Una relación sin importancia - Capítulo 56

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Wi Woori caminaba mientras asentía suavemente al ritmo de la melodía que tarareaba. Jugueteó con una tarjeta dentro de su bolsillo, sonrió y enseguida volvió a guardarla mientras miraba de reojo a Kim Donghwa.

Por alguna razón, le resultaba bastante satisfactorio haber pagado él la comida en lugar de Kim Donghwa, que normalmente lo hacía sin pensarlo dos veces.

Cuando Kim Donghwa se dio cuenta más tarde, arqueó una ceja como si aquello no terminara de agradarle, pero a Woori no le importó en absoluto. Después de todo, él tampoco era hijo único y tanto él como Kim Donghwa tenían hábitos de gasto similares, algo que Donghwa seguramente sabía.

Además, llevaba tiempo molestándole que Kim Donghwa fuera siempre quien gastara dinero cuando se reunían con Kim Chanyoung.

Ahora que había solucionado aquello, Wi Woori estaba de un humor excepcionalmente bueno.

Y además se habían reconciliado.

Wi Woori sostenía un helado mientras sonreía ampliamente. Kim Donghwa se lo había comprado diciendo que le ayudaría con la resaca, y de alguna manera había sabido elegir sabor pistache, justo el que Woori tenía ganas de comer.

Su intuición era impecable.

Todavía sonriente, Wi Woori le dio un ligero toque a Kim Donghwa en el costado.

—Sentémonos un rato por allá antes de irnos.

Apoyó la cabeza sobre el hombro de Kim Donghwa para no perder el equilibrio y señaló un lugar. Donghwa siguió la dirección de su dedo y arqueó una ceja con interés.

—Hace mucho que no vamos a un parque infantil.

Wi Woori había señalado un pequeño parque dentro del complejo residencial.

Al verlo después de tanto tiempo, el rostro de Kim Donghwa se iluminó. Era un lugar lleno de recuerdos, donde había pasado mucho tiempo con Woori cuando eran niños, así que verlo lo hizo todavía más feliz.

Wi Woori se sentó ligeramente en uno de los columpios y Kim Donghwa ocupó con cuidado el de al lado.

Clavó los talones en el suelo y dobló las rodillas, haciendo que el columpio avanzara. Luego, al estirar las piernas, retrocedió con un suave silbido.

Mientras se balanceaban hacia delante y hacia atrás, la agradable brisa de verano revolvía cariñosamente sus cabellos.

Sintiendo el viento suave, Wi Woori volvió de repente la cabeza.

Kim Donghwa, que también tenía un helado en la boca, mantenía los ojos cerrados y la cabeza apoyada contra una de las cadenas del columpio.

—De verdad ya empezó a hacer calor.

Lo murmuró en voz baja y Kim Donghwa respondió con un breve:

—Sí.

—Ya te lo dije antes. Si tienes calor, no te pongas de mal humor. Solo di que tienes calor.

—Sí…

No hacía falta responder nada más a su habitual sermón.

Wi Woori asintió obedientemente y entonces Kim Donghwa preguntó con una sonrisa traviesa:

—¿Te dio vergüenza haberte enfadado antes?

—…Lo sabes y aun así no lo dejas pasar. Podrías fingir que no te das cuenta aunque sea una vez.

Wi Woori refunfuñó mientras hundía los labios en el helado.

Claro que le daba vergüenza.

Ahora que lo pensaba, no había tenido ningún motivo para molestarse tanto, y que cambiaran repentinamente el horario de la reunión de equipo tampoco era culpa de Kim Donghwa.

Además, precisamente habían cambiado el horario porque Kim Donghwa no había podido asistir a la reunión mientras estaba atrapado en casa de sus padres, así que esta vez no podía faltar.

Por lo tanto, no había ninguna razón para enfadarse con él.

Naturalmente, después de haberse enfadado a la fuerza, resultaba incómodo echarse atrás.

Y, como si eso fuera poco, le daba vergüenza ser el primero en disculparse.

Kim Donghwa lo conocía demasiado bien.

No lo obligaba a pedir perdón y simplemente dejaba que las cosas pasaran como parte de su vida cotidiana.

¿Será por eso que me resulta tan fácil enfadarme?

Mientras Wi Woori hundía todavía más los labios en el helado, la pierna de Kim Donghwa rozó discretamente su pie.

Woori le devolvió el pequeño empujón con el zapato y miró de reojo a Kim Donghwa.

—No lo dejaste pasar a propósito, ¿verdad?

—Si tú te enfadas, obviamente yo también me enfado. ¿Cómo se supone que voy a dejar pasar todo?

Ah, cierto.

Era un argumento perfectamente válido y Wi Woori se quedó sin nada que objetar.

Asintió, y Kim Donghwa continuó:

—No es que no quiera dejarlo pasar. Solo necesito tiempo para despejarme. Si los dos estamos molestos, en cuanto abramos la boca vamos a terminar peleando, ¿no?

—Peleamos incluso sin hablar.

—Aunque no escuches inmediatamente lo que quieres oír, espera un poco. Cuando se me pasa el enojo, lo dejo atrás enseguida. No es la primera vez que ocurre, así que ¿por qué siempre te enfadas y te vas primero?

También era cierto.

Wi Woori volvió a asentir y comenzó a observar cautelosamente su expresión.

Él tenía sus razones, pero desde el punto de vista de Kim Donghwa también debía resultar bastante irritante.

—Perdón.

Después de aquella breve disculpa, Kim Donghwa extendió repentinamente la mano.

Wi Woori contempló durante un momento aquella mano inusualmente grande y luego la tomó con suavidad.

Kim Donghwa acarició delicadamente el dorso de su mano con el pulgar.

—No peleemos, Woori.

—Sí, pero…

—Sí.

—Si necesitas tiempo para despejarte, solo dime que espere un poco… Porque aunque ahora me expliques todo esto, seguramente lo olvidaré la próxima vez que me enfade. Cuando vuelva a pasar algo así, solo pídeme que espere un momento. Si me lo dices, te haré caso.

Claro que, cuando se enfadaba, sus emociones se imponían a todo lo demás, así que quizá ni siquiera tuviera la capacidad de detenerse a analizar la situación.

Pero tampoco podían seguir discutiendo así cada vez.

Después de decir, entre refunfuños, lo que llevaba guardándose, Kim Donghwa soltó una risita y respondió que lo había entendido.

La brisa repentina terminó de despejar a Wi Woori del efecto del alcohol y este sonrió feliz.

Ahora que se habían reconciliado por completo, se sentía todavía mejor y no podía dejar de sonreír.

—Es un poco tarde… ¿Quieres que salgamos a andar en bicicleta?

Ante la cautelosa propuesta de Kim Donghwa, Wi Woori asintió.

De todos modos, tampoco había bebido demasiado.

Cuando se trataba de reconciliarse, era mejor estar sobrio para que sus palabras fueran sinceras. Por muchas veces que discutieran, siempre se reconciliaban apropiadamente, y eso era algo que jamás intentaban resolver simplemente con alcohol.

Y le alegraba haberse contenido.

Aunque utilizaban la bicicleta para ir y volver de la universidad, no habían elegido un destino para salir a montar juntos desde antes de los exámenes parciales.

Kim Donghwa no había dejado de hablar de que tenían que salir en bicicleta antes de que hiciera más calor. Incluso había alzado la voz, inusualmente emocionado, hablando de lo increíble que era montar por la noche.

Bueno, entonces debería acompañarlo al menos una vez.

No parecía justo dejarlo solo hasta el verano cuando le gustaba tanto.

—¿Qué tal si preparamos algunas cosas y salimos? Podemos quedarnos a dormir en algún sitio cercano.

—¿Adónde piensas ir? ¿A recorrer todo el país en bicicleta?

—¡Mañana las clases empiezan por la tarde! Vamos a divertirnos un rato y luego regresamos, ¿sí?

Wi Woori se inclinó hacia delante y acercó juguetonamente el rostro al de Kim Donghwa.

Incluso comenzó a golpear el suelo con los pies para apremiarlo.

Kim Donghwa pensó que no tenía nada de malo, pero se contuvo de responder inmediatamente porque la forma en que Wi Woori se le pegaba le parecía adorable.

Al mismo tiempo, comenzó a pensar adónde podrían ir.

Quizá podrían dirigirse a algún lugar con un buen paisaje y hospedarse en un hotel.

Ahora que lo pensaba, nunca había ido a un hotel con Wi Woori.

Incluso cuando viajaban con sus familias, normalmente se alojaban en la villa de algún conocido en lugar de disfrutar de las bonitas vistas de un hotel.

Entonces, sería un hotel.

Una vez decidido eso, empezó a devanarse los sesos buscando algún lugar que no estuviera demasiado lejos.

Consideró ir primero al parque del río Han y después alojarse en un hotel en Yeouido, pero con aquel buen clima seguramente habría muchísima gente junto al río.

Como los lugares abarrotados solo harían que Wi Woori se sintiera incómodo y demasiado consciente de las miradas ajenas, descartó la idea.

Mientras seguía pensándolo detenidamente, Wi Woori chasqueó los dedos delante de su rostro.

—Ese es tu problema.

El inesperado reproche hizo que Kim Donghwa abriera mucho los ojos.

Wi Woori negó rítmicamente con la cabeza mientras tarareaba.

—Solo vayamos a cualquier parte. Si encontramos un hotel o un motel cerca, entramos y dormimos. Nos despertamos cuando sea. Y si vemos algún lugar para comer por ahí, simplemente entramos.

Acto seguido, expuso aquel plan bastante absurdo.

Kim Donghwa tampoco era precisamente de los que planeaban todo con antelación, pero un plan tan imprudente le resultaba difícil de aceptar.

Frunció el ceño en señal de desacuerdo, pero Wi Woori volvió a negar con la cabeza.

—Solo hazme caso.

—¿Y si terminamos en un lugar horrible y hay insectos en la habitación?

—Entonces… dormimos afuera.

—Oye.

Kim Donghwa frunció el ceño, pensando que aquello era una tontería, pero Wi Woori ya había tomado una decisión.

Se puso de pie, se sacudió los pantalones y lanzó con precisión el palito vacío del helado al bote de basura.

Kim Donghwa sintió cierta inquietud.

Mientras se levantaba de mala gana para seguirlo, decidió que guiaría discretamente a Wi Woori hacia algún lugar seguro fingiendo que todo había sido espontáneo.

Después de todo, por mucho que intentara hacerse el despreocupado, Wi Woori era bastante quisquilloso.

Hasta la vida militar le había costado.

¿Dormir afuera?

¿En serio?

Kim Donghwa decidió que llevaría a Wi Woori a un lugar agradable aunque para ello tuviera que abandonar las bicicletas y tomar un taxi.

⛧⛧⛧

—¿Listo para irnos?

—¡Sí!

Como ya era de noche y estaba oscuro, ambos se pusieron cuidadosamente el casco por precaución.

Con bicicletas rápidas tenían que ser especialmente cuidadosos, pero, por alguna razón, incluso con un casco negro puesto, Wi Woori seguía viéndose igual de adorable.

Kim Donghwa encontró aquel nuevo aspecto irresistiblemente encantador y le plantó un beso en la mejilla que quedaba al descubierto.

Wi Woori soltó una risita traviesa.

—¿Qué? ¿Soy tan adorable que podrías morirte?

Lo preguntó descaradamente, pero no hacía falta responder.

Había cosas que resultaban obvias sin necesidad de decirlas.

Por suerte, el aire nocturno era fresco, perfecto para andar en bicicleta.

De buen humor, Kim Donghwa comenzó a pedalear con fuerza.

Poco después, el zumbido de la bicicleta de Wi Woori lo siguió desde atrás.

Atravesar el viento siempre resultaba emocionante.

Kim Donghwa sintió la brisa fresca entre el cabello y sonrió satisfecho.

Wi Woori parecía sentir lo mismo. Gritaba de alegría sin importarle las miradas de los transeúntes.

Estaba claro que se encontraba de excelente humor.

La luz de la luna iluminaba el camino, salpicado aquí y allá por las luces de las farolas.

Mientras avanzaban de un punto anaranjado al siguiente como si fueran piedras sobre las que saltar, sus cuerpos comenzaron a calentarse y su respiración se hizo más pesada.

—¡Kim Donghwa, Kim Donghwa!

Al cabo de un rato, llegó el grito entrecortado de Wi Woori.

Kim Donghwa, que se había adelantado a toda velocidad, se detuvo bruscamente.

Al frenar y apoyar un pie en el suelo, escuchó la respiración trabajosa de Wi Woori acercándose por detrás.

Cuando volvió la cabeza, lo vio detener su bicicleta a duras penas, completamente agotado.

Kim Donghwa rebuscó en su bolso y le entregó una botella de agua.

Wi Woori comenzó a beber a grandes tragos, como si pretendiera acabársela de una sola vez.

—No vayas tan rápido. Vamos juntos.

—Estaba yendo despacio.

—Soy principiante, ¿recuerdas?

—¿Otra vez te fallaron las piernas?

—…No.

Parecía que sí.

Kim Donghwa soltó una risita al recordar la primera vez que habían salido juntos en bicicleta y Wi Woori había terminado desplomándose.

De todos modos, nunca había planeado ir demasiado lejos con él.

Sabía que la resistencia física de Wi Woori no era demasiado buena, así que pensaba tomárselo con calma.

Además, conocía demasiado bien a Woori como para esperar que alguien que se aburría con tanta facilidad disfrutara de un trayecto demasiado largo.

Finalmente llegaron a la zona del lago en Jamsil.

Kim Donghwa había elegido Jamsil deliberadamente porque no quedaba demasiado lejos de casa, había muchos hoteles en los alrededores y podrían disfrutar de una espectacular vista nocturna desde un edificio alto.

Por la mañana, incluso podrían ver el parque de diversiones.

Era una elección perfecta.

—Ya casi llegamos.

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