Transmigré como un falso inocente y terminé siendo el favorito de todos - Capítulo 150
- Home
- All novels
- Transmigré como un falso inocente y terminé siendo el favorito de todos
- Capítulo 150 - El pequeño coxis herido
—A-Zhe ge, volví a ordenar un poco la habitación. Como ya terminaste de ducharte, descansa temprano. Yo también… yo también voy a bañarme. Buenas noches.
—Buenas noches, A-Yao.
Yi Sizhe observó al joven salir prácticamente huyendo de la habitación y sonrió con impotencia.
Hace un momento, dentro del baño, hubo un instante en que se arrepintió de haber decidido quedarse.
Quería acercarse todo lo posible a la vida cotidiana de Zhuang Yao, pero mientras veían la película terminó encendiéndose él mismo.
Temiendo asustar al otro, se contuvo hasta que todo terminó.
Y aquello también le permitió comprender algo…
Al parecer, su cuerpo no era tan indiferente como había imaginado.
Más bien parecía una botella de refresco cuya tapa nunca había sido abierta.
Por fuera permanecía tranquilo como el agua.
Por dentro, sin embargo, hacía mucho que todo estaba hirviendo y rugiendo.
Durante treinta y un años nadie había tocado aquel interruptor.
Y ahora que finalmente se había activado…
parecía que ya no había manera de cerrar la compuerta.
Yi Sizhe sintió que necesitaba pasar toda la noche tranquilizándose.
Y a la mañana siguiente tendría que fingir que no había ocurrido nada mientras desayunaba con Zhuang Yao.
Con aquella extraña sensación aún presente, se acostó temprano y cerró los ojos.
Zhuang Yao, en el dormitorio principal, tampoco estaba mucho mejor.
Hace un momento había querido mirar, pero no se había atrevido.
A-Zhe ge recién salido de la ducha era realmente demasiado sexy…
Qué buen cuerpo…
Qué firmes eran sus músculos…
Ah…
No podía mirarlo demasiado tiempo.
Le iba a sangrar la nariz.
Era la primera vez que Yi Sizhe pasaba la noche en su casa.
Definitivamente no podía, bajo ninguna circunstancia, hacer el ridículo ni permitir que su novio pensara que era un pervertido salido.
Además de pintar, Zhuang Yao tenía otro pasatiempo: era un gran aficionado a cierta clase de «literatura para adultos» bastante explícita.
Casualmente, aquello también era uno de los pasatiempos de Jian Ye.
Así que, cierta noche, ambos descubrieron que compartían aquel interés y terminaron intercambiando sus respectivas carpetas de Baidu Cloud.
Vaya par.
Cuando los conocimientos teóricos alcanzaban semejante nivel de dominio, sin importar cuándo, dónde o en qué situación estuviera, Zhuang Yao era perfectamente capaz de imaginar escenas indecentes en cualquier momento.
Pero jamás podía permitir que Yi Sizhe descubriera aquel vergonzoso pasatiempo.
Probablemente estaba demasiado absorto recordando lo que acababa de ver.
Cuando Zhuang Yao salió del baño después de ducharse, pisó algo con la planta del pie, resbaló y cayó de lleno sobre el trasero.
No pudo evitar soltar un grito.
Parecía haberse golpeado el coxis.
Ahora ni siquiera podía ponerse de pie y, con apenas moverse un poco, el dolor era insoportable.
La culpa era del excelente aislamiento acústico de su habitación.
Aunque gritara, Yi Sizhe, que estaba al otro lado de la pared, no podía escucharlo.
Zhuang Yao tampoco quería que Yi Sizhe lo viera en semejante estado.
Era demasiado vergonzoso.
Pero al mismo tiempo comenzó a sentir miedo.
¿Y si realmente se había lastimado de gravedad?
¿Y si después le quedaban secuelas?
Si terminaba medio incapacitado, ¿cómo iba a disfrutar de una vida sexual feliz durante el resto de su existencia?
Zhuang Yao todavía sabía distinguir qué era más importante.
La dignidad podía esperar.
Reuniendo todas sus fuerzas, comenzó a arrastrarse hacia donde había dejado el teléfono.
Apenas había uno o dos metros de distancia, pero cuando logró llegar, tenía la espalda completamente empapada de sudor.
Se acabó.
¿No se habría fisurado un hueso?
El miedo alcanzó su punto máximo.
Agarró el teléfono y llamó al hombre de la habitación contigua, que todavía no se había dormido por completo.
La llamada fue contestada en menos de un segundo.
La voz grave y ligeramente ronca del hombre llegó desde el otro lado.
—¿A-Yao?
—Ah… A-Zhe ge… yo… ngh…
……
Diez minutos después.
Zhuang Yao estaba tendido boca abajo sobre la cama como un cadáver mientras, a su lado, el hombre hacía una llamada para pedir ayuda.
El joven enterró todavía más la cara en la almohada.
Qué vergüenza…
Hace un momento, por teléfono, había soltado un gemido tan extraño que incluso él mismo se había quedado sorprendido.
Ese «ngh»…
Dios.
Definitivamente había nacido para ser el cero.
Pero lo más humillante había sido que, cuando Yi Sizhe lo levantó del suelo y lo llevó hasta la cama, el cinturón de su bata de baño estaba desatado.
No solo se había dejado ver todo su pecho.
También la parte de abajo…
Después de ducharse ni siquiera se había puesto ropa interior.
Simplemente se había echado la bata encima y había salido.
Si hubiera sabido que terminaría ocurriendo algo así, habría usado ropa interior aunque tuviera que ponérsela con pegamento.
No quería decir nada más.
En aquel momento solo quería morir.
—Por favor, ven lo antes posible. Sí, es esa dirección. Perdona por hacerte venir a estas horas. Te pagaré el triple.
La eficiencia del presidente Yi seguía siendo impresionante.
Muy pronto llegó a la villa de Zhuang Yao un médico joven.
—Presidente Yi.
—Mm. Revísalo cuanto antes.
El joven médico era alguien que Yi Sizhe había conocido dos años atrás.
Aunque no era muy mayor, su capacidad profesional era excelente y tenía verdadero talento.
Con el tiempo, ambos se habían hecho bastante buenos amigos.
Yi Sizhe recordó que vivía cerca y que, a esa hora, era el médico que podía llegar más rápido.
Por eso lo llamó sin dudar.
El médico presionó cuidadosamente varios puntos alrededor de la zona dolorida de Zhuang Yao.
Cuando tocó cierto lugar, Zhuang Yao gritó de dolor.
—¡Ah!
El presidente Yi frunció el ceño.
—Con más cuidado.
—Ya sé. Solo estoy comprobando si hay fractura o luxación del coxis.
Zhuang Yao preguntó temblando:
—¿Y si… si está fracturado o luxado? ¿Qué tendrían que hacer?
El joven médico sonrió y explicó con tono amable:
—En ese caso habría que realizar un tacto rectal. Introducir un dedo para ayudar a recolocarlo. También habría que hacer un análisis de heces y estudios de imagen…
—¿Qué?!
¿Introducir… introducir un dedo?
¡Eso no podía ser!
¿Cómo iban a meter algo ahí…?
Él todavía era virgen.
¡Ni siquiera le había entregado su primera vez a su novio y ya iba a tener que ofrecérsela a la medicina!
Antes había visto videos cómicos grabados fuera de consultas de coloproctología, donde se escuchaban gritos desgarradores desde dentro.
En aquel momento se había reído muchísimo.
Ahora, sin embargo, tenía una expresión como si acabara de morir alguien de su familia.
No podía reír en absoluto.
—No lo asustes. Es cobarde —dijo Yi Sizhe.
—Ya lo sé. Solo le estoy explicando a tu pequeño paciente. Mis manos son bastante precisas; con tocarlo un poco ya puedo saberlo. No tiene fractura ni luxación. Puede ponerse compresas frías y le recetaré un medicamento para activar la circulación y reducir la inflamación.
Al escuchar aquello, Zhuang Yao casi sintió que había vuelto a la vida.
Por suerte no había que introducir nada…
—Durante estos días evita comidas irritantes, descansa todo lo posible y, si te duele, duerme de lado. No es nada grave.
—Gracias, doctor —respondió Zhuang Yao con expresión miserable.
—No hay de qué. Que el presidente Yi me sacara de casa a estas horas también me sorprendió bastante. Lo de ustedes…
El médico se acercó al oído de Zhuang Yao y bajó la voz.
—Lo mantendré en secreto~
Las orejas de Zhuang Yao volvieron a ponerse rojas.
Aquel médico era amigo de A-Zhe ge.
Y ahora había descubierto que ambos pasaban la noche juntos en la misma casa…
Eran adultos.
Era imposible que no pensara en ciertas cosas.
Su relación prácticamente estaba escrita en la cara.
Ni siquiera hacía falta explicarla.
Pero el problema era que realmente no habían hecho nada.
Incluso dormían en habitaciones separadas.
¡Eran una pareja de hombres más decente y respetable imposible!
Zhuang Yao se sintió deprimido.
Con el coxis herido había demasiadas cosas que no podía hacer.
—Este medicamento es para uso externo, tres veces al día. Este otro se toma dos veces al día. El resto te lo dejo a ti. ¿Me retiro?
—Mm. Ten cuidado al regresar. Gracias por venir hoy.
El joven médico sonrió y agitó una mano.
No hacía falta decir más.
Aquella noche había descubierto un secreto gigantesco del presidente Yi.
Por suerte, él no era una persona chismosa.
Simplemente pensó que el pequeño novio del presidente Yi era bastante divertido.
Y como aquella noche solo había cumplido el papel de herramienta médica, una vez terminada su misión se retiró de inmediato.
—A-Zhe ge, perdón. Te arruiné el descanso y además hiciste venir a tu amigo.
—No pasa nada. De todos modos tampoco podía dormir.
Zhuang Yao estaba tan avergonzado que su cerebro se cortocircuitó.
Por eso olvidó preguntarle por qué no podía dormir.
—Quédate boca abajo y no te muevas. Yo te pondré el medicamento.
Yi Sizhe levantó la bata de baño que cubría a Zhuang Yao.
En un instante, Zhuang Yao comprendió perfectamente lo que significaba sentir el aire frío en el trasero.
Cuando el médico lo había examinado, no le había levantado la ropa.
Simplemente había introducido la mano por debajo para palpar el hueso.
¡A-Zhe ge era demasiado directo!
Zhuang Yao no estaba preparado en absoluto.
Y de repente había quedado completamente desnudo frente al hombre.
Aunque, pensándolo bien, tampoco había manera de aplicar el medicamento sin descubrir la zona.
Además, después de ponerlo tampoco podía vestirse inmediatamente, porque el producto terminaría manchando la ropa.
Entonces…
¿tenía que quedarse allí completamente desnudo hasta que secara?
Esto iba a matarlo…
Ante los ojos de Yi Sizhe apareció una amplia extensión de piel blanca.
Pero en aquel momento no tenía ninguna intención de pensar en cosas inapropiadas.
Más bien se sentía algo culpable.
Debería haber dejado que Zhuang Yao se duchara primero.
Él podía haber esperado en el dormitorio principal hasta que terminara, se acostara y quedara bien instalado.
Solo entonces habría vuelto a la habitación de invitados.
¿Cómo podía ir a casa de alguien, quedarse a dormir y acostarse él primero?
Como novio, había actuado de manera irresponsable.
Cuando Zhuang Yao se lastimó y pidió ayuda, ni siquiera pudo escucharlo.
¿Qué habría pasado si la caída hubiera sido más grave y no hubiera logrado llegar hasta el teléfono?
¿O si se hubiera golpeado y perdido el conocimiento?
Yi Sizhe no quería imaginar las consecuencias.
Temiendo que Zhuang Yao se enfriara, tomó una manta y cubrió la parte superior de su cuerpo y sus piernas.
Solo dejó expuesta la zona donde había aplicado el medicamento y…
media nalga.
No había otra opción.
La ubicación del pequeño coxis herido era demasiado incómoda.
Después de terminar de aplicar el medicamento, Yi Sizhe se obligó a mantener la mirada en su sitio.
Si en ese momento todavía tuviera pensamientos indebidos, sería peor que una bestia.
El estado de ánimo de Zhuang Yao había pasado por todo tipo de altibajos durante aquella noche.
Originalmente, compartir casa con su novio debía haber sido algo maravilloso.
Pero por culpa de su propio descuido, tanto su cuerpo como su dignidad habían sufrido un golpe.
Había terminado miserable y dolorido.
—Ya estoy bien, A-Zhe ge. Vuelve a dormir.
Zhuang Yao quería abandonar el planeta.
Aun así, se obligó a decirlo.
—No voy a dormir en la habitación de al lado. Esta noche dormiré contigo. Si ocurre algo, podré darme cuenta inmediatamente.
No quería que volviera a pasar como antes, cuando ni siquiera podía escuchar lo que ocurría.
Aquello lo hacía sentir demasiado impotente y pasivo.
Había prometido que no permitiría que Zhuang Yao sufriera.
Sin embargo, el joven frente a él había terminado lastimado.
Zhuang Yao:
—……
¿Dor… dormir juntos?
Su mente quedó completamente en blanco durante un segundo.
Al instante siguiente, estallaron fuegos artificiales dentro de su cabeza.
Aquella noche estaba condenado al insomnio.
¡Era un momento histórico!
Dormir en la misma cama que la persona que amaba…
La luz se apagó.
Yi Sizhe extendió una enorme manta sobre ambos.
El medicamento en la zona herida de Zhuang Yao ya se había secado.
Él quería ponerse al menos ropa interior, pero A-Zhe ge ni siquiera le dio la oportunidad.
Directamente lo dejó dormir desnudo.
Era cierto que dormir desnudo resultaba bastante cómodo.
Pero…
¡el hombre acostado a su lado era su novio!
¿De verdad estaba bien estar allí sin una sola prenda?
Aunque Yi Sizhe era un verdadero caballero.
Definitivamente no aprovecharía que estaba herido para hacerle nada.
Zhuang Yao no tenía miedo de eso.
Lo que le resultaba frustrante era que una oportunidad tan buena para seducirlo…
¡Puaj!
Para acercarse más a él…
hubiera terminado desperdiciada precisamente el día en que se había lastimado.
Zhuang Yao se negó a dejar que aquella noche terminara sin obtener nada.
Cuando la persona junto a él se quedó en silencio, comenzó a moverse hacia delante como un gusano enorme.
Se arrastró poco a poco en dirección a Yi Sizhe.
Por primera vez en su vida lamentó que su cama fuera tan grande.
Si hubiera sido más pequeña, habría tenido que recorrer mucha menos distancia.
Finalmente quedó muy cerca.
Como debajo de la manta no llevaba absolutamente nada, podía sentir con mucha más claridad el calor que emanaba del cuerpo junto a él.
Era una sensación completamente distinta a percibirlo a través de la ropa.
Zhuang Yao se giró con cuidado y se quedó acostado de lado, mirando en dirección al hombre.
Aunque estaba completamente oscuro y no podía ver nada, estaba convencido de que hasta la silueta de Yi Sizhe debía ser atractiva.
Extendió una mano.
Quería aprovechar que Yi Sizhe estaba dormido para tomarle la mano.
Palpó durante bastante rato sin encontrarla.
¿Dónde estaba esa mano…?
¿Dónde…?
De repente tocó algo duro.
Justo cuando estaba a punto de seguir comprobando qué era, una mano grande y poderosa atrapó bruscamente la suya.
Las venas del dorso de la mano del hombre estaban tensas.
Su voz estaba cargada de un peligro indescriptible.
—¿No te dije que no te movieras… mm?
—……
—A-Yao, en plena noche, en vez de dormir… ¿qué intentas hacer?
—Yo…
La vergüenza de haber sido descubierto lo dejó sin palabras.
Aquello era incluso peor que cuando, durante sus años de estudiante, un profesor lo sorprendía escribiendo una carta de amor y luego lo exponía públicamente.
Zhuang Yao ya no tenía salida.
Respiró profundamente.
Decidió responder al movimiento con inmovilidad.
Si no sabía qué decir…
entonces ninguno de los dos diría nada.
En medio de la oscuridad encontró con precisión los labios de Yi Sizhe.
Se inclinó hacia él.
Y lo besó.
El mundo quedó en silencio.
La mano del hombre lo sujetó todavía con más fuerza.