¡Un like para subir de nivel! - Capítulo 261
Ji-Cheok había estado funcionando al límite. Una persona normal se habría agotado mucho antes, y aun siendo un Dios, él también estaba algo cansado. Por suerte, su resistencia mental había crecido bastante desde que se convirtió en un Dios.
«Cualquier cosa que tú consideres “un poco cansado” sería imposible de soportar para una persona normal.»
La azotea del ático ahora estaba vacía, transformada en un cuidado jardín donde las ramas del Árbol del Mundo brindaban sombra. Ji-Cheok descansaba en una tumbona en el techo, charlando con Cheok-Liang.
—Supongo que tienes razón.
«Sí, Maestro. Si le dieras la fatiga mental de un Dios a una persona común, se quemaría al instante, quizá incluso moriría por ello…»
—Eso fue horrible de decir.
“Pero estoy de acuerdo”, pensó. “Durante los últimos meses me negué a tomar descansos y cultivé todos los días. ¡Llegó un punto en que quise entrenar tanto que creé avatares para maximizar la eficiencia! ¿No es una locura? Luego empecé a asaltar mazmorras con mis avatares… y a veces destruía las mazmorras yo mismo… Ahora que lo pienso, la primera mazmorra que limpié en el Ártico era de cinco estrellas, pero… ¿no fue algo rara?”
«Probablemente era una mazmorra de cuatro estrellas mejorada, porque tuvieron que abrirlas apresuradamente.»
—Sí, los monstruos no eran tan fuertes. El jefe sí lo era, pero… no lo suficiente como para que el lugar fuera considerado una verdadera mazmorra de cinco estrellas.
«Cierto, Maestro. Eran muchos, pero pudimos encargarnos de ellos. Si realmente hubiera sido de cinco estrellas, habríamos enfrentado seres como los gigantes de un solo ojo que aparecieron en Nueva Jersey.»
—Exacto. Y esto es solo intuición, pero probablemente habrá una mazmorra de cinco estrellas en la Antártida.
«Asumiría que esa sería su última defensa, Maestro.»
—O quizá el enfrentamiento final. Por cierto, ¿ya están por llegar?
«Sí, Maestro. Todo el equipo viene en camino, y uno ya llegó.»
—Lo sé. No pensé que él sería el primero en llegar, pero…
El que Ji-Cheok percibió era aquel que había firmado un contrato con él por recomendación de Ji-Han…
—¡Es-a-mí! ¡Yo soy el primero en llegar~!
El avatar del Dios Demonio, Reable, fue el primero en llegar.
—¡Yo! ¡Yoyoyo! ¡Yoyoyoyo~! ¡Esto está genial!
‘Este tipo… ¿Dónde demonios aprendió a comportarse así? Seguramente no es su verdadera naturaleza… ¿Cómo puede ser tan despreocupado siendo un Dios? ¡Especialmente uno que se ocupa de los No Muertos…! No puede ser.’
«Maestro, quizá sea exagerado decirlo, pero… incluso los seres de rangos superiores tienen sus debilidades.»
‘Hm… Tal vez tengas razón. Yo tampoco soy precisamente una persona seria.’
—¿Qué es tan genial? —preguntó Ji-Cheok.
—¡Pues que el pequeño Umji se está convirtiendo en un gran Dios! Como un dios-papá, no puedo evitar sentirme tan orgulloso. ¡Estás creciendo tan rápido!
—¡¿Qué?! ¡No eres mi padre! ¡Tú no me criaste!
—Bueno, te enseñé el Cuerpo de Maná y otras cosas, y te ayudé con un par de asuntos, ¿no?
—¿Y eso qué tiene que ver con la crianza?!
‘Este maldito demonio…’
—Bah, da igual. Dime, Reable, ¿quién demonios eres? —preguntó Ji-Cheok.
—¿Por qué me preguntas eso de repente?
—Porque, incluso ahora, no puedo ver quién eres realmente.
Desde que se convirtió en Dios, su habilidad Ojo de Perspicacia había superado cualquier habilidad humana. Además, su habilidad Intuición Menor se había elevado a Intuición Divina. Y en ese momento, un escalofrío recorrió su espalda al mirar a Reable.
Había sido un misterio antes, y seguía siéndolo ahora. Había algo inimaginable dentro de ese ser llamado Reable.
El instinto de Ji-Cheok le decía que aquel hombre era peligroso. Le susurraba que dentro de Reable había algo capaz de destruir el planeta entero de una vez por todas.
—Hm… Nunca pensé que podrías crecer tanto~ Qué agradable equivocación.
—¿Entonces cuál es la respuesta? —preguntó Ji-Cheok.
—Es un secreto~[1]
—¡No hables como si fueras un personaje de anime viejo!
—¡Jajaja!
Reable se sujetó el estómago y rió a carcajadas. Se reía felizmente, recordando aquel anime ahora extinto.
—Ese anime era tan divertido de ver. Pero seguro la gente ya lo olvidó.
Ji-Cheok solo pudo suspirar ante su actitud.
—No te preocupes. Estoy bajo contrato contigo. ¿No fue eso lo que dijo Mefistófeles hace años?
Entonces Reable carraspeó, adoptó una postura solemne y habló con tono teatral, como si estuviera en el escenario de una gran ópera.
—“Seré tu siervo aquí, y no me detendré ni descansaré, a tu mandato. Cuando estemos juntos al otro lado… harás lo mismo por mí.”
—¿Eso significa que soy Fausto? ¡Ah, momento, quédate un rato! ¡Eres tan adorable! Bien, ¿ahora vas a arrastrarme al infierno?[2]
—Vaya, ¿conoces la historia? No mucha gente en este mundo está familiarizada con el Fausto de Goethe.
—La he visto —respondió Ji-Cheok.
‘Sí, supongo que la vi. Huh.’
—Por supuesto, nuestro contrato es un poco diferente —dijo Reable.
—Sí, tienes razón. Tú debías concederme mi deseo, y a cambio obtendrías el derecho de permanecer en este mundo.
—Fue más bien un contrato forzado, ¿sabes? Podría decirse que fue un contrato fraudulento que me causó enormes pérdidas, pero… ahora me gusta.
Carraspeó de nuevo y habló con una voz melodiosa y teatral.
—“Deseo que la gente sobreviva y no muera incluso después de que el Tutorial termine.”
Era exactamente lo que Ji-Cheok había dicho al firmar el contrato.
—Los seres como yo tenemos buena memoria, por eso lo recordamos —dijo Reable.
—¿Qué demonios estás buscando?
—Huhuhu. Lo sabrás más adelante.
Se acercó a Ji-Cheok y le dio una palmadita en la cabeza.
—Así que intenta volverte aún más poderoso, joven Dios~
—Creceré tan rápido que te sorprenderás —dijo Ji-Cheok.
—Eso espero.
Reable dio un paso atrás y sacó algo de las sombras.
Su sombra era distinta a la de Ji-Cheok; no era exactamente una habilidad de elemento sombra, sino una subdimensión perteneciente a un Maestro Nigromante.
El objeto que sacó era una tumbona. Un momento después, ya estaba acostado junto a Ji-Cheok.
‘Bien. Haz lo que quieras. Supongo que no puedo hacer nada al respecto.’
«Sigue siendo muy peligroso, Maestro.»
‘Lo sé…’
«Además, el equipo está por llegar.»
‘¿En serio? Será mejor que me prepare.’
⁎ ⁎ ⁎
En la sala, Ji-Cheok saludó a su hermano menor.
—¿Estás seguro de que estás bien ahí dentro? Sé que el tiempo pasa diferente, pero aun así… —preguntó Ji-Cheok.
—Está bien, hyung. Tú has pasado por cosas peores que esto.
—Creo que ustedes están pasando por cosas mucho peores que yo…
En pocos días, los miembros del equipo habían subido de nivel como locos. Mu-Cheok ahora estaba en el nivel 145. No era exagerado decir que era un Cazador de élite. Por lo menos, estaba definitivamente entre los cincuenta mejores del mundo.
—Ji-Han nos dijo que pronto habría una batalla final, y que si quería hacer algo al respecto, tenía que volverme fuerte —dijo Mu-Cheok.
—Debería decirle a Ji-Han que se calme un poco…
—No, no lo hagas. Lo hago porque quiero.
—Si tú lo dices…
Mu-Cheok se estaba rebelando contra su hermano mayor, pero Ji-Cheok no podía hacer nada; ya era un adulto.
—Solo no mueras.
“Y si pierdes un brazo, no es tan difícil volver a unirlo.”
Ji-Cheok se tragó esas palabras.
—¿Soy el primero en llegar? —preguntó Mu-Cheok.
—No, él llegó primero.
Ji-Cheok señaló hacia la azotea, indicando a Reable, que estaba recostado en su tumbona, aparentemente dormido.
—¿Está en el techo?
—Sí. Descansando, durmiendo.
—¿Dónde demonios estaba? Ni siquiera vino con nosotros a las mazmorras.
—No lo sé, pero no te preocupes. Todo está bajo control.
Mu-Cheok frunció el ceño ante sus palabras y luego suspiró.
‘Sé cómo te sientes, hermanito.’
—Si tú lo dices… Entonces, ¿qué pasa? Quiero volver a las mazmorras después de unos días de descanso.
—Te lo diré cuando lleguen todos. Necesitamos hacerlo juntos de todas formas, y ya casi están aquí.
—¿Cómo sabes que ya vienen?
—Por mis habilidades.
Mientras hablaban, sonó el timbre de Ji-Cheok. Mu-Cheok había llegado temprano, pero los demás llegaron todos juntos.
—¡Cuánto tiempo sin verte!
—¡Vaya! ¡Ha pasado mucho!
—Hermano Ji-Cheok, ha pasado un tiempo.
Todos dijeron lo mismo.
‘Supongo que es comprensible. Para mí solo pasaron unos días, pero para ellos fueron uno o dos años. ¡Son unos duros!’
«No creo que puedas decir eso cuando tú pasas veinticuatro horas al día practicando cultivo en el Espacio de Entrenamiento del Dios de la Guerra…»
‘¡Eso es completamente distinto! Para mí es como una promoción 2×1, donde un día se vuelve dos, ¡pero para ellos un día equivale a un año! Si entro a esa mazmorra cien veces, ¡eso son cien años!’
—Solo soy unos días mayor… pero supongo que sí ha pasado tiempo. Vamos, pasen, siéntense por favor.
Todos se sentaron alrededor de la mesa larga del salón. Habían dejado su equipo de Cazadores por ropa casual, excepto Seong Kwang, que aún vestía sus túnicas sacerdotales.
—Supongo que todos saben que me he convertido en un Dios, ¿cierto? No sabía mucho al respecto, pero recientemente descubrí algo interesante. Por eso los llamé.
Todos guardaron silencio, esperando que terminara.
‘Esto es un poco embarazoso…’
—Bueno, primero que nada, ya que soy un Dios, puedo nombrar apóstoles, hasta cinco por ahora.
—¡Wow! ¿Cómo no pensé en eso? ¡Por supuesto, puedes nombrar apóstoles porque eres un Dios! —exclamó Ha-Na, con los ojos brillando de admiración.
—Oh, ¿así que nos llamaste para hacernos tus apóstoles y darnos habilidades o algo así?
—Exactamente.
—¡Wooooow…!
—Espera, ¿entonces qué pasa con Seong Kwang? —preguntó Ji-Byeok, mientras los ojos de Seong Kwang se abrían de par en par.
—Seong Kwang ya es un sacerdote, así que no puedo hacerlo mi apóstol. Sin embargo, encontré una pequeña laguna que me permite darle una habilidad.
—Hyung, ¿no significa eso que ninguno de nosotros necesita ser apóstol tampoco? —preguntó Mu-Cheok.
—Eso sería ineficiente. Otorgar una habilidad a una persona cualquiera consume al menos tres veces más energía que hacerlo con mis apóstoles. Si solo se trata de Seong Kwang, está bien, pero no puedo hacerlo con todo el equipo.
Aunque tenía Likes de sobra, necesitaba convertirlos en sus apóstoles. No es que tuviera suficientes Likes como para construir la barrera dimensional de una sola vez.
Tenía que ser cuidadoso.
—Así que voy a hacerlos mis apóstoles. ¿Qué opinan?
—¡Por supuesto, yo acepto! —dijo Ha-Na saltando de su asiento, tan entusiasta como siempre.
‘¿Y los demás?’ pensó Ji-Cheok.
—Deberíamos ser nosotros los que te agradezcamos. Muchas gracias, Um Ji-Cheok —dijo Ji-Byeok cortésmente.
‘Y Mu-Cheok siempre hace lo que le digo.’
Sin embargo, Seong Kwang levantó la mano para hacer una pregunta.
—Pero, Hermano Ji-Cheok. Cada uno de nosotros ha sido elegido por su propio Dios… ¿Está bien que nos convirtamos en tus apóstoles?
—Está bien. No sé cómo será con Cazadores con trabajos especiales como los Sacerdotes, pero para los Cazadores normales no hay problema. Lo he visto pasar.
Era igual que en las novelas, donde varios Dioses se acercaban al protagonista intentando convencerlo de convertirse en su apóstol.
‘Cambiar de Dios es bastante común. Y ahora mismo, puedo darles mucho más que cualquier otro Dios.’
[1] Probablemente una referencia a Xellos, un personaje del anime Slayers.
[2] Las partes en cursiva son citas reales de Fausto, Parte I, Escena IV.