Viajé al pasado para ganar dinero y criar a mi bebé - Capítulo 72

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  4. Capítulo 72 - Ir al mercado
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Después de darle besos a pequeño Wonton durante un rato, Shen Ruo tuvo que irse.

 

Aunque nunca fue antes al mercado de aquí, Shen Ruo recordó que cuando iba con su abuela al mercado, había una gran cantidad de puestos que llenaban casi toda la calle, dejando sólo un espacio para que las personas pudieran caminar y observar, como estaba lleno de gente, siempre lo sujetaban de la mano para que no se perdiera.

 

No sabe si el mercado de la ciudad del condado será así.

 

Sin embargo, su intención era poner un puesto, y si vendía lo suficiente como para cerrarlo pronto, podría dar un paseo.

 

Ahora que todavía es de día, debería poder elegir un buen lugar en cuanto llegue.

 

Shen Ruo sacudió su ropa y pensó en algo, fue a la cocina y guardo dos camotes confitados en sus mangas antes de salir.

 

El día anterior, antes de dormir, había sacado algunas de las cosas que iba a llevar al mercado, y las puso en el vagón de bueyes, Li Shantao también le ayudó, atando las cosas con una cuerda.

 

— Ruo ge’er, acuérdate de llevar agua. — Li Shantao seguía un poco inquieta, y se quedó en la puerta de la casa.

 

— Sí. — Shen Ruo tomó el tubo de bambú más grande de la casa, probablemente tan largo como el brazo de un bebé, y lo llenó de agua.

 

En ese momento se abrió la puerta de la habitación de Shen Feng, Er Gou salió frotándose los ojos, vio a Shen Ruo e inmediatamente gritó:

 

— ¡Tío menor, quiero ir contigo!

 

— Está bien, necesito a alguien que me ayude a vender, y Er Gou sabe contar el dinero, así que puedes ayudarme. — Shen Ruo no pudo evitar reírse ante el aspecto aturdido y confuso de Er Gou, pero aun así mantuvo el vigor y quiso seguirlo.

 

Liu Shan lo siguió hasta la puerta y le dijo a Shen Ruo:

 

— Anoche, Er Gou escuchó a Shen Feng decir que quieres ir a la ciudad del condado a vender estas cosas en el mercado, y estuvo emocionado toda la noche, en cuanto escuchó los movimientos, se despertó para ir contigo.

 

Er Gou ahora está completamente despierto, trotó al lado de Shen Ruo y abrazó su cintura, emocionado.

 

— El mercado está muy lleno, y también hay secuestradores de niños. Er Gou todavía es muy pequeño, si se pierde será difícil verlo. ¿Por qué mejor no se queda aquí? — Li Shantao estaba un poco preocupada, temiendo que Er Gou fuera atrapado por un secuestrador de niños si no prestaba atención.

 

— Lo vigilaré bien, y sólo vamos a vender, mientras no corra por los puestos, no se perderá. — La preocupación de su madre es razonable, después de todo, Er Gou nunca ha estado en un mercado. Sin embargo, Shen Ruo definitivamente no dejaría que Er Gou se perdiera.

 

Er Gou escuchó a su abuela, y temeroso, rodeó con sus brazos la cintura de Shen Ruo.

 

Shen Ruo sonrió y acarició la cabeza de Er Gou.

 

— Er Gou irá a la escuela de la ciudad del condado para estudiar en el futuro, creo que es bueno que vaya más seguido a la ciudad para… conocer el mundo. — Liu Shan también tuvo algunas dificultades, ella, como madre de Er Gou, naturalmente también estaba preocupada. Pero Ruo ge’er es extremadamente confiable, por lo que cuando Er Gou lo mencionó anoche, ella y Shen Feng estuvieron de acuerdo.

 

 

 

 

 

— Vayan con cuidado. Ruo ge’er, tienes que cuidarlo bien. Además, lleva más monedas contigo, para que puedan comer algo en la ciudad del condado, no quiero que te vayas a enfermar. — Li Shantao forzó sus preocupaciones mientras hablaba.

 

Shen Ruo miró los objetos apilados en el vagón de bueyes y no pudo evitar reírse.

 

— Madre, vamos a ganar dinero, no es necesario llevar monedas. Cuando llegue el momento de vender nuestras cosas y conseguir dinero, lo correcto es traer ese dinero a la casa.

 

Li Shantao también se rió:

 

— Está bien.

 

Las cosas que Shen Ruo quería vender estaban bastante completas, y todas esas cosas fueron puestas en una cesta, para que fuera más fácil de llevar. La parte posterior estaba envuelto con una gran tela, para evitar que se llenara de polvo la mercancía. Como el camino es de tierra y piedras, en lo que llegaran a la ciudad, la mercancía podría ensuciarse, y se vería fea, por lo que es mejor cubrirla.

 

Delante de él hay dos cestas, una llena de cosas y la otra vacía, Liu Shan trajo un pequeño taburete y lo puso dentro de la cesta vacía, este es el asiento exclusivo de Er Gou.

 

Er Gou fue llevado por Shen Ruo hasta la cesta para sentarse, y sólo se podía ver una pequeña cabeza, agarró la orilla de la cesta y le dijo a Shen Ruo:

 

— Tío menor, ya me senté.

 

— Bien, ¡entonces vámonos! — Shen Ruo se sentó en la viga de enfrente y condujo por la calle, el buey comenzó a caminar hacia adelante con sus patas.

 

El vagón de bueyes se balanceaba y crujía, tuvieron que viajar durante una hora para llegar a su destino.

 

Er Gou estaba tan emocionado que no podía dejar de mirar, a pesar de que todavía estaba oscuro todo alrededor.

 

Un niño pequeño que nunca antes había salido del pueblo estaba sumamente interesado en cada brizna de hierba y cada árbol del exterior.

 

Por el camino, Er Gou se convirtió en un «cien mil razones», siempre haciendo preguntas a Shen Ruo.

 

Shen Ruo no tuvo ni un rastro de impaciencia cuando escuchó sus preguntas, y pacientemente contestó una por una. Los pensamientos de los niños son a veces inocentes y divertidos; el camino a la ciudad del condado es aburridísimo, pero con Er Gou acompañándolo al mercado, para ser sincero, Shen Ruo estaba muy animado.

 

— Tío menor, ¿puedo ver al tío Lan cuando lleguemos a la ciudad? — La clara voz infantil de Er Gou sonó detrás de él.

 

Shen Ruo giró la cabeza para mirarlo, y se sorprendió un poco interiormente, Lan Fan sólo había estado con Er Gou durante tan poco tiempo, pero ¿Er Gou todavía se acuerda de él?

 

Los niños suelen distinguir fácilmente la amabilidad, esto demuestra que Lan Fan ha sido bueno con él, por eso pensó en su tío Lan cuando supo que iría a la ciudad del condado.

 

Shen Ruo pensó un momento y dijo:

 

— Si quieres ver a tu tío Lan, iremos cuando estemos casi agotados, y yo te llevaré con él.

 

Quedaban pocos días para que comenzara un nuevo mes, y el plan de cooperación aún debe perfeccionarse.

 

— ¡Bien! — Er Gou agarró la orilla de la cesta, revelando sólo un par de ojos, mirando la espalda de su tío menor y pensando en su tío Lan, con una gran sonrisa en el rostro.

 

Cuando el dúo, uno grande y uno pequeño, llegaron a la ciudad del condado, el cielo acababa de amanecer.

 

El mercado se pone una vez al mes, y se vende de todo en la calle, con un montón de puestos cubriendo el lugar. Esta calle está en el centro de la ciudad del condado, hay muchas tiendas en este lugar, por lo que es más animado, y todos los puestos se instalan delante de las tiendas, dejando un pasillo por el que puede pasar una persona para entrar en las tiendas del fondo.

 

 

 

 

 

Recordando como estaba en el pasado, el centro ahora ha sido casi llenado de puestos con productos en venta, parece que algunas personas no duermen para ocupar un buen lugar.

 

Shen Ruo no fue al lugar lleno de gente para no estar apretado, y encontró un lugar a un lado de un árbol en dónde ató al buey, su puesto está destinado a estar aquí, al final de la calle hay más gente, y su posición está más cerca de ese lugar, el vagón de bueyes está justo detrás de él y de Er Gou, como un área de almacenamiento.

 

La ciudad del condado también se divide en zonas civiles y zonas ricas, el norte es de los ricos, y el sur es de los pobres, sólo con ver el aspecto de las casas se puede notar la diferencia. Aun así, el negocio de Shen Ruo está destinado a los civiles, por lo que estar en este lugar es bueno.

 

Estas cosas no las volteara a ver la gente rica, pero las cosas prácticas y asequibles, son algo que a la gente común le debe gustar.

 

Shen Ruo vio que la mayoría de los puestos ponen un pedazo de tela en el suelo, o utilizan una estera. Pero su familia es diferente, y Shen Dashan utilizó el bambú para hacer un estante en el cual Shen Ruo pudiera poner sus cosas.

 

La parte inferior está cruzada en forma de triángulo para que sirva de soporte, esto hace que sea más estable.

 

En la parte superior hay cuatro pilares de bambú, y todos tienen unas tiras horizontales de bambú, para colgar cosas.

 

Shen Dashan también hizo una mesa con rodajas de bambú, especialmente finas. La mitad trasera de la tabla es un mesa ordinaria, y en la parte de adelante hay dos tubos de bambú ligeramente inclinados que se unen al estante de bambú, dejando un hueco entre el estante y la superficie de la mesa.

 

Shen Ruo le pidió a Shen Dashan que hiciera específicamente esto, puso las colchas dobladas en los tubos de bambú, sacó las grullas,  rosas y listones de tela, acomodándolos según su tamaño de grandes a pequeños, y los fue colgando en los tubos de bambú.

 

Cada uno fue colgado delicadamente en los tubos de bambú de forma escalonada, girando con el viento que soplaba.

 

Er Gou ya lo había visto antes, pero ahora se veía más hermoso.

 

Shen Ruo se sintió insatisfecho después de colgar las cosas, y comenzó a cambiar las posiciones. A excepción de las grullas de tela, que eran todas de color rojo, los demás objetos son muy coloridos. Él tiene un sentido muy agudo del color, debe encontrar los que son del mismo color y colgarlos juntos.

 

En este momento todavía estaba de cuclillas atando las cosas.

 

La gente que también había establecido un puesto, al ver la estructura que puso Shen Ruo, se sintieron inmediatamente atraídos.

 

Él aún no ha terminado de acomodar las cosas, pero ya hay gente que quiere preguntar.

 

— Hermanito, ¿a cuánto vendes eso que tienes en la mano? — Una señora algo mayor con una niña en brazos se acercó al puesto y preguntó.

 

Shen Ruo terminó de colgar las figuras, miró a la clienta y sonrió:

 

— El más grande cuesta diez monedas de cobre, el mediano ocho y el pequeño seis. Todavía no he puesto todo, aún me faltan algunas cosas, ¿quiere echar un vistazo?

 

La señora sólo había visto su espalda, y no esperaba que fuera un ge’er. La mayoría de la gente que hace negocios suele sonreír para dar la bienvenida; algunos con el fin de que los clientes den más dinero, también se vuelven aduladores, pero este pequeño ge’er, al sonreír, dejaba la impresión de que es sincero.

 

La señora se limitó a mirar los colgantes, que eran rojos y se veían muy festivos, olfateó y dijo:

 

— Bien, iré a otra parte a dar la vuelta primero, luego vendré cuando hayas terminado de acomodar.

 

 

 

 

 

— Bien, vaya con cuidado. — Shen Ruo tampoco esperaba poder abrir pronto, por lo general, esta frase de «primero iré a otro lugar y luego vendré», significa que ya no van a regresar.

 

Pero él tiene confianza en lo que trajo.

 

Cientos de ellas ocupaban espacio, así que quitó unas. Colocó las bolsas y mochilas sobre la mesa, así como la máscara de protección solar y los sacos de arena.

 

Luego ató los listones para el cabello, tanto los de colores sólidos como los bordados, en los tubos de bambú atravesados a su izquierda y derecha, para no tapar los frentes de las cosas.

 

En el travesaño delantero, Shen Ruo ató unos listones de siete colores que eran más pequeños.

 

Shen Ruo sólo acomodó la mitad de sus cosas, todavía dejó el resto guardado en la parte de atrás.

 

Shen Ruo acomodó las cosas de tal manera que fuera cómodo y de que se viera organizado.

 

En comparación con los puestos de otras personas en el mercado, ya sea con un paño o estera, su puesto es simplemente único.

 

Shen Ruo también trajo consigo un taburete, para poder sentarse y observar el puesto, Er Gou se sentó obedientemente a su lado, todo era nuevo y extraño, miraba a su alrededor con los ojos muy abiertos, observando lo que hacía la gente en los otros puestos.

 

Ahora que el cielo está radiante, las calles están llenas de gente, y la señora que vino a preguntar antes, se acercó con la niña en brazos.

 

Shen Ruo sonrió y las saludó. No esperaba que realmente fuera a regresar, tal vez si pueda comenzar a vender hoy.

 

Cuando la señora se acercó, vio la gran variedad de productos y quedó boquiabierta.

 

— Pequeño ge’er, ¿a cuánto vendes esto?

 

La niña señaló los vistosos listones de la parte superior y dijo:

 

— Abuela, ¡mira que bonitos!

 

Shen Ruo presentó una a una las cosas que vendía.

 

— Las figuras de tela valen dos monedas de cobre cada una. Los sacos cuestan una moneda de cobre cada uno. Los listones bordados, listones de un solo color y máscaras de protección solar cuestan diez monedas de cobre cada uno. Las bolsas son más caras y tienen el precio habitual, los edredones también valen lo mismo que las bolsas.

 

Shen Ruo no sólo considero la cantidad de tela utilizada para establecer sus precios, sino también en el esfuerzo al hacer las cosas.

 

Si requiere mucha mano de obra y no se puede vender tan caro, entonces no vale la pena hacerlo.

 

El precio de las cosas pequeñas no es caro, pero el precio de las bolsas y de los edredones es más caro.

 

La señora escuchó, y levantó a su nieta para que eligiera el listón de siete colores que quería, luego tomó tres colgantes de grulla de tela, uno grande, uno mediano y uno pequeño, también eligió una bolsa.

 

Este colgante es muy hermoso, y la bolsa tiene buen aspecto, además de que parecía cómoda de llevar. Esta es la primera vez que ve algo así, pero supo de un vistazo que podría ser de gran utilidad. Le sirve para cargar bocadillos para su nieta.

 

Shen Ruo la observó escoger, y ganó una cantidad consistente de dinero, fueron veintiséis monedas de cobre en la apertura.

 

La niña inmediatamente ató el listón de siete colores en su cabello, y cargo la pequeña bolsa en su espalda, su rostro era todo sonrisas. La señora cargaba el resto de cosas, a su nieta no sólo le gustaba lo bonito y novedoso, sino también lo llamativo.

 

La señora le dio el dinero mientras lo contaba, Shen Ruo miró, después tomó el dinero y se lo dio a Er Gou para que aprendiera a contar.

 

Er Gou sólo sabe contar de diez en diez, y después de contar, se lo daba a su tío.

 

Shen Ruo también traía una pequeña bolsa en su espalda, y puso en ella el dinero que había recibido. Mientras tanto, enseñó a Er Gou a contar después del diez.

 

Después de un tiempo, más personas comenzaron a acercarse, y los puestos de los lados también comenzaron a vender.

 

Er Gou logró terminar de contar, y cuando vio que había mucha gente en un puesto cercano que vende comida, pero que no había nadie delante de su propio puesto, no pudo controlar su enfado.

 

Llevaba mucho tiempo observando los alrededores, y muchos de los que estaban en los puestos gritaban, y entonces un cliente se acercaba.

 

— Tío menor, ¿deberíamos aprender de los demás y gritar?

 

Shen Ruo también escuchó gritar a los demás y le pareció factible.

 

Después de todo, su puesto está bastante alejado, y aunque tenía buena pinta, era normal que los demás no tuvieran en claro qué es lo que vendía y por lo tanto no se acercaran.

 

— Er Gou, ¿sabes gritar? — Shen Ruo pensó en su cabeza lo que debía gritar, y pensó en algo similar al tipo de grito que hacían los vendedores de camotes asados, debe ser fuerte.

 

Er Gou asintió de forma seria, tomó una bolsa con cordones y la colgó detrás de su espalda, entonces le preguntó a Shen Ruo:

 

— Tío menor, ¿cómo se llama esto?

 

— Mochila escolar. — Shen Ruo pensó que llamarla así es más apropiado, porque puede hacer que la gente lo asocie con los estudiosos a primera vista.

 

Er Gou levantó su pequeño pecho y caminó hacia adelante, gritando con su clara voz infantil:

 

— ¡Vendo mochilas escolares!

 

Después de gritar, regresó corriendo, se puso una bandolera en la espalda y le preguntó a Shen Ruo cómo se llamaba, caminando hacia al frente, gritó:

 

— ¡Vendo bandoleras!

 

Shen Ruo frunció los labios y sonrió, ¡Er Gou es muy lindo! Llevando las pequeñas bolsas por el camino como un pequeño modelo, dando varios viajes sin temor a cansarse.

 

Shen Ruo le ató un lazo en el cabello, el niño cargó la mochila y la bandolera al mismo tiempo, y en una mano llevaba unos colgantes de tela, y en la otra un saco de arena.

 

Er Gou se paró frente al puesto, gritando con voz clara:

 

— ¡Vendo mochilas escolares!, ¡también hay bandoleras, sacos de arena y colgantes bonitos!

 

Gritó un poco emocionado, miró a Shen Ruo, con una expresión en busca de elogios.

 

Shen Ruo sonrió y aplaudió:

 

— ¡Er Gou es increíble!

 

Las mejillas de Er Gou se sonrojaron de felicidad, su cuerpecito se irguió más, dio unos pasos hacia adelante y siguió gritando:

 

— ¡Vendo mochilas escolares!

 

La palabra «mochilas escolares» es nueva, y en la ciudad del condado hay mucha gente que viene a comprar libros, al escucharlo, pronto se acercaron varios jóvenes con uniformes escolares.

 

— Hermanito, ¿a cuánto vendes las «mochilas escolares» que has mencionado? — Le preguntó un joven a Er Gou.

 

Er Gou tenía que levantar la cabeza para mirar a la gente, no había sentido mucho cuando pasaban desconocidos, pero ahora que estaba cara a cara con ellos y que tenía que mantener una conversación, se mostraba un poco tímido.

 

— Esto…

 

Se quitó la mochila que llevaba en su espalda y se la entregó para que la mirara.

 

Y después corrió hacia su tío menor.

 

Los que aman leer libros se acercaron al puesto de Shen Ruo.

 

Al ver que el dueño del puesto es un pequeño ge’er, algunos se sorprendieron, pero esa sorpresa fue momentánea.

 

El líder del grupo de jóvenes abrió la mochila y la miró, se la puso en la espalda y se movió, se sentía cómodo y de inmediato preguntó:

 

— ¿Cuánto cuesta esta «mochila escolar»?

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