Después de casarme con el villano discapacitado - Capítulo 104

  1. Home
  2. All novels
  3. Después de casarme con el villano discapacitado
  4. Capítulo 104
Prev
Next
Novel Info

El banco doble del piano finalmente volvía a ser útil.

Shen Ci se sentó a la derecha y acomodó las partituras de acuerdo con la posición de cada uno. Entonces oyó a Qin Yi preguntar:

—¿Empezamos?

—Sí.

La primera nota de toda la pieza correspondía a Qin Yi. Como al principio la melodía principal recaía por completo en su parte, Shen Ci tuvo más tiempo para adaptarse. En cuanto sonó el piano, sus nervios desaparecieron de manera natural y se sumergió por completo en la interpretación.

Aunque era la primera vez que ambos tocaban a cuatro manos y también la primera vez que colaboraban de esa manera, quizá llevaban demasiado tiempo viviendo juntos, durmiendo todas las noches en la misma cama y conociéndose ya profundamente.

Por eso, aun siendo la primera vez, su coordinación resultó bastante buena.

Solo hubo un problema en una sección intermedia donde debían cruzar las manos. Shen Ci rozó accidentalmente a Qin Yi y la interpretación se interrumpió.

Antes de que pudiera siquiera disculparse, Qin Yi tomó la mano que lo había rozado.

No parecía reprochárselo en absoluto.

En cambio, bajó la cabeza y besó suavemente el dorso de su mano.

Shen Ci se quedó desconcertado durante unos segundos. Cuando finalmente reaccionó, las orejas se le pusieron rojas al instante.

—Tú… Cuando estemos en el escenario, no puedes hacer algo así.

—No puedo prometértelo —respondió Qin Yi con toda seriedad—. Es mi concierto personal. ¿Acaso no puedo hacer lo que quiera?

—¡Ni se te ocurra!

Shen Ci retiró apresuradamente la mano.

Últimamente, el joven señor Qin se estaba volviendo cada vez más malicioso.

Shen Ci estaba cada vez más convencido de que Huaihuai era tan travieso porque había aprendido de Qin Yi.

—Está bien, está bien. Solo estaba bromeando contigo.

Qin Yi volvió a ponerse serio.

—En un momento, cuando crucemos las manos, la mía irá por encima y la tuya por debajo. Yo me apartaré para dejarte espacio. Tú toca con normalidad.

Shen Ci parpadeó.

No sabía qué había imaginado al escuchar aquello de «yo arriba y tú abajo», pero su rostro se puso todavía más rojo.

Al ver que no parecía tener intención de continuar, Qin Yi levantó la cabeza y cruzó su mirada con la suya.

Comprendió de inmediato qué clase de cosas estaba pensando.

Arqueó ligeramente una ceja.

—¿Podrías dejar de pensar siempre en cosas indecentes?

—¡Tú fuiste el primero en hacer algo indecente! —protestó Shen Ci—. ¿Quién besa la mano de alguien solo porque lo rozó por accidente? Gege, eres demasiado.

—Sí, sí, todo es culpa mía.

Qin Yi admitió su error a la velocidad de la luz, sin la menor intención de corregirlo.

—Entonces descansa un poco y continuamos después, ¿de acuerdo?

Shen Ci volvió a mirar la partitura.

—Diseñaste esta sección donde cruzamos las manos… ¿No será únicamente por el efecto visual en el escenario?

—Por supuesto que no —respondió Qin Yi—. ¿No crees que se parece mucho a nosotros? Tú también has pasado por momentos difíciles y yo también he tenido momentos felices. Nos entrelazamos, nos fusionamos el uno con el otro y así fue como finalmente llegamos hasta hoy.

Shen Ci lo observó con extrañeza.

—¿Por qué siento que esto no es simplemente una pieza para piano a cuatro manos? Insistes en llevarme a tu concierto personal y además quieres tocar una composición que está relacionada conmigo por todas partes. ¿No estarás planeando hacer algo durante el concierto?

—¿Qué podría hacer?

Qin Yi puso cara de inocencia.

—Tú eres la inspiración de esta pieza, así que, naturalmente, quería invitarte a tocarla conmigo. Considérala un regalo que compuse para ti, ¿de acuerdo?

Pensar que Qin Yi había compuesto especialmente una pieza para él y que además pensaba interpretarla en su concierto de regreso hizo que Shen Ci no pudiera contener la emoción.

Tosió un par de veces y se olvidó inmediatamente de seguir interrogando al «gato Qin» sobre si ocultaba otras malas intenciones.

—Entonces, ¿por qué no me lo dijiste antes? Así habríamos tenido más tiempo para practicar.

—¿Dos meses no son suficientes? Con tu capacidad, creo que dos meses son más que de sobra —respondió Qin Yi con absoluta seguridad—. Al principio no te dije nada porque todavía creía que la partitura necesitaba algunos ajustes. Después quise contártelo, pero estabas justo en época de exámenes finales, así que pensé que sería mejor esperar hasta las vacaciones para no afectar tus estudios.

—Pero empezaron las vacaciones y tampoco me dijiste nada —murmuró Shen Ci—. Ya llevamos bastante tiempo de vacaciones. Si no te hubiera preguntado yo, todavía no habrías querido decírmelo.

Qin Yi se defendió:

—Precisamente pensaba decírtelo en estos días. Solo te adelantaste.

Shen Ci lo miró con cierta desconfianza, pero finalmente decidió no seguir investigando.

Por fin había conseguido calmarse.

—Continuemos.

*

Después de dos horas de adaptación, ambos ya podían interpretar la pieza de principio a fin con bastante fluidez.

Qin Yi miró la hora.

—Dejémoslo aquí por hoy. Mañana continuamos.

—Bien.

Shen Ci no tuvo ninguna objeción. Se levantó y estiró el cuerpo, rígido después de permanecer sentado tanto tiempo.

Entonces vio que Qin Yi se frotaba suavemente el brazo derecho.

Era el mismo que se había fracturado. En aquella zona todavía quedaba una cicatriz tenue que ya no desaparecería por completo.

Shen Ci preguntó inmediatamente:

—¿Te duele?

—No. Solo se me cansa un poco si toco durante demasiado tiempo. Descansaré un rato y se me pasará. No es nada.

Aunque Qin Yi dijera que no era nada, Shen Ci seguía preocupado.

—Ya pasó un año desde que te retiraron las placas, ¿verdad? ¿Por qué sigues teniendo secuelas? ¿Quieres que el doctor Lu te revise?

—Ya lo hizo. También me tomaron radiografías y no encontraron ningún problema. Normalmente tampoco siento nada. Dijo que quizá todavía no se haya recuperado por completo o que le falte movilidad. Me recomendó masajearlo de vez en cuando y aplicarle calor cuando tenga tiempo. No es nada serio.

Shen Ci siguió sin convencerse.

—Pero solo practicamos dos horas y ya te resulta incómodo. ¿De verdad no pasa nada?

—Sí. Llevaba mucho tiempo sin tocar y hoy empecé a practicar de repente. Además, la postura tampoco me resulta familiar y el brazo se siente un poco incómodo.

Dos personas tocando el mismo piano ciertamente no podían adoptar una postura tan relajada como cuando tocaban en solitario.

Shen Ci terminó creyéndole a regañadientes.

—Entonces déjame masajearlo.

Para su sorpresa, Qin Yi ni siquiera se negó y extendió voluntariamente el brazo frente a él.

Shen Ci: «…»

¿Por qué tenía la sensación de haber caído en una trampa?

De repente comenzó a sospechar si cierto hombre realmente sentía molestias o solo estaba fingiendo. Pero, pensándolo mejor, Qin Yi probablemente no le mentiría con algo así.

Como mucho, estaría aprovechando la oportunidad para obtener un poco de atención.

Era como cuando el dueño pisaba accidentalmente la pata de un gato. Aunque no estuviera herido y bastara con frotarle un poco, el gato actuaba como si hubiera sufrido una injusticia imperdonable. No solo exigía besos, abrazos y mimos, sino también alguna golosina o pescado seco como compensación antes de quedar satisfecho.

Shen Ci comenzó a masajearle el brazo.

La piel de cierto hombre era demasiado agradable al tacto: blanca, fina, fresca y suave.

Solo por su apariencia, nadie habría adivinado que el hombre frente a él ya se acercaba a los treinta.

Shen Ci palpó con cuidado la zona de la cicatriz. La textura era diferente de la piel normal.

Estaba concentrado tocándola cuando oyó la voz ligeramente extraña de Qin Yi:

—¿Qué estás haciendo?

—Acariciando al gato —respondió Shen Ci con absoluta tranquilidad—. Dejarse acariciar obedientemente por su dueño es una obligación de todos los gatos, ¿no?

Qin Yi guardó silencio.

Parecía… razonable.

La mano de Shen Ci descendió por su brazo. Apretó suavemente su muñeca, separó sus cinco dedos y entrelazó los suyos con ellos.

Después besó suavemente el dorso de su mano, imitando lo que Qin Yi había hecho antes.

La expresión de Qin Yi se volvió todavía más extraña.

Shen Ci examinó atentamente sus dedos y preguntó de repente:

—Gege, ¿has asegurado tus manos?

Qin Yi:

—¿?

—¿Qué pasaría si te lastimaras las manos? Son demasiado valiosas. Tienes que protegerlas bien.

Qin Yi lo miró con una expresión indescriptible.

—Según tu lógica, aparte de tocar el piano, no debería hacer nada más. Cualquier cosa podría provocarme una lesión y, si me lesionara, sería una pérdida enorme.

Shen Ci lo pensó seriamente.

—Aparte de tocar el piano, ¿para qué más usas las manos? No cocinas tú mismo ni reparas cosas. Además de sujetar los palillos y escribir, como mucho te cortas las uñas, ¿no?

Qin Yi reflexionó un momento.

—También puedo usarlas para otras cosas.

—¿Para qué?

Pero Qin Yi dejó de hablar.

Ambos se miraron durante varios segundos.

Shen Ci pareció comprender de repente algo y sus mejillas ardieron al instante.

—¡¿En qué estás pensando?!

Qin Yi permaneció completamente impasible.

—¿Y tú en qué estás pensando?

—¡Yo no estoy pensando en nada!

—Entonces yo tampoco.

Shen Ci se quedó sin palabras.

¡Este hombre era realmente detestable!

Decía cosas ambiguas a propósito para hacer que él pensara mal y después se negaba a admitirlo.

¡Al final parecía que era Shen Ci quien tenía la mente llena de cosas indecentes!

Soltó la mano de Qin Yi, resopló enfadado y se levantó.

—Ya está. Vamos a lavarnos las manos y a comer.

—Espera.

—¿Ahora qué?

—Hay otra cosa.

Mientras hablaba, Qin Yi sacó el collar que llevaba alrededor del cuello.

—Esta esmeralda. Quiero convertirla en un broche. ¿Qué te parece?

—¿Un broche? —Shen Ci intentó imaginárselo—. ¿No sería un poco pequeño?

—Si se combina con diamantes y se diseña adecuadamente, el tamaño será perfecto —explicó Qin Yi—. Por la forma de la piedra, puede dividirse por la mitad. El grosor y el tamaño son adecuados para convertirla en dos broches sin desperdiciar demasiado material.

—¿Dos broches…? ¿Quieres tener uno de repuesto?

—Por supuesto que uno será para ti y otro para mí.

Qin Yi lo miró desconcertado.

—La última vez ya hablamos de hacer un par de anillos. Si ahora los cambiamos por broches, naturalmente también serán un par. ¿Qué estabas pensando?

—Los anillos y los broches no son exactamente lo mismo —dijo Shen Ci con cierta vacilación—. Los broches suelen usarse en ocasiones importantes. Si hacemos un par…

—Precisamente son para una ocasión importante —respondió Qin Yi con calma—. Por ejemplo, el concierto.

Los ojos de Shen Ci se abrieron de golpe.

Espera.

Qin Yi lo había invitado a tocar a cuatro manos con él y además quería que ambos llevaran broches iguales.

¿Eso no equivalía a anunciar ante todo el público la relación entre ellos?

Aunque el acuerdo matrimonial entre Shen Ci y Qin Yi hacía mucho que había dejado de ser un secreto, nunca habían hecho un anuncio oficial.

Si Qin Yi hacía algo así precisamente durante su concierto de regreso, aquello sería completamente…

—¡Y todavía dices que no estás tramando nada!

Shen Ci alzó la voz.

—Confiesa de una vez. ¿Ese concierto es realmente para regresar a los escenarios o para anunciarle a todo el mundo nuestra relación?

—Las dos cosas. ¿No puedo?

Shen Ci: «…»

—Tampoco es algo que debamos ocultar. No soy una celebridad del espectáculo. Anunciar que voy a casarme no afectará mi carrera. Llevamos tanto tiempo juntos que hacer pública nuestra relación es completamente normal, ¿no?

—Pero es tu concierto personal…

Shen Ci se detuvo a mitad de la frase.

De repente se dio cuenta de algo.

—Espera. ¿Qué acabas de decir? ¿Anunciar que vas a casarte? ¿Cuándo vamos a casarnos?

—En mayo.

—¿?

Qin Yi había respondido demasiado rápido y se le había escapado.

Inmediatamente cerró la boca.

—¡Así que ya lo habías decidido! —Shen Ci lo fulminó con la mirada—. ¡Cada vez que te preguntaba evitabas responderme, pero resulta que llevabas tiempo preparándolo todo en secreto! ¡Y lo escondiste muy bien! ¿Ni siquiera pensabas decírmelo?

—Solo quería darte una sorpresa —se defendió Qin Yi con cautela—. Pensaba decírtelo durante el concierto. Después todavía quedarían dos meses, suficiente tiempo para prepararlo todo. Ya que se me escapó antes de tiempo… aprovecharé para preguntarte tu opinión. ¿Qué te parece celebrar la boda en mayo?

—Mayo…

Shen Ci se dejó llevar por él sin darse cuenta y comenzó a considerarlo seriamente.

—El semestre empieza en marzo, tengo que participar en tu concierto y en mayo tendría que celebrar nuestra boda contigo. Aunque por las fechas no afectaría mis exámenes finales… después de esas dos cosas, ¿no voy a volverme completamente famoso en la universidad?

—¿Qué tiene de malo experimentar antes de tiempo lo que se siente cuando todas las miradas están sobre ti?

—¿Quién quiere experimentar algo así?

—Tú deberías ser el centro de todas las miradas.

Qin Yi sostuvo su mirada, y su tono se volvió especialmente sincero.

—Úsame como trampolín para que todos se fijen en ti. Alcanza la altura en la que deberías estar y conviértete en la persona que deberías ser. Estoy dispuesto a ser el peldaño que te impulse.

Shen Ci entreabrió los labios.

Aquella declaración tan sincera lo dejó completamente aturdido.

Tardó un buen rato en reaccionar.

Se sintió un poquito —solo un poquito— conmovido.

Entonces respondió con la misma seriedad:

—Pero yo no necesito un peldaño. Solo necesito a alguien que camine de mi mano y me acompañe durante toda la vida.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first