Después de que el holgazán se convirtiera en papá de unos pequeños prodigios - Capítulo 52
Después del almuerzo, Gu Huaiyu habló formalmente con los pequeños sobre la adopción.
Shen Qing escuchó a un lado y observó atentamente las reacciones de Duoduo y Aozai. Entonces descubrió que… aquellos dos pequeños prácticamente no reaccionaron.
Parecía que ya lo sabían desde antes.
Cuando Gu Huaiyu mencionó que al día siguiente tramitarían la adopción y que, a partir de entonces, los niños quedarían registrados a nombre de ambos, Gu Duo simplemente asintió y respondió con toda naturalidad:
—Bien.
La expresión de Gu Ao fue un poco más rica. Sus enormes ojos, negros como uvas, giraron de un lado a otro. Primero miró de reojo a su hermano, luego soltó un «mmm», asintió también y finalmente continuó usando su pequeño tenedor para comer la fruta de su plato.
Y así, el asunto quedó decidido.
Shen Qing, que de principio a fin ni siquiera había tenido oportunidad de decir nada:
—…
Sabía que la adopción se resolvería sin demasiados problemas.
Pero tampoco había imaginado que sería tan fácil…
¡El proceso había sido demasiado sencillo!
La familia simplemente terminó de comer, se sentó a tomar un poco de té y fruta y, con unas cuantas frases, el asunto quedó resuelto.
Aunque que fuera sencillo tampoco era algo malo.
A Shen Qing siempre le habían dado miedo los problemas.
Además, aunque el proceso había sido sencillo, el patrimonio que el presidente Gu iba a entregarles a los pequeños no tenía absolutamente nada de sencillo…
Mirando a Gu Duo, sentado a un lado con la cabeza baja y en silencio, y luego a Aozai, que masticaba pequeños trozos de fruta con las mejillas inflándose y desinflándose, Shen Qing no estaba seguro de que los dos fueran conscientes de que, a partir del día siguiente, se convertirían directamente en multimillonarios.
En cuanto a por qué aceptaban con tanta facilidad ser adoptados…
Dejando de lado por el momento al presidente Gu, Shen Qing consideraba que, con la relación que tenía actualmente con los pequeños, tampoco sería demasiado pedir que lo llamaran «papá», ¿verdad?
Al pensar en eso, sonrió y dijo:
—Entonces llámenme «papá» para que escuche.
Al comprender lo que acababa de decir, el silencioso Gu Duo levantó bruscamente la cabeza y lo miró. Su expresión se volvió un poco incómoda.
Aozai volvió a olvidarse de masticar. Con las mejillas todavía llenas, giró la cabeza y miró a Shen Qing igual que su hermano.
Los dos pequeños primero miraron a Shen Qing.
Después giraron al unísono hacia Gu Huaiyu, sentado al otro lado de la mesa.
Gu Duo bajó los ojos y volvió a apretar con fuerza sus pequeñas manos, como si estuviera debatiéndose consigo mismo.
Aozai, en cambio, preguntó:
—¿Po qué tenemos que llamarlos «papá»? ¿Tía política es papá o tío es papá?
Shen Qing:
—…
Bueno.
Aozai realmente todavía era muy pequeño. Además, había perdido a su padre biológico cuando apenas tenía poco más de un año.
En el mundo de Aozai, quizá ni siquiera comprendía qué hacía exactamente un padre ni qué significaba tener uno.
…Así que resultaba que el pequeño había aceptado la adopción sin protestar, comiendo y bebiendo como siempre, porque directamente no había entendido de qué estaban hablando.
¡Había pensado que aquello no tenía nada que ver con él!
Shen Qing le explicó:
—Porque, a partir de ahora, nosotros dos seremos los papás tuyos y de tu hermano… Hagamos esto: pueden llamar a tu tío «papá mayor» y a mí «papá menor».
Después de todo, el presidente Gu era el pilar económico de la familia.
Shen Qing sabía perfectamente dónde estaba parado.
¡No sería tan insolente como para competir con el gran jefe por ver quién era el principal!
Así que cedió voluntariamente el puesto y se convirtió en el papá menor.
—Y a partir de ahora, Aozai, recuerda tragarte la comida antes de hablar para no atragantarte. Claro que antes de tragar también tienes que masticar bien. En eso deberías aprender de tu tío menor… digo, de tu papá mayor.
Después de que Shen Qing le recordara que debía tragar antes de hablar, el pequeño Aozai masticó un par de veces más y se tragó directamente la fruta.
Luego siguió mirando a Shen Qing con sus enormes ojos.
—¿Po qué tengo que aprender de papá?
Probablemente debido a que tanto en la familia Gu como en el jardín de infancia le habían quitado comida alguna vez, Aozai tenía la costumbre de devorar todo como si alguien fuera a arrebatárselo.
Aunque su boca era pequeña y masticar le costaba, por lo que en realidad no comía demasiado rápido, su actitud era la de un pequeño hambriento lanzándose sobre la comida.
Aunque todavía no pudiera tragársela, primero tenía que agarrarla con sus manitas o metérsela en la boca y guardarla allí.
Después de observarlo durante algún tiempo, Shen Qing había descubierto aquel patrón.
Aunque en esa casa nadie le quitaba la comida y Shen Qing ya le había explicado y repetido muchas veces que no tenía que preocuparse, debía admitir que era difícil cambiar únicamente con palabras un hábito que un niño había desarrollado después de pasar por experiencias negativas.
Así que Shen Qing decidió probar otro enfoque.
—Porque tu papá mayor mastica cada bocado más de treinta veces.
Gu Huaiyu giró la mirada hacia Shen Qing.
Al notar los ojos del gran jefe sobre él, Shen Qing le dedicó inmediatamente una sonrisa perfecta, llena de adulación.
¿Qué me miras, gran jefe?
¡Tu forma de comer tiene muchísimo valor educativo para los pequeños!
Aunque lo que realmente pensaba era:
¿Por qué el gran jefe come absolutamente todo tan despacio?
La primera vez que había visto al presidente Gu masticar un trozo de pastel más de treinta veces, Shen Qing había supuesto que lo estaba saboreando lentamente.
Pero cuando descubrió que hacía exactamente lo mismo hasta con el arroz, comenzó a preguntarse si realmente estaba degustando la comida o si simplemente tenía dificultades para tragarla.
Claro que no podía expresar sus verdaderos pensamientos con tanta sinceridad.
Después de todo, ahora estaba enseñándole a Aozai que no debía apresurarse al comer.
—Masticar unas cuantas veces más no solo hace que comas de manera más elegante y tengas mejores modales, también es bueno para el estómago. Así que tienes que comer despacio y masticar bien. Piensa en tu papá mayor e imítalo.
Aozai volvió a girar su pequeño cuello para observar a Gu Huaiyu.
Se esforzó por recordar cómo había comido durante el almuerzo y, al parecer, terminó comprendiendo.
Volvió obedientemente la cabeza y declaró:
—¡Aozai… lo intentará!
Eso era lo bueno de aquel pequeño.
O no aceptaba algo, o, una vez que lo hacía, se lo tomaba en serio.
Shen Qing quedó muy satisfecho.
—Además, con tu papá mayor aquí, nadie se atreverá a quitarte la comida.
…
Antes ya le había explicado muchas veces que nadie iba a arrebatarle nada, pero Aozai siempre terminaba olvidándolo.
Así que Shen Qing decidió sacar a relucir al gran jefe.
Esperaba que el prestigio y el aura intimidante que Gu Huaiyu poseía de forma natural lograran hacer sentir seguro al pequeño.
Mientras hablaba concentrado con Aozai, Shen Qing no se dio cuenta de que Gu Huaiyu llevaba todo ese tiempo observándolo con una mirada profunda.
Shen Qing volvió a decirle a Gu Ao:
—Así que tampoco necesitas apresurarte cuando comes. Últimamente, ¿no tienes siempre todo lo que quieres comer?
Aozai escuchó seriamente sus palabras.
Después se rascó confundido su enorme cabecita y trató de recordar.
Parecía que sí.
¡Últimamente Aozai podía comer todo lo que quería!
En la nueva habitación que compartía con su hermano, su tía política incluso había preparado especialmente un pequeño carrito lleno de cosas deliciosas.
¡Había galletitas de arroz, las favoritas de Aozai, y barritas de queso para niños!
Al ver que los ojos de Aozai comenzaban a brillar y sus piernecitas regordetas volvían a moverse inquietas, Shen Qing supo que aquello era una señal de que el pequeño se sentía seguro.
Se señaló a sí mismo.
—Entonces, ¿cómo me llamas?
Aozai:
—¡Papá menol grande!
Shen Qing:
—…Es «papá menor».
Aozai volvió a intentarlo con enorme seriedad:
—¡Papá me… grande!
Shen Qing:
—…
Bueno.
Normalmente, los niños aprendían a decir «papá» cuando eran muy pequeños.
Pero antes Aozai no había tenido un padre al que llamar así, y probablemente nadie se había molestado en enseñárselo.
Por eso, irónicamente, ahora pronunciaba mal una palabra que a esas alturas debería resultarle completamente familiar.
Pero teniendo en cuenta que acababa de decir que su papá menor era «grande»…
Shen Qing decidió sentirse orgulloso durante unos segundos.
—Muy bien.
Aunque después señaló a Gu Huaiyu y volvió a preguntarle:
—Entonces, ¿y él?
Aozai:
—¡Papá grande grande!
—¿?…
Shen Qing levantó la cabeza y miró a Gu Huaiyu.
Gu Huaiyu pareció sentir su mirada y también lo miró.
Shen Qing parpadeó hacia el gran jefe, transmitiéndole:
Bueno, tampoco está tan mal.
Aunque Aozai no haya pronunciado correctamente «papá mayor», al menos sigue diciendo que usted es grande.
Gu Huaiyu:
—…
La punta de su ceja se contrajo ligeramente.
Después volvió a mantener los párpados bajos.
Y finalmente giró la mirada hacia Duoduo.
Shen Qing también miró a Gu Duo.
El pequeño seguía con las manos entrelazadas y la cabeza baja.
Mientras Aozai había estado parloteando alegremente, llamándolos papás y practicando su pronunciación, Gu Duo no había dicho nada.
No había llamado a ninguno de los dos de ninguna manera.
Solo había mantenido la cabeza baja.
Precisamente por eso Shen Qing había pedido de repente que los pequeños probaran a llamarlos «papá».
A diferencia de Aozai, Gu Duo probablemente todavía conservaba recuerdos de su padre biológico.
Shen Qing también sabía que siempre había atesorado muchísimo el colgante de jade que su padre le había dejado.
Duozai todavía lo llevaba consigo.
Así que, aunque no se oponía a ser adoptado, las razones que el presidente Gu había dado para adoptar a los pequeños eran evitar que otros miembros de la familia Gu los molestaran en el futuro y facilitar la herencia de los bienes…
Shen Qing pensaba que Gu Duo probablemente todavía no comprendía demasiado bien aquellas razones.
Quizá simplemente había aceptado porque tanto él como Gu Huaiyu lo trataban bien.
Pero tampoco entendía por qué tenía que llamarlos papás.
Por eso era normal que Duoduo estuviera confundido y que no pudiera cambiar de tratamiento de inmediato.
Era mejor acostumbrarse cuanto antes.
De lo contrario, con el paso del tiempo sería cada vez más incómodo.
Pero ahora que habían descubierto que Duoduo tenía dificultades para cambiar la forma en que los llamaba, ni Shen Qing ni Gu Huaiyu querían presionarlo demasiado.
Después de todo, Gu Duo era un niño sensible, silencioso e introvertido.
Los dos adultos observaron su reacción y, al ver que no tenía intención de hablar, decidieron que no había ninguna necesidad de apresurarlo.
Al final, ninguno lo obligó.
Solo que el ambiente del salón se volvió un poco rígido de repente.
Precisamente entonces, Aozai, cansado de practicar la pronunciación, pinchó otro trozo de pitahaya roja con su tenedor.
Para evitar que los jóvenes señores se atragantaran, la tía Zhang siempre cortaba la fruta en pedazos muy pequeños.
Pero la boca de Aozai era diminuta y tenía tanta carne en las mejillas que, comiera lo que comiera, siempre parecía estar masticando con las mejillas infladas.
Shen Qing esperó a que terminara de masticar y tragar.
Después levantó una mano y le limpió la mejilla, intentando quitarle el jugo de fruta que, de alguna manera, había acabado salpicándole la cara.
Pero no consiguió limpiarlo del todo con una sola pasada.
Aozai, sin embargo, pensó que había vuelto a tocarle la mejilla.
Esta vez recordó que, después de que alguien le tocara la cara, tenía que frotársela para «marcarla» otra vez.
Así que comenzó a frotarse con sus pequeñas manos regordetas.
Y acabó extendiéndose él mismo el jugo por toda la cara.
En un instante se convirtió en un pequeño gatito con la cara pintarrajeada.
Shen Qing quedó completamente conquistado por lo adorable que se veía.
Se echó a reír a carcajadas y hasta buscó un espejo para enseñárselo a Aozai.
Aozai también se divirtió al verse como un pequeño gatito manchado.
Soltó risitas, abrió mucho los ojos frente al espejo durante un buen rato y después se abalanzó hacia Gu Duo para que su hermano lo mirara.
Lo que quedó justo delante de Duoduo fue una enorme carita regordeta y rosada, con una piel suave y tierna en la que, al acercarse, incluso podían distinguirse algunos pelitos finísimos.
Aozai se limitó a abrir mucho los ojos y sonreírle a su hermano.
Y consiguió que las pequeñas manos que Gu Duo había mantenido tensamente entrelazadas se relajaran sin que él mismo se diera cuenta.
Justo entonces, Shen Qing mojó inesperadamente un dedo en un poco de jugo de pitahaya y se lo pasó por la cara a Duoduo.
Gu Duo no estaba preparado.
En un instante, Shen Qing le dibujó tres rayas en una mejilla.
…
Visto solo de ese lado, también parecía un pequeño gatito.
Shen Qing siguió riéndose a un lado.
Incluso se dobló de la risa cuando Gu Duo mostró una expresión de absoluta incredulidad.
Gu Huaiyu, al otro lado:
—…
En cuanto a Gu Duo, que acababa de terminar con la cara pintada…
Duoduo, siempre maduro y sereno, no se enfadaría por una broma inofensiva de Shen Qing.
Y mucho menos haría algo como devolverle la jugada pintándole la cara a él.
Solo miró al adulto vestido con camisa blanca con una mezcla de sorpresa, impotencia y resignación, y volvió a pensar que quizá el verdadero niño era aquella persona…
Gu Duo cruzó los brazos y se sentó muy erguido.
Aunque, sentado en la silla, sus dos piernas ni siquiera alcanzaban el suelo, aquello no impedía que mantuviera una expresión extremadamente profunda.
Solo que ni siquiera el propio Gu Duo se había dado cuenta de que las manos que antes tenía tensamente entrelazadas ya se habían soltado gracias a la interrupción de Shen Qing.
La vergüenza, incomodidad y turbación que había sentido por ser incapaz de pronunciar aquellas dos palabras también habían desaparecido.
Gu Huaiyu percibió el cambio en Gu Duo y no pudo evitar volver a mirar al joven sentado frente a él.
Shen Qing seguía riendo.
La risa clara y aguda de Aozai se mezclaba con la suya.
Incluso riéndose a carcajadas sin preocuparse en absoluto por su imagen, los ojos del joven seguían curvados y su rostro, de labios rojos y dientes blancos, continuaba siendo hermoso.
Y, de una forma extraordinaria, sin siquiera intentarlo, conseguía infundir una enorme vitalidad en aquel invierno que originalmente debería haber sido silencioso, sombrío y carente de vida.
Por la tarde llegaron los pijamas que Shen Qing había comprado por internet.
Los que había encargado esta vez también eran conjuntos de dos piezas, pero estaban hechos de seda fina.
Así, cuando durmiera arriba, ya no tendría tanto calor.
Después de otra noche, parecía que básicamente no había ocurrido nada.
Al menos, cuando Shen Qing se levantó por la mañana, descubrió que no había vuelto a despertar enredado alrededor del presidente Gu como un pulpo.
Tampoco había perdido ningún botón.
Eso hizo que volviera a suspirar ante la importancia del dinero.
Después de todo, seguían siendo pijamas.
Pero dormir con unos de mejor material era mucho más cómodo.
Por supuesto, aquel día Shen Qing tampoco podía quedarse en la cama.
Porque el día anterior el pequeño Xu Weiming, el buen amigo de Duoduo, había dicho que quería ir a su casa a jugar.
Al parecer, Xu Weiming había llorado y armado escándalo durante varios días en casa, insistiendo en que quería ir a jugar con Duoduo.
Su madre finalmente no pudo soportarlo más y llamó a Shen Qing para preguntarle si les resultaba conveniente recibirlo.
Parecía que, para los círculos de la alta sociedad de Huacheng, cualquier lugar relacionado con Gu Huaiyu era prácticamente territorio peligroso.
La gente normal no se atrevía a acercarse con facilidad.
Ni siquiera podía hacerlo.
Mucho menos proponer una visita por iniciativa propia.
La razón principal era que el presidente Gu siempre había sido distante, directo y severo, y jamás participaba en actividades sociales.
Aunque alguien quisiera visitarlo, era difícil encontrar una razón adecuada.
Y la mayoría de las veces ni siquiera podían ponerse en contacto con él.
Incluso después de que dos pequeños comenzaran a vivir en la casa, aquella familia seguía siendo muy misteriosa a ojos de los demás…
Principalmente porque Gu Duo era tan serio como su tío menor y, además, parecía haber heredado de Shen Qing su tendencia a quedarse en casa.
Todos los días estudiaba y estudiaba.
Aparte del pequeño Xu Weiming, prácticamente nadie lo había visto relacionarse con otros niños.
Si Duoduo ya era así, mucho menos Aozai, que se pasaba el día comiendo, bebiendo, jugando y divirtiéndose, estudiando ocasionalmente y durmiendo de vez en cuando.
Mucho menos iba a salir por iniciativa propia a hacer amigos.
Así que quienes querían acercarse a ellos seguían sin encontrar una oportunidad.
Pero Xu Weiming tenía una buena relación con Duoduo.
Además, en la última fiesta de cumpleaños del pequeño Xu Weiming, el presidente Gu había aparecido personalmente y había tendido una rama de olivo a la familia Xu.
Eso había dado un poco más de confianza a la madre de Xu Weiming.
Además, durante aquella fiesta había intercambiado información de contacto con Shen Qing, así que realmente era fácil comunicarse.
Por eso lo llamó directamente para preguntarle si los niños de ambas familias podían jugar juntos.
La madre de Xu Weiming le había dicho por teléfono el día anterior:
—De verdad me da muchísima vergüenza, señor Shen. Mingbao no deja de decir que quiere ver a Duoduo y jugar con él… Si no les resulta conveniente recibirlo, también puedo mandar a alguien a recoger a Duoduo y Aozai para que vengan a nuestra casa… Ah, usted también puede venir. No se preocupe, me aseguraré de cuidar muy bien de Duoduo y los demás.
Naturalmente, a Shen Qing no le resultaba inconveniente.
De hecho, precisamente le preocupaba que los pequeños de su casa tuvieran pocos amigos.
Pero, por respeto a ellos, no aceptó inmediatamente.
—Primero tengo que preguntarle a Duoduo por sus planes. Usted también sabe que ese niño se ha impuesto bastantes tareas de estudio… Si Duoduo está de acuerdo, mañana mandaré a alguien a recoger a Mingbao.
—Bien, bien, señor Shen —respondió la madre de Mingbao—. Pero no hace falta que usted mande a recogerlo. Si Duobao está de acuerdo, solo tiene que decirme a qué hora y yo mandaré a alguien a llevar a Mingbao…
—Tío Shen, ¿todavía te acuerdas de mí, tío Shen?
En ese momento, desde el otro lado del teléfono llegó una vocecita suave y adorable.
Era el pequeño Xu Weiming.
Probablemente nadie podía resistirse a una voz infantil tan dulce.
Y Xu Weiming, además, era mestizo.
Shen Qing todavía recordaba vagamente su aspecto.
La última vez que lo había visto ya le había parecido un niño muy bonito.
La voz de Shen Qing se suavizó inmediatamente.
—Ah, ¿eres Mingbao? Claro que el tío Shen se acuerda de ti.
—¡Soy yo! Soy Mingbao —respondió Xu Weiming—. Tío Shen, ¿puedo ir a jugar a tu casa? ¡Mingbao ya te extraña!
Shen Qing:
—…
Se llevó inmediatamente una mano al pecho.
Los dos pequeños de su casa…
Duoduo era frío y distante.
Aozai vivía en su propio mundo.
Ninguno era de esos niños que sabían actuar de forma mimosa y decir dulcemente que extrañaban a los adultos.
…Claro que sus propios pequeños también eran adorables.
¡Pero quién podía resistirse a un niño que abría la boca y decía que te extrañaba!
Shen Qing estuvo a punto de responder inmediatamente que sí, que sí podía.
Pero, por respeto a Duoduo y Aozai, primero terminó la llamada y fue a preguntarles qué opinaban.
Durante los últimos dos días habían estado decorando la sala de juegos.
Gu Duo sentía que se había vuelto demasiado indisciplinado y que prácticamente le había crecido hierba en el corazón.
También era cierto que había acumulado bastante trabajo escolar.
Al menos comparándolo con el plan de estudios que él mismo había preparado, se había retrasado un poco.
Por eso, después del almuerzo de aquel día, Gu Duo se encerró en su habitación para estudiar.
Ni siquiera durmió la siesta.
Shen Qing no se atrevía a molestarlo con facilidad…
Así que no estaba seguro de si la visita de Mingzai sería considerada por el joven señor Duoduo como algo que interfería con su progreso académico.
Pero Shen Qing tampoco esperaba que, después de escuchar su explicación, Gu Duo asintiera sin siquiera pensarlo.
—Puede venir.
—Guau.
Hasta Shen Qing quedó sorprendido.
El joven señor Duoduo tenía la imagen de un pequeño chico frío.
Shen Qing nunca lo había visto prestar atención a otros niños.
Aunque sabía que Xu Weiming solía llamar a Duoduo, no había imaginado que Gu Duo aceptaría tan rápidamente.
Parecía que aquel pequeño Xu Weiming realmente era especial…
Gu Duo explicó:
—Le prometí que lo ayudaría con francés.
Shen Qing:
—¿?
El joven señor Duoduo seguía con ambas manos en los bolsillos y la cabeza ligeramente baja, luciendo muy cool.
—A cambio, él me enseñará alemán.
Shen Qing:
—…
Cierto.
Xu Weiming era mestizo.
Su madre tenía ascendencia alemana, y Shen Qing había oído que Mingbao había vivido varios años en Alemania cuando era pequeño.
Por eso hablaba muy bien alemán…
Shen Qing:
—…
Como era de esperar de usted, joven señor Duoduo.
Realmente sabe aprovechar al máximo los escasos recursos que tiene a su alrededor.
…
En resumen, aquella mañana el pequeño Xu Weiming iría a su casa de visita.
Y para recibirlo, Shen Qing no solo se levantó temprano, sino que además le pidió especialmente a la tía Zhang que preparara algunas comidas que gustaran a los niños.
Entre ellas, por supuesto, estaba el pastel de zanahoria que gustaba tanto a adultos como a pequeños en su casa.
Una comida tan saludable era perfecta para recibir a un niño.
Después del desayuno, como Shen Qing había anunciado que en su casa no había reglas estrictas, Duoduo y Aozai fueron los primeros en levantarse de la mesa y regresaron corriendo a estudiar.
Los dos adultos responsables se quedaron sentados.
Shen Qing miró sonriente a Gu Huaiyu.
—Cuando esté listo el pastel, te llevaré un trozo arriba.
La tía Zhang se había levantado temprano para prepararlo.
Además, aquella mesa estaba bastante cerca de la cocina donde preparaban la comida de los pequeños, así que desde allí ya podía percibirse el aroma del pastel horneándose.
El olor de los huevos mezclados con leche en polvo, crema y los demás ingredientes inundaba el aire.
Solo con olerlo era evidente que estaría delicioso.
Gu Huaiyu levantó ligeramente sus largos dedos y los apoyó casualmente sobre el reposabrazos de la silla de ruedas.
—No hace falta. Coman ustedes primero.
—No pasa nada. Le pedí especialmente a la tía Zhang que hiciera uno grande. Hay suficiente para todos, no tienes que ser cortés.
Gu Huaiyu:
—…
Shen Qing añadió:
—Por cierto, cuando la familia Xu traiga a Mingzai dentro de un rato, ¿quieres conocerlos?… Si estás muy ocupado, déjalo. Al fin y al cabo, Mingzai es el protagonista de hoy.
La familia Xu había rechazado de manera bastante interesada a Duoduo y Aozai en el pasado.
Incluso habían prohibido que Mingzai jugara con los pequeños de su casa.
Shen Qing todavía lo recordaba.
Siendo sincero, aunque le gustaba mucho Mingzai, tampoco podía evitar pensar con cierta suspicacia en cuál era la intención de la familia Xu al enviarlo ahora.
Según había oído, durante la última fiesta de cumpleaños de Mingzai, la familia Xu había querido mostrar buena voluntad hacia Gu Huaiyu.
Por eso, aunque la invitación les había llegado tarde, antes de enviar la invitación a esa casa la familia Xu en realidad no había invitado a los hijos de ninguna otra familia.
Solo después de establecer un vínculo con Gu Huaiyu habían seleccionado cuidadosamente a algunos niños con poca relación entre sí para invitarlos al banquete.
…
Visto así, realmente parecía bastante calculado.
Aunque, por ese mismo motivo, la familia Xu ya había ofendido seriamente a la residencia principal de los Gu.
Al final no invitaron a ninguno de los demás niños de la familia Gu y, sin embargo, invitaron específicamente a Duoduo y Aozai.
Eso también podía considerarse una declaración de postura por parte de la familia Xu.
Así que Shen Qing tampoco podía reprocharles demasiado.
Además, no entendía de negocios.
Confiaba en que el gran jefe sabría juzgarlo por sí mismo.
La única razón por la que había preguntado si Gu Huaiyu quería conocer a la persona de la familia Xu era porque, al levantarse aquella mañana, había visto un mensaje de la madre de Mingzai.
Ella tenía que salir urgentemente de viaje por trabajo y el padre de Mingzai pasaba casi todo el año fuera de Huacheng.
Por eso, aquel día sería uno de los tíos jóvenes de su clan quien llevaría al niño a jugar.
Shen Qing no sabía quién era aquel tío de Mingzai ni si estaba involucrado en el mundo de los negocios.
Tampoco sabía qué pretendía la familia Xu enviándolo de repente.
Después de escucharlo, Gu Huaiyu respondió directamente:
—Tengo asuntos pendientes. Dentro de un rato subiré.
Es decir, no hacía falta conocerlo.
El gran jefe siempre hablaba sin rodeos.
Shen Qing indicó que lo entendía.
Pero inmediatamente levantó las cejas hacia él.
—Aunque, si terminas tu trabajo y luego quieres bajar a jugar con nosotros, no lo dudes. Ven directamente.
—…
Gu Huaiyu apretó inconscientemente el reposabrazos de la silla de ruedas.
La forma en que Shen Qing había levantado las cejas, sumada a la mirada que le dirigía, parecía…
Como si estuviera coqueteando con él.
Sus ojos se oscurecieron bruscamente.
Gu Huaiyu desvió inconscientemente la mirada hacia la ventana.
Sin embargo, bajo la brillante luz del sol matutino, el ventanal seguía reflejando el perfil sonriente del joven.
Shen Qing continuó:
—De verdad, gran jefe. Necesitas bajar más, moverte y tomar el sol. Mira, hoy incluso tienes mejor aspecto.
En el cristal, el reflejo del joven tenía los ojos curvados por la sonrisa y sus finos labios se movían mientras hablaba.
—…
Gu Huaiyu volvió a girar la mirada.
Esta vez la dejó directamente sobre los delicados rasgos del joven.
La expresión entre sus cejas se relajó considerablemente.
Quizá porque el gran jefe realmente parecía estar de mejor humor aquel día, Shen Qing se sintió alentado y habló todavía con más naturalidad.
—Cuando haga un poco más de calor, ¿qué tal si llevamos juntos a los pequeños de viaje?
…
Hacía tiempo que Shen Qing había superado aquel miedo instintivo que sentía hacia alguien como Gu Huaiyu.
Pero, naturalmente, no era lo mismo hablar con un hombre pálido, inexpresivo y severo que hacerlo con alguien que, al mirarlo, mostraba una expresión relativamente amable y al menos no mantenía el rostro tan rígido.
Si antes Shen Qing ya se atrevía a decir cualquier cosa delante del serio y distante presidente Gu, ahora, frente a un presidente Gu bañado por la luz del sol, se volvió todavía más «desenfrenado».
—Entonces queda decidido. Luego buscaré algunos lugares. Ahora que lo pienso… parece que Duoduo tiene muchas ganas de conocer otros países. Si viviera un tiempo en Alemania como Mingzai, ¿no sería todavía mejor para aprender idiomas?
—…Mmm.
El presidente Gu parecía haberse quedado distraído.
Tardó un par de segundos en responder:
—Sí. El entorno es el mejor maestro para aprender un idioma extranjero.
Los ojos de Shen Qing se entrecerraron inmediatamente de emoción.
¡En ese caso tenía que darse prisa y organizarles a los dos jóvenes señores un viaje por Europa!
Je, je.
No era porque él llevara muchísimo tiempo soñando con recorrer ocho países europeos.
…
¡Ja, ja, ja!
Después de quedarse un rato más abajo, Gu Huaiyu subió a trabajar.
No mucho después sonó el timbre.
Shen Qing pensó que había llegado el pequeño Xu Weiming, pero cuando el mayordomo abrió la puerta descubrió que en realidad eran los pijamas enterizos para niños que había comprado el día anterior.
Como no había existencias y habían tenido que trasladarlos desde otro lugar, los pijamas de los pequeños habían tardado un día más que los suyos.
Pero la espera había valido la pena.
Shen Qing había comprado tres conjuntos para cada pequeño.
Uno era un pequeño dinosaurio verde y regordete.
Otro, un tiburoncito gris.
Y el último, un conejito blanco, suave y adorable.
Todos tenían diseños de dibujos animados.
El dinosaurio redondito era un modelo muy popular en internet durante los últimos años. Prácticamente todos los padres que presumían de sus hijos en las redes les ponían uno.
Shen Qing no permitiría que sus pequeños no lo tuvieran.
La característica más importante del pijama de conejo blanco era que las dos largas orejas de la capucha podían levantarse.
Si se tiraba de los cordones inferiores, las orejas incluso se movían.
Shen Qing lo había comprado únicamente por eso.
En cuanto al gran tiburón…
En realidad también era adorable, aunque no tanto como los dos anteriores.
Pero Shen Qing pensaba que era un poco más imponente y que, por eso, le quedaría mejor a Duoduo.
Así que, en cuanto llegaron los pijamas, fue directamente a probárselos a los pequeños.
Gu Duo seguía escribiendo y dibujando en la habitación interior de la sala de juegos.
Shen Qing comenzó por Aozai.
El primero que le probó fue el traje de conejo blanco.
Aozai ya tenía de por sí las proporciones de un niño muy pequeño, con extremidades cortas y un cuerpo regordete.
Después de meterlo en aquel traje de conejo, se convirtió directamente en un conejo gordito.
Incluso sin ponerse la capucha era increíblemente adorable.
Blanco, redondo y suave, parecía una bolita de mochi.
Shen Qing hizo que Aozai se sentara sobre la alfombra de pelo largo y le tomó varias fotografías.
Después, incapaz de esperar más, le puso el traje de dinosaurio.
El pequeño dinosaurio también parecía una versión en miniatura de un dinosaurio real.
No tenía nada de feroz.
Solo era adorable.
La cola no era larga, pero cuando el pequeño corría se balanceaba detrás de él.
Además, como Aozai ya tenía una barriguita redonda y regordeta, terminó estirando también la barriga del traje de dinosaurio.
El resultado era una silueta prominente tanto por delante como por detrás.
Cuando corría era todavía más adorable.
Shen Qing se rio hasta que le dolió el estómago.
Le tomó muchísimas fotos más y después dejó que Aozai jugara solo.
Calculando que ya debía de ser hora de que Duoduo descansara, fue a sacar al pequeño de allí para que se probara los pijamas.
En realidad, desde el día anterior la actitud de Duoduo había sido un poco extraña.
Probablemente había comenzado justo cuando le pidieron que cambiara la forma en que los llamaba.
Durante toda la tarde y la noche anterior, Gu Duo había estado estudiando.
Aparte de cuando Shen Qing fue a preguntarle por Xu Weiming, prácticamente no volvió a hablar con los adultos.
Por la noche, cuando Shen Qing fue a decirles que se prepararan para dormir, los dos hermanos ya se habían bañado y se habían metido en la cama por adelantado.
Ni siquiera había tenido que apresurarlos.
Naturalmente, tampoco hubo conversación.
Aquella mañana había ocurrido lo mismo.
Cuando él y el presidente Gu bajaron a desayunar, los dos pequeños prácticamente ya habían terminado.
Sí los habían saludado por la mañana.
Aozai se comportaba con absoluta normalidad.
Duoduo también había hablado con ellos y respondido algunas preguntas.
Pero durante todo ese tiempo no los había llamado de ninguna manera.
Ni siquiera había utilizado los anteriores «tío» y «tía política».
Shen Qing se había dado cuenta.
Pero trató de no mostrarse demasiado sensible al respecto.
De hecho, aparte de no dirigirse a ellos mediante ningún tratamiento, Gu Duo seguía siendo muy obediente en todo lo demás.
Cuando Shen Qing lo llamó para que descansara y se probara la ropa, Gu Duo acudió.
Solo que, en cuanto escuchó que tenía que cambiarse, tomó directamente el pijama y regresó corriendo a la habitación interior.
Dijo que tampoco necesitaba ayuda de Shen Qing.
Sabía ponerse solo aquel pijama.
Y acto seguido cerró la puerta.
Shen Qing:
—…¿?
¿Su pequeño no estaría avergonzado?
…
Bueno.
Qué podía hacer.
Su pequeño había madurado demasiado pronto.
Precisamente entonces, un empleado llamó a la puerta y anunció que el pequeño Xu Weiming y su tío joven ya habían llegado.
Shen Qing le dijo a Gu Duo que se cambiara con calma y que no tenía que apresurarse.
Él, por su parte, tomó de la mano a Aozai, que todavía llevaba puesto el pijama enterizo de dinosaurio, y fue a recibir a los invitados.
Xu Weiming llevaba aquel día una chaqueta acolchada de color azul claro.
Cuando Shen Qing apareció, ya había entrado al recibidor.
La persona que estaba a su lado le estaba quitando la pequeña chaqueta, dejando a la vista un suéter blanco y unos pantalones vaqueros infantiles.
Tenía el cabello castaño claro y unos ojos enormes.
Cuando estaba quieto parecía una muñeca.
Efectivamente, era el hermoso pequeño que Shen Qing recordaba.
Y además era bastante tranquilo.
A menudo permanecía en silencio, pero, a diferencia de Gu Duo, tampoco mantenía una expresión fría y distante.
Incluso en silencio, el pequeño Xu Weiming mostraba una cara sonriente.
En resumen, su estilo era completamente distinto al de los dos pequeños de su casa.
Shen Qing bajó las escaleras llevando a Aozai de la mano para recibirlos.
La voz de Xu Weiming había sido muy dulce por teléfono.
Pero cuando vio de repente a Shen Qing, se mostró un poco cohibido y, durante un instante, ni siquiera tomó la iniciativa de saludar.
En cambio, Aozai, vestido con su pijama enterizo de dinosaurio, mostró una enorme curiosidad en cuanto vio a Xu Weiming.
Primero soltó un:
—¡Ah!
Después se soltó de la mano de Shen Qing y corrió hacia él haciendo tap, tap, tap, con la cola balanceándose detrás.
Levantó la cabeza para mirar a aquel hermanito mayor de cabello castaño.
—Hermano, ¿nosotlos no nos hemos visto en algún sitio?
Tenía la cara regordeta, el cuerpo redondo y una pequeña barriga que sobresalía hacia delante.
Xu Weiming, que en realidad era un niño de buen carácter y bastante sociable, se quedó atónito.
Ese era el hermano pequeño de Gu Duo, ¿verdad?
Era demasiado…
¡Demasiado adorable!
Y no solo Mingzai pensaba eso.
El adulto que estaba a su lado también.
Sin embargo, lo que realmente dejó atónito a Xu Yujie no fue el pequeño dinosaurio, sino el joven que acababa de bajar las escaleras llevándolo de la mano.
…
Desde el instante en que aquel joven alto, esbelto y de porte elegante apareció en lo alto de las escaleras del segundo piso, Xu Yujie fue incapaz de apartar los ojos.
Y cuando el joven fue bajando escalón por escalón y su hermoso y refinado rostro apareció claramente ante sus ojos…
¡Xu Yujie directamente se olvidó de parpadear!
…
Incluso cuando el joven llegó delante de él, todavía no había reaccionado.
Xu Weiming también había quedado impactado por la belleza de Shen Qing.
La última vez, durante su fiesta de cumpleaños, ya había pensado que aquel tío era muy, muy guapo.
Ahora volvía a verlo y, por un instante, se sintió tan tímido que ni siquiera lo saludó.
Por eso, su tío menor, Xu Yujie, tampoco pensó en cuál podía ser la identidad de Shen Qing.
O, mejor dicho…
Directamente se olvidó de pensarlo.
En el tercer piso, Tian Yi salió del despacho siguiendo al presidente Gu.
Un poco desconcertado, preguntó:
—Presidente Gu, ¿no dijo que no necesitaba conocer a la persona de la familia Xu?
En principio, realmente no había ninguna necesidad.
Con la posición del presidente Gu, aunque la familia Xu tuviera un asunto que tratar con él, tendría que ser el anciano de la familia quien solicitara personalmente una cita.
Por eso Tian Yi no entendía por qué, apenas había informado de que el cuarto joven señor de la familia Xu había llevado al pequeño Xu Weiming, el presidente Gu había dejado inmediatamente los documentos y salido.
Tian Yi continuó:
—Esta vez la familia Xu probablemente tampoco vino a intentar acercarse a usted. Según dicen, el cuarto joven señor Xu que vino hoy vive casi todo el año en el extranjero y nunca ha participado en los negocios de su familia. Se pasa los días comiendo, bebiendo y divirtiéndose. Es un auténtico playboy…
—Lo sé —dijo Gu Huaiyu de repente.
Su voz se volvió bruscamente fría.
Tian Yi:
—¿?
Bajó la mirada.
Allí, en el recibidor, el cuarto joven señor de la familia Xu estaba hablando con su señora y mostraba una sonrisa extraordinariamente deslumbrante.
…
Justo entonces, Gu Duo, que ya se había puesto el pijama de tiburón, también salió corriendo.
El pijama enterizo de tiburón tenía una forma bastante similar a la de un pijama normal.
Solo que la capucha tenía forma de cabeza de tiburón y, cuando un pequeño humano se lo ponía, también parecía un poco más regordete.
Era perfecto para un niño tan delgado como Gu Duo, que apenas tenía carne en el cuerpo.
Pero Gu Duo bajó corriendo sin darle a Shen Qing ninguna oportunidad de admirar su apariencia.
Fue directamente a colocarse entre Shen Qing y Xu Yujie.
Levantó la cabeza y llamó a Shen Qing:
—Papá.
Su voz infantil fue clara.
Ni demasiado alta ni demasiado baja.
Pero bastó para interrumpir por completo lo siguiente que Xu Yujie estaba a punto de decirle a Shen Qing.
Xu Yujie:
—¿?… ¿?… ¿Cómo acabas de llamarlo?
…
Hacía apenas un momento, Xu Yujie y aquel hermoso joven habían conversado animadamente sobre el pequeño vestido de dinosaurio.
Los dos habían encontrado fácilmente temas de conversación.
El joven ni siquiera era tan distante como sugería su apariencia.
Xu Yujie había descubierto que le gustaba mucho sonreír.
Y cuando sonreía era todavía más hermoso que cuando no lo hacía.
Xu Yujie reconocía que no tenía demasiadas cualidades especiales.
Pero si había algo en lo que siempre había sido muy hábil, era en iniciar conversaciones con personas hermosas.
Solo que había olvidado un detalle fundamental…
Miró al pequeño vestido de tiburón.
Después volvió a mirar al hermoso joven que tenía delante.
Xu Yujie quedó paralizado.
En aquella casa solo había dos niños.
Así que aquel pequeño vestido con un pijama enterizo de tiburón tenía que ser Duoduo, el niño que tanto le gustaba a Mingbao.
Pero…
¿Cómo acababa de llamar Duoduo a aquel joven que incluso parecía menor que él?
¿Pa… papá?
¡¡¿Papá?!!
En realidad, Shen Qing también se había quedado atónito.
Cuando había bajado llevando a Aozai de la mano, había intentado preguntarle indirectamente qué pensaba su hermano.
Aunque Aozai normalmente parecía poco fiable, siempre comprendía muy bien los sentimientos de su hermano mayor.
Quizá se debía a aquella conexión especial entre hermanos.
Después de entender la pregunta de Shen Qing, había respondido con toda franqueza:
—Hermano no es que no quiela llamarlos papá.
—Hermano está… ¡avergonzado! Sí, ¡hermano tiene velgüenza!
Después de escuchar el análisis del presidente Aozai y recordar que Gu Duo incluso se avergonzaba demasiado como para entregarle personalmente un regalo a Gu Huaiyu…
Shen Qing más o menos lo comprendió.
Como desde el principio tampoco tenía prisa por obligar al pequeño a cambiar la forma en que los llamaba, una vez que supo que Duozai simplemente sentía vergüenza, dejó de preocuparse por completo.
Había pensado que, poco a poco, Duoduo acabaría llamándolos papás por sí mismo.
Pero no esperaba que…
Sospechando que había oído mal, Shen Qing bajó la cabeza hacia Duoduo.
—¿Cómo me llamaste?
Gu Duo ni siquiera percibió el tono de Shen Qing.
Seguía firmemente plantado entre él y aquel adulto desconocido, mirando al hombre con una expresión feroz y vigilante.
Lo había visto claramente desde las escaleras.
La forma en que aquel tío miraba a su tía política…
Gu Duo se giró de nuevo hacia Shen Qing y lo llamó con toda naturalidad:
—Papá menor.