Yi acababa de decir.

En aquel momento, mientras repetía mentalmente las palabras «fotografías» y «conservar», Gu Huaiyu dijo de repente:

—Cuando Shen Qing me enseñó estas fotos al mediodía, no se me ocurrió imprimirlas para conservarlas.

—¿?

Los dos asistentes volvieron a mirarse.

¿Por qué el presidente Gu decía eso de repente?

…Aunque, por lo visto, la señora no solo había enviado las fotografías al cuarto joven señor Xu, sino que también se las había enseñado al presidente Gu.

Entonces parecía que la relación entre la señora y el presidente Gu seguía siendo tan íntima como siempre.

Aunque aquellas fotografías fueran de los pequeños señores y por eso fuera normal que el presidente Gu tuviera interés en verlas, si hubiera sido otra persona, quizá ni siquiera se habría atrevido a sacarlas para compartirlas con él.

Después de todo, la impresión que daba el presidente Gu era la de alguien que jamás participaba en conversaciones sobre asuntos privados.

Poniéndose en su lugar, si Li Hong se hubiera tomado una foto preciosa con los pequeños señores, desde luego tampoco se atrevería a llevársela al presidente Gu para enseñársela.

…¡Eso demostraba que la relación entre la señora y el presidente Gu era diferente!

Por suerte era así.

Al menos el presidente Gu no se enfadaría solo porque el joven señor Xu también tuviera las fotografías.

Entonces, probablemente lo que realmente inquietaba al presidente Gu era no haber pensado en imprimirlas y conservarlas.

En ese aspecto, Xu Yujie ciertamente había sido más romántico.

Pero cada quien tenía sus especialidades.

Li Hong intentó consolar a su jefe:

—…Es normal que no pensara en imprimirlas para conservarlas. Después de todo, a usted no le gusta tomarse fotografías.

De hecho, en toda la casa ni siquiera había una sola fotografía o un portarretratos.

En cambio, la antigua residencia de la familia Gu sí estaba llena de fotografías.

Li Hong había acompañado al presidente Gu allí en alguna ocasión. Una de las cosas que más recordaba era que las paredes de aquella villa antigua estaban cubiertas de marcos.

En todas las fotografías, las personas sonreían.

Pero en ninguna de ellas aparecía el presidente Gu.

…En la vida del presidente Gu simplemente nunca habían existido cosas como esas.

¿Cómo iba a ocurrírsele?

Después de escuchar las palabras de Li Hong, Gu Huaiyu guardó silencio.

Nadie sabía qué estaba pensando.

Simplemente continuó mirando hacia abajo.

En la planta baja, Mingbao, que estaba a punto de marcharse, seguía despidiéndose de Duoduo y Aozai con evidente reticencia.

Los niños hablaban de cualquier cosa que se les ocurría y hacían bastante ruido, por lo que ya no era posible escuchar con claridad de qué conversaban Shen Qing y Xu Yujie.

Lo único seguro era que estaban hablando, mirándose a los ojos y sonriéndose mutuamente.

Cuando la conversación se animó, Shen Qing incluso se inclinó de la risa.

Tenía marcadas las bolsas naturales bajo los ojos, las comisuras alargadas y seductoras, y una mirada que parecía enredarse con la de los demás.

Ni siquiera hacía falta verlo de cerca para imaginar el encanto que tendría al inclinarse de la risa.

…

Gu Huaiyu contempló en silencio aquella escena desde arriba.

Detrás de él, los dos asistentes soportaron la presión atmosférica de su jefe e intercambiaron silenciosamente una mirada.

Tian Yi pensaba: El presidente Gu también… Debería bajar directamente y ponerse al lado de la señora. A ver si ese joven señor Xu todavía se atreve a sonreírle así y a conversar tan alegremente con ella.

Li Hong estaba bastante de acuerdo con Tian Yi, aunque tampoco del todo.

Después de todo, llevaba más tiempo siguiendo al presidente Gu que nadie y sabía perfectamente que el simple hecho de que estuviera allí arriba observando ya era bastante anormal.

Extremadamente anormal.

El presidente Gu de antes jamás habría prestado atención a cosas como esas.

¡Ni siquiera habría salido de su despacho!

Además, pensándolo bien, el presidente Gu también tenía su dignidad y sus propias normas de conducta…

Justo entonces, Gu Huaiyu controló repentinamente la silla de ruedas y se alejó de la barandilla del tercer piso.

Li Hong:

—¿?

Completamente desconcertado, preguntó:

—Presidente Gu, ¿adónde va…?

Su voz salió un poco demasiado alta y atrajo directamente la atención de las personas de abajo.

Shen Qing incluido, todos levantaron instintivamente la cabeza.

Sin embargo, un momento después ya no hizo falta seguir mirando hacia arriba.

Las puertas del ascensor se abrieron.

La figura de Gu Huaiyu apareció en el primer piso.

—…¿Presidente Gu?

Xu Yujie se quedó paralizado y lo llamó por reflejo.

Nunca antes había conocido personalmente a Gu Huaiyu.

Solo había oído que utilizaba silla de ruedas.

…Aunque no llevara una silla tan característica, solo por su presencia era posible darse cuenta de que no se trataba de una persona común.

Y con la silla de ruedas, su identidad resultaba todavía más evidente.

Xu Yujie no había esperado encontrarse con Gu Huaiyu.

Aquella mañana, cuando su cuñada mayor le pidió de improviso que llevara a Mingbao a jugar a casa de la familia Gu, su padre se enteró y lo llamó expresamente.

No para pedirle que buscara una manera de congraciarse con Gu Huaiyu.

Sino para advertirle una y otra vez que, bajo ninguna circunstancia, debía provocar al presidente Gu…

Xu Yujie no lo había entendido.

Él tampoco era un adolescente rebelde ni un alborotador. ¿Por qué su padre tenía que preocuparse tanto por que pudiera ofender al presidente Gu?

Pero ahora, al contemplar el rostro pálido e inexpresivo de Gu Huaiyu, junto con aquella mirada inusualmente afilada y dominante, fría y dura como el hierro…

Xu Yujie lo comprendió de repente.

Quizá su padre nunca había temido realmente que él fuera por ahí buscando problemas.

El problema era que, si llegaba a ofender a Gu Huaiyu, el precio y las consecuencias podían ser demasiado aterradores.

Por eso su padre se lo había repetido tantas veces…

Tenía que admitir que, después de que la mirada de Gu Huaiyu pasara sobre él y se quedara clavada directamente en su persona durante varios segundos, Xu Yujie sintió que toda su columna vertebral se había puesto rígida.

Casi no podía moverse.

Y eso que el otro no había hecho absolutamente nada.

Solo se acercaba hacia ellos con paso… o, mejor dicho, con un movimiento estable, ni demasiado rápido ni demasiado lento.

…¡Incluso estaba sentado en una silla de ruedas!

Entonces, ¿de dónde salía aquella presencia tan abrumadora?

Xu Yujie permaneció allí como un tonto.

Con la mirada ligeramente alterada, miró a Shen Qing, que estaba frente a él, casi como si pidiera ayuda por puro instinto.

Entonces vio con sus propios ojos cómo Shen Qing giraba la cabeza y, solo cuando Gu Huaiyu se acercó, se volvió para recibirlo.

Con absoluta naturalidad, preguntó:

—¿Por qué bajaste?

Solo entonces Gu Huaiyu apartó de Xu Yujie la mirada que había mantenido clavada en él.

Alzó los párpados para mirar al joven que tenía delante y dijo lentamente:

—Bajé a despedirme de Mingbao.

—¡Tío Gu!

Mingbao, que hasta ese momento se estaba despidiendo de Duoduo y Aozai, giró inmediatamente la cabeza hacia él.

Corrió con sus pequeños pasitos y se aferró a las rodillas de Gu Huaiyu.

—¡Tío Gu, Mingbao ya se va!

Después de aquella breve sesión de estudio juntos, Mingbao ya no le tenía ningún miedo al tío Gu.

Del mismo modo que podía darle un sonoro beso en la mejilla al tío Shen, al pequeño Xu Weiming tampoco le parecía que hubiera ningún problema en abrazarse a las rodillas del tío Gu.

Por supuesto, Shen Qing tampoco veía nada malo en ello.

Pero el resto de las personas presentes…

O, mejor dicho, prácticamente todos…

Sintieron que el corazón se les saltaba un latido.

Li Hong y Tian Yi, que habían bajado detrás de Gu Huaiyu, se detuvieron al mismo tiempo.

Li Hong incluso se llevó una mano al pecho y casi se atragantó con el aire.

Gu Duo, que estaba junto a Mingbao:

—…

Su expresión, que por fin acababa de suavizarse después de haberse ensombrecido cuando Mingbao besó la mejilla de Shen Qing, volvió a ponerse seria.

Sin embargo, en comparación con aquella expresión sombría, el cambio en la mirada de Gu Duo al ver a Xu Weiming aferrado a su tío menor resultó todavía más evidente.

Al principio fue sorpresa.

Incredulidad.

Después se transformó en una envidia profundamente reprimida y cuidadosamente escondida.

Pero Gu Duo mantenía la cabeza medio agachada, así que nadie reparó en aquel cambio.

La reacción más intensa fue la de Xu Yujie.

—¿¿¿…Mingbao?!

Al principio, la presencia de Gu Huaiyu lo había intimidado tanto que tardó varios segundos en reaccionar.

Cuando finalmente volvió en sí y vio que las pequeñas manos regordetas de Mingbao ya estaban agarrando los impecables pantalones del presidente Gu, gritó por reflejo.

Mingbao escuchó a su tío menor y volvió la cabeza hacia él con incomprensión.

Sus grandes ojos húmedos estaban llenos de desconcierto e inocencia.

Xu Yujie abrió la boca.

Ni siquiera tuvo tiempo de decir nada.

Porque el presidente Gu ya había respondido con un bajo:

—Mmm.

Al escuchar aquella voz profunda, ronca y de agradable textura, Mingbao volvió inmediatamente la cabeza hacia el tío Gu.

—El tío Shen dijo que Mingbao puede volver a jugar dentro de unos días. Tío Gu, tienes que acordarte de Mingbao.

—…

Las puntas de los dedos de Gu Huaiyu, apoyadas sobre el reposabrazos de la silla de ruedas, se levantaron.

Temblaron ligeramente.

Pero durante mucho tiempo no llegaron a posarse en ninguna parte.

Sus ojos también mostraron un raro titubeo.

Parecía no saber qué debía decir.

Después de un largo momento, simplemente asintió otra vez.

—Mmm.

A un lado, Shen Qing supo que el problema del presidente Gu para relacionarse con los niños había vuelto a aparecer…

Parecía que Gu Huaiyu solo hablaba un poco más cuando tenía algún asunto concreto que tratar con ellos o cuando les ayudaba con los estudios.

Shen Qing incluso había llegado a preguntarse si aquello sería alguna especie de miedo a los adorables cachorros humanos.

Normalmente Duoduo y Aozai se comportaban más rígidos que el otro frente a su papá mayor y jamás corrían por iniciativa propia a abrazarlo o acurrucarse contra él, así que aquel problema no resultaba tan evidente.

Pero ahora, frente al pequeño Mingbao, suave, adorable, entusiasta y directo, ¡el problema del presidente Gu había quedado completamente expuesto!

Por lo visto, todo el mundo tenía alguna debilidad.

Incluso el presidente Gu, duro como el hierro, tenía su punto débil.

Al descubrir que Gu Huaiyu se había puesto completamente rígido, con la espalda todavía más recta que de costumbre y aquel rostro normalmente inexpresivo tensado al máximo para mantener una apariencia normal…

Shen Qing se rio furtivamente un par de veces, sin ninguna consideración.

Pero al ver que, aun estando tan tenso, Gu Huaiyu seguía sin rechazar que Mingbao se aferrara a sus piernas, a Shen Qing finalmente le volvió la conciencia.

Se acercó y tomó a Mingbao de la mano.

Actuando como intermediario, amplió el simple «mmm» del gran jefe:

—El tío Gu no se olvidará de Mingbao. Tienes que volver a jugar la próxima vez.

—Está bieeen.

Mingbao respondió obedientemente.

Ya llevaba un rato con el abrigo de plumas puesto y, si seguía así, acabaría sudando.

Shen Qing volvió a tocarle la pequeña frente.

—Entonces Mingbao debería regresar primero con su tío menor.

Xu Yujie se apresuró a tomar a Mingbao de la mano.

Tampoco se atrevió a demorarse más. Después de despedirse, salió de la casa con el pequeño, sin olvidar recoger de manos de Gu Duo el pijama enterizo de conejito que pertenecía a Mingbao.

Cuando regresaron al auto y acomodó a Mingbao en su asiento, Xu Yujie dijo:

—Lo que hiciste hace un momento casi mata del susto a tu tío.

—¿Mmm?

Mingbao balanceó las piernecitas sin comprender qué había pasado.

—Ese tío… el tío Gu. ¡¿Cómo pudiste tocarlo?!

Xu Yujie intentó bajar la voz para no asustar al pequeño Mingbao, pero aun así no pudo evitar exclamar:

—¡Y encima le tocaste las piernas…!

Teniendo en cuenta que Gu Huaiyu había acabado en una silla de ruedas siendo tan joven, bastaba ponerse un poco en su lugar.

¿Quién podría verse obligado a utilizar una silla de ruedas a los veinte y tantos años sin que eso afectara su estado de ánimo?

Si fuera él y estuviera en silla de ruedas, Xu Yujie sentiría muchísimo rechazo si alguien le tocara las piernas…

Por suerte, esta vez el gran jefe no se había enfadado con Mingbao.

Todavía asustado, Xu Yujie le advirtió:

—La próxima vez no puedes abrazarte a las piernas de ese tío ni agarrarle las rodillas, ¿entendido?

—¿Mmm?

Mingbao, inmovilizado por el cinturón de seguridad, volvió a inclinar la cabeza.

—Why?

Después de pasar toda la tarde con Aozai, escuchándolo inclinar la cabeza y preguntar «why» cada vez que su hermano lo ayudaba con los estudios, Mingbao había aprendido automáticamente aquel patrón.

—¿Por qué?

¡Mingbao realmente no lo entendía!

Desde su último cumpleaños, su papá y su abuelo mencionaban constantemente al tío Gu.

Le habían dicho que gracias al tío Gu él podía seguir jugando con Gu Duo.

Pero Mingbao no entendía nada de aquello.

Solo sabía que el tío Gu era muy impresionante.

Su abuelo y su papá parecían tenerle miedo.

Y tanto su abuelo como su papá y su mamá le habían advertido que jamás debía hacer enfadar al tío Gu.

Mingbao recordaba perfectamente todo aquello.

¡Pero él no había hecho enfadar al tío Gu!

Mingbao solo se había abrazado a su pierna.

Además, el tío no parecía enfadado en absoluto.

—…Ese problema será mejor que te lo explique tu abuelo cuando regresemos.

Como alguien que también había recibido la advertencia de no provocar a Gu Huaiyu, Xu Yujie descubrió de repente que, a ojos de su padre, ¡él y Mingbao estaban exactamente al mismo nivel…!

.

Dentro de la villa, después de despedir a Mingbao, Shen Qing se volvió nuevamente hacia Gu Huaiyu.

Quería decir que al gran jefe parecía gustarle bastante Mingbao. Aunque fuera orgulloso, al final había bajado personalmente a despedirse de él…

Pero entonces vio de reojo a los dos pequeños que estaban a su lado.

Su pensamiento dio un salto y se le ocurrió otra cosa.

—Ya que bajaste, gran jefe, ¡tomémonos una foto juntos!

Acababa de decidir que prepararía un álbum para los pequeños.

¡Pero cómo podía haber un álbum sin fotografías familiares!

Así que Shen Qing propuso inmediatamente que se tomaran una juntos.

—¿Una foto?

En cuanto terminó de hablar, el adulto y los dos pequeños que estaban a su lado lo miraron.

Gu Duo no tenía ninguna objeción a tomarse fotografías.

Pero al pensar que tendría que hacerlo junto con los adultos…

Nervioso, apretó las manos.

Aozai todavía no comprendía qué estaba pasando. Solo inclinó su enorme cabecita con desconcierto.

—¿Por qué otra vez… fotito?

Por la mañana ya se habían tomado muchísimas.

Aunque a Aozai le gustaba, eso no le impedía preguntar.

—Esta vez será una foto de toda nuestra familia.

Shen Qing siguió explicándole pacientemente:

—Es diferente. En un momento lo entenderás.

Después miró a Gu Huaiyu, que permanecía en silencio.

El gran jefe seguía sentado allí con los hombros ligeramente bajos y la espalda recta, manteniendo una postura extremadamente correcta.

Solo su mirada era un poco extraña.

Era una vacilación poco común que Shen Qing nunca antes había visto en el presidente Gu.

Pero tampoco parecía rechazar la idea.

Así que Shen Qing se soltó por completo.

—Vamos. Además, gran jefe, hoy estás muy guapo.

Aunque aquel día nadie había ido a celebrar una reunión, el presidente Gu seguía vestido de manera bastante formal.

Era delgado, pero alto y de estructura grande.

Quizá simplemente había nacido para que cualquier prenda le quedara bien.

Además, el gran jefe debía tener un gusto excelente. Ninguna de sus prendas era corriente y, sin importar qué se pusiera, siempre se veía muy bien.

Ahora que lo pensaba, Shen Qing recordaba que, cuando acababa de transmigrar, el gran jefe todavía tenía un aspecto enfermizo y pasaba todos los días en pijama.

Ahora ciertamente se veía mucho más animado.

Sintió que el Gu Huaiyu actual era perfecto para una fotografía.

Mejor aprovechar la ocasión.

—Además, hoy es el día en que terminamos oficialmente los trámites de adopción. ¡Tiene muchísimo valor conmemorativo!

Sonriendo, levantó la mano y llamó al asistente Li y al asistente Tian, que estaban detrás.

Les entregó la bolsita de papel con las fotografías y después también les dio su teléfono.

—Por favor, ayúdennos a tomar una foto familiar.

Al escuchar las palabras «foto familiar», Gu Huaiyu, sentado en la silla de ruedas, levantó instintivamente las cejas.

Sus dedos también se movieron.

Permaneció así, con las cejas ligeramente alzadas.

Un momento después, con una expresión que mezclaba sorpresa e impotencia, asintió lentamente…

Sorprendido.

Impotente.

Pero asintió.

Los dos asistentes lo vieron perfectamente.

Tian Yi miró de inmediato a Li Hong, completamente conmocionado.

¡Dios mío, el presidente Gu consiente demasiado a la señora!

¡Esto era prácticamente «si la señora dice que hay que tomarse una foto, pues nos la tomamos»!

Li Hong también estaba temblando ligeramente.

¡Pero era su corazón, emocionado por lo que acababa de presenciar!

Y además sentía cierta expectación.

Más que decir que el presidente Gu había aceptado cooperar con la señora para tomarse una fotografía…

Parecía que el propio presidente Gu también quería hacerlo.

Aquella misma tarde Li Hong acababa de terminar los trámites de adopción.

Hoy realmente era un día digno de conmemorarse.

Además, después de tantos años, el presidente Gu también había tenido infancia.

También había tenido una familia.

Pero nunca había participado en una foto familiar…

Aunque el propio presidente Gu aparentemente nunca hubiera sentido ningún interés por esa clase de fotografías.

Aun así, Li Hong sentía que aquella familia era diferente de la familia que el presidente Gu había tenido en el pasado.

La atmósfera era claramente distinta.

Aquí había risas, armonía y cariño.

Padres afectuosos, hijos respetuosos, hermanos unidos.

Y no solo la atmósfera era distinta.

También lo era su significado.

En aquella familia había personas de carne y hueso, capaces de sentir gratitud y merecedoras de recibir un trato todavía mejor.

…La señora y los pequeños señores eran quienes realmente merecían ser protegidos.

Eran la verdadera familia del presidente Gu.

No aquellos ingratos de la familia Gu.

Esta vez, el presidente Gu por fin había conseguido proteger a las personas que quería proteger.

Por eso aquella foto familiar tenía todavía más significado.

Con solo ponerse un poco en el lugar del presidente Gu y recordar todo lo que había vivido, Li Hong sentía que el corazón le latía con una fuerza extraordinaria.

De emoción.

Y también por aquella sensación de consuelo…

—Señora, tengo una cámara. ¿Qué le parece si voy a buscarla?

A Li Hong le gustaba la fotografía y tenía una cámara profesional en su oficina.

Las fotografías quedarían mucho mejor que con un teléfono.

—También está bien —respondió Shen Qing.

Perfecto.

Mientras el asistente Li iba a buscar la cámara, podía arreglarles un poco la ropa a Duoduo y Aozai.

Los dos pequeños ya se habían quitado los pijamas.

Porque el joven señor Duo consideraba que llevar pijama hacía que uno se volviera perezoso.

Así que poco después de empezar a estudiar se había cambiado otra vez y llevaba su sudadera de manga larga y pantalones informales.

Aozai simplemente se ponía lo mismo que su hermano.

Aunque por la tarde, cuando Mingbao no pudo resistir más y se revolcó hasta quedarse dormido durante la siesta, Aozai tampoco se había saltado la suya.

Pero también se había quitado el pijama hacía rato.

Ahora llevaba una pequeña sudadera blanca y unos pantalones infantiles grises de pierna ancha.

Ambos se veían muy adorables.

No hacía falta cambiarles la ropa deliberadamente.

Con arreglárselas un poco bastaba para que salieran bien en cámara.

En cuanto al propio Shen Qing…

No era por presumir.

¡Pero él salía bien en cámara con cualquier cosa!

Li Hong regresó rápidamente, casi corriendo, con la cámara.

Además de una cámara y un trípode, sorprendentemente también había traído una cámara instantánea.

Hasta Tian Yi quedó impactado.

—¿Por qué tienes tantas cosas de estas en tu zona de trabajo?

—Ejem, ejem.

La verdad era que la oficina que el presidente Gu le había asignado era muy grande y además tenía una plaza de estacionamiento exclusiva.

Como su jefe jamás iba a inspeccionar su oficina ni a beber té allí, Li Hong prácticamente había convertido aquel lugar en un almacén.

Pero, por supuesto, el asistente Li jamás admitiría semejante verdad.

Con expresión completamente seria, dijo:

—Como asistente competente, naturalmente debemos poder proporcionar de inmediato cualquier cosa que necesite nuestro jefe.

Tian Yi:

—…

Shen Qing ya había llevado al adulto y a los dos pequeños hasta el lugar elegido.

Frente a la escalera de caracol del vestíbulo del primer piso.

En algunos dramas de familias ricas que había visto, parecía que siempre se tomaban las fotos familiares en sitios como aquel.

Li Hong levantó la cámara para comprobar la luz y dijo que allí estaba bien.

En realidad, toda la villa tenía un excelente diseño y una ubicación favorable.

Prácticamente cualquier lugar era adecuado para tomar fotografías.

Frente a la escalera de caracol de estilo europeo clásico, como era de esperar, el presidente Gu, pilar económico de la familia, ocupó el centro.

Al principio, Shen Qing tomó una silla y se sentó a la izquierda del gran jefe, mientras los dos pequeños permanecían de pie a la derecha.

Pero después de tomar un par de fotografías, Shen Qing sintió que estaban demasiado separados.

No parecían en absoluto una familia.

Así que reorganizó las posiciones.

Esta vez Duoduo se quedó solo de pie a la derecha de Gu Huaiyu, mientras Shen Qing sostenía a Aozai y lo colocaba delante de sí.

La nueva fotografía parecía más compacta.

Pero seguía habiendo algo extraño…

Era demasiado rígida.

De los cuatro miembros de la familia, Shen Qing era el único que sonreía.

Los otros tres prácticamente no tenían expresión.

Aozai simplemente no había entendido qué estaban haciendo desde el principio.

Casualmente, en las dos fotos que habían capturado, estaba mirando de un lado a otro, quizá reflexionando sobre su pequeña existencia, por lo que su expresión se veía particularmente seria.

En cuanto al adulto y al otro pequeño…

Parecía que ni siquiera tenían intención de sonreír.

Shen Qing sintió que así tampoco servía.

No transmitía nada.

Y seguían sin parecer lo bastante cercanos.

Así que se levantó y, desde atrás, tomó la mano de Gu Duo.

Hizo que rodeara con ella el brazo de Gu Huaiyu.

Al principio Gu Duo no entendió qué pretendía.

Pero cuando su mano pasó por el hueco del brazo de su tío menor, se quedó visiblemente paralizado.

La mitad de su cuerpo se puso rígida.

Shen Qing percibió aquella tensión y dijo con voz suave:

—No te pongas nervioso. Es tu papá mayor. ¿Qué tiene de vergonzoso?

Gu Duo:

—…

Apretó los labios.

Su rostro, que había recuperado un poco de su redondez infantil, permanecía tenso.

No parecía avergonzado.

Simplemente se había puesto todavía más serio.

Y era algo que no podía controlar en absoluto.

Después, Shen Qing llamó a Aozai:

—Pequeño Aozai, ven aquí.

—¿Ao?

Aozai cooperó muchísimo.

Rodeó a su papá mayor y corrió hacia él.

Shen Qing hizo que se colocara delante de Gu Huaiyu y Gu Duo, cerca de las piernas del presidente Gu, pero sin tapar la cara de su hermano.

Sin embargo, a Aozai volvió a atacarle su obsesión por posar frente a una cámara.

No sabía que el tío Li todavía no estaba tomando la fotografía.

Simplemente vio algo parecido a un objetivo y empezó a cambiar frenéticamente de pose.

Shen Qing no tuvo más remedio que atraparlo primero y llevárselo a un lado para darle una pequeña charla ideológica.

Durante todo aquel tiempo, Gu Duo mantuvo la mano ligeramente apoyada en el brazo de su tío menor.

No se atrevió a moverse.

No retiró la mano.

Pero tampoco se atrevió a acercarse un poco más…

Había algo que Gu Duo no lograba comprender.

¿Por qué Xu Weiming podía besar con tanta naturalidad la mejilla de su papá menor y aferrarse a las piernas de su papá mayor…?

¿Por qué él no podía?

Probablemente nunca conseguiría ser como Xu Weiming.

Nunca podría expresar sin ninguna carga lo mucho que quería a alguien ni acercarse con naturalidad a los adultos que amaba y admiraba…

Gu Duo se sentía decepcionado consigo mismo.

Justo entonces, Shen Qing, que por fin había conseguido mantener quieto a Aozai, regresó para colocarse en su posición.

Un fresco aroma a fresa volvió a llegar hasta la nariz de Gu Duo.

De pronto sintió que quedaba envuelto en un abrazo.

Era una sensación muy familiar.

La última vez que se había enfermado, también había estado dentro de un abrazo como aquel.

Un instante después, el adulto de cálidos brazos levantó repentinamente una mano y lo empujó suavemente hacia su papá mayor.

La fuerza llegó de manera inesperada.

Gu Duo dio un pequeño traspié.

Y de repente una mano lo sostuvo.

…Era su papá mayor.

Gu Duo levantó la cabeza por reflejo.

Y se encontró directamente con los ojos de su papá, que también lo miraban.

Recordaba que, cuando era pequeño, una anciana que lo cuidaba le había dicho una vez que las personas de la familia Gu generalmente tenían ojos de fénix: fríos, insensibles, mordaces y crueles.

«Por suerte tú no los tienes, Duoduo.»

Pero mientras Gu Duo contemplaba los ojos de su papá mayor, al menos en aquel instante no vio frialdad.

Ni la más mínima.

Parecía ver una especie de…

¿Preocupación?

Gu Duo tampoco sabía cómo describirlo.

Pero en ese momento, observando de cerca a su papá mayor y sintiendo sobre su hombro la mano de su otro papá menor, Gu Duo sintió como si hubiera recibido un enorme estímulo.

Sin darse cuenta, su corazón se tranquilizó.

La voz de Shen Qing sonó detrás de él en el momento justo:

—Bien, concéntrense. Vamos a tomar la foto.

Gu Duo reaccionó y se apresuró a mirar hacia la cámara.

Como Aozai seguía sin quedarse demasiado quieto, Shen Qing lo había colocado junto a la silla de ruedas de Gu Huaiyu.

Incluso había puesto una de sus pequeñas manos sobre la pierna de su papá mayor y le había dicho que no podía moverse.

—Un pequeño actor competente tiene que saber controlar su cuerpo. Solo así la foto puede quedar bien.

Shen Qing soltó aquella completa tontería con absoluta seriedad.

De todos modos, Aozai se la creyó.

Al principio, Aozai también se sentía bastante avergonzado de apoyarse sobre las piernas de su papá mayor.

Además, como cachorro humano independiente, seguro de sí mismo y destinado a ser solitario y orgulloso en esta nueva era, Aozai siempre había rechazado los abrazos y los arrumacos.

Incluso con las personas más cercanas había que mantener cierto control.

Pero Shen Qing le dijo que ahora estaban tomando fotografías y que aquello era «trabajo».

En cuanto Aozai lo entendió, se metió por completo en el papel.

Si le decían que no se moviera, de verdad no se movía.

Así que la pose final quedó de la siguiente manera:

El pequeño Aozai estaba medio apoyado sobre las piernas de su papá mayor.

Duoduo tenía una mano sobre el hombro de su hermanito, que estaba delante.

Con la izquierda abrazaba el brazo de su papá mayor.

Y sobre su hombro derecho descansaba una mano de su papá menor.

Como último paso para cerrar el círculo, justo antes de que el asistente Li apretara el obturador, Shen Qing también levantó su otra mano y la apoyó sobre el hombro del gran jefe.

Se inclinó hacia delante.

Su delicado mentón quedó apoyado justo sobre el ancho hombro de Gu Huaiyu.

Todos percibieron un fresco aroma a fresa.

Clic.

Clic.

Li Hong y Tian Yi, uno con la cámara profesional y el otro con la instantánea, capturaron directamente aquella escena.

En la fotografía, aunque Shen Qing era el único que sonreía radiantemente, en los ojos de cada uno de ellos brillaba una luz.

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