Tras romper mi compromiso, fui adorado por un magnate interestelar - Capítulo 57
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- Capítulo 57 - Encuentro inesperado con Bai Xingyun
Con una mano metida en el bolsillo, Bai Xuelai palpó la caja del anillo que llevaba dentro.
Ese día ya tenía pensado vender el anillo de compromiso que Song Shiyan le había regalado en su momento. Había pensado buscar alguna joyería de segunda mano junto a la calle y preguntar cuánto podían darle por él.
No esperaba que Yu Tingwan terminara llevándolo al centro comercial más lujoso de toda la capital de Estrella Azul.
Por algo era el centro comercial más extravagante de Estrella Azul.
Nada más entrar, lo primero que apareció ante sus ojos fue una cascada artificial interior de cuatro o cinco pisos de altura.
Era deslumbrante y, al mismo tiempo, imponente.
El centro comercial acababa de abrir hacía poco aquella mañana, pero ya había bastantes personas tomándose fotografías frente a la cascada artificial.
Yu Tingwan miró a una pareja que se fotografiaba delante de la cascada y luego giró la cabeza hacia Bai Xuelai, que también la contemplaba.
—Te tomo una foto.
—¿Ah? —Bai Xuelai quedó confundido por sus repentinas palabras—. Señor, ¿una foto de qué?
—De la cascada.
Bai Xuelai negó con la cabeza y sonrió.
—No hace falta. Solo estoy mirando. Es la primera vez que veo una cascada tan grande dentro de un edificio y me pareció interesante.
El Alfa, cuyo ofrecimiento acababa de ser rechazado, respondió con cierta rigidez:
—Tu bestia vinculada es una carpa koi. Es natural que sientas afinidad por el agua.
Por un instante, Bai Xuelai no supo cómo responder.
Tiró suavemente de la manga de Yu Tingwan.
—Señor, primero vayamos a comprar ropa.
Yu Tingwan bajó la mirada hacia la ropa manchada de Bai Xuelai.
—Está bien.
El centro comercial era demasiado grande y, además, era la primera vez que Bai Xuelai iba allí, así que no tenía la menor idea de hacia dónde dirigirse.
Simplemente tomó con Yu Tingwan el elevador que estaba junto a la cascada y subieron a otro piso.
Al llegar arriba no encontraron tiendas de ropa masculina, pero sí numerosas joyerías.
Al parecer, todo ese piso estaba dedicado a comercios de oro y joyería.
Bai Xuelai apretó la caja del anillo dentro de su bolsillo.
—Señor, quiero entrar a preguntar si compran anillos usados.
—Muchas joyerías compran joyas de segunda mano. ¿Quieres vender alguna?
Yu Tingwan frunció ligeramente el ceño sin darse cuenta.
Según recordaba, él solo le había regalado a Bai Xuelai un broche de rubí.
No había demasiados clientes circulando por aquel piso, pero prácticamente todos estaban cubiertos de joyas.
Unos llevaban brillantes collares y pendientes.
Otros, grandes brazaletes y anillos.
En comparación, Bai Xuelai solo llevaba la ropa que se había ensuciado con el té con leche. Tanto sus orejas como su cuello estaban completamente desnudos, sin un solo adorno.
La mirada de Yu Tingwan descendió lentamente hasta los blancos y redondeados lóbulos del Omega.
Si llevara unos pendientes con piedras preciosas, seguramente se vería muy bien…
Al moverse.
O cuando soplara el viento.
Las gemas que colgaran de sus pálidos lóbulos se balancearían suavemente, reflejando distintos destellos de luz.
Yu Tingwan apretó ligeramente los labios.
Una sensación semejante al roce de una pluma suave atravesó su pecho, provocándole un leve cosquilleo.
Mientras permanecía distraído, volvió a escuchar la voz de Bai Xuelai.
—Mm. Es uno que me regaló Song Shiyan antes.
Al escuchar aquel nombre, el Alfa frunció instintivamente el ceño.
—Tíralo.
Al oír que Yu Tingwan quería que simplemente tirara la joya que Song Shiyan le había regalado, Bai Xuelai negó repetidamente con la cabeza.
—Sería un desperdicio tirarla. Parece bastante cara. Mejor la vendo y la cambio por dinero.
Después de decir aquello, Bai Xuelai bajó la cabeza sin atreverse a mirar la expresión de Yu Tingwan y se dirigió rápidamente hacia una joyería.
—Señor, espérame aquí afuera un momento. Saldré enseguida.
Bai Xuelai entró en la joyería apretando entre los dedos la caja que contenía el anillo de rubí.
No se atrevió a volver la cabeza para mirar a Yu Tingwan.
Song Shiyan ya lo había abandonado y había roto su compromiso con él.
Sin embargo, Bai Xuelai no quería tirar las cosas que aquel le había regalado y prefería venderlas para conseguir dinero.
¿Pensaría Yu Tingwan que era demasiado materialista, codicioso y que no tenía dignidad?
Bai Xuelai no era capaz de comportarse como los protagonistas de las series, que podían arrojar sin más un anillo de gran valor a un lago o perderlo entre la hierba.
—Hola. ¿Compran joyas usadas? Tengo un anillo de rubí que ya no quiero.
De pie frente al mostrador, Bai Xuelai sacó del bolsillo una exquisita caja de joyería.
La abrió y dejó al descubierto el anillo de rubí que había dentro.
La dependienta echó un vistazo a la ropa de Bai Xuelai y sonrió con indiferencia.
—¿Quiere vender el anillo? Espere un momento, por favor. Llamaré al joyero de la tienda para que lo revise.
Bai Xuelai no tuvo que esperar demasiado.
Unos minutos después, la dependienta regresó acompañada de un tasador de joyas.
Examinaron el anillo durante un rato y le ofrecieron una cantidad.
El precio era bastante más bajo de lo que Bai Xuelai había imaginado.
Sin embargo, mientras pudiera vender aquel anillo, recibir un poco más o un poco menos de dinero tampoco le importaba demasiado.
Justo cuando estaba a punto de aceptar, Yu Tingwan apareció repentinamente detrás de él y se colocó a su lado.
Tres minutos después, Bai Xuelai recibió una cantidad cinco veces mayor que la oferta inicial.
Cuando salió de la joyería, todavía miraba la suma que acababa de ingresar en su cuenta.
Contó silenciosamente los ceros que aparecían en su cuenta bancaria del dispositivo inteligente y no pudo evitar exclamar:
—Sabía que intentarían bajar el precio, pero no esperaba que fuera tanto…
Bai Xuelai levantó la cabeza y miró al Alfa que caminaba a grandes pasos delante de él.
No sabía exactamente qué estaba sintiendo.
Había pensado que Yu Tingwan no lo comprendería.
Incluso había creído que podría despreciarlo por vender un anillo que le había regalado su exprometido.
Pero aquel hombre acababa de ayudarlo una vez más a obtener un trato justo.
Bai Xuelai no entendía de joyería y tampoco sabía cuánto valía realmente aquel anillo.
No había comprendido ni uno solo de los términos técnicos relacionados con joyas que Yu Tingwan acababa de mencionar.
Pero sí tenía algo muy claro.
Yu Tingwan era una figura extraordinariamente poderosa en todo el espacio interestelar.
Y, aun así, para evitar que engañaran a Bai Xuelai en la compra de aquella joya usada, había discutido con la tienda de manera razonada y fundamentada hasta conseguir que le ofrecieran un precio justo.
¿Y si hubiera sido Song Shiyan?
Si quien estuviera allí ese día fuera Song Shiyan, incluso si no hubiera perdido la memoria, seguramente habría despreciado su comportamiento por vender el anillo.
—Señor, espérame.
Bai Xuelai aceleró el paso para alcanzarlo.
Yu Tingwan se detuvo frente a una tienda de lujo.
Miró a Bai Xuelai, que acababa de alcanzarlo, y luego se dio la vuelta para entrar.
Bai Xuelai llegó corriendo a la entrada y levantó la cabeza para mirar el letrero.
Si no recordaba mal, los precios de aquella tienda eran absurdamente elevados…
Pensando en el dinero que acababa de obtener por el anillo, dejó de lado su última vacilación y entró también a grandes pasos.
Apenas había cruzado la entrada cuando escuchó una discusión proveniente de no muy lejos.
Aquella voz le resultaba extremadamente familiar.
Bai Xuelai frunció el ceño y volvió la cabeza hacia el lugar de donde provenía el altercado.
Bai Xingyun estaba sentado en una silla con los brazos cruzados.
Y tenía un pie apoyado sobre la cabeza de uno de los empleados.