Una relación sin importancia - Capítulo 37
Había llorado tanto que apenas podía abrir los ojos. Wi Woori hizo un esfuerzo por levantar los párpados al escuchar un crujido, pero enseguida volvió a cerrarlos con fuerza. Sin embargo, un instante después, como si le hubiera caído un rayo, abrió los ojos de par en par.
Recorrió apresuradamente los alrededores con la mirada y golpeó la cama con la mano.
¡Pum!
La palma rebotó contra el colchón de excelentes resortes y volvió a caer con un golpe sordo.
—…¿Estoy saliendo con Kim Donghwa?
Wi Woori jadeó, se cubrió la boca y volvió a mirar a su alrededor.
El lugar donde Kim Donghwa había dormido a su lado ya estaba frío. Naturalmente, no había ni rastro de él ni del desastre que habían dejado la noche anterior.
Wi Woori enterró el rostro en la almohada y se tumbó boca abajo. Entonces, sin darse cuenta, comenzó a patalear, golpeando repetidamente el colchón con las piernas. Sin embargo, frunció el ceño al sentir el dolor sordo y pesado que todavía persistía por debajo de la cintura.
Le dolía muchísimo.
Había oído que la primera vez podía doler, pero nunca imaginó que fuera tanto. Sentía como si el trasero se le estuviera partiendo en dos.
Bueno, ya estaba dividido en dos partes, ¿no?
En fin.
A pesar de eso, no pudo evitar soltar una risita. Sentía los pulmones llenos de aire, como si todo su cuerpo estuviera ligero y flotara. Un cosquilleo lo recorrió, haciendo que encogiera los dedos de los pies mientras se aferraba con fuerza a la inocente funda de la almohada.
Estaba saliendo con Kim Donghwa.
¿Se habían confesado después de la medianoche de ayer?
Si era así, hoy sería su primer día.
Pero, si había ocurrido antes de medianoche, entonces hoy ya sería el segundo.
Como aquella era su primera relación, el corazón le latía adorablemente dentro del pecho. Aunque su costumbre de levantarse tarde no había cambiado demasiado, no podía evitar sentirse emocionado y expectante ante los cambios que estaban por llegar.
Quería configurar inmediatamente un contador de días en la aplicación de mensajería de su teléfono, pero se contuvo. Kim Donghwa podría enfurecerse si lo veía y, además, esas cosas tenían más significado cuando se hacían juntos.
—Je, je…
Wi Woori soltó una risita tonta y, sosteniéndose la cintura, se dio la vuelta lentamente.
Todavía llevaba puesta la ropa interior que Kim Donghwa le había ayudado a ponerse la noche anterior y, junto a su almohada, había unos pantalones deportivos que parecían haber sido preparados por él.
Wi Woori se incorporó despacio y buscó torpemente los pantalones antes de ponérselos.
Desde fuera llegaba continuamente el ruido de utensilios chocando; parecía que alguien estaba preparando comida. Pensó que debía salir cuanto antes, pero justo cuando estaba a punto de encontrarse con Kim Donghwa, tomó conciencia de que su relación había cambiado y sus movimientos se hicieron más lentos.
Sin embargo, aquella vacilación apenas duró un instante.
De verdad quería ver pronto a Kim Donghwa.
Sentía curiosidad por saber qué clase de reacción tendría y, sobre todo, estaba ansioso por descubrir cómo aquella relación recién definida los cambiaría.
Finalmente, Wi Woori entreabrió la puerta. Antes de salir, asomó primero la cabeza para comprobar qué estaba haciendo Kim Donghwa.
A primera hora de la mañana, la casa estaba impregnada del cálido aroma del sundubu jjigae¹.
Kim Donghwa realmente sabía lo que hacía: había elegido sundubu jjigae, el plato que Wi Woori siempre buscaba como comida reconfortante cada vez que no se sentía bien.
—Guau, ¿sundubu jjigae?
No pudo evitar exclamar al salir, y Kim Donghwa, que estaba ocupado frente a la estufa de inducción, se estremeció.
Contrario a lo que Wi Woori esperaba, Kim Donghwa no respondió con naturalidad y permaneció inmóvil, dándole la espalda frente a la estufa.
—¿Kim Donghwa?
Cuando lo llamó brevemente, Kim Donghwa finalmente volvió la cabeza para mirarlo.
Su rostro, que por alguna razón parecía incómodo, le resultó desconocido. Sus ojos negros vagaban sin rumbo, evitando encontrarse con los suyos, y su rostro pálido estaba ligeramente sonrojado.
¿Qué le pasa?
Wi Woori parpadeó y después se mordió el labio inferior.
Estamos saliendo.
Al recordar la relación que por un momento había olvidado, la incomodidad también lo golpeó a él. De repente, se volvió extremadamente consciente del extraño comportamiento de Kim Donghwa. Incluso su propio cuerpo sin camiseta, que normalmente mostraba sin ningún reparo, le resultó vergonzosamente desconocido.
—Ejem… Bueno… voy a ponerme una camiseta y regreso.
—Ah, sí.
Kim Donghwa respondió torpemente mientras se rascaba la nuca, visible a través de la rendija cada vez más estrecha de la puerta.
Después murmuró un bajo:
—Maldición…
Como si estuviera frustrado consigo mismo por no estar reaccionando como pretendía.
Wi Woori rara vez consideraba adorable a Kim Donghwa, pero quizá porque acababan de empezar a salir, ese día le parecía especialmente lindo.
Sacó cualquier camiseta del armario y, mientras metía la cabeza por ella, no pudo evitar soltar una risita.
Él también estaba un poco nervioso.
Sin embargo, al ver que Kim Donghwa estaba todavía más nervioso que él, su propia tensión se desvaneció suavemente.
Wi Woori salió de la habitación sintiéndose mucho más ligero que la primera vez.
Kim Donghwa ya había terminado de preparar la comida y estaba colocando sobre la mesa el sundubu jjigae, todavía humeante.
—Se ve delicioso.
—…¿Te duele la espalda? Escuché que la primera vez duele todo.
—Ahora mismo no siento nada de la cintura para abajo. Es como si hubiera perdido las piernas.
Sinceramente, no era para tanto, pero exageró deliberadamente para molestarlo.
Kim Donghwa cerró inmediatamente la boca.
Incluso le sirvió personalmente la sopa con gran amabilidad, como si reconociera que quizá se había excedido durante su primera vez.
Wi Woori se mordió el labio inferior.
¿Por qué está actuando tan lindo?
Justo cuando las comisuras de sus labios comenzaron a elevarse, las puntas de sus dedos se rozaron.
Esta vez, quien se estremeció no fue Kim Donghwa, sino Wi Woori.
A pesar de que la noche anterior habían explorado intensamente sus cuerpos, ahora hasta un simple roce resultaba incómodo.
Un repentino calor le subió al rostro.
Al sentirlo, Wi Woori infló las mejillas y comenzó a abanicar su cara con una mano. Kim Donghwa carraspeó y le entregó un vaso de agua fría.
—Bebe.
—…Está bien.
Aunque no dejaba de pensar en lo adorable que estaba Kim Donghwa, al mismo tiempo era demasiado consciente de que ahora su relación tenía un nombre distinto.
Por eso, hasta el contacto más pequeño hacía que sus nervios hormiguearan, y el más mínimo roce parecía ponerle los pelos de punta.
Se sentía avergonzado y un poco tímido.
Cuando Wi Woori frunció ligeramente el ceño, Kim Donghwa dejó escapar una respiración temblorosa.
—Estoy más nervioso de lo normal.
Ante aquellas palabras sinceras, Wi Woori simplemente respondió:
—Sí.
La situación resultaba asfixiante.
Había pensado que empezar a salir significaría que seguirían discutiendo y molestándose como siempre, pero el cambio en su relación parecía haber provocado muchas otras transformaciones.
Y quizá eso significaba que se gustaban tanto.
Wi Woori llegó a la conclusión de que aquella incomodidad era natural, producto de que ambos estaban siendo cuidadosos para no estropear la relación que acababan de definir.
—…¿Cenamos con Kim Chanyoung más tarde?
—¿Kim Chanyoung? ¿Así de repente?
Wi Woori inclinó la cabeza mientras bebía de un trago el agua fría que Kim Donghwa le había dado.
Él también se sentía incómodo estando a solas, pero no hasta el punto de querer llamar a Kim Chanyoung.
Kim Donghwa, que parecía sentir algo parecido, se rascó cerca de la sien mientras miraba furtivamente a Wi Woori.
—Creo que deberíamos decirle a Kim Chanyoung que estamos saliendo.
—Mmm, ¿Kim Chanyoung…?
Por supuesto, Wi Woori no tenía intención de mantenerlo en secreto.
Ya le había confesado sus sentimientos a Kim Chanyoung y, de todos modos, tarde o temprano terminaría enterándose. Además, imaginar la exagerada reacción de Kim Chanyoung cuando le dijeran que estaban saliendo resultaba bastante divertido.
—Hace mucho que le dije que me gustabas.
Ante las siguientes palabras de Kim Donghwa, Wi Woori se llevó una mano a la frente.
—Ah…
Con razón Kim Chanyoung no había dejado de hablar de parejas y cucarachas.
Finalmente comprendió aquellos ojos brillantes de Kim Chanyoung cuando él mismo le había confesado sus sentimientos.
Así que por eso tenía esa expresión, ese desgraciado…
Kim Chanyoung debía haber estado disfrutando del espectáculo con palomitas mientras ellos dos sufrían creyendo que estaban enamorados sin ser correspondidos.
Era indignante.
Ya me las pagará.
Wi Woori dibujó mentalmente un cartel de «Se busca» con la cara de Kim Chanyoung y aceptó la propuesta de Kim Donghwa.
Durante la comida, el único sonido entre ambos fue el tintineo de los cubiertos.
Extrañamente, eso bastaba para mantenerlos tensos.
Wi Woori ni siquiera podía distinguir si estaba llevando la cuchara hacia su boca o hacia su nariz. Las intensas feromonas que la noche anterior habían parecido capaces de despedazarlo se habían calmado notablemente.
Y, sin embargo, de manera extraña, sentía como si el aire le arañara la piel.
Tragó saliva.
Miró furtivamente a Kim Donghwa.
Él también parecía sentir aquella tensión, pues comía con una expresión mucho más contenida de lo habitual.
Ni siquiera lo estaba regañando.
Normalmente, Kim Donghwa ya le habría llamado la atención por derramar la sopa, pero, aunque el caldo rojo había manchado la mesa blanca, simplemente continuó comiendo.
—…Mmm.
La incomodidad era insoportable.
Cuando Wi Woori finalmente habló, Kim Donghwa levantó la mirada hacia él con sorpresa.
—¿Dónde vamos a cenar con Kim Chanyoung?
—Ah, no sé. ¿Lo invitamos a casa?
—Invitarlo a casa… quizá sea demasiado.
Wi Woori dirigió la mirada hacia la sala.
En cuanto vio el lugar donde habían tenido su primer encuentro íntimo la noche anterior, todas las sensaciones parecieron regresar de golpe.
No podía imaginarse sentado allí, riéndose y comiendo tranquilamente con Kim Chanyoung mientras estaba completamente sobrio.
Tal vez Kim Donghwa estaba pensando exactamente lo mismo.
Cuando Wi Woori desvió la mirada hacia él, Kim Donghwa comenzó repentinamente a toser con violencia.
Su apuesto rostro se contrajo mientras tosía una y otra vez, como si el caldo caliente y picante se hubiera ido por el camino equivocado.
Wi Woori se levantó rápidamente y le entregó agua fría.
Después de toser hasta que su rostro quedó completamente rojo, Kim Donghwa finalmente logró tranquilizarse y dejó escapar un suspiro agotado.
—A este paso, voy a morir asfixiado antes de que siquiera veamos a Kim Chanyoung.
Wi Woori sentía exactamente lo mismo.
A esas alturas, ambos habían comprendido que necesitaban a Kim Chanyoung para cambiar el ambiente.
Pensando lo mismo, en cuanto terminaron de comer se pusieron rápidamente en contacto con él para organizar una reunión.
Como Kim Chanyoung no podía ir inmediatamente, acordaron aproximadamente una hora para la cena y salieron de casa sin vacilar.
Necesitaban ir a un lugar más abierto.
De lo contrario, tal como había dicho Kim Donghwa, quizá terminarían asfixiándose si permanecían juntos allí por más tiempo.
Las cosas mejoraron bastante cuando llegaron a la cafetería.
Pidieron sus bebidas favoritas, probaron un poco de la bebida del otro y, en aquel ambiente tranquilo, sintieron cómo la tensión comenzaba a disiparse gradualmente, haciendo que ambos suspiraran de alivio para sus adentros.
Los temas de conversación fueron de un lado a otro.
Hablaron de que la relación de Kim Chanyoung estaba durando mucho más de lo esperado y después pasaron a las reuniones de grupo de Wi Woori.
Tras conversar sobre diversos incidentes insignificantes de la universidad, finalmente llegó la noche.
⛧⛧⛧
El restaurante donde habían quedado de encontrarse con Kim Chanyoung no estaba lejos de la cafetería.
Aunque apenas eran cinco minutos caminando, los dos se estremecían cada vez que sus manos se rozaban y se mordían los labios cuando sus brazos chocaban accidentalmente.
En ocasiones, incluso les daba hipo cuando se topaban el uno con el otro.
La atmósfera que creían haber conseguido relajar no se había relajado en absoluto.
Ambos sintieron cierta derrota, pero al mismo tiempo les resultaba divertido.
La incomodidad no encajaba con ellos.
Pero ¿quién habría imaginado que, después de tantos años juntos, de repente llegarían a sentirse tan extraños el uno para el otro?
¹ Sundubu jjigae: guiso coreano picante preparado principalmente con tofu muy suave, acompañado de verduras y, dependiendo de la receta, carne o mariscos. Suele servirse muy caliente y a menudo se le añade un huevo crudo justo antes de comerlo.