Después de casarme con el villano discapacitado - Capítulo 66
La expresión de Qin Yi se volvió un tanto incómoda. Giró la cabeza y miró a Wen Yao, pero este no tenía la menor intención de ayudarlo a salir del apuro. Al contrario, tenía toda la expresión de quien estaba disfrutando del espectáculo.
Qin Yi no tuvo más remedio que toser.
Al final, sus propios asuntos tenía que explicarlos él mismo.
—En aquel entonces sí tenías cinco años. Te conocí porque… me salvaste.
Shen Ci quedó todavía más sorprendido.
Sentía que, en esos cinco minutos, había escuchado más cosas impactantes que durante todo el último año.
—¿Yo, con cinco años… te salvé?
Si le dijeran que un niño de cinco años había salvado a otro de su misma edad gracias a alguna acción fortuita, todavía podía resultar creíble.
Pero que un niño de cinco años hubiera salvado a un muchacho ocho años mayor que él era bastante difícil de imaginar.
Shen Ci no lograba comprender exactamente qué significaba ese «salvar».
¿O quizá Qin Yi no se refería a salvarle la vida, sino a otra clase de salvación?
Sin embargo, las siguientes palabras de Qin Yi descartaron aquella posibilidad.
Con una sonrisa ligeramente impotente, dijo:
—Como esperaba, no lo recuerdas.
Shen Ci pensó que, para empezar, él no poseía los recuerdos del Shen Ci original, así que evidentemente no podía recordar lo que le había ocurrido durante su infancia.
La novela tampoco mencionaba nada de aquello.
Y aunque se tratara de sus propios recuerdos, tampoco era seguro que pudiera recordar con claridad algo ocurrido cuando tenía cinco años.
Qin Yi inhaló lentamente y, por fin, comenzó a revelar aquel recuerdo que llevaba tantos años enterrado.
—Creo que te conté que fui a conseguir el diagnóstico de trastorno bipolar para vengarme de Qin Qian, ¿verdad?
Shen Ci asintió.
—Mm.
—Después de recibir el diagnóstico, no busqué tratamiento de inmediato. Por mi madre, por Qin Qian… durante un tiempo estuve completamente perdido respecto a mi futuro. Dejé de ir a la escuela. Ni siquiera yo sabía qué estaba haciendo con mi vida.
Hizo una pausa y bajó la mirada.
—Aquella época fue muy dolorosa. Debió durar unos dos años. Un día, dos años después, tuve un episodio depresivo. Iba caminando por la calle y, de repente, quise morir.
Al escuchar la palabra «morir», el corazón de Shen Ci dio un vuelco.
Le preocupaba que recordar aquel periodo tan doloroso pudiera volver a despertar emociones negativas en Qin Yi.
Sin embargo, al ver que su expresión permanecía completamente tranquila, se contuvo y se tragó las palabras que ya estaban a punto de salir de su boca.
Qin Yi continuó:
—En aquel momento, la forma más rápida de morir que se me ocurrió fue caminar hacia la carretera y esperar a que un automóvil me atropellara. Y eso fue exactamente lo que intenté hacer.
—Pero justo cuando estaba a punto de avanzar, alguien me sujetó de repente. Bajé la cabeza y vi a un niño de apenas cuatro o cinco años. Me agarraba de la mano y, con esa vocecita infantil, me dijo: «Gege, para cruzar la calle hay que mirar el semáforo. Solo puedes cruzar cuando esté en verde».
Shen Ci preguntó con cierta incertidumbre:
—¿Ese niño era yo?
—Mm.
Qin Yi sonrió.
—Es difícil de creer, ¿verdad? Ir caminando por la calle y recibir de la nada la bondad de un completo desconocido. Me sorprendió muchísimo. De repente, la idea de suicidarme desapareció de mi cabeza.
Shen Ci abrió la boca, pero durante un buen rato no supo qué decir.
Finalmente preguntó:
—Entonces… no es que te guste que otras personas te llamen gege. ¿Es simplemente porque yo te llamé así la primera vez?
Qin Yi asintió lentamente.
—Tu madre estaba allí. Cuando vio que estabas hablando conmigo, probablemente se sintió avergonzada. Se apresuró a apartarte, se disculpó conmigo y te advirtió que no tomaras de la mano a desconocidos.
Una leve sonrisa apareció en su rostro.
—Parecías sentirte bastante agraviado. Le dijiste: «Pero gege parece muy triste».
—Después extendiste la mano y me diste un puñado de caramelos. Me dijiste: «Cuando estés triste, come un caramelo y te sentirás feliz».
Al escuchar la palabra «caramelos», Shen Ci abrió ligeramente los ojos.
—Entonces, los caramelos que tienes junto a la cama…
—Son del mismo tipo que me diste entonces. No eran caramelos caros. Supongo que a los niños les gustan los envoltorios brillantes, así que probablemente por eso los comprabas.
¿Porque le gustaban los envoltorios brillantes…?
Shen Ci sintió una extraña incongruencia.
Él también compraba ese tipo de caramelos, pero su motivo era simplemente que eran muy baratos.
Sin embargo, más de diez años atrás, la situación económica de la familia Shen todavía era bastante buena. El Shen Ci original no habría tenido que conformarse con los caramelos más baratos.
Así que la suposición de Qin Yi probablemente era correcta.
Seguramente al niño simplemente le habían llamado la atención los envoltorios.
—Entonces, ¿solo porque te detuve cuando querías suicidarte comenzaste a prestarme atención? —preguntó Shen Ci—. ¿Incluso comprarle mi piano a Shen Zhaocheng y… proponer el matrimonio con la familia Shen fueron cosas que planeaste?
—Mm.
Esta vez Qin Yi lo admitió sin rodeos.
—Cuando me enteré de la situación de tu familia, quise sacarte de allí. Pero no quería que Shen Zhaocheng supiera que todo era específicamente por ti. Por eso solo propuse una alianza matrimonial sin especificar con cuál de sus hijos.
—Tu hermano mayor llevaba años en el extranjero y además era el heredero designado, así que Shen Zhaocheng evidentemente no lo elegiría. Tu hermana menor todavía estaba en primaria, así que tampoco podía ser ella.
—Por lo tanto, solo quedabas tú.
Shen Ci tenía sentimientos encontrados.
Alguna vez había llegado a sospechar que Qin Yi quizá había ido específicamente por él.
Pero enseguida había pensado que estaba siendo demasiado presuntuoso y había descartado la idea.
Después de vacilar un poco, preguntó:
—Entonces… durante todos estos años, a pesar de haber sufrido tanto, ¿seguiste adelante… por mí?
Qin Yi exhaló lentamente.
—Podría decirse que sí.
—Después de que me apartaras del borde del suicidio, por primera vez sentí que quería tratarme. Con ayuda del mayordomo, me puse en contacto con un especialista en este campo. Era el padre de Lu Heng.
—Fue mi psiquiatra durante todos esos años, hasta que se jubiló. Durante ese periodo, mi enfermedad se mantuvo relativamente estable.
Shen Ci recordó que el doctor Lu había mencionado que Qin Yi había acudido a ellos por iniciativa propia diciendo que había recapacitado y quería recibir tratamiento.
Pero Shen Ci nunca había imaginado que…
Apretó ligeramente los labios.
La sensación amarga en su pecho se volvió todavía más intensa.
Solo porque había recibido una pequeña muestra de bondad de un desconocido…
Solo porque aquel niño le había dado un puñado de caramelos…
Qin Yi había atesorado ese gesto durante tantos años.
Precisamente porque nunca había recibido suficiente amor, había magnificado aquella diminuta muestra de bondad hasta convertirla en algo inmensamente precioso.
A Shen Ci le recordó a un gato callejero al que alguna vez había dado unas pocas sobras.
Desde entonces, cada vez que pasaba por aquella calle, el gato aparecía corriendo de repente, maullaba y se frotaba contra sus piernas, como si nunca hubiera olvidado a la persona que una vez le había dado algo de comer.
La única diferencia era que, después de mudarse a casa de su tía, Shen Ci nunca volvió a tener la oportunidad de «encontrarse por casualidad» con aquel gato callejero.
Mientras que él y Qin Yi se habían reencontrado más de diez años después.
Shen Ci ya no pudo contenerse.
Extendió los brazos, abrazó al hombre frente a él y besó aquellos labios suaves y ligeramente frescos.
Aparte de besarlo, no encontraba ninguna palabra adecuada para expresar lo que sentía en ese momento.
El beso repentino dejó a Qin Yi ligeramente aturdido.
Sin embargo, su cuerpo reaccionó antes que su mente y comenzó a corresponderle de manera instintiva.
Wen Yao, olvidado a un lado, los miró con una expresión cada vez más extraña.
¿Acaso aquellos dos habían olvidado que él seguía allí?
Después de soportar durante varios minutos aquel beso en el que parecían haberse olvidado por completo del mundo, finalmente no pudo más y tosió con fuerza un par de veces.
—Ya es suficiente. Qin Yi, te recomiendo que le cuentes de una vez todo lo que tengas que contarle. No vaya a ser que después ya no tengas oportunidad.
Al escuchar repentinamente su voz, Shen Ci se sobresaltó y se separó rápidamente de Qin Yi.
Su rostro se puso rojo de vergüenza.
¿Cómo había podido dejarse llevar tanto como para olvidar que había otra persona presente?
Qin Yi, en cambio, parecía haberse quedado con ganas de más.
Dirigió a Wen Yao una mirada bastante molesta, dejando muy claro su descontento por haber sido interrumpido.
Shen Ci regresó rápidamente a su lugar y cambió de tema.
—¿Qué quieres decir con que me cuente todo de una vez? ¿Qué más me está ocultando?
Wen Yao miró a Qin Yi.
Al ver que este no parecía tener ninguna intención de seguir hablando, tuvo que tomar él mismo la iniciativa.
—Vamos, confiésalo de una vez. ¿Qué hay de nuestra relación?
—¿Su relación?
Shen Ci miró primero a uno y luego al otro.
De repente, el asunto parecía haberse vuelto mucho más complicado.
Su mente tomó un desvío inexplicable y llegó a una conclusión completamente absurda.
—Gege… ¿me fuiste infiel? ¿Te enamoraste de Wen Yao?
Los párpados de Qin Yi y Wen Yao se crisparon al mismo tiempo.
Ambos se miraron y encontraron en los ojos del otro un profundo rechazo.
Qin Yi respondió de muy mala gana:
—Es mi hermano biológico.
Wen Yao añadió:
—Medio hermano. Tenemos el mismo padre.
Shen Ci realizó en el acto una auténtica demostración de conmoción.
Abrió la boca y fue incapaz de cerrarla.
Incluso llegó a pensar que había escuchado mal.
—¿Q-qué…?
¿Wen Yao y Qin Yi eran medio hermanos?
—Pero… —dijo con absoluta incredulidad— Qin Qian solo se casó una vez, ¿no? ¿Le fue infiel a tu madre? No, espera, Wen Yao es mayor que tú, así que es tu hermano mayor…
La confusión de aquellas relaciones familiares terminó por marearlo.
Qin Yi respondió con evidente irritación:
—Es hijo ilegítimo. Qin Qian lo tuvo «accidentalmente» antes de casarse con mi madre.
—Qin Qian es basura, pero su madre tampoco era precisamente una buena persona. Qin Qian no tomó precauciones y, cuando supo que estaba embarazada, le dio dinero para que abortara. Ella se negó e insistió en tener al niño para poder seguir sacándole dinero a Qin Qian.
—Qin Qian se enfureció y le dio seis millones para que desapareciera. Ella tomó el dinero y lo gastó en comida, diversión y apuestas. No tardó demasiado en despilfarrarlo por completo.
Qin Yi miró a Wen Yao antes de continuar:
—Como tuvo al niño únicamente para conseguir dinero, evidentemente tampoco sentía ningún afecto por él. Ella no quiso criarlo y Qin Qian tampoco. Ni siquiera reconocía que tuviera un hijo ilegítimo.
—Wen Yao creció en un orfanato.
—Lo irónico es que, después de gastarse los seis millones, esa mujer tuvo que trabajar acompañando a hombres para beber y acostándose con ellos para sobrevivir. Hasta que un día bebió demasiado y murió por intoxicación alcohólica.
—Su madre se apellidaba Wen, pero originalmente el nombre que figuraba en los documentos de identidad de Wen Yao era «Qin Wenyao». Como considera que Qin Qian es todavía más despreciable que su madre, prefirió conservar el apellido Wen antes que llamarse Qin. Más adelante eliminó oficialmente el «Qin» y pasó a llamarse simplemente Wen Yao.
La enorme cantidad de información dejó a Shen Ci incapaz de reaccionar durante un buen rato.
Miró a Wen Yao completamente conmocionado.
—Gege Wen Yao…
—No hace falta que sientas lástima por mí —lo interrumpió Wen Yao—. En realidad, creo que ser un hijo ilegítimo al que Qin Qian nunca reconoció tampoco está tan mal. Al menos no tuve que llamar «papá» a semejante basura.
Miró deliberadamente a Qin Yi.
—No como cierta persona: nuestro reconocido heredero de la familia Qin, el joven señor Qin, que tiene que cargar todo el tiempo con el llamativo título de «hijo de Qin Qian».
Las comisuras de los labios de Qin Yi se tensaron.
—¿Ah, sí? Pero, si hablamos de posición, parece que actualmente yo soy el empleador y tú eres el guardaespaldas al que contraté.
Los dos volvieron inmediatamente a su habitual intercambio de pullas.
Shen Ci comprendió profundamente que aquellos hermanos realmente no se llevaban demasiado bien.
…Un momento.
De repente se dio cuenta de algo.
—Entonces ustedes ya se conocían desde hace mucho. Eso significa que Wen Yao se convirtió en mi guardaespaldas porque…
—Exactamente. Por eso le dije que te confesara todo —respondió Wen Yao antes que Qin Yi—. ¿De verdad creías que Shen Zhaocheng iba a contratarte un guardaespaldas por iniciativa propia?
—Cierta persona me colocó a tu lado. Fui yo quien buscó a Shen Zhaocheng y le ofrecí trabajar por apenas dos mil al mes. Trabajaba sin quejarme, hacía de todo y encima le cuidaba al niño. ¿Qué diferencia había entre eso y trabajar prácticamente gratis?
—Si cierta persona no me hubiera pagado el resto del sueldo, me habría muerto de hambre hace años.
Qin Yi se apresuró a cubrirse la boca y tosió un par de veces.
Su tono revelaba cierta culpabilidad.
—Xiao Ci, déjame explicarte. En aquel momento fue porque… me enteré de que tu madre había muerto y estaba preocupado por ti. Por eso hice que Wen Yao permaneciera a tu lado para acompañarte y cuidarte.
La expresión de Shen Ci se volvió todavía más extraña.
—¿Incluso sabes cuándo murió mi madre? Tú…
—Porque ocurrió poco después de nuestro primer encuentro —explicó Qin Yi—. En aquel momento no sabía quién eras. Solo podía investigar a partir del aspecto de tu madre… de tu madre biológica.
—Cuando finalmente conseguí encontrar información sobre ella, descubrí que estaba gravemente enferma. Murió menos de dos meses después.
Shen Ci, en realidad, no tenía sentimientos hacia la madre del Shen Ci original.
Todo lo que sabía de ella provenía de aquel collar.
Sin embargo, en ese instante, por alguna razón, una inexplicable tristeza surgió en su corazón.
Como si la madre del Shen Ci original hubiera sido realmente su propia madre.
Qin Yi continuó:
—Escuché que la muerte de tu madre te afectó muchísimo. No podía dejar de preocuparme, así que quise encontrar a alguien que pudiera mantenerse cerca de ti y asegurarse de que estuvieras bien.
—Por eso se me ocurrió hacer que Wen Yao se convirtiera en tu guardaespaldas.
Lo miró.
—No era para vigilar tu vida. Lo siento.
—En eso sí puedo testificar a su favor —intervino Wen Yao, excepcionalmente dispuesto a defenderlo—. Yo solo le informaba de si últimamente estabas bien o mal. Nada más.
—No era tan fácil sacarme información privada sobre ti. Antes de que llegaras a la familia Qin, creo que las únicas excepciones que hice fueron decirle qué talla de ropa usabas y, más adelante, que te gustaba el pastel de chocolate.
Wen Yao hizo una pausa antes de añadir:
—Ni siquiera le conté que antes lo admirabas. Cuando se enteró aquel día, todavía me reclamó por no habérselo dicho antes.
—Por supuesto que no iba a contárselo. ¿Y si le decía que te gustaba, se le subía a la cabeza y dejaba de valorar tus sentimientos?
Qin Yi lo fulminó con la mirada.
Su expresión decía claramente que, si no sabía hablar, sería mejor que mantuviera la boca cerrada.
Sin embargo, al escuchar la palabra «admirabas», la expresión de Shen Ci cambió ligeramente.
—¿Qué acabas de decir? ¿Yo lo admiraba?
—Sí. ¿Tampoco recuerdas eso?
Wen Yao parecía sorprendido.
Entonces se dio cuenta de que quizá había mencionado algo que no debía y se apresuró a arreglarlo.
—No importa si no lo recuerdas. Mejor todavía si ya no lo admiras. Tampoco es como si tú fueras inferior a él.
Pero Shen Ci ya no escuchó nada de lo que dijo después.
Su rostro palideció ligeramente.
El Shen Ci original…
¿Admiraba a Qin Yi?