Un frágil personaje de relleno - Capítulo 190
Siendo justos, el dios de la muerte que estaba frente a él en ese momento, a menos de un metro de distancia, era realmente muy atractivo.
Tenía esa clase de rostro que, a primera vista, transmitía una sensación de fragilidad e inocencia.
Su figura era delgada y esbelta, su piel demasiado blanca, y aquella apariencia enfermiza entre sus cejas añadía incluso un toque decadente y seductor a sus facciones.
De hecho, desde que aquellos tres habían comenzado a seguir a la horda dentro de ese mutante con forma de medusa, Jiang Yunyi había observado más de una vez, oculto entre los zombis, a aquel dios de la muerte.
Era porque aquellos tres no se parecían en nada a los usuarios de habilidades que había encontrado antes.
Dejando de lado al de pelo rizado, cualquiera de los otros dos estaba fuera de su alcance. Al menos por el momento, no tenía capacidad para enfrentarse a ellos directamente.
Precisamente por eso, cada vez que los observaba calculaba muy bien el momento y jamás dejaba la mirada demasiado tiempo sobre ellos, por miedo a que notaran algo extraño.
Si no fuera por lo especial de su habilidad y porque tenía toda una horda de zombis como cobertura, con lo perceptivos que eran esos tres, quizá lo habrían descubierto desde el principio.
Después de observarlos durante cierto tiempo, Jiang Yunyi había llegado a una conclusión:
El más atractivo era también el que menos debía provocar.
Pero una cosa era llegar a esa conclusión y otra muy distinta comprender realmente de qué era capaz.
El otro nunca había mostrado demasiado poder, así que Jiang Yunyi tampoco tenía una idea concreta de su fuerza.
Si aquel hombre no hubiera seguido matando a todos los zombis con capacidad de discernimiento hasta dejar siempre solo uno, Jiang Yunyi no se habría irritado hasta el punto de revelar su propia existencia.
Y tampoco habría terminado viendo cómo ese hombre blandía una hoz y masacraba zombis como si estuviera cortando coles, cambiando de posición y matándolos al instante.
Había que tener en cuenta que, a medida que los usuarios de habilidades evolucionaban, la frecuencia con la que utilizaban sus poderes había superado con creces el uso de armas.
Por un lado, las armas tenían que llevarse encima y, una vez dañadas o agotadas, no podían regenerarse.
Por otro, la mayoría de las armas comunes ya no producían tanto daño como una habilidad, y muchas armas ligeras ni siquiera bastaban para matar de un solo golpe a zombis que también seguían evolucionando.
Y, sin embargo, en una época como aquella, ese dios de la muerte utilizaba un arma fría.
Cada barrido de su hoz tenía una potencia y un alcance todavía más exagerados que los de algunas armas de fuego de tamaño medio.
Y, como si eso no bastara, también poseía múltiples habilidades.
Todos esos factores juntos, desde la perspectiva actual de Jiang Yunyi como zombi, eran sencillamente una pesadilla.
Miró al dios de la muerte frente a él y sintió un frío recorrerle el corazón.
Aunque la ligera sonrisa del otro se veía realmente bien, Jiang Yunyi solo sentía el cuerpo entumecido y una sensación aterradora de haber sido fijado como presa.
La mirada de Liu Qingzhi permaneció dos segundos sobre el cuerpo del zombi.
Después descendió hasta la cabeza que llevaba agarrada con la mano izquierda.
Había que admitirlo.
La escena era bastante absurda.
La intuición le decía que aquel zombi probablemente estaba pensando en algo.
Liu Qingzhi sonrió un poco más y preguntó por iniciativa propia:
—¿Vas a seguir corriendo?
¿Seguir corriendo?
¡Por supuesto!
Pero antes de que Jiang Yunyi pudiera hacer el menor movimiento, una capa de hielo brotó del suelo y congeló firmemente sus dos pies.
Jiang Yunyi:
—…
Liu Qingzhi explicó con sinceridad:
—Perseguirnos de un lado a otro hace perder mucho tiempo.
¡Pues también podrías dejar de perseguirme!
Jiang Yunyi rugió por dentro.
Liu Qingzhi no podía escuchar sus pensamientos y tampoco era capaz de deducirlos a partir de una cabeza inexpresiva y un cuerpo sin rostro.
Sin embargo, percibía vagamente que las emociones de aquel zombi eran bastante intensas.
Hizo una pausa.
—¿Por qué no te colocas primero la cabeza?
Así sería más cómodo conversar.
De lo contrario, cuando había congelado sus piernas, también habría inmovilizado sus manos.
Jiang Yunyi guardó silencio.
El aire quedó completamente inmóvil durante varios segundos.
Hasta que Huo Lin llevó la Residencia Medusa junto a la azotea y Zhao Jiayan se colocó firmemente al lado de Liu Qingzhi.
Solo entonces Jiang Yunyi, que ya había comprendido por completo su situación, extendió rígidamente las manos y, bajo las miradas de los tres, volvió a colocar sobre su cuello la cabeza que cierto dios de la muerte le había cortado.
Las superficies de las heridas de la cabeza y el cuerpo encajaron perfectamente.
Bajo la capacidad de regeneración de Jiang Yunyi, ambas comenzaron a unirse.
Zhao Jiayan levantó la cámara, apuntó el objetivo directamente al cuello del zombi y, después de enfocar con la mayor claridad posible, comenzó a grabar con entusiasmo, como si acabara de descubrir un nuevo espécimen de laboratorio.
Jiang Yunyi ya ni siquiera tenía energía para maldecirlo.
Cuando los nervios de su cabeza comenzaron a reconectarse lentamente con el cuerpo, primero giró el rostro de un lado a otro.
Después levantó una mano y se acomodó el cuello para realizar los últimos ajustes.
Solo cuando terminó de adaptarse por completo miró a Liu Qingzhi con una expresión llena de resentimiento.
Un zombi con el rostro parcialmente podrido mirándolo con expresión agraviada…
Incluso para Liu Qingzhi, aquello era una novedad.
Definitivamente era un zombi de alto nivel con una gran capacidad expresiva.
Liu Qingzhi estaba pensando aquello cuando el zombi levantó de repente ambas manos frente a él e hizo un gesto.
Al segundo siguiente, lo escuchó hablar:
—Buen hermano…
Su voz era limpia.
O, más exactamente, completamente normal.
No tenía aquella ronquera característica de otros zombis, y su pronunciación era muy clara.
Evidentemente, no solo había desarrollado inteligencia y recuperado sus recuerdos, sino que además debía hablar con frecuencia.
De lo contrario, su voz inevitablemente tendría cierto grado de sequedad o aspereza.
A excepción del propio Liu Qingzhi, tanto Huo Lin como Zhao Jiayan se mostraron visiblemente descontentos al escuchar cómo aquel zombi lo llamaba.
Zhao Jiayan le lanzó una mirada fría.
—¿A quién llamas buen hermano? ¿Ya no quieres conservar la lengua?
Jiang Yunyi lo maldijo interiormente, pero no dejó que nada apareciera en su rostro.
Al contrario, también le dijo a Zhao Jiayan:
—Todos ustedes son buenos hermanos.
Zhao Jiayan consiguió sentirse genuinamente asqueado.
Nunca había visto un zombi tan extraño.
Era completamente distinto a los hermanos Mu Yufeng y Mu Yucheng que habían conocido en el laboratorio de Fu Rongyang.
Aunque quizá tampoco correspondía compararlos.
Aquellos dos habían recuperado todos sus recuerdos y habían vuelto a comportarse como personas normales gracias a los experimentos de Fu Rongyang.
En cambio, el que tenían delante evidentemente no había recibido ninguna intervención experimental externa.
Parecía haber evolucionado completamente por sí mismo.
Al menos eso era lo más probable.
Zhao Jiayan hizo aquella evaluación mental.
Por mucho que encontrara extraño y desagradable al zombi, no dejó de analizarlo desde el primer momento.
La mirada de Jiang Yunyi pasó entre Zhao Jiayan y Liu Qingzhi antes de detenerse finalmente en este último.
Al segundo siguiente abandonó el tono cómico de antes y habló con seriedad:
—Aunque soy un zombi, nunca he comido a ninguna persona. Todavía puedo pensar, tengo conciencia. Lo único que cambió fue mi identidad. ¿Podrían fingir que no me vieron y dejarme ir?
Al pronunciar la última parte, su voz descendió claramente.
Había esperanza y nerviosismo en ella, interpretando a la perfección el estado de alguien que suplicaba por su vida.
Liu Qingzhi alzó ligeramente una ceja.
—¿Tenemos cara de ser fáciles de engañar?
Jiang Yunyi se quedó inmóvil.
—Después de recuperar mis recuerdos, no volví a comer a ninguna persona.
Liu Qingzhi no dijo nada.
Solo lo observó.
Sus ojos negros y profundos parecían capaces de verlo todo.
No eran particularmente afilados, pero daban la impresión de que ninguna mentira podía esconderse ante ellos.
Jiang Yunyi terminó cediendo.
Cambió de versión de inmediato:
—Está bien. Solo me comí a algunos supervivientes que de todas formas merecían morir.
Esta vez no estaba mintiendo.
Claro que la expresión «merecían morir» era extremadamente subjetiva.
En resumen, eran personas que él consideraba merecedoras de morir.
Liu Qingzhi respondió con un simple:
—Mm.
No expresó acuerdo ni desacuerdo.
Jiang Yunyi se puso nervioso al instante.
—¡De verdad no estoy mintiendo!
Liu Qingzhi preguntó:
—¿Y eso qué tiene que ver con lo que quieres conseguir al final?
En pocas palabras, que Jiang Yunyi hubiera comido humanos o no, y qué clase de personas hubiera devorado, no tenía nada que ver con ellos.
Además, aquello no era más que su versión de los hechos.
No tenían forma de comprobar si era cierto.
Así que no había necesidad de seguir hablando del tema.
Jiang Yunyi bajó la mirada y murmuró:
—Solo esperaba que fueran un poco más misericordiosos conmigo.
Zhao Jiayan le tomó varias fotografías del rostro y después dijo con tono burlón:
—Si hoy no fuéramos nosotros, ¿tú mostrarías misericordia con otros usuarios de habilidades?
Sin esperar respuesta, continuó:
—Probablemente los devorarías hasta no dejar ni los huesos. ¿Por qué finges ser inocente?
Las personas manipuladoras ya eran irritantes.
Un zombi manipulador era todavía peor.
Zhao Jiayan jamás admitiría que la razón principal por la que consideraba que aquel zombi no podía quedarse era ese «buen hermano» con el que había intentado suplicar a Liu Qingzhi desde el principio.
Un zombi de alto nivel capaz de ocultarse de ellos durante tanto tiempo jamás podía ser realmente ingenuo, por mucho que se comportara como un idiota inofensivo.
En esencia, seguía siendo una criatura que consideraba a los humanos y usuarios de habilidades como alimento.
Cuanto más parecido pareciera a una persona normal, más demostraba lo astuto que era.
Aunque alguna vez hubiera sido humano, desde el momento en que cambió de especie estaba destinado a no poder convivir en armonía con los usuarios de habilidades.
Después de todo, alguien como hermano Lin, que desde el principio había sido una existencia a medio camino entre despierto y mutante, era prácticamente único en el mundo.
Liu Qingzhi no pensó tanto como Zhao Jiayan.
O, más exactamente, aquel zombi todavía no era lo bastante importante como para merecer tanto tiempo de reflexión.
El olor a sangre sobre su cuerpo era intenso.
Y en lo profundo de sus ojos se escondía una fuerte sensación de haber matado incontables veces.
Aunque la ocultaba bastante bien, Liu Qingzhi la había captado.
Así que dejó de rodear el asunto y preguntó directamente:
—¿Tú tienes parte de responsabilidad en esta migración masiva de zombis?
Había dicho «parte».
No había afirmado que todo fuera obra suya.
La razón era sencilla.
Por la situación actual, aquel zombi frente a él no parecía capaz de provocar por sí solo una movilización de semejante escala.
La expresión de Jiang Yunyi se detuvo ligeramente.
Algo cruzó por el fondo de sus ojos.
Después respondió:
—Sí.
Zhao Jiayan suspiró con sorpresa.
—En estos tiempos, hasta los zombis saben colaborar.
Jiang Yunyi lo ignoró.
Miró directamente a Liu Qingzhi.
—Puedo llevarlos hasta los otros dos zombis.
Liu Qingzhi no aceptó ni rechazó la propuesta.
—¿Solo para morir un poco más tarde ya estás dispuesto a vender tan fácilmente a tus compañeros?
Jiang Yunyi sostuvo la mirada de Liu Qingzhi durante unos segundos.
Al confirmar que no veía intención asesina en sus ojos, la tensión que había mantenido todo ese tiempo finalmente disminuyó un poco.
Su expresión se relajó.
Parpadeó y, fingiendo ligereza, respondió:
—Nosotros, los zombis, tampoco podemos llamarnos realmente compañeros.