¡Un like para subir de nivel! - Capítulo 189
Poco después de que Adam Bronze viniera a reunirse con él y se marchara tras fracasar en reclutarlo, Ji-Cheok volvió a su plan. Usó Likes para comprar las habilidades necesarias con las que fabricar objetos destinados a sus seres invocados. Luego, utilizó su riqueza en rápido aumento para adquirir los ingredientes. El efecto de los objetos especializados para sus invocaciones resultó ser excelente. Gracias a eso, su producción mensual de pociones se acercaba ya a las cuatrocientas mil botellas.
El problema al que ahora se enfrentaba era que los ingredientes para las pociones se habían agotado en toda Corea. La situación llegó a tal punto que Ji-Cheok tuvo que importar una gran cantidad de ingredientes desde otros países. Aun así, la producción no se detuvo, pues en cuanto las pociones salían del horno, todas —exceptuando la cuota doméstica— se vendían al extranjero.
Sorprendentemente, Japón y China no eran los principales compradores de sus pociones. Los países que más adquirían eran los del Sudeste Asiático, como Indonesia, Birmania y Singapur, además de naciones más al sur, como Australia y Nueva Zelanda. Las empresas minoristas de esas regiones enviaban representantes directamente para comprarle.
En el caso de Tailandia, Vietnam, Singapur y Australia, el Grupo Jungha —empresa matriz de Jungjin— ya tenía negocios establecidos en esos países, por lo que Ji-Cheok también podía realizar ventas directas allí.
Las pociones se vendían como pan caliente, y la razón era muy simple: ¡el precio! No solo en Corea se vendían las pociones con márgenes de ganancia desorbitados. En todo el mundo eran caras porque la industria internacional de pociones mantenía los precios inflados mediante acuerdos de control.
‘El control gubernamental en Japón y China es realmente fuerte’, pensó Cheok-Liang.
Estaba recostado solo a un lado de la sala de entrenamiento, con los ojos cerrados. Su Maestro, Um Ji-Cheok, había entrado en el [Espacio de Entrenamiento del Dios de la Guerra]. Aunque Cheok-Liang mantenía los ojos cerrados, estaba conectado a Internet, un vasto océano de información. No podía mover su cuerpo porque el tiempo se hallaba detenido, pero podía sincronizar su reloj mental con el de su Maestro.
La gama de habilidades disponibles para él era increíblemente amplia, y entre ellas había algunas que le permitían conectarse a Internet con la mente. Con la ayuda de esas habilidades, Cheok-Liang investigaba diversas cosas.
‘Las compañías japonesas y chinas de distribución y ventas no se han puesto en contacto con nosotros. Además, el hecho de que ni siquiera tengamos permiso para exportar allá demuestra que alguien con autoridad las está controlando.’
Cheok-Liang meditó durante un rato.
‘Seguro que solo intentan ganar tiempo. Tarde o temprano tendrán que comprar nuestras pociones.’
En la era moderna, comprar directamente del extranjero era lo más común. Aunque no existiera un canal oficial de distribución, aún era posible adquirir productos de otros países. Y dado que las pociones no eran técnicamente drogas ni venenos, se podían comprar y vender fácilmente. Cheok-Liang sabía que una poción que ofrecía el mismo rendimiento a una cuarta parte del precio era algo que cualquiera desearía.
El canal de Um Ji-Cheok ya era enorme, con un millón y medio de suscriptores. En el caso de sus videos de destrucción de mazmorras, el número de vistas superaba con creces al de cualquier otro contenido. ¡Algunos ya habían pasado los cien millones de visualizaciones! Como había extranjeros viendo sus videos, era natural que las “Pociones de Likes” se volvieran famosas.
Por ello, bastantes personas en Japón y China ya habían hecho pedidos. Según los datos de Cheok-Liang, se habían vendido más de cincuenta mil botellas en esos países. La mitad de los compradores eran particulares, y la otra mitad, revendedores.
Como no podían hacer nada legal para detener permanentemente la distribución de sus pociones —que contaba con el respaldo del Grupo Jungha—, al final no les quedaría más remedio que abrir sus fronteras a los negocios de Ji-Cheok. Cheok-Liang estaba seguro de que tanto los gobiernos chino como japonés lo sabían. En el caso de China, su gobierno era una versión gigante del Gran Hermano, por lo que podían retrasar las cosas un poco más… pero incluso eso tenía un límite.
La producción actual de pociones de recuperación de grado D —a una cuarta parte del precio de los competidores— rondaba las cuatrocientas mil botellas al mes. Cheok-Liang planeaba expandirla hasta los dos millones.
‘Según los datos de Internet, el consumo mensual mundial de pociones de recuperación de grado D es de casi diez millones de botellas. Si el Maestro produce más de dos millones al mes, abastecerá el veinte por ciento del consumo global. Creo que eso será suficiente.’
Abarcar el veinte por ciento del consumo mundial total era el plan de Cheok-Liang. Si eso se lograba, Um Ji-Cheok tendría tanto poder y riqueza que nadie se atrevería a tocarlo. Incluso ahora, su estatus dentro de la sociedad coreana ya estaba ascendiendo vertiginosamente.
El crecimiento repentino y explosivo de Ji-Cheok dificultaba que quienes tenían intereses creados en el sistema pudieran imponerle sanciones precipitadas. Además, Jungjin era una filial del Grupo Jungha y producía pociones en estrecha cooperación con Jungbi Heavy Industries Co., Ltd. Esa barrera social era tan sólida que no solo protegía a Ji-Cheok de los ataques de otras compañías, sino que les rompía los huesos cada vez que intentaban agredirlo.
De hecho, el Grupo SL —incluyendo a SL Chemicals— se encontraba en declive. Si el plan marchaba como se había previsto, el estatus de Ji-Cheok en la comunidad internacional también se elevaría rápidamente. Sería igual que aquel empresario T, que tras hacerse rico fundando uno de los primeros sistemas de pago por Internet, había incursionado en las industrias aeroespacial y de vehículos eléctricos.
¡Así debía ser el verdadero gobernante del mundo!
‘Jujajuju… Y la riqueza del Maestro sigue mostrando una clara tendencia ascendente.’
Cheok-Liang concentró su mente y abrió en su mente la ventana de la cuenta de valores. Mientras Ji-Cheok entrenaba allí, Cheok-Liang no podía realizar transacciones —pues el tiempo estaba detenido—, pero sí podía observar los movimientos bursátiles. Todo esto era posible porque había subido de nivel como Espíritu Divino.
De hecho, la fortuna de Ji-Cheok basada en acciones había crecido de manera aterradora. Todas sus inversiones estaban “en rojo”.[1] Había ganado más de diez mil millones de wones solo con la venta en corto de las acciones de SL Chemicals, y tras liquidarlas, Cheok-Liang compró gran cantidad de títulos de Jungjin. Era la inversión más realista.
En medio de aquella locura, Cheok-Liang se dedicó a amasar dinero. Desde que Ji-Cheok empezó a producir pociones, las acciones de Jungjin se habían disparado. Las ganancias bursátiles de Ji-Cheok ya se encontraban en las decenas de miles de millones de wones. Si se sumaban los beneficios por la venta de pociones y otras fuentes de ingreso, su fortuna alcanzaba un nivel aterrador.
‘Pero esto apenas comienza. Aunque solo soy un espíritu, mi yo original también fue un maestro en asuntos internos… Cumpliré mi tarea de convertir al Maestro en el gobernante supremo del mundo. Y el primer gran paso en su camino será aplastar a SL Chemicals.’
Zhuge Liang era conocido como el mejor estratega político y militar de la historia, pero solo quienes habían leído El Romance de los Tres Reinos sabían que también era un experto en administración interna. Además de ser un adicto al trabajo, era un perfeccionista. De hecho, había rumores de que su muerte prematura se debió al exceso de trabajo. Sin embargo, Cheok-Liang, al ser un Espíritu Divino, jamás podría fatigarse.
—¡Uf! ¡Lo logré!
Cheok-Liang oyó la voz de su Maestro mientras se ocupaba de sus diversos cálculos. Parecía que Ji-Cheok acababa de salir del [Espacio de Entrenamiento del Dios de la Guerra] y que por fin había derrotado al siervo de la Desesperación: ¡un monstruo tentacular del tamaño de un edificio de apartamentos!
«¡Maestro, felicidades por tan grandiosa hazaña!»
Um Ji-Cheok estaba reexaminando los nuevos objetos y habilidades que había obtenido. Era estupendo haberse hecho más fuerte en poco tiempo, pero ¿de qué servía si no podía controlar ese poder adecuadamente? Necesitaba comprenderlo por completo y hacerlo suyo. Para eso, debía entrenar duro.
—No fue nada. Solo descubrí el poder que poseo. Fue realmente difícil controlar el poder de rango A del [Arte Divino Caótico del Cielo y la Tierra]. Tal vez sea porque lo mejoré usando el Sistema en lugar de cultivarlo por mí mismo —dijo Ji-Cheok.
«Aun así, gracias a su entrenamiento pudo acumular suficiente fuerza en poco tiempo para derrotar al siervo de la Desesperación. Puede considerarlo un gran logro.»
—Entonces me alegra oírlo. ¿Cuánto tiempo falta antes de eso?
«Le quedan dos horas antes de la reunión, Maestro.»
—Perfecto, tengo tiempo para darme una ducha.
Habían pasado varios días desde la visita de Adam Bronze —también conocido como [A/B]—. El tema del incidente de Paju y de las mazmorras que Ji-Cheok había destruido seguía siendo tendencia. El público no dejaba de comentar cosas como: “¿Qué? ¿Se puede destruir una mazmorra?” o “¡Mira cómo sube el precio de mi casa!”.
Como resultado, no solo los políticos, sino también las figuras empresariales, estaban presionando a Ji-Cheok. Sin embargo, él dejó que Jungjin manejara esa presión, y la compañía se encargó de informarle qué mazmorras debían ser destruidas primero.
Ji-Cheok obtuvo grandes beneficios de todo ello. Además de sus acciones, sus otros activos ya estaban en el rango de las decenas de miles de millones de wones. También había conseguido varios objetos de clase A adicionales. Sin embargo, era imposible seguir trabajando solo. Por eso, ese día se había programado una reunión: sería la reunión previa a la cacería con los miembros del equipo que Jung Ji-Han había seleccionado.
—Gracias a todos por su arduo trabajo.
Jung Ji-Han se encontraba sentado a la cabecera de la sala de juntas, dirigiéndose a los miembros del equipo. Hacía mucho que no estaban todos juntos; cada uno había estado ocupado en distintos asuntos, así que no habían tenido oportunidad de reunirse.
La única persona a la que Ji-Cheok veía con regularidad era Seok-Kwang. Se encontraban a menudo porque Ji-Cheok tenía que enseñarle cultivación y también por los proyectos de construcción cerca del Árbol del Mundo. El lugar donde se había plantado dicho árbol estaba justo al lado del rancho de Seong Kwang, así que naturalmente se veían con frecuencia.
Ji-Cheok no había revelado al mundo la verdadera naturaleza de las habilidades del Árbol del Mundo. Aunque algunas se habían expuesto por medio de GodTube, el público aún desconocía su alcance total. Gracias a eso, no le resultó difícil comprar más terrenos alrededor del Árbol del Mundo. Claro que tener una cantidad prácticamente infinita de dinero también ayudaba.
‘Y mientras tanto, Ji-Han resolvió los problemas internos eliminando las disputas.’
Tal vez se tratará de sabotajes entre empleados o simple inmadurez, pero en cualquier caso, Ji-Han se encargó de todo. Buscó a fondo a los trabajadores corruptos y los despidió. Luego redactó una carta de disculpa formal como director general de Jungjin y organizó varios eventos dirigidos a los fans. Incluso subió videos sin editar que no se habían publicado en GodTube, dándoles un toque humorístico. Eso tuvo una acogida muy positiva. Incluso Ji-Cheok los consideró divertidos.
Tan pronto como la opinión pública se volvió favorable, Ji-Cheok empezó a subir contenido nuevamente. Con eso, pudo elevar aún más la reputación de su agencia. Por supuesto, todavía existían memes negativos en Internet con frases como “No te dejes engañar otra vez, ¡cazataku!”, palabra que combinaba Hunter (cazador) y otaku, y que incluso había sido añadida al diccionario oficial coreano.
‘Esto… esto saldrá bien.’
Aun así, Ji-Cheok sabía que aquellos memes tenían algo de verdad, por lo que no pudo evitar maldecir por lo bajo.
Mientras tanto, Ji-Han continuó hablando.
—Durante unos seis meses más o menos, nos olvidamos de nuestro trabajo real… Ahora es momento de volver a concentrarnos en lo que de verdad hacemos. Actualmente, la fuerza de nuestro equipo ha alcanzado un nivel suficiente para entrar en mazmorras de nivel 80.
—¿Director, ya es nivel 80? ¡Yo apenas estoy en el 68! —exclamó Byul Ha-Na.
Ji-Cheok había oído que ella también había estado limpiando mazmorras tras ayudarlo durante el incidente de Paju. Tal vez por eso su nivel era mucho más alto que la última vez que se habían visto. En su última incursión conjunta, ella rondaba entre los niveles 40 y 50.
—Sí, porque tu clase oculta es especial incluso entre las clases ocultas. En cuanto a los demás, también han aumentado su nivel lo suficiente, así que no hay problema.
—Entonces, ¿a qué mazmorra iremos ahora?
[1] En Corea, el color rojo indica que una acción cotiza más alto que el día anterior, y el azul, lo contrario. ☜