Un frágil personaje de relleno - Capítulo 166

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La figura que se incorporó dentro de la cápsula de hibernación aún tenía los rasgos que Liu Qingzhi conocía. Sin embargo, tanto el rostro demacrado como la piel de un blanco cadavérico, salpicada de manchas mortecinas ligeramente azuladas, eran completamente distintos del Fu Rongyang que conservaba en sus recuerdos.

Los ojos de Fu Rongyang se habían vuelto gris verdosos, con pupilas extremadamente pequeñas, y su cabello se había transformado en un tono blanco grisáceo, tan liso y dócil que resultaba inquietante.

Su frente estaba cubierta de líneas rojas y, bajo su afilado mentón, cerca de la nuez, podían verse claramente dos marcas de punción.

Mientras Liu Qingzhi examinaba al irreconocible Fu Rongyang, este también lo observaba fijamente.

No había rastro de pánico, nerviosismo ni inquietud en sus ojos. Por el contrario, después de contemplar a Liu Qingzhi durante varios segundos, una sonrisa cargada de significado apareció de pronto en sus labios.

Luego desvió ligeramente la mirada hacia Huo Lin y Zhao Jiayan.

Sin embargo, sus ojos apenas se detuvieron en ellos antes de regresar a Liu Qingzhi.

—Como esperaba, Qiya y Xu Yan no pudieron resistir mucho tiempo —dijo lentamente.

Su tono era tan indiferente como si simplemente estuviera exponiendo un hecho, sin el menor rastro de pesar o lamentación.

Además, su voz era extremadamente ronca, como una sierra de madera raspando la corteza de un árbol milenario. Sonaba seca y envejecida, como si tuviera algo extraño adherido a la garganta que solo le permitiera emitir aquel sonido tan desagradable.

Zhao Jiayan frunció ligeramente el ceño y dijo con sarcasmo:

—Seguir a alguien como tú fue realmente una desgracia para esos dos.

Fu Rongyang respondió con indiferencia:

—De no ser por mí, habrían muerto hace mucho. Habrían acabado en las fauces de una horda de zombis, en algún rincón deshabitado, sin que nadie se enterara.

Hizo una pequeña pausa y, mientras salía de la cápsula de hibernación, dio su conclusión final sobre las muertes de Qiya y Xu Yan:

—Yo le di otro valor a sus muertes.

Su tono era extremadamente sereno y, al mismo tiempo, despiadado, como si las vidas de Qiya y Xu Yan no tuvieran el menor valor.

El ceño de Zhao Jiayan se frunció todavía más.

Sin embargo, no continuó discutiendo.

Evidentemente, ya había comprendido que debatir aquello con Fu Rongyang no tenía ningún sentido. Además, tampoco tenían motivos para compadecerse de Qiya y Xu Yan, quienes los habían atacado.

En ese momento, al ver que ni Liu Qingzhi ni Huo Lin decían nada, Fu Rongyang, ya fuera de la cápsula, se apoyó ligeramente contra ella y echó el cuerpo hacia atrás.

—Pensé que dirían algo.

Liu Qingzhi lo miró y respondió con la misma parsimonia:

—¿Qué quieres que digamos? Mmm… ¿que tu voz es desagradable y que ahora eres tan feo que dan ganas de vomitar?

Al parecer, Fu Rongyang no esperaba que las primeras palabras de Liu Qingzhi fueran tan mordaces. La tenue sonrisa que había en sus ojos se desvaneció un poco.

Extendió una mano cuyos dedos y articulaciones eran tan largos y delgados que resultaban deformes, y se acarició suavemente la mejilla.

—¿De verdad estoy tan feo? —le preguntó.

Liu Qingzhi alzó la mirada y respondió con indiferencia:

—Quizá necesites un espejo.

Al escucharlo, Fu Rongyang pareció recordar algo de repente y la sonrisa volvió a aparecer en sus ojos.

—Si uno quiere hacerse más fuerte, siempre tiene que pagar algún precio. Que todavía puedas hablar conmigo significa que las cosas no han salido tan mal.

Zhao Jiayan soltó una risita desdeñosa.

—¿Ahora hasta intentas consolarte a ti mismo?

Fu Rongyang lo ignoró y continuó hablando como si estuviera solo:

—Mientras pueda volverme más fuerte, reparar este aspecto mío no es más que una cuestión de tiempo.

Aquello no era irreversible. Al menos, para Fu Rongyang, realmente no lo era.

Cuando terminó de decirlo, ya fuera de manera intencionada o no, dirigió otra mirada hacia Liu Qingzhi.

Zhao Jiayan se puso inmediatamente en guardia. Dio varios pasos al frente, se plantó delante de Liu Qingzhi y bloqueó con su cuerpo la mirada de Fu Rongyang.

Quizá fuera porque el aspecto de Fu Rongyang había cambiado por completo, pero Zhao Jiayan sentía que, cuanto más lo miraba ahora, más pervertido y repugnante le parecía.

El antiguo Fu Rongyang, aunque tenía una forma de actuar bastante retorcida, al menos poseía una apariencia bastante atractiva y normalmente parecía una persona relativamente amable.

Pero el que tenía delante ahora parecía literalmente un zombi nauseabundo. Cuanto más lo miraba, más irritante le resultaba.

Pensándolo así, Zhao Jiayan terminó expresándolo directamente.

Sin embargo, Fu Rongyang no solo no se enfadó por sus palabras, sino que soltó una ligera risa.

Zhao Jiayan se atragantó con su propia réplica. Movió los labios, dispuesto a decir algo más, cuando Huo Lin, que hasta entonces había permanecido en silencio, habló:

—Ya has ganado suficiente tiempo.

Ante esas palabras, Zhao Jiayan reaccionó de golpe.

—¿Todo lo de hace un momento era para ganar tiempo?

Liu Qingzhi le lanzó una mirada.

—Era bastante obvio.

Zhao Jiayan guardó silencio.

Principalmente porque él realmente no se había dado cuenta.

Y, para colmo, incluso había ayudado indirectamente a Fu Rongyang a ganar más tiempo.

—No pasa nada —dijo Liu Qingzhi.

Fu Rongyang volvió a sonreír. Después de recorrer uno por uno a los tres con la mirada, finalmente fijó sus ojos en Huo Lin.

Al instante siguiente, en un abrir y cerrar de ojos, Fu Rongyang desapareció de su posición y apareció directamente detrás de Huo Lin. Sus uñas negras se alargaron hasta convertirse en afiladas cuchillas que se clavaron ferozmente hacia la nuca de Huo Lin.

Todo ocurrió a una velocidad vertiginosa, prácticamente en un instante.

Para cuando Zhao Jiayan logró captar la silueta de Fu Rongyang, Huo Lin ya había inclinado el cuerpo para esquivar el ataque y, en una fracción de segundo, había puesto distancia entre ambos.

Liu Qingzhi arqueó ligeramente una ceja mientras observaba las imágenes residuales que Huo Lin y Fu Rongyang dejaban en el aire durante su enfrentamiento. Activó su habilidad de hielo y levantó alrededor de aquel lugar un espacio cerrado de cuatro paredes perfectamente delimitadas, eliminando así cualquier posibilidad de que Fu Rongyang escapara.

Aunque no creía que pudiera hacerlo.

Pero, para asegurarse de que nada saliera mal, siempre era mejor levantar las barreras con antelación.

Zhao Jiayan permaneció obedientemente junto a Liu Qingzhi. Contempló aquellas dos figuras que se movían tan rápido que apenas parecían sombras y tragó saliva.

—¿Cómo demonios se volvió tan fuerte de repente ese pervertido de Fu Rongyang? ¿Qué diablos se inyectó?

Era la primera persona que habían visto en todo ese tiempo capaz de enfrentarse de aquella manera a Huo Lin.

Liu Qingzhi no respondió y caminó directamente hacia la cápsula de hibernación en la que había estado Fu Rongyang.

Al verlo, Zhao Jiayan lo siguió rápidamente, dispuesto a examinar aquel aparato junto con él.

A simple vista, parecía bastante similar a una cápsula de hibernación convencional, pero evidentemente no era una simple cápsula destinada a mantener a alguien dormido.

Zhao Jiayan la observó por todos lados, pero no descubrió nada extraño, así que se dispuso a tocarla.

Sin embargo, apenas extendió la mano, Liu Qingzhi lo detuvo:

—No toques nada a la ligera.

La mano extendida de Zhao Jiayan se quedó rígida.

Al instante siguiente, sin preguntar absolutamente nada, la retiró de inmediato y volvió a concentrar su atención en Huo Lin y Fu Rongyang.

Con Huo Lin allí, la posibilidad de que Fu Rongyang pudiera escabullirse para atacarlos era prácticamente nula, pero Zhao Jiayan aun así se mantuvo alerta.

Liu Qingzhi observó durante unos instantes aquel aparato semejante a una cápsula de hibernación. Tras pensarlo unos segundos, utilizó su habilidad de agua para condensar una fina película acuosa alrededor de su mano. Solo entonces se inclinó y, protegido por aquella capa ligeramente húmeda, tocó la pared interior de la cápsula.

En el mismo instante en que entró en contacto con ella, un líquido negro se extendió desde la superficie interior y tiñó la capa exterior de la película de agua de un negro profundo, como tinta.

Era veneno.

Liu Qingzhi percibió un entumecimiento extremadamente leve.

De no haber tenido aquella película de agua, probablemente sus dedos habrían sido invadidos directamente por la toxina. Incluso era posible que su piel se pudriera en muy poco tiempo hasta dejar expuestos los huesos blancos.

Para confirmarlo una vez más, Liu Qingzhi miró su mano, retiró la película de agua y utilizó su habilidad vegetal.

Una enredadera verde azulada brotó de la punta de sus dedos y rápidamente tocó la pared interior de la cápsula.

Tal como esperaba, en cuanto la punta de la enredadera entró en contacto con la superficie, se oyó un chisporroteo.

La enredadera, originalmente verde azulada, se volvió negra al instante. Después se marchitó a una velocidad aterradora y acabó rompiéndose en pequeños fragmentos carbonizados.

Zhao Jiayan se sobresaltó.

—¡Qué veneno tan despiadado!

Si Liu Qingzhi no lo hubiera detenido antes, lo que ahora estaría reducido a pedazos negros no sería aquella enredadera, sino su propia mano.

Al pensarlo, Zhao Jiayan no pudo evitar añadir:

—¡Y qué despiadado es Fu Rongyang!

A Liu Qingzhi le entraron ganas de reír y, de hecho, terminó haciéndolo.

—Me temo que el despiadado Fu Rongyang no puede escuchar tus quejas ahora mismo.

En esos momentos, probablemente había concentrado toda su atención en su enfrentamiento con Huo Lin.

Liu Qingzhi podía intervenir, pero no era necesario.

En primer lugar, confiaba en que, aunque Fu Rongyang hubiera modificado su propio cuerpo, Huo Lin seguía teniendo la fuerza suficiente para someterlo en aquel estado.

En segundo lugar, después de lo ocurrido con el doctor Chen, lo apropiado era dejar que Huo Lin se encargara personalmente. Solo así podría desahogarse de verdad; de lo contrario, ¿cómo podría considerarse una venganza?

En cuanto a si habría algún cambio porque Fu Rongyang, quien originalmente debía ser derrotado por Huo Zheng, el protagonista de la novela, terminara siendo eliminado por Huo Lin, aquello no entraba en las consideraciones de Liu Qingzhi.

La trama de la novela se había desviado de su curso hacía mucho tiempo. A estas alturas, ya no importaba si el villano acababa muriendo o no a manos del protagonista.

Liu Qingzhi miró en dirección a Huo Lin y Fu Rongyang y utilizó su habilidad de hielo para congelar por completo la cápsula de hibernación. Después levantó una barrera protectora frente a él y Zhao Jiayan.

A juzgar por su estimación, tanto Huo Lin como Fu Rongyang comenzarían a utilizar sus habilidades a continuación.

Y, si querían seguir observando sin verse afectados por los poderes de ninguno de los dos, lo mejor era levantar primero una barrera.

Los hechos demostraron que Liu Qingzhi había acertado.

En cuanto Fu Rongyang utilizó su habilidad, Huo Lin también abandonó el combate cuerpo a cuerpo y comenzó a emplear sus poderes.

Huo Lin poseía dos habilidades: rayo y metal.

La mayoría de las veces utilizaba su habilidad de metal. En primer lugar, porque era más práctica y tenía una gama de aplicaciones relativamente más amplia; y, en segundo lugar, porque el poder destructivo que producía no era tan llamativo, lo que le permitía mantener un perfil mucho más bajo.

Sin embargo, aunque Huo Lin utilizaba con mucha mayor frecuencia su habilidad de metal, el poder de su habilidad de rayo superaba con creces al de la primera.

Era más de cinco veces superior.

Y una vez que Huo Lin utilizaba su habilidad de rayo, significaba que realmente se había puesto serio y que no pensaba contenerse en absoluto.

Al ver cómo una masa de relámpagos que desprendía un frío resplandor se adhería a la hoja metálica que Huo Lin sostenía en la mano, Zhao Jiayan tragó saliva.

Incluso separados por decenas de metros, podía sentir aquella opresión asfixiante que parecía abrasarle la garganta.

Aquella presión, fría y profunda como un abismo, le provocaba una intensa sensación de malestar físico con solo mirarla unos segundos más.

Al darse cuenta de que Huo Lin estaba a punto de lanzar un ataque devastador, Zhao Jiayan retrocedió silenciosamente un paso.

—Hermano Zhi, ¿qué tal si refuerzas un poco más esta barrera?

Liu Qingzhi le lanzó una mirada y satisfizo su petición.

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