Tras romper mi compromiso, fui adorado por un magnate interestelar - Capítulo 40

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Cuando Bai Xuelai miró furtivamente a Yu Tingwan por cuarta vez con el rabillo del ojo, este finalmente no pudo evitar hablar.

—Bai Xuelai, si quieres decir algo, dilo. No hace falta que sigas mirándome a escondidas.

Desde que habían regresado del palacio real de la Alianza de la Estrella Azul, Bai Xuelai no había dejado de lanzarle miradas furtivas durante todo el trayecto en la nave.

¿Por qué?

¿Era porque había escuchado a Song Zhengming y a su esposa pedirle que ayudara a Song Shiyan a recuperar la memoria?

Yu Tingwan también había averiguado algunas cosas sobre Bai Xuelai.

Aquel hermoso Omega que había cortado toda relación con su familia parecía no haber recibido nunca el cariño de sus seres queridos. Sin embargo, unos meses atrás, Bai Xuelai sí había sido profundamente amado por el príncipe heredero de la Alianza de la Estrella Azul.

Aquel Alfa de la Estrella Azul llamado Song Shiyan se había arrodillado ante Bai Xuelai varios meses atrás y le había propuesto matrimonio en medio de un enorme despliegue.

Por desgracia, después de la propuesta, Song Shiyan había sufrido daños en su mar mental durante un accidente de entrenamiento, lo que indirectamente había provocado que perdiera una parte de sus recuerdos.

Song Shiyan olvidó a Bai Xuelai y, después de cancelar unilateralmente la boda, se dio la vuelta y se comprometió con Bai Xingyun, el hermano menor de Bai Xuelai.

Y Bai Xuelai, el Omega abandonado por su exnovio, después de suplicarle en vano a Song Shiyan que volvieran, se había casado con un Alfa anciano que, según decían, era muy rico.

Eso era lo que Yu Tingwan había averiguado hasta el momento a partir de los rumores del exterior.

Y él era precisamente aquel «Alfa anciano que, según decían, era muy rico».

Bai Xuelai llevaba mucho tiempo guardándose aquellas palabras. Ahora que Yu Tingwan había descubierto sus miradas furtivas, finalmente reunió el valor para hablar.

—Señor Yu, hace un momento no me di cuenta y utilicé mis propios palillos para servirle comida. La próxima vez tendré más cuidado.

Yu Tingwan lo observó en silencio.

Después de decir aquello, Bai Xuelai no añadió nada más.

—¿Y qué más? —preguntó Yu Tingwan.

Bai Xuelai parpadeó.

Bajo sus pestañas curvadas, sus ojos reflejaban una clara confusión. Después de vacilar, tanteó:

—Lo siento. La próxima vez no haré nada por mi cuenta.

—Antes de hoy, ¿alguna vez le habías servido comida a otra persona? —volvió a preguntar Yu Tingwan.

Bai Xuelai era completamente incapaz de adivinar por qué Yu Tingwan le preguntaba algo así.

Apretó ligeramente los labios.

—Sí…

—¿Cuando estabas en una relación?

—Sí…

Bai Xuelai estaba recostado junto a la ventanilla de la nave.

Miró a través del cristal transparente. El cielo cubierto de estrellas se reflejó en sus ojos, llenándolos de diminutos destellos.

—Usted me dijo que, cuando estuviéramos fuera, tenía que interpretar bien el papel de su Omega para que nadie descubriera que estamos fingiendo. Yo… pensé que si dos personas están juntas, seguramente tienen algunos gestos íntimos entre ellas. En ese momento no lo pensé demasiado y simplemente le serví comida.

Yu Tingwan bajó los párpados, ocultando las emociones de sus ojos.

—¿Cada vez que tienes una relación le sirves comida a tu pareja?

Bai Xuelai apartó la mirada de la ventana y explicó:

—No he tenido varias relaciones. Antes solo estuve con una persona… con ese que usted ya conoce…

Yu Tingwan levantó ligeramente los párpados.

—¿Un Omega tan hermoso como tú solo ha tenido una relación?

Bai Xuelai prácticamente respondió por reflejo:

—Entonces, ¿un Alfa tan guapo como usted de verdad nunca ha… tenido una relación?

Bai Xuelai sentía que aquella conversación entre ambos era un poco extraña.

Pero tampoco podía precisar qué tenía de extraño.

Cuando levantó la cabeza y vio el rostro frío y apuesto de Yu Tingwan, pensó que probablemente se debía a que este parecía demasiado distante de los asuntos mundanos.

Escuchar salir de la boca de aquel Alfa palabras como «un Omega tan hermoso como tú» simplemente resultaba un poco extraño.

Yu Tingwan respondió sin la menor vacilación.

Los largos dedos del Alfa engancharon el asa de madera de su taza.

—No. Eres el primero.

El agua fresca entró en su boca y su nuez se movió al tragar.

Aquellas palabras eran demasiado ambiguas.

Era demasiado fácil malinterpretarlas.

Sonaba como si ellos dos realmente estuvieran saliendo.

Bai Xuelai sostuvo su taza con ambas manos y volvió a llevar la conversación, que ya se había desviado por completo, al tema original.

—Señor Yu, entonces, la próxima vez que comamos fuera, ¿tengo que seguir sirviéndole comida?

—Puedes hacerlo con tus propios palillos.

La taza reflejaba la marcada mandíbula del Alfa mientras Yu Tingwan hablaba con voz grave.

—Ningún Alfa sentiría rechazo por unos palillos que haya usado su propio Omega.

Ah.

Entonces no le molestaba.

Bai Xuelai asintió.

—Está bien.

Así dejó claro que lo había entendido.

Junto al lago de la propiedad, el agua y el cielo parecían fundirse en uno solo.

Las estrellas que cubrían el firmamento se reflejaban sobre la superficie del lago. Bajo la brisa nocturna, aquellos incontables puntos de luz parecían diamantes centelleantes.

La corriente de aire producida por el descenso de la nave levantó una ola y rompió en pedazos el cielo estrellado reflejado sobre el agua.

Las olas golpearon las rocas de la orilla, produciendo un agradable murmullo.

La brisa del lago, cargada de humedad, era fresca y reconfortante.

Cuando sopló sobre ellos, pareció llevarse también la pesadez acumulada en el corazón de Bai Xuelai.

Nada más bajar de la nave, cerró los ojos involuntariamente y respiró profundamente.

El aire fresco y húmedo llenó sus pulmones.

El lago cubierto de estrellas.

Las luces encendidas a lo lejos.

El inmenso cielo nocturno extendiéndose sin límites sobre sus cabezas…

La belleza de aquel instante hizo que Bai Xuelai sintiera de repente el deseo de compartirlo con alguien.

Pero ¿con quién podía compartirlo?

Giró la cabeza inconscientemente.

Y su mirada se encontró inesperadamente con la del Alfa.

¿Yu Tingwan había estado observándolo todo ese tiempo?

Bai Xuelai se quedó atónito por un instante, pero enseguida recuperó la lucidez.

¿En qué estaba pensando?

¿Cómo iba Yu Tingwan a estar mirándolo a escondidas?

Los cinco sentidos de un Alfa de alto nivel superaban con creces los de una persona normal. Probablemente, cuando Bai Xuelai giró la cabeza, Yu Tingwan simplemente percibió el movimiento y miró hacia él al mismo tiempo.

Sí.

Seguro que eso era.

Después de convencerse, Bai Xuelai sonrió al Alfa que permanecía a poca distancia detrás de él.

—Señor Yu, si tiene algo que hacer, puede regresar primero. Quiero quedarme aquí un rato a solas.

Había estado a punto de decirle a Yu Tingwan que la noche era muy hermosa y que quería compartir aquel momento con él.

Pero entonces lo pensó mejor.

Después de todo, aquel lugar pertenecía a Yu Tingwan.

Además, ese poderoso Alfa había vivido durante tantísimos años. Para él, un paisaje nocturno tan común probablemente ni siquiera merecía ser mencionado.

—La noche está muy hermosa.

Bai Xuelai acababa de girarse cuando escuchó detrás de él la grave y agradable voz del Alfa.

Quizá aquella noche realmente era demasiado hermosa.

O quizá la voz de Yu Tingwan combinaba demasiado bien con el paisaje nocturno.

El corazón de Bai Xuelai pareció recibir una pequeña descarga eléctrica, y un breve hormigueo lo recorrió por completo.

Respondió apresuradamente:

—Sí…

Caminó unos pasos hacia delante.

Mientras pensaba que la atracción natural que un Alfa de alto nivel ejercía sobre un Omega era tan imposible de resistir como el hambre misma, se sentó sobre una roca lisa junto al lago.

No sabía en qué momento algo tan sencillo como permanecer en silencio, sin preocupaciones, y disfrutar tranquilamente de la paz y la belleza que ofrecía la naturaleza se había convertido en un lujo.

Parecía estar siempre «ocupado».

De niño, ocupado intentando complacer a su familia.

Después, ocupado planificando su futuro.

Y más tarde, ocupado intentando recuperar a Song Shiyan.

Había estado ocupado durante tanto tiempo…

Y al final no había conseguido nada.

Yu Tingwan preguntó de repente:

—¿En qué estás pensando?

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