Después de que el holgazán se convirtiera en papá de unos pequeños prodigios - Capítulo 102

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  4. Capítulo 102
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Justo cuando el camerino volvía a quedar en silencio, una voz aguda y estridente resonó de repente. Inmediatamente después, la puerta se abrió de golpe con un fuerte estrépito.

Un niño que apenas llegaba a la cintura de un adulto entró corriendo y le gritó de mal humor a los adultos que lo seguían:

—¡No me importa! ¡Ya no quiero actuar en esta serie! ¡Dile a mi… dile a mi tío!

Detrás de Xiao Miao iban dos personas que parecían asistentes, una mayor y otra más joven.

El miembro más joven del personal respondió de inmediato, visiblemente incómodo:

—Esto… joven señor Miao, será mejor que no haga un berrinche. Con el carácter del señor Xiao…

—¡No me importa! ¡No quiero quedarme aquí!

Xiao Miao, de cinco años, no prestó la menor atención a que hubiera otras personas en la habitación y siguió gritando:

—¡¿Por qué esa persona puede humillarme?! ¡Hasta dijo que no sirvo! ¡¿Cómo se atreve a decir que no sirvo?! ¡No me importa! ¡Ya no quiero actuar, quiero volver a casa!

—Joven señor.

Mientras el niño avanzaba llorando y desahogándose sin parar, los adultos que iban detrás de él permanecían impasibles.

El hombre de mayor edad, que parecía más bien un mayordomo, dijo inexpresivamente:

—¿Ya olvidó lo que el señor Xiao le repitió una y otra vez antes de regresar al país? Él «espera» que usted consiga un papel en esta serie.

Enfatizó deliberadamente la palabra «espera».

El hombre mayor miró al niño sin la menor intención de consolarlo. Solo había una advertencia en sus ojos.

—No olvide que el señor también «espera» que pueda aprovechar esta oportunidad para quedarse en China. Si ahora insiste en regresar, el señor se disgustará mucho.

Probablemente porque su tono era demasiado severo, el niño, que hacía un momento estaba gritando, se quedó callado.

Sin embargo, siguió llorando, con una expresión agraviada y angustiada.

En ese momento, la puerta volvió a abrirse y entró otro niño.

Parecía algo mayor que Xiao Miao y también venía acompañado por varios adultos.

Al ver las lágrimas en el rostro de Xiao Miao, apareció un desprecio evidente en los ojos del recién llegado. Luego les dijo a los adultos que lo seguían:

—¡Ya dije que no quería venir, pero mi mamá insistió en que viniera! ¡Hmph!

Aquel fuerte resoplido expresó por completo su descontento.

Por su ropa y apariencia, no era difícil darse cuenta de que eran precisamente los niños que se habían adelantado a Aozai y a quienes el director Xia acababa de entrevistar.

El niño que acababa de entrar se llamaba Yuan Heng y era el joven príncipe del Grupo Yuanjiu, uno de los principales patrocinadores de la nueva serie.

El adulto que iba detrás de Yuan Heng sonrió aduladoramente y trató de apaciguarlo:

—La señora solo quería que viniera a divertirse un poco. Si al joven señor no le gusta, podemos regresar ahora mismo.

—Hmph.

Yuan Heng murmuró con descontento:

—Mi mamá ni siquiera vino a acompañarme a la audición. ¿Qué tiene de divertido venir yo solo?

—Sí, sí, tiene razón.

La persona a su lado asintió obsequiosamente.

La actitud servil de los acompañantes de Yuan Heng contrastaba claramente con la postura erguida del hombre de mediana edad que acompañaba a Xiao Miao.

Al recordar que Xiao Miao había podido hacer una prueba más que él, Yuan Heng levantó el rostro y, prácticamente mirando al cielo con la nariz, dijo:

—Además, mi mamá solo tenía miedo de que me aburriera y quería que viniera a divertirme. No soy como cierta persona, a quien su familia obliga a debutar. Tan pequeño y ya tiene que salir a socializar por obligación.

—¡¿Qué dijiste?!

Xiao Miao, que ya se había quedado callado, volvió la cabeza de repente hacia Yuan Heng con los ojos enrojecidos.

Yuan Heng no le tenía miedo en absoluto. Le sacó la lengua.

—¿Crees que eres increíble solo porque hiciste una audición más que yo? No creas que no sé que tu tío normalmente te entrena muchísimo. Tu tío es una gran estrella y quiere que tú seas una pequeña estrella. Ay, qué pena me das…

—¡Di una palabra más y te destrozo la boca!

Xiao Miao ya no pudo soportarlo.

Se abalanzó directamente sobre Yuan Heng y los dos empezaron a pelear.

Shen Qing y Aozai, desde una esquina:

—…

Padre e hijo se miraron.

Ambos abrieron mucho los ojos y luego pusieron exactamente la misma expresión de quien estaba disfrutando de un buen chisme.

Los dos niños que se estaban peleando eran demasiado pequeños y, además, había muchos adultos a su alrededor, así que los separaron enseguida.

Xiao Miao se enfadó todavía más y rompió a llorar con fuerza.

Pero no se marchó.

Todavía tenía otra prueba dentro de un rato.

Yuan Heng, en cambio, fue prácticamente cargado y arrastrado fuera por las personas que lo acompañaban.

El joven señor se había criado durante mucho tiempo sin sus padres cerca y estaba demasiado consentido.

Aunque el emperador del cine Xiao pertenecía al mundo del entretenimiento —según la expresión antigua, era un actor—, llevaba diez años en la industria, incluso había ganado premios en Hollywood y nadie sabía qué clase de contactos tenía detrás.

¡No era alguien a quien una familia dedicada principalmente al negocio del alcohol pudiera permitirse ofender!

La puerta del camerino volvió a cerrarse.

Solo quedó Xiao Miao llorando desconsoladamente.

Por lo que acababan de discutir, Shen Qing ya había deducido que aquel pequeño probablemente era el sobrino de cierto emperador del cine.

Y acababa de preguntar quién era exactamente ese emperador del cine.

Se llamaba Xiao Hangying.

Shen Qing nunca había oído hablar de él, pero Lin Wenjue conocía un poco de su trayectoria.

Había debutado a los dieciocho años y, a los veinte, ya había ganado el premio a mejor actor de televisión.

Después había acumulado premios de actuación hasta completar un Grand Slam y finalmente había conseguido abrirse camino en Hollywood.

Sin embargo, después de ir a Hollywood, solo había interpretado dos papeles secundarios y, en los últimos dos años, prácticamente no se había vuelto a saber nada de él.

La industria nacional del entretenimiento había crecido rápidamente durante los últimos años y la renovación generacional era vertiginosa. Actores masculinos de calidad surgían uno tras otro.

El emperador del cine Xiao seguía teniendo admiradores y, de vez en cuando, sus antiguas obras volvían a mencionarse.

Pero como él permanecía en el extranjero y los paparazzi nacionales tampoco iban a perseguirlo hasta allí, su popularidad era bastante baja.

No había sido olvidado.

Pero tampoco…

Bueno, ni siquiera trabajaban en la misma empresa. ¿Para qué iba Lin Wenjue a seguir de cerca a una gran estrella como él?

Claro que ahora volvía a prestarle atención.

¡Porque el sobrino de aquella gran estrella se había colado delante de su joven señor!

Los admiradores del emperador del cine Xiao decían que era una persona indiferente a la fama, que solo se concentraba en sus obras, no generaba polémicas, no hacía marketing ni participaba en programas de variedades, y que por eso daba la impresión de haber «desaparecido».

Antes de aquello, Lin Wenjue se lo había creído.

Había pensado que, después de conseguir un Grand Slam y alcanzar la cima de su carrera, el emperador del cine ya no tenía ambiciones respecto a su posición dentro de la industria y realmente estaba concentrado en perfeccionar su arte.

Pero quién lo habría imaginado.

El emperador del cine Xiao seguía extendiendo sus manos hacia la industria nacional.

No solo utilizaba sus contactos para intentar meter a su sobrino en una producción.

¡Hasta se colaba en la fila!

Lin Wenjue casi murió de indignación.

¡Una gran estrella así no tenía nada de indiferente a la fama!

Sin embargo, Shen Qing consideraba que, como el emperador del cine Xiao seguía en el extranjero, quizá simplemente había enviado a su sobrino a la audición.

Era perfectamente posible que otras personas hubieran organizado por iniciativa propia que pasara antes y que Xiao Hangying ni siquiera estuviera enterado.

Juzgar su carácter únicamente por aquello sería demasiado precipitado.

Pero eso había sido antes.

Después de escuchar la conversación entre el sobrino del emperador del cine y los adultos que lo acompañaban, parecía que Xiao Hangying realmente tenía expectativas bastante altas para aquel niño…

Al mirar a Xiao Miao llorando como si el mundo se hubiera acabado, tan agraviado que no podía más, Shen Qing ni siquiera sabía qué decir.

Claro que, aunque le gustara observar el espectáculo, Shen Qing no iba a quedarse mirándolo descaradamente.

Era evidente que el niño se preocupaba bastante por su dignidad.

No sería bueno seguir observándolo.

Así que Shen Qing simplemente apartó la mirada y levantó una mano para bloquear también la vista curiosa de Aozai.

Le indicó que siguiera dibujando.

Escondido detrás de la gran mano de dedos largos de Shen Qing, Aozai volvió la cabeza y parpadeó mirando a su papá pequeño.

En realidad, quería muchísimo preguntar qué le pasaba a aquel gege pequeño.

Pero papá pequeño también le guiñó un ojo.

Y Aozai pareció comprender algo de repente.

Decidió no preguntar.

Bajó la cabeza y volvió a apoyarse en sus manitas para continuar dibujando.

En ese momento regresó corriendo el asistente del director que antes había hablado con Shen Qing y les indicó que ya podían ir preparándose.

—Todavía queda un pequeño actor haciendo la prueba y está a punto de terminar. Señor Shen, ya podemos ir.

El asistente caminaba apresuradamente, pero al hablar con Shen Qing seguía siendo extremadamente cortés.

Xiao Miao, que estaba a un lado, levantó bruscamente la cabeza al escucharlo.

Para ser más exactos, miró directamente a Aozai.

En sus ojos apareció una fuerte cautela mientras lo evaluaba.

El hombre de mediana edad que acompañaba a Xiao Miao se acercó y preguntó educadamente al asistente del director:

—Disculpe, joven, ¿nuestro Xiao Miao también debería ir con ustedes?

—Ah, esto… Si quieren venir, síganme.

Para ser sincero, como niño de cinco años, Xiao Miao ya actuaba bastante bien.

Incluso daba la impresión de haber recibido una formación considerable.

Pero el director Xia seguía pensando que no servía.

Siempre sentía que le faltaba algo.

Por eso nunca había elegido a Xiao Miao.

Y hacía apenas un momento, cuando el director Xia volvió a decidir que Xiao Miao no era adecuado, las personas que lo acompañaban habían hablado a solas con él sin que nadie supiera exactamente qué le dijeron.

Al final, consiguieron que le concediera una última prueba.

…Si seguían así, hasta el asistente del director empezaba a pensar que estaban siendo demasiado descarados.

Pero al mirar a Xiao Miao, con las lágrimas todavía en el rostro, tan delgado y bajito, también le daba bastante lástima.

Quizá precisamente por eso el director Xia había decidido concederle otra oportunidad…

Pero aquella vez, pasara lo que pasara, tendría que ir después del señor Shen y los suyos.

Al escuchar que ya iban a hacer la audición, Aozai se levantó del sofá y guardó de paso su pequeña tabla de dibujo.

Acababa de abrazarla contra el pecho cuando el gege pequeño que hacía un momento había estado llorando tan fuerte se acercó y le preguntó:

—¿Qué estás haciendo?

Aozai percibió la curiosidad en sus ojos y respondió:

—¡Aozai eztá… dibujando!

—¿Dibujando? ¿Por qué dibujas?

Xiao Miao inclinó la cabeza, desconcertado.

Aozai ya le había entregado la pequeña tabla de dibujo a la abuela Zhang.

Al escuchar aquella pregunta, se quedó paralizado.

Todo su cuerpecito redondo se congeló como si se hubiera trabado.

La razón era sencilla.

Hacía muchísimo tiempo que nadie le preguntaba por qué quería hacer algo.

En casa, Aozai simplemente hacía lo que quería hacer.

Y si no existían las condiciones necesarias, sus papás se las creaban rápidamente.

Así que, cuando de repente alguien le preguntó por qué hacía aquello, Aozai se quedó confundido.

Pero, pensándolo detenidamente…

¡No había ningún porqué!

—¡Porque a Aozai le guzta!

Xiao Miao:

—¿Te gusta?…

Xiao Miao parecía querer preguntar algo más, pero el niño regordete, blanco y tierno que tenía delante, parecido a una pequeña bolita, ya había dicho:

—Me voy a la audizión. Noz vemoz luego.

Dicho eso, corrió con sus pasitos rápidos y tomó de la mano al hombre que estaba junto a él.

Y aquella pequeña bolita incluso llamó a ese hombre «papá pequeño».

…Papá.

Los labios de Xiao Miao se movieron ligeramente.

De repente sintió muchísima envidia de aquel pequeño gordito.

Él también quería poder llamar «papá» a alguien en público.

Y, además…

el pequeño gordito tenía a su papá acompañándolo a la audición.

Él solo tenía a su tío.

Xiao Miao miró una última vez al papá del pequeño gordito.

Lo primero que pensó fue que aquel tío era muy alto.

Su propio tío tampoco era bajo, pero las personas que normalmente acompañaban a Xiao Miao medían alrededor de un metro setenta y cinco.

Xiao Miao ya estaba acostumbrado al ángulo con el que tenía que levantar la cabeza para mirarlas.

Pero para mirar a aquel tío todavía más alto tenía que alzar mucho más el rostro.

Entonces vio claramente su cara.

Muy blanca.

Muy hermosa.

A primera vista, Xiao Miao incluso sintió que aquel tío era más guapo que el suyo…

.

La audición de Aozai transcurrió sin problemas.

De hecho, fue todavía más sencilla de lo que su papá pequeño había imaginado.

Shen Qing no estaba especialmente preocupado por el desempeño de Aozai.

Sin embargo, al enterarse de que ni siquiera Xiao Miao, quien había sido entrenado especialmente para actuar por un emperador del cine, cumplía con los requisitos, Shen Qing había empezado a sentirse un poco confundido.

No sabía exactamente qué criterio utilizaba el director Xia para elegir a sus actores.

Así que tampoco podía descartar que Aozai actuara muy bien pero, aun así, el director no lo considerara adecuado.

Sin embargo, al final Aozai fue elegido sin ningún problema.

Xiao Miao, que había estado esperando el resultado a un lado, mostró inmediatamente una expresión de resentimiento y frustración al escucharlo.

Miró al director Xia con incredulidad.

Después volvió a mirar al hombre de mediana edad que lo acompañaba.

Y aquella vez su expresión se transformó directamente en terror.

El director Xia se acercó al hombre para explicarle.

Consideraba que el pequeño Gu Ao tenía más naturalidad y vivacidad.

Xiao Miao, por su parte, actuaba muy bien.

Pero utilizaba demasiadas técnicas.

Muchas veces ya ni siquiera parecía un niño de cinco años.

Después de escuchar la explicación, el hombre de mediana edad no dijo nada.

Solo asintió.

—Le transmitiré fielmente este comentario al señor Xiao.

Director Xia:

—…

Después de dudar un momento, añadió:

—Todos comprendemos que el emperador del cine Xiao sea muy exigente consigo mismo y que tenga grandes expectativas para el niño. Pero Xiao Miao solo tiene cinco años. Todavía ni siquiera sabemos si en el futuro querrá seguir este camino. Creo que sería mejor no presionarlo demasiado.

El hombre de mediana edad sonrió.

Parecía casi una sonrisa fría, pero su tono siguió siendo cortés.

—También le transmitiré eso al señor Xiao.

Director Xia:

—…Ay.

Xia Zhengtian suspiró.

Desde antes ya había sentido que Xiao Miao no era adecuado para actuar.

En cuanto entrabas en contacto con aquel niño, percibías que emocionalmente estaba demasiado reprimido.

Además, tenía demasiados vicios técnicos.

Le resultaba realmente difícil liberar sus emociones de forma natural.

Y ahora que volvían a encontrarse, Xia Zhengtian sentía que aquella represión emocional se había vuelto todavía más intensa.

Pero, al final, Xiao Miao seguía siendo el sobrino del emperador del cine Xiao.

Ni siquiera sabía quiénes eran sus padres.

No podía entrometerse en asuntos familiares ajenos.

Además, quienes acompañaban a Xiao Miao eran únicamente personas del entorno de Xiao Hangying.

Ni siquiera podía reunirse con la gran estrella para hablar directamente con él.

Aunque quisiera aconsejarlo, no tenía a quién aconsejar.

Por un lado, le parecía una lástima lo que ocurría con Xiao Miao y no podía evitar sentir pena por él.

Pero cuando recordó que acababa de descubrir a un pequeño actor adorable, el ánimo de Xia Zhengtian mejoró inmediatamente.

Mientras ellos hablaban, Xiao Miao ya estaba mirando al pequeño gordito y regordete que se encontraba enfrente.

Shen Qing reparó en la mirada del niño y se movió ligeramente para colocarse delante de Aozai.

No sabía si era imaginación suya.

Pero tenía la sensación de que la mirada del sobrino del emperador del cine hacia su cachorro estaba llena de resentimiento y malicia.

En realidad, si se ignoraban su mirada y su expresión, Xiao Miao también era bastante delicado y adorable.

Pero…

Aquella mirada.

Era difícil imaginar que pudiera aparecer en los ojos de un niño de cinco años.

Incluso a un adulto le producía escalofríos.

Shen Qing no quería que Aozai percibiera aquella hostilidad.

Por eso se colocó delante de él.

Sin embargo, Xiao Miao corrió directamente hacia ellos.

Se detuvo frente a Aozai y lo miró fijamente.

—¿Por qué estabas dibujando antes?

Xiao Miao era más alto que Aozai, así que lo miraba desde arriba.

Como había corrido directamente hacia ellos, Shen Qing ya no podía bloquearlo.

Y tampoco podía hacerle nada a un niño de cinco años.

Aozai, en cambio, ni siquiera reparó en la mirada ni en la actitud del otro.

Como Xiao Miao había preguntado, simplemente respondió:

—¡Porque a Aozai le guzta!… ¿Eh? Pero Aozai ya conteztó eza pregunta. ¿Por qué el gege pequeño pregunta otra vez?

Sus grandes ojos se movieron de un lado a otro mientras examinaba cuidadosamente al gege pequeño que tenía delante.

Sospechaba seriamente que quizá no tenía muy buena memoria.

Xiao Miao miraba a Aozai desde arriba.

Aozai miraba a Xiao Miao con una mezcla de extrañeza y compasión.

Aunque Xiao Miao tenía la ventaja de la altura, por un instante ninguno de los dos niños perdió frente al otro en presencia.

Xiao Miao:

—…

Su rostro se puso rojo de rabia.

—¡Imposible! Dibujar tiene que estar relacionado con la audición… Dime la verdad. ¿Pasaste la audición porque estabas dibujando?

Aozai abrió todavía más los ojos, completamente desconcertado.

—¿Da?

La lógica de los niños podía tomar caminos realmente peculiares.

Incluso Xiao Miao, que claramente era mucho más precoz que otros niños, no era una excepción.

Había decidido que dibujar era una especie de secreto para aprobar la audición.

Después de todo, justo antes de entrar, aquel pequeño había estado dibujando.

Para Xiao Miao, aquello era una situación completamente extraña.

En su casa, su tío no le permitía hacer nada que no estuviera relacionado con aprender actuación.

Si dibujaba, era porque necesitaba interpretar a alguien que dibujaba.

Xiao Miao estaba convencido de que el pequeño gordito había utilizado algún método para hacer trampa.

Por eso había venido a enfrentarlo.

Pero Aozai tampoco estaba dispuesto a aceptar semejante acusación.

Su radar para detectar hostilidad volvió a activarse.

—Aozai pazó la audizión y no tiene nada que ver con dibujar.

A su corta edad, Aozai todavía no conocía la palabra «trampa».

Pero sí comprendía una cosa:

él no había hecho nada deshonesto.

Y Aozai nunca se quedaba quieto permitiendo que lo atacaran.

—Mi gege dijo que, zi alguien tiene éxito, hay una razón para que tenga éxito. No hay que eztar penzando ziempre que uzó alguna fuerza de afuera… ¡Y tampoco hay que ver que otra perzona tuvo éxito y penzar que uzó alguna fuerza de afuera!

La pequeña voz de Aozai resonó fuerte y clara.

—Mi gege dijo que zi uno fracaza, entoncez debe zer porque todavía hay algo en lo que… mmm… todavía no ez lo bastante bueno.

—¿Tu gege?

Xiao Miao se había quedado aturdido escuchando cómo un niño pequeño lo sermoneaba con tanta seriedad.

Cuando finalmente reaccionó y comprendió que acababan de darle una lección, se indignó.

—¿Quién es tu gege?

Aozai:

—Mi gege… ez mi gege~

Xiao Miao:

—…

Por un instante sospechó que aquel niño estaba fingiendo ser tonto a propósito.

Todavía quería decir algo, pero el hombre de mediana edad que estaba detrás de él ya lo llamó:

—Joven señor, debemos irnos.

Al escucharlo, Xiao Miao enderezó la espalda por reflejo.

Su tío había dicho que, incluso después de fracasar, debía abandonar el escenario con dignidad.

No podía avergonzarse.

Y él ya había conseguido que le concedieran varias oportunidades.

Hasta el propio Xiao Miao sentía que se había quedado insistiendo de una forma bastante descarada.

Pero al pensar en el castigo que su tío le impondría cuando regresara por no haber conseguido el papel…

La expresión agraviada y resentida de Xiao Miao se intensificó.

Finalmente se marchó casi hecho una furia.

La conversación entre los niños también había llamado la atención del director Xia y los demás.

Cuando Xiao Miao y su gente se marcharon, Xia Zhengtian preguntó:

—¿Qué es eso de dibujar?

Después de preguntar un poco, descubrió que Aozai había estado dibujando con sus pequeños crayones al óleo justo antes de la audición.

Simplemente porque le gustaba dibujar.

Combinándolo con el aspecto vivaz y adorable del niño, bastó con que los trabajadores imaginaran a Aozai concentrado en sus dibujos para que sus corazones se derritieran.

Realmente…

Uno era un niño que estaba extremadamente nervioso y decidido a conseguir el papel a toda costa, aunque en el fondo siguiera siendo apenas un cachorro.

El otro hacía todo únicamente como un juego.

Pero jugaba con absoluta seriedad.

La sensación que transmitían los adultos que rodeaban a aquellos dos niños era completamente diferente.

Por supuesto, nadie estaba diciendo que Xiao Miao fuera un mal niño.

Al final, la forma en que un niño se comportaba y la impresión que transmitía estaban directamente relacionadas con su educación y su ambiente familiar.

Era evidente que encontrarse con un padre como el profesor Shen era algo muy afortunado.

Los demás trabajadores también sentían cierta tristeza por la situación de Xiao Miao.

Pero, igual que el director Xia, enseguida concentraron mucha más atención en el adorable Aozai.

No pudieron evitar elogiarlo y quisieron ver sus dibujos.

Aozai no era tacaño ni tímido.

Como los tíos y tías querían verlos, sacó su pequeño cuaderno y se los enseñó a todos.

Además, como recuerdo, Aozai les regaló unas pequeñas tarjetas que había dibujado personalmente a modo de tarjetas de presentación.

En ellas había escrito el carácter «嗷».

El adorable carácter «嗷» extendía sus trazos por la tarjeta como si enseñara garras y colmillos.

En cambio, el pequeño Aozai que entregaba aquellas tarjetas a los tíos y tías era suave, obediente y precioso como una figurita de jade.

—¡Dios mío! ¡¿Cómo puede existir un bebé tan adorable?!

Una de las tías del equipo de producción estaba a punto de derretirse por completo.

Al mismo tiempo, todos estaban muy contentos.

Porque durante el período siguiente podrían trabajar con aquel adorable bebé.

—¡Yei, trabajo!

Al escuchar la palabra «trabajo», Aozai levantó dos deditos formando una «V».

Normalmente, Aozai se dedicaba principalmente a jugar.

Pero, al mismo tiempo, seguía avanzando con absoluta determinación hacia el objetivo que se había impuesto:

convertirse en un pequeño emperador del cine…

o, como mínimo, convertirse en un pequeño camarada conocido dentro de la industria.

¡Y después impulsar a su papá pequeño hasta la cima!

Aunque sus deditos eran tan cortos que desde lejos ni siquiera podía distinguirse qué gesto estaba intentando hacer, era demasiado adorable.

Los trabajadores que lo rodeaban volvieron a llenarlo de elogios:

—Aozai es increíble. ¡Hasta quiere impulsar la carrera de su papá pequeño! Profesor Shen, ¡qué afortunado es usted!

Shen Qing también sonrió brillantemente.

No porque, como pescado salado que quería vivir tumbado, le hiciera especialmente feliz tener un cachorro que pudiera mantenerlo cuando fuera viejo.

Sino porque Aozai estaba muy feliz en aquel momento.

La mirada con la que Shen Qing contemplaba a su bebé estaba llena de una luz brillante, rebosante de cariño y apoyo.

La diferencia era enorme.

Y todos los trabajadores podían percibirla.

Al recordar a Xiao Miao, que acababa de marcharse enfurecido, el joven asistente del director Xia no pudo evitar suspirar:

—Si el emperador del cine Xiao tuviera una mentalidad tan estable y positiva como la suya, su niño tampoco habría acabado así.

Al escuchar aquello, Shen Qing simplemente volvió a sonreír con cortesía.

No hizo ningún comentario.

Después llevó a Aozai a hablar con el director Xia sobre el trabajo que vendría a continuación.

—Oye, escuché que Xiao Miao en realidad es el hijo ilegítimo del emperador del cine Xiao. ¿Ustedes no han oído ese rumor?

—…¿Ah?

—¿De verdad no lo saben? El emperador del cine Xiao y cierto joven señor de la familia Gu de Huacheng… ¡tienen una relación bastante profunda!…

.

Durante el período en que estudiaba actuación y analizaba el guion, Shen Qing no estaba demasiado ocupado, pero ocasionalmente todavía tenía que asistir a algunos eventos.

Aquel día participaba en una famosa gala de moda de la industria:

la Noche de Huacheng.

Aunque la llamaban gala, en realidad se había convertido prácticamente en un enorme banquete social.

Muchísimas personas de la industria recibían invitaciones.

Originalmente había sido organizada por veteranos muy respetados, tanto por su ética como por su trayectoria artística, con el objetivo de fortalecer las relaciones dentro de la industria y promover juntos el desarrollo del cine y la televisión nacionales.

Con el tiempo, terminó convirtiéndose en una gran fiesta de contactos.

Además de grandes actores y estrellas nacionales e internacionales, también asistían numerosas figuras importantes del mundo empresarial.

En teoría, Shen Qing, como joven estrella que acababa de recuperar su popularidad, todavía no tenía suficiente estatus para recibir una invitación a una gala de moda semejante.

Sin embargo, era el embajador global de las joyas SMB y también el embajador anual de cierta marca de ropa de alta costura.

Y las marcas que representaba eran precisamente algunos de los patrocinadores de aquella gala.

Así que Shen Qing recibió naturalmente una invitación.

Para él, aquello no era más que otro trabajo.

Después de todo, allí se reunían muchas figuras importantes y mujeres adineradas.

Las grandes marcas no solo habían preparado desde hacía tiempo vitrinas de exposición dentro del recinto.

Naturalmente, sus artistas colaboradores también tenían que competir por destacar, proyectar una buena imagen para las marcas que representaban y, de paso, ampliar su promoción.

Por eso, una semana antes, sus queridos patrocinadores ya le habían enviado ropa de alta costura y joyas.

El día de la gala, cuando finalmente llegó al lugar, Shen Qing casi quedó deslumbrado por tantos hombres y mujeres hermosos arreglados meticulosamente.

Pero, objetivamente hablando, su trabajo seguía siendo bastante sencillo.

Antes de salir, un estilista se había ocupado un poco de su maquillaje y peinado.

Después se puso la ropa de alta costura proporcionada por la marca, se colocó las carísimas joyas, bajó del auto, caminó por la alfombra roja, apareció frente a los medios y cooperó con las fotografías.

Todo el tiempo que tenía asignado para posar era de apenas dos minutos.

Ni uno más.

Después bajó de la alfombra roja y entró al jardín interior donde se encontraba el recinto principal.

Para entonces, más de la mitad de su trabajo ya estaba terminado.

Los periodistas comunes del entretenimiento no podían entrar al jardín interior.

Shen Qing tampoco conocía a sus colegas ni a los demás grandes empresarios presentes.

Aunque todavía debía mantener su porte como un pavo real exhibiendo las plumas, socializar ocasionalmente, cooperar con fotografías y grabaciones, aceptar entrevistas y evitar avergonzar a sus queridos patrocinadores…

en términos generales, lo único que le quedaba por hacer era esperar a que terminara el banquete.

Además, el experimentado asistente Li lo acompañaba durante todo el evento.

Así que Shen Qing tampoco tenía que sentirse incómodo ni sufrir por su falta de habilidad social.

Y, para colmo, allí se encontró con alguien conocido.

El joven señor Shen Yuan.

Según Shen Yuan, su padre lo había capturado para obligarlo a asistir.

Después de todo, aquello era la Noche de Huacheng.

Además de estar llena de celebridades, también era una excelente oportunidad para socializar dentro de los círculos de la alta sociedad de Huacheng.

Prácticamente todos los jóvenes de segunda y tercera generación de las grandes familias asistían.

Así que el padre de Shen Yuan lo había mandado allí a hacer contactos.

Sin embargo, Shen Qing siempre tenía la impresión de que Shen Yuan en realidad había venido acompañando a su viejo amor, Lu Jingyi.

Después de todo, como protagonista gong y protagonista shou de la novela original, aquellos dos tenían una relación profunda y eran prácticamente inseparables.

Era normal.

Al verse descubierto, Shen Yuan tampoco se avergonzó.

Soltó una risita y le preguntó a Shen Qing:

—¿El tuyo no vino?… Bueno, tiene sentido. Probablemente él no asistiría a un evento así.

Aunque una gala de moda llena de grandes celebridades fuera animada y quienes podían asistir parecieran muy prestigiosos, aparentemente seguía sin ser suficiente para hacer que aquella persona se dignara a presentarse.

Además, Shen Yuan nunca había oído que Gu Huaiyu hubiera asistido anteriormente a un evento parecido.

Shen Qing respondió de manera un poco vaga:

—Mmm… está cuidando a los niños.

—¡¿Guau?!

Shen Yuan se lanzó hacia él emocionado.

Si no hubiera tenido miedo de que los fotografiaran por accidente y si nadie junto a Shen Qing lo hubiera detenido, probablemente ya lo habría abrazado.

—¿De verdad? ¿El gran jefe está cuidando a los niños?

Shen Qing asintió.

En efecto, estaba cuidando a los niños.

Al ver su reacción y mirar también a la persona que parecía un asistente junto a Shen Qing, Shen Yuan sintió todavía más envidia.

No pudo evitar decir:

—Qingqing, comparado con la última vez que nos vimos, ¡ahora pareces todavía más distinguido! ¡Y también estás más guapo!

La última vez que se habían visto había sido durante aquella reunión después del regreso de Shen Yuan a Huacheng.

Después, Shen Yuan había estado ocupado con su propia carrera y también había acompañado al emperador del cine Lu de un lado a otro durante sus rodajes.

Había pasado muy poco tiempo en Huacheng y no habían vuelto a encontrarse.

Eso sí, hablaban con frecuencia por WeChat.

Como Shen Qing lo había sustituido en aquel matrimonio arreglado, Shen Yuan siempre se había sentido muy culpable y había intentado encontrar oportunidades para ayudarlo a regresar a la industria.

Pero cada vez que le ofrecía algo, Qingqing lo rechazaba cortésmente.

Más adelante, Shen Qing incluso había dejado claro que solo quería ser un pescado salado.

Al final, Shen Yuan hasta se había sentido avergonzado de seguir ofreciéndole trabajo.

Quién habría imaginado que Shen Qing volvería a hacerse famoso gracias al antiguo drama histórico romántico que había filmado años atrás.

Shen Yuan incluso había hablado con él por WeChat sobre aquello, diciendo que Shen Qing simplemente había nacido destinado a ser famoso y que no podía escapar de ello por mucho que lo intentara.

Sin embargo, Shen Yuan únicamente sabía que Shen Qing había recuperado su popularidad.

No esperaba que su estado actual fuera tan bueno.

¡El gran jefe se quedaba en casa cuidando a los niños mientras Qingqing salía a trabajar!

¡Y ni siquiera era porque necesitaran que Qingqing ganara dinero para mantener a la familia!

…Durante aquel último período, todo el mundo estaba prestando atención a Gu Huaiyu y a la disposición y los movimientos de todas las empresas que estaban bajo su control.

Porque Gu Huaiyu, después de mantenerse inactivo durante dos años, recientemente había vuelto a reorganizar sus fuerzas y a realizar grandes movimientos.

Parecía estar recuperando poco a poco los intereses que otras familias se habían repartido durante su ausencia.

La sensación era como si un león hubiera estado dormido.

Algunas aves habían empezado a piar a su alrededor y a utilizar su pelaje para construir nidos junto a él.

Incluso habían creado toda una cadena industrial y un ecosistema completo, y hasta buscaban oportunidades para dominar toda la pradera.

Pero un día, de repente, el león despertó.

Las aves ya no podían utilizar su pelaje ni su olor para protegerse.

Incluso podían acabar siendo perseguidas por el propio león para que devolvieran lo que habían tomado.

¿Cómo iban aquellas aves a no prestar atención a los pensamientos y movimientos del león?

Claro que todo aquello se lo había contado Lu Jingyi a Shen Yuan.

El padre de Shen Yuan, jefe de la familia Shen, se negaba rotundamente a admitir que su familia fuera una de esas «aves».

Tampoco admitía que hubieran estado aprovechándose del presidente Gu y después hubieran intentado monopolizar beneficios a su costa.

Como mucho, reconocía que la familia Shen sentía una profunda cautela hacia Gu Huaiyu.

Y el punto clave para determinar hasta qué grado le temían era uno:

¿cómo se encontraba realmente la salud de Gu Huaiyu?

Anteriormente, todos habían pensado que estaba a punto de morir.

Incluso Lu Jingyi, el verdadero joven señor que ya había sido reconocido por la familia Lu, prestaba atención a su estado físico.

Shen Yuan había escuchado decir a Lu Jingyi que, si Gu Huaiyu desaparecía, las fuerzas de Huacheng se redistribuirían.

Cuando llegara ese momento, él podría encontrar la oportunidad adecuada y aprovecharse del conflicto entre los demás.

Pero si Gu Huaiyu seguía existiendo…

entonces todos podían lavarse la cara, irse a dormir y fingir que nunca había ocurrido nada.

Recordando lo que Lu Jingyi le había contado, Shen Yuan movió ligeramente los labios.

Pero al final no le preguntó nada a Shen Qing sobre el estado actual del presidente Gu.

Ni una sola palabra.

A Shen Yuan no le interesaban las guerras empresariales.

Sabía vagamente que su padre estaba colaborando con otros miembros de la familia Gu para jugar una partida de ajedrez…

una partida dirigida exclusivamente contra Gu Huaiyu.

Pero su conciencia siempre le decía que calcular de aquella manera contra una persona y vigilar cuándo iba a morir era algo realmente desagradable.

¡Y Gu Huaiyu también pertenecía a la familia Gu!

Además, Shen Qing lo había ayudado sustituyéndolo en aquel matrimonio arreglado.

Shen Yuan jamás podría sonsacarle información a su buen amigo, que lo había ayudado de esa manera.

Ni siquiera por el futuro y la carrera de Lu Jingyi.

Aunque él personalmente sí sentía muchísima curiosidad por saber cómo estaba actualmente el hombre de Shen Qing…

solo por curiosidad.

Pero como aquel era un período especialmente delicado, Shen Yuan decidió no preguntar absolutamente nada.

Eso sí.

A partir del excelente estado de ánimo y aspecto de Shen Qing, podía deducir que la salud del presidente Gu últimamente probablemente…

¿realmente estaba bastante bien?

¡Después de todo, Qingqing parecía estar de muy buen humor!

A diferencia de muchas personas que esperaban que algo malo ocurriera en aquella familia, Shen Yuan, al ver a Shen Qing así, se sintió sinceramente feliz y aliviado.

Ya que no iba a curiosear sobre el estado del presidente Gu, consideró que al menos podía preocuparse por la situación reciente de su buen amigo.

Por ejemplo…

¿cómo era su vida matrimonial con el presidente Gu?

Así que Shen Yuan volvió a intentar acercarse instintivamente para agarrarse de Shen Qing.

Y una vez más fue detenido por el asistente que estaba a su lado.

—…

Shen Yuan sabía que lo hacía para proteger a Shen Qing.

Pero también le parecía un poco exagerado…

¿No estaba siendo demasiado sensible?

Finalmente volvió la cabeza y miró formalmente al asistente de Shen Qing.

El asistente ya se había disculpado:

—Lo siento, joven señor Shen.

Shen Yuan no se enfadó.

Solo seguía sintiendo que no entendía por qué lo detenía.

Al mismo tiempo, aquel hombre le resultaba un poco familiar.

Parecía haberlo visto antes.

Así que no pudo evitar preguntarle a Shen Qing:

—¿Este señor es tu asistente?

El hombre vestido con un impecable traje sacó por iniciativa propia una tarjeta de presentación y se la entregó a Shen Yuan.

—Mi apellido es Li. Soy el asistente especial del presidente Gu y, actualmente, también ejerzo como representante del profesor Shen.

—…¿El asistente del presidente Gu?

Shen Yuan empezó a parpadear frenéticamente.

¡Finalmente lo recordó!

¡Con razón aquel hombre le resultaba tan familiar!

¡Lo había visto antes!

Durante los últimos dos años, Gu Huaiyu apenas había salido y la mayoría de los asuntos externos habían sido gestionados y coordinados personalmente por el asistente Li.

Así que Shen Yuan ya había visto a aquel hombre.

Y, según recordaba, más de una vez.

…Una persona así equivalía prácticamente a ser la mano derecha de Gu Huaiyu.

Entonces…

¿el presidente Gu había enviado a su propia mano derecha para trabajar como representante de Qingqing?

…

¡Eso era prácticamente lo mismo que si el propio presidente Gu hubiera venido!

La mirada de Shen Yuan empezó a vagar hasta terminar posándose sobre Shen Qing.

De repente sintió que ya ni siquiera necesitaba preguntar cómo era la vida matrimonial del profesor Shen.

¡Obviamente era increíblemente feliz!

¡El presidente Gu prácticamente lo estaba consintiendo hasta llevarlo al cielo!

Shen Yuan, por su parte, parecía algo demacrado últimamente.

En primer lugar, su padre todavía no aceptaba a Lu Jingyi.

En segundo lugar, el jardín de infancia estaba de vacaciones de verano y el sobrino de Lu Jingyi prácticamente vivía con ellos durante aquel período.

Y aquel niño seguía sin llevarse bien con Shen Yuan.

Aunque Shen Yuan no tenía que cuidarlo y ni siquiera lo veía con demasiada frecuencia, la madre del pequeño había sido la única hermana que había cuidado y tratado bien a Lu Jingyi durante su infancia.

La hermana de Lu Jingyi había muerto.

Y aquel niño era el único familiar en el mundo que Lu Jingyi realmente llevaba en el corazón.

Por eso Shen Yuan seguía queriendo llevarse bien con él.

Pero la realidad era que lo único que percibía del niño era hostilidad.

…El joven señor Yuan, que durante toda su vida solo había sido querido y tratado como el centro del universo, descubrió por primera vez que en realidad no tenía ni idea de cómo ganarse el afecto de alguien.

—Mmm… La sinceridad siempre es el arma definitiva —dijo Shen Qing después de escuchar su problema.

Pensando en su propia relación con sus cachorros, Shen Qing no consideraba que hubiera hecho nada especialmente extraordinario aparte de preocuparse sinceramente por ellos.

Así que tampoco podía ofrecer demasiada experiencia.

En la novela original, el sobrino del emperador del cine Lu era precisamente uno de los protagonistas de la segunda mitad de la segunda parte.

Era un personaje muy importante.

Aunque aquel año apenas tenía cinco años, la obra dedicaba bastante espacio a su infancia y a su trasfondo.

Sin embargo, las experiencias del cachorro durante sus primeros años se narraban en la primera parte.

Shen Qing no había leído demasiado aquella sección, así que tampoco conocía bien su personalidad.

Aun así, intentó analizar la situación para Shen Yuan.

—Quizá el sobrino del emperador del cine Lu cree que le quitaste a su tío. En realidad, los niños piensan de una manera bastante sencilla. Solo tienes que hacerle entender que, en el futuro, no solo su tío seguirá queriéndolo, sino que habrá una persona más que también lo querrá. Quizá con eso sea suficiente.

Shen Yuan escuchó con atención.

Parpadeó y casi volvió a abalanzarse sobre Shen Qing para abrazarlo.

—¡Qingqing, lo que dices tiene muchísimo sentido!

Hasta entonces, Shen Yuan solo había pensado que aquel niño no lo quería.

Eso lo hacía sentirse herido y triste.

Aunque nunca se lo había contado a Lu Jingyi, aquella vulnerabilidad siempre había existido.

Y cuando él se mostraba vulnerable, Lu Jingyi naturalmente se preocupaba por él.

Quizá precisamente por eso el cachorro sentía que Shen Yuan le había arrebatado la atención de su tío.

Pero, en realidad, Shen Yuan tampoco era tan frágil.

¡Simplemente no estaba acostumbrado a que alguien no lo quisiera!

Ante su entusiasmo, Shen Qing agitó una mano, indicando que no era para tanto.

En aquel entonces, Shen Qing había tratado bien a sus dos cachorros porque había conocido el sufrimiento por el que habían pasado.

Sus destinos eran bastante parecidos.

En esas circunstancias, Shen Qing simplemente no podía soportar verlos sufrir.

Pero Shen Yuan había crecido rodeado de cariño.

Todo el mundo lo quería.

Nunca había sufrido verdaderos reveses.

Así que era perfectamente normal que no pudiera comprender el dolor de otras personas.

Una persona así era pura como una hoja de papel en blanco.

A veces tan blanca y limpia que incluso despertaba envidia.

Pero por algo era el protagonista shou de la novela.

Aunque no conociera demasiado bien las dificultades del mundo, el joven señor Shen respetaba los sentimientos ajenos y también se esforzaba por comprenderlos.

Solo por aquella bondad y amplitud de corazón, Shen Qing consideraba que era una persona con quien valía la pena relacionarse.

Y, objetivamente hablando, tampoco era extraño que Shen Yuan siempre hubiera tenido excelentes relaciones interpersonales.

Como mínimo, era generoso, no tenía malas intenciones ni hacía distinciones entre las personas.

Trataba bien a todo el mundo por igual.

Ser un amigo común de alguien así resultaba muy cómodo.

Mientras uno no intentara poseerlo exclusivamente como Lu Jingyi o el Shen Qing original, básicamente no habría ninguna incomodidad.

Después de todo, era el tipo de persona a quien podías darle la espalda con absoluta tranquilidad.

Por eso Shen Qing también estaba dispuesto a conversar con él.

—Claro que, si quieres tratar bien a alguien, aunque sea un niño, debería ser porque «te agrada y sinceramente quieres llevarte bien con él». Si lo haces para complacer al emperador del cine Lu o para evitar ponerlo en una situación difícil, entonces creo que estarías sacrificándote a ti mismo. Joven señor, primero tienes que complacerte a ti mismo.

Shen Qing lo dijo con absoluta sinceridad.

Era igual que cuando él trataba bien a sus cachorros.

Nunca había sacrificado su propia felicidad para hacerlo.

Para Shen Qing, aquella era la premisa fundamental.

Los sentimientos reprimidos de un adulto seguían siendo sentimientos reprimidos.

Y una relación sostenida mediante represión y sacrificio personal, al final, seguía teniendo muy pocas posibilidades de convertirse en una relación armoniosa.

Al contrario.

Solo cuando el adulto no se sentía agraviado podía el niño relajarse y ser feliz.

Duoduo era un ejemplo.

Aozai también.

Si Shen Qing se obligara todos los días a ganarse puntos de afecto frente a los cachorros y sacrificara su propio tiempo y sus intereses únicamente para acompañarlos…

Duoduo y Aozai probablemente solo lo mirarían con indiferencia y extrañeza.

Y después intentarían mantenerse lo más lejos posible.

¡Los niños eran muy sensibles e inteligentes!

—…Guau, Qingqing.

Shen Yuan se quedó completamente aturdido.

—Cuando me diste esa idea hace un momento solo pensé que eras muy inteligente. Pero ahora… Dios mío, ¡solo quiero decir que eres prácticamente un dios!

La exclamación de Shen Yuan no era exagerada ni dramática.

¡Realmente lo sentía así!

Decir que debía hacerle sentir al niño que había otra persona que también lo quería era fácil de comprender.

Pero, en aquel instante, Shen Yuan todavía había sentido cierta incomodidad.

Porque…

¿y si él no quería a ese niño que siempre le ponía las cosas difíciles y lo hacía quedar en ridículo?

Entonces Qingqing le había dado la respuesta.

Primero debía quererse a sí mismo.

Primero complacerse a sí mismo.

No obligarse ni agraviarse.

Y solo después pensar en el problema del niño.

Aquella manera de verlo hizo que Shen Yuan se sintiera muchísimo más relajado.

¡Exacto!

Para empezar, tampoco era él quien estaba criando a aquel cachorro.

Ni siquiera necesitaban verse con frecuencia.

Entonces…

¿para qué imponerse toda aquella presión invisible?

No tenía por qué adular al niño sin motivo.

Solo debía vivir bien su propia vida.

Quizá, precisamente así, el sobrino de Lu Jingyi acabaría sintiéndose más tranquilo.

¡Y entonces todos saldrían ganando!

—De verdad, muchas gracias, Qingqing.

Mientras hablaba, Shen Yuan intentó por tercera vez darle un abrazo.

Pero al ver al representante que estaba junto a Qingqing…

se contuvo.

Ya lo había percibido claramente.

El asistente Li había estado todo el tiempo evitando que tuviera cualquier clase de contacto físico con Qingqing.

Y ni siquiera era porque temiera que los periodistas los fotografiaran.

Porque era evidente que los periodistas ya no estaban por allí.

Sin embargo, la mirada con la que el asistente Li observaba a Shen Yuan…

seguía completamente alerta.

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