Creo que le gusto a ese hombre mayor - Capítulo 32
—¡Oye, Kang Yebon! ¡La clase ya terminó! ¿Por qué no has salido todavía?
Era Lee Seunggu.
Solo entonces Yebon salió apresuradamente del salón, sintiéndose aliviado.
Al notar las miradas extrañas dirigidas hacia él, sonrió con torpeza.
—¿Y los demás?
—Park Soojeong se fue con Kim Minjeong porque ya tenían planes. Kim Junghyun sigue aquí.
Lee Seunggu hizo un gesto con la cabeza hacia un lado.
Al girarse, Yebon vio a Kim Junghyun apoyado contra la pared, entretenido con el teléfono.
Revisó el suyo y descubrió que la clase había terminado hacía unos cinco minutos.
Se sintió un poco culpable.
«Tengo que dejar de estar tan distraído.»
—¿Te pasa algo? Desde ayer estás raro. No dejas de quedarte ido.
Kim Junghyun levantó la vista de su teléfono y sus miradas se cruzaron.
Desde la discusión que habían tenido, Yebon apenas había hablado con él.
No podía ocultar la incomodidad que sentía.
Y, además, la razón por la que estaba tan distraído era realmente… muy difícil de explicar.
Junghyun pareció interpretar la situación a su manera y frunció el ceño con fastidio.
—Joder, me largo. Ustedes dos quédense con su dulce conversación secreta.
Sin darles oportunidad de responder, les dio la espalda y se marchó, dejando tras de sí unos pasos cargados de irritación.
Con Junghyun fuera de escena, Yebon se sintió confundido y culpable, como si hubiera hecho algo malo.
—¿Debería ir tras él?
Pero Lee Seunggu no parecía preocupado en absoluto.
—Mándale un mensaje antes de que vayamos a comer y vendrá. Se fue a propósito.
—…¿Por qué?
—Para que podamos hablar tranquilos.
¿Junghyun había hecho eso por consideración?
El Junghyun que Yebon conocía no era alguien así.
Miró a Seunggu con evidente sospecha, pero este solo se encogió de hombros.
—En fin, no tienes que contarme todo, pero intenta compartir las cosas de vez en cuando. Y si todavía no quieres hablar, vamos a comer rápido. Si dejamos solo a Junghyun demasiado tiempo, de verdad se pone insoportable. Luego calmarlo es un dolor de cabeza.
Yebon sabía que Lee Seunggu estaba intentando facilitarle las cosas.
Después de pensarlo un momento, decidió abrirse un poco.
Guardárselo para sí no estaba ayudando en absoluto.
Era la primera vez que hablaba con alguien sobre un asunto así y ni siquiera sabía por dónde empezar.
—Eh… no es nada serio… Es solo que últimamente hay alguien que ha sido muy amable conmigo.
—¡¿Qué?!
Los ojos de Seunggu se abrieron de par en par, incrédulos.
Eso solo consiguió que Yebon se sintiera todavía más avergonzado. Notó el calor subirle hasta el cuello.
—¡No me lo puedo creer! ¿Esto es una historia de amor? ¡Qué locura! ¡Kang Yebon pidiendo consejos amorosos! ¡Vaya, esto sí que es histórico!
Con los ojos brillando de emoción, Seunggu llevó a Yebon hasta un rincón del pasillo.
Parecía haber olvidado por completo que hacía un momento decía que no convenía dejar solo a Junghyun demasiado tiempo.
Desconcertado por el entusiasmo de Seunggu, Yebon se rascó la nuca con timidez.
—No… tampoco es para tanto… Pensé que esa persona estaba interesada en mí porque era demasiado amable conmigo. Así que se lo pregunté… pero me dijo que no.
—¿Y qué cosas hacía para que pensaras eso?
—Bueno… siempre quiere comer conmigo, elige hacer los trabajos en equipo conmigo aunque haya más gente, viene cuando lo llamo, me lleva a casa en coche, me dice que lo contacte seguido, siempre me anima y me consuela… y, a veces… dice cosas que se pueden malinterpretar.
—¿Qué clase de cosas?
Ante la pregunta de Seunggu, todas las palabras que Cha Hyuk le había dicho acudieron de golpe a la mente de Yebon.
Recordarlas todas al mismo tiempo hizo que su rostro se encendiera.
Agitó las manos apresuradamente.
—¡Ah, pues… cosas!
—¿Te da demasiada vergüenza contarlas?
Seunggu entrecerró los ojos con una sonrisa traviesa mientras le daba un codazo en las costillas.
Con ambas mejillas completamente rojas, Yebon decidió ignorar sus burlas.
—Bueno… como esa persona dijo que no… estoy intentando creerle. Pero no puedo dejar de pensar en ello. ¿Tú qué harías?
—Si ya te dijo que no, probablemente sea verdad. Pero si sigues dándole vueltas… será porque su forma de actuar contigo no ha cambiado, ¿no?
—Sí… más o menos.
Seunggu se acarició el mentón con gesto serio mientras fruncía el ceño.
Yebon esperaba su respuesta con evidente nerviosismo.
Después de pensarlo unos instantes, Seunggu habló con solemnidad.
—¿No será que te está dando falsas esperanzas?
—¿Qué?
Yebon abrió mucho los ojos y agitó las manos con fuerza.
—¡No! Esa persona no es así. Es realmente buena.
Le resultaba imposible imaginar a Cha Hyuk jugando con los sentimientos de alguien.
Y, además, si realmente quisiera hacerlo, jamás elegiría a alguien como Yebon.
Seguro que habría escogido a alguien mucho mejor.
Pero Seunggu, que no tenía idea de quién estaban hablando, seguía sin parecer convencido.
—La gente a la que le dan falsas esperanzas normalmente ni siquiera se da cuenta. Dime, ¿cómo se comporta con los demás? ¿Igual que contigo?
—Eh… pues ese es el problema.
Yebon casi nunca veía a Cha Hyuk relacionarse con otras personas.
Pensó en las pocas ocasiones en que lo había visto tratar con Seunggu o, de vez en cuando, con Kim Beomjun.
Pero ninguno de ellos tenía la misma cercanía que él compartía con Cha Hyuk, así que era difícil compararlo.
—Parece una persona amable por naturaleza… pero nunca lo he visto comportarse con amigos cercanos.
—Ah, eso es importante. Tal vez simplemente sea alguien muy encantador y, sin querer, termina conquistando a todo el mundo.
…
Eso no sonaba precisamente como Cha Hyuk.
«Aunque… la forma en que me trata… quizá sí sea posible…»
Después de pensarlo un poco, Yebon terminó asintiendo despacio.
—Tal vez… podría ser.
—Vaya, Kang Yebon… De todas las personas posibles, justo tenías que fijarte en alguien tan complicado. ¿Y ahora qué vas a hacer? Me parece que la vas a pasar muy mal.
—Eh… ¿fijarme?
Cuando Yebon repitió aquellas palabras, Seunggu lo miró como si el raro fuera él.
—¿No te gusta esa persona? Por eso estás tan preocupado.
Aquella posibilidad lo tomó completamente por sorpresa.
«¿Me gusta… hyung?»
Quiso responder que no.
Pero las palabras no salieron.
No era que Cha Hyuk le desagradara.
Al contrario.
De verdad le agradaba como persona.
Sin embargo, jamás había pensado en él de la manera que Seunggu insinuaba.
Aunque en ocasiones hubiera sentido algo extraño, siempre creyó que era simplemente porque Cha Hyuk era muy atractivo.
Además, cualquiera se sentiría confundido si alguien lo tratara con tanta consideración y cariño.
Así era como Yebon siempre lo había interpretado.
La idea de enamorarse de alguien en ese momento simplemente no tenía sentido.
Habían pasado seis años.
Seis años durante los que había amado a Jung Woochan.
Y ni siquiera había transcurrido un año desde que habían terminado.
¿Cómo iba a gustarle otra persona ya?
Yebon estaba convencido de que eso era imposible.
Lo que había sentido por Jung Woochan había sido profundo e intenso.
Eso no significaba que siguiera enamorado de él.
Pero después de amar durante tanto tiempo, necesitaba un largo período para recuperarse antes de poder volver a querer a alguien.
Le había costado muchísimo desprenderse de los sentimientos que aún conservaba por Woochan.
¿Cuánto más tardaría su corazón en estar preparado para volver a amar?
Sobre todo cuando aquella relación había terminado en una traición que le dejó heridas muy profundas.
Todavía no había superado todo aquello.
¿Cómo iba a ser capaz de enamorarse otra vez?
Mientras todos esos pensamientos se agolpaban en su mente, Yebon seguía sin poder responder a la pregunta de Seunggu.
Una inquietante sensación comenzó a invadirlo.
…
Si de verdad no le gustaba Cha Hyuk…
¿Por qué le importaba tanto saber si Cha Hyuk sentía algo por él?
Incluso después de haber confirmado que no era así.
El rubor que cubría sus orejas desapareció lentamente.
Ahora su expresión reflejaba miedo, confusión… y una tristeza difícil de describir.
Al encontrarse con esa mirada, Seunggu sonrió con torpeza, pasó un brazo sobre sus hombros y lo acercó hacia él.
—No, olvida lo que dije. Quién sabe… A lo mejor esa persona simplemente es muy tímida y está fingiendo que no siente nada. Creo que fui demasiado duro, ¿verdad? Pero, Kang Yebon, tú siempre has tenido buen ojo para juzgar a la gente.
…
Yebon no pudo darle la razón.
Si de verdad hubiera tenido tan buen criterio…
Se habría dado cuenta mucho antes de que Jung Woochan era un auténtico imbécil.