Después de que el holgazán se convirtiera en papá de unos pequeños prodigios - Capítulo 22
En realidad, no tenía nada de extraño que Shen Qing fuera al pequeño almacén a buscar los productos de repuesto de los niños.
Pero, por alguna razón, él se sentía un poco incómodo con la idea. Principalmente le preocupaba que Duoduo y el pequeño Ao descubrieran que su tía política estaba usando sus cosas infantiles.
Sobre todo porque el dueño original ya tenía antecedentes. Incluso había intentado quedarse con el colgante de jade de los pequeños…
Pensando en la habilidad innata del pequeño Long Aotian para burlarse de los demás, Shen Qing imaginó que, si lo descubría, probablemente diría algo como:
«¡Qué vergüenza, tía! ¡Está usando nuestro gel de baño para niños!».
…
Aunque aquella escena no necesariamente llegaría a ocurrir y, aun si ocurría, tampoco sería para tanto. Solo tendría que soportar un par de burlas. Shen Qing tenía la piel bastante gruesa, así que podría aguantarlo.
Pero después de todo el esfuerzo que le había costado establecer su imponente imagen de tutor…
Mejor olvidarlo.
Iría a buscarlo en secreto.
Sin alertar a nadie.
No esperaba que aun así lo descubrieran.
Desde abajo, Shen Qing tuvo que tragarse la vergüenza y hacerle toda clase de gestos al jefe para que no dijera nada.
Ni siquiera sabía si el otro había entendido.
Solo supo que Gu Huaiyu terminó marchándose, probablemente de regreso a su habitación.
Antes de irse tampoco dio ninguna señal ni indicó que fuera a guardar el secreto.
…
Pero, pensándolo bien, el jefe no parecía ser alguien que fuera por ahí contando chismes.
Además, los miembros de la familia Gu normalmente tampoco se quedaban conversando sobre trivialidades.
Duoduo y el pequeño Ao rara vez iban a buscar a su tío. ¡Hasta para entregarle regalos habían utilizado a un intermediario!
Al pensarlo así, Shen Qing se tranquilizó.
Regresó alegremente a su habitación y se fue a bañar.
Después de llevar a los dos pequeños a vivir con él, Gu Huaiyu no solo había contratado expresamente a un gran número de personas para atenderlos, sino que también había ordenado comprar una enorme cantidad de productos destinados específicamente a los niños.
Incluso había reservado una habitación entera exclusivamente para almacenarlos.
El gel de baño era uno de esos productos.
…
¡En el almacén había toda una pared repleta de geles de baño de diferentes tipos!
La primera vez que el dueño original había entrado en aquel pequeño almacén, la cantidad de cosas que había allí lo había dejado atónito.
Aunque el dueño original procedía de la familia Shen, ¡ni siquiera los Shen criaban a sus niños de una manera tan exagerada!
Sin embargo, al fin y al cabo, todo eran cosas para niños.
Aunque el dueño original las había mirado con cierta envidia y había considerado que aquello era excesivo, sabía que él no tenía ningún uso para esos productos.
Además, si escatimaba precisamente en las cosas de Gu Duo y Gu Ao, sería muy fácil que alguien se diera cuenta.
Por eso no volvió a prestar atención a aquellos suministros.
Normalmente, cuando a los pequeños les faltaba algo o necesitaban reemplazar algún producto, eran el mayordomo, la tía Zhang u otros empleados quienes iban a buscarlo.
El dueño original tenía una llave del pequeño almacén y la llevaba siempre consigo, pero jamás había vuelto a entrar allí.
Hasta que Shen Qing lo recordó aquel día.
La botella de gel de baño que había elegido tenía aroma a fresa.
Era un gel infantil con una fragancia de fresa fresca y refinada, nada parecida al olor barato y artificial de una esencia química.
Shen Qing quedó muy satisfecho después de usarlo.
El gel de baño del dueño original tenía la fragancia de un perfume masculino de una marca famosa, pero a Shen Qing le resultaba demasiado penetrante.
Para empezar, él nunca había usado perfume.
En cuanto al gel de baño, siempre compraba alguna de las marcas más comunes del supermercado. Mientras limpiara bien, le bastaba. Sus exigencias eran muy pocas.
Si no fuera porque le parecía un desperdicio, habría tirado hacía tiempo el que usaba el dueño original.
Al recordar la enorme variedad de marcas y aromas que había en el pequeño almacén, Shen Qing calculó que Gu Duo y Gu Ao probablemente todavía no habían usado aquella marca ni aquel aroma.
Así que seguramente los pequeños tampoco descubrirían que él la estaba utilizando.
En ese caso…
¿Por qué no seguir usando aquella botella?
¡Ya la había abierto, así que no había que desperdiciarla!
Además, los geles de baño infantiles tenían menos aditivos químicos y eran seguros de usar.
¿No era perfecto?
¡Al fin y al cabo, quién no era un bebé!
…
Más adelante, cuando volvió a tener tiempo libre, Shen Qing aprovechó un rato entre sus sesiones de ejercicio y sus videojuegos para elaborarse un «plan de trabajo».
Teniendo en cuenta la tragedia que posiblemente ocurriría dentro de veinte años, Shen Qing consideraba que debía tomarse un poco más en serio la tarea de reparar su relación con los pequeños futuros villanos.
No podía limitarse a improvisar sin ningún plan ni método.
Así que Shen Qing elaboró formalmente un plan de trabajo y decidió…
Por el momento, dedicaría una hora diaria a cuidar a los niños.
Aquella duración parecía perfecta: no sería suficiente para agotarlo, pero tampoco tanto como para que los pequeños terminaran hartándose de él.
Por supuesto, aquello se aplicaba a los días laborables.
Durante los días festivos podía alargarlo un poco.
Después de todo, para los padres que cuidaban niños, los días festivos eran precisamente los verdaderos días de trabajo.
En resumen, Shen Qing se fijó como carga laboral un promedio semanal que no superara las tres horas diarias dedicadas a los niños.
Después de todo, cuidar niños no tenía días libres.
Y trabajar un promedio de tres horas diarias significaba veintiuna horas semanales.
¡Veintiuna horas eran el límite absoluto para un holgazán como él!
Aunque esas mismas veintiuna horas…
En el pasado, a veces no habían sido más que la duración de una sola de sus jornadas laborales.
Al pensarlo así, Shen Qing sintió que realmente debía aprender a apreciar cuanto antes su buena fortuna.
¡¡¡Ahora era tan feliz!!!
Y el extremadamente feliz Shen Qing ocasionalmente sentía el impulso de compartir un poco de aquella felicidad para que quienes lo rodeaban también fueran felices.
Naturalmente, las personas más cercanas en esos momentos eran Gu Duo y Gu Ao.
Después de pensarlo detenidamente, Shen Qing seguía sin tener intención alguna de trabajar horas extras.
Aquello no encajaba con su aspiración de llevar una vida de holgazán.
Pero tenía otros métodos.
Además, ciertas cosas demasiado frías debían limitarse de todos modos y no podían comerse en exceso.
Así que Shen Qing preparó un nuevo pequeño postre para el pequeño Ao.
Aparte de eso…
—Entonces, Duoduo, como ya falta poco para que empiecen las clases, ¿hay algo que quieras? Díselo a tu tío y yo me encargaré de arreglarlo.
Mientras preparaba los pequeños postres de su «horario laboral», Shen Qing miró sonriente a Gu Duo, con una expresión extraordinariamente benevolente.
Sí.
Exactamente.
Aunque no tuviera tanta energía para acompañar personalmente a los niños…
¡Tenía dinero!
¡El poder del dinero podía compensarlo todo!
La tarjeta negra que le había dado el señor Gu estaba destinada precisamente a cubrir los gastos familiares, y la prioridad era gastarla en los dos niños.
Eso significaba que, sin importar qué condición planteara Duoduo, él, como tutor, podría satisfacerla.
Qué remedio.
Su esposo le había dicho que lo hiciera.
Gu Duo:
—…
Gu Duo descubrió que aquel hombre volvía a sonreír de manera extremadamente aduladora.
Solo que anteriormente únicamente le sonreía así a su tío.
Con todos los demás siempre tenía mala cara.
Esta vez…
Le estaba sonriendo a él.
…
La noche anterior, el hombre claramente había visto los papeles de ejercicios que había dejado después de estudiar.
Sin embargo, no solo no había montado en cólera, sino que ni siquiera lo había reprendido.
Además, aquella mañana él y su hermano habían comido gachas de arroz con carne de res y tortitas de verduras preparadas por la abuela Zhang.
Después de comer incluso habían tenido té de frutas y un pequeño postre.
Durante los últimos días, tanto de día como de noche, todo había sido cálido y tranquilo…
Hasta el punto de que, cuando ahora volvía a mirar el rostro de aquel hombre, Gu Duo sentía que quizá realmente ya no fuera la misma persona de antes.
Gu Duo permaneció en silencio un momento.
Finalmente no pudo resistirse a la tentación.
—¿De verdad puede ser cualquier cosa?
—De verdad, cualquier cosa.
Shen Qing asintió enérgicamente.
—¿Sin intercambio ni condiciones?
—Mm, mm, mm.
Shen Qing siguió asintiendo con fuerza.
Sin la menor vacilación.
Recordó a los hijos de sus amigos y compañeros de trabajo que había cuidado anteriormente.
Por lo general, cuando les hacían una pregunta así, pedían juguetes, consolas e incluso teléfonos.
Otros querían ir a un parque de diversiones.
Y los niños de familias con mejores condiciones económicas pedían viajar a otras ciudades o directamente al extranjero.
Fuera lo que fuera, él podía satisfacerlo.
Aunque comprar demasiadas consolas o teléfonos a un niño no fuera precisamente bueno, con alguien tan extremadamente disciplinado como Duoduo probablemente no habría riesgo de que aquello lo desviara.
Y si Duoduo elegía salir de viaje, entonces su «jornada laboral» sería relativamente más larga.
¡Pero!
¡El propio Shen Qing también quería salir a divertirse!
Durante la secundaria, trabajaba a tiempo parcial en vacaciones.
Durante la universidad, pasaba las vacaciones haciendo trabajos temporales.
Y después de graduarse, comenzó a trabajar a tiempo completo.
El deseo de Shen Qing siempre había sido tener la oportunidad de viajar más, conocer más lugares y ampliar sus horizontes simplemente por placer.
De verdad quería salir a divertirse.
Incluso si tenía que llevar niños, tampoco importaba.
Después de todo, había muchas niñeras en casa y, si realmente faltaba personal, siempre podía pedirle gente prestada al jefe…
—Normalmente, antes de empezar las clases hay que organizar algún campamento de invierno, ¿no? Duoduo, ¿adónde te gustaría ir?
Shen Qing comenzó a planear con enorme entusiasmo:
—Aquí estamos en el norte. ¿Qué tal si vamos al sur? En esta época del año, Sanya probablemente sea muy agradable…
—Quiero inscribirme en clases particulares.
Shen Qing:
—…¿?
Después de decir lo que quería, Gu Duo vio que Shen Qing permanecía en silencio y su pequeño cuerpo, delgado como una vara de bambú, se tensó instintivamente.
…
Tan solo unos días atrás, cada vez que aquel hombre lo descubría estudiando conocimientos fuera del programa escolar, montaba en cólera.
Después se acercaba a burlarse de él, diciéndole que era tan tonto que daba igual cuánto estudiara y que no tenía sentido esforzarse.
Si él o su hermano se atrevían a responderle, el hombre se enfurecía y rompía los borradores y cuadernos donde había escrito.
No se atrevía a romper sus cuadernos de tareas escolares, así que hacer los deberes era lo más seguro para Gu Duo.
Aunque, aun así, tenía que soportar los gritos y las burlas todavía más irritables del hombre.
Por eso Gu Duo jamás había imaginado que llegaría un día en que podría decirle tranquilamente y por iniciativa propia a aquella persona que quería asistir a clases particulares.
Después de recuperarse de la sorpresa, Shen Qing preguntó:
—…¿Clases de qué?
—Francés.
Gu Duo hizo una pausa.
Quería decirle que también deseaba estudiar matemáticas, pero no quería ser demasiado codicioso.
Siempre temía terminar provocando al hombre.
Durante aquellos días, Shen Qing había sido amable con él y con el pequeño Ao, había pensado en ellos y los había tratado muy, muy bien.
Precisamente por eso, Gu Duo se atrevía todavía menos a pedir demasiado.
En lo más profundo de su corazón, deseaba que Shen Qing pudiera permanecer así para siempre.
Que no volviera a convertirse en la persona de antes…
Sin embargo, después de escuchar claramente su petición, el hombre guardó silencio.
Cuando Shen Qing no hablaba, era bastante agradable de ver.
Antes, Gu Duo siempre deseaba que mantuviera la boca cerrada, porque así resultaba menos desagradable.
Pero durante los últimos dos días…
Gu Duo había empezado a preferir escucharlo hablar.
…
Siempre que no fuera demasiado parlanchín, estaba bien.
No era algo insoportable.
Después de todo, había cambiado.
Así que ahora que permanecía callado, Gu Duo no pudo evitar sentir que su corazón también empezaba a inquietarse.
Pasado un momento, finalmente oyó decir a Shen Qing:
—Claro. No hay ningún problema. Dentro de un rato iremos a inscribirte.
—¡!
Gu Duo jamás había esperado que Shen Qing aceptara con tanta facilidad.
—Pero ¿Duoduo no debería hacer también algo por su tío?
Shen Qing volvió a sonreír.
Gu Duo:
—…
Como esperaba.
Sí había condiciones.
Sin embargo, Gu Duo consideraba que ya era un adulto.
Las cosas obtenidas mediante un intercambio de condiciones le parecían, por el contrario, mucho más seguras y tranquilizadoras.
Así que asintió con decisión y respondió muy solemnemente:
—Dime.
La expresión tan seria del pequeño divirtió a Shen Qing.
Sin intentar mantener el suspenso, fue directo al grano:
—¿Qué tal si ustedes dos me acompañan una vez a un parque de diversiones?
Gu Duo:
—…¿?
El hombre sonreía con una expresión completamente relajada y satisfecha, pero su tono era extraordinariamente serio.
De no ser por eso, Gu Duo habría pensado que estaba tramando alguna otra cosa.
—¿Estás seguro de que quieres que nosotros… «te acompañemos» al parque de diversiones?
Aunque sabía que no había escuchado mal, Gu Duo volvió a preguntarlo.
Después de todo…
¡¿Desde cuándo eran los niños quienes acompañaban a los adultos a un parque de diversiones?!
Pero al recordar el helado de hacía unos días y todos los pequeños postres que habían venido después…
En cada ocasión, aquel hombre había sido el primero en comer con enorme entusiasmo.
Gu Duo guardó silencio.
Quizá, igual que con los dulces, aquella persona realmente…
realmente quería ir a un parque de diversiones.
Probablemente.
—Tch.
Esta vez, quien hizo un ruido fue el pequeño Gu Ao, que estaba comiendo su postre a un lado.
A diferencia de Gu Duo, que prefería los intercambios justos y no deberle nada a nadie, la cabecita de Gu Ao no daba tantas vueltas a las cosas.
Por ejemplo, con aquel pequeño pastel de frutas que estaba comiendo: si Shen Qing se lo daba, él se lo comía. Si no se lo daba, tampoco importaba.
Si había comida para él, comía.
Si sobraba, también la compartía con la abuela Zhang.
Y si no había, simplemente no comía.
Sencillo y puro.
Por eso el pequeño Ao, que no se había dejado comprar por un pastelito, balanceó sus cortas piernas mientras comía y activó automáticamente su habilidad para burlarse:
—¡Tío acaba de decirle a hermano que no había condicione’, pero al final sí hay… mmf!
El pequeño Ao, maestro de la burla, era ciertamente dominante.
Pero aquella vez ni siquiera pudo terminar de utilizar su habilidad.
Su tío le tapó directamente la boca.
Con dos pañuelos suaves y limpios.
—¡Mmf, mmf, mmf!
Ignorando por completo las pataditas y la protesta del pequeño Long Aotian, Shen Qing le limpió varias veces la redonda barbilla, retirando la crema y los restos de jugo de fruta.
No se enfadó.
Solo preguntó sonriente:
—Deja de decir cosas inútiles. Tú solo dime: ¿quieres ir a un parque de diversiones o no?
—Mmm… ¿qué e’ un parque de divelsione’…?
Shen Qing explicó:
—¡Es un lugar donde hay globos enormes, palomitas de maíz, algodón de azúcar, helado, muslos de pollo gigantes… y montones de cosas divertidas y otros niños!
—¡Ao!
Con cada cosa que Shen Qing mencionaba, los ojos del pequeño Ao se abrían un poco más y brillaban con mayor intensidad.
Para cuando mencionó la segunda, ya se había dejado limpiar la barbilla dócilmente por su tía política.
Pero justo cuando estaba a punto de asentir y admitir que quería ir, recordó de repente que su hermano mayor le había advertido muchas veces que debía tener cuidado con lo que decía aquel hombre…
El pequeño Long Aotian puso rígido inmediatamente su pequeño cuerpo.
Hasta la expectativa de sus ojos se retrajo.
—¡Ao… Ao! ¡Ao no quiere…!
—Entonces iremos.
Gu Duo tomó la mano de su hermano menor y la frotó suavemente.
Después dijo:
—Acepto.
Se lo estaba diciendo a Shen Qing.
—Pero tú también tienes que cumplir tu palabra.
Shen Qing asintió.
—Por supuesto.
Al terminar, Shen Qing añadió:
—Tu tío está dispuesto a cumplir tus deseos y hacer cosas por ti porque eres familia de tu tío. Porque tu tío te quiere, quiere tener en cuenta tus sentimientos y quiere que seas feliz.
Gu Duo:
—¿?
Inclinó la cabeza.
No entendía qué intentaba decirle aquella persona ahora.
Al recibir la mirada desconcertada de Gu Duo, Shen Qing continuó con toda seriedad:
—Y tu tío espera que ustedes estén dispuestos a acompañarme a divertirme y a cumplir mis deseos también simplemente porque soy su familia y porque ustedes me quieren. No porque sea un intercambio. Espero que poco a poco puedas entender esa diferencia, Duoduo.
—…
Gu Duo mantuvo el rostro inexpresivo.
Pero, en realidad, se había quedado tan profundamente atónito que directamente había perdido toda expresión.
En sus recuerdos, durante todos los años que llevaba vivo, la única persona que había hablado con él de la palabra «amor» había sido su madre.
¿Qué significaba amar?
Aunque su madre siempre hablaba de ello, Gu Duo nunca lo había comprendido.
Hasta que un día leyó en un libro de texto de la escuela que el amor era la caricia suave de una madre, una entrega desinteresada.
Solo entonces empezó a comprender vagamente que su madre realmente los había amado muchísimo a él y al pequeño Ao.
Por desgracia, cuando consiguió entenderlo, su madre ya no estaba.
Gu Duo se había sentido triste y arrepentido durante mucho tiempo por aquello.
Incluso ahora seguía sintiéndose así.
Pero ya se había acostumbrado a esconder profundamente aquella tristeza y aquel pesar.
Fuera de las noches y de sus sueños, incluso él mismo parecía haber olvidado aquellas emociones.
Porque tenía que pensar en sobrevivir.
Tenía que pensar en mantener con vida a su hermano pequeño…
Sin embargo, justo en ese momento, toda aquella tristeza reprimida durante tanto tiempo brotó repentinamente de su interior.
Gu Duo sintió que los ojos le ardían.
Pero no quería llorar delante de aquella persona…
Como pequeño hombre que era, Gu Duo no quería llorar delante de nadie.
Así que buscó apresuradamente cualquier excusa, se dio la vuelta y salió corriendo.
Gu Duo permaneció un rato en el baño.
Nadie fue a molestarlo, lo cual le produjo cierto alivio.
Se miró en el espejo y esperó hasta que exteriormente ya no quedara ninguna señal de lo ocurrido.
Solo entonces recuperó su habitual expresión tranquila.
Por fuera estaba sereno.
Pero el corazón de Gu Duo tardaba mucho en calmarse.
Porque después de llorar, de repente se dio cuenta de que aquella persona…
ya no le resultaba tan desagradable.
…
Por un instante, sintió que el Shen Qing de hacía un momento se parecía mucho a su madre.
Pero solo durante aquel instante.
Porque cuando salió…
El tío Shen estaba sosteniendo una tableta y explicándole sin parar al pequeño Ao toda clase de parques de diversiones dentro y fuera del país.
—Este tiene la montaña rusa con el recorrido más largo del mundo. Además, allí hace mucho calor. Si vamos ahora, bastará con llevar camisetas de manga corta.
—¿Ao? ¿Qué e’ una montaña luza?
—Es… Olvídalo. Con tu estatura todavía no puedes subirte a eso.
Como si no tuviera ninguna paciencia para explicárselo, Shen Qing deslizó otra vez el dedo por la pantalla de la tableta.
—Este… Ah, este es un centro de cría de pandas gigantes. Aquí dentro hay un montón de pandas.
El pequeño Ao, completamente cautivado por las adorables crías de panda de las fotografías y sin darse cuenta en absoluto de que acababan de despreciar su estatura:
—¡Ao! ¡A Ao le gusta ete! ¡Ao le gusta mucho! ¡Panda, panda!
Gu Duo:
—…
Gu Duo recordó que Gu Ao apenas tenía poco más de dos años cuando murió su madre.
Él mismo parecía recordar vagamente que sus padres lo habían llevado a divertirse cuando era más pequeño.
Pero el pequeño Ao jamás había tenido la oportunidad de salir así…
Shen Qing giró la cabeza.
Al ver que Gu Duo ya había regresado, lo llamó:
—¿Qué haces ahí parado? Vamos, vamos, ven rápido. Ayúdanos a ver adónde vamos.
Su expresión era completamente natural.
Aquello hizo que Gu Duo se sintiera mucho más relajado.
Había pensado que Shen Qing lo había visto llorar.
Gu Duo movió sus delgadas piernas y se acercó.
Shen Qing apartó con naturalidad la silla que tenía al lado y levantó al niño para sentarlo en el taburete del comedor, que todavía era bastante alto para él.
Gu Duo se sintió un poco incómodo, pero tampoco se atrevió a moverse demasiado.
Sentía que el tío Shen estaba demasiado delgado y no tenía mucha fuerza, así que instintivamente no quería aumentar su carga.
Pero aun así percibió en Shen…
en el tío Shen…
una ligera fragancia afrutada.
A fresa.
…
No era empalagosa.
Era una fragancia fresca, limpia y agradable.
Y Gu Duo recordaba que, anteriormente, aquella persona siempre desprendía un aroma a perfume un poco penetrante.
Con el hermoso rostro infantil lleno de calma y reflexión, Gu Duo dejó que el otro lo sentara en el taburete.
Los tres se inclinaron juntos sobre la mesa del comedor para mirar la tableta.
La tía Zhang, que preparaba té de frutas a un lado, vio aquella escena y no pudo evitar sonreír con alivio.
En el pasado, la señora rara vez permanecía abajo con los dos pequeños señores.
Incluso en las pocas ocasiones en que lo hacía, siempre ordenaba a los empleados que fueran a hacer otras cosas y no permitía que nadie permaneciera cerca.
Era la primera vez que la tía Zhang contemplaba una escena tan armoniosa.
…
Shen Qing cumplía lo que prometía.
Después del almuerzo, comenzó a investigar las academias cercanas que ofrecían clases de idiomas extranjeros para niños.
No entendía demasiado cómo funcionaban actualmente ese tipo de clases ni sabía muy bien dónde buscar información.
Revisó su lista de contactos.
Allí solo había celebridades y modelos, así que probablemente ninguno sabría demasiado sobre asuntos relacionados con la educación de niños…
Justo entonces apareció un nuevo mensaje en el grupo de propietarios del complejo residencial.
Los ojos de Shen Qing se iluminaron de repente.
¡Claro!
Si quería preguntar por clases particulares para niños, ¡lo más apropiado era consultar a los vecinos de la zona!
Así que envió un mensaje pidiendo ayuda.
[Zona 1, Villa 3: Disculpen la molestia. ¿Alguien sabe dónde hay clases particulares de francés cerca? Que sean adecuadas para un niño de unos siete años.]
Shen Qing recordaba vagamente que, además de las villas independientes, en aquel complejo también había varias hileras de casas adosadas de varios niveles.
En total debía de haber algo más de cien hogares.
No podía compararse con la actividad de una urbanización común, pero, por lo que mostraba el historial del chat, el grupo parecía bastante animado.
…
O, mejor dicho…
Quizá demasiado animado.
Apenas Shen Qing envió su mensaje, apareció inmediatamente una larga fila de memes y reacciones.
Shen Qing:
—¿?
Después de aquella interminable sucesión de reacciones, comenzaron a aparecer toda clase de exclamaciones:
[3-2-201: ¡¡¡!!!]
[2-1-102: ¿¿¿?!!]
[Zona 2, Villa 3: Díganme que no estoy viendo cosas.]
[Zona 2, Villa 9: ¡El pez gordo de la Zona 1 finalmente apareció! (aplausos) (confeti)]
[5-3-309: @Zona 1, Villa 3, disculpe la molestia, pero quisiera preguntarle algo… ¿Está pensando comprar alguna de las academias de francés de los alrededores?]
Shen Qing:
—¿¿¿???