Después de que el holgazán se convirtiera en papá de unos pequeños prodigios - Capítulo 13

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Gu Ao era todavía tan pequeño y ya entendía cosas como «que no lo intimiden» y «cargar con una esposa».

Esto… no podía seguir así.

¡Tú eres un pequeño futuro tirano! ¡¿Cómo puedes estar pensando ya en cargar esposas?!

Cuanto más lo pensaba, más gracia le hacía. Shen Qing prácticamente subió las escaleras sujetándose el estómago de tanto reír.

También había oído a Gu Duo decir bien alto que volverían a su habitación para estudiar.

Pero, pequeño Duoduo, ¡sorpréndete todo lo que quieras!

Si papá les había prometido que después de comer helado podrían estudiar, entonces podrían estudiar.

¡Si había dicho que no iba a entrometerse, no se entrometería!

Shen Qing pensaba que, aunque ahora era uno de los tutores de los niños y cargaba con la importante responsabilidad de acompañarlos y mejorar la imagen que tenían de él, también necesitaba su propio espacio. ¡No podía pasarse el día entero girando alrededor de ellos!

Si los padres depositaban toda su energía y sus expectativas en los hijos, terminarían poniéndose nerviosos.

Y cuando los padres se ponían nerviosos, los niños tampoco podían relajarse. Al final, nadie era feliz.

Decidido a disfrutar un poco, Shen Qing resolvió ir al tercer piso a hacer ejercicio para quemar las calorías del helado que acababa de comer.

Cuando todavía trabajaba bajo el régimen 996, no prestaba demasiada atención a su apariencia ni a su figura, principalmente porque no tenía tiempo.

Pero sí le gustaba bastante hacer ejercicio.

Cuando había recorrido la residencia anteriormente, había visto en la esquina noroeste del tercer piso una enorme sala acristalada. No solo contaba con un equipo de gimnasio completo, sino también con una piscina cubierta. Desde entonces había querido probarla.

Regresó rápidamente a su habitación. Recordaba que el dueño original también tenía mucha ropa deportiva y quería cambiarse de inmediato para ir a probar el gimnasio.

Sin embargo, apenas entró, el papel tapiz rosa y todos los adornos del mismo color volvieron a agredirle la vista…

¿De verdad el dueño original podía vivir todos los días en una habitación con colores tan intensos sin que aquello le provocara insomnio?

Shen Qing decidió que, en cuanto terminaran las vacaciones del Festival de Primavera, buscaría trabajadores para cambiar el papel tapiz lo antes posible.

Pero cuando abrió el armario y rebuscó una y otra vez, tuvo todavía más ganas de llorar.

Sí había ropa deportiva.

Pero la mayoría parecía hecha especialmente a medida…

Eran… leotardos de gimnasia.

…

De esos ceñidos que resaltaban muchísimo la figura, en toda clase de colores y que, una vez puestos, resultarían extremadamente sexys…

Como todas aquellas prendas estaban perfectamente acomodadas y colgadas, su diseño podía apreciarse a simple vista.

Shen Qing incluso encontró un conjunto compuesto por una parte superior blanca y unos pantalones largos de gimnasia de color rosa. En la parte trasera de los pantalones colgaba además una bola de peluche blanca que parecía una cola de conejo…

¡¿WTF?!

¡¿Qué clase de afición tan peculiar era aquella?!

Después de rebuscar durante muchísimo tiempo, Shen Qing finalmente encontró un conjunto deportivo negro.

La parte superior era una camiseta deportiva de diseño bastante normal y la inferior unos pantalones largos ajustados a las caderas.

…

Bueno.

Aunque fueran ceñidos, al menos parecían pantalones deportivos normales para hombre. Incluso si alguien lo veía con ellos puestos, no pasaría nada.

Shen Qing finalmente reunió el valor necesario para salir de su habitación.

El gimnasio y la piscina estaban en el tercer piso y, como todos sabían, ese piso era donde Gu Huaiyu se recuperaba y trabajaba.

Sin embargo, el propio Gu Huaiyu nunca había dicho que Shen Qing o los niños tuvieran prohibido subir a divertirse.

El dueño original no se atrevía a subir por miedo a molestarlo, pero, según los cálculos de Shen Qing, ¡entre la sala acristalada del gimnasio y la habitación de Gu Huaiyu había casi trescientos metros!

Trescientos metros, con puertas cerradas de por medio.

Podía poner música a todo volumen y Gu Huaiyu ni siquiera la escucharía.

Y lo más importante era que, con la salud del presidente Gu, era imposible que fuera a hacer ejercicio. El gimnasio ni siquiera formaba parte de sus recorridos habituales.

Dicho de otra manera, mientras Shen Qing no hiciera explotar el gimnasio, ¡sería difícil que Gu Huaiyu llegara siquiera a enterarse de que había subido!

Por eso no sintió la menor presión al hacerlo.

Cuando llegó, el mayordomo acababa de terminar de supervisar la limpieza de la piscina. Al ver llegar a Shen Qing, incluso le informó con gran cortesía:

—La piscina acaba de ser limpiada. Puede utilizarla con tranquilidad.

En sus palabras no había ni el menor rastro de sorpresa por verlo en el tercer piso.

…

Eso bastaba para demostrar cuánta libertad tenía realmente el dueño original en aquella residencia.

Shen Qing asintió para indicar que lo había entendido.

Aunque nadie utilizara aquella piscina, la limpiaban una vez por semana y hacían una limpieza profunda una vez al mes.

Así de profesional era el personal de Gu Huaiyu.

Qué desperdicio que el dueño original nunca se hubiera atrevido a subir…

¿Cuánto miedo podía tenerle a Gu Huaiyu?

En la novela, Gu Huaiyu moría muy pronto. Al menos, comparado con todo lo que sucedía después, no era más que un gran jefe perteneciente al pasado. Shen Qing apenas recordaba sus métodos.

En los recuerdos del dueño original, en cambio, Gu Huaiyu era la persona más capaz de toda su generación dentro de la familia Gu.

Por desgracia, el anciano patriarca Gu, es decir, el abuelo de Gu Huaiyu, seguía al mando de la familia y se negaba a ceder el poder. Eso había provocado que los miembros de la segunda generación se destrozaran entre sí durante toda su vida, mientras los de la tercera heredaban los rencores y las tradiciones de sus padres y continuaban luchando.

Incluso así, Gu Huaiyu seguía siendo el más sobresaliente de todos.

Si no hubiera sido porque dos años atrás alguien había atentado contra él…

Pero incluso con semejante trasfondo, ¿qué tenía de aterrador?

Shen Qing volvió a pensar en Gu Huaiyu sentado en su silla de ruedas. Parecía pálido y débil, pero, en ocasiones, cuando examinaba a alguien, su mirada resultaba insondable…

Eso sí daba un poco de miedo.

Probablemente Gu Duo heredaría en el futuro aquel aire sombrío de su tío.

Mientras que Gu Ao heredaría su imponente arrogancia.

Pero, aparte de eso, tampoco había nada más…

¡Que lo examinara todo lo que quisiera! Si quería mirar, Shen Qing podía dejar que mirara.

Shen Qing reconocía que no tenía grandes habilidades.

¡Pero también era cierto que no hacía nada!

Ser un holgazán y quedarse tumbado sin hacer nada podía parecer una actitud despreocupada, ¡pero también significaba no meterse nunca en problemas!

Así que un buen muchacho de familia decente como él, ¿por qué iba a tener miedo de que lo miraran?

Cuando el mayordomo y los demás se marcharon, Shen Qing se subió directamente a la cinta de correr y calentó durante veinte minutos.

Aquel día no había llevado traje de baño…

Principalmente porque jamás se pondría ninguno de los trajes de baño del dueño original. Si quería nadar, tendría que comprarse uno nuevo.

Así que, por el momento, no utilizaría la piscina.

Después de correr, continuó calentando en la elíptica y luego utilizó distintos aparatos para estirar.

Como era la primera vez que entrenaba con aquel cuerpo, Shen Qing tampoco quería exigirse demasiado. De lo contrario, acabaría con dolor muscular.

Cuando estuvo empapado en sudor, se detuvo y comenzó los estiramientos finales.

Y justo entonces oyó una voz detrás de él.

—¿Qingqing?

Shen Qing:

—¿?

Estaba haciendo un estiramiento con una sentadilla lateral. Al oír que alguien lo llamaba de aquella manera, perdió la fuerza por un instante y casi terminó haciendo un split.

Se apresuró a apoyarse en el suelo y ponerse de pie.

Al mismo tiempo, el hombre que lo había llamado «Qingqing» abrió la puerta de cristal y entró.

Parecía tener poco más de treinta años, era de estatura media, vestía una bata blanca, llevaba gafas sin montura y el cabello peinado con raya lateral.

Al ver a Shen Qing, tanto su expresión como su mirada se llenaron de emoción, como si de pronto se le hubieran iluminado los ojos.

—Qingqing, tú… ¡has venido!

Mientras hablaba, se acercó a él.

Y conforme Shen Qing distinguió mejor su vestimenta y aspecto, los recuerdos relacionados con aquel hombre aparecieron en su mente.

Ling Ziyao, treinta y dos años, médico.

Era su futuro amante adúltero.

…

¿¿¿Eh???

¿Qué demonios significaba «futuro amante adúltero»?

¿No estaba «él» profundamente enamorado de Shen Yuan y se había casado en su lugar precisamente para protegerlo por amor?

Shen Qing rebuscó cuidadosamente entre los recuerdos de su mente hasta que finalmente consiguió ordenar, de manera vaga, aquella parte de la historia.

Resultaba que, después de comprender que jamás tendría ninguna posibilidad con Shen Yuan, el dueño original había centrado toda su atención en…

Las propiedades de Gu Huaiyu.

Sin embargo, durante ese periodo había surgido inesperadamente una segunda oportunidad romántica.

Nunca había conseguido el amor que deseaba, pero, después de casarse con un miembro de la familia Gu, había llamado la atención de uno de los médicos del equipo de Gu Huaiyu.

El dueño original no tenía valor suficiente para ponerle los cuernos a Gu Huaiyu.

Además, era introvertido, cobarde y siempre había estado obsesionado con Shen Yuan. No solo nunca había pensado en engañar a su esposo con otro hombre; antes tampoco había tenido nada con nadie.

Pero Ling Ziyao le había dicho que a Gu Huaiyu ya no le quedaba mucho tiempo.

Y quizá porque había notado cuánto miedo le tenía el dueño original a Gu Huaiyu, incluso le insinuó que, si aceptaba estar con él, podía hacer que el señor Gu muriera un poco antes.

Shen Qing:

«…»

En la segunda parte de la novela, cuando los dos niños torturaban a «Shen Qing», Gu Duo había mencionado brevemente este asunto.

Los hermanos, ya adultos y convertidos en antagonistas, acusaban al dueño original de haberse enredado con otro hombre cuando su tío pequeño todavía vivía e incluso de haberse aliado con su amante para matarlo.

Gracias a esa explicación dentro de la trama, aunque Gu Duo y Gu Ao encerraran a «Shen Qing» en una alcantarilla y lo humillaran hasta la muerte, nadie consideraba crueles a los hermanos.

Incluso había quienes decían que habían sido bastante misericordiosos, pues lo normal habría sido arrojarlo entre un montón de hombres para que pudiera revolcarse con ellos cuanto quisiera…

Solo de imaginarlo, Shen Qing se estremeció.

En los recuerdos del dueño original, probablemente porque Ling Ziyao estaba convencido de que Gu Huaiyu moriría pronto, incluso le había dado tiempo para pensarlo.

Le había dicho que, cuando tomara una decisión, subiera a buscarlo…

Era evidente, por la expresión del doctor Ling, que ya había decidido que Shen Qing había subido expresamente para buscarlo.

Después de todo, el dueño original nunca subía al tercer piso si el señor Gu no lo llamaba.

—…Ah.

Después de ordenar aproximadamente la trama, Shen Qing negó con firmeza.

—Las cosas no son como tú…

Pero el hombre que tenía delante ya se había abalanzado hacia él.

—Qingqing, ¿estás intentando seducirme? Estás sudando… Dios, vestido así te ves tan sexy…

—¿Que yo te estoy seduciendo?

Shen Qing había pensado explicárselo de manera racional y concisa.

Pero aquello le produjo tanto rechazo que, antes de poder pensar en nada más, le soltó directamente un puñetazo.

…

Shen Qing suponía que, en la novela original, el dueño de aquel cuerpo debía de haber terminado aceptando al doctor Ling.

Después de todo, Gu Huaiyu realmente había muerto muy pronto y, veinte años más tarde, cuando los hermanos Gu ajustaron cuentas con el dueño original, también presentaron pruebas.

Al revisar los recuerdos del dueño original, descubrió que este realmente había estado considerando seriamente la propuesta del doctor Ling.

De no haber sido por el miedo a que Gu Huaiyu los descubriera, probablemente habría aceptado hacía tiempo.

Aunque el doctor Ling no podía compararse con su amor platónico, Shen Yuan, el dueño original se lo había tomado con bastante filosofía. Si jamás podría estar con Shen Yuan, entonces le daba igual estar arriba o abajo, o incluso con quién hacerlo. En el peor de los casos, podía imaginar que lo había mordido un perro.

Shen Qing:

«…»

Aunque fuera a imaginar que lo mordía un perro…

La verdad era que admiraba un poco el valor del dueño original.

¡¿Cómo demonios pensaba soportar a alguien tan desagradable?!

El puñetazo y los insultos de Shen Qing dejaron a Ling Ziyao completamente aturdido.

Siempre había considerado a Shen Qing del tipo refinado y atractivo. Además, era tímido, fácil de engañar y fácil de intimidar.

Pero, fuera como fuera, Ling Ziyao era un prestigioso profesional formado en el extranjero y un médico joven con una carrera prometedora. Había incontables personas dispuestas a meterse en su cama.

¿Cuándo lo habían tratado de aquella manera?

Se enfureció de inmediato.

—¿Qué demonios te pasa? ¡¿Te atreves a pegarme?!

—¿Pegarte? ¡Joder, si hasta me dan ganas de darte una patada!

Shen Qing descartó de inmediato cualquier posibilidad de aliarse con él para asesinar a Gu Huaiyu y tampoco se molestó en ser cortés.

—No tenemos nada que hablar. Tengo poca paciencia. Si no quieres morir, lárgate.

Ling Ziyao:

«…»

Al ver la contundencia y dureza con que hablaba Shen Qing, Ling Ziyao quedó todavía más desconcertado.

¿De verdad era el mismo que unos días atrás le sonreía de manera aduladora mientras fingía resistirse a sus avances?

Ling Ziyao intentó intimidarlo deliberadamente.

—No rechaces las buenas por las malas. ¿De verdad quieres pasar así el resto de tu vida? Entraste en la familia Gu, pero ¿Gu Huaiyu siquiera te ha tocado? ¡Solo yo puedo satisfacerte! Y te digo otra cosa: olvídate de él. Él ni siquiera puede…

—¡Bah! ¿Por qué no te miras al espejo antes de hablar? ¡¿Tú te crees capaz de compararte con mi esposo?!

Shen Qing consideraba que el señor Gu lo trataba bastante bien.

Era una persona tan buena que, aunque estuviera enfermo y a punto de abandonar este mundo, al menos no debería tener que soportar semejante humillación antes de morir.

Al ver que su «mi esposo» había dejado a Ling Ziyao sin palabras, Shen Qing se puso directamente las manos en la cintura.

—Y ya que estamos, te diré la verdad. Tu habilidad como médico deja mucho que desear y tus diagnósticos están equivocados. ¡Mi esposo puede perfectamente! ¡Grande, grueso, largo y duradero!… Sí, ¡lo importante es que dura mucho!

«…»

La mirada de Ling Ziyao cambió de inmediato.

Lo observó ferozmente.

—¿Te acostaste con él?

Convencido de que aquel tenía que ser el motivo del repentino cambio de actitud de Shen Qing, Ling Ziyao adoptó una expresión como si fuera su propia pareja quien lo hubiera engañado.

—¡¿De verdad te acostaste con él?! ¡¡¡Solo estuve unos días de vacaciones!!!

—¿…?

Su grito dejó a Shen Qing completamente aturdido.

Espera.

¿Qué quería decir con eso?

¿Aquel hombre ni siquiera dudaba de si lo que acababa de decir era verdad?

¿No afirmaba que Gu Huaiyu no podía hacerlo?

…

Mierda.

Shen Qing respiró profundamente.

¿No sería que Gu Huaiyu… en realidad sí podía?

Antes, para engañar al dueño original y conseguir que aceptara estar con él, Ling Ziyao le había dado mucha «información» acerca de la supuesta incapacidad de Gu Huaiyu.

Había supuesto que el dueño original sería como, según él, la gran mayoría de los hombres del ambiente gay: alguien con muchas necesidades. Así que había intentado tentarlo aprovechándose de eso.

Ejem…

Aquí había que aclarar algo.

Aunque los gustos y la estética del dueño original fueran un poquitín peculiares, una cosa eran sus aficiones y otra su corazón: ¡sus sentimientos por su amor platónico nunca habían cambiado y tampoco era alguien desesperado por acostarse con cualquiera!

Precisamente por eso, cuando se enteró de que Gu Huaiyu supuestamente no podía hacerlo, el dueño original había sentido un enorme alivio y simplemente dejó de pensar en aquel aspecto del matrimonio.

Hasta que comprendió por completo las intenciones de Ling Ziyao.

Aunque todavía no había tomado una decisión, tampoco quería perder el apoyo del médico. Por eso empezó a fingir cierta resistencia mientras, de vez en cuando, correspondía ligeramente a sus desagradables insinuaciones.

…

Pensarlo seguía siendo un poco repugnante.

Pero si Ling Ziyao había estado engañando al dueño original desde el principio…

¿No significaba que aquello que el dueño original había temido antes sí podía hacerse realidad?

Después de todo, él y Gu Huaiyu eran esposos legalmente casados…

Ah, no, no, no.

Shen Qing se tocó la cintura y se aconsejó a sí mismo que dejara de imaginar tonterías.

¡Gu Huaiyu era alguien que tosía después de decir unas cuantas palabras!

¡Estaba a punto de morir! ¿Quién tendría ganas de pensar en esas cosas en semejante estado?

Además, aunque el «procesador» de ahí abajo pudiera seguir funcionando normalmente, ¡su resistencia física general definitivamente no sería suficiente!

Shen Qing recuperó la calma y su actuación se volvió todavía más estable.

Sabía perfectamente cómo hacer rabiar a un hombre desagradable y excesivamente seguro de sí mismo como aquel.

—Es mi esposo. ¿Qué tendría de raro que me acostara con él?

…

Fuera del gimnasio, la voz de Tian Yi sonó un poco incómoda.

—Jefe… ¿quiere que me retire?

Como guardaespaldas y asistente contratado especialmente por el señor Gu, Tian Yi tampoco había imaginado que acabaría escuchando algo tan… tan directo.

Se contuvo con todas sus fuerzas para no mirar hacia las piernas del señor Gu.

Suponía que las condiciones físicas de su jefe en ese aspecto no debían de ser malas, pero que en su estado todavía tuviera fuerzas para aquello…

¡El jefe realmente era digno de ser el jefe!

Aunque Shen Qing también pertenecía a la familia Shen, ¿cómo podía hablar de esas cosas con semejante franqueza?

Él, él, él…

Tian Yi consideró que definitivamente debía retirarse.

Gu Huaiyu también había abandonado, cosa poco habitual, su postura perfectamente erguida.

Tenía el cuerpo ligeramente inclinado, con un codo apoyado en la silla de ruedas y los dedos sosteniéndole la cabeza.

En un gesto extremadamente inusual en él, se llevó una mano a la frente.

Sin explicar nada, le dijo a su guardaespaldas:

—No hace falta.

De todas formas, todo era mentira.

Pero quizá Tian Yi estaba destinado a sentirse todavía más incómodo, porque desde el interior volvió a escucharse la voz clara del joven:

—Es mi esposo. ¿Qué tendría de raro que me acostara con él? Y te diré algo más: ¡fui yo quien se metió por iniciativa propia bajo sus mantas! Ah, por cierto, ¿cuánto duras tú? Mi esposo aguanta sesenta minutos de una vez. ¿Tú puedes?

Gu Huaiyu:

«…»

Ya no podía seguir escuchando.

Con sus largos dedos apoyados en la frente, Gu Huaiyu empezó a respirar con dificultad.

—Ve y sácalo de ahí.

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