¡Esto no es un Omegaverso! - Capítulo 63

  1. Home
  2. All novels
  3. ¡Esto no es un Omegaverso!
  4. Capítulo 63 - Confesión (1)
Prev
Next
Novel Info

—¿De qué estás hablando de repente? Creí que había escuchado mal.

—Parece muy interesado en ti. Incluso me pidió que te presentara.

—¿Y eso qué tiene que ver? Esto salió de la nada.

—Necesitas encontrar un Alfa, ¿no?

La risa desapareció de los ojos de Ian mientras miraba fijamente a Jiha. Sus rasgos afilados, semejantes a los de un gato, resultaban intimidantes cuando no sonreía, hasta el punto de hacer que Jiha se sintiera incómodo.

…«¿Por qué debería sentirme incómodo? No es como si estuviera haciendo algo malo».

—¿Por qué sigues hablando de eso? Te dije que ya no importa. No tengo prisa y… No. Ya no importa. Lo del Alfa o lo que sea.

—¿Cómo no va a importar si es algo que necesitas? Puede que no sea urgente, pero si hay alguien cerca que parece una buena opción, debería presentártelo. Podemos ir despacio. Yo no puedo percibir feromonas ni nada por el estilo, así que realmente no lo sé, pero si lo conoces…

—Vaya…

—No intento emparejarte con cualquiera. No conozco a tanta gente… Pero Yoo Taesung… no hagas caso a lo que dije antes, en realidad es un buen tipo. Tiene buena reputación, es atractivo… Viendo cómo cuida de sus amigos, creo que también te trataría bien.

—Ian soltó un suspiro y miró a Jiha con una expresión de absoluta incredulidad.

—No entiendo qué está pasando ahora mismo.

Evitando aquella mirada que parecía decirle silenciosamente que reaccionara de una vez, Jiha siguió hablando sin detenerse.

—Solo estaba siendo mezquino. Sinceramente, no hay muchas personas a las que realmente les caiga mal. Incluso dejando de lado mi opinión y mirándolo objetivamente… de todas las personas que he conocido, probablemente sea el mejor…

—¿Por qué habría que dejarte de lado? ¿Cómo puede ser buena persona alguien que te carga su trabajo y actúa sin vergüenza?

—Yo… solo estaba siendo un poco patético. Como tú me escuchabas, terminé haciendo un escándalo por algo que realmente no valía la pena.

—No fue eso. ¡Deja de menospreciarte!

—Sí lo fue. No es diferente.

Ese pensamiento volvía una y otra vez cada vez que Jiha veía a Yoo Taesung.

Quizá se había equivocado todo el tiempo.

Incluso observando a la gente que lo apreciaba, incluso intentando verlo objetivamente, no había mucho que criticar en Yoo Taesung. ¿Era justo etiquetarlo como «un maldito imbécil» solo porque había holgazaneado algunas veces durante un trabajo grupal? Tampoco era alguien que se negara a escuchar cuando le hablaban. De hecho, cuando le pedían ayuda, la ofrecía con naturalidad, como había hecho aquel día con los apuntes.

Jiha comprendió que simplemente había sido mezquino y celoso.

Yoo Taesung era el tipo de persona que atraía la atención de manera natural mientras actuaba amistosamente a su lado. Jiha sentía que solo él veía esos pequeños defectos que nadie más notaba, y se había estado consumiendo silenciosamente por ellos. Al llegar a esa conclusión sobre sus propios sentimientos, sintió una extraña sensación de alivio, como si hubiera arrinconado todas aquellas emociones pegajosas e incómodas y las hubiera dejado allí.

Si solo Lee Jiha había estado equivocado, entonces quizá Yoo Taesung realmente era una buena persona.

Y si eso era cierto, entonces no sería mala idea presentárselo a Ian.

Después de todo, Jiha era una de las pocas personas capaces de «examinar» a ese tipo.

No quería que Ian conociera a cualquiera.

Y Yoo Taesung no era «cualquiera».

De hecho, en la imaginación de Jiha, ambos parecían encajar bastante bien, tanto en apariencia como en personalidad.

Aunque, por alguna razón, ese pensamiento le revolvía el estómago.

—Solo conócelo una vez. Puede que incluso te diviertas. Mucho más que pasando el tiempo conmigo.

—De verdad eres horrible.

—¿Qué? No estoy haciendo nada malo. ¿Por qué siento que te estoy torturando? Esto es lo que te prometí, ¿no? ¡Ayudarte a encontrar un Alfa!

—No necesito eso. No quiero conocerlo.

—Estoy intentando hacerlo a mi manera. ¡Ayúdame un poco!

—¿Ayudarte? ¿Ayudarte con qué? Tú… Tú claramente…

Los ojos de Ian se llenaron de lágrimas.

Grandes gotas temblaban al borde de sus párpados.

El corazón de Jiha se hundió al instante.

¿Por qué lo había hecho llorar?

Había pensado que, como siempre, simplemente discutirían un poco, se molestarían mutuamente y todo se resolvería fácilmente.

¿Acaso Ian odiaba tanto a Yoo Taesung?

¿Hasta el punto de sentir que aquello era injusto?

Sin siquiera llegar a conocerlo.

—Tú me dijiste… me dijiste que no saliera con cualquiera… que solo saliera con alguien que me gustara.

—Sí. Y por eso intento presentarte a alguien que de verdad podría gustarte. No puedes saberlo hasta conocerlo.

—¿Por qué no iba a saberlo? La persona que me gusta es… Lee Jiha. ¿Ya estás satisfecho? No necesito a nadie más.

Su voz temblaba, como si estuviera arrancando algo insoportablemente doloroso de su interior.

Finalmente, una lágrima cayó.

Pero Jiha simplemente soltó un suspiro frustrado y agitó la mano.

—¿Qué estás diciendo ahora mismo…?

—¡Me gustas, Jiha!

—No. Estás equivocado.

Los ojos húmedos de Ian se abrieron de par en par mientras observaba a Jiha, que negó con la cabeza y retrocedió un paso.

Las cejas de Ian se arquearon de forma lastimera.

—Lo entiendo. Entiendo lo que estás diciendo. Pero es un error, Chae Ian. Reacciona.

—No entendiste nada de lo que acabo de decir.

—Mira. ¿Quién tienes a tu alrededor aparte de mí y del hermano Minhyuk? Estás atrapado en este mundo extraño, sin ningún lugar adonde ir salvo la floristería y sin nadie a quien conocer aparte de mí.

—Lee Jiha…

—Exactamente. Así que, por supuesto, puedes confundirlo con que te gusto. Estás acostumbrado a mí, eres cercano a mí… pero en cuanto conozcas a alguien más, te darás cuenta enseguida.

—No. No es así…

—Entonces ¿por qué te gustaría alguien como yo? Dime algo que realmente tenga sentido.

El corazón de Jiha latía con fuerza.

Ansioso.

Inquieto.

No sabía exactamente qué era lo que hacía que su cuerpo se sintiera tan alterado e incómodo.

¿De verdad era para tanto?

¿Realmente debía sentirse así?

No era nada importante.

En realidad, deberían felicitarlo por estar haciendo lo correcto.

Solo estaba presentándole a una buena persona a alguien que también era una buena persona.

—Maldito… ¿cómo puedes…?

Una buena persona…

Sí.

Para alguien a quien amabas…

—Esto no es… como quería decirlo. No así…

Ian bajó la cabeza y comenzó a llorar desconsoladamente.

Parecía tener tantas cosas que decir, pero los sollozos le impedían hablar.

Se secó las lágrimas una y otra vez, pero durante un buen rato no consiguió pronunciar palabra.

Jiha esperó en silencio, aunque no pudo obligarse a mirarlo a los ojos.

Su pecho pesaba.

No había querido hacerlo llorar.

Solo quería que las cosas siguieran siendo ligeras, como siempre.

Jiha no entendía por qué su corazón latía tan inquieto ni por qué Ian lloraba.

No.

No quería entender.

En realidad, no quería admitir que aquellas palabras no habían sido dichas a la ligera.

—Yo pensé… que tú…

—…

—De verdad pensé que tú también…

—Tienes razón. Sí me gustas.

—Entonces…

—Me gustas, y precisamente por eso quiero que encuentres a alguien mejor que un tipo patético como yo. Alguien bueno. Lo digo en serio.

A Jiha le gustaba Ian.

Desde la primera vez que se conocieron, le había parecido adorable.

Y no tardó mucho en que aquel «qué lindo» se transformara en un «me gusta».

Nunca lo había negado.

Lee Jiha quería a Chae Ian.

Esa era la verdad.

¿Cómo podría alguien no quererlo?

Especialmente teniéndolo tan cerca.

Pero el problema era que la frase «Lee Jiha quiere a Chae Ian» era un hecho tan evidente que bastaba con cambiar el sujeto para que siguiera teniendo sentido.

No había nadie que no quisiera a Ian.

Él era simplemente esa clase de persona.

Alguien nacido para ser amado por todos.

Jiha era solo uno entre las incontables personas que querían a Ian.

Eso hacía que sus sentimientos no tuvieran nada de especial.

Nada importante.

Ya fuera que crecieran dentro de su pecho o permanecieran pequeños, no era algo por lo que los demás debieran preocuparse.

Lo importante era que Ian encontrara, entre todas esas incontables personas, a quien mejor encajara con él.

La persona que pudiera hacerlo más feliz.

Encontrar al otro protagonista que pudiera poner el punto final a la frase evidente:

«Y finalmente vivieron felices para siempre».

La historia en la que Ian era el protagonista debía avanzar recta e inquebrantablemente hacia ese objetivo.

—¿Por qué… por qué sigues diciendo esas cosas? Yo… yo te quiero. La buena persona para mí eres tú.

—No puedo serlo.

—¿Cómo puedes decir eso? Si dos personas se gustan, debería ser suficiente. ¿Por qué complicarlo tanto?

—Ian. Por favor. Despierta. Esto no es un Omegaverse, y yo no soy un Alfa ni nada parecido.

Era asfixiante.

Jiha sentía que se estaba volviendo loco por la opresión que le cerraba el pecho.

Sujetando los hombros de Ian, se inclinó hacia él y observó su rostro inclinado mientras hablaba casi suplicando.

Finalmente, Ian levantó la cabeza.

Su rostro estaba lleno de ira y sus ojos estaban rojos por todas las lágrimas que había derramado.

—¡Eso no importa ahora mismo!

—¿Cómo que no importa? ¡Estuviste enfermo! ¿Ya lo olvidaste?

—Yo…

—¡Te costaba respirar! ¡Estuviste postrado durante días! ¿No lo recuerdas? ¿Sabes cuánto…?

Solo habían pasado unos días desde que Ian se arañaba el cuerpo, llorando y retorciéndose de dolor.

La avalancha de emociones de aquel momento regresó al instante y volvió a sacudir la mente de Jiha.

Se sentía confundido.

Ansioso.

Inquieto.

No había podido hacer nada salvo sujetar las manos de Ian para impedir que se lastimara e intentar tranquilizarlo para que pudiera descansar aunque fuera unos minutos.

Incluso si Jiha, que no era nadie especial, intentaba consolarlo, no serviría de nada.

Y hasta ese pequeño intento se había derrumbado, porque sus propias manos temblaban demasiado.

La impotencia y la desesperación que habían aplastado a Jiha aquel día seguían aferradas a sus tobillos, negándose a soltarlo.

Tembló violentamente.

Había pasado noches enteras sin dormir junto a Ian, que se desplomaba una y otra vez.

Tenía miedo.

Tanto miedo que ni siquiera pudo llorar.

—De verdad pensé entonces… que tú… no ibas a salir adelante…

Aplastado por aquel miedo que todavía no podía dejar atrás, finalmente las lágrimas —las lágrimas que no habían salido mientras permanecía junto a Ian aquellos días— atravesaron sus párpados.

Patético.

Vergonzoso.

Aunque sentía la mirada sobresaltada de Ian sobre él, no pudo levantar la cabeza.

Sin embargo, su boca, presa del pánico, dejó escapar las palabras que había mantenido encerradas dentro de su pecho.

—Tenía tanto… miedo… No podía hacer nada…

—Jiha…

—Ian. Incluso cuando tu celo fue tan fuerte, yo no sentí nada. Ni feromonas ni nada… No me excité, ni siquiera tuve una erección. ¿Entiendes lo que intento decir?

—…

—No soy un Alfa. Ese aroma que creías percibir a veces era solo tu imaginación. Solo un error. Así que lo que dijiste sobre que te gusto… llamémoslo un error. Un malentendido.

Ian torció el rostro, pero no pudo decir una sola palabra.

Quizá era porque estaba viendo por primera vez a un Jiha tan patético y suplicante.

Patético.

Jiha no quería mostrarle ese lado a Ian.

Y aun así, tal vez mostrarse de esa manera ayudaría a que la historia terminara de una forma más limpia.

Mira.

¿Lo ves?

¿Por qué te gustaría alguien así?

—Yo sabía que te gustaba.

Escuchó la respiración entrecortada de Ian, pero no pudo levantar la cabeza para mirarlo.

Se sentía como un criminal.

—Yo… me dejé llevar. Fingí no darme cuenta, fingí seguirte la corriente… Fui un cobarde…

Le gustaba Ian.

Cada vez que Ian se acercaba con aquella mirada seductora, su corazón se descontrolaba.

Abrazarlo era electrizante.

Casi embriagador.

Incluso el primer día, cuando Ian se había abalanzado sobre él sin previo aviso, la emoción y la presencia de Ian permanecieron durante mucho tiempo en la mente de Jiha.

Y aun así, actuó descaradamente como si nada de eso importara.

Al principio fue para ocultar sus sentimientos.

Y después se convirtió en una excusa para justificar su propia cobardía.

—Lo siento. Si pensaba que esto no podía funcionar, debí haber mantenido la distancia. No debí dejar que llegara tan lejos…

Se quitó las gafas y se secó las lágrimas que nublaban su visión.

Necesitaba calmarse.

Esto no era un melodrama.

Con una expresión serena, miró a Ian.

Y aun así, Jiha seguía llorando silenciosamente, mientras las lágrimas caían como la lluvia.

—Lo sabes, ¿verdad? Tus celos… están empeorando. Antes no eras así.

—Lo sé. Yo también lo sé.

—Antes de que ocurra algo realmente malo, tenemos que encontrar una solución. O una pareja Alfa o algún lugar donde haya medicina.

—…

—Si Yoo Taesung no funciona, encontraré a alguien más. No será fácil encontrar a alguien que encaje contigo y cumpla tus expectativas, pero…

—¿Y tú?

—No puedo hacerlo. Lo sabes.

—Si conozco a otra persona, o regreso a donde estaba… ¿qué pasará contigo? ¿De verdad estarás bien?

—Que esté bien o no no cambia nada. Las cosas simplemente… son así.

Odiaba imaginar a Ian con otra persona.

Lo había visto algunas veces antes y siempre le había dolido.

¿Quién podría sentirse feliz viendo a la persona que ama mirar a alguien más?

Pero, más que el dolor, a Jiha le gustaba ver a Ian feliz.

Si el otro chico parecía una buena persona, Jiha sentía alivio.

Ese lugar nunca le había pertenecido.

Pensar de esa manera hacía que el dolor fuera más fácil de ignorar.

—Te lo dije antes, ¿verdad? Solo soy un extra.

Era solo una metáfora, pero la idea de ser poco más que un personaje secundario seguía permaneciendo dentro de él.

En el fondo, a veces había esperado que su presencia significara algo más.

Después de todo, era quien más tiempo pasaba junto al protagonista.

No rechazar a Ian cuando se acercaba, e incluso tenderle la mano primero en ocasiones, había nacido de aquella arrogancia.

Pero cuando Ian se desplomó, Jiha comprendió dolorosamente que su posición no había cambiado en absoluto.

—Mi papel es solo darte un pequeño empujón… ayudarte a encontrar a la persona correcta, al otro protagonista. En términos de novela, soy apenas un capítulo aislado, suficiente para crear un episodio que cierre la historia de forma ordenada.

—…

—Ahora necesito dejar de distraerme y cumplir mi papel. Para que tu historia pueda terminar de la manera correcta.

El rostro de Ian se desmoronó.

Su voz se quebró.

—De todas las cosas que dijiste hoy…

Las lágrimas volvieron a caer.

—Esa frase… fue la que más me dolió.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first