Tras romper mi compromiso, fui adorado por un magnate interestelar - Capítulo 47
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- Capítulo 47 - Lleva puesto un bozal antimordidas
Bai Xuelai bajó del vehículo y, frente a la entrada de la villa, vio al mayordomo Li esperando afuera.
—¡Mayordomo Li!
Bai Xuelai se acercó a saludarlo. Normalmente, el mayordomo Li trabajaba dentro de la villa, pero aquel día estaba esperando en el exterior.
—El señor Yu está dentro. Ya dejamos preparada comida y bebida en la cocina —el mayordomo Li hizo una reverencia ante Bai Xuelai—. Joven amo Bai, dejo al señor Yu a su cuidado.
Bai Xuelai todavía estaba un poco desconcertado. ¿Acaso el mayordomo Li tenía algún asunto que atender y no podría trabajar en la villa durante esos días?
Sin embargo, antes de que pudiera preguntárselo, el mayordomo Li se dio la vuelta y se marchó junto con Qingmo y Chihua.
Todavía lleno de dudas, Bai Xuelai abrió la puerta y entró en la villa. Había pensado que Yu Tingwan no había ido a recogerlo a la escuela porque tenía algún asunto fuera de casa, pero, en cuanto cruzó la puerta, vio al Alfa sentado en la sala.
—Mi período susceptible se adelantó.
Yu Tingwan estaba sentado en el sofá, vestido con un suéter negro de textura suave y pantalones gris oscuro. Llevaba pantuflas de casa y su cabello estaba impecablemente peinado y recogido en una coleta que caía por su espalda, dejando al descubierto aquel rostro frío de facciones profundas.
Si Yu Tingwan llevara unas gafas de montura fina, probablemente parecería un profesor universitario.
Culto, refinado, elegante y, al mismo tiempo, distante y apuesto.
Pero sobre el puente de la nariz de Yu Tingwan no había unas gafas de montura fina.
En el apuesto rostro del Alfa había un bozal antimordidas de color negro.
Las correas pasaban por detrás de sus orejas y quedaban firmemente sujetas en la parte posterior de su cabeza.
Cuando un Alfa tenía dificultades para controlar el impulso de morder y perforar la glándula de un Omega, normalmente se colocaba un bozal antimordidas.
La mente de Bai Xuelai se quedó en blanco durante un instante.
El período susceptible de Yu Tingwan había llegado demasiado repentinamente.
Pero aquel no era momento para dejarse dominar por el pánico.
Bai Xuelai recuperó rápidamente la calma y cerró la puerta detrás de él.
—Señor Yu, ¿se siente mal en alguna parte?
Todavía recordaba la primera vez que se había encontrado con Yu Tingwan. En aquel momento, el Alfa se encontraba precisamente en su período susceptible.
No sabía en qué día del período susceptible estaba entonces, pero aquel Alfa había sido irritable y feroz, como una bestia que había perdido por completo el control.
Fragmentos dispersos de aquellos aterradores recuerdos aparecieron involuntariamente una y otra vez en su mente.
Las puntas de sus dedos, ocultas bajo las mangas, temblaron ligeramente.
Bai Xuelai cerró el puño con fuerza, haciendo todo lo posible por contener el miedo que sentía hacia el Alfa, y avanzó a grandes pasos en dirección a Yu Tingwan.
No importaba lo que ocurriera ni qué precio tuviera que pagar.
Podía hacerlo.
Ya que se lo había prometido a Yu Tingwan, no retrocedería.
—Bai Xuelai.
Yu Tingwan pronunció el nombre del Omega con una voz más grave y ronca de lo habitual.
Bai Xuelai se detuvo y esperó a que Yu Tingwan continuara.
En aquella espaciosa y lujosa villa de la mansión, parecía que solo quedaban ellos dos.
Uno estaba sentado en el sofá con un bozal antimordidas negro sobre el rostro.
El otro permanecía de pie a poca distancia, vestido con un uniforme de combate blanco.
La mirada del Alfa, medio oculta bajo sus largas pestañas, se posó lentamente sobre el Omega pelirrojo.
Bai Xuelai llevaba aquel día el uniforme de combate completamente blanco de la academia militar. Todavía no había tenido tiempo de cambiarse y ponerse su ropa habitual.
El uniforme era ceñido y delineaba perfectamente la figura alta y hermosa del Omega.
Bai Xuelai no era pequeño ni frágil como la mayoría de los Omegas. Su estatura era comparable a la de un Alfa promedio, pero sus proporciones eran mucho mejores que las de estos, especialmente sus largas y rectas piernas.
Aunque tenía músculos, debido a que los Omegas poseían una estructura ósea naturalmente más fina, no tenía la corpulencia ni la robustez de un Alfa. Su cuerpo se asemejaba más al de un excelente bailarín: elegante, esbelto y tonificado.
Su larga cabellera roja como el fuego estaba recogida en una coleta alta.
Cuando había abierto la puerta y entrado desde el exterior, el atardecer resplandecía detrás de Bai Xuelai. El viento agitaba las puntas de su cabello y los bordes de su ropa, otorgándole una belleza indescriptiblemente libre y gallarda, llena de juventud y vitalidad.
Como un puñado de llamas ardiendo sobre la nieve.
O como una rosa roja que florecía libremente en el mundo, desplegando toda su belleza.
Yu Tingwan había pronunciado su nombre, pero Bai Xuelai esperó durante bastante tiempo sin escuchar nada más.
El Alfa que estaba a poca distancia simplemente continuaba mirándolo.
Su mirada era tranquila y profunda, como la superficie de un océano cuyo final resultaba imposible de divisar. No había tristeza ni alegría, tampoco ira.
Yu Tingwan le resultaba más extraño que nunca.
Era claramente la misma persona a la que conocía, pero, por algún motivo, Bai Xuelai tuvo la extraña impresión de que Yu Tingwan no pertenecía al mundo de los mortales.
La forma en que Yu Tingwan lo observaba comenzó a inquietarlo, así que Bai Xuelai no pudo evitar llamarlo en voz baja:
—¿Señor Yu?
—La cena está en la cocina.
Tras dejar únicamente esas sencillas palabras, Yu Tingwan se levantó de repente y subió las escaleras.
Bai Xuelai tardó un buen rato en reaccionar.
Entonces… ¿para qué había pronunciado Yu Tingwan su nombre hacía un momento?
Al final, no había dicho nada.
El mayordomo Li había dejado preparada la comida en la cocina. Después de cenar algo sencillo, Bai Xuelai también subió al piso de arriba.
Su habitación no estaba muy lejos de la de Yu Tingwan.
Sin embargo, a pesar de llevar tanto tiempo viviendo en la mansión, nunca había visto cómo era la habitación de Yu Tingwan por dentro y, mucho menos, había entrado en ella.
Bai Xuelai se detuvo frente a la puerta de la habitación del Alfa.
Levantó la mano para llamar, pero volvió a bajarla.
Después de vacilar varias veces, finalmente permaneció frente a la puerta y dijo en voz baja:
—Señor Yu, voy a volver a mi habitación. Si… necesita mi ayuda, puede venir a buscarme.
Dentro de la habitación reinaba el silencio.
No recibió ninguna respuesta.
Bai Xuelai esperó un rato y finalmente regresó a su propia habitación.
Después de ducharse y quitarse el uniforme de combate, se puso un pijama de manga larga y pantalones largos y se sentó frente al escritorio.
Abrió uno de los cajones con llave y sacó un pequeño cuaderno.
En él había anotado toda la información que había recopilado durante aquellos días acerca de las precauciones que debían tomarse durante el período susceptible de un Alfa.
¿Qué diferencias había entre el período susceptible de un Alfa de primer nivel y el de un Alfa común?
Bai Xuelai repasó una y otra vez las anotaciones que había escrito en su cuaderno.
Durante el período susceptible, los Alfas de primer nivel solían tener dificultades para controlar tanto su poder mental como sus feromonas. Además, su instinto posesivo se volvía extremadamente intenso. A excepción del Omega encargado de tranquilizarlos, todos los demás debían mantenerse alejados del Alfa durante ese período para evitar resultar heridos si perdía el control.
—Los Alfas que han despertado la capacidad de semibestialización tienen una alta probabilidad de semibestializarse cuando pierden el control… —Bai Xuelai leyó suavemente las palabras escritas en la página.
La primera vez que se había encontrado con Yu Tingwan durante su período susceptible, él mismo había estado completamente aturdido.
Solo recordaba que, al principio, Yu Tingwan había mantenido su forma humana en todo momento.
En cuanto a si se había semibestializado en algún momento después…
Ya no podía recordarlo con claridad.
Una cantidad excesiva de feromonas de Alfa podía producir efectos comparables a los del alcohol de alta graduación.
—La bestia vinculada de Yu Tingwan después de evolucionar es un fénix, ¿verdad…? Entonces, si se semibestializa, ¿también se parecerá a un fénix?
Bai Xuelai frunció el ceño y murmuró para sí mismo:
—Mientras no le salga cabeza de pájaro, todo estará bien.