Viajé al pasado para ganar dinero y criar a mi bebé - Capítulo 280
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- Capítulo 280 - ¡Atrapa al ladrón! Otorgarles la libertad y "Jinzhu" hace enojar a la gente
No todos los ciudadanos de Chushui son buenas personas. Frente a la «Residencia de Tesoros Exóticos», que sigue siendo tan pequeña como un puesto común, la multitud está abarrotada y no es fácil ver, comprar y vender la pila de cosas que tienen. Debido a esto, Shen Ruo le pedía a los presentes que se organizaran en filas para que todos pudieran ver con calma y para que los ladrones no pudieran hacer sus movimientos.
Sin embargo, ahora que la «Residencia de Tesoros Exóticos» se ha convertido en una tienda, es normal que hayan más clientes que van y vienen, atrayendo a un montón de ladrones pasivos. Después de que los clientes aumentaron, fue difícil para dos personas vigilar, sin contar que puede que vengan en grupos. Al principio estaba bien, pero después de cinco días ya no podían cuidarlo y descubrieron que el dinero de la venta no coincidía con el inventario restante.
Entre las cosas robadas se encuentran objetos pequeños, pero no solo eso, sino que también se llevaron de los estantes las mochilas con cremallera. Esta es una zona que fue fácil de notar debido a que era un área grande, pero muchas personas estaban comprando y tomaron las mochilas, por lo que sería difícil saber quién se las llevó sin pagar. Si alguien en verdad le robó, debe atraparlo, pero no puede acusar sin pruebas ni incriminar a sus clientes honestos, porque si hace eso, será lógico que los clientes generen rencor hacia su «Residencia de Tesoros Exóticos».
Shen Shui se acercó a Shen Ruo para hablar con él.
-Ayer hicimos una revisión y descubrimos que faltan tres mochilas escolares con cremallera, doce lazos bordados y doce colgantes. Ni siquiera me di cuenta de ello, mucho menos ver quién fue el ladrón y cómo nos robaron.
Frunció el ceño, no esperaba que la gente de la ciudad fuera tan mala. Tampoco se había dado cuenta de que faltaban cosas, lo que le hizo sentirse enojado consigo mismo y se culpó por su negligencia.
-No te culpes. En el pasado me quisieron robar una oveja y lo que hice fue llamar a las autoridades; recuerdo que el ladrón era un desvergonzado que lo negó todo, pero al final la verdad salió a la luz. Sobre esto, no quiero que se lo digan a los clientes, si se les acusa de robo los harán sentir mal. -Shen Ruo le dio unas palmaditas en la mano a Shui ge’er y lo consoló-: Tranquilo, sé que hacer.
Cuando Shui ge’er escuchó la primera parte de lo que decía, pensó que Ruo ge’er planeaba tragarse la pérdida. Se sintió ansioso por ello pero, cuando escuchó el resto, respiró aliviado.
-Ruo ge’er, ¿de verdad hay algo que podamos hacer?
De hecho, él sabe que Ruo ge’er no quiere decir esto frente a los demás para evitar asustarlos y que alguien haga un escándalo. Hay mucha gente que está acostumbrada a robar y que son desvergonzadas, pero si los acusan sin más habrá problemas. Si algo así pasara, la «Residencia de Tesoros Exóticos» no sobreviviría.
Shen Ruo asintió con la cabeza agachada. Pensó en que en la antigüedad no existen instalaciones tan modernas como las del siglo XXI, las cuales pueden identificar por medio de las etiquetas si los productos fueron comprados o no, y si estos fueron robados, se activará un sensor que despertará a la alarma. Pero incluso en la modernidad, estos sistemas no asegurar que no se robarán algo. En los grandes supermercados hay muchos ladrones habituales, que roban directamente o comprar algo barato para que no noten que se han robado algo caro y pasar la prueba de revisión de recibo.
«Eso sería muy complicado de hacer», pensó Shen Ruo y dijo:
-He pensado en dos soluciones. Una es separar a los clientes y que compren por grupos controlados.
Xiao Song estaba tan preocupado por este asunto que también se había acercado para escuchar y saber qué hacer.
Ahora que es el tendero de la «Residencia de Tesoros Exóticos» y su jefe tiene una buena opinión sobre él, se sintió más culpable de que hayan robado delante de sus narices. Quedó mal ante su jefe y lo hizo sentirse avergonzado.
Shui ge’er se mordió el labio y dijo:
-Pero, si hacemos eso, algunos clientes se impacientarán. Y si estos se van, afectará a los ingresos.
-No creo que sea buena idea -dijo Xiao Song-. Las tiendas de la ciudad nunca hacen eso, siempre abren sus puerta a todos los clientes con tal de tener la mayor cantidad de clientes posibles. Jefe, lo que ocurrió estos días fue por mi negligencia. Prometo que en el futuro vigilaré bien, para que esta situación no vuelva a ocurrir.
Shen Ruo se rio.
-Solo tenemos dos ojos. ¿Cómo podrías vigilar a tanta gente tu solo? Además, tu trabajo es recoger el dinero, si pierdes de vista eso por ver a los clientes, habrá errores con los pagos y el cambio.
Xiao Song entonces se dio cuenta de que se había dicho algo erróneo. Si se concentraba en mirar a los clientes, entonces cometería un error con el dinero. Lo que sería más perjudicial.
-Bien, no piensen tanto. Esto es algo que como jefe debo solucionar, ustedes preocúpense por atender a los clientes. -Shen Ruo vio que se acercaban muchos clientes para pagar sus cuentas, así que no siguió hablando con ellos dos.
Xiao Song y Shui ge’er tuvieron que reprimir sus emociones. Atendieron a los clientes, uno recogía el dinero y el otro sacaba la cuenta, haciendo un buen trabajo en equipo.
Shen Ruo pensó en que debería idear un método eficaz para solucionar este asunto, después de todo, quiere que la experiencia de compra de sus clientes sea satisfactoria pero tampoco quiere sufrir perdidas.
Dazhuang y A Mei todavía estaban disfrazados, saludando y entreteniendo a los clientes.
En el interior hay un hombre calvo de aspecto feroz, pero en el exterior es una botarga esponjosa y linda, para nada agresiva que invita a la gente a acercarse.
Dazhuang y A Mei nunca han recibido tanta atención de esta manera tan agradable. Al principio se sentían avergonzados e incómodos, pero Dazhuang ya se había adaptado.
Dazhuang ahora está usando la botarga de conejo y nadie puede verle la cara, por lo que se siente con total libertad de jugar. Lo que haga con esta botarga no tiene nada que ver con él, es libre.
A Mei, en cambio, no es así. Él sigue siendo indiferente a los clientes, pero es capaz de dar respuestas precisas a sus preguntas.
Dazhuang es apasionado y A Mei un cubo de hielo, ambos se complementan y hacen adecuadamente su trabajo, no han cometido ni un error en estos días y saben cómo presentar los productos, diciendo con precisión lo que su jefe les había enseñado.
Desde que rompieron intencionadamente los cuencos de cerámica áspera de Shen Ruo y tuvieron que pagarlos, se han calmado y ya no han causado problemas.
Shen Ruo está satisfecho con esto, porque demuestra que estos hombres no son antisociales y tampoco tienen tendencias destructivas, sino que solo -probablemente- querían ponerlo a prueba.
Pero como compró a estos dos hombres y tiene el contrato de venta en sus manos, Shen Ruo aún no puede confiar ciegamente en ellos. Por lo tanto, su área de trabajo es una que puede vigilar. Wu Meizi se ha encargado de supervisarlos cada cierto tiempo y le ha dicho que se han portado bien y no han causado problemas, haciendo que Shen Ruo se sintiera tranquilo.
Estos dos no eran tontos y sabían que la familia de su jefe ha sido buena con ellos, así que les devolvería el favor.
Cada mañana los ayudan a limpiar, excepto la casa principal que está cerrada, pero la cocina y el patio son abiertos, por lo que los limpiaron. Incluso arrancaron las malas hierbas.
De repente, se escucharon una serie de gritos. Shen Ruo salió a ver qué pasaba y vio a un conejo gris presionando a una persona en el suelo. A las afueras de la tienda, un hombre estaba en el suelo, luchando por escapar.
-¡Los empleados de la «Residencia de Tesoros Exóticos» golpean sus clientes! ¡Ya no hay justicia! -Pronto todos los transeúntes se reunieron alrededor para ver.
Dazhuang, que estaba usando la botarga de gato, salió corriendo a la primera oportunidad.
Shen Ruo, Xiao Song y Shui ge’er se miraron y también salieron corriendo.
No puede ser posible que justo ahora hayan atrapado al ladrón, ¿existe tal coincidencia?
A Mei solo estaba encima del hombre, sin intenciones de golpearlo, pero el hombre gritó tan desgarradoramente que llamó la atención de la gente. Pero los que eran perspicaces se dieron cuenta de que estaba bien, solo lo tenían boca abajo.
Shen Ruo llegó y primero calmó a los clientes, después se acercó a ver al hombre que estaba siendo presionado y le preguntó a A Mei:
-¿Qué hizo?
-Robó -respondió A Mei en voz baja y sin emoción.
La gente de alrededor se burló inmediatamente de la persona que había sido presionada, pero ésta puso cara de asombro y gritó:
-¡No seas cabrón! Compré esto hace mucho tiempo, pagué por ello. ¿Cómo te atreves a decir que he robado? ¿Me estás acusando sin pruebas?
Los clientes se acercaron -instintivamente- a la «Residencia de Tesoros Exóticos», pero unos pocos pensaron que el hombre podría estar diciendo la verdad. Si realmente hubiera robado, ¿por qué se atrevería a decirlo? Cualquiera tendría miedo de ir a la cárcel, pero ahora parece que el hombre está siendo tratado duramente y acusado injustamente.
-Yo vi con mis propios ojos como robó -dijo Dazhuang.
Dicho eso, le quitó la mochila escolar que llevaba y la abrió, sacando un montón de lazos bordados, monederos y pañuelos que se habían hecho bola en su interior.
-Oh, ¡ha guardado tanto! -Rodeado de gente sorprendida. Parecía que lo había robado, debido a que no aparentaba tener para comprar tantas cosas, y viendo lo desordenado que estaba y que parecía que había llenado la mochila al azar, era claro que solo tomó lo que podía a escondidas.
La persona que fue presionada se sonrojó y gritó:
-¡Compré todas esas cosas! Las compré hace mucho tiempo, hoy vine a comprar más cosas y me traje la mochila que suelo usar, pero al final me presionaron contra el suelo. ¡¿Tu «Residencia de Tesoros Exóticos» no permite que traigamos cosas compradas?! -le preguntó en voz alta.
La primera reacción de Xiao Song es buscar en su memoria si ha visto a esta persona antes, por lo general cuando se acercan a pagar puede ver la apariencia de la persona, pero este hombre…
-Soy el tendero de la «Residencia de Tesoros Exóticos» y es la primera vez que veo a este hombre, nunca lo he visto acercarse a pagar algo -dijo Xiao Song.
La gente de alrededor creen en la «Residencia de Tesoros Exóticos», después de todo, su reputación es alta y la mayoría considera que Shen Ruo es buen jefe y que procura la integridad de sus clientes, ¿cómo podría acusar sin fundamentos a los demás?
El hombre quería seguir discutiendo, pero Shen Ruo le preguntó:
-¿Dijiste que compraste todo esto desde antes?
El hombre estiró el cuello y dijo:
-¡Así es! Los compré hace mucho tiempo, es normal que el tendero no me recuerde, además, no fue a él a quien le pagué aquella vez. -Con esto último quería decir que no conocía a Xiao Song.
La cara de Xiao Song estaba roja de ira, pero no había nada que pudiera hacer. Si nos remontamos al pasado, el hermano mayor de Shen Ruo es quien se encargaba del puesto, por lo que es obvio que si compró en el puesto cuando estaba su hermano, no conocía a Xiao Song. Por otra parte, esta persona es un ladrón, pero no robó la mochila escolar con cremallera, sino que traía una mochila con cordón que fue de las primeras que se vendieron en el puesto.
-¡Tú! -Xiao Song estaba furioso.
Shen Ruo miró a Xiao Song, indicándole que no se inquietara.
Shen Ruo siempre ha sido muy tranquilo y se preocupa porque todo salga bien, entonces le pidió a A Mei que lo dejara ir.
A Mei se negó, él lo vio robar, ¿por qué lo dejaría ir? Incluso si el hombre fuera inocente, ¡no quería dejarlo ir!
Shen Ruo iba a resolverlo, pero esto es problemático y A Mei estaba feliz por haber hecho algo para ayudar. Debido a esto, puede que pierdan a la mitad de los clientes, pero A Mei no había hecho nada malo, no había motivos para castigarlo, al contrario, debería ser elogiado por atrapar al ladrón.
A Mei se desenvolvía con extraordinaria claridad.
Dazhuang miró desde adentro, ansioso. Esta persona debió haber robado algo, sino… ¿Por qué su hermano corrió a atraparlo? ¡Este hombre es un descarado! Pero ya nadie pone su mirada sobre él.
Todos están viendo a Shen Ruo.
-Jefe Shen, ¿este hombre es un ladrón o no? Entre más escucho más confundido estoy.
-Sí, si el hombre no robó y lo que trae lo compró hace mucho, ser presionado y acusado injustamente no es bueno. No estaría siendo correcto.
-Jefe Shen, ¿debemos informar de esto a los oficiales?
Shen Ruo estaba viendo las mercancías en el suelo y tuvo una idea. Se apresuró a decirle a los clientes:
-Informen a los oficiales de Yamen. Necesitaré que alguien sea mi testigo. Todas están cosas en su mochila fueron robadas.
-Sí, ¡yo lo vi, seré testigo!
El hombre se inquietó de repente y gritó:
-¡¿Todavía tienes el valor de denunciarme?! Yo soy el agraviado aquí, ¿cómo te atreves a llamar a los oficiales?
Shen Ruo ni siquiera lo miró, solo se rió con la gente a su alrededor.
-Miren, tiene prisa, mucha prisa.
El hombre enfureció y se echó hacia atrás.
-¡Tú! ¿Qué prisa tengo? ¡Cuando vengan los oficiales, te pedirán que me pidas disculpas! Yo soy el incriminado, ¡deberás pagarme por ello!
Shen Ruo le sonrió, pero las palabras que salieron de su boca fueron particularmente frías:
-¿Me robas y quieres que te pague?
Shen Ruo vio que alguien iba a informar a las autoridades y lo detuvo, sonrió y miró a todos los espectadores.
-Este hombre está mintiendo, es muy obvio. ¿Es la primera vez que vienes a mi «Residencia de Tesoros Exóticos» verdad? Si bien esta mochila escolar con cordón es uno de mis primeros diseños, nunca hemos usado este color ni creado nuevas versiones, no debería verse tan nueva.
Todo el mundo echó un vistazo más de cerca y en verdad era mochila nueva.
El hombre estaba a punto de discutir, pero Shen Ruo no le dio la oportunidad de hablar.
-Sé que probablemente vas a decir que no puedes permitirte el lujo de comprar los diseños más nuevos de mi «Residencia de Tesoros Exóticos», pero acabo de comprar telas en la Mercería Xu hace tres días y estoy seguro que no compré esta tela, ¿tienes miedo de que descubra algo?
Shen Ruo les explicó a todos:
-Hay una variedad de todos y es difícil encontrar la misma tela, pero todos los que me han comprado podrán notar que la tela verde de esta mochila es más oscura que las mochilas verdes que yo vendía.
Da la casualidad que hay clientes que traen mochilas de cordón verdes que compraron hace tiempo, así que se acercaron para compararlas y efectivamente, comprobaron que lo que decía Shen Ruo es verdad, el tono de la tela es diferente.
Un hombre que traía una mochila verde testificó:
-No solo eso, sino que los colores oscuros se opacarán después de muchas lavadas y con el tiempo perderá su color, pero esa mochila escolar está en perfecto estado, como si fuera nueva.
Todos asistieron.
-¡En verdad es un ladrón!
El ladrón, como era de esperarse, se negó a admitirlo.
-No es eso, compré una con un color diferente, ¡no tiene nada que ver con la descoloración!
Shen Ruo estaba a punto de reírse por su desvergüenza, pero quería saber porque se empeñaba en mentir.
-Bien, ya que lo dices, entonces dejemos que todos vean lo demás.
Shen Ruo señaló los lazos para el cabello y los monederos que habían sido apilados en orden pero separadas a ambos lados para que todos los vieran.
-Este montón de la izquierda es un patrón que ya ha existido antes, así que deben estar familiarizados con él.
-Sí, también tengo uno con flores y estrellas -dijeron algunos clientes.
-Todos me resultan familiares, los he visto seguido.
Shen Ruo asintió, luego dejó que todos miraran otro montón.
-Estos patrones son exclusivos, se hicieron para celebrar la inauguración de mi «Residencia de Tesoros Exóticos» y para conmemorar la ocasión, los patrones tenían pintura, ¿pueden verlo?
-El día que abrió la tienda compré uno de cada uno, todos son exactamente iguales a estos.
-Es cierto, este hombre dijo que los compró hace mucho tiempo, pero solo pudieron ser comprados hace unos días, ¿verdad?
Shen Ruo asintió y miró al ladrón.
-Las cosas en mi «Residencia de Tesoros Exóticos» no son caras. ¿Por qué robarlas? Esto es malo, ahora tendrás que comer arroz en la cárcel y tendrás un registro criminal cuando lleguen los oficiales. No pareces un niño, ¿por qué haces este tipo de cosas? -Shen Ruo quería saber si robó por voluntad o alguien se lo pidió. Pero al final, el hombre sabía que no podía refutarlo y casi se ahogaba por la gente que le rodeaba.
-¡Yo no lo hice! ¡Yo no he robado! No me incriminen -gritó el hombre, forcejando. Si realmente venían los oficiales, estaría acabado.
Las pruebas están frente a ellos y todavía quiere discutir, ¿cómo puede ser tan terco?
-¡Es un ladrón y se niega a admitirlo! -gritó la multitud-. Debería ser enviado a la cárcel, jefe Shen, ¡daremos nuestro testimonio!
-Así es, esta persona también parece extraña, puede que ni siquiera sea del condado, no sé de dónde vendrá.
-Jefe Shen, usted es increíble. Después de que este hombre robara uno de sus empleados salió como flecha y lo inmovilizó al instante. -Todos estaban muy impresionados con la habilidad de A Mei, si ellos mismos hubieran intentado atraparlo, se les hubiera escapado.
A Mei se jactó sin moverse, Shen Ruo asintió y dijo:
-En efecto, esto se lo debemos a A Mei, gracias.
Es imposible no confiar en él.
Luego escucharon a Shen Ruo llamar al hombre disfrazado como «A Mei» y no pudieron evitar carcajearse.
Algunas líneas negras aparecieron en la cabeza de A Mei, quien de repente se levantó como si quisiera protestar.
El ladrón, que seguía retorciéndose en el suelo como un gusano, se dio cuenta de que había recuperado su libertad y estaba a punto de levantarse y escapar.
A Mei levantó inmediatamente el pie para darle una patada, derribó al hombre, presionó su pecho con el pie y lo amenazó:
-No corras.
El ladrón se asustó y puso los ojos en blanco debido al dolor que le causó la patada, así que ya no tenía energía para correr.
-Jefe Shen… A, A Mei, A Mei xiongdi es, realmente ah, poderoso. -El hombre quería decir «feroz», pero al mirar que estaba usando una botarga de conejo gris, se tragó esa palabra.
Shen Ruo frunció los labios y sonrió con suavidad.
-A Mei, no uses tanta fuerza, podrías lastimarlo -dijo-. Pronto llegarán los oficiales y ellos se harán cargo de esto.
A Mei, oculto en la botarga, tembló mientras decía con frialdad:
-No vuelvas a llamarme así.
Shen Ruo cambió de tema y dijo:
-Shui ge’er, llévate estas cosas adentro y sacúdelas un poco, lávalas si están sucias.
Shui ge’er asintió y de inmediato recogió las cosas para hacer lo que le pidieron.
La persona que fue pisada escuchó que los oficiales se acercaban y forcejeó, pero A Mei pronunció un amenazante «ngh» y el ladrón puso los ojos en blanco, rindiéndose.
Dazhuang se acercó al instante y presionó el hombro de su hermano mayor.
-Dage, no lo pises tan fuerte.
A Mei no empleó toda su fuerza, estaba sofocándose dentro del traje de botarga, así que se quitó la cabeza del disfraz.
Entonces se escucharon los gritos de sorpresa y todos miraron que al ladrón se le enrojecían los ojos. Cuando el ladrón vio su rostro, inmediatamente gritó:
-¡Madre, he visto al rey del inframundo!
Luego se desmayó, con la lengua hacia afuera.
A Mei se quedó sin habla.
Cuando la gente a su alrededores vio si rostro, todos dieron un paso atrás.
En un principio era un conejo grande, lindo y adorable… ¡¿Cómo puede dar tanto miedo ahora?! Sus ojos eran tan grandes que habrían hecho llorar a un niño.
El hombre se desmayó, justo cuando llegaron los oficiales y el magistrado, quienes se apresuraron a llegar en cuanto se enteraron que habían robado en la «Residencia de Tesoros Exóticos».
Shen Ruo les contó lo ocurrido y les dijo que el hombre que yacía desmayado es el culpable del crimen. El hombre no fue golpeado y no tenía heridas en su cuerpo, sólo se había desmayado por el susto, porque siendo honestos, se podía sentir una fuerte aura de «no te metas conmigo» que acompaña a ese rostro que decía con claridad que no era puro e inocente.
Shen Ruo observó sus vacilantes expresiones y se los presentó:
-Este hombre trabaja para mí, el desmayo fue un accidente. No puedo creer que este hombre fuera tan desvergonzado al negar su robo pero ahora no se atreve a mirar a mi empleado e incluso gritó que había visto al rey del inframundo.
La última parte lo dijo en un intento deliberado de hacerlos reír. Los oficiales y el magistrado se relajaron un poco y se llevaron al ladrón. Xiao Song fue con ellos en lugar de Shen Ruo para hacer la demanda.
Los clientes que habían visto lo ocurrido por diversión, fueron como testigos.
Shen Ruo miró a su alrededor y sonrió.
-Gracias a todos los que vinieron hoy, han sido testigos de que mi «Residencia de Tesoros Exóticos» no permitirá que la reputación de sus clientes sea mala.
La gente de alrededor tenían corazón de hierro, ellos no hicieron nada, solo querían unirse a la diversión, pero el jefe Shen acaba de agradecerle.
-El temperamento del jefe Shen es buena y nos tiene confianza, todos hemos visto como quisieron dañar la reputación de la «Residencia de Tesoros Exóticos» y este incidente también nos ha abierto los ojos, no debemos permitir que alguien vuelva a ser tan desvergonzado.
-Sí, robó muchas cosas y aun así se negó a admitirlo. Si no hubiera sido por la perspicaz mirada del jefe Shen, escarbando en sus mentiras, hoy habría sido imposible descubrir la verdad.
Shen Ruo sonrió y suspiró.
-Ay, cuando se tiene un negocio, hay que lidiar con esta clase de situaciones.
Los clientes de los alrededores lo consolaron, diciendo que tener un negocio no es fácil y que tuvo la desfortuna de encontrarse con algo así. Robar cosas pequeñas que se pueden encontrar en otras partes puede no parecer un gran problema, pero cuando ves que el ladrón se niega a admitirlo, no puedes evitar enojarte.
Si no pudieran probarlo, la «Residencia de Tesoros Exóticos» estaría en problemas. Si esa persona se hubiera salido con la suya, ¿la «Residencia de Tesoros Exóticos» no estaría plagada de ladrones?
Shen Ruo no vendió descaradamente una tragedia, pero estaba un poco emocionado.
A Mei sintió la piel de gallina y se frotó los brazos.
Shen Ruo titubeó un momento y dijo:
-En agradecimiento a todos ustedes por lo de hoy, les invitaré a comer pasteles de leche y beber té de bambú, pueden comer y beber sin necesidad de que compren algo.
La atmósfera se volvió cálida, muchos de los presentes no habían comido antes, debido a que la cantidad por día estaba limitada y siempre había mucha gente. Pero ahora todos pueden comer y beber, lo que hizo que su felicidad aumentara, al igual que su aprecio por la «Residencia de Tesoros Exóticos».
Cuando vieron al feroz hombre, incluso pensaron que era un poco lindo.
¿Cómo podría un empleado de la «Residencia de Tesoros Exóticos» ser mala persona? Debe verse feroz por naturaleza, pero en realidad es una persona muy agradable.
Antes, cuando hacía de gran conejo gris, mucha gente se relacionaba con él y no era malo. Además, atrapó al ladrón con valentía, ¡y sus habilidades son extraordinarias!
A Mei ahora es más popular que Dazhuang, quien sigue disfrazado de gato, a todos les encanta reunirse a su alrededor para que les presente la mercancía.
Dazhuang: «…». «¿Por qué me siento como si me hubieran abandonado?».
A Mei estaba rodeado de tanta gente que le hacía preguntas, que se sintió perdido y mareado.
Shen Ruo sonrió y entró, dejando que Dazhuang y A Mei se encargaran de los clientes.
Tenía que ir a la cocina para preparar el pastel, hoy tenía que hacer una porción grande, así que llamó a Wu Meizi y Liu Shan para que le ayudaran. Shui ge’er se quedó afuera, atendiendo a los clientes y recogiendo el dinero.
La madre de Shen Ruo vino de visita y está abrazando a pequeño Wonton, entonces le pidió a Liu Shan que llamara a Shen Ruo.
-La tía Wu y yo podemos hacer, no te involucres. Madre dijo que pequeño Wonton te estaba buscando.
Ellas ya habían hecho el pastel de leche, así que Shen Ruo accedió y fue a buscar a su cachorro.
Pequeño Wonton ha estado durmiendo con su papá y su papi durante los últimos días y se ha vuelto cada vez más pegajoso. Ahora trae un pedacito de pastel dulce y fragante en su manita.
Todos sabían del gran ruido fuera, así que cuando Li Shantao le entregó a Shen Ruo a pequeño Wonton, le preguntó:
-¿Se resolvió el problema? No pensaba que hubiera una persona así en la ciudad.
Shen Ruo se rió.
-Hay gente así en todos lados. Algunos solo son codiciosos y quieren conseguir algo a cambio de nada.
Si esto hubiera pasado en otra tienda, Li Shantao no se hubiera enojado tanto y como mucho habría maldecido al ladrón, pero esto pasó en la «Residencia de Tesoros Exóticos». Sintió como si su ge’er estuviera siendo intimidado, pero afortunadamente ese hombre, aunque feroz, es muy valiente y fuerte. ¡Incluso puede asustar al ladrón con una mirada!
Pequeño Wonton agarró la ropa de su papá, sonriendo.
Shen Ruo bajó la cabeza y besó sus suaves cachetes.
-A veces envidio a nuestro pequeño Wonton, no tiene preocupaciones y es muy lindo.
-Ver a su papá lo hace feliz -dijo Li Shantao-. ¿Tu única preocupación es no ver a papá, verdad?
Ella le preguntó a pequeño Wonton jugando. La saliva fluyó por su boquita.
-Ah… amo, papá -dijo pequeño Wonton.
Shen Ruo pensó que había escuchado mal, ¡¿su cachorro dijo «amo» (ài)?!
Li Shantao también se sorprendió y luego se rió.
-Aiyo, ¿lo escuchaste? Pequeño Wonton tiene una boquita muy dulce.
El corazón de Shen Ruo se aceleró por un momento y no pudo esperar a correr hacia la sala de estudio con pequeño Wonton en brazos para que Gu Yun pudiera oírlo también.
¡Su cachorro dijo que lo ama!
-Buen Wonton, ¿puedes decirlo otra vez? -Shen Ruo lo miró expectante, pero pequeño Wonton era muy honorable.
Solo decía «ah, ah» y «papá».
Como resultado, no hubo más, «amo, papá». Shen Ruo recapacitó y pensó que podría ser una coincidencia. Después de todo, la pronunciación de «ah» y «amor» (ài) son muy parecidas.
Aunque está un poco decepcionado, Shen Ruo se siente feliz. Gracias a lo dicho por su bebé, su espíritu de lucha revivió.
Xiao Song fue a emitir la demanda al tribunal público del condado, después fue a contarle a Shen Ruo lo ocurrido.
-Dongjia, así que llama el ladrón que ha sido encarcelado. Estará en prisión dos meses. -Se sintió despiadadamente sin aliento, pero por fortuna su jefe es inteligente y pudieron atrapar al ladrón. Si no hubieran tratado este asunto, el ladrón los seguiría engañando.
Shen Ruo asintió y le dijo a Xiao Song:
-Este tipo de situaciones seguirán pasando. Tendrás que seguir trabajando duro y aprender a afrontarlo.
Xiao Song había pensado en muchas cosas hoy y sentía que había aprendido mucho de su jefe, pero comparado con la habilidad de su jefe para tratar estos asuntos, él todavía es muy amable. De inmediato asintió.
-Bien, me esforzaré.
-De hecho, hay muchas maneras de hacer que alguien confiese sus crímenes. -Shen Ruo preguntó-: ¿Qué tal si piensas en ello y me avisas cuando se te ocurra otra alternativa?
Xiao Song se rascó la cabeza, ahora solo pensaba en la idea de Shen Ruo, ¿de verdad existe otra manera?
Tiene que intentarlo, esta es una prueba que le ha puesto su jefe.
Shen Ruo sonrió y lo dejó irse. Xiao Song no es estúpido, es solo que cuando se trabaja como sirviente en una mansión durante años, se pueden generar hábitos difíciles de cambiar. Pero ponerlo a prueba está buen, después de todo, ahora es el tendero de la «Residencia de Tesoros Exóticos» y sin duda, será capaz de afrontar las situaciones que se le presenten.
Pero esto será de una vez, algo así no volverá a ocurrir en el futuro.
Cuando llegó la noche y cerraron la tienda, todos se reunieron para escuchar a Shen Ruo.
-He pensado en lo ocurrido y usaré el caso del ladrón como ejemplo. Si bien el robo puede parecer menor, eso no quita el hecho de que sea un delito. -Shen Ruo miró a los hombres que se habían quitado la botarga y dijo-: Hoy, A Mei ha ganado un mérito y merece una recompensa. Pero esta se usará para pagar su deuda por los cuencos de cerámica rotos.
A Mei miró a Shen Ruo, pero no dijo nada. Aunque no era necesario, era obvio por su expresión que quería maldecir.
-Entonces, ¿también ha desaparecido mi deuda? -preguntó Dazhuang.
Shen Ruo le sonrió y Dazhuang también sonrió.
-Está pagada, ¿verdad?
-No, solo a A Mei por su buena acción -dijo Shen Ruo.
Dazhuang: «…».
Está claro que su hermano mayor lo convenció de volcar la alacena, ¿cómo es que tiene una deuda aparte?
-Pero… -Shen Ruo cambió su tono, no sabía a quién de los dos mirar, pero dijo-: En estos días, cada mañana al despertar encuentro limpia la cocina y el patio, eso significa que alguien ha hecho buenas acciones sin buscar créditos, así que creo que quien lo hizo merece una recompensa.
Dazhuang hinchó el pecho y entonces escuchó a Shen Ruo preguntar:
-Shui ge’er, ¿fuiste tú?
Shen Shui sacudió la cabeza y dijo que no, luego le preguntó a Xiao Song si fue él pero también lo negó.
Shen Ruo hizo una ronda de preguntas, pero nunca le preguntó a Dazhuang, lo que hizo que se sintiera algo frustrado. ¿Acaso un «hombre caracol» como él no pudo haberlo hecho?
Shen Ruo vio que las comisuras de su boca de torcían, así que dejó de burlarse de él.
-Bien, ya sé quién lo hizo. -Shen Ruo lo miró y dijo con una sonrisa-: Dazhuang, ha sido duro para ti estos días, originalmente no te asigné esos trabajos, pero los hiciste, así que estoy obligado a pagarte por tu trabajo extra. Su recompensa pagará tu deuda por los cuencos rotos.
Dazhuang se echó a reír, aunque seguía pareciendo fiero, cuando se reía parecía bastante ingenuo.
A Mei gruñó al ver a su hermano desesperado y alegre por ser felicitado. Esta vez, el «sombrío hombre de negocios» insistió en que debían pagarle diez monedas de cobre por cuenco, y esta vez que les ha recompensado, uso eso para ir pagando la deuda, quién sabe con qué más podrán deducirla en el futuro. Él no se dejará engañar tan fácil como Dazhuang.
Así que dijo:
-Hoy evite que se robaran una mochila con cordón que vale cincuenta wen, dieciséis listones para el cabello que cuestan tres guan y ochenta y cuatro wen, cinco monederos que valen cincuenta wen. Eso equivale a cuatro guan y ochenta y cuatro wen. Los cuencos que dañé, aunque costarán diez wen como dijiste, la cantidad de dinero que salvé es suficiente para pagarlos, y aún me quedarían más de tres wen.
Era la primera vez que Shen Ruo lo escuchaba decir tantas palabras, y alzando las cejas, dijo:
-Tú cálculo no está mal.
A Mei gruñó.
-Si el ladrón pusiera sus manos en el dinero, hubiera perdido dinero. Como yo atrapé al ladrón, entonces el dinero salvado debería ser mi recompensa.
Shen Ruo estaba a punto de darle un aplauso.
-¿En serio? Pero los compré a los dos. Si lo piensan detenidamente, no tengo por qué pagarles para que me sirvan o trabajen para mí. ¿Lo entienden?
Con un contrato de cuerpo en sus manos, Shen Ruo puede hacer lo que quiera con ellos y las autoridades no le harán nada, a menos que mate a uno y alguien monte un escándalo por ello.
A Mei, obviamente, no tenía consciencia de sí mismo.
A Mei miró a Dazhuang, que estaba aturdido, y le guiñó un ojo, cómo si le estuviera diciendo: «Te lo dije, este tipo es un hombre de negocios corrupto; no puede fingir ser buena persona por tanto tiempo».
Dazhuang frunció el ceño y miró a Shen Ruo.
Shui ge’er y Xiao Song están a los lados de Shen Ruo, protegiéndolo, una reacción inmediata que les surgió al ver que Dazhuang y A Mei se acercaban a Shen Ruo. Hoy, Gu Yun tuvo que ir a trabajar, por lo que ellos deben proteger a Ruo ge’er.
El corazón de Shen Ruo sintió sus buenas intenciones y les dijo a Shui ge’er y a Xiao Song que estuvieran tranquilos. Dio dos pasos adelante.
-Les dije que los compré para que trabajaran conmigo. No pueden dirigir sus quejas contra mí, porque soy yo quien puede otorgarles la libertad. -Shen Ruo había traído consigo sus contratos de venta, para poder usarlos cuando fuera necesario.
Hace unos días, ellos parecían ser relativamente obedientes, pero Shen Ruo descubrió un detalle importante.
-¿Otorgarnos la libertad? Jeje, entonces nos devolverás los contratos ahora -dijo A Mei.
Dazhuang pensó que su hermano mayor estaba loco. Cuando alguien los compra, es imposible que les entreguen el contrato de venta a ellos ¿verdad? Además, la tienda no parece estar tan corta de personal como para contratarlos.
-Puedo hacerlo, pero tenemos que hacer un acuerdo. Anularé el contrato pero tienen que trabajar y devolverme la misma cantidad de dinero que pagué por ustedes. -Shen Ruo sabe que un melón cortado a la fuerza no es dulce, y estos dos no son personas dispuestas a escuchar a los demás. Si insistía en obligarlos, solo conseguiría que su rencor hacia él se hiciera más profundo.
-Bien. -A Mei estuvo de acuerdo.
Dazhuang miró a Shen Ruo, todavía aturdido y pensando que era increíble.
Al ver que había sacado los contratos y se los entregaba, le ardió la nariz. Por primera vez, el hombre fuerte de dos metros de altura sintió el verdadero amor de la humanidad. El jefe Shen había sido tan amable con ellos que la comida que habían ingerido en los últimos días era más sabrosa y saciante que cualquier cosa que hubieran comido en los últimos veinte años.
Y ahora que se han quedado sin hogar, ¿adónde podrían ir con solo un contrato de venta en sus manos?
Dazhuang se negó a aceptarlo, sacudiendo la cabeza.
-Jefe Shen, yo, yo quiero seguir siendo su compañero de trabajo.
Ahora fue el turno de Shen Ruo de sorprenderse. Sabía que Dazhuang es un poco más delicado que A Mei, y sabía ser agradecido, pero no esperaba que estuviera dispuesto a quedarse.
A Mei nunca querría quedarse.
Shen Ruo suspiró.
-Se queden o no, les devolveré sus contratos de venta. Mi intención no es que vuelvan con la yapo, no solo los compré para que trabajaran conmigo, también lo hice porque noté que la yapo les guarda rencor y quería deshacerse de ustedes, gracias a eso pude comprarlos a un precio tan bajo.
Es ridículo que el destino de tanta gente esté ligado a una hoja de papel tan delgada.
Dazhuang tomó el contrato con las manos temblorosas y miró a su hermano mayor.
Su hermano mayor le dirigió una mirada fría, dándose la vuelta para irse.
-¡Dage…! -gritó Dazhuang.
Su hermano mayor lo miró y no le pidió que se fuera con él, sino que miró a Shen Ruo para decirle:
-Jefe Shen, le devolveré el dinero.
Shen Ruo asintió con la cabeza sin expresión. Sabe que este hombre es frío, pero su carácter no es malo y es obediente.
Lo primero que hará, es conseguir un buen trabajo y ganar una buena cantidad de dinero, después vendrá a pagar su deuda.
Cuando A Mei estaba a punto de salir, dijo en voz alta:
-Por cierto, no me llamo «A Mei», me llamo «Daqiang».
Tras decir eso, su figura se ocultó en la oscuridad.
-Daqiang, ¿puede ser que ustedes dos se apelliden Zhu? -preguntó Shen Ruo casualmente.
Zhu Daqiang y Zhu Dazhuang¹, ese apellido es muy adecuado para esos dos nombres.
De repente, Dazhuang abrió mucho la boca ante su pregunta y dijo conmocionado:
-Jefe Shen… ¡¿Cómo lo sabe?!
Shen Ruo: «…». «Parece que adiviné».
Falta una persona en el patio, pero nada ha cambiado. Zhu Dazhuang ahora es libre y ha decidido convertirse en un empleado de la «Residencia de Tesoros Exóticos», como es de suponer, se le pagará por su trabajo.
Solo cuando conoció de verdad al jefe Shen, se dio cuenta de que este hombre no es un hombre de negocios corrupto, sino que es un buen hombre. Al pensar en la feliz familia de su jefe y en su propia identidad, se sintió avergonzado. Ahora es un empleado, pero sigue viviendo con las personas que viven en este patiecito.
Durante el día sigue usando la botarga para hacer su trabajo y Shen Ruo le ha pedido que use el disfraz de conejo gris. Algunos invitados siguen pensando que es A Mei y tiran de él para hablar, pidiéndole que les presente las cosas.
El único cambio es que el jefe Shen contrató a dos hombres nuevos, con experiencia, que se presentaron a trabajar al día siguiente de que se fuera su hermano mayor.
Este día, muchas personas en la ciudad han estado hablando de las nuevas actividades en la joyería «Jinzhu». Dazhuang salió a preguntar y se enteró que la joyería «Jinzhu» iba a regalar mochilas escolares con cordón, así que fue a informarle a Shen Ruo.
Las mochilas escolares con cordón las comenzó a vender primero la «Residencia de Tesoros Exóticos», ¿cómo es que «Jinzhu» ahora las está regalando? ¿Se atreven a ser abiertamente piratas?
Shen Ruo lo escuchó, pensó que «Jinzhu» estaba desesperado por tener sus mochilas, parece que no han aprendido nada de sus pérdidas pasadas.
Lan Fan había venido de visita y para hablar de negocios. Al escuchar esto, sintió la necesidad de no permitir que el evento de «Jinzhu» tuviera éxito, al fin y al cabo, es su competencia directa. Pero ¿ellos serían capaces de encontrar un grupo de expertos que sean como Shen Ruo?
Es interesante.
Shen Ruo sabe que no es un ataque directo a si negocio, sino que es un ataque hacia «Lanshan».
Sin embargo, ¿alguien que no trabaja con él hizo las mochilas escolares con cordón? A pesar de esta coincidencia, Shen Ruo no está sorprendido. Él sabe que existe demasiada gente y que no sería sorprendente que otras personas lo hagan, porque todo tipo de inventos pueden aparecer.
Es solo que cualquier persona con buena vista puede notar que «Jinzhu» está copiando el sistema de regalos y que este obsequio está inspirado en la mercancía de la «Residencia de Tesoros Exóticos». Pero aunque sabe que la calidad no es tan alta como la suya, se sintió incómodo cuando escuchó que le estaban copiando.
¡No solo le copiaron el tipo de regalo, también usaron la misma tela y el sistema de sorteo!
Es una copia descarada, pero «Jinzhu» es capaz de lo que sea con tal de atraer clientes.
Pero muchos saben que «Lanshan» es más honesto, la joyería siempre tiene un evento cada mes y los regalos los proporciona «Nianbao». Él ya colabora con alguien y entrega sus creaciones a alguien de confianza, por lo que el dinero que los otros inviertan en su negocio no tiene nada que ver con él.
Eso pensaba hasta que se enteró por los subordinados de su tienda que «Jinzhu» no solo copia la mercancía de su «Residencia de Tesoros Exóticos», sino que también le están copiando sus diseños de joyas, los dibujos que Shen Ruo hizo exclusivamente para «Lanshan». Shen Ruo se negaba a aceptar que alguien degradara sus diseños usando materiales que no son dignos de sus creaciones.
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Nota de traducción:
[1] Zhu Daqiang y Zhu Dazhuang: El carácter Zhū (朱) significa «tronco» o «madera de corazón rojo» (haciendo alusión al color rojo brillante).
Hay una nota de Duan Yucai, que dice:
«Un corazón rojo no puede ser imaginado de la misma manera, pero todos logran reconocerlo. Si el imaginario y el original no coinciden, entonces cómo sabremos cuál es el original y cuál el imaginario».
Por eso dice que es adecuado, porque las personas pueden imaginar cómo son Dazhuang y Daqiang por su apariencia pero ésta no coincide con quienes son en verdad.