Un frágil personaje de relleno - Capítulo 225

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Después del pequeño incidente con Wang Facai, Liu Qingzhi, Huo Lin y Zhao Jiayan recorrieron en auto otras calles de la Base de la Ciudad Sur. Utilizaron los puntos que Zhou Cheng les había regalado para comprar algunos suministros, reabasteciendo tanto la Residencia Medusa como los espacios de almacenamiento de Liu Qingzhi y Liu Yu, preparándose así para abandonar la Base de la Ciudad Sur dos días después.

Aunque la aparición de la Semilla de la Esperanza había facilitado el aumento de nivel de las habilidades, y la vacuna desarrollada por Lin Qing a partir del cabello de Liu Qingzhi podía evitar que los usuarios de habilidades que alcanzaran cierto nivel fueran infectados por el virus zombi, haciendo parecer que todo avanzaba en una buena dirección, era imposible que el apocalipsis terminara tan pronto.

Sin duda, sería un proceso muy largo.

Y no solo estaban los zombis, sino también toda clase de mutantes que seguían evolucionando.

Para que el mundo recuperara el estado que tenía antes del apocalipsis, todavía tendría que pasar muchísimo tiempo.

Hasta entonces, ellos seguirían viviendo en la Residencia Medusa.

Liu Qingzhi lo pensó un momento y les dijo a Huo Lin y Zhao Jiayan:

—Mañana volvamos a remodelar la Residencia Medusa. Ampliemos un poco el espacio.

En el futuro solo acumularían más y más cosas. Aunque por el momento el espacio de la Residencia Medusa era más que suficiente y tanto él como Liu Yu contaban además con espacios propios para almacenar suministros, ampliar el lugar donde vivían sobre la base actual sin duda lo haría más cómodo.

La Residencia Medusa había sido transformada a partir de un mutante medusa, y este dependía principalmente del agua. Para seguir expandiendo su espacio interior era necesario poseer una habilidad de agua de un nivel extremadamente alto.

Por suerte, aquello no suponía ninguna dificultad para Liu Qingzhi.

Además de ampliar el espacio interior de la Residencia Medusa, Liu Qingzhi también planeaba añadirle otro piso en la parte superior.

Esa misma noche dibujó los planos de la nueva Residencia Medusa y se los mostró a Huo Lin y Zhao Jiayan.

Él se encargaría de ampliar el espacio interno, mientras que Huo Lin y Zhao Jiayan se repartirían el resto del trabajo.

Al día siguiente.

Cuando Liu Qingzhi se levantó, Huo Lin y Zhao Jiayan ya habían comenzado a remodelar la Residencia Medusa en el patio de la villa siguiendo los planos que él había dibujado.

Liu Yu también estaba ayudando.

Aunque, más que ayudar, parecía una herramienta humana dedicada exclusivamente a pasarles piezas.

Como mutante de alto nivel, su inteligencia ya era lo bastante desarrollada, pero en cuestiones de modificación y construcción seguía sin poder compararse con Huo Lin y Liu Qingzhi, quienes poseían cierta experiencia.

Para evitar que causara problemas y, al mismo tiempo, impedir que estuviera desocupado, lo habían convertido en un transportista al que simplemente le señalaban qué pieza necesitaban y él se encargaba de entregarla.

Huo Lin todavía era razonable. Todo lo que podía hacer personalmente, lo hacía él mismo.

Zhao Jiayan era diferente.

Prácticamente había decidido exprimir a Liu Yu hasta el límite.

Liu Yu tenía el rostro completamente sombrío y su cola azul de pez se agitaba de un lado a otro detrás de él con evidente irritación. Si el momento y el lugar lo hubieran permitido, probablemente ya le habría propinado a Zhao Jiayan un buen coletazo.

Desde que Liu Yu se convirtió en la mascota de Liu Qingzhi, las discusiones entre ambos nunca se habían detenido.

Tanto Liu Qingzhi como Huo Lin estaban más que acostumbrados.

La remodelación de la Residencia Medusa no podía considerarse una obra enorme, pero tampoco era pequeña. Para transformarla exactamente como querían, había que perfeccionar muchos detalles.

Después de que Huo Lin y Zhao Jiayan terminaran algunas de las estructuras más básicas, Liu Qingzhi comenzó a utilizar su habilidad de agua para expandir la Residencia Medusa.

Su capacidad de extensión era excelente.

Después de introducir su habilidad en ella y conectarla con las estructuras internas originales, Liu Qingzhi tardó casi media hora en ampliar el espacio hasta alcanzar el tamaño que deseaba.

Como el interior ya había aumentado considerablemente, la distribución original también tuvo que modificarse.

Después de varias rondas de remodelación, casi había transcurrido medio día.

Habían tardado más de lo previsto, pero, por suerte, el resultado final fue perfecto.

Los tres no habían intentado ocultar que estaban remodelando la Residencia Medusa. Además, todavía había bastantes usuarios de habilidades merodeando por los alrededores de la villa, así que la noticia no tardó en propagarse.

Naturalmente, también llegó a oídos de Zhou Cheng, Lin Qing y los demás.

Zhou Cheng y los altos mandos de la Base de la Ciudad Sur sabían desde hacía tiempo que era imposible que Liu Qingzhi y sus compañeros permanecieran allí demasiado tiempo. Mentalmente ya se habían preparado para que los tres pudieran marcharse en cualquier momento.

Por eso, al enterarse de que estaban remodelando la Residencia Medusa, no se sorprendieron.

Solo sintieron cierta lástima de que planearan irse tan pronto.

Los demás supervivientes de la Base de la Ciudad Sur, sin embargo, no pudieron tomárselo con tanta calma.

Esa misma mañana, la base había hecho pública la vacuna desarrollada por Lin Qing, incluyendo el hecho de que el material utilizado originalmente para desarrollarla había sido el cabello de Liu Qingzhi.

Tras conocer la noticia, los supervivientes que ya estaban profundamente agradecidos con Liu Qingzhi y sus compañeros por haberlos ayudado a superar el asedio zombi sintieron todavía más gratitud hacia los tres y, especialmente, hacia Liu Qingzhi.

Después de todo, no eran ingratos.

Aunque el apocalipsis había hecho desaparecer la bondad de muchas personas, obligando a la mayoría a pensar únicamente en protegerse y volviéndolas egoístas y frías, cuando alguien realmente les salvaba la vida, seguía siendo difícil permanecer completamente indiferentes.

Por supuesto, también influía que Liu Qingzhi no afectaba sus intereses.

Parecía no carecer de nada y tampoco necesitaba que ellos le ofrecieran una recompensa material ni suministros.

Comparado con todo lo que había hecho, lo único que ellos podían ofrecer era precisamente lo menos valioso: su gratitud.

Como resultado de todos esos factores, los supervivientes de la Base de la Ciudad Sur terminaron colocando a Liu Qingzhi en un lugar bastante especial dentro de sus corazones.

Incluso muchos años después, cuando alguien mencionaba a Liu Qingzhi, la primera reacción de aquellos supervivientes seguía siendo recordar que les agradaba y que estaban agradecidos con él.

En ese momento, Liu Qingzhi estaba sentado al borde de la cama, mirando a Huo Lin, que permanecía de pie frente a él.

Normalmente, a esas horas Huo Lin se retiraba con bastante tacto y dejaba que Liu Qingzhi descansara solo para que pudiera dormir tranquilamente.

Sin embargo, esta vez, aunque Liu Qingzhi ya había mostrado que tenía sueño, Huo Lin no hizo ademán alguno de marcharse.

Simplemente permaneció allí, de pie frente a él, con la cabeza ligeramente inclinada mientras lo observaba.

Liu Qingzhi arqueó una ceja.

—¿Qué pasa? ¿Quieres quedarte a dormir conmigo?

Su tono contenía una evidente intención de provocarlo.

Huo Lin, sin embargo, respondió sin titubear:

—Sí.

Y aprovechó para preguntar:

—¿Puedo?

Liu Qingzhi lo observó con una sonrisa ambigua. Después de hacer aquella pregunta, los labios de Huo Lin se habían tensado ligeramente.

—¿Y si digo que no?

Esta vez Huo Lin no respondió, como habría hecho antes, que entonces esperaría hasta la próxima ocasión.

En cambio, dijo directamente:

—Entonces volveré a intentarlo.

Liu Qingzhi soltó una risa.

Se levantó y caminó hasta Huo Lin. Después alzó los brazos, rodeó su cuello y tiró de él hacia abajo hasta que sus miradas quedaron a la misma altura.

Ambos acababan de bañarse hacía poco.

Aunque sus cuerpos ya no estaban mojados, entre el cabello y sobre la piel todavía persistía una ligera humedad.

La temperatura corporal de ambos era baja, y aquella fina capa de humedad adherida a sus cuerpos hacía que su piel transmitiera una frialdad semejante al jade.

También recordaban vagamente a montañas lejanas bajo el frío de comienzos de primavera: distantes e inaccesibles, pero al mismo tiempo irresistiblemente atractivas.

Era una presencia tenue, aunque imposible de ignorar.

Como invisibles hilos que flotaran en el aire, aquella sensación tejió entre ambos una atmósfera serena y, al mismo tiempo, ambigua.

Un momento después, los ojos grises de Huo Lin titilaron ligeramente.

Entonces besó a Liu Qingzhi.

Y aquel beso fue como una señal de inicio que rompió la serenidad que aún persistía en el ambiente.

Con el aumento gradual de sus temperaturas corporales, los besos que intercambiaban se volvieron cada vez más húmedos y ardientes.

Sus ojos reflejaban la imagen del otro.

Y ambos pudieron ver en las profundidades de la mirada contraria el deseo más directo y evidente.

La iluminación de la habitación era fría, pero pronto la brillante lámpara blanca del techo fue apagada.

Solo quedó encendida la cálida lámpara de la cabecera.

La luz anaranjada cayó sobre Liu Qingzhi y Huo Lin, difuminando ligeramente sus rostros.

Entre luces y sombras, ambos comenzaron a moverse.

Sus dos siluetas se proyectaron sobre la impecable pared blanca.

A partir de ahí, todo ocurrió con absoluta naturalidad.

Durante el día, la luz del sol había sido intensa y, llegada la noche, la temperatura exterior tampoco era demasiado baja.

Alrededor de la villa soplaban ráfagas de viento que agitaban los árboles cuidadosamente cultivados, produciendo suaves murmullos.

Entre el susurro constante de las hojas, en el instante en que sus cuerpos se unieron por completo, se mezcló otro sonido mucho más sugerente.

Huo Lin era muy alto.

Su cuerpo no era excesivamente robusto ni voluminoso, sino perfectamente proporcionado. Cada músculo delineaba con precisión una figura esbelta y poderosa: firme, pero sin resultar exagerada.

Cuando tensaba el cuerpo, su piel cubierta por una fina capa de sudor parecía adquirir un ligero tono miel, desprendiendo una sensualidad primitiva.

Normalmente, Huo Lin era indudablemente sereno y reservado.

La mayor parte del tiempo permanecía imperturbable, como una masa de agua muerta de profundidad insondable o como un pantano capaz de devorarlo todo, transmitiendo una opresión infinita.

Había en él una oscuridad extremadamente densa.

Incluso cuando permanecía inmóvil sin hacer absolutamente nada, podía provocar instintivamente miedo y el deseo de mantenerse alejado.

Pero en ese momento, sus ojos grises ya estaban cubiertos por una profunda oscuridad.

Y, aunque sus pupilas parecían negras como la tinta, la figura de Liu Qingzhi se reflejaba en ellas con extraordinaria claridad.

Cada uno de sus movimientos poseía una intensidad completamente distinta de su habitual serenidad.

El sudor de su frente descendió lentamente por su mejilla, pasó junto a las marcas negras que habían aparecido alrededor de sus ojos y finalmente recorrió la línea definida de su mandíbula hasta caer sobre la clavícula de Liu Qingzhi.

Liu Qingzhi se estremeció ante el contacto caliente y su cuerpo se tensó instintivamente.

Huo Lin dejó escapar un gemido ahogado.

Bajó la cabeza y mordió de pronto el lóbulo de la oreja de Liu Qingzhi.

Liu Qingzhi rio suavemente.

Colocó una mano sobre su nuca y la acarició varias veces antes de susurrarle algo al oído.

La respiración de Huo Lin se aceleró de golpe.

Después de aquello, sus posiciones se invirtieron.

Huo Lin contempló las comisuras de los ojos de Liu Qingzhi, teñidas de un tenue rubor, así como el ligero color que había aparecido en sus mejillas.

Parecía una flor de durazno cubierta por el rocío de la mañana.

O una pincelada de colorete cayendo sobre agua tibia, levantando ondas que rompían la tranquilidad original de la superficie.

Al día siguiente, Liu Qingzhi durmió hasta aproximadamente las once.

Huo Lin, que normalmente se levantaba temprano, excepcionalmente también permaneció dormido hasta casi la misma hora.

Las cortinas de la habitación bloqueaban muy bien la luz, de modo que el sol del exterior no lograba entrar. Aunque ya habían pasado las once, el dormitorio continuaba sumido en una tenue penumbra.

Huo Lin miró a Liu Qingzhi, que yacía a su lado.

Lo estrechó un poco más entre sus brazos y después depositó un beso sobre su frente.

—Buenos días.

Liu Qingzhi levantó perezosamente los párpados.

Su voz estaba ligeramente ronca.

—Mm.

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