Tras romper mi compromiso, fui adorado por un magnate interestelar - Capítulo 50

  1. Home
  2. All novels
  3. Tras romper mi compromiso, fui adorado por un magnate interestelar
  4. Capítulo 50 - Quiero abrazarte
Prev
Novel Info

Yu Tingwan ya era originalmente una cabeza más alto que Bai Xuelai.

Ahora, de pie frente al Omega pelirrojo, parecía aún más un gigante.

Bai Xuelai tuvo que levantar la cabeza para poder ver el frío y marcado mentón de Yu Tingwan.

Cuando estaba en la secundaria, su escuela había organizado una visita a una exposición de arte. Además de pinturas famosas, en la exhibición había toda clase de esculturas.

Bai Xuelai había olvidado la gran mayoría de aquellas pinturas y esculturas al crecer.

Solo una de ellas había permanecido vívidamente grabada en su memoria.

En medio de una amplia y espaciosa sala de exposiciones se alzaba la estatua de un ángel.

Tanto el suelo como las paredes de la sala eran negros. Únicamente sobre la estatua descendía desde lo alto un haz de luz.

La escultura del ángel medía más de tres metros. De su espalda se extendía un par de hermosas alas blancas, su rostro era sagrado y compasivo, y entre las manos sostenía una enorme espada.

Bai Xuelai contempló al Alfa frente a él.

La impresión visual y espiritual que Yu Tingwan le provocaba en aquel momento era mucho más intensa que la que había sentido de niño frente a aquella estatua de ángel.

Por muy realista que fuera una escultura y por mucho que la ambientación contribuyera a hacerla parecer real, en el fondo siempre había sabido que era falsa.

Pero el hombre que tenía delante era real.

Era una persona viva.

El meñique que Bai Xuelai sostenía estaba un poco más frío que el de una persona común, pero aun así conservaba cierta calidez.

La piel era suave, y la uña…

En sus recuerdos, las uñas de Yu Tingwan siempre estaban cuidadosamente recortadas, redondeadas, limpias y brillantes.

Entonces, ¿por qué ahora la que estaba tocando le parecía tan larga y afilada?

Bai Xuelai bajó la mirada hacia el meñique que sostenía y solo entonces descubrió que las uñas de Yu Tingwan también se habían vuelto semejantes a las garras de un ave: largas y afiladas.

Apenas sus dedos rozaron la puntiaguda uña de Yu Tingwan, el Alfa retiró inmediatamente la mano.

Curvó hacia la palma los dedos provistos de afiladas garras, cerrándolos ligeramente en un puño que ocultó dentro de la manga.

Desde encima de la cabeza de Bai Xuelai descendió lentamente aquella voz grave y ronca:

—No las toques. Podrían cortarte los dedos.

El par de alas blancas como la nieve permanecía tranquilamente plegado sobre la ancha espalda de Yu Tingwan. Cada una de sus plumas blancas desprendía un resplandor semejante a la luz de la luna.

El alto Alfa parecía una divinidad que hubiera descendido del palacio celestial.

Sagrado y solemne, pero al mismo tiempo dotado de una presencia abrumadoramente poderosa.

Era tan apuesto que parecía ajeno al mundo de los mortales.

—Señor Yu, ¿hay algo que pueda hacer por usted?

Bai Xuelai reprimió en silencio la conmoción que le había producido contemplar la forma semibestializada de Yu Tingwan.

Extendió ambas manos con cautela y sujetó suavemente una esquina de la ropa del Alfa.

Desde la perspectiva de Yu Tingwan, el Omega de cabello rojo como llamas ardientes levantaba la cabeza, esforzándose por mirarlo.

Sus dedos sostenían cuidadosamente una esquina de su ropa y en sus ojos cristalinos podía verse una preocupación que no intentaba ocultar.

La dura capa de hielo que cubría su corazón dejó escapar un crujido.

Algo se había agrietado.

Y algo más comenzaba a derretirse sin que él se diera cuenta.

Entre los diferentes rangos de poder mental, SS y SSS parecían estar separados por una sola letra.

Sin embargo, la distancia entre ambos era como la que separaba el cielo de la tierra: un abismo imposible de cruzar.

Incluso siendo un Omega de primer nivel, a los ojos del Yu Tingwan actual, Bai Xuelai no era muy diferente de un pequeño conejo o un gatito.

Igual de débil.

Igual de indefenso.

Parecía que, con el más mínimo descuido, podría apretarlo demasiado y hacerle daño, o incluso romperlo con solo tocarlo.

Y también era igual de…

Un poquito adorable.

Quizá más que un poquito…

—Quiero abrazarte —respondió Yu Tingwan.

¿Abrazarlo…?

¿Qué clase de abrazo?

¿Un simple abrazo o se refería a algo más profundo?

Una breve vacilación atravesó el corazón de Bai Xuelai.

Pero, sin importar a qué clase de abrazo se refiriera, estaba preparado para aceptarlo.

A los ojos del Alfa, enorme como un gigante, el «pequeño» Omega de un metro ochenta asintió casi sin vacilar.

Debido al ángulo desde el que Yu Tingwan lo observaba, sus ojos cristalinos parecían todavía más grandes y redondos, brillantes y cautivadores.

—Está bien —dijo Bai Xuelai, levantando la cabeza y sosteniendo directamente la mirada del Alfa—. Señor Yu, abrázame.

El alto hombre flexionó las rodillas y descendió lentamente hasta quedar medio arrodillado.

Incluso con una rodilla apoyada en el suelo frente a Bai Xuelai, Yu Tingwan seguía siendo más alto que él.

La mente de Bai Xuelai quedó en blanco por un instante.

El hombre que estaba medio arrodillado frente a él era el Alfa más poderoso del espacio interestelar.

Un hombre ante quien incluso el líder de la Alianza Estrella Azul tenía que inclinar la cabeza.

Sin embargo, después de arrodillarse frente a él, Yu Tingwan no dijo nada ni hizo ningún movimiento.

Simplemente lo contempló con sus ojos de color dorado pálido.

Así que, después de semibestializarse, Yu Tingwan no solo había desarrollado las alas y las garras de un fénix.

Incluso sus ojos se habían vuelto del mismo dorado pálido que los de aquella criatura.

Y, sin embargo, aquel imponente y majestuoso Alfa de primer nivel provocó inexplicablemente en Bai Xuelai la impresión de estar comportándose de manera dócil.

Extendió lentamente una mano hacia el Yu Tingwan semibestializado.

Las puntas de sus dedos se aproximaron poco a poco al Alfa hasta que finalmente rozaron con suavidad su mejilla.

Lisa y fría.

Era como si estuviera tocando una pieza de jade en lugar de a una persona.

Una expresión de comodidad apareció en el hermoso rostro de Yu Tingwan.

Entrecerró los ojos y ladeó ligeramente la cabeza hacia los dedos con los que Bai Xuelai acariciaba su mejilla, como si disfrutara especialmente de aquel contacto.

El bozal antimordidas que cubría su boca le impedía tocar al Omega con los labios.

Yu Tingwan frunció ligeramente el ceño y en su expresión apareció un rastro de impaciencia.

Parecía una enorme bestia inquieta que ansiaba liberarse de sus ataduras, pero que aun así se obligaba a contenerse.

Olas doradas parecían agitarse en las profundidades de sus ojos.

Al percibir que las feromonas y el poder mental del Alfa comenzaban a volverse inestables, Bai Xuelai avanzó un paso y apoyó la otra mano sobre el pecho de Yu Tingwan.

Con su cercanía y su contacto, el Alfa que apenas un momento antes estaba inquieto recuperó a simple vista la calma y la docilidad.

Un gruñido bajo surgió desde lo profundo de su garganta.

Yu Tingwan levantó una mano y envolvió con su palma suave y seca los dedos con los que Bai Xuelai le tocaba la mejilla.

Un pensamiento atrevido surgió incontrolablemente en el corazón de Bai Xuelai.

Su corazón comenzó a latir cada vez más rápido.

Un latido tras otro.

Como el retumbar de un tambor.

La mano que Yu Tingwan no sostenía ascendió lentamente.

Sus dedos rozaron suavemente la fría mejilla del Alfa mientras Bai Xuelai observaba atentamente su expresión.

Al comprobar que Yu Tingwan no mostraba rechazo ni desagrado y que, por el contrario, parecía disfrutar de sus caricias, reunió valor y apoyó toda la palma sobre su mejilla.

Era demasiado dócil.

No se parecía en absoluto al Yu Tingwan habitualmente frío, distante e inaccesible.

—Quieres que te abrace, ¿verdad?

Incluso con Yu Tingwan medio arrodillado frente a él, Bai Xuelai todavía tenía que levantar ligeramente la cabeza para encontrarse con su mirada.

Yu Tingwan siguió sin hablar.

Simplemente lo contempló con una mirada llena de expectación.

Bai Xuelai inclinó el cuerpo hacia delante y apoyó el torso contra el pecho de Yu Tingwan.

En cuanto sus pechos quedaron unidos, aunque entre ambos hubiera capa tras capa de tela, una indescriptible sensación de calidez y hormigueo se extendió rápidamente desde el punto donde se abrazaban hasta recorrerles todo el cuerpo.

Como si una corriente eléctrica lo hubiera atravesado, Bai Xuelai no pudo evitar estremecerse.

Extendió los brazos e intentó abrazar al Alfa que tenía delante.

Pero, en ese mismo instante, Yu Tingwan lo estrechó con fuerza entre sus brazos.

Sus manos lo aprisionaron firmemente dentro del amplio y poderoso abrazo del Alfa.

Junto al oído de Bai Xuelai resonó un suspiro de profunda satisfacción proveniente de Yu Tingwan.

Prev
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first