Vida de recién casados para un divorcio exitoso - Capítulo 51
—Ah… sí. Qué nombre tan maravilloso.
Qué más cliché podía ser. Cuando Jiwoon conoció por primera vez la aplicación ¹, ya había sido impactante, pero el nombre de este nuevo programa era aún peor. Sin duda, los altos cargos del Ministerio de Salud y Familia se estarían felicitando satisfechos por su gran idea… Uf.
—En primer lugar, la próxima semana habrá un programa acreditado de ocho horas. Creo que sería bueno que participaran.
—¿Qué clase de programa es?
Cuando Jiwoon preguntó, el supervisor le entregó un folleto titulado [Campamento sin vergüenza].
—Es un programa de campamento para parejas casadas. Se lleva a cabo de una manera completamente distinta a lo que experimentan las demás parejas en periodo de Reflexión. Durante todo el campamento habrá actividades recreativas bajo la dirección de instructores profesionales. Les garantizo que será divertido. Y como solo asisten parejas que están avanzando hacia la reconciliación… bueno, el ambiente es…
—¿El ambiente es…?
—…Muy bueno.
La sonrisa del supervisor resultaba sospechosamente sugerente, pero Jiwoon decidió pensar que solo eran imaginaciones suyas.
Seo Taecheon, que había estado escuchando en silencio, levantó la mano.
—Si se trata de un campamento, significa que pasaremos la noche fuera de casa. ¿Se garantizará la privacidad?
—Por supuesto. Ese es precisamente nuestro propósito.
Jiwoon encontró extremadamente incómodo aquel intercambio entre los dos hombres.
Disculpen, pero ¿cuál es exactamente ese «propósito»…?
—Bien. Entonces podremos participar tranquilos.
Seo Taecheon colocó ligeramente la mano sobre el dorso de la de Jiwoon. Solo era para pasarle un bolígrafo, pero, aun así, el corazón de Jiwoon dio un vuelco ante aquel pequeño gesto.
—Firma, Jiwoon.
—Sí… Tú también, Taecheon.
En vez de escribir, los dos se limitaron a mirarse a los ojos, completamente absortos el uno en el otro, mientras el supervisor alternaba la mirada entre ambos con una sonrisa muy satisfecha.
—¿No hará demasiado frío con la ventana abierta así?
—La brisa otoñal es muy refrescante. Se siente bien.
Durante el trayecto de regreso, Jiwoon apenas podía impedir que las comisuras de sus labios se alzaran. El fresco aire otoñal que entraba por la ventana, la clara luz del sol y su Alpha resplandeciendo bajo ella… Todo era demasiado perfecto.
He dado un verdadero paso adelante hacia mi unión con Taecheon-C. Ya no somos una pareja que corre hacia el divorcio. Estamos avanzando hacia el matrimonio.
Comenzó a tararear sin darse cuenta.
—Cantas bien.
—Ah, ¿l-lo oíste?
—Si tarareas tan fuerte, por supuesto que voy a oírte.
—Mmm, mmm.
Quizá soné demasiado emocionado… Pero realmente parece divertido. Comer cosas deliciosas, hacer una fogata y, bajo la oscuridad… quizá hacer esto y aquello…
—Pero, Jiwoon —dijo Taecheon—, pasemos por un lugar antes de volver a casa.
—¿Dónde?
—Lo sabrás cuando lleguemos.
El lugar al que Taecheon los llevó era un enorme centro comercial. Después de dejar el automóvil con el servicio de valet, ambos entraron.
—¿Vas a comprar algo? —preguntó Jiwoon mientras cruzaban la entrada.
Taecheon negó con la cabeza.
—No para mí. Para ti.
—¿Para mí? Eh… ¿por qué? No es mi cumpleaños y hoy tampoco es ninguna fecha especial…
—Simplemente quiero hacerlo.
Así que hoy está lleno de sorpresas, ¿eh?
Jiwoon se sentía sorprendido y emocionado al mismo tiempo.
—Vamos, subamos.
—¡Sí!
Subieron hasta el piso donde se alineaban las boutiques de ropa de diseñador. Costosas marcas de lujo ocupaban todo el nivel, y frente a algunas tiendas incluso había largas y fervorosas filas de espera.
Como alguien que jamás en su vida había puesto un pie en lugares como aquellos, Jiwoon no sabía cómo debía comportarse. Pensó vagamente que quizá debería colocarse al final de una fila, pero un hombre elegantemente vestido se acercó y saludó a Taecheon.
—Cuánto tiempo sin verlo, director.
—Igualmente, gerente.
Después de estrechar rápidamente la mano de quien parecía ser el gerente de una de las marcas, Taecheon apoyó casualmente una mano sobre el hombro de Jiwoon.
—Él es mi esposo.
¿Q-qué acaba de decir? ¿Esposo?
Por supuesto, Jiwoon sabía en teoría que él y Taecheon ya estaban legalmente casados, pero escuchar aquella palabra pronunciada en voz alta frente a otra persona hizo que su corazón se estremeciera. Una oleada tras otra de sorpresa, dulzura e incomodidad lo invadió, pero ni una sola de desagrado.
Así es. Este Alpha es mi esposo. Mi único y verdadero amante.
Como si saboreara un caramelo en la boca, Jiwoon siguió deleitándose con la palabra esposo.
—Entiendo. Hoy me encargaré personalmente de ayudarlos con sus compras.
—Gracias.
—Por aquí, por favor.
El gerente de la marca sonrió cortésmente mientras los guiaba por un pasillo privado. Jiwoon intentó actuar con normalidad, pero por dentro se estaba volviendo loco al sentir la grande y cálida mano de Taecheon apoyada sobre su hombro.
¿Por qué su mano es tan grande… y está tan caliente? ¿Acaso la calentó con una bolsa térmica o algo así?
Una vez dentro de la boutique, Jiwoon quedó atónito ante las deslumbrantes prendas. Todas las paredes estaban cubiertas de ropa clásica y lujosa.
—Por favor, recomiéndele un abrigo que le quede bien.
—Sí. Nuestra nueva colección ha tenido una excelente acogida y creo que le sentará muy bien. ¿Le gustaría probarse alguno?
El gerente se dirigió a Jiwoon.
—Ah… La verdad es que sí necesitaba un abrigo.
Como era muy sensible al frío, Jiwoon comenzaba a usar ropa de invierno aproximadamente un mes antes que los demás. Hacía poco había mencionado de pasada que quería un abrigo grueso. Al parecer, Taecheon lo había recordado.
Sin embargo, Jiwoon había pensado en una marca informal y de precio razonable situada en un piso completamente diferente. Cualquiera podía adivinar que aquella marca era escandalosamente cara.
—Taecheon, ¿no es demasiado caro? Puedo comprar algo en otra tienda —le susurró al oído.
Pero Taecheon se limitó a soltar una risita y le respondió en voz baja:
—¿Parezco la clase de hombre que no puede comprarte un abrigo? ¿De qué sirve tener una tarjeta de novio si nunca la usas? Úsala ahora.
El rostro de Jiwoon se calentó y sintió un cosquilleo en el pecho. Era una sensación tan embriagadoramente agradable que casi le daba vueltas la cabeza.
¿Un Alpha tan atento y elegante… y es mío? Ciudadanos de Seúl, presten atención: este increíble Alpha no solo es mi amante, sino que además me compra regalos con toda naturalidad. ¿Se dan cuenta de lo afortunado que soy?
Aunque nadie le había preguntado nada, Jiwoon sentía ganas de detener a desconocidos por la calle para presumir.
—Por favor, pruébese este. Con su tez clara, este gris suave le sentará muy bien.
El gerente trajo un sofisticado abrigo gris claro con excelentes acabados. Con solo verlo, Jiwoon pensó:
Este es.
—Me lo probaré.
Con ayuda del gerente, Jiwoon se dirigió al espejo del probador. Una vez puesto, contempló el sutil brillo de la tela y sus refinadas líneas, y le encantó.
—Le queda fantástico. ¿Cómo se siente?
—¡Genial! Es muy suave, cálido y no pesa nada.
—El material es de una calidad excelente.
—Se nota. Es muy cómodo.
¿Qué clase de tela podía ser tan ligera y, al mismo tiempo, tener una caída tan perfecta? Jiwoon no pudo evitar pensar que debía de ser astronómicamente cara.
Ropa de lujo… ¿quizá dos o tres millones de wones? ¿Más o menos el sueldo de un mes de cuando acababa de entrar a trabajar?
—¡Ah!
Al ver el precio en la etiqueta, Jiwoon se quedó petrificado.
—¿Ocurre algo, señor?
—Eh… Gerente, creo que esta etiqueta tiene un error de impresión. Hay un cero de más.
Con las manos temblorosas, Jiwoon le mostró la etiqueta. El gerente se llevó una mano a la frente, como si estuviera preocupado.
—Mis disculpas. Debería haber retirado la etiqueta. Fue un error nuestro.
—No, me refiero a que el precio en sí tiene que estar equivocado…
—El precio es correcto.
—¡¿Qué?!
Los ojos de Jiwoon casi se salieron de sus órbitas. La mitad de su salario anual colgaba de sus hombros. Le temblaron las rodillas.
¿Debería quitármelo con mucho cuidado y devolverlo? ¿Qué pasa si daño siquiera un botón?
Comenzó a quitárselo con sumo cuidado, pero entonces Taecheon se acercó.
—Te queda bien.
—Eh… ¿de verdad?
—Te sienta muy bien. Aunque, a mis ojos, siempre eres guapo y adorable sin importar lo que lleves puesto… el gris claro realmente es el color que mejor te queda.
Taecheon rozó brevemente la mejilla de Jiwoon con la mano.
—D-director… Quiero decir, Taecheon…
—Perfecto.
—Entonces… ¿puedo quedármelo?
—No es que puedas. Debes hacerlo. Úsalo. Por mí.
Al oír aquello, la sonrisa de Jiwoon se extendió de oreja a oreja.
—Gerente, nos llevaremos este.
—Sí, lo prepararé para ustedes.
—¿Por qué no seguimos mirando? Hay muchas cosas que quiero comprarte hoy.
—¿De verdad? ¿Está bien?
—¿Qué clase de relación tenemos para andar preguntándonos si algo «está bien» o «no está bien»?
—…Está bien, entonces. Veamos también pantalones y camisas que combinen con este abrigo.
¹ Aplicación : Aplicación gubernamental ficticia vinculada al periodo obligatorio de Reflexión previo al divorcio, que registra el progreso de las parejas en los programas de reconciliación.