Transmigré como un falso inocente y terminé siendo el favorito de todos - Capítulo 41
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- Capítulo 41 - Efectivamente, era dulce
El grito de Jian Ye quedó atascado en su garganta. Hizo un gran esfuerzo por contenerlo antes de que pudiera salir.
Su corazón todavía latía desbocado.
—¿Por qué me seguiste hasta aquí?
El hombre no respondió. Su respiración era algo pesada y, por cómo sonaba, parecía haber venido corriendo.
¿Había ocurrido algo tan urgente? ¿O tenía algo que decirle que no podía esperar hasta que salieran?
Jian Ye inclinó la cabeza, desconcertado.
¡Pum!
De repente, la mano derecha del hombre pasó rozando con fuerza junto a su oreja y se apoyó contra el tabique de madera detrás de él.
Jian Ye quedó atrapado inocentemente entre la pared y el hombre, sin atreverse siquiera a moverse.
¿Qué clase de kabedon de presidente dominante era este?
¡Una escena así debería aparecer en un drama romántico!
El Yi Siyu de hoy le daba un poco de miedo y Jian Ye no se atrevía a mirarlo directamente a los ojos.
El hombre era casi una cabeza más alto que él, así que, debido a la diferencia de estatura, Jian Ye solo podía alzar el rostro para mirarlo.
La manera en que Yi Siyu lo observaba desde arriba hacía que su presencia resultara todavía más opresiva.
Jian Ye consiguió exprimir unas palabras con dificultad:
—Hermano Siyu, tú… ¿qué quieres hacer?
—Si tienes algo que decirme, podemos hablar afuera. Ahora tengo que cambiarme. ¿Puedes esperarme fuera?
El hombre no se movió.
—Si sigues así… no puedo cambiarme.
El hombre continuó mirándolo fijamente.
—Estás… estás demasiado cerca. Hace… hace un poco de calor.
Jian Ye no sabía por qué había empezado a tartamudear.
El ambiente se volvía cada vez más ambiguo y su cabeza zumbaba.
Sin embargo, desde la perspectiva de Yi Siyu, la situación era completamente distinta.
Ni siquiera estaba escuchando lo que decía Jian Ye.
Su pecho ya ardía desde que había corrido hasta allí.
En ese momento, lo único que veía era la boca del joven, que no dejaba de hablar. Sus labios rojos se abrían y cerraban y, cada vez que hablaba, un tenue aroma llegaba hasta él.
No sabía de dónde provenía.
Él mismo había elegido el gel de baño, el champú e incluso el detergente que usaban en casa. Estaba completamente seguro de que aquel aroma no procedía de ninguno de esos productos químicos.
Entonces solo quedaba una posibilidad.
Era el aroma natural del cuerpo del joven.
Ante ese pensamiento, la garganta de Yi Siyu comenzó a secarse y su respiración se hizo todavía más pesada.
La ropa de gasa roja de estilo exótico que Jian Ye llevaba hoy ya era particularmente seductora. Combinada con aquella fragancia fresca, hacía que pareciera una tentadora granada roja.
Una que provocaba el impulso de arrancarle la cáscara cuanto antes y devorar la pulpa de su interior.
Jian Ye creyó que Yi Siyu todavía estaba molesto porque aquellas personas habían intentado acercarse a él, así que decidió portarse bien y explicarse por iniciativa propia.
—Esas personas de antes… en realidad, apenas las conozco. Solo… solo les gustó mi actuación. Fue simplemente cosa de fans. Como mucho, me pidieron un autógrafo. Hermano Siyu, no lo malinterpretes.
Sin embargo, habría sido mejor que no mencionara el asunto.
En cuanto lo hizo, el fuego de Yi Siyu volvió a encenderse.
—¿También les diste un autógrafo?
El tono del hombre se enfrió ligeramente.
Jian Ye se apresuró a explicar:
—Solo le firmé a una persona, no a todos. Dijo que era para un amigo suyo. En aquella situación, de verdad no podía negarme a…
—¡Mmm!
Una sombra cayó sobre él.
Jian Ye solo sintió que, en un instante, algo atrapaba sus labios con fuerza.
El hombre mordisqueó y rozó aquella suavidad con intensidad. Muy pronto, los labios de Jian Ye empezaron a entumecerse e incluso a doler ligeramente.
—Cierra los ojos.
Yi Siyu se apartó apenas un segundo para decir esas palabras antes de volver a cubrir sus labios.
Jian Ye tampoco sabía por qué le obedecía tanto.
Fue casi un reflejo.
Cerró los ojos y sus pestañas temblaron inquietas sobre los párpados.
Al perder la vista, sus demás sentidos parecieron amplificarse.
El aroma frío del hombre se mezcló con la fragancia que emanaba de su propio cuerpo.
Por alguna razón, Jian Ye lo encontró sumamente agradable.
Tan agradable que parecía que hasta sus poros se abrían. Todo su cuerpo estaba caliente y recorrían su piel intensos escalofríos.
Era su primer beso en dos vidas.
De no haber sido por aquel beso, jamás habría sabido que su cuerpo podía ser tan sensible.
Entonces recordó la sonrisa maliciosa que el sistema había mostrado antes y lo comprendió de golpe.
¡Esto definitivamente tenía que ver con la recompensa!
¡El sistema había modificado su cuerpo!
Al notar que el chico frente a él estaba distraído, Yi Siyu volvió a morderle el labio inferior.
Jian Ye soltó un pequeño gemido de dolor y abrió la boca involuntariamente.
Inmediatamente, su lengua quedó atrapada por una fuerza dominante.
El ataque fue feroz, conquistándolo sin darle oportunidad alguna de resistirse. Muy pronto, Jian Ye se rindió por completo y terminó siguiendo el ritmo impuesto por el otro.
Antes, Jian Ye nunca había entendido por qué las parejas podían ponerse tan empalagosas por un simple beso.
¿No era solamente frotar una boca contra otra?
¡Ahora descubría que no tenía absolutamente nada que ver con lo que él, un completo novato, había imaginado!
Yi Siyu lo besó hasta dejarlo sin aliento y mareado.
Aquella sensación de asfixia mezclada con placer era algo que jamás había experimentado.
Quizá él tampoco estaba muy bien de la cabeza.
Si no, ¿por qué su cuerpo le enviaba señales de placer…?
Porque incluso él podía percibir que la fragancia que emanaba de su cuerpo se había vuelto mucho más intensa.
Si saliera corriendo hacia un campo de flores, ¿acabarían las mariposas siguiéndolo y revoloteando a su alrededor?
¡Maldito sistema!
¡Él no quería ese buff de Consorte Fragante!
Jian Ye sospechaba seriamente que aquella fragancia contenía alguna sustancia afrodisíaca.
¡El hombre frente a él ya casi no podía controlar sus actos!
¡Si vas a besarme, bésame! ¿Por qué demonios tienes que tocarme por todas partes?
Jian Ye intentó empujar el pecho del hombre, pero era sólido como una montaña y no consiguió moverlo en absoluto.
Por el contrario, su resistencia hizo que Yi Siyu se excitara todavía más.
Jian Ye dejó escapar un suave sollozo. Sus ojos estaban húmedos, las comisuras enrojecidas y sus mejillas cubiertas por un intenso rubor.
¿Cómo podía este hombre ser tan hábil?
¡Seguro que había practicado muchísimo con su amor de luz de luna!
Espera.
¡Sí!
¡Tú, maldito, ya tienes un amor de luz de luna! ¿Cómo puedes hacerme esto? ¿Qué clase de situación es esta?
Aquel pensamiento apenas cruzó fugazmente su mente antes de ser arrastrado por las sensaciones de su cuerpo.
Jian Ye volvió a hundirse en aquella humedad pegajosa y ardiente, sin tener fuerzas para pensar en ninguna otra cosa.
Los seres humanos realmente eran esclavos del deseo.
Solo lo estaban besando contra una pared y Jian Ye ya había perdido por completo la cabeza.
¿Qué amor de luz de luna?
¿Qué trama original?
¡Todo eso podía irse al demonio!
La persona que en ese instante estaba sintiendo aquellas descargas eléctricas recorriéndole el cuerpo como un tsunami era él, Jian Ye.
Fuera o no un efecto mariposa, ya había recibido el «bautismo» de cierto hombre.
Al notar que el chico entre sus brazos había dejado de resistirse, Yi Siyu suavizó gradualmente sus movimientos.
Besó con delicadeza las comisuras de sus ojos, todavía húmedas por las lágrimas.
De allí pasó a sus párpados, al delicado puente de su nariz y continuó descendiendo.
Finalmente, hundió todo el rostro en el hermoso hueco de su cuello y respiró profundamente.
¿Cómo podía existir en este mundo un cachorrito tan fragante?
Incluso su sudor olía bien.
Yi Siyu no sintió el menor rechazo. Incluso sacó ligeramente la lengua y probó una gota.
Efectivamente.
Era dulce.
Aquel aroma, como flores primaverales mezcladas con frutas, parecía hacer que cada célula de su cuerpo saltara de excitación.
Antes de perder por completo el control, Yi Siyu finalmente soltó a Jian Ye.
La respiración de ambos estaba desordenada.
A Jian Ye le fallaban las piernas y apenas podía mantenerse de pie. Su cuerpo comenzó a deslizarse por el tabique, pero un par de manos fuertes lo sujetaron inmediatamente.
Yi Siyu contempló al joven al que había dejado completamente aturdido.
Sus ojos desenfocados parecían incapaces de fijarse en nada y sus labios estaban rojos e hinchados.
Sintió un ligero remordimiento.
Pero no se arrepentía de lo que había hecho.
Si el joven no lo hubiera tentado hoy hasta hacerle perder la paciencia, jamás habría descubierto que su esposa era tan dulce y deliciosa.
Yi Siyu saboreó mentalmente lo que acababa de probar y una leve sonrisa apareció en sus labios.
—Yeye, ¿todavía puedes moverte? ¿Quieres que te ayude a cambiarte?
Jian Ye volvió en sí de golpe.
Negó con la cabeza como un sonajero.
—¡N-No hace falta!
En cuanto escuchó su propia voz, descubrió que estaba ronca y cargada con un tono lloroso.
¿Cómo había acabado así?
Ni siquiera necesitaba pensarlo demasiado para saber lo desastroso que debía verse.
Su traje de baile estaba completamente arrugado y una parte se había subido, dejando expuesta su fina cintura.
Jian Ye bajó la mirada hacia cierta parte de cierto presidente dominante y tragó saliva, sobresaltado.
¿Ese enorme bulto venía incluido de serie con todos los protagonistas gong de las novelas?
Cuando lo leía en una novela no parecía tan impactante.
Verlo en persona era otra historia.
No era de extrañar que, en el futuro, el protagonista shou terminara amándolo hasta la muerte.
¿Qué pequeño cero podría renunciar a semejante espectáculo?
Jian Ye agradeció que el hombre hubiera conseguido contenerse y no hiciera ninguna locura dentro del vestidor.
En ese momento tenía la cabeza hecha un desastre.
Todavía no se había recuperado del hecho de que Yi Siyu acabara de besarlo a la fuerza.
Había demasiada información que procesar.
Necesitaba tiempo para digerirla.
Pero justo entonces se escucharon varios pasos en el exterior.
Parecía que alguien había regresado.
Por puro reflejo, Jian Ye saltó sobre el hombre y le cubrió la boca con una mano.
—Shh…
Yi Siyu se quedó desconcertado un instante.
Después, sus ojos volvieron a curvarse con diversión.
Movió ligeramente los labios y besó la fragante palma de Jian Ye.
Los ojos de Jian Ye se abrieron como dos uvas y lo fulminó con la mirada.
¡No hagas tonterías!
¿Qué era esto?
¡¿La escena del crimen de dos personas coqueteando a punto de ser descubiertas?!
Jian Ye definitivamente no quería que nadie descubriera que tenía a un hombre escondido dentro de su cubículo.
Aunque ese hombre fuera su esposo legal, con quien había firmado un certificado de matrimonio, si alguien se enteraba sería demasiado vergonzoso.
Podía garantizar que, antes de que terminara el día, el foro de la universidad estaría lleno de rumores sobre él.
Y serían precisamente esa clase de rumores ambiguos que daban rienda suelta a la imaginación.
Así que, pasara lo que pasara, tenía que mantener firmemente tapada la boca del hombre.
¡Definitivamente, definitivamente no podía dejarlo hacer ningún ruido!
Las personas del exterior parecían haber vuelto simplemente para recoger algo.
Ni siquiera comprobaron si quedaba alguien en el vestidor.
Tomaron sus cosas y se marcharon.
Jian Ye soltó un suspiro de alivio.
Los camaradas que no disfrutaban de los chismes eran buenos camaradas.
Aprovechando que afuera no había nadie, Jian Ye abrió la puerta a la velocidad del rayo, empujó con fuerza al hombre hacia fuera y volvió a cerrarla de golpe.
Yi Siyu trastabilló por el empujón.
Pero no se enfadó en absoluto.
Al contrario, soltó una risa de excelente humor.
¿Cómo podía ser tan adorable el cachorrito de su familia?
Si el lugar no fuera inapropiado, de verdad quería sujetarlo y besarlo hasta dejarlo inconsciente.
En realidad, Yi Siyu llevaba más de uno o dos días teniendo esa clase de pensamientos sobre Jian Ye.
Al principio, como el joven había pasado por una experiencia desagradable el día de su boda, no quería asustarlo y por eso nunca había mostrado sus deseos.
Pero no mostrarlos no significaba que no existieran.
Él también era un hombre normal.
Especialmente cada vez que el joven dormía inquieto y terminaba rodando obedientemente hasta meterse entre sus brazos.
En esas ocasiones, contenerse le resultaba extremadamente difícil.
Originalmente había pensado esperar una oportunidad adecuada y dejar que aquellas intimidades surgieran poco a poco y de manera natural.
Sin embargo, el «golpe devastador» de hoy había hecho añicos todos sus planes.
Al parecer, su autocontrol tampoco era tan extraordinario.
Al final, ni siquiera un héroe podía superar la prueba de la belleza.
Su esposa era demasiado hermosa y atraía abejas y mariposas por todas partes.
Aunque sabía que Jian Ye no tenía ninguna intención hacia los demás, seguía sintiendo celos.
Era una experiencia completamente nueva para él.
Antes siempre eran los demás quienes intentaban pegarse a su cuerpo.
Ahora, en cambio, no soportaba ver a nadie intentando acercarse a Jian Ye.
Deseaba poder colgarle al chico una placa que dijera:
«Cachorrito exclusivo de Yi Siyu».
Después de todo, ¡ellos sí habían pasado por los procedimientos legales!
Yi Siyu pensó que su comportamiento impulsivo de hoy probablemente había molestado al otro, así que ya estaba considerando cómo podría apaciguarlo después.
Sacó el teléfono y le envió un mensaje a Xie Fei.
【Yu】: ¿Cómo consolabas antes a tus novias?
【Segundo chico más guapo de Yunjing】: ¿Qué quieres decir con «tus novias»? ¡Yo solo salgo con una a la vez! ¡Lo que acabas de decir se presta muchísimo a malentendidos!
【Yu】: Responde.
【Segundo chico más guapo de Yunjing】: Les compraba bolsos, ropa o las llevaba a cenar a algún restaurante de cinco estrellas. ¿Qué pasó? ¿Hiciste enfadar al de tu casa? ¡Yi Siyu, jamás pensé que llegaría el día! ¡JAJAJAJA!
【Yu】: Ah.
【Segundo chico más guapo de Yunjing】: Cuéntame qué hiciste exactamente para enfadarlo. Te ayudo a analizarlo.
Xie Fei observó el teléfono con expresión chismosa, esperando ansiosamente poder reírse de él.
Sin embargo, la respuesta que recibió solo contenía unas pocas palabras.
【Yu】: Lo besé hasta hacerlo llorar.
¡Mierda!
¡Resultaba que el payaso era él mismo!