¡Esto no es un Omegaverso! - Capítulo 37
Después de subir juntos a varias atracciones y comer algunos bocadillos, Jiha logró obtener información básica. Los nombres de los hombres eran Seo Hanjun y Kim Myungho. Eran compañeros cercano y júnior del departamento de educación física; con razón tenían tan buen físico. Myungho, el menor, tenía la misma edad que Jiha, aunque eso no significaba necesariamente que se sintieran más cercanos. Invitaron a Jiha a pasar el rato con ellos, pero era evidente que en realidad no estaban interesados en él.
No importaba. Jiha solo necesitaba saber quiénes eran. Era mejor que no le prestaran una atención innecesaria. Sin embargo, las constantes preguntas dirigidas a Ian lo preocupaban. Temía que la endeble historia personal de Ian terminara quedando al descubierto. Afortunadamente, Ian se las arregló hábilmente para salir de las situaciones comprometidas.
—Oh, esta es para dos personas.
—Ian irá conmigo, ¿verdad? Si queremos acercarnos, es mejor mezclarnos.
Antes de que nadie pudiera decir nada, Hanjun se deslizó al asiento junto a Ian en la atracción de flotador para dos personas. No se había separado de él en todo el día y ahora le hablaba con total familiaridad. Ian ignoraba a cualquiera que intentara acercarse y simplemente disfrutaba del momento. Parecía que Myungho se estaba resignando y cediendo el lugar a Hanjun por ser su superior.
—Sí. Ya que vamos a pasar tiempo juntos, mejor llevarnos bien. Ustedes dos también parecen llevarse bien, ¿no?
—No.
—No…
—Oh, ¿de verdad?
—Entonces ustedes dos deberían acercarse. Vayan juntos. Así Ian y yo podemos ir primero, ¿verdad?
Qué absurdo.
Era evidente que estaba completamente embobado con Ian, sin importarle su compañero menor ni nada más. Bueno, cuando existe competencia, uno no puede bajar la guardia, aunque el rival sea simplemente un júnior.
Jiha miró a Myungho. Aunque sonreía dulcemente, probablemente no le agradaba la situación. Sus labios estaban tensos.
Siguiendo a Ian y Hanjun, que se habían adelantado riendo, Jiha y Myungho subieron a la atracción.
Era un gran flotador para dos personas donde ambos se sentaban uno frente al otro mientras descendían por el tobogán. Era más bajo y menos aterrador que el tobogán anterior, y como Jiha ya lo había montado una vez con Ian, no le parecía demasiado aterrador…
—…
—…
El ambiente era incómodo…
Bueno, a él tampoco le gustaba esta situación.
De todas formas, ya era su turno, así que subieron al flotador de manera torpe. El rostro de Myungho mantenía una sonrisa constante, lo que hacía imposible saber qué estaba pensando realmente. La forma en que seguía observándolo también resultaba un poco incómoda…
Bueno.
Jiha estaba haciendo exactamente lo mismo, así que quizá era inevitable.
—¡Allá vamos~!
Con la alegre señal del encargado, el flotador comenzó a deslizarse.
Dentro del túnel acuático, el flotador avanzaba rápidamente de un lado a otro. Era fresco y divertido, pero…
—…
—…
¿Siempre era tan largo este recorrido?
Cuando lo había hecho con Ian, le había parecido demasiado corto. Pero ahora parecía que el túnel nunca iba a terminar.
El túnel estaba lleno de silencio.
A lo lejos se escuchaban débilmente los gritos de Ian y Hanjun, así como los de los siguientes pasajeros.
Jiha, sintiéndose innecesariamente incómodo, apretó los dientes y se esforzó por no gritar incluso cuando la atracción se precipitó desde una gran altura. Hacía apenas un rato, cuando había subido con Ian, había gritado como si el mundo estuviera llegando a su fin.
Con un gran chapoteo, el flotador salió finalmente del túnel.
Los flotadores solían volcarse al caer en la gran piscina, pero el suyo se mantuvo equilibrado y aterrizó sin problemas.
Ian y Hanjun, que los esperaban fuera de la piscina, se echaron a reír.
—¡Ja, ja! ¿Por qué están tan callados? ¿Su concepto es el silencio?
—No es eso…
—Entonces, ¿a dónde vamos ahora?
—¡Espera…! ¡Whoa!
Mientras protestaba por las burlas de Ian, Myungho saltó repentinamente del flotador.
En un instante, el equilibrio se perdió y el flotador se volcó, haciendo que Jiha cayera directamente al agua.
Solo después de tragarse un buen trago de agua por la nariz logró sujetar la mano que Ian le tendía y volver a ponerse de pie.
Juraba que no era porque no supiera nadar.
Simplemente se había sobresaltado.
—Mentiste sobre saber nadar, ¿verdad?
—¡Cof! ¡No, s-simplemente me caí de repente!
—¡Ja, ja! ¿Estás bien? Tragaste bastante agua.
—Estoy bien, bien… espera, mis gafas…
—Aquí. Las encontré.
Ian, riendo alegremente como si se estuviera divirtiendo muchísimo, le dio unas palmadas en la espalda.
Solo después de apartarse el cabello empapado y limpiarse el agua del rostro, Jiha recuperó un poco el sentido.
Le ardía la nariz.
Sacudió la cabeza varias veces antes de recoger sus gafas y volver a ponérselas.
Solo entonces Ian volvió a aparecer con claridad ante sus ojos: sonriendo traviesamente, con los ojos llenos de diversión mientras observaba su expresión.
—No te burles de mí.
—Todavía no me he burlado. Solo te da vergüenza.
—Tus ojos parecen burlarse de mí.
—¡Ian! ¿Quieres ir a la piscina de olas?
Antes de que Jiha pudiera terminar de hablar, la voz de Hanjun resonó.
Parecía que él y Myungho habían estado discutiendo adónde ir después.
Mientras Ian ayudaba a Jiha a salir del agua, Hanjun tomó rápidamente la mano de Ian y se adelantó.
Una vez más, Jiha y Myungho quedaron atrás.
—Vamos.
—Ah, sí…
Se sentía… un poco extraño.
Podían ir todos juntos.
No había necesidad de llevárselo de esa manera…
La piscina de olas estaba tan abarrotada que no sería exagerado decir que era mitad agua y mitad personas.
Además, todos llevaban los mismos chalecos salvavidas y flotaban en la superficie, por lo que era imposible distinguir quién era quién.
La única salvación era el llamativo cabello rubio de Ian, que al menos permitía localizarlo entre la multitud.
Cuando nadó hasta la zona donde ya no tocaba fondo, comenzó a flotar sobre el agua mientras las pequeñas olas mecían suavemente su cuerpo.
Dejarse llevar sin rumbo resultaba sorprendentemente agradable.
Ahora entendía por qué tanta gente se reunía allí.
Por supuesto, la verdadera atracción eran las grandes olas que llegarían más tarde.
—Oye, Jiha-ssi.
—¿Sí?
—Dentro de un rato…
Myungho, que flotaba justo a su lado, intentó iniciar una conversación.
Pero en ese momento resonó por toda la piscina el fuerte sonido de una bocina de barco.
Era la señal de que se acercaba una gran ola.
Al instante, la gente gritó y avanzó hacia delante, y en medio del caos Jiha se separó de Myungho.
¿Por qué todos avanzan?
Mientras se preguntaba eso confundido, una enorme ola comenzó a acercarse desde el otro extremo de la piscina.
Jiha sujetó apresuradamente sus gafas con ambas manos.
Entre los gritos emocionados, las personas de la primera fila comenzaron a ser arrastradas por la ola.
El agua las elevaba de golpe y luego las devolvía hacia abajo.
Antes de darse cuenta, Jiha divisó a Ian a lo lejos, aferrado a Hanjun y riendo feliz mientras la ola los arrastraba.
Al momento siguiente, su propio cuerpo también fue levantado y empujado por la corriente.
—¡Uf…!
Perdió el equilibrio y tragó un poco de agua, pero la sensación de elevarse y deslizarse con la corriente resultó emocionante.
Aunque había perdido de vista a todos.
Mientras miraba alrededor intentando encontrar a Ian, una mano apareció de repente y agarró su chaleco salvavidas.
Sobresaltado, con los ojos muy abiertos, fue arrastrado hacia atrás antes siquiera de reaccionar.
Solo entonces vio quién era.
Myungho.
—¿Qué? ¿Otra vez tragaste agua?
—Ah, no. Solo un poco…
—Parece que de verdad no sabes nadar.
—Sí sé…
Qué injusticia.
Jiha, en realidad, nada bastante bien.
—Ah, cierto. Antes querías decirme algo…
—Ah, sí. Sobre Ian-ssi y Hanjun hyung.
Con todo el ruido y la multitud, resultaba difícil escuchar.
Jiha tuvo que acercarse mucho a Myungho e incluso inclinar la cabeza hacia él para poder conversar.
La corriente los empujó hasta que sus pies tocaron el fondo, pero enseguida el flujo de personas que volvía hacia la parte profunda obligó a Jiha a aferrarse de nuevo a Myungho y nadar hacia adentro.
La bocina volvió a sonar.
—¿Nos vamos?
—¿Eh?
—Parece que entre ellos hay buena química. Dejémoslos y vayamos nosotros por nuestra cuenta.
Ah.
Cierto.
Ian.
Solo entonces Jiha logró ver a Ian y Hanjun más allá de Myungho, a cierta distancia.
Los dos estaban muy juntos, conversando y riendo, incluso chocando las manos emocionados.
A ojos de cualquiera, parecían claramente una pareja.
Lo que significaba…
¿No era este el momento de hacerse a un lado?
En ese instante, una gran ola se abalanzó sobre ellos.
Sujeto firmemente por Myungho, Jiha fue arrastrado por la corriente.
Por suerte, esta vez no terminó atragantándose.
—¿Pero no deberíamos avisarles primero?
—¿Es realmente necesario?
—Si desaparecemos de repente, se preocuparán, ¿no?
—Creo que estarán bien… Bueno, haz lo que quieras.
Jiha nadó junto a Myungho hacia Ian.
Otra ola los golpeó en el camino, pero consiguieron acercarse lo suficiente para hacerse oír.
—¡Ian! ¡Nos iremos por nuestra cuenta!
—¿Eh?
—¡Bueno, que iremos por nuestra cuenta!
—¡Ah, está bien! ¡Sí! ¡No se preocupen por nosotros y diviértanse!
Ian saludó alegremente con una sonrisa.
Era evidente que se estaba divirtiendo, pero ni una sola vez intentó detener a Jiha.
Sintiendo una pequeña decepción, Jiha se quejó en silencio y salió de la piscina de olas junto a Myungho.
Entrar de nuevo era difícil, pero salir resultaba fácil, ya que bastaban una o dos olas para empujarlos hacia afuera.
Ian ya estaba tan lejos que apenas podía distinguirse.
De todos modos…
Como ya habían decidido retirarse para no estorbar, no era necesario seguir quedándose incómodamente con este chico, ¿verdad?
Ian se divertiría por su cuenta con Hanjun…
—Entonces, ¿qué hacemos ahora? —preguntó Myungho.
Bueno, realmente no había mucho que hacer.
Podrían haber sugerido comer juntos antes de separarse, pero Myungho también parecía tímido.
Ninguno de los dos quería compartir una comida incómoda y silenciosa durante una salida.
—Eh… ¿qué tal si volvemos cada uno a nuestra habitación? Parece que esos dos se divertirán solos…
—Ah…
—Bueno, entonces… eh… fue divertido hoy. Ja, ja. Yo regresaré.
—Ah, ah. Sí.
Después de una despedida dolorosamente incómoda, Jiha se apresuró hacia los vestidores.
Con eso, la misión de ese día había terminado.
Evitar la incómoda comida y retirarse en el momento adecuado había sido una excelente decisión.
Pensó que quizá merecía un poco de reconocimiento.
Tal vez compraría algo rico para la habitación antes de entrar.
—Vaya. Realmente nos divertimos mucho, ¿verdad?
—Sí. Muchísimo. Estoy agotado…
El sol comenzaba a ponerse e Ian se estiró mientras contemplaba el cielo.
El atardecer era impresionante.
Después de pasar tanto tiempo en el agua, su cuerpo se sentía pesado, pero relajado.
Había valido la pena venir hasta allí para pasar un día tan agradable.
Aun así, no pudo evitar preguntarse qué estaría haciendo Jiha después de haberse marchado.
—Ian. ¿Quieres dar un pequeño paseo antes de irnos?
—Mmm. Suena bien.
Hanjun mantenía la mirada fija en Ian con unos ojos tan dulces que parecía que de ellos fuera a gotear miel.
Era evidente que estaba completamente enamorado.
Por su parte, Ian también observaba a Hanjun a su manera.
No era un mal tipo.
Buen físico.
Rostro atractivo.
Modales aceptables.
Y por lo que había notado al rozarse de vez en cuando, el tamaño parecía bastante bueno también… aunque, por supuesto, tendría que comprobarlo personalmente para estar seguro.
Ian siguió a Hanjun por un sendero peatonal.
Era un tranquilo camino forestal que se extendía desde el parque acuático.
Pequeñas luces decorativas colgaban de los árboles, creando una atmósfera encantadora.
Caminar mientras contemplaba el atardecer que se hundía lentamente en el horizonte lo hacía sentirse renovado, olvidando el cansancio.
A Jiha probablemente también le gustaría un lugar tranquilo como este…
Sacó discretamente el teléfono, pero no había ni un solo mensaje de Jiha.
¿Se estaría divirtiendo con Myungho?
Como ambos eran tan tímidos, seguramente la conversación se habría quedado estancada si los dejaban solos.
Imaginar a Jiha sudando por la incomodidad le resultó divertido y, al mismo tiempo, le dio un poco de pena.
Quizá debería haberse quedado con ellos.
Ian envió rápidamente un mensaje.
【¿Dónde estás? Vamos a divertirnos juntos (ว ˙3˙)ง】
—¿Qué haces?
—Le preguntaba a Jiha dónde están él y Myungho. Debe de ser muy incómodo para ellos, así que estaría bien que pasáramos tiempo juntos.
La respuesta llegó enseguida.
¿Estaría mirando el teléfono?
【¿Yo? Estoy en el alojamiento, obviamente.】
【Ustedes dos diviértanse. Avísame si ocurre algo.】
Ah…
¿En el alojamiento?
¿Estaba solo?
Conociendo a Jiha, jamás habría llevado a Myungho a la habitación.
Ian pensó que quizá estarían cenando juntos, pero al parecer se separaron enseguida.
Era obvio que alguien tan tímido como Jiha no haría nada a solas con una persona que acababa de conocer ese mismo día.
—¿Ya regresaron? Parece que nos dejaron espacio para que pudiéramos divertirnos.
—Ah… quizá.
—Espero que esos dos también se lleven bien, pero tal vez simplemente no congenian.
—Sí. Qué lástima.
¿Jiha se había concentrado únicamente en encontrarle una pareja durante todo el día?
¿Ni siquiera se había divertido realmente?
Pensarlo de esa manera hizo que Ian sintiera un poco de culpa.
Él sí se había divertido…
—Supongo que fueron considerados con nosotros a su manera.
Hanjun se rio y tomó la mano de Ian.
Debía de ser eso.
Habían sido considerados.
Como Jiha había pasado todo el día intentando encontrarle una pareja, Ian sintió que debía concentrarse en el presente.
Guardó el teléfono y entrelazó los dedos con la gran mano que lo sujetaba.
Mmm.
Mmm.
Cuanto más lo observaba, más veía que aquel hombre no tenía ni un solo defecto.
Si además resultaba bueno en la cama, sería todavía mejor.
Bueno, de eso Ian podía encargarse personalmente.
Había pasado bastante tiempo.
Quizá por fin podría disfrutar de una noche agradable.
No tenía la menor duda de que terminaría acostándose con ese hombre esa misma noche.
Hanjun estaba completamente cautivado por él, y cada roce entre ambos estaba cargado de intención sexual.
Incluso la forma en que lo miraba rebosaba deseo.
Probablemente pronto sugeriría ir a un lugar más privado.
¿Habría un motel cerca?
Ojalá estuviera limpio.
¿O acabarían yendo a la casa de Hanjun?
Entonces, ¿qué pasaría con Myungho?
Mientras Ian se perdía en esos pensamientos, sus pasos se adentraron silenciosamente en una zona oscura del sendero, bajo la sombra de los árboles donde las luces no alcanzaban.
El entorno estaba en silencio.
No había nadie más alrededor.
Sobre el rojizo atardecer, el profundo azul de la noche comenzaba a asentarse.
El paisaje era hermoso.
Seguro que a Jiha también le gustaría.
—Ian.
—Sí.
El sólido tronco de un árbol se apoyó contra la espalda de Ian.
El cielo nocturno multicolor quedó oculto por el cuerpo de Hanjun.
Ian levantó ligeramente la cabeza, siguiendo la mano que le acariciaba la mejilla.
El pulgar rozó sus labios con una intención demasiado evidente.
Ian entrecerró los ojos y sacó la lengua para lamer la yema del dedo que presionaba sus labios.
Una chispa se encendió en la mirada de Hanjun.
El cuerpo firme del hombre se inclinó hacia él mientras lo abrazaba con fuerza.
Y así, sus labios se encontraron.
Ian cerró los ojos obedientemente y apoyó una mano sobre el hombro de Hanjun.
La mano de Hanjun se deslizó enseguida bajo la camiseta de Ian, acariciando su espalda con evidente excitación.
¿Qué estaría haciendo Jiha?
Solo.
Ese pensamiento cruzó fugazmente la mente de Ian.
Y él frunció ligeramente el ceño, molesto.