Transmigré como un falso inocente y terminé siendo el favorito de todos - Capítulo 92

  1. Home
  2. All novels
  3. Transmigré como un falso inocente y terminé siendo el favorito de todos
  4. Capítulo 92 - No me importa acelerar un poco las cosas
Prev
Next
Novel Info

—Hermano Yan, no te preocupes por ahora. Te ayudaré a averiguar dónde está tu hermano.

Jian Ye sabía muy bien lo turbias que podían llegar a ser las aguas de la industria del entretenimiento.

Situaciones como la del primo de Zheng Yan seguramente eran bastante comunes en Yutai Entretenimiento. Después de todo, los capitalistas jamás sentirían compasión por los trabajadores de la base a los que explotaban.

Según las conjeturas de Jian Ye, lo más probable era que Yutai Entretenimiento atrajera a chicos jóvenes ofreciéndoles excelentes beneficios para que entraran en la empresa y, una vez dentro, les hiciera firmar contratos abusivos cuyas cláusulas una persona común difícilmente detectaría.

Zheng Yan no le dio demasiadas vueltas al asunto. Supuso que Jian Ye aprovecharía los contactos que tenía como joven señor de la familia Jian para investigar, así que le dio las gracias sinceramente.

—No tienes que agradecerme, hermano Yan. ¿Tienes alguna foto de tu hermano? —preguntó Jian Ye.

—Sí. Espera un momento.

Zheng Yan le envió una fotografía y también algunos datos básicos.

Jian Ye miró la pantalla de su teléfono.

Zheng Xiaoxia… 18 años… 178 cm de altura…

El muchacho de la fotografía tenía facciones bastante delicadas. Y, a decir verdad, su temperamento se parecía un poco al de Zheng Yan: ambos daban una impresión refinada y algo frágil.

Si hubiera sido cualquier otra persona, probablemente Jian Ye no se habría entrometido.

Pero aquel chico era el hermano de su buen compañero de dormitorio, así que tenía que ayudarlo.

Al recordar la tarjeta de presentación que había tirado antes de subir, Jian Ye murmuró para sus adentros:

La tiré demasiado pronto.

【Jian Ye: Segundo Sistema, ¿memorizaste el número de teléfono?】

【Sistema 748: Sí, anfitrión. El número ya ha sido introducido en su mente y puede consultarlo cuando quiera.】

【Jian Ye: ¡Carajo! Esa habilidad tuya sí que es útil.】

Después de terminar sus clases de la mañana, Jian Ye llamó al número. Tal como había supuesto, no se trataba en absoluto del número privado de Huang Zongqiang.

Un viejo zorro como ese jamás permitiría que su número personal quedara expuesto al público.

La persona que respondió hablaba de manera bastante formal. Jian Ye supuso que debía de ser otro de los secretarios del viejo.

Por teléfono, Jian Ye dijo que ya lo había pensado bien y estaba dispuesto a firmar con Yutai Entretenimiento, pero quería visitar primero las instalaciones de la empresa.

La persona al otro lado de la línea dijo:

—Espere un momento.

Parecía que había alguien a su lado escuchando la conversación.

No pasaron ni unos segundos antes de que respondiera:

—Está bien.

Jian Ye no quería perder tiempo, así que fue directo al grano.

—Quiero ir esta misma tarde.

La otra persona aceptó.

—De acuerdo. Cuando llegue, la persona que le entregó hoy la tarjeta se encargará personalmente de mostrarle la empresa.

Jian Ye lo pensó.

¿Se refería al secretario de apellido Lu?

Tsk.

El trato que le daban sí que era distinguido.

¿Hacer que el secretario de un presidente lo acompañara personalmente a recorrer la empresa? ¿Acaso no le estaba quitando el trabajo a un agente o a su asistente?

Cuando la comadreja visita a la gallina, nunca lleva buenas intenciones.

Jian Ye jamás había creído que las cosas buenas cayeran del cielo sin motivo.

Si aquel presidente Huang realmente lo valoraba tanto porque apreciaba su talento, Jian Ye naturalmente le mostraría respeto. Sin embargo, a juzgar por sus experiencias anteriores, esa posibilidad era prácticamente inexistente.

El simple hecho de que alguien como Su Junyang pudiera prosperar de aquella manera bastaba para demostrar que Yutai Entretenimiento no podía estar completamente limpia.

Después de almorzar, Jian Ye se dirigió directamente a su destino.

La empresa se encontraba dentro de un edificio de oficinas situado junto a una calle con poco tránsito. Su ubicación ni siquiera podía compararse con la de las empresas de la familia Yi.

Apenas Jian Ye cruzó las puertas de la compañía, el secretario Lu ya estaba allí esperándolo.

Además, llevaba escrita en el rostro una expresión que prácticamente decía: «Sabía que vendrías».

Jian Ye tampoco tenía ganas de perder tiempo hablando con él. Lo importante era ocuparse del asunto que lo había llevado hasta allí.

—¿En qué piso están los aprendices después de firmar con ustedes? —preguntó directamente.

—¿Quieres ser aprendiz? Con tus condiciones, te convendría mucho más desarrollarte como actor.

El secretario Lu no respondió directamente a su pregunta.

Jian Ye mantuvo una sonrisa en el rostro. Ya había supuesto que no obtendría la respuesta tan fácilmente, así que decidió tomar un camino indirecto.

—Naturalmente me gusta la actuación, pero tampoco me niego a probar otras cosas. También sé cantar y bailar. Ya que el presidente Huang me buscó personalmente, seguramente sabe que estudio danza, ¿verdad? Comparado con actuar, quizá se me dé todavía mejor cantar y bailar.

—Eh… bueno… La empresa cuenta con un equipo profesional que evaluará tus capacidades y diseñará la trayectoria de desarrollo más adecuada para ti.

El secretario Lu comenzó a darle respuestas evasivas.

Jian Ye fingió curiosidad mientras miraba a su alrededor.

La mayor parte de aquel piso estaba ocupada por oficinas, por lo que probablemente allí se encontraban algunos departamentos de relaciones públicas o administración.

—¿Dónde están las salas de baile? Es la primera vez que vengo a una empresa de este tipo y me gustaría ver cómo entrenan los artistas de una gran compañía.

Jian Ye miró al secretario Lu con aquellos ojos sinceros y llenos de expectación, dejándolo sin posibilidad de evadir la petición.

Ya que había llegado al punto de pedírselo así, tampoco podía negarse.

Antes de venir, el presidente Huang le había advertido que había ciertas escenas que, por el momento, no debía permitir que Jian Ye viera. Temía que el muchacho saliera huyendo.

En cuanto a qué clase de escenas eran, el secretario Lu, que llevaba muchos años trabajando en aquella empresa, naturalmente lo sabía perfectamente.

Con algunos artistas recién contratados que se negaban a obedecer, la empresa adoptaba un régimen de entrenamiento infernal. Y cuando la disciplina se volvía un poco más intensa, era inevitable que sufrieran algunos golpes y heridas.

El secretario Lu pensó que, a esa hora, el verdadero entrenamiento probablemente todavía no habría comenzado.

Llevar a Jian Ye a echar un vistazo rápido no debería causar ningún problema.

Jian Ye siguió al hombre durante bastante tiempo y terminó dándose cuenta de que parecían haber entrado en otro edificio.

¿Qué?

¿Incluso las salas de entrenamiento tenían que estar separadas?

Algunas de sus sospechas comenzaban a confirmarse poco a poco…

Cuanto más se adentraban, menos personas se veían.

A través de las puertas de cristal, Jian Ye vio que en algunas salas de baile ya estaban ensayando coreografías, mientras que en otras seguían practicando ejercicios básicos.

Los profesores gritaban los tiempos a todo pulmón. Todos los presentes entrenaban con la cabeza gacha y nadie deambulaba ociosamente por los pasillos.

—La intensidad del entrenamiento parece bastante alta —comentó Jian Ye.

El secretario Lu asintió.

—Naturalmente. Nuestra empresa pretende formar ídolos de alta calidad. Los recién llegados no pueden permitirse no esforzarse. Hay que azotarlos bien para que progresen.

—¿Azotarlos? —Jian Ye captó inmediatamente aquella palabra y ladeó la cabeza.

Una expresión de pánico cruzó fugazmente el rostro del secretario Lu, pero enseguida recuperó la compostura.

—Quise decir… presionarlos. Sí, alentarlos debidamente para que no se rindan…

—Oh.

Jian Ye fingió mirar despreocupadamente de un lado a otro, pero, en realidad, cada vistazo que daba estaba dedicado a buscar cuidadosamente una figura en particular.

Finalmente, cuando llegaron a la última sala de entrenamiento de la visita, divisó en una esquina a un joven que se secaba el sudor en silencio.

Su figura se parecía muchísimo a la del hermano de Zheng Yan.

Sin embargo, comparado con la fotografía, parecía mucho más agotado y demacrado. Incluso podían distinguirse vagamente algunas heridas en sus brazos.

—Ya terminé de ver todo. Vamos a otro piso.

Jian Ye fingió haber perdido el interés y no volvió a mirar hacia el interior.

El secretario Lu también dejó escapar un suspiro de alivio y lo condujo alegremente fuera de allí.

Lo que no sabía era que, después de que Jian Ye se marchara, los muchachos de la última sala de baile comenzaron a ser golpeados uno tras otro por el profesor con una vara de bambú.

—¡Su condición física básica es pésima! ¡Todos arriba! ¡Sigan estirando las piernas! ¡Nadie descansará hasta que logren flexibilizar el cuerpo!

Zheng Xiaoxia tenía los huesos rígidos por naturaleza.

El día anterior ya había pasado toda la jornada soportando dolorosos ejercicios de estiramiento y aun así no había logrado bajar lo suficiente. Hoy tendría que seguir soportando el mismo sufrimiento.

Al principio había creído que aquel entrenamiento infernal solo tenía como objetivo hacerlos progresar más rápido.

Después de todo, convertirse en artista requería soportar muchas dificultades.

Él también estaba dispuesto a esforzarse. Incluso había obedecido al profesor y entregado dócilmente su teléfono.

Hasta que vio con sus propios ojos cómo los profesores golpeaban a los chicos que no entrenaban correctamente.

Algunos que se rebelaban e intentaban marcharse incluso eran recibidos con bastones eléctricos.

Zheng Xiaoxia había llegado a la gran ciudad desde un pequeño distrito. ¿Cuándo había vivido algo semejante?

Se asustó de inmediato.

Comenzó a arrepentirse un poco de no haber escuchado a sus padres ni al hermano Zheng Yan y de haber firmado por su cuenta un contrato con aquella empresa.

Ese arrepentimiento aumentó gradualmente conforme su cuerpo se agotaba cada vez más, hasta alcanzar su punto máximo.

Hacía poco había visto pasar frente a la puerta a un muchacho muy atractivo acompañado por alguien de la empresa, y suspiró interiormente por él.

Seguramente también era otro recién llegado al que habían engañado.

Dentro de poco acabaría sufriendo junto con ellos.

Zheng Xiaoxia apenas podía protegerse a sí mismo y, además, era bastante tímido. De lo contrario, sin duda habría buscado la manera de advertirle en secreto a aquel muchacho que abandonara la empresa cuanto antes.

Jian Ye desconocía los pensamientos de Zheng Xiaoxia, pero ya había descubierto parte de los secretos ocultos de aquella compañía.

【Jian Ye: Segundo Sistema, ¿la tarjeta de vigilancia que canjeé puede grabar video?】

【Sistema 748: No, anfitrión. Si desea añadir esa función, tendrá que canjearla con Monedas de Té Verde.】

【Jian Ye: ¡Compra, compra, compra! ¡Este joven señor ahora tiene dinero!】

Desde que había alcanzado la tercera fase, la tienda del sistema también había subido de nivel. Finalmente, los productos agotados podían reponerse a tiempo.

Como las tarjetas de vigilancia tenían un límite de tiempo, Jian Ye canjeó diez para poder utilizarlas oportunamente en momentos cruciales.

Acababa de ver personalmente a Zheng Xiaoxia. Una vez que había visto al objetivo en persona, solo necesitaba imaginar su apariencia en su mente y pronunciar su nombre para comenzar a vigilarlo.

Y, efectivamente, apenas abandonó aquel piso, la situación en el interior cambió.

Jian Ye utilizó una tarjeta de vigilancia para registrar las violentas escenas en las que golpeaban a algunos de los muchachos.

¿Qué mierda diferenciaba aquello de una organización de estafadores?

¡A la menor desobediencia recurrían a la violencia para someterlos!

¡Simplemente no trataban a sus artistas como seres humanos!

Había muchos otros chicos como Zheng Xiaoxia que habían sido engañados inocentemente para convertirse en aprendices.

Jian Ye ya no podía seguir ignorándolo.

Una frialdad fugaz atravesó sus ojos, aunque en sus labios seguía colgada una sonrisa inocente.

—Secretario Lu, gracias por mostrarme hoy la empresa. Estoy bastante satisfecho con su compañía. Por cierto, ¿el presidente Huang tendrá tiempo libre? Me gustaría agradecerle personalmente.

El secretario Lu se alegró por dentro.

¿Este jovencito entendía tan rápido cómo funcionaban las cosas?

Precisamente estaba preocupado por cómo convencer a Jian Ye de ir al reservado del restaurante privado que el presidente Huang ya había reservado, ¡y ahora el muchacho se estaba ofreciendo por iniciativa propia!

—De acuerdo. Me comunicaré con el presidente Huang. Espera un momento.

Cuando el secretario Lu se dio la vuelta, una sonrisa fría apareció en los labios de Jian Ye.

Qué asco de gente.

¿Para qué demonios seguían fingiendo?

¡Ese presidente Huang nunca había querido realmente contratarlo!

Lo que de verdad quería era acostarse con él.

¡Viejo pervertido! ¿Para qué fingir que era un mecenas capaz de reconocer el talento y montar todo aquel espectáculo?

Ahora mismo, Jian Ye solo quería acabar de una vez con aquella empresa podrida en la que todos estaban confabulados.

Ya que la otra parte se había tomado tantas molestias para darle vueltas al asunto, a él no le importaba acelerar un poco las cosas.

Acababa de canjear con el sistema otra cámara oculta y un botón con grabadora.

Antes de enfrentarse al monstruo, había que equiparse por completo.

Solo así estaría preparado para cualquier eventualidad.

Poco después, el secretario Lu regresó.

—El presidente Huang dijo que puede cenar contigo. Como todavía es temprano, ¿qué te parece si primero firmamos el contrato?

Jian Ye negó con la cabeza.

—No hay prisa. Todavía no le he contado a mi familia que quiero firmar con ustedes. En casa son muy estrictos conmigo, no tengo elección. Hoy regresaré para informarles y mañana podremos hablar del contrato.

El secretario Lu pensó para sus adentros:

El problema es si esta noche podrás regresar a casa.

Había seguido al presidente Huang durante muchos años y conocía toda clase de métodos que este utilizaba para conseguir a muchachos jóvenes.

A algunos los atraía con beneficios.

A otros los amenazaba.

También estaban aquellos que, por conseguir recursos, se arrojaban voluntariamente a sus brazos.

Y con otros simplemente recurría a la fuerza.

En cualquier caso, nunca había fracasado.

Una vez sentado a aquella mesa, era imposible marcharse completamente indemne.

Después de presenciar durante tantos años aquellas reglas ocultas de la industria, el secretario Lu hacía mucho que había aprendido a permanecer impasible ante ellas.

No sentía ni la más mínima lástima ni pena por Jian Ye.

Después de todo, si Jian Ye terminaba con el presidente Huang, los beneficios que obtendría en el futuro serían mucho mayores.

Comparado con eso, cualquier agravio que sufriera ahora no valdría la pena mencionarlo.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first