Una relación sin importancia - Capítulo 39

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No tenían ningún plan en particular, pero aun así le molestaba. ¿Y reunirse con los sunbaes? ¿Kim Donghwa? Incluso después de escucharlo otra vez, seguía pareciéndole una combinación que no encajaba, por lo que la expresión de Woori se torció.

Kim Donghwa no era precisamente alguien que estableciera vínculos estrechos con sus sunbaes. Y no solo con ellos; ocurría lo mismo con sus compañeros y hoobaes. Todos querían acercarse a él, pero Kim Donghwa, que nunca se abría con nadie, era prácticamente un solitario por voluntad propia.

Entonces, ¿por qué de repente quería reunirse con sus sunbaes?

Woori negó con la cabeza, incapaz de entenderlo.

—¿Qué pasa? ¿Te amenazaron?

—¿Amenazarme? No.

¿Entonces va a ir aunque nadie lo amenazó?

Woori bajó ligeramente la cabeza y miró a Donghwa con los ojos entrecerrados. Kim Donghwa, que estaba a punto de disfrutar una cucharada de arroz sumergido en la sopa caliente, percibió aquella mirada penetrante y levantó los ojos hacia él.

—¿Qué?

¿Qué quieres decir con «qué»?

Woori ya estaba bastante molesto por culpa de aquel partido de fútbol. Tomó una gran cucharada de arroz y habló malhumorado.

—No vayas.

Sabía que decirlo de una manera tan tajante solo conseguiría irritar a Kim Donghwa. Sin embargo, era mejor ponerse terco que inventar alguna excusa absurda.

—Solo voy a comer y regreso.

—Entonces llévame contigo.

—Pero tú no jugaste fútbol.

Maldición, tiene razón.

Woori hizo una propuesta completamente irracional.

—Comeré solo en la mesa de al lado. Llévame contigo.

—¿Por qué estás actuando así? No eres un niño.

Si fuera un niño, ¿me llevarías?

En el pasado, quizá habría dicho tranquilamente: «Ve y regresa», pero no quería separarse de él durante el primer fin de semana desde que habían comenzado a salir.

Al ver que hacía un puchero, Kim Donghwa pasó su gran mano por el rostro de Woori. Era un gesto que parecía pedirle que dejara de mirarlo de aquella manera, pero Woori simplemente lo fulminó con mayor intensidad.

—Solo voy a comer rápido y regreso.

—No. Ya estás comiendo ahora, ¿para qué vas a volver a comer? Simplemente no vayas.

—Cada vez hablas peor.

¿Parece que estoy de humor para hablar bonito?

Woori frunció el ceño malhumorado y, poco después, dijo:

—Ya no voy a comer.

Dejó la cuchara sobre la mesa.

Sabía que estaba haciendo un berrinche infantil, pero frente a Kim Donghwa no podía evitar comportarse de manera inmadura.

Donghwa, aparentemente disgustado, ladeó la cabeza.

Woori continuó murmurando:

—Podrías entrar en rut. Tus feromonas están fuertes hoy.

—¿En serio?

Kim Donghwa se olfateó, hundiendo la nariz contra su propio brazo. Parecía tratarse de un cambio tan sutil que ni siquiera él lo había notado, porque inclinó la cabeza con desconcierto.

—Si siento que algo no está bien, regreso inmediatamente.

—No…

—Woori, deja de quejarte. El profesor también va a ir, así que tengo que ir. Y, maldita sea, también irá ese sunbae que te tocó el trasero, así que no quiero llevarte.

—¿Qué sunbae?

—El que te tocó el trasero.

—Ah.

Bueno, si era por eso…

Por mucho que a Wi Woori le disgustara que Kim Donghwa saliera con otros sunbaes, le molestaban todavía más las moscas fastidiosas que revoloteaban a su alrededor.

Woori aceptó que Donghwa iba a regañadientes porque incluso asistiría el profesor, y también entendió por qué no quería llevarlo si aquel sunbae estaría allí.

Una vez que le explicaban la situación, Woori era de los que terminaban aceptándola.

Se dejó caer nuevamente en su asiento y finalmente se metió una cucharada de arroz en la boca. Seguía sin gustarle, pero cuando murmuró un malhumorado:

—Está bien.

Kim Donghwa colocó algunas guarniciones sobre su arroz.

—Creo que el que no se siente bien eres tú, no yo.

—¿Yo?

—Tus feromonas están descontroladas. Toma un supresor y descansa un poco.

—…Está bien.

Ah, bueno.

Era cierto que resultaba más preocupante su celo que el rut de Donghwa.

Donghwa apenas se había manifestado recientemente y no hacía mucho había sufrido la fiebre de manifestación. Basándose en la experiencia de Woori, su primer ciclo debería llegar uno o dos meses después.

Claro que Donghwa podía ser diferente.

—Pero antes de eso.

—¿Mmm?

Woori se levantó repentinamente y caminó hacia el refrigerador.

En la puerta, que tenía aproximadamente su misma altura, seguía pegada la lista de reglas de convivencia que habían escrito cuando comenzaron a vivir juntos. Prácticamente era una hoja en blanco, ya que Kim Donghwa la había revisado hacía poco sin añadir nada nuevo.

Woori la despegó, tomó un bolígrafo y regresó a su asiento.

Kim Donghwa parpadeó, alternando la mirada entre Woori y las reglas de convivencia.

Era sorprendente ver a Woori sosteniendo aquella hoja. Normalmente actuaba como si las reglas no le importaran en absoluto, pero ahora movía sus grandes ojos de un lado a otro, como si estuviera organizando cuidadosamente sus pensamientos.

Después se inclinó sobre la mesa y comenzó a escribir algo.

Mientras observaba la bonita cabeza de Woori, concentrado en escribir cada letra cuidadosamente, Kim Donghwa no pudo evitar sonreír.

Hasta su cabeza es bonita.

—Toma.

Poco después, la hoja apareció frente a él.

  1. No desaparecer después de beber.

La nueva regla captó inmediatamente su atención.

Woori, que jamás había desaparecido después de beber, acababa de proponer aquella regla absurda. Era ridícula y, al mismo tiempo, exasperantemente adorable.

Donghwa no tuvo más remedio que aceptar.

Asintió enérgicamente, y entonces un largo dedo apareció ante sus ojos, captando su atención.

El dedo se movió de un lado a otro, subrayando la regla número cuatro.

—Si no contestas, me da igual que estés con el profesor o con quien sea. Iré a buscarte y armaré un escándalo.

—Entendido. De verdad solo voy a comer y regresar. Les diré que ahora soy alfa y que cuando llegue la época de rut tendré que retirarme.

—Las palabras tienen poder, ¿sabes?

—Ahora que estoy saliendo con Woori, no me importa si se vuelve realidad.

Ante aquel único comentario pronunciado con absoluta naturalidad por Kim Donghwa, el rostro de Woori se puso tan rojo que parecía a punto de explotar.

¿Quién le dijo que podía decir esas cosas con tanta tranquilidad?

Mientras Woori seguía desconcertado, Kim Donghwa le quitó el papel y el bolígrafo de las manos. Garabateó algo durante unos instantes y después volvió a mostrarle la hoja.

  1. Mantén esa boca bonita incluso cuando estés enojado.

Era evidente por qué había escrito aquello, y la elección de palabras no podía ser más acertada.

Woori soltó una risa incrédula.

—¿No deberías ser tú quien lo escriba de una forma más bonita?

—…Déjame verlo otra vez.

Al darse cuenta de que la frase no era del todo adecuada, Kim Donghwa la tachó y escribió algo diferente debajo.

Reglas de convivencia

Reciclaje: Wi Woori
Residuos de comida: Kim Donghwa

  1. La última persona en terminar de comer lava los platos.
    0-1. Turnarse para preparar la comida.
    — Pedir comida a domicilio solo una vez cada dos días.
    — Comer fuera solo una vez por semana.
    — Lo mejor sería no hacerlo en absoluto.
  2. No traer a otras personas a casa.
    2. No hacer llamadas después de beber.
    3. No pasar la noche fuera de casa.
    — Sin excepciones.
  3. No desaparecer después de beber.
    5. Hablar con educación incluso cuando estén enojados.

Después de modificar la cláusula cambiando las palabras, Kim Donghwa se levantó de repente diciendo que se le hacía tarde y se dirigió al baño.

Desde dentro se escuchó el vigoroso sonido de su cepillo de dientes.

Wi Woori soltó una risita al escuchar cómo se echaba agua en la cara con brusquedad y dirigió casualmente la mirada hacia las reglas de convivencia que habían quedado abandonadas sobre el escritorio.

La hoja era un desastre, llena de tachones y añadidos por todas partes.

Pensando que debería pasarla en limpio mientras Kim Donghwa estaba fuera, Wi Woori comenzó inmediatamente a ordenar la mesa.

En el pasado jamás se habría molestado en hacer las tareas domésticas, pero Kim Donghwa, que siempre fingía dejar pasar las cosas aunque en realidad nunca lo hacía, había conseguido corregir por completo sus malos hábitos.

En fin, era increíble.

Quizá porque su madre conocía muy bien la relación que existía entre él y Kim Donghwa, cuando se mudaron había pedido primero la opinión de Kim Donghwa.

Mientras Wi Woori se cepillaba los dientes en el baño de la habitación, murmurando con el cepillo todavía en la boca, una preocupación lo invadió de repente en cuanto pensó en su madre.

—…¿Debería decirle que estamos saliendo?

Aunque había dicho que comprendía que él fuera omega, ¿aceptaría que su pareja fuera Kim Donghwa?

No era propio de él preocuparse por ese tipo de cosas, pero ahora que la situación se había vuelto real, sentía un peso en el pecho.

Incluso mientras gemía por el dolor de cabeza que le provocaba pensarlo, no dejó de cepillarse los dientes.

Bah, de alguna manera se resolverá.

No era un problema que pudiera solucionar llegando a una conclusión por su cuenta.

Como preocuparse solo conseguiría darle dolor de cabeza, Wi Woori decidió dejar de pensar en ello y se enjuagó la boca, sintiéndose mucho más aliviado.

Cuando salió del baño, vio a Kim Donghwa con una camiseta y unos jeans que le quedaban muy bien, aplicándose bálsamo por todos los labios.

Sus labios estaban visiblemente agrietados como consecuencia de los apasionados besos que se habían dado.

Al verlo, Wi Woori soltó una risa traviesa y le dio una palmada en el trasero.

—Si alguien intenta coquetear contigo, dile que tienes los labios tan lastimados de tanto besar que ni siquiera puedes comer bien, y luego te vas.

—Pero el profesor va a estar allí.

—¿Y qué? Seguro que el profesor también besó muchísimo en sus tiempos.

¿Qué demonios está diciendo?

Kim Donghwa miró a Wi Woori, dudando de sus propios oídos.

Wi Woori simplemente lo miró con los ojos muy abiertos y parpadeantes, con una sonrisa radiante en los labios, aparentemente sin darse cuenta de lo que acababa de decir.

Poco después, los dos, de pie junto a la puerta de entrada, compartieron un tierno beso.

Sus manos acariciaban la cintura, el cuello y la nuca del otro, sin mostrar la menor intención de separarse.

⛧⛧⛧

Desde la mañana, Wi Woori no estaba de buen humor.

Tal como Kim Donghwa había mencionado, quizá se acercaba su celo, porque sentía escalofríos y ya había tenido una pequeña discusión con él desde primera hora.

—Buscar pelea desde la mañana, en serio…

Wi Woori refunfuñó con voz descontenta, pero Kim Donghwa no respondió en absoluto.

Mientras caminaban hacia la universidad, Wi Woori siguió murmurando y pateando cada piedra que encontraba en el camino.

Estaba molesto porque Kim Donghwa no había dejado de criticar su ropa desde que despertaron.

Lo único que había hecho era combinar el color de su ropa con la que llevaba Kim Donghwa, pero este había comenzado a regañarlo, preguntándole si estaba intentando presumir que estaban saliendo y diciéndole que se cambiara.

Para alguien que no lo supiera, probablemente ni siquiera parecería que iban vestidos de manera suficientemente parecida como para llamar la atención.

No.

Solo llevaba una camiseta sencilla y unos jeans.

Claro, había combinado deliberadamente los tonos con los de Kim Donghwa, pero ¿de verdad era para tanto?

¿Y qué si se notaba un poco que estaban saliendo?

¿Qué tenía de malo presumirlo un poco?

A él incluso le gustaba la idea.

Después de todo, Kim Donghwa era alguien que atraía naturalmente las miradas de los demás.

Desde que entró a la universidad, lo habían llamado «el chico guapo del departamento de Administración» y atraía las miradas de todo el mundo. Además, cuando se supo que su padre era un actor famoso y que él era el único hijo de una importante empresa, el interés a su alrededor aumentó todavía más.

Naturalmente, el hecho de que Wi Woori siempre estuviera junto a Kim Donghwa también se había convertido en tema de conversación entre la gente.

Pero ¿y qué?

A Wi Woori no le gustaba que los demás miraran furtivamente a Kim Donghwa.

Y, además, como todo el mundo sabía que no tenía novia, había incontables personas esperando una oportunidad para ocupar el lugar a su lado.

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