Después de que el Emperador del Cine codiciara al hermoso carne de cañón - Capítulo 68
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- Capítulo 68 - Nuevo trabajo
—No te metas… No te metas en lo que pasa entre él y yo. No estoy enojado con él.
Xian Sui se soltó instintivamente de la mano de Gu Fanzhou. Sorprendentemente, esta vez el otro no insistió, aunque su mirada permaneció fija en su rostro.
—No puedo aceptarlo.
—Gu Fanzhou, tienes muchas otras opciones mejores —Xian Sui suspiró con impotencia.
—Ya no las habrá. En estos dos años no he buscado a nadie más.
Era muy raro que Gu Fanzhou mostrara frente a Xian Sui una emoción tan gris y sombría, semejante a la lluvia y la nieve del otro lado de la ventana.
Xian Sui no sabía cómo consolarlo.
Entonces, delante de él, Gu Fanzhou volvió a encender el medio cigarrillo que había dejado sin terminar.
Xian Sui se lo arrebató de la mano. Todavía recordaba que, aquella vez en la terraza, Gu Fanzhou le había entregado su cajetilla, así que extendió la mano hacia él.
—No fumes más.
—Ya que no quieres que me meta en tus asuntos…
Gu Fanzhou sacó la cajetilla del bolsillo, tomó otro cigarrillo y lo encendió. Dio una profunda calada y, deliberadamente, expulsó el humo hacia el rostro de Xian Sui.
—¿Con qué derecho te metes tú en los míos?
Xian Sui comenzó a toser por el humo. Al ver su reacción, Gu Fanzhou no pudo evitar encontrarlo divertido.
—Porque… te prometí que lo haría.
Gu Fanzhou dio una segunda calada.
Xian Sui levantó la mano y lo sujetó de la muñeca.
—Tú… espérame aquí.
Tomó el ascensor hasta la planta baja y corrió hacia un supermercado abierto las veinticuatro horas. Después de buscar de un lado a otro, finalmente compró una caja de caramelos de menta y regresó para ponerla en la palma de Gu Fanzhou.
Entonces reparó en que el cigarrillo que sostenía ya se había apagado.
Parecía que realmente lo había esperado.
—Parece que tienes mala memoria. Los caramelos para dejar de fumar no me sirven. Estos tampoco.
Gu Fanzhou le devolvió la caja de caramelos.
—Los que están en tu boca… esos sí podría considerarlos.
Xian Sui apretó con fuerza la caja entre los dedos.
Después de un largo rato, abrió el envoltorio, sacó uno y se lo metió en la boca.
—Esta será… la última vez.
Se acercó por iniciativa propia y pegó sus labios a los de Gu Fanzhou.
Dejó que el otro profundizara el beso. Sus lenguas revolvieron el caramelo de menta en la boca de Xian Sui hasta terminar completamente entrelazadas.
El medio cigarrillo apagado cayó al suelo.
A ninguno de los dos le importó dónde terminara.
Xian Sui apenas podía respirar. Instintivamente apoyó las manos contra el pecho de Gu Fanzhou para apartarlo y, contra todo pronóstico, este lo soltó obedientemente.
—¿No dijiste que tenías novio? Esta vez tú fuiste el primero en serle infiel.
—Entonces tú también eres cómplice…
Xian Sui no pudo evitar tocarse los labios, entumecidos por la succión.
—Además, ya dije que esta era la última vez. La próxima busca a otra persona.
—Solo tú me provocas algo.
Gu Fanzhou fue tan directo que Xian Sui no supo cómo reaccionar durante unos segundos.
—Yo… iré a ver si tu suéter ya se secó.
Xian Sui abandonó rápidamente la terraza y regresó hasta la secadora para revisar el suéter de Gu Fanzhou. Tras comprobar que ya estaba completamente seco, lo sacó y se lo entregó.
—Ponte la ropa y vete. Ya está oscureciendo.
—Xian Sui, ¿quieres intentar salir conmigo?
La palma de Xian Sui tembló.
El suéter estuvo a punto de caer al suelo.
—Ya te dije que yo tengo…
—Si ya cometimos el error, ¿por qué no seguir equivocándonos?
Gu Fanzhou dio un paso hacia él.
—Si me quieres más a mí, déjalo.
—No lo entiendes. Si… si estuviera dispuesto a estar contigo, jamás habría venido hasta aquí.
Xian Sui no quería seguir mirando el rostro de Gu Fanzhou. Dejó el suéter a un lado y abrió la puerta para abandonar la terraza por su cuenta.
—Te lo prometo.
Gu Fanzhou fue tras él y lo sujetó de la muñeca.
—Nada de cadenas. Lo que quieras y lo que no quieras, aceptaré todo.
Xian Sui vaciló por un momento, pero finalmente retiró la mano.
—De verdad está oscureciendo.
—…
Gu Fanzhou se puso el suéter, volvió a colocarse el abrigo y abandonó el apartamento.
Xian Sui se sentó junto al ventanal.
Desde allí podía distinguir la silueta de Gu Fanzhou alejándose entre el viento y la nieve.
Cuando percibió que Gu Fanzhou parecía estar a punto de levantar la mirada, Xian Sui se volvió apresuradamente y apoyó la espalda contra el cristal.
¿Podría creer realmente en su promesa?
En el pasado, Xian Sui también había creído que Gu Fanzhou no le mentiría.
Pero ya había caído una vez.
…
Durante aquellos días, Xian Sui volvió a buscar ofertas de empleo por internet. Cuando salía, también prestaba atención a los establecimientos de ambos lados de la calle por si alguno tenía un anuncio de contratación.
En realidad, gracias al dinero que había ganado anteriormente con sus películas y apariciones comerciales, Xian Sui no atravesaba dificultades económicas.
Pero no podía limitarse a gastar sus ahorros indefinidamente.
No consiguió encontrar por sí mismo ninguna oportunidad adecuada.
Sin embargo, inesperadamente, una oportunidad terminó llamando a su puerta.
Un día recibió un correo electrónico en el que le informaban que estaban buscando un asistente de dirección y que alguien lo había recomendado.
Sabían que Xian Sui tenía experiencia trabajando en la industria del entretenimiento, por lo que estaban muy interesados en él y confiaban en que sería capaz de desempeñar el puesto.
Xian Sui no le dio demasiadas vueltas y acudió directamente al lugar indicado para la entrevista.
Quien lo entrevistó era un director extranjero de entre treinta y tantos y casi cuarenta años, con cierta trayectoria profesional.
Durante toda la entrevista no intentó ponerle ninguna dificultad y el proceso resultó tan sencillo que superó por completo las expectativas de Xian Sui.
Lo contrataron en el acto.
Sin embargo, Xian Sui no conseguía entender quién podría haberlo recomendado en el extranjero.
Al abandonar el lugar de la entrevista, llamó a Xie Tangqing.
Ella le aseguró que no había tenido nada que ver.
Sin conseguir una respuesta, Xian Sui estaba a punto de tomar el ascensor para marcharse cuando, por casualidad, escuchó al director que acababa de entrevistarlo contestar una llamada.
—¿Hola? Señor Gu, soy yo. Sí, no hubo ningún problema. Firmó el contrato en el acto.
Xian Sui se detuvo.
—…No, no le encargaré demasiado trabajo. Yo mismo estaré pendiente de él, así que puede estar tranquilo.
Cuando el director colgó, Xian Sui pulsó finalmente el botón del ascensor.
No necesitaba pensar demasiado para saber quién era aquel «señor Gu».
Ya había firmado el contrato y no podía echarse atrás fácilmente.
Xian Sui tenía sentimientos encontrados.
Tampoco pensaba darle las gracias.
Cuando comenzó a trabajar y se encontró cara a cara con Gu Fanzhou, ni siquiera supo qué decirle.
—¿No esperabas verme aquí?
Gu Fanzhou soltó una risa desdeñosa.
—Shangxing Entertainment siempre ha tenido colaboraciones en el extranjero.
Xian Sui estaba a punto de responder, pero alguien llamó al director por un asunto urgente y tuvo que tragarse sus palabras.
Había pensado que, como asistente, el director le encargaría principalmente tareas menores.
Sin embargo, poco después el director le explicó que un actor que debía aparecer ese día había tenido un contratiempo y le preguntó si podía ayudarlo a encontrar a alguien que lo sustituyera.
—¿Qué clase de personaje es? —preguntó Xian Sui instintivamente.
El personaje solo aparecía en aquel episodio.
Era el exnovio despreciable de la protagonista. Cuando ella atravesaba el peor momento de su vida, no solo no permanecía a su lado, sino que se iba con otra mujer. La protagonista lo sorprendía con las manos en la masa, le daba dos bofetadas y el personaje desaparecía para siempre de la historia.
—Director, puedo intentarlo.
—¿De verdad?
En realidad, el director conocía perfectamente los antecedentes de Xian Sui.
Precisamente por eso le resultaba increíble.
Hacer que el actor protagonista de una producción nacional de enorme éxito interpretara un papel tan insignificante parecía un enorme desperdicio.
Pero, para Xian Sui, mientras un personaje contribuyera al desarrollo de la historia, era importante.
En la industria tampoco faltaban actores que se habían hecho famosos de la noche a la mañana gracias a un papel secundario.
Sin importar qué personaje fuera, Xian Sui creía que debía tomárselo en serio.
—Puedo hacerlo, director.
El director se apresuró a mandarlo a cambiarse.
Xian Sui acababa de abrir la puerta del vestidor común cuando descubrió que Gu Fanzhou estaba sentado allí, sin saber desde cuándo.
—Tú…
Xian Sui se quedó inmóvil por un instante.
—Aquí nadie nos interrumpirá.
Gu Fanzhou sostuvo su mirada.
—Lo que te propuse antes iba en serio.
—Eso se llama ser el tercero en discordia…
—Puedo serlo temporalmente.
Gu Fanzhou le entregó una pequeña porción de pastel Selva Negra.
—Ya casi es mediodía. Probablemente todavía tardes bastante en terminar.
Xian Sui dejó el pastel a un lado.
—Tú me conseguiste este trabajo. Gracias.
—No fue nada. Solo tuve que decir unas palabras.
Gu Fanzhou señaló el pastel con la mirada.
—¿No vas a comerlo?
Xian Sui no respondió.
—Puedo comprarte otro sabor.
Gu Fanzhou vaciló un largo rato antes de añadir:
—Si quieres uno preparado por él, también puedo ir a la cafetería.
Si Xian Sui hubiera estado bebiendo agua, seguramente la habría escupido.
Gu Fanzhou estaba imaginando demasiado.
—No es por eso.
Gu Fanzhou guardó silencio de repente.
Xian Sui comenzó a cambiarse por su cuenta.
Al principio no quería quitarse la ropa delante de Gu Fanzhou, pero aquel era un vestidor común y había otros actores hombres allí. Echarlo expresamente habría resultado demasiado extraño.
Cuando Xian Sui se quitó la ropa de la parte superior del cuerpo, reparó por casualidad en que la mirada de Gu Fanzhou había caído claramente sobre él.
Xian Sui sabía qué estaba mirando.
En su hombro izquierdo todavía permanecía la marca de los dientes de Gu Fanzhou.
Cuando terminó de cambiarse y salió, Gu Fanzhou seguía en el vestidor.
No volvió a aparecer hasta que comenzó el rodaje.
Durante una pausa, Gu Fanzhou fue a buscarlo y le preguntó si quería regresar a su país.
—Puedo allanarte el camino en tu carrera como actor. Volver a la industria no será demasiado difícil.
La actitud de Gu Fanzhou era completamente seria.
—También podemos negociar las condiciones del contrato. Lo que quieras, puedo dártelo.
—No regresaré a Shangxing. No hace falta que intentes convencerme.
Regresar a Shangxing equivalía a volver a poner sus puntos débiles en manos de Gu Fanzhou.
Xian Sui no quería volver a ser controlado ni amenazado por él.
—Xian Sui, no quiero que renuncies a actuar. Este mundo es muy adecuado para ti.
Xian Sui no respondió.
…
Después de terminar el rodaje, comenzó a nevar ligeramente otra vez.
Xian Sui recogió sus cosas y se preparó para volver a casa. Se agachó junto a la calle, sacó el teléfono y abrió la aplicación para pedir un automóvil.
Todavía no había conseguido uno cuando sus manos ya estaban entumecidas por el frío.
No pudo evitar soplar aire caliente sobre sus dedos enrojecidos.
Un automóvil se detuvo inesperadamente frente a él.
La persona del asiento trasero bajó y le entregó un par de guantes de conejo, suaves y peludos.
—…
¿Pretendía que un hombre adulto como él se pusiera aquello?
Xian Sui se apresuró a devolvérselos.
Gu Fanzhou apretó los guantes en la mano.
—¿Tu novio no viene a recogerte?
—Está ocupado con el trabajo. Puedo volver solo.
Xian Sui continuó mirando la aplicación de transporte.
Gu Fanzhou, incapaz de soportarlo más, le arrebató el teléfono.
—¿No podrías al menos buscarte un novio mejor? ¿Cuándo no está ocupado trabajando?
Xian Sui frunció el ceño y extendió la mano para recuperar el teléfono.
—Devuélvemelo.
—¿O acaso…
Gu Fanzhou levantó deliberadamente el teléfono para dejarlo fuera de su alcance.
—…en realidad no estás saliendo con él?
—No. No es eso. Él me quiere. Anoche incluso… incluso me besó.
Xian Sui comenzó a inventar cualquier cosa que se le ocurriera.
—Devuélveme el teléfono. Ahora mismo le diré que venga a recogerme.
La expresión de Gu Fanzhou se ensombreció visiblemente.
Finalmente, devolvió el teléfono a las manos de Xian Sui.
—Esperaré contigo.