¡Un like para subir de nivel! - Capítulo 152
Hubo un tiempo en que realmente parecía que el mundo iba a terminar.
Ola de Monstruos, Ola de Portales, Ola de Mazmorras… El nombre del incidente variaba. Muchísima gente murió, y no fue algo como en esas películas de superhéroes donde el villano acaba con la mitad de la humanidad con solo un chasquido de dedos. La infraestructura colapsó por completo, y las plantas nucleares explotaron. Hoy en día existían tecnologías avanzadas para purificar la radiactividad filtrada, pero perder a la mitad de la población y gran parte del territorio significaba que la Tierra nunca volvería a ser el mundo pacífico que una vez fue.
Algunos países fueron completamente borrados del mapa. En los que sobrevivieron, la tasa de criminalidad se disparó debido a la falta de seguridad pública —las autoridades tenían cosas mucho más urgentes de las que ocuparse, después de todo—. Excepto en grandes ciudades como Seúl y Busan, y en las ciudades satélite que las rodeaban, los monstruos seguían apareciendo de la nada. Era natural que el gobierno coreano tratara desesperadamente de proteger esas grandes urbes. Finalmente, colocaron Piedras de Protección por toda la ciudad para impedir los ataques de monstruos.
La agricultura había sido reemplazada por la agricultura con drones y las Granjas Inteligentes desde hacía tiempo. La empresa de Jung Bi-Ga también estaba profundamente involucrada en ese campo. Ya era cosa del pasado ver a las abuelas conduciendo tractores mientras fumaban un cigarrillo.
Por esa razón, dirigirse al río Imjin antes del amanecer no era precisamente una buena idea. Conducir por la autopista estaba bien gracias a las luces de la calle, pero los alrededores eran un completo vacío oscuro. No sería ninguna sorpresa ser asesinado en un lugar así.
«Y por eso Cheok-Liang estaba preocupado por mí.»
Por suerte, en Corea del Sur era ilegal portar armas de fuego. En los países donde se permitía, la gente “intercambiaba” una bala por una bolsa de papas. En Internet había memes satíricos que los llamaban “alquimistas de balas”. Aun así, a pesar de que esos memes se hicieron famosos, el gobierno de ese país nunca aplicó un control de armas efectivo.
«Incluso en Corea, si alguien quería comprar armas, lo hacía con contrabandistas.»
‘Hay monstruos en el mar, así que la Guardia Costera no puede revisar los barcos de contrabando. Es imposible detenerlos, ya que solo patrullan la costa. Por eso, los contrabandistas en países del tercer mundo contratan a mercenarios con talento y hacen ceremonias dedicadas a los Dioses del Mar antes de zarpar. Luego parten en sus barcos medio rotos y rezan para sobrevivir. Si los matan los monstruos, era su destino, y si viven, ganan dinero. Algunos incluso llegan a la costa oeste de Corea y venden de todo: desde drogas orgánicas chilenas hasta armas de fuego.’
«Escuché que lo que más dinero les deja es el contrabando de cangrejos reales, Maestro.»
‘Sí, ese es el “droga” que los coreanos desean. Aman los cangrejos reales más que la marihuana.’
Los cangrejos de nieve de criadero eran menos sabrosos y tenían menos carne que los cangrejos reales salvajes, así que el precio de estos últimos había aumentado de forma exponencial. Antiguas prisiones del gulag se habían convertido en centros de pesca de cangrejos reales. Los cangrejos capturados en los mares helados por prisioneros políticos y criminales ideológicos que se habían resistido a dictaduras ahora se vendían entre 500,000 y 600,000 wones por kilogramo. El precio era una locura, pero para los coreanos seguía siendo más razonable que el de la marihuana. Si debían gastar esa cantidad de dinero en una de las dos cosas, elegían el cangrejo el cien por ciento de las veces.
Cocían la carne al vapor y mezclaban los intestinos del cangrejo con aceite de sésamo, hojuelas de algas, huevas de pez volador y arroz. Luego echaban los restos del cangrejo en el ramyeon para hacer una sopa picante. Después de comer, publicaban las fotos del banquete en redes sociales para provocar la envidia de sus amigos. Ese “subidón” era mejor que el de fumar marihuana.
La mafia rusa estaba profundamente involucrada en el negocio de los cangrejos reales. También vendían armas de vez en cuando. Se decía que las transportaban por tierra, a través del área que solía ser Corea del Norte.
«¡Maestro! ¡Creo que está yendo demasiado rápido!»
‘No quiero morir por balas rusas.’
Ji-Cheok conducía la Mono Bike G a alta velocidad, aunque ahora era demasiado fuerte como para que criminales comunes pudieran hacerle algo. A más de trescientos kilómetros por hora y sin un solo auto a la vista, para alguien con fuerza sobrehumana, transportarse era prácticamente lo mismo que teletransportarse.
Si alguien podía matarlo a esa velocidad y en esa oscuridad, le tendría un respeto absoluto. Sin embargo, gracias a su [Postura de Hierro del Cielo y la Tierra], podía resistir bastantes ataques con el cuerpo. Además, tenía [Indomabilidad]; así que, si alguien lo atacaba, a menos que lo matara al instante, sería lo último que haría en su vida.
Así, condujo durante un rato. A lo lejos se podía ver la fortaleza de Imjingak[1]. En el pasado había sido un sitio turístico cerca del puente sobre el río Imjin; ahora, el puente estaba cerrado, y se habían levantado gruesas barreras y una fortaleza. Antes de poder acercarse, las barreras militares, los puestos de guardia y los soldados lo detuvieron.
—¡Alto! Nombre y propósito de su visita, señor —preguntó un soldado con tono firme.
El soldado parecía muy disciplinado. Era normal que estuvieran en guardia, ya que Ji-Cheok había llegado a esas horas de la noche.
—Escuché que Jung Ji-Han, el director de Jungjin, está aquí dentro… —dijo Ji-Cheok.
—¡Aquí estoy! ¡Señor Um!
‘¡Maldición, casi me da un infarto!’
No solo él se sorprendió. Todos los soldados en el puesto de guardia parecían a punto de sufrir un ataque al corazón. De inmediato, apuntaron sus armas hacia Jung Ji-Han.
Desde la oscuridad junto al puesto, Ji-Han caminó lentamente hacia la luz. ¿Cuánto tiempo llevaba ahí? ¿O acababa de llegar? Ji-Cheok no podía saberlo. Lo único seguro era que ni los soldados ni él habían sentido su presencia.
Llevaba su característico traje de tres piezas, un abrigo largo y zapatos negros mate. Su camisa seguía perfectamente planchada, sin una sola arruga. Parecía más un oficinista en su primer día de trabajo que alguien haciendo quién sabe qué junto al río Imjin.
Estaba de pie, sin un solo cabello fuera de lugar. La luz de los faros se reflejaba en sus lentes, impidiendo ver su expresión.
—Esta es mi identificación —dijo Ji-Han.
Se acercó a los soldados fuertemente armados y les mostró su pase.
«Siento maná en ese pase, Maestro.»
Ji-Cheok lo miró con atención, pero, por alguna razón, no podía distinguirlo bien ni siquiera con su visión extraordinaria.
‘No puedo ver qué es exactamente. ¿Y tú, Cheok-Liang?’
«Yo tampoco puedo verlo, Maestro. Parece que le lanzó algún tipo de hechizo. Veo la tarjeta, pero no puedo distinguir lo que hay escrito en ella.»
—¡Todo en orden, señor! Abriremos la barrera para usted —dijo un soldado, saludando.
Los soldados abrieron la barrera sin objeción alguna.
‘¿Esto… está bien?’
—Iré contigo —dijo Ji-Han.
—¿Disculpa?
Ji-Han se acercó a Ji-Cheok y se sentó en el asiento trasero de la Mono Bike G. Sin esperar que Ji-Cheok dijera nada, colocó los pies en el reposapiés trasero y los aseguró él mismo.
‘¿Quién demonios es este hombre? ¿De verdad tiene habilidades de clarividencia? ¡Hasta sabe lo del reposapiés!’
—Deberíamos irnos —dijo Ji-Han.
—Ah… De acuerdo. Pero ¿a dónde vamos?
—Vamos a cruzar el puente.
—¿Perdón?
‘¿Cruzar el puente? ¿Qué dice? ¡Hace mucho que el área al otro lado se convirtió en un reino demoníaco!’
Cuando Ji-Cheok miró hacia atrás, Ji-Han lo observaba fijamente. Era difícil adivinar qué expresión tenía tras esos lentes.
«Maestro, ¿qué piensa hacer?»
La cabeza de Ji-Cheok comenzó a doler ante la pregunta de Cheok-Liang.
‘Hm… No lo sé… Iremos y ya.’
Tenía que averiguar qué demonios tramaba su jefe.
—Esto es necesario —dijo Ji-Han.
‘Bueno, si es necesario, no tengo opción.’
—De acuerdo, encenderé el motor.
—Perfecto.
Vroom~
Pasaron junto a los soldados.
Imjingak estaba sumido en la oscuridad porque estaba desierto. Casi no había farolas; lo único que le permitía a Ji-Cheok ver el camino era la luz de la luna, los faros de la moto y su visión mejorada con Qi.
Tan pronto cruzaron el río, vieron caminos destruidos y ruinas de edificios aplastados durante aquellos días caóticos.
Ese era el punto donde terminaba la civilización.
—Hubo muchas razones por las que el puente no fue destruido —dijo Ji-Han—. Una de ellas fue asegurar fondos para la unidad militar. Es bastante difícil mantener un ejército solo con impuestos. Matan monstruos fáciles que intentan cruzar el puente, venden los cadáveres y con ese dinero financian al ejército.
Las balas normales no podían matar ni a los monstruos más débiles, pero las especiales sí. Claro que seguían siendo inferiores a las habilidades de un Cazador, pero eran mejores que el arma del Asistente de Cazadores que Ji-Cheok había usado antes.
—Ah, sí. He oído hablar de eso.
Era conocimiento bastante común. En la Corea del Sur actual, cuando Corea del Norte ya no existía y las balas normales no servían contra los monstruos, ser soldado profesional era casi lo mismo que ser Asistente de Cazadores. Era un trabajo peligroso y sucio, pero bien pagado. Por supuesto, incluso con un salario loco, solo los locos querían ese trabajo igual de loco.
Existía una teoría que decía que si una persona mataba suficientes monstruos como soldado, se convertiría en Despierto. Ji-Cheok no sabía si esa teoría había sido comprobada oficialmente, pero muchos de los jóvenes de veinte años que se habían Despertado tenían antecedentes militares. Por eso, no eran pocos los que, buscando cambiar su vida, se alistaban voluntariamente.
⌜¡El Ministerio de Defensa manipuló los medios para decir que si matas muchos monstruos, te Despertarás!⌟
⌜¡El Ministerio de Defensa de la República de Corea no es lo bastante listo para pensar algo así! ¡Si lo fueran, habrían renovado a Gutgeoni![2]⌟
⌜¡Hace tiempo que no usamos a Gutgeoni! ¡Oficialmente, la mascota del Ministerio de Defensa es Himchani,[3] el poderoso tigre!⌟
⌜¡Tenemos pruebas de que todavía usan a Gutgeoni en sus eventos! ¡Si cambiaron de mascota, deberían haber usado a Himchani!⌟
Aunque Gutgeoni se había “retirado” como mascota, seguía siendo el símbolo del Ministerio de Defensa. Algunos niños incluso confundían a Himchani con Hodori.[4] Incluso Ji-Cheok no podía diferenciarlos.
Las autoridades insistían en que Gutgeoni había sido retirado, pero por alguna razón, aparecía en casi todos los eventos militares, y el meme seguía vivo. Como la gente conocía bien cómo funcionaba su ejército, sabían que Gutgeoni seguiría siendo arrastrado a esos eventos, mientras no fueran televisados.
En cualquier caso, había quienes arriesgaban su vida en sus veintes con la esperanza de volverse Despiertos.
Mientras atravesaban las ruinas destruidas, Ji-Han volvió a hablar.
—Aquí vivía gente antes. Ahora, como ves, está completamente destruido…
A lo lejos se veía una cabaña. Aunque aún conservaba cierta forma reconocible, ya no era un lugar habitable.
—Entonces, ¿a dónde nos dirigimos?
Justo cuando Ji-Cheok hizo esa pregunta, vio una flecha luminosa delante de él.
—Puedes seguir la flecha.
‘¿Qué…? ¿Cuándo aprendió esa habilidad?’
Guiado por la flecha, Ji-Cheok condujo con Ji-Han en el asiento trasero. La moto vibraba mucho en el camino sin pavimentar, pero no hubo ningún problema. La nueva y mejorada Mono Bike G tenía amortiguadores increíbles. Estaba diseñada para terrenos difíciles, así que esos caminos irregulares no eran nada. No es que el gobierno fuera a pavimentar con asfalto una tierra que ya se había vuelto como una mazmorra.
Tras pasar las ruinas, llegaron a una zona convertida en bosque. Los árboles no eran de ninguna especie conocida en la Tierra; eran organismos de otra dimensión que habían convertido toda el área en un reino demoníaco. Cuando los monstruos salieron de las mazmorras y se establecieron en la región, esas plantas también salieron con ellos. Eran tan altas como pequeños bloques de apartamentos, y el follaje era tan denso que la luz no podía pasar. Por supuesto, conducir de día tampoco mejoraba la visibilidad.
—No enciendas la luz. Despertarías a los monstruos sensibles a ella. Pero no te preocupes, podremos pasar —dijo Ji-Han.
—¿Y qué hay de esta luz? ¿Y del sonido del motor? —preguntó Ji-Cheok, señalando la flecha luminosa.
—Solo tú puedes verla. Y yo me encargaré del ruido de la moto.
Sacó algo de su manga: una pequeña estatua en forma de espiral, del tamaño de una palma.
Ji-Cheok sintió una oleada de maná envolviéndolos.
—El sonido ya está bloqueado —dijo Ji-Han.
‘Si tú lo dices…’
Notas:
- Imjingak es un parque ubicado a orillas del río Imjin. ☜
- Gutgeoni fue la mascota del Ministerio de Defensa de Corea del Sur de 2012 a 2020. ☜
- Himchani es la mascota desde 2021. ☜
- Hodori fue la mascota oficial de los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. ☜