Tras romper mi compromiso, fui adorado por un magnate interestelar - Capítulo 112
- Home
- All novels
- Tras romper mi compromiso, fui adorado por un magnate interestelar
- Capítulo 112 - Golpeando brutalmente a un Alfa de élite
【¡Miren! ¡La base anunció que el examen terminó! ¡De verdad alguien consiguió el hongo venenoso!】
【¡Mierda, fue Bai Xuelai! Como era de esperar de mi Lai Lai, además de hermoso, es fuerte…】
【Si dices que es hermoso, te lo acepto. ¿Pero fuerte? Por favor. Aparte de tener un poco de suerte y sacar la casa rodante el primer día, ¿qué tiene de fuerte?】
【Un Omega que llegó hasta el final dependiendo de un Alfa debería saber perfectamente cómo consiguió el hongo venenoso. Ten un poco de vergüenza y deja de presumirlo.】
【¡Mierda, miren! ¡¿Estoy viendo bien?! ¡¿Bai Xuelai está peleando con Ralph?!】
El cabello rojo ondeó como una llamarada bajo el cielo pálido.
En el comedor de la base, un Omega de figura esbelta irrumpió como una ráfaga de viento, semejante a una llamarada ardiente.
Alzó el puño cerrado y, sin contenerse en absoluto, golpeó al Alfa que estaba junto a otro Omega.
—¡Ah… Ralph! —William gritó horrorizado.
Miró al agresor y enseguida reparó en aquella llamativa cabellera color rosa rojizo.
William lo reconoció inmediatamente.
Era uno de los compañeros de equipo de su primo Elock.
—Lo siento. Elock desapareció por mi culpa. Golpéame a mí.
William rompió a llorar.
Bai Xuelai ignoró por completo al lloroso William. Su mirada permaneció clavada en Ralph.
Una marca ensangrentada apareció sobre el apuesto rostro de Ralph. El Alfa escupió al suelo un poco de sangre y miró fríamente al furioso Omega.
Sin embargo, al darse cuenta de que era compañero de Elock, la frialdad de sus ojos fue sustituida por un profundo dolor.
—Encontraré a Elock.
La voz de Ralph estaba ronca. Su rostro se veía pálido y bajo sus ojos había profundas sombras azuladas provocadas por el agotamiento.
Bai Xuelai tenía muchas ganas de darle una paliza allí mismo, pero lo más urgente era encontrar a Elock cuanto antes.
—Si le ocurre algo a Elock, no te lo perdonaré.
Después de lanzarle una feroz mirada, Bai Xuelai se dio la vuelta y salió a grandes zancadas del comedor de la base.
【¡Joder! ¿De verdad se atrevió a provocar a un Alfa de rango doble S? Bai Xuelai tiene demasiado valor, ¿no?】
【¿El punto importante no es que Bai Xuelai hizo sangrar de un golpe a un Alfa de rango doble S? ¿Dónde están los que no dejaban de decir que Bai Xuelai era un Omega de calidad inferior? Díganme, ¿un Omega de calidad inferior sería capaz de hacer sangrar a un Alfa de élite?】
【¡¿Ser capaz de enfrentarse a un Alfa de élite todavía no es suficiente para llamarlo fuerte?!】
【¿No vieron que Ralph ni siquiera se defendió?】
En la base, los alumnos de Estrella Azul se habían reunido para comentar lo que acababa de suceder.
—Aunque Ralph no se defendió, el aura de un Alfa de élite no es ninguna broma. Normalmente, ni siquiera hace falta que te mire mal; pasar a su lado ya genera una presión enorme.
—Un Alfa de rango doble S tampoco es un gatito o un perrito frágil que sangra porque alguien le dé un golpe cualquiera. Su constitución física es increíblemente resistente. ¡Si no lo hubiera visto con mis propios ojos, jamás habría creído que Bai Xuelai pudiera herir a un Alfa de élite!
—¿No decían siempre que era un Omega de calidad inferior? Con semejante desempeño es imposible…
Uno de ellos murmuró:
—¿No será… un Omega de élite?
Desde que el primer día había obtenido la casa rodante con una probabilidad de apenas una entre diez millones, Bai Xuelai se había convertido en el centro de innumerables conversaciones.
Y ahora, después de golpear a Ralph, volvía a convertirse en el centro de atención.
—No podía proteger a dos personas al mismo tiempo. Después de semibestializarse, Elock posee un caparazón de tortuga extremadamente resistente. Si se escondía dentro, estaría a salvo.
La mejilla izquierda de Ralph estaba roja e hinchada. Sus ojos parecían cubiertos por una pesada sombra gris, y su voz temblaba.
—Pensaba llevar primero a William de regreso y luego volver para sacar a Elock de allí…
—Pero no conseguiste traerlo de vuelta.
Bai Xuelai miró a Ralph con frialdad, incluso con odio.
Si las miradas pudieran matar, Ralph ya habría sido despedazado en mil pedazos.
—Abrió la puerta porque confiaba en ustedes. Pero tú lo abandonaste solo en un lugar peligroso.
Bai Xuelai no quería decir groserías, especialmente porque Yu Tingwan estaba a su lado.
Pero realmente no pudo contenerse.
Señaló al abatido Ralph y soltó varios insultos extremadamente desagradables, incluidos algunos del estilo «hijo de p…».
Aquel Alfa de élite, de origen noble, prácticamente nunca había sido insultado de frente de semejante manera.
Sin embargo, Ralph tampoco mostró enfado.
Se limitó a mantener el rostro frío mientras le decía a Bai Xuelai:
—Gracias por preocuparte por Elock. Lo conozco desde hace muchos años. Voy a encontrarlo.
Tras decir aquello, Ralph caminó directamente hacia el bosque.
Bai Xuelai volvió a sentir ganas de insultarlo.
¿Lo conocía desde hacía tantos años y aun así, cuando Elock se le confesó, había utilizado palabras tan crueles para humillarlo?
¿Lo conocía desde hacía tantos años y, cuando tuvieron que escapar, ni siquiera se había llevado a Elock con él?
—Hijo de p…
Al final volvió a insultarlo.
—Tingwan, ¿tienes alguna manera de encontrar a Elock?
Después de conocer por Ralph lo que había sucedido en aquel momento, Bai Xuelai acudió inmediatamente a Yu Tingwan en busca de ayuda.
La base llevaba tres días enteros enviando personas y máquinas a buscar por el bosque.
No podían comunicarse con Elock.
Tampoco habían encontrado rastro alguno de él.
Al parecer, Ralph entraba solo al bosque todos los días para buscarlo, pero tampoco había servido de nada.
Elock seguía sin regresar.
Los peligros del bosque eran mucho más aterradores de lo que Bai Xuelai había imaginado.
Había enredaderas capaces de atrapar a las personas, extrañas flores con efectos alucinógenos que hacían que la gente perdiera la razón y comenzara a pelear e incluso hombres árbol que podían empezar a caminar repentinamente.
Sin embargo, mientras Bai Xuelai había estado en el bosque, no se había encontrado con ninguna de esas cosas.
No cabía duda.
Tanto los alumnos que originalmente habían planeado arrebatarles la casa rodante durante la noche como las peligrosas plantas que habitaban aquel bosque habían sido eliminados en secreto por cierto Alfa antes de que Bai Xuelai pudiera siquiera darse cuenta de su existencia.
—Si hubiera aves aquí, o al menos viento, podría encontrar rápidamente el rastro de Elock a través de las aves o del sonido del viento —explicó Yu Tingwan.
Pero aquel extraño bosque no tenía viento.
Tampoco había pequeñas aves que hicieran del bosque su hogar.
—Entonces, el hongo venenoso…
Bai Xuelai se quedó paralizado por un instante.
—Yo solo sabía dónde se encontraba el hongo venenoso —explicó Yu Tingwan—. Las plantas del bosque temen mi poder mental, así que no aparecen por iniciativa propia. Pero aunque lográramos atrapar alguna, tampoco tenemos forma de comunicarnos con ellas.
Las hermosas cejas de Bai Xuelai se fruncieron.
Miró hacia el bosque envuelto por la fina lluvia al otro lado de la habitación y, de repente, recordó algo que Yu Tingwan le había dicho anteriormente.
Allí no había ríos.
Pero sí había agua de lluvia.