Transmigré como un falso inocente y terminé siendo el favorito de todos - Capítulo 82

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  4. Capítulo 82 - ¿Dónde está su Joven Maestro?
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Jian Ye no podía escuchar el bullicio del exterior.

Después de pedirle al sistema que activara el interruptor del panel eléctrico, la cámara frigorífica comenzó a liberar aire frío y, de paso, una de las luces del interior se encendió.

Por fin dejó de estar completamente a oscuras.

Jian Ye había salido de la habitación sin ponerse abrigo. En ese momento solo llevaba una camisa y poco a poco comenzó a percibir el descenso de la temperatura.

Sin embargo, gracias al «calentador invisible» que había canjeado, no sentía frío.

Aquel objeto era bastante interesante.

Podía ajustar la percepción térmica del cuerpo según la temperatura exterior y, además, mantenía estable la temperatura interna del organismo.

Dentro de una cámara frigorífica, Jian Ye solo sentía algo parecido al frescor de entrar a una habitación con aire acondicionado en pleno verano.

No solo no tenía frío, sino que hasta se sentía cómodo.

Era como si alrededor de su cuerpo existiera una fina capa protectora que impedía que el aire helado penetrara en su interior y solo permitiera que la sensación fría permaneciera en la superficie.

【Sistema 748: Anfitrión, ¿cuándo cree que se darán cuenta de que desapareció?】

【Jian Ye: Mi primo no podrá mantener la boca cerrada. Seguro que terminará contándoselo a alguien. No existen paredes que no dejen pasar el viento. Yo diría que, en menos de una hora, alguien vendrá hasta aquí.】

【Sistema 748: ¿El anfitrión ya está preparando sus emociones?】

【Jian Ye: No hay prisa. Cuando llegue alguien, puedo entrar en personaje en un segundo. No te voy a mentir, esta situación es casi idéntica a una escena de una serie en la que actué en mi mundo anterior. Para captar bien al personaje, practicaba todas las noches al volver a casa. Ahora ya lo domino a la perfección.】

Jian Ye caminó tranquilamente por el almacén.

En una caja de cartón vieja encontró una cuerda utilizada para sujetar mercancías.

Se la mostró alegremente al sistema.

【Jian Ye: Mira. Un accesorio listo para usar. Ni siquiera necesito comprarlo en la tienda.】

【Sistema 748: ¿El anfitrión quiere envolverse a sí mismo como un zongzi?】

【Jian Ye: Eh… tampoco hace falta exagerar tanto. Con atarme las manos y los pies bastará. Ah, cierto, todavía necesito la ayuda de mi querido Segundo Sistema.】

Jian Ye se ató primero los tobillos.

Después llevó ambas manos detrás de la espalda y pasó la cuerda flojamente varias veces alrededor de sus muñecas.

【Jian Ye: Listo. Ayúdame a apretarla y haz un nudo bien firme.】

【Sistema 748: Siii~】

El sistema obedeció dócilmente.

La cuerda comenzó a moverse lentamente, se enredó sobre sí misma y finalmente quedó anudada.

Jian Ye forcejeó un poco.

Mm.

No podía soltarse en absoluto.

Perfecto.

Ahora solo quedaba cerrar los ojos y dormir.

Y siendo sinceros, aquella «habitación con aire acondicionado» era bastante cómoda.

Ni frío ni calor.

Perfecta.

Estaban en pleno verano. Si de verdad lo hubieran encerrado allí sin activar la refrigeración, seguramente habría terminado empapado en sudor.

Aunque la cámara estuviera abandonada, una vez encendido el sistema de refrigeración, la temperatura descendía muy rápido.

En menos de diez minutos ya había bajado a cinco grados y todavía seguía descendiendo.

……

El banquete de cumpleaños estaba programado para las ocho de la noche.

Alrededor de las siete y media llegó la familia Yi.

Las familias adineradas presentes vieron con sus propios ojos a Yi Xiangcheng acompañado de su esposa Yu Xinran y de sus dos hijos.

Pero…

¿Por qué seguía sin aparecer el tercer joven maestro de la familia Yi?

Aquello parecía confirmar todavía más las especulaciones de todos.

Seguramente el Joven Maestro Jian no era apreciado por el tercer joven maestro Yi.

Si ni siquiera asistía al cumpleaños de su propia pareja, debía detestarlo hasta un extremo considerable.

Probablemente el resto de la familia Yi solo había acudido por cortesía, debido a la invitación de los Jian.

Yi Xiangcheng y Yu Xinran se encontraron con el abuelo Jian en el patio y ambas partes comenzaron a saludarse cordialmente.

Yu Xinran preguntó:

—¿Por qué no veo a Xiao Ye?

El abuelo Jian respondió sonriendo:

—No lo hice bajar todavía. Supongo que al chico no le gustan demasiado estas ocasiones. Antes incluso se negaba a que le organizara una fiesta de cumpleaños. Así que lo dejé descansar arriba y, cuando falte poco para empezar, mandaré a alguien a llamarlo.

Mientras su esposa conversaba con el anciano, Yi Xiangcheng frunció el ceño y le preguntó en voz baja a su hijo mayor:

—¿Llamaste a tu hermano? ¿Por qué todavía no llega? Esto es demasiado impropio.

Yi Sizhe asintió.

—Acabo de llamarlo. Dijo que ya viene de camino.

El segundo hermano, Yi Siyuan, se acercó al oído de su padre y dijo en voz baja:

—Parece que está preparando una sorpresa de cumpleaños para Xiao Ye. No lo apresures. Seguro que llegará a tiempo.

Yi Xiangcheng naturalmente sabía lo de la sorpresa.

Sin embargo, todas las demás familias importantes ya habían llegado.

Si la pareja del protagonista de la fiesta no aparecía, inevitablemente surgirían rumores.

Al escuchar que Yi Siyu ya estaba de camino, no dijo nada más.

A las siete cincuenta, Yi Siyu finalmente llegó.

Tenía una fina capa de sudor en la frente, evidentemente por haber venido con mucha prisa.

No había podido evitarlo.

El «pequeño regalo» que estaba preparando había resultado demasiado travieso.

No quería dormir tranquilamente y hasta había hecho sus necesidades encima de él.

El traje formal que Yi Siyu tenía preparado para salir también quedó inutilizable por culpa de aquel pequeño.

Con el cuerpo lleno de pelo y oliendo fatal, Yi Siyu tuvo que ducharse de nuevo.

Y justo cuando por fin estaba a punto de salir, el «pequeño regalo» se metió entre los huecos de una pared decorativa de la casa y terminó con la cabeza atorada, lloriqueando sin parar.

Yi Siyu se puso terriblemente nervioso.

Llamó al asistente Xu para que fuera a ayudarlo.

No se atrevía a tirar del cachorro directamente porque temía lastimarlo, así que tuvieron que desmontar parte de la decoración para sacarlo.

Esta vez, el pequeño pareció comprender que había hecho algo mal.

Se volvió bastante obediente y permaneció tranquilamente en la camita que Yi Siyu le había preparado, sin volver a moverse.

Yi Siyu miró la hora.

Ya no podía retrasarse más.

Todavía quedaban cosas por resolver allí, pero él tenía que salir.

El asistente Xu le dijo que se encargaría de todo y que no se preocupara.

Solo entonces Yi Siyu pudo marcharse tranquilo.

Además, sabía que Jian Ye seguramente estaría de mal humor.

Ahora era mucho mejor detectando los cambios de ánimo de su esposa.

Aunque Jian Ye no había dicho nada extraño por teléfono, Yi Siyu había podido percibir claramente cierta tristeza en su voz.

Por eso condujo a toda velocidad, intentando llegar cuanto antes a la residencia Jian.

Se arregló un poco el cabello que el viento había desordenado y recuperó de inmediato su habitual aspecto elegante e imponente de presidente.

Cuando entró por la puerta principal de la residencia Jian, muchas personas lo miraron con sorpresa.

Yi Siyu ignoró aquellas miradas y caminó directamente hasta el abuelo Jian.

—Abuelo, buenas noches. Llegué tarde. Le pido disculpas.

El abuelo Jian agitó la mano.

—No pasa nada, no pasa nada. Yeye me dijo que estabas ocupado y que llegarías un poco tarde. Al final incluso llegaste antes de que empezara. Siyu, considera esta casa como la tuya. No seas tan formal.

—Sí, abuelo.

Yi Siyu asintió.

—Sube a buscar a Yeye. De paso dile que ya puede bajar. Falta muy poco para que empecemos y pronto podremos cortar el pastel.

El abuelo Jian estaba especialmente feliz ese día.

Sonreía prácticamente a todo el mundo.

Después de saludar a los mayores, Yi Siyu subió a buscar a Jian Ye.

Sin embargo, la habitación estaba vacía.

Lo llamó por teléfono.

Para su sorpresa, el tono comenzó a sonar dentro de la misma habitación.

¿Jian Ye no se había llevado el celular?

¿Había salido un momento a caminar?

Yi Siyu se sentó un rato en la habitación para esperarlo.

Pero al ver que se acercaba la hora, una extraña sensación de inquietud apareció en su pecho.

Frunció el ceño y preguntó al sirviente que estaba afuera:

—¿Dónde está su Joven Maestro?

El sirviente se quedó extremadamente sorprendido.

—¿El Joven Maestro no ha estado todo este tiempo en la habitación?

El corazón de Yi Siyu dio un vuelco.

Se levantó inmediatamente y salió mientras decía:

—¡Ve a avisarle ahora mismo a tu señor! ¿Qué haces ahí parado?

El sirviente palideció por el susto.

Al ver la expresión gélida de Yi Siyu, comprendió que algo no estaba bien y asintió repetidamente.

—S-sí, Joven Maestro Yi.

Mientras bajaba las escaleras, Yi Siyu sacó el teléfono y abrió de inmediato la función de localización.

Había instalado un dispositivo de rastreo en el reloj de Jian Ye precisamente para evitar que volviera a ocurrir algo parecido a aquella desaparición anterior.

Calma.

Tenía que mantener la calma.

Quizá Jian Ye estaba perfectamente bien.

No podía perder la cabeza antes de saber qué había ocurrido.

Aquella era la antigua residencia de la familia Jian.

¿Quién se atrevería a hacerle algo allí?

A menos que…

Fuera alguien de la propia familia Jian.

Pronto apareció en la pantalla la ubicación del reloj.

Por suerte, seguía dentro de la residencia Jian.

Sin embargo, el punto estaba bastante lejos del patio donde se celebraba el banquete, en una zona apartada.

La arquitectura de la residencia Jian era de estilo tradicional chino, semejante a las antiguas mansiones de funcionarios y familias nobles.

Al abuelo Jian le encantaban las flores y las plantas, por lo que la propiedad estaba llena de jardines y corredores.

El punto donde se encontraba Jian Ye estaba en la parte trasera de los edificios, cerca de la zona de cocinas y servicios.

Mientras se dirigía allí, Yi Siyu llamó a su hermano mayor y a los demás, informándoles de la ubicación.

Cuando estaba a punto de llegar al punto señalado, distinguió dos figuras forcejeando entre sí.

—¡¿Quién está ahí?! —espetó fríamente.

Los dos se sobresaltaron y giraron la cabeza por reflejo.

Vieron a un hombre de porte extraordinario caminando rápidamente hacia ellos.

—T-tú, ¿quién eres? ¡Esta es la zona privada de la residencia Jian, no puedes venir hasta aquí!

La noche ya estaba oscura y Jian Song no alcanzó a verle bien el rostro, así que señaló arrogantemente a Yi Siyu.

Jian Shishi, en cambio, reconoció de inmediato al tercer joven maestro de la familia Yi.

El esposo por alianza matrimonial de aquel primo inútil suyo.

Fue como si hubiera encontrado un salvavidas.

—¡Joven Maestro Yi! ¡Jian Ye está encerrado en ese almacén! Este idiota me estaba impidiendo ir a sacarlo. ¡Date prisa y sácalo!

—¡Jian Shishi, estás loca! ¡¿Cómo te atreves a contárselo?! ¡Tú… tú…!

Jian Song la miró con los ojos muy abiertos, conmocionado y furioso.

Después de tanto esfuerzo para que su plan funcionara, aquella mujer lo había arruinado todo.

Jian Shishi también había juzgado mal la relación entre Yi Siyu y Jian Ye.

Creía que el tercer joven maestro Yi no quería a Jian Ye y que, si había ido a buscarlo, era por la misma razón que ella: proteger el prestigio de sus respectivas familias.

Jian Song era demasiado estúpido para entender algo así.

Por eso no le había quedado más remedio que pedir ayuda a Yi Siyu.

Al escuchar sus palabras, Yi Siyu comprendió inmediatamente lo ocurrido.

Desde hacía tiempo había oído que la familia Jian era un nido de serpientes y ratas, plagado de luchas internas.

Ese día por fin estaba viendo con sus propios ojos hasta qué punto llegaban.

Para impedir que su propio hermano menor asistiera a su cumpleaños, aquellos primos habían ideado una artimaña tan miserable.

¿Qué tan podridos tenían que estar por dentro?

Su tesoro ni siquiera los había provocado.

Y aun así tenía que sufrir por culpa de esa gente.

Yi Siyu corrió hasta la puerta del almacén y trató de girar la manija.

No se movió.

Se volvió hacia Jian Song con una expresión helada.

—¡La llave!

—¿Q-qué llave? ¡La llave no está conmigo!

Jian Song recordó entonces que la llave la tenía el hombre que había fingido ser sirviente.

Probablemente habían cerrado con llave para evitar que alguien abriera accidentalmente la puerta.

Yi Siyu apretó los puños con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos.

Estaba a punto de avanzar para obligarlo a hablar cuando, de pronto, vio el panel eléctrico que funcionaba al lado.

¿El interruptor estaba encendido?

Sus ojos se abrieron con furia.

Aquello no era un almacén común.

Era una cámara frigorífica.

Si el interruptor estaba encendido, significaba que el sistema de refrigeración estaba funcionando en el interior.

Toda la ira contenida en el pecho de Yi Siyu explotó de golpe.

Sin decir una sola palabra, levantó la pierna y pateó a Jian Song.

—¡Aaah!

La patada fue tremendamente fuerte.

Jian Song salió despedido varios metros y quedó tirado en el suelo, incapaz de levantarse durante un buen rato.

Sentía como si le hubieran roto las costillas.

Rodaba por el suelo gimiendo de dolor, incapaz de formar una frase completa.

Jian Shishi se quedó completamente paralizada.

Hasta le temblaban los labios.

—J-joven Maestro Yi… ¿qué… qué estás haciendo?

Yi Siyu ni siquiera la miró.

Clavó una mirada feroz en Jian Song, que seguía gimiendo en el suelo.

—Entrega la llave ahora mismo. Si le ocurre algo dentro, haré que lo pagues con tu vida.

Jian Shishi todavía no comprendía del todo la situación y trató de explicarse:

—Joven Maestro Yi, no se altere. Jian Ye solo está encerrado dentro de una habitación. ¿Qué podría pasarle?

Yi Siyu no respondió.

Corrió directamente hacia el panel y apagó el sistema de refrigeración.

Después de hacerlo, volvió la cabeza.

Su mirada era tan aterradora como la de un demonio surgido del infierno.

—¿Para qué fingen? Encendieron la cámara frigorífica y encerraron a su propio primo dentro de una habitación a baja temperatura. ¿Querían matarlo, verdad?

—¡N-no fui yo! ¡Yo no participé!

La mente de Jian Shishi quedó completamente en blanco, como si acabara de recibir un golpe en la cabeza.

Abrió mucho los ojos y miró a Jian Song, que todavía no conseguía levantarse.

—¡Estás loco! ¡De verdad te volviste loco! ¡Dale la llave ahora mismo!

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