Una relación sin importancia - Capítulo 20
Aunque ya llevaban bastante tiempo viviendo juntos, a diferencia de Wi Woori, que no había añadido ni una sola cláusula, Kim Donghwa era diligente a la hora de agregar nuevas reglas. No eran muchas, pero aun así resultaba molesto.
Al principio, Wi Woori se había opuesto a los intentos de Kim Donghwa por controlarlo. Después de todo, había nacido con un espíritu tan libre que incluso sus propios padres habían terminado echándolo de casa. Así que le arrebató el papel, dispuesto a tachar cualquier regla absurda, pero al leerlo se le escapó una sonrisa.
—¿Eso es todo?
—Sí. Te dije que no era porque algo me disgustara.
Ah, así que no se trataba de eso.
De hecho, aquella cláusula le agradaba bastante.
Prohibido pasar la noche fuera. Sin excepciones.
Sí, definitivamente le gustaba.
Ahora que Kim Donghwa se había manifestado, de ninguna manera debía pasar la noche fuera de casa. Solo con ese rostro atractivo y ese buen cuerpo ya era suficiente para que cualquiera intentara acercársele, y a eso había que sumarle aquellas feromonas tan seductoras.
¡Y encima era alfa!
Por alguna razón, en esa sociedad los alfas eran más valorados que los omegas, así que si Kim Donghwa pasaba una noche fuera, definitivamente le molestaría. Incluso si no se hubiera manifestado, pasar la noche fuera seguía siendo inadmisible.
Satisfecho, Wi Woori asintió suavemente.
—Está bien.
Decidió no preguntarle por qué, por una vez, Kim Donghwa había escrito algo que le gustaba. Con lo impredecible que podía ser, temía que acabara eliminando la cláusula.
—¿Por qué tú nunca añades ninguna?
—Porque tú sabes comportarte por tu cuenta.
—Bueno, sí. Sé comportarme bastante bien.
¿Entonces añadiste la regla de no pasar la noche fuera por mí?
Aunque él siempre terminaba durmiendo en casa incluso cuando salía a beber.
Haciendo un pequeño puchero, le devolvió el papel, y Kim Donghwa volvió a pegar las reglas en el refrigerador. Era gracioso que tuvieran que estar ahí, como si solo fueran capaces de verlas cuando iban a sacar una cerveza.
Justo entonces llegó la comida. Como Wi Woori no toleraba bien el picante, habían pedido una combinación de platillos fritos y sopas, además de varias brochetas que le gustaban para tener más variedad.
—Rápido, siéntate. Ya va a empezar la película.
—Ajá.
Finalmente sentados uno al lado del otro, Kim Donghwa distribuyó desordenadamente toda la comida frente a ellos, se recostó y abrió una cerveza con un seco psst.
Wi Woori inmediatamente le hizo:
—Shh.
Y concentró toda su atención en la pantalla.
Kim Donghwa no pudo evitar sonreír al ver aquella cabecita redonda tan concentrada cuando todavía ni siquiera había terminado de aparecer el logotipo del estudio.
El mensaje invitándolo a ver una película había sido parte de su plan para sacar a Wi Woori a una cita, pero al notar que no parecía tener muchas ganas de salir, terminaron decidiendo verla en casa. Por suerte, a Wi Woori le había gustado la idea.
Wi Woori tenía una capacidad de concentración deplorable y jamás conseguía ver una película entera de una sola vez. Esta vez también era evidente que pronto empezaría a cabecear apoyado contra él mientras insistía en que no estaba dormido y le decía que no apagara la película, exactamente como un padre durante el fin de semana.
—¿Qué película es?
—No sé. Elegí una con los ojos cerrados.
—¿Qué? ¿Ni siquiera viste de qué trataba?
—Solo mira. Ya está empezando.
—Todavía es el logotipo.
Al ver que seguía buscando detalles que criticar, Wi Woori le lanzó una mirada feroz. Sus ojos se veían tan intimidantes que Kim Donghwa fingió soltar un chillido de miedo, antes de que Wi Woori apoyara tranquilamente la cabeza sobre su hombro.
Sus feromonas frescas y vivaces envolvieron suavemente su nariz, trayéndole de golpe imágenes de la noche anterior.
Kim Donghwa cruzó las piernas por puro reflejo, aunque aquello resultaba completamente inútil porque ya estaba sentado con las piernas cruzadas.
Wi Woori bajó la mirada y luego volvió a mirarlo con una expresión de incredulidad ante aquel repentino estremecimiento.
—Kim Donghwa no tiene remedio.
—¿Eh?
—Deja de ponerte duro y quédate quieto. ¿Quién hace esas cosas mientras ve una película?
—Ah.
Kim Donghwa se mordió el labio inferior con frustración.
Sin prestarle más atención, Wi Woori volvió la mirada hacia la pantalla.
—Cállate, ya está empezando.
Sin darse cuenta de que él mismo tenía la culpa.
Las feromonas que Wi Woori liberaba cada vez que movía la cabeza eran particularmente crueles.
Fue por entonces cuando el corazón de Kim Donghwa comenzó a latir desbocado.
⛧⛧⛧
Mañana es el día de la revisión periódica de Kim Donghwa. Por favor, procure venir por la tarde, ya que podría haber mucha gente alrededor de la hora del almuerzo. Gracias.
Kim Donghwa, que se estaba preparando para salir, contempló su teléfono desde el vestidor.
Cuando su rasgo se manifestó por primera vez, el médico le había dicho que regresara un mes después para hacerse otra revisión. Al parecer, solo una vez terminado el periodo de manifestación podían determinar si era dominante o recesivo.
Ya había pasado un mes desde su manifestación.
—Hmm…
Kim Donghwa hizo una mueca y se rascó una ceja.
Aunque precisamente se estaba preparando para ir al hospital, por alguna razón infantil, solo pensar en ir hacía que perdiera las ganas.
Sin embargo, ya que de todos modos tenía que ir, pensaba hablar sobre lo ocurrido recientemente y preguntar cómo debía afrontar futuros ciclos de rut. También creía que mencionar que convivía con un omega podría ayudar al médico a ofrecerle alguna solución más adecuada.
Una vez listo, abrió la puerta de su habitación de par en par y casi chocó con Wi Woori, que estaba plantado frente a ella con expresión ausente.
—¿Eh?
Kim Donghwa inclinó la cabeza, desconcertado, cuando Wi Woori dijo de repente:
—Bien.
Su tono era extrañamente decidido, lo que lo hizo todavía más desconcertante.
¿Qué tiene de bueno?
Confundido, Kim Donghwa estaba a punto de alzar una ceja cuando Wi Woori volvió a hablar.
—Oye.
—¿Qué?
—Vamos juntos.
—¿Por qué?
—¡Porque sí!
Su actitud segura parecía decir que no entendía por qué necesitaba una razón, como si fuera lo más natural del mundo acompañarlo.
Si Wi Woori todavía no supiera de su manifestación, Kim Donghwa habría buscado alguna manera de dejarlo atrás, pero ya no tenía nada que ocultar. Quizá incluso fuera mejor escuchar juntos los resultados.
Después de pensarlo un momento, Kim Donghwa asintió.
—Vamos juntos.
—¡Bien!
Wi Woori sonrió radiante.
Parecía que ya se había preparado para acompañarlo aunque le hubiera dicho que no. Al igual que Kim Donghwa, llevaba la gorra muy baja, con la visera ocultando casi por completo su pequeño rostro.
¿Cómo puede alguien tener la cara tan pequeña?
Aunque lo había visto incontables veces, seguía pareciéndole fascinante.
Kim Donghwa no dejaba de mirar hacia atrás a Wi Woori, que lo seguía con una enorme sonrisa, como si en cualquier momento fuera a empezar a tararear.
⛧⛧⛧
Cuando llegaron al hospital, contrario a lo que indicaba el mensaje, no había demasiada gente a pesar de que acababa de pasar la hora del almuerzo.
Después de que le sacaran sangre y de frotar unas cuantas veces la zona con el algodón impregnado en alcohol, no tardaron en llamarlo al consultorio.
Kim Donghwa se volvió hacia Wi Woori, que lo seguía.
—¿Tú también vas a entrar?
—¡Sí! Para eso vine. Ah, muévete. ¿Por qué esta puerta estorba tanto?
Con una respuesta llena de energía, Wi Woori lo empujó a un lado y entró primero al consultorio.
Cualquiera que los viera pensaría que iban a examinar el rasgo de Wi Woori y no el suyo.
Wi Woori parecía inusualmente emocionado, lo cual resultaba tan curioso como divertido. Kim Donghwa entró detrás de él soltando una risita, solo para echarse a reír al ver la absurda escena que tenía delante.
Wi Woori estaba sentado tranquilamente frente al médico como si él fuera el paciente.
La desfachatez con la que había ocupado el asiento del paciente era ridículamente graciosa.
El médico alternó la mirada entre ambos, con una expresión que decía claramente: «Te llamé a ti, ¿por qué está sentado él ahí?»
Avergonzado, Kim Donghwa le dio un empujoncito a Wi Woori, pero este ni se inmutó.
—Muévete. ¿Por qué estás sentado ahí?
—Ah.
Solo entonces Wi Woori se dio cuenta de su error y rápidamente se cambió al asiento reservado para los acompañantes. Aun así, siguió observando atentamente tanto a Kim Donghwa como al médico, como si los estuviera desafiando a comenzar el examen.
¿Debería decir que es descarado o simplemente atrevido?
Quizá el médico pensaba lo mismo, porque se aclaró la garganta antes de revisar los resultados.
Después de examinarlos durante un rato, levantó la vista y miró a Kim Donghwa con amabilidad. Kim Donghwa intentó mantener una expresión indiferente.
—¿Ha presentado algún otro síntoma?
—¡Sí!
Justo cuando Kim Donghwa iba a responder, Wi Woori se adelantó.
Kim Donghwa lo miró desconcertado.
Sin dejarse intimidar, Wi Woori, con los ojos brillantes como si conociera mejor su estado que el propio paciente, comenzó a explicarlo todo detalladamente.
—¿Qué clase de síntomas…?
El médico dirigió la pregunta directamente a Wi Woori.
¿Había sido buena idea?
Wi Woori comenzó inmediatamente a parlotear sobre todo lo que había ocurrido recientemente, describiéndolo con tanto detalle que Kim Donghwa prácticamente no tuvo nada más que añadir excepto asentir.
Después de escuchar todos los síntomas, el médico reflexionó durante unos instantes antes de volver a mirar a Kim Donghwa.
Incómodo bajo aquella observación, Kim Donghwa parpadeó.
El médico se recostó en la silla.
—Entiendo los síntomas que presenta cuando está con su amigo. ¿Qué sucede cuando está solo?
—Pues… no es muy diferente. Siento que me sube la temperatura, que el cuerpo me arde y cosas así…
No fue capaz de decir en voz alta que su deseo sexual se volvía prácticamente insoportable.
Murmuró la respuesta y el médico asintió como si comprendiera perfectamente.
—No fue un rut.
¿No fue un rut?
Kim Donghwa frunció el ceño sin darse cuenta.
Había estado convencido de que aquellos síntomas solo podían explicarse por un rut.
Sin embargo, el médico negó con la cabeza.
—Dijo que desapareció en un día, ¿verdad?
—Sí.
—Fue simplemente fiebre de manifestación. Como puede ver, se manifestó como dominante, por eso los síntomas fueron un poco intensos. Pero un rut será mucho más fuerte, así que sería conveniente prepararse de antemano…
—Mierda.
Kim Donghwa frunció profundamente el ceño.
Wi Woori, que había escuchado atentamente el diagnóstico, intervino:
—Entonces, si el rut es todavía más fuerte, ¿significa que va a estar erecto todo el tiempo?
La pregunta, pronunciada con total franqueza, hizo que tanto Kim Donghwa como el médico se atragantaran.
El médico, como si hiciera mucho tiempo que nadie le planteaba algo de manera tan directa, sonrió incómodamente y frunció ligeramente el ceño.
—Sí… probablemente.
—Ha…
Sintiendo que caía en la desesperación, Kim Donghwa se llevó una mano a la frente.
Mientras se frotaba el rostro con su gran mano, escuchó al lado la preocupación completamente inocente de Wi Woori.
—¿Y ahora qué hacemos? Donghwa, lo vas a pasar muy mal.
—…Ahora mismo me preocupa más que estés aquí. Solo cállate.
—¿Por qué?
—Ha…
Otro suspiro escapó de sus labios.
Primero hablando de erecciones y ahora preocupándose por él como si todo aquello no tuviera absolutamente nada que ver consigo mismo. Todo resultaba exasperante.
Mientras Kim Donghwa volvía a suspirar, el médico preguntó con cautela:
—¿Ustedes dos viven juntos?
—Sí.
Ante aquella respuesta firme, una tenue sonrisa apareció en los labios del médico.
—Entonces no debería ser demasiado complicado lidiar con el rut.
¿Qué quiere decir con eso?
Kim Donghwa, que no dejaba de frotarse la cara, levantó ligeramente la cabeza.
El médico los observaba a ambos con una mirada significativa. Evidentemente ya había deducido que Wi Woori era omega.
—Si tiene una pareja omega, todo resulta más sencillo. Solo asegúrense de utilizar un método anticonceptivo adecuado. De hecho, durante el celo de un omega o el rut de un alfa, las feromonas de la pareja pueden ser incluso más eficaces que los supresores. Y el efecto es todavía mejor cuando existe un vínculo emocional.
—¿De qué está hablando?
Kim Donghwa respondió con rigidez mientras lanzaba una mirada hacia Wi Woori.
Cuando finalmente sus ojos se encontraron, vio que el rostro de Wi Woori estaba completamente rojo.
¿Y este es momento para ponerse rojo?
Normalmente, Wi Woori habría protestado con todas sus fuerzas diciendo: «¡Nosotros no tenemos esa clase de relación!», pero esta vez mantuvo la boca cerrada, como si no tuviera ninguna intención de corregir al médico.
¿Qué le pasa? ¿Le incomoda que nos relacionen de esa manera?
Ligeramente ofendido, Kim Donghwa intentó mantener una expresión tranquila.
—Entonces, ¿basta con usar condón?
—Oye, ¿qué estás diciendo?
Kim Donghwa le dio inmediatamente un codazo en el hombro, sorprendido.
Wi Woori, sin embargo, mantuvo la mirada fija en el médico.
—También puede tomar anticonceptivos orales. Con una receta podrá conseguirlos en la farmacia. ¿Quiere que le haga una?
—Sí.
—Oye.
—Esos también.
¿Por qué está actuando así?
Desde la perspectiva de Kim Donghwa, que Wi Woori tomara la iniciativa debería ser algo bueno, pero aquel entusiasmo inesperado comenzaba a ponerlo nervioso.
¿No estará aprovechando esto para conseguir anticonceptivos y hacer algo con el tipo que le gusta? Espera, ¿sabe siquiera si ese tipo es alfa? Él dijo que no le gustaban los alfas…
Mientras sus pensamientos se enredaban unos con otros, la consulta terminó y, cuando volvió en sí, Kim Donghwa ya llevaba consigo los supresores recetados y los anticonceptivos.
Aun así, seguía moviendo la mirada de un lado a otro, completamente confundido.
Por alguna razón, Wi Woori volvía a sonreír radiante.
—¿No te parece que esto es un poco demasiado?
Kim Donghwa habló con tono hosco sin ninguna razón concreta, y Wi Woori lo miró con los ojos muy abiertos.
—¿Qué tiene de malo? Es mejor estar preparado para cualquier cosa.
Entonces, ¿para qué exactamente te estás preparando?
Kim Donghwa no fue capaz de detener a Wi Woori, que caminaba delante de él.
En el fondo, le aterraba que aquello que estaba imaginando pudiera ser verdad.