Después de que el Emperador del Cine codiciara al hermoso carne de cañón - Capítulo 66

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  4. Capítulo 66 - En tierras extranjeras
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Xian Sui no tenía contactos ni respaldo en el extranjero, así que, por el momento, no podía continuar trabajando en la industria del entretenimiento. Aunque Xie Tangqing le había dicho que estaría atenta a cualquier oportunidad que surgiera, hacía ya bastante tiempo que no recibía noticias nuevas.

Para ganarse la vida, Xian Sui decidió buscar primero un trabajo temporal.

Mientras organizaba sus documentos, descubrió que el propietario original del cuerpo había abandonado la universidad antes de graduarse. Por lo tanto, su nivel académico más alto seguía siendo únicamente el bachillerato obtenido en su país.

Después de mucho esfuerzo, consiguió un puesto como camarero en una cafetería cercana a su residencia. Los primeros meses transcurrieron bastante bien y el dueño estaba muy satisfecho con su desempeño. Sin darse cuenta, terminó trabajando allí durante casi dos años.

Uno de sus compañeros, un extranjero rubio y de ojos azules, le daba de vez en cuando unos golpecitos en el hombro.

—Mira. Ese cliente de allí te está mirando.

—No. Estará mirando el menú, ¿no?

Xian Sui fingió que no le importaba y continuó secando la taza de café que sostenía.

Su compañero no pudo evitar reírse.

—Tiene el menú justo al lado. Está clarísimo que te está mirando a ti. Ha venido todos estos días. Probablemente le gustas.

—Pero yo solo quiero trabajar.

Xian Sui colocó cuidadosamente la taza limpia en el estante.

—De vez en cuando también deberías pensar en tu vida sentimental.

Su compañero terminó de preparar un moca.

—Esto lo pidió ese cliente. ¿Quieres llevárselo?

Xian Sui negó con la cabeza.

—No es mi tipo.

Su compañero llevó el café hasta la mesa del cliente.

Desde cierta distancia, Xian Sui vio que ambos intercambiaban unas palabras. Poco después, su compañero rubio regresó y habló en voz baja junto a su oído.

—Ese cliente dijo que quería invitarte a un macchiato. Lo rechacé por ti, pero sigue insistiendo. Aunque tampoco me sorprende. La primera vez que te vi también pensé que eras tan bonito como una muñeca de porcelana. Es difícil que no le gustes a alguien.

—¿Cómo puedes decir…?

Xian Sui bajó la cabeza, avergonzado, y siguió secando las tazas.

—No te pongas nervioso.

Su compañero volvió a reírse.

—Los hombres no me interesan. Pero ese cliente… creo que podría darte problemas.

—No creo. Solo viene a sentarse un rato a la cafetería.

—No estaría tan seguro. Acaba de preguntarme a qué hora cerramos. Creo que en realidad quería saber a qué hora terminas de trabajar. Le dije la verdad, que cerramos a las diez y media de la noche, pero no le conté que hoy tu turno termina por la tarde. Parece que se quedará esperando para nada.

Xian Sui no le dio demasiada importancia.

Aquella tarde terminó su jornada como de costumbre y salió de la cafetería.

Sin embargo, apenas cruzó la puerta se encontró de frente con aquel cliente.

Xian Sui fingió no conocerlo e intentó rodearlo, pero el hombre fue el primero en saludarlo y aprovechó para preguntarle cuál era su nombre en inglés.

Xian Sui le dijo que tenía algo urgente que hacer y debía marcharse.

Solo entonces, aunque de mala gana, el hombre lo dejó ir.

…

Desde que había llegado al país Y, Meng Qiao lo llamaba de vez en cuando para saber cómo estaba.

Xian Sui siempre le respondía que su vida transcurría bastante bien y que no tenía por qué preocuparse.

En una de aquellas llamadas, Xian Sui le preguntó cómo estaban las cosas últimamente en Entretenimiento Shangxing.

—No ha habido grandes cambios. Por ahora, la empresa ha conseguido mantener internamente bajo control el asunto de tu desaparición. Gu Fanzhou no ha dejado de enviar gente para buscarte. Yo hice algunos pequeños arreglos para despistarlo. Deberían servir para retrasarlo al menos durante algún tiempo más.

Xian Sui vaciló unos instantes, pero finalmente no pudo contener la pregunta.

—¿Y él…? ¿Cómo ha estado últimamente?

Meng Qiao pareció no esperar que Xian Sui preguntara por Gu Fanzhou y se quedó callado unos segundos.

—No estoy demasiado al tanto. Si tienes los datos de contacto de alguien cercano a él, sería mejor preguntarle directamente. Solo sé que últimamente participa en muy pocos proyectos. Prácticamente todo lo están gestionando sus subordinados.

Xian Sui terminó la llamada con cierta decepción.

Desde que se había marchado, revisaba con frecuencia las tendencias de Weibo, pero nunca encontraba noticias relacionadas consigo mismo.

Tampoco había aparecido el material comprometedor que había esperado ver publicado.

Salvo por algunas conversaciones acerca de su actuación en De nuevo, el río Yuanzhou, todo permanecía sorprendentemente tranquilo.

También le había preguntado a Xie Tangqing por la situación reciente de Entretenimiento Shangxing.

Según ella, todo seguía avanzando ordenadamente.

Sin embargo, durante aquel periodo Gu Fanzhou parecía haber perdido bastante motivación. Antes de que Xian Sui se marchara, Gu Fanzhou incluso había negociado personalmente los detalles de varias colaboraciones con algunas marcas.

Xian Sui no necesitaba que Xie Tangqing dijera más para saber de qué marcas se trataba.

Por el momento, decidió apartar aquellos pensamientos de su cabeza y regresó a la cafetería para cubrir un turno nocturno.

Después de ponerse el uniforme y salir, su compañero rubio lo sujetó de la manga.

Le explicó que el cliente de la otra vez había vuelto.

Mientras le llevaba su pedido, incluso había intentado preguntarle cuál era el nombre en inglés de Xian Sui. También quiso saber por qué, siendo evidente que Xian Sui no era originario del país, había terminado trabajando allí.

—No le dije nada. Solo le respondí que no podía revelar información privada sobre ti sin permiso.

Su compañero dejó escapar un suspiro casi imperceptible.

—Pero esto tampoco puede seguir así. ¿Por qué no lo rechazas claramente de una vez?

—Lo sé. ¿Pidió algo más?

—Esto. Un pastel Napoleón.

Su compañero le entregó el pastel recién preparado.

—Ve. Y sé firme.

La mirada de Xian Sui permaneció unos instantes sobre el pastel.

Finalmente, tomó el plato y caminó hasta la mesa del cliente.

Con un inglés especialmente claro y articulado, le pidió que dejara de intentar averiguar cualquier información sobre él y le explicó que, por el momento, no tenía intención de pensar en nada que no estuviera relacionado con el trabajo.

Sin embargo, el hombre parecía completamente inmune a sus palabras y comenzó a hacerle más preguntas.

—Eso no tiene nada que ver con usted, señor.

Xian Sui utilizó deliberadamente el tono más serio que pudo.

No sabía si el hombre realmente se lo había tomado en serio. Simplemente asintió y aceptó el pastel de sus manos.

Cuando Xian Sui regresó, su compañero rubio murmuró:

—Parece que no te hizo ningún caso.

—Es realmente incomprensible…

Xian Sui tampoco sabía qué más podía hacer.

—Quizá dentro de un tiempo se canse. No te preocupes.

—Eso espero.

Xian Sui se concentró en los preparativos del trabajo.

Mientras no mirara hacia allí, podía fingir que aquel hombre no existía.

…

Xian Sui ya había perdido la cuenta de cuántos días habían pasado.

Aquel cliente seguía apareciendo puntualmente en la cafetería, como si nada pudiera detenerlo, y desde la distancia mantenía la mirada sobre Xian Sui.

Finalmente, su compañero rubio le hizo una sugerencia:

—¿Por qué no le dices que ya tienes pareja? De lo contrario, esto no terminará nunca.

Parecía ser la única estrategia que les quedaba.

Xian Sui vaciló.

—¿Y si no me cree?

—Entonces haré un pequeño sacrificio. Dile que estás saliendo conmigo. Puedo confirmárselo en la cara.

Al terminar, su compañero no pudo evitar quejarse:

—Qué fastidio la gente que no entiende cuando le hablan.

Xian Sui volvió a llevarle personalmente un pastel al cliente y, siguiendo el consejo de su compañero rubio, le comunicó solemnemente que ya tenía pareja.

Como era de esperar, el hombre mostró sus dudas.

—Llevo tantos días viniendo aquí y jamás he visto que tu pareja venga a recogerte después del trabajo.

—Trabaja conmigo. Está allí, detrás del mostrador.

Sin otra alternativa, Xian Sui tuvo que utilizar a su compañero rubio como escudo.

El cliente recorrió con la mirada a Xian Sui y después examinó de pies a cabeza al rubio que se encontraba a cierta distancia.

—Llevo observándolos bastante tiempo. No parecen pareja.

—En el trabajo no podemos hacerlo demasiado evidente.

Xian Sui se apresuró a improvisar aquella explicación.

Sin embargo, el cliente seguía sin darse por vencido.

Estaba contemplando el rostro de Xian Sui, a punto de decir algo, cuando en ese preciso momento entró alguien en la cafetería.

El sonido de unos zapatos de cuero contra el suelo llamó la atención de varias personas.

El compañero rubio se disponía a recibir al recién llegado, pero este pasó directamente junto a él.

Se detuvo al lado de Xian Sui.

Rodeó con un brazo al camarero uniformado de cabello negro, lo atrajo hacia sí y lo besó con fuerza en los labios.

—Ahora, ¿puedes marcharte?

—¿Y tú quién eres?

El cliente evidentemente no esperaba semejante aparición.

—¿No estaba saliendo con el camarero?

—Soy el tercero en discordia.

Gu Fanzhou soltó una risa desdeñosa y se acercó deliberadamente al otro hombre, imponiendo su presencia.

—¿Qué pasa? ¿Quieres convertirte en el cuarto?

—E-Estás loco.

El cliente abandonó apresuradamente la cafetería.

Gu Fanzhou, en cambio, actuó como si nada hubiera ocurrido. Se sentó tranquilamente junto a una mesa.

—Un americano.

—Tú…

Xian Sui contempló al hombre frente a él, incapaz de saber cómo reaccionar.

—¿Quieres que me disculpe con tu novio?

Los nudillos de Gu Fanzhou golpearon despreocupadamente la superficie de la mesa.

—¿Él sabe lo que hubo antes entre tú y yo?

Todavía había otros clientes en la cafetería.

Temiendo que Gu Fanzhou continuara diciendo cosas sorprendentes, Xian Sui simplemente lo agarró y lo arrastró hasta el callejón trasero, donde no había nadie.

—El contrato de dos años ya terminó. Nosotros ya no tenemos ninguna relación, señor Gu.

—«Señor Gu».

La voz de Gu Fanzhou se volvió fría.

—Así que ahora soy el señor Gu.

—En cualquier caso, olvidemos lo de ahora.

Después de todo, Gu Fanzhou también lo había ayudado a librarse de aquel cliente. Xian Sui no sabía si darle las gracias o enfadarse con él.

—No vuelvas a la cafetería…

—¿No tienes curiosidad por saber cómo me enteré de lo que estaba pasando? Aunque yo no viniera, habría otras personas.

—No hace falta. Ya lo sabes. Tengo novio. Es el camarero de hace un momento.

Xian Sui decidió mantener la mentira hasta el final.

Por una vez, Gu Fanzhou permaneció en silencio.

—Rompe con él. No es adecuado para ti.

—Eso no te corresponde decidirlo. Él… él me trata muy bien. Incluso dijo que no le importaría regresar conmigo a mi país.

—Puedo esperar.

—No podrás esperar lo suficiente. Yo… te juro que jamás romperé con él en toda mi vida. Digas lo que digas, no servirá de nada.

—¿Por qué?

Gu Fanzhou finalmente perdió la paciencia y le sujetó la muñeca.

—Xian Sui, te conozco desde hace más de dos años.

—Al menos él no me pone cadenas.

Xian Sui intentó soltarse, pero no consiguió liberar la muñeca.

—…

Durante unos instantes, solo hubo silencio.

Gu Fanzhou seguía sin soltarlo, pero la dureza de su mirada se desvaneció poco a poco.

—Estoy celoso de él.

Xian Sui permaneció inmóvil.

—Estoy celoso de que pueda hacerte jurar que nunca lo dejarás. Celoso de que pueda trabajar contigo, besarte, acostarse contigo.

—No hagas esto…

Xian Sui no se atrevió a mirar a Gu Fanzhou a los ojos.

Hasta él mismo temía terminar cediendo.

Gu Fanzhou volvió a besarlo.

Esta vez fue un beso extremadamente suave, como un copo de nieve posándose sobre el suelo.

—Piénsalo una vez más.

Gu Fanzhou soltó su muñeca y retrocedió un paso, dejando suficiente espacio entre ambos.

—Seré mejor que él.

Xian Sui no respondió.

Se dio la vuelta y regresó apresuradamente a la cafetería por el callejón.

Gu Fanzhou también volvió a su asiento y esperó el americano que había pedido.

El compañero rubio preparaba el café mientras observaba una y otra vez al cliente vestido de traje.

Por alguna razón, sus miradas ya se habían cruzado varias veces.

Finalmente, el rubio no pudo contenerse y le preguntó a Xian Sui:

—¿Él es tu novio?

—N-No. Claro que no.

—Entonces, ¿por qué entró y te besó?

El rubio contempló pensativamente a Xian Sui.

—A simple vista se nota que viene del mismo país que tú. Seguro que salieron antes, ¿verdad?

—No. Él y yo… apenas nos conocemos.

Xian Sui estaba secando una taza.

De repente levantó la cabeza.

Solo entonces descubrió que Gu Fanzhou, sin que supiera en qué momento, había aparecido frente al mostrador.

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