Una relación sin importancia - Capítulo 70
—Solo para tener un recuerdo. No preguntes si en el fondo te gusta.
—Está bien.
La pregunta había sido hecha con cariño. Kim Donghwa respondió despreocupadamente y sonrió de manera encantadora hacia la pantalla del teléfono. Aunque parte de su sonrisa quedaba oculta detrás del celular, le sentaba tan bien que Woori tomó varias fotos seguidas.
—Te la voy a enviar ahora. Ponla de fondo de pantalla.
—¿Por qué haría eso?
—¿No lo vas a hacer?
—Sí, lo haré.
Haciéndose el difícil cuando de todos modos iba a hacerlo.
En cuanto le envió la foto, los labios de Kim Donghwa se curvaron en una sonrisa. Woori se preguntó si alguna vez se cansaba de fingir lo contrario.
Pero ese lado de Kim Donghwa le resultaba entrañable. Aunque fuera un poco torpe expresando sus sentimientos, Woori sabía que él era su prioridad por encima de todo.
Y aceptaba cada parte de él.
Apreciaba profundamente aquel trato especial que solo recibía él.
Cuando plantó un beso sobre la cabeza ligeramente inclinada de Kim Donghwa, este levantó la mirada con los ojos muy abiertos.
—Porque eres lindo.
Ante aquella excusa que ni siquiera era una excusa, Kim Donghwa soltó una risa incrédula.
—Se te da bien presentarte a ti mismo, Wi Woori.
Y entonces le devolvió el beso.
La suave sensación de sus labios tocándose y separándose resultaba increíblemente agradable.
Sonriéndose ampliamente, salieron juntos de casa.
El sonido de sus pasos era más alegre que nunca.
⛧⛧⛧
—Si ustedes dos están todo el tiempo pegados, no van a estudiar nada.
Kim Donghwa se estremeció ligeramente ante la profunda voz de su padre.
Sus padres normalmente no eran estrictos con sus calificaciones, pero, como estudiante, era inevitable sentir cierta culpabilidad ante aquel regaño.
A diferencia de Kim Donghwa, que intentó dejar pasar el comentario sin decir nada, Wi Woori negó enérgicamente con la cabeza.
—¡Claro que no! ¡De verdad estudiamos mucho!
…Sí, claro.
Desde que entraron a la universidad, Woori se había esforzado constantemente por evitar estudiar, y ese día no era la excepción.
Incluso había programado aquella comida justo antes de los exámenes para librarse del estudio.
Había utilizado la excusa de que era mejor reunirse cuanto antes, pero su verdadera intención de escapar de los libros era demasiado evidente.
Kim Donghwa no pudo contener la risa ante lo absurdo de la situación.
Woori le lanzó una sonrisa traviesa que parecía decirle: «Sígueme la corriente».
Y Kim Donghwa no tenía ninguna intención de negarse.
—Estamos manteniendo nuestras calificaciones.
—Bueno, ya son adultos, así que supongo que ustedes sabrán lo que hacen.
La despreocupada respuesta de su padre no dejó mucho más que decir.
Después de todo, eran universitarios. Tampoco era como si fueran a recibir un regaño por sus calificaciones.
Claro que los padres de Woori seguían muy pendientes de sus notas, pero era algo que Woori podía ignorar fácilmente si así lo quisiera.
Sin embargo, Woori no parecía querer librarse de aquella atención.
De hecho, daba la impresión de disfrutar que sus padres se entrometieran.
La mesa estaba llena de calidez y risas.
Quizá porque estaba comiendo con Woori, todos los platillos parecían ajustarse perfectamente a sus gustos.
Por suerte, Woori también parecía disfrutarlos, porque no dejaba de comer.
Kim Donghwa estaba ocupado colocando sobre el arroz de Woori todas las guarniciones que sabía que le gustaban, sin importarle que sus padres estuvieran observándolo.
Cada vez que lo hacía, Woori sonreía ampliamente y alargaba la voz:
—Graciaaas.
Parecía haber decidido comportarse de manera especialmente adorable ese día, y Kim Donghwa no tenía ninguna queja al respecto.
De hecho, comenzó a servirle guarniciones todavía más rápido.
Finalmente, cuando sobre el tazón de Woori ya había el doble de guarniciones que de arroz, su madre dejó caer ruidosamente el plato sobre la mesa.
—Oye, mocoso desagradecido.
—Ah.
—¡Nosotros también tenemos que comer! ¡No solo Woori, sino «nosotros»!
—Pues coman.
—¡Le estás dando todo a él! ¿Qué se supone que vamos a comer nosotros? ¿Eh? ¿Ya no te importamos? Por eso dicen que criar a un hijo…
Como el nombre de Woori significaba precisamente «nosotros», las palabras de su madre resultaban graciosas sin importar cómo se interpretaran.
Mientras todos reían por el juego de palabras, su padre intervino y, con una sonrisa encantadora, comenzó a colocar guarniciones en el plato de su esposa.
—Dicen que los hijos imitan a los adultos. Supongo que yo debería cuidarte mejor.
La ingeniosa acción de su padre silenció inmediatamente las quejas de su madre.
Woori se volvió hacia Kim Donghwa con una sonrisa traviesa.
Tenía las mejillas infladas por la comida y se veía tan adorable que Kim Donghwa no pudo evitar picárselas con un dedo, haciendo que Woori volviera a sonreír.
—Entonces, ¿creen que seguirán juntos después de graduarse?
La repentina pregunta no pretendía insinuar que debieran terminar.
Aun así, despertaba cierta curiosidad, y Kim Donghwa miró a su padre con los ojos abiertos.
Su madre parecía estar de acuerdo con la pregunta y asintió.
Los dos se miraron.
Sin necesidad de discutirlo, asintieron al mismo tiempo.
Ninguno tenía intención de salir con otra persona, así que la respuesta era evidente.
—Bueno, si siguen juntos después de graduarse, quizá lo mejor sería que se casaran de una vez, ¿no crees?
—Sí. Cuando uno es mayor resulta más difícil preparar estas cosas. Deberían casarse mientras nosotros todavía somos jóvenes.
De repente, estaban hablando de matrimonio.
Ni siquiera llevaban cien días de noviazgo y todavía faltaba más de un año para graduarse.
Hablar de matrimonio a esas alturas parecía demasiado pronto y resultaba bastante inesperado.
Preocupado de que pudiera ser demasiado para él, Kim Donghwa se rascó la mejilla y miró a Woori.
Temía que se sintiera incómodo.
—¿Matrimonio? ¿En serio? ¿Con Kim Donghwa?
Los ojos de Woori brillaron todavía más, incapaces de ocultar su entusiasmo.
Asintió con energía, como si incluso estuviera agradecido por la sugerencia.
Kim Donghwa reprimió una sonrisa.
La idea de casarse con Woori, aunque todavía pareciera un sueño lejano, le hizo pensar que, si al final era él quien permanecía a su lado, sería increíblemente feliz.
⛧⛧⛧
—¿Por qué estás solo?
Ante aquella voz juguetona, Wi Woori se dio la vuelta con los ojos muy abiertos.
Era época de exámenes y estaba sentado en una cafetería, mirando el libro de texto de la materia cuyo examen tendría al día siguiente, con una expresión bastante malhumorada.
Kim Chanyoung se dejó caer en el asiento de enfrente con toda naturalidad y sacó un libro de su mochila, dejándolo sobre la mesa con un golpe seco.
También llevaba un americano helado en la mano, probablemente comprado al entrar.
Wi Woori suspiró profundamente.
En el atractivo rostro de Kim Chanyoung parecía estar escrito:
«Estoy de mal humor. No me molestes».
—¿Qué pasa? ¿Volviste a pelear con Kim Donghwa?
—No.
Ojalá hubieran peleado.
Al menos, si hubieran discutido, podrían solucionarlo.
El fin de semana anterior, mientras estaba con sus padres y hasta habían hablado de matrimonio, una sombra todavía mayor había comenzado a instalarse en su corazón.
La razón era que Kim Donghwa llevaba varios días desapareciendo sin decirle nada.
Se habían acostumbrado a dormir en la misma cama y despertarse juntos, pero cuando Woori abría los ojos, Kim Donghwa ya no estaba.
Ni siquiera contestaba sus llamadas.
Simplemente aparecía en la universidad a tiempo para los exámenes y después volvía a desaparecer.
Ya era miércoles.
Eso significaba que llevaba tres días comportándose así.
Cuando Woori le preguntaba si pasaba algo, no recibía ninguna respuesta.
Donghwa simplemente se encogía de hombros, como diciendo que no había nada de qué preocuparse.
—Si no pelearon, ¿por qué tienes esa cara? ¿Adónde fue Kim Donghwa?
—¿Y yo qué voy a saber?
—¿Qué es esto? Es muy raro no tener por aquí al dúo de cucarachas.
A pesar de decir que era extraño, sus labios se curvaron como si estuviera buscando una oportunidad para burlarse de él.
Wi Woori le mostró el dedo medio y comenzó a golpear la mesa con el bolígrafo.
¿Por qué no quiere decirme qué está pasando?
Al menos podría decirme adónde va o qué está haciendo.
Wi Woori no creía que Kim Donghwa estuviera viendo a otra persona ni haciendo algo a sus espaldas, pero aun así no podía evitar sentirse inquieto.
Mientras gruñía y movía las piernas con impaciencia, Kim Chanyoung lo llamó.
—Oye.
—¿Qué?
—¿Estás así porque no sabes adónde fue Kim Donghwa?
—Sí.
—¿Y por qué no le preguntas?
—¿Crees que no lo hice? ¿Qué quieres que haga si no me lo dice?
¡Sí le pregunté!
¡Le pedí que me lo dijera!
Wi Woori prácticamente rebotó en el asiento mientras expresaba su frustración.
Pero por mucho que se quejara, Kim Donghwa seguía siendo Kim Donghwa.
Si decidía no decir algo, no había forma de hacerlo hablar.
Por supuesto que era frustrante.
Más allá de la curiosidad, empezaba a irritarlo.
Cuando soltó un suspiro de descontento, Kim Chanyoung rio y dijo:
—Pero ¿no hablaron de matrimonio en casa de Kim Donghwa?
—¿Cómo sabes eso?
—Kim Donghwa lo mencionó. Sus padres dijeron que, si siguen juntos después de graduarse, deberían casarse.
Los ojos de Wi Woori se abrieron.
Él había escuchado lo del matrimonio, pero después Kim Donghwa no le había dicho absolutamente nada.
No había expresado si la idea le gustaba o le desagradaba.
¿No le gustará?
¿Será por eso que se lo contó primero a Kim Chanyoung?
Teniendo en cuenta que Kim Donghwa llevaba varios días sin contarle nada, comenzó a preguntarse si estaría arrepintiéndose.
¿Quizá le incomodó que hablaran de matrimonio y está tomándose un tiempo a solas?
Ya le costaba concentrarse en estudiar y ahora tenía la cabeza hecha un desastre.
Era como echar aceite sobre un fuego que ya ardía.
Wi Woori arqueó una ceja y preguntó:
—Entonces, ¿qué dijo?
—¿Qué quieres decir?
—¿Dijo que no quiere casarse conmigo?
—No, no dijo nada de eso. ¿Crees que diría algo así?
—…Cierto.
Por muy amigos cercanos que fueran, Kim Donghwa no era de los que hablaban a la ligera.
Wi Woori apretó los labios, reconociendo que tenía razón, e inclinó la cabeza.
Quizá piensa que es demasiado pronto para hablar de matrimonio cuando ni siquiera llevamos tanto tiempo saliendo.
Era alguien que necesitaba planificarlo todo, así que quizá solo se trataba de eso.
Aun así, como a él no le desagradaba la idea, pensaba que al menos debería haber dicho que le gustaría casarse con él.
Con sentimientos encontrados, Wi Woori murmuró:
—Pero peleamos mucho.
Al escucharlo hablar con tanta sinceridad, como si estuviera abriendo su corazón, Kim Chanyoung lo miró mientras sacaba un bolígrafo.
—¿Es normal pelear tanto cuando estás saliendo con alguien? Nosotros discutimos casi todos los días.
—Bueno… ¿ustedes dos no han sido siempre así?
Ese era precisamente el problema.
No se trataba de algo que hubiera empezado hacía uno o dos días.
Incluso después de convertirse en pareja, su relación no había cambiado demasiado.
Claro que ahora que todo el mundo sabía que estaban saliendo, se vestían de manera parecida y se mostraban afecto sin importar quién estuviera mirando.
Pero lo que inquietaba a Wi Woori era que las discusiones constantes tampoco habían desaparecido.
Por supuesto, sí habían cambiado algunas cosas.
Habían aprendido a conocer mucho mejor la personalidad del otro y ahora sabían qué hacer antes de que alguno se molestara, intentando conscientemente ser considerados el uno con el otro.
O, al menos, lo intentaban.