¡Esto no es un Omegaverso! - Capítulo 38

  1. Home
  2. All novels
  3. ¡Esto no es un Omegaverso!
  4. Capítulo 38 - Viaje (3)
Prev
Next
Novel Info

Aburrido.

Se estaba muriendo de aburrimiento.

Había sido bueno regresar al alojamiento todavía lleno de energía, pero una vez allí no tenía nada que hacer. Había comprado algunos bocadillos para improvisar la cena, tomó una pequeña siesta y después se dedicó a cambiar de canal sin parar, pero nada lograba aliviar su aburrimiento. Incluso jugar con el teléfono para matar el tiempo dejó de funcionar rápidamente.

Debió haber llevado algo para entretenerse por su cuenta.

¿Por qué no previó que acabaría solo en el alojamiento?

Con una expresión llena de tedio, Jiha se desparramó sobre el sofá mientras deslizaba el dedo por la pantalla de su teléfono.

«Así que para esto sirve el SNS.»

Quizá debería haberlo intentado. Últimamente había comenzado a leer toda clase de novelas web y webtoons, pero en ese momento no tenía ganas de ninguno.

En el televisor, que había dejado encendido sin motivo alguno, varias personas se reían ruidosamente entre ellas, como si todo fuera tremendamente gracioso. Era escandaloso, pero sin ese ruido el silencio habría resultado sofocante y su aburrimiento se habría triplicado.

Quizá debería salir a caminar…

—Ah, ¿qué demonios…?

Justo cuando decidió salir y se levantó del sofá, un sonido inusual golpeando la ventana hizo que levantara la cabeza.

Gotas de agua se adherían al cristal.

No necesitaba comprobar qué significaba, pero aun así se acercó y abrió la ventana.

La lluvia caía a cántaros.

No podía ser.

Durante el día había hecho un tiempo completamente despejado.

¿Su falta de energía se debía a la lluvia?

Probablemente no solo a eso…

Jiha volvió a dejarse caer sobre el sofá y tomó el teléfono.

Quizá sería mejor acostarse temprano.

De todos modos, no había nada más que hacer.

En ese momento llegó un mensaje.

Era de Ian.

【Jihaㅠㅠ1】

¿Qué ocurría?

Jiha respondió de inmediato.

【¿Qué pasa?】

Y enseguida llegó otro mensaje.

【Estoy perdidoㅠ】

【Y también está lloviendoㅠㅠㅠㅠㅠㅠ】

¿Qué demonios estaba diciendo?

¿No estaba con Hanjun?

Jiha llamó rápidamente.

—Jiihaaa…

—Ian, ¿no estabas con ese hyung?

—Ahora estoy solo. Intenté volver al alojamiento, pero no encuentro el camino…

—E-espera. Aguanta. Voy para allá. ¿Ves algo cerca? ¿Tienes paraguas?

—No… Estoy refugiándome de la lluvia por ahora…

—No te mojes. Ya voy. ¿Qué está pasando…?

Jiha sacó apresuradamente el paraguas plegable que había dejado en una esquina de la mochila y salió del alojamiento.

Ian había dicho que estaba frente a un restaurante apagado, así que no debería ser difícil encontrarlo.

Menos mal que había confiado en el pronóstico y llevó un paraguas.

—¡Ian!

El pequeño alero del restaurante apenas protegía a Ian de la lluvia.

Apoyado contra la fría pared, observaba silenciosamente el agua caer.

De pronto volvió la cabeza.

Jiha, sosteniendo el paraguas, corría hacia él apresuradamente.

Cuando llegó a su lado, inclinó la cabeza y respiró agitadamente.

Los bajos de sus pantalones estaban completamente empapados.

—De verdad viniste muy rápido…

—Es… estaba preocupado por que te mojaras… Huff…

—Hmph. Incluso con esa mala vista, me encontraste enseguida.

—Destacas demasiado, así que es fácil encontrarte. ¿Te mojaste?

—No. Corrí a refugiarme aquí enseguida.

—Qué alivio…

Aunque era Jiha quien estaba empapado de pies a cabeza, primero se preocupó por Ian.

Sus manos, que lo revisaban cuidadosamente y apartaban las gotas de agua aquí y allá, estaban llenas de ternura.

Ian permaneció quieto, aceptando en silencio aquel tacto delicado mientras Jiha le sacudía el agua del cabello.

—¿Y Hanjun hyung? ¿Por qué estás solo? Pensé que estaban juntos… y que volverías mañana.

—Bueno… ese era el plan, pero…

—¿Qué pasó?

—Mmm. Lo dejé.

—¿Lo dejaste…?

Con los ojos muy abiertos por la sorpresa, Jiha miró a Ian.

Por supuesto, era sorprendente.

Ni siquiera Ian esperaba que las cosas terminaran así.

Aun así, había sido su propia decisión y no se arrepentía.

—Eh… ¿fue porque era pequeño?

—¿De verdad? No lo parecía…

—Bueno… lo importante es que simplemente no quería pasar la noche con él.

Se sentía un poco mal por aquel hombre.

Sinceramente, su tamaño no había estado nada mal…

Ian miró disimuladamente a Jiha.

Quizá era demasiado evidente que estaba ocultando algo, porque en los ojos de Jiha había cierta duda, aunque decidió no insistir.

Probablemente era su forma de ser considerado.

Aunque debía de sentir curiosidad.

Qué hombre tan tonto.

—Así que tendrás que hacerte responsable de mi noche. Vamos.

—¿Eh?

—De camino compré cerveza y algunos bocadillos. A veces esto también está bien, ¿no?

—Sí. Aunque probablemente no pueda beber mucho…

—Yo tampoco compré demasiado. Bueno, esto será suficiente para emborracharte, Lee Jiha.

—¿Qué significa «demasiado»? ¿Cómo cargaste todo esto tú solo?

—Parece que lo olvidas constantemente, pero yo también soy un hombre adulto y fuerte, ¿sabes?

Esto era muchísimo más divertido.

Conversar de cosas triviales con Jiha.

No hacía falta permanecer alerta ni tantearse mutuamente. Era agradable decir cualquier cosa que se le pasara por la cabeza y sentirse cómodo.

Ian observó en silencio cómo Jiha rebuscaba dentro de la bolsa de la tienda de conveniencia y, de repente, se la arrebató para esconderla detrás de él.

—Por cierto… quiero pedirte un favor.

—¿Eh?

—Tenía una especie de escena romántica que siempre quise hacer en un día lluvioso. ¿Puedes ayudarme? Ahora es perfecto.

—¿Qué es?

Ian rodeó el cuello de Jiha con los brazos.

Aunque sorprendido, Jiha se acercó obedientemente.

Mmm…

Era bastante lindo.

Jiha lo miraba confundido, incapaz de enderezar completamente la espalda mientras se inclinaba hacia él.

Ian lo acercó todavía más, hasta que sus narices casi se tocaron.

—Hacer esto… bajo un alero en un día lluvioso…

—…¿?

Ian bajó la voz y dejó una pausa dramática.

Creía haber sido bastante obvio al seducirlo, pero Jiha seguía pareciendo confundido.

Qué tonto.

—Besarnos.

—¿P-por qué conmigo?

—Eres el único que está aquí ahora. Oportunidades como esta no son tan comunes.

—Podrías haberlo hecho antes con Hanjun hyung.

—No esperaba que lloviera. Como no pudimos hacerlo entonces, lo compensaré ahora.

—Eso es muy forzado…

—¿Entonces? ¿Lo harás?

—Mmm…

—Lo harás, ¿verdad?

Jiha no aceptó, pero tampoco apartó a Ian.

Simplemente parecía indefenso, con la mirada vagando de un lado a otro sin saber qué hacer.

Después de todo el sexo que habían tenido, seguía siendo tímido por un simple beso.

Si no lo apartaba, podía interpretarse como una negativa inexistente, ¿verdad?

Con esa audaz interpretación, Ian atrajo a Jiha hacia sí y presionó sus labios contra los suyos.

Jiha, perdiendo momentáneamente el equilibrio, agitó las manos para sostenerse contra la pared.

El paraguas que aún sostenía cayó al suelo con un ruido seco.

Ian tomó las mejillas de Jiha con ambas manos y recorrió suavemente con la lengua sus labios firmemente cerrados.

Cuando estos comenzaron a abrirse poco a poco, vacilantes, su lengua encontró con cuidado la de Jiha.

Sus respiraciones y su saliva se mezclaron mientras sus lenguas se entrelazaban con una suavidad tranquila.

Antes de darse cuenta, Jiha ya sostenía la cabeza y la mejilla de Ian mientras inclinaba la suya para profundizar el beso.

A través de sus ojos entreabiertos, Ian alcanzó a ver los de Jiha cerrados, así que también los cerró y lo abrazó con fuerza.

El sonido de la lluvia resonaba suavemente en sus oídos.

Ni demasiado fuerte ni demasiado débil.

El aroma de la tierra húmeda se mezclaba con sus respiraciones.

Un tenue calor corporal.

Caricias cuidadosas.

El movimiento delicado de las lenguas.

El abrazo cálido.

Rodeado por todo aquello, su pecho se llenó de una emoción suave y reconfortante.

Siempre había albergado el pequeño sueño de besar a alguien bajo un refugio en un día lluvioso.

Era mucho mejor de lo que había imaginado.

De repente, Ian se dio cuenta de lo violentamente que latía su corazón.

Si Jiha lo notaba, sería un poco vergonzoso.

…¿Sería el único que se sentía así?

Eso heriría su orgullo.

La mano que acariciaba la mejilla de Jiha descendió hasta apoyarse sobre su pecho.

Un momento después, sus labios se separaron.

—¡Ja, ja!

—No te rías.

—Estás muy nervioso, ¿eh? ¿Sabías que tu corazón late rapidísimo?

—Es porque… estoy contigo.

—¿Solo por acostarte unas cuantas veces conmigo no te acostumbraste a mí?

Jiha ni siquiera podía mirarlo.

Con el rostro completamente rojo, se cubrió la cara con ambas manos.

¿Por qué estaba tan avergonzado?

Era insoportablemente adorable.

Qué lástima que estuviera tan oscuro.

Quería ver aquel rostro sonrojado, seguramente rojo hasta las orejas.

Ian se inclinó para mirarlo mejor y estalló en carcajadas.

—Hagámoslo otra vez, ¿sí?

—No, gracias…

—¿Por qué no? A ti también te gusta. El ambiente es perfecto y yo me siento genial.

—Ah…

—¿Otra vez? Por favor.

Ian se aferró a Jiha y le suplicó insistentemente.

La lluvia seguía cayendo a cántaros y el paraguas continuaba tirado en el suelo.

Sin ningún otro lugar al que ir, Jiha quedó atrapado por él.

Aun así, si lo apartaba, Ian seguramente retrocedería sin oponer resistencia.

Sin embargo, Jiha no consiguió protestar.

Poco después se encontró atrapado entre la pared y las manos de Ian.

—Esta posición no está mal, ¿verdad?

Incluso cuando Ian se acercó, Jiha continuó evitando su mirada.

Así que Ian volvió a besarlo sin previo aviso.

Jiha, torpe y vacilante, ni siquiera pudo cerrar los ojos enseguida.

Sus manos permanecieron suspendidas en el aire sin saber qué hacer, hasta que finalmente rodearon cuidadosamente la cintura de Ian.

Ian, con los ojos entrecerrados, lo observó.

Su mirada rebosaba diversión.

Los labios fuertemente cerrados de Jiha comenzaron a abrirse ligeramente, como si esperaran lo que vendría después.

Así que también le gustaba.

Si tan solo pudiera ser un poco más sincero.

Ian recorrió con la lengua los labios de Jiha, pero en lugar de aceptar la invitación de aquella boca entreabierta, se alejó.

Jiha, que instintivamente se había inclinado para perseguir aquella lengua que se retiraba, se sobresaltó y volvió a apartarse.

—¡Ja, ja! ¿Ves? A ti también te gusta.

—D-deja de burlarte… Ah…

Ian no pensaba terminar con un beso tan superficial.

Sujetó las mejillas de Jiha y, ignorando sus protestas, volvió a besarlo.

Sus lenguas se entrelazaron con urgencia.

La respiración y la saliva se mezclaron.

Una extraña excitación golpeaba constantemente su mente.

Su corazón latía cada vez más rápido.

Tum.

Tum.

Los latidos resonaban tan fuerte en sus oídos que incluso el sonido de la lluvia desapareció.

Pero el pecho que estaba pegado al suyo latía exactamente al mismo ritmo.

Al menos, su vergonzosa tensión no quedaría al descubierto.

—Ah… haa…

—Sí… un poco más…

—Mm…

Antes de darse cuenta, ambos estaban abrazados tan estrechamente que casi les faltaba el aire, besándose sin control.

Cada vez que sus labios se separaban, el aliento que escapaba era ardiente.

Los suaves gemidos nasales que se filtraban hicieron que la cabeza de Ian se mareara.

De vez en cuando, un placer tan intenso recorría su cuerpo que parecía erizarle el cabello.

Y cada vez que su cuerpo se encogía involuntariamente, Jiha lo abrazaba aún más fuerte.

Como si solo pudieran calmar su sed en la punta de la lengua del otro.

Como si en el mundo solo existieran ellos dos.

El beso continuó interminablemente.

Había empezado como un juego.

Algo que simplemente querían probar.

Probablemente ninguno de los dos había pensado llegar tan lejos.

Ese pensamiento cruzó débilmente la mente de Ian mientras su conciencia se volvía difusa.

Solo cuando el rugido distante de un camión que pasaba resonó a lo lejos lograron separarse.

Cubriéndose los labios con el dorso de la mano, ambos permanecieron en silencio.

Por alguna razón, ninguno podía mirar al otro.

Qué extraño.

Ian ya había besado antes.

Incluso ese mismo día.

—¿Nos vamos? Tengo hambre.

Forzó una risa y habló primero, fingiendo que no ocurría nada.

Pero el tono extrañamente apagado de su voz solo volvió todo más incómodo.

Maldición.

Eso no era propio de él.

—Sí. Vamos.

Jiha recogió rápidamente el paraguas caído y la bolsa llena de cerveza y bocadillos.

Sacudió el paraguas y miró a Ian como si aquello fuera lo más natural del mundo.

Cuando Ian se colocó bajo él, Jiha inclinó ligeramente el paraguas hacia su lado para protegerlos a ambos de la lluvia.

—Puedo sostener el paraguas.

—No. Yo soy más alto.

—Entonces al menos dame eso.

—No, está bien. Antes tú llevabas las cosas.

Bueno, si ese era el caso…

Lo único que Ian podía hacer era caminar un poco más cerca para evitar que Jiha se mojara.

Eso era fácil.

Pensó en tomarlo del brazo, pero desistió, sintiéndose extrañamente cohibido.

Para ocultar su nerviosismo, habló juguetonamente.

—Mi querido Jiha parece haber mejorado bastante besando, ¿eh?

—Mmm…

—¿Practicaste a escondidas sin mí?

—Claro que no…

—¿Mejoraste gracias a mí? Al principio eras terrible.

—Deja de burlarte…

—No me estoy burlando. Te estoy elogiando. Como tu profesor de besos, estoy muy orgulloso.

—¿Y sonríes así mientras dices que no te burlas?

Era divertido.

Estar con Jiha era, sin duda, mucho más divertido que estar con cualquier otra persona.

Muchísimo más.

Con el corazón más ligero, terminó riendo de manera natural mientras intercambiaban historias sin importancia.

Era una risa sencilla.

Genuina.

Cómoda.

Refrescante.

—Jeje. Vamos rápido. Tengo hambre.

—¿No cenaste?

—Comí, pero solo picoteé algo. Seguro que tú tampoco comiste bien.

—Bueno…

—Ya me lo imaginaba. Por alguna razón sentí ganas de comprar muchas cosas.

Sin darse cuenta, ajustaron el paso el uno al otro.

El espacio bajo el paraguas era estrecho e incómodo bajo la fuerte lluvia.

Pero, de algún modo, también era acogedor.

Como la manta que compartían cuando se dormían y despertaban juntos.

Mientras la lluvia se volvía cada vez más intensa, Ian finalmente tuvo que admitir la verdad sobre aquella emoción cosquilleante que florecía dentro de su pecho.

Sí.

Negarlo no iba con él.

Solo podía aceptarlo.

Aunque, de alguna manera, hería un poco su orgullo.

Chae Ian se había encariñado mucho con Lee Jiha.

No…

Quizá realmente le gustaba.

Nota:

  • ㅠㅠ: emoticono coreano que representa llanto o tristeza, equivalente a «T_T» o «😭»
Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first