Vida de recién casados para un divorcio exitoso - Capítulo 78

  1. Home
  2. All novels
  3. Vida de recién casados para un divorcio exitoso
  4. Capítulo 78
Prev
Next
Novel Info

Jiwoon observó en silencio el perfil de Taecheon. Sin importar cuándo lo mirara, su Alpha siempre parecía esculpido en piedra: apuesto y digno. De carácter impasible, pero infinitamente considerado, aquel era el hombre al que Jiwoon adoraba con todo su corazón. Y, sin embargo, ni una sola vez esos labios le habían confesado su amor.

Hmm… ¿por qué? No puede ser que no me ame, ¿verdad? Claro que no. Me trata con tanto cariño… Tal vez sea porque nunca había salido con nadie. Dijo que antes de mí jamás había tenido una relación de verdad, solo citas a ciegas. Así que, al igual que yo, prácticamente no tiene experiencia amorosa.

Sí, debe ser por falta de práctica. Con el tiempo, seguramente él mismo dirá esas palabras. Y, en realidad, ¿son tan importantes? Este Alpha ya demuestra cuánto me quiere con sus acciones. ¿Por qué preocuparme por las palabras?

Tratando de pensar de manera positiva, Jiwoon apartó aquellos pensamientos sombríos. Aun así, la sensación de vacío permaneció. Esas palabras no eran estrictamente necesarias… pero ansiaba escucharlas. Esa era la verdad.

—Ahora vayan a descansar a sus cabañas de madera. Nos reuniremos de nuevo esta noche para la fogata. Hasta entonces, disfruten de su tiempo libre.

El personal guio a las parejas hasta sus respectivas cabañas. A diferencia de las pensiones convencionales, allí no se permitía cocinar ni encender fuego. Las paredes estaban construidas con troncos y, en cuanto abrieron la puerta, los envolvió un fragante aroma a madera.

—Qué bonito. Es la primera vez que entro en una cabaña de troncos.

—Es una elección bastante particular. Un retiro relajante en medio del bosque.

—Estaría bien tener un complejo como este entre los negocios de nuestro grupo.

—Así es. Sería una idea empresarial muy adecuada para familias.

Si algún día fuéramos tres o cuatro, venir aquí se sentiría aún más especial.

Tragándose la mitad de aquel pensamiento, Taecheon atrajo a Jiwoon hacia un suave abrazo.

Quizá por la caminata o por el estrés acumulado durante la semana, Jiwoon comenzó a sentirse somnoliento. Al verlo bostezar, Taecheon lo condujo hacia la cama.

—Descansa los ojos un rato.

—Tú también. Ven aquí.

Jiwoon palmeó de manera invitante el espacio a su lado. Taecheon se acostó y le rodeó la espalda con un brazo. Jiwoon se sintió protegido por aquella calidez firme.

Sí… ¿qué importa si nunca ha dicho «te amo»? Esta felicidad es suficiente…

—¡Ah!

Un dolor cortante le atravesó el abdomen, obligándolo a cerrar los ojos y arrancándole un grito.

—¡Jiwoon!

Taecheon se incorporó de golpe y examinó su rostro.

—¿Estás bien?

—S-sí… No fue nada. Solo me dolió durante un segundo.

—¿Dónde te duele?

—Un poco el estómago.

—¿También te sucedió ayer?

—Ayer fue peor. Ahora solo duró un segundo.

Secándose el sudor de la frente, Jiwoon se sentó.

—Esto no está bien. Debemos ir a un hospital ahora mismo.

—No, no. Creo que solo es estrés. Seguramente sea gastritis o un espasmo estomacal.

—¿Gastritis?

—He estado tomando café hasta altas horas de la noche por culpa de las horas extra. Mi estómago no pudo soportarlo. Ya sabes, el típico estrés de la vida moderna.

Tratando de restarle importancia, Jiwoon saltó de la cama.

—¿De verdad?

—Sí. El lunes iré a una clínica y te contaré los resultados, ¿de acuerdo?

—Si es así… al menos deja que el doctor Kim haga una visita a domicilio mañana.

—No hace falta. Solo queda un día. Estaré bien.

Agitó las manos, tratando de desviar su preocupación.

—Hmm… entonces prométemelo. Irás el lunes y me informarás de los resultados de inmediato. ¿De acuerdo?

—Sí.

El dolor había sido breve, pero intenso. Todavía desconocía la causa, aunque nunca estaba de más ser precavido. Después de haber vivido solo durante tanto tiempo, Jiwoon conocía muy bien la importancia de cuidar su propia salud. Nunca había tenido a nadie que se ocupara de su cuerpo por él.

Si se enfermaba, perdía su trabajo de medio tiempo, lo que significaba quedarse sin el dinero necesario para sobrevivir. Siempre se vacunaba contra la gripe, trataba cualquier enfermedad ante la menor señal y se obligaba a dormir después de tomar medicamentos, todo para evitar facturas más elevadas o sufrir sin nadie que lo cuidara.

Ahora que lo pienso, quizá debería haber tomado la medicina herbal que me dio la madre de Taecheon… Siempre hace que me sienta más fuerte. Últimamente, como he estado abrumado con las horas extra, dejé de tomarla por completo. Tendré que volver a hacerlo con regularidad. Tal vez incluso debería llamar a la señora Choi para preguntarle por sus efectos…

—Descansa un poco más. No pienses en nada.

—Despiértame para la fogata.

—¿Por qué no sigues durmiendo?

—Siempre quise participar en una fogata de verdad con todos…

Murmurando, Jiwoon cerró los ojos. Taecheon lo observó con cansancio y preocupación, luego lo recostó con cuidado y comenzó a darle suaves palmadas en el pecho y los hombros. Aquel ritmo constante no tardó en arrullarlo hasta que se quedó dormido.

La fogata comenzó después de la cena. Las canciones acompañadas por una guitarra acústica flotaban en el aire nocturno, mientras una gran torre de fuego ardía en el centro.

—Esto es maravilloso.

—Me alegra que hayamos venido. ¿No tienes frío?

—Para nada.

—Aun así, ponte esto.

Taecheon colocó su chaqueta sobre los hombros de Jiwoon y ambos se sentaron entre el círculo de parejas. El aire nocturno de diciembre picaba ligeramente, pero el fuego y el calor de Taecheon lo mantenían cómodo.

El dolor de estómago había desaparecido y su temperatura se encontraba estable. Por el momento, decidió olvidarse de su salud. Apoyándose contra el hombro de Taecheon, dejó escapar un suspiro.

—Jiwoon.

—¿Sí?

—Puede que suene repentino, pero… desearía que estos días juntos nunca terminaran.

Mirándolo desde arriba, Taecheon estrechó el abrazo. La vista de Jiwoon se volvió borrosa por las lágrimas. Todo era demasiado perfecto, demasiado feliz. Entonces, ¿por qué le daban ganas de llorar?

—Sí. Yo también quiero que esto dure para siempre.

Es una felicidad abrumadora. Quizá simplemente lo amo demasiado.

Apartó aquellas emociones y cerró los ojos cuando los labios de Taecheon se presionaron con firmeza contra los suyos.

El lunes llegó una vez más. Jiwoon había estado tenso desde la mañana, enfrentándose de nuevo a las críticas minuciosas del líder de equipo Song sobre sus informes. Sin embargo, por la tarde tuvo un golpe de suerte: Song fue enviado de improviso a un viaje de negocios y anunció que regresaría directamente a casa junto con otro líder de equipo.

¡Perfecto! ¡Hoy podré salir temprano!

Casi bailando de alivio, Jiwoon trabajó feliz durante el resto de la tarde. Sin la presencia de su némesis, el trabajo avanzó sin contratiempos.

Taecheon, hoy llegaré tarde. Primero iré al hospital.

ㅌㅊC:

¿Solo? ¿No debería acompañarte?

No, iré por mi cuenta. Conozco una clínica.

ㅌㅊC:

Entonces te llevaré en auto.

No hace falta. Solo será una revisión ligera. ¡Nos vemos en casa!

Temiendo que un resultado grave preocupara demasiado a Taecheon, Jiwoon decidió ir solo al hospital general cercano a su antiguo vecindario. Recibían pacientes hasta las ocho de la noche, por lo que era perfecto.

No será nada grave. Solo asegúrate y regresa antes de que él se preocupe.

Optimista, Jiwoon subió a un autobús, descendió en su antigua parada y se registró con su nombre y fecha de nacimiento. Ni siquiera mientras esperaba en la fila se sentía demasiado ansioso.

Sin embargo, treinta minutos después de unos análisis básicos de sangre, el mundo de Jiwoon se derrumbó. Había entrado sin darle demasiadas vueltas, sin imaginar que un rayo pudiera caer sobre él durante una consulta ordinaria.

—Lo siento… pero los resultados de sus análisis son preocupantes.

—…¿Qué?

Parpadeando, Jiwoon se quedó mirándolo, incapaz de comprender. El médico se quitó los lentes, se frotó el rostro y habló con tono grave.

—¿No vino acompañado de algún familiar o tutor?

—No. Vine solo… ¿Por qué?

—Este tipo de noticias puede ser difícil de escuchar estando solo. Con el consentimiento del paciente, solemos recomendar que estos resultados se compartan con un ser querido.

¿Qué tan grave debía ser para que hablara de esa manera?

Las manos de Jiwoon se volvieron heladas.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first