Una relación sin importancia - Capítulo 1

  1. Home
  2. All novels
  3. Una relación sin importancia
  4. Capítulo 1
Next
Novel Info

Alguien dijo alguna vez que el amor no correspondido es el sentimiento más brillante y maravilloso del mundo. Sin embargo, Wi Woori quería plantarle un enorme y rotundo «¡Sí, claro!» en la cara a quienquiera que hubiera inventado semejante tontería.

—Ah, mira nada más la personalidad de mierda de Kim Donghwa —murmuró.

Wi Woori frunció el ceño mientras revisaba sus mensajes a primera hora de la mañana.

Donghwa
Si vas a pedirme que te haga el favor de ir por supresores,
al menos contesta el teléfono.
¿Vendiste tus orejas a un deshuesadero o qué?
¿Qué se supone que haga si no contestas?

Donghwa
Imagen

La forma tan astuta en que había enviado una imagen como último mensaje para asegurarse de que Woori no pudiera revisar los anteriores sin verla era absolutamente irritante. La foto, tomada de cualquier manera, mostraba el buzón con lo que parecían ser los supresores metidos dentro sin el menor cuidado. Así que había llegado hasta la puerta de su casa solo para dejarlos ahí. Kim Donghwa era realmente un caso perdido.

Con un gemido, Wi Woori estiró el cuerpo adolorido y pesado por el inicio de su celo. Lentamente, se levantó.

Ya habían pasado algunos años desde que todo aquel asunto de los «rasgos» irrumpiera en su mundo, hasta entonces ruidoso pero pacífico. La repentina aparición de Alfas y Omegas, conceptos que antes les resultaban ajenos, había causado un enorme revuelo en la sociedad al principio, especialmente entre las élites de alto rango. Lo que en aquel entonces había sido una novedad ahora era simplemente parte de la vida cotidiana.

En esa época, tanto Wi Woori como Kim Donghwa habían pensado que aquella gran «manifestación de rasgos» no tenía nada que ver con ellos. Sin embargo, a medida que el alcance de las manifestaciones se extendía, terminó alcanzando a Woori y arrastrándolo consigo. Incluso comenzó a ejercer una profunda influencia en la relación entre ambos.

Habían pasado dos años desde que Woori se manifestó como Omega.

Si hubiera ocurrido antes de que se enlistara, quizá ni siquiera habría tenido que hacer el servicio militar. Pero no, el destino tenía que ser cruel. Justo después de terminar su primer semestre en la universidad, se enlistó junto con Kim Donghwa. Y, como si el universo hubiera calculado el momento exacto para gastarle una broma cruel, se manifestó como Omega en cuanto ambos terminaron el servicio militar.

Qué injusto.

Nunca en su vida había maldecido su propia determinación, pero en aquel entonces vaya que la odió. Si tan solo hubiera pospuesto dos años más el servicio militar. Si tan solo hubiera aguantado un poco más. Entonces el ejército habría sido problema de alguien más, no suyo.

Aquel resentimiento no duró demasiado. Incluso Kim Donghwa, que al principio había armado un gran escándalo cuando descubrió que su amigo de la infancia era Omega, terminó tomándoselo con indiferencia. Para ser justos, Woori llevaba todo ese tiempo haciendo que Donghwa fuera por sus supresores cada dos meses, con una regularidad impecable. Lo extraño habría sido que todavía no estuviera acostumbrado.

—Aun así, qué imbécil. ¿Eh? —murmuró Woori.

¿En qué momento su querido Donghwa se había convertido en semejante basura? Si de todos modos iba a llevarle los medicamentos, ¿no podía al menos entregárselos en la puerta como una persona decente?

Chasqueando la lengua con irritación, Woori tomó una foto de las pastillas que tenía en la mano y le respondió a Kim Donghwa.

—

Imagen
Bocadㅗ.

Donghwa
Te sobran muchos «ㅗ» ahí, ¿no?
ㅗㅗㅗㅗㅗ

El muy perspicaz de Kim Donghwa lo captó al instante. Woori había añadido intencionalmente un «ㅗ» a cada sílaba, y Donghwa lo había entendido de inmediato, como si fuera lo más natural del mundo.

Wi Woori chasqueó la lengua con fastidio y negó con la cabeza. Justo entonces, una voz grave y familiar sonó a sus espaldas.

—Pensaba subirlo, pero ni siquiera pudiste esperar un poco.

Woori se dio la vuelta de golpe.

Allí estaba Kim Donghwa, sosteniendo una bolsa de plástico tan llena que parecía pesada con solo mirarla. Al parecer, había ido a algún sitio después de dejar los supresores.

—Entonces, ¿para qué mandaste la foto?

—Para que nadie se los robara.

—¿En tan poco tiempo?

Woori le dio un ligero golpe en el ancho pecho. Como era habitual, Donghwa abrió mucho los ojos y lo fulminó con la mirada, como si hasta el más mínimo contacto físico fuera un pecado mortal. A Woori, sin embargo, no podía importarle menos.

Sin decir nada, entró en el ascensor y Donghwa lo siguió con total naturalidad. Los dos regresaron al departamento de Woori. Una vez dentro, Woori no perdió el tiempo y comenzó a quitarse la ropa.

Cuando empezaba su celo, su cuerpo solía alternar entre un calor abrasador y un frío helado, pero esta vez solo sentía calor. Ya no soportaba tener la ropa puesta. Donghwa apartó la mirada con un brusco «Uf», casi como si aquello le provocara dolor.

No importaba cuántas veces Donghwa hubiera visto su cuerpo; incluso tratándose de un cuerpo tan bonito como el de Woori, su reacción siempre era la misma.

—Llama a Kim Chanyoung y pregúntale si va a ir a clases hoy.

—¿Por qué yo? Hazlo tú.

—Hazlo y te cocinaré eso que te gusta.

—¿Acaso sabes qué es «eso»?

—Estofado de tofu suave, obviamente.

Woori se tragó el supresor de un solo golpe y le arrebató la bolsa de las manos a Donghwa. Dentro había un recipiente de estofado cuyo caldo de un rojo intenso podía verse a través de la tapa.

Woori no pasó por alto aquel gesto considerado de Donghwa. Sabía perfectamente que a Woori se le antojaba estofado de tofu suave cada vez que se sentía mal. Sonriendo, Woori le picó el brazo con un dedo y recibió a cambio un ceño fruncido de irritación.

—¿De todos modos vas a ir a clases? ¿No hay un Alfa en tu departamento?

—¿Y qué? ¿Tú vas a hacerte cargo, Kim Donghwa?

—Ese no es el punto. ¿Los Alfas no pueden oler tus feromonas o algo así?

—¿Y? Yo también puedo oler las suyas.

Ya habían pasado dos años desde la manifestación de Woori como Omega. A esas alturas no tenía nada de novedoso. Sin embargo, Donghwa se rascó la nuca, claramente disgustado, antes de marcar a regañadientes el número de Kim Chanyoung.

A diferencia de Woori, que sí se había manifestado, Donghwa seguía sin manifestarse. No era nada fuera de lo común, pues la mayoría de las personas nunca llegaban a hacerlo. A Woori no le preocupaba, pero el comportamiento de Donghwa daba a entender otra cosa.

—¿Chanyoung? —llamó Woori cuando al otro lado de la línea solo hubo silencio.

Finalmente, respondió una voz apática:

—Qué.

—¿A qué hora tienes la clase del semestre de verano?

—A la misma hora que ustedes, obviamente. ¿Por qué preguntas?

Woori transmitió el mensaje.

—Dice que es a la misma hora que nosotros.

—¿Por qué? ¿Otra vez están juntos ustedes dos?

—¿Hay algún problema?

—¿Estás celoso?

La respuesta de Chanyoung llegó acompañada de una sarta de insultos. Apenas ayer los dos habían estado peleando como perros y gatos, y ahora actuaban como si no hubiera pasado absolutamente nada.

—Deja de preocuparte por nosotros —dijo Donghwa, encogiéndose de hombros.

Chanyoung suspiró, derrotado.

—Bien. Váyanse los dos a la mierda. Ya no me preocupo más.

Después de comer, Donghwa se dirigió al fregadero y se hizo cargo de los platos con total naturalidad. Sus manos se movieron con destreza y terminó en cuestión de minutos. Luego se volvió hacia Woori y extendió una mano.

—¿Qué?

—Dame tu certificado médico. Yo me encargo.

—Oh, ¿entonces no tengo que ir a clases?

—Las grabaré para ti.

—Estás exagerando.

—Todos los demás faltan a clases cuando están en celo o en rut. ¿Por qué tú insistes en ir? Solo es el semestre de verano. Quédate en casa. Yo conseguiré el material por ti.

Donghwa movió los dedos con impaciencia, pero Woori vaciló, reacio a entregarle el documento.

Al ver su resistencia, Donghwa suspiró, se acomodó la gorra y se colgó al hombro la pesada mochila. Ya había tomado una decisión.

—Date prisa. Voy a llegar tarde.

—A veces eres demasiado bueno conmigo, Donghwa. Vas a hacer que me haga ideas.

—¿Qué ideas?

—Que quizá te gusto.

Donghwa chasqueó la lengua.

—Debí saberlo desde aquella etapa tuya de «piensa en grande». Tienes demasiada imaginación.

Le levantó el dedo medio a Woori con una precisión impecable.

Al final, Woori le entregó el certificado y acompañó a Donghwa hasta la puerta para despedirlo. Incluso mientras Donghwa se ataba los zapatos y se acomodaba la mochila, no dejaba de insistirle en que se tomara sus medicamentos.

—¡Ya entendí, ya entendí! ¿Acaso tú me pariste? ¡Vete de una vez!

—Ni se te ocurra aparecer por la universidad.

—¡Métete en tus asuntos!

Woori respondió con despreocupación, pero la expresión de Donghwa se endureció. Abrió la puerta y dio un paso hacia afuera, aunque se volvió una última vez.

Sus labios se movieron como si quisiera decir algo más, pero al final solo pronunció una frase antes de cerrar la puerta de golpe.

—No quiero que nadie más huela tu aroma.

Por supuesto, ¿cómo no iba Woori a sospechar de él después de escuchar algo así?

Con los ojos muy abiertos, se mordió el labio inferior mientras su corazón latía con una tímida emoción.

Sin importar lo que Donghwa sintiera, la verdad era que Woori estaba enamorado de él.

Donghwa
Si empeora, avísame.
Podría quedarme contigo una semana.
De todos modos, yo no puedo oler tu aroma.

Y era precisamente por cosas como esa que el corazón de Wi Woori no tenía más remedio que enamorarse de él.

Molestㅗ.

Woori intentó contener la sonrisa que amenazaba con asomarse en las comisuras de sus labios y, en cambio, fingió estar enfurruñado. Casi de inmediato, llegó otro mensaje.

Donghwa
Convirtiendo la buena voluntad en Doolyㅗ.

Como era de esperarse, Kim Donghwa jamás perdía una discusión, ni siquiera cuando se trataba de una sola palabra.

Y aun así, que le gustara alguien como Kim Donghwa hizo que Woori se diera cuenta de que él seguía siendo igual de incorregible.

⛧⛧⛧

—Ugh…

Wi Woori dejó escapar un gemido de frustración.

Gracias a los diligentes cuidados de Kim Donghwa, Woori había conseguido superar su celo sin problemas durante los últimos días. Sin embargo, justo cuando comenzaba a disfrutar nuevamente de sus tranquilos días, una carta inesperada había caído en sus manos y puesto todo patas arriba.

¿Una carta? ¿De verdad podía llamarse así?

Apoyado contra la isla de la cocina, Woori inclinó el cuerpo en un ángulo extraño. Tenía la costumbre de retorcerse en posiciones peculiares cada vez que intentaba encontrar una solución a algún problema. Pero ese día, por mucho que se retorciera, no parecía ocurrírsele ninguna idea brillante.

—Creo que estoy jodido…

Justo frente a él había una carta de su madre.

Cuando Woori estaba a punto de entrar a la universidad, sus padres habían decidido repentinamente abandonar su vida en la ciudad y mudarse al campo. Por puro impulso, habían desarraigado toda su vida para instalarse en un tranquilo pueblo rural, dejando a Woori muerto de preocupación ante la posibilidad de tener que renunciar a su admisión en una prestigiosa universidad de Seúl para seguirlos.

Por suerte, sus padres eran personas razonables y además estaban orgullosos de los logros de su hijo, así que, en lugar de obligarlo a acompañarlos, le compraron un lujoso departamento tipo estudio en la ciudad. Gracias a su generosidad, Woori había vivido cómodamente mientras asistía a la universidad.

Hasta ahora.

Aviso de desalojo
Motivo: Yo no crié a un hijo sinvergüenza.

La afilada letra de su madre parecía clavarse en los ojos de Woori.

¿De verdad tenía que enviárselo por correo? ¿No habría bastado con una llamada o incluso con un mensaje?

Cuando sus padres le consiguieron el departamento, solo le habían puesto una condición:

«No dejes que tus calificaciones bajen de C».

Woori había hecho todo lo posible por cumplir aquella regla. Incluso el insufrible Kim Donghwa se había compadecido lo suficiente de él como para llevarle material de estudio y grabarle las clases.

Pero Woori admitía que últimamente se había relajado un poco. Ahora que estaba en tercer año y sus padres ya no lo vigilaban tan de cerca, había comenzado a holgazanear poco a poco.

Era evidente que su madre se había enterado de sus últimas calificaciones, y ahora aquella carta había llegado con una precisión aterradora.

Chasqueando la lengua, Woori decidió llamar a su madre y afrontar las consecuencias. Sabía mejor que nadie que oponerse a ella era inútil. Su única esperanza era suplicar y aprovechar al máximo su posición como el menor de la familia.

—Vaya, vaya, ¿quién será? ¿No es el ocupa?

—¡Mamá! ¿Cómo pudiste mandarme una carta así? ¡Qué cruel!

—Hijo, nuestra relación es tan fría como esa D de tu boleta. ¿Crees que pagamos una matrícula tan cara para que apenas vayas pasando? ¿Y qué hay del departamento? ¿Sabes cuánto podríamos cobrar de renta cada mes si lo pusiéramos en el mercado?

—¿Piensas vender a tu propio hijo por dinero?

—¿Quién dijo que iba a venderte? Tienes a Donghwa al lado, ¿no?

Justo entonces, Kim Donghwa irrumpió en el departamento de Woori y se quitó los zapatos de una patada con toda naturalidad, como si estuviera entrando a su propia casa. Alzó una ceja y preguntó con desgano:

—¿Qué?

Al darse cuenta de que Woori estaba hablando por teléfono con su madre, Donghwa guardó silencio de inmediato. Como habían pasado toda su infancia prácticamente pegados el uno al otro, sabía demasiado bien que, cuando regañaban a uno de los dos, el otro solía terminar atrapado en el fuego cruzado.

Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first