Transmigré como un falso inocente y terminé siendo el favorito de todos - Capítulo 147

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  4. Capítulo 147 - Quiero estar contigo
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Zhuang Yao todavía no se había recuperado de la conmoción cuando el hombre volvió a tener un contacto íntimo con él.

Una gran mano, ligeramente fría, tocó toda su frente y se posó sobre ella. La sensación era muy agradable, y el joven entrecerró los ojos como un gato disfrutando de una caricia.

Si no se estuviera conteniendo desesperadamente, probablemente ya habría frotado la cabeza contra aquella mano sin ningún pudor.

—Todavía no te ha bajado completamente la fiebre.

Yi Sizhe hizo una pausa y frunció el ceño.

Ya habían terminado una bolsa de medicamento y la segunda iba por un tercio, pero la temperatura corporal de Zhuang Yao todavía no había descendido por completo hasta un nivel normal.

Esta vez realmente se había enfermado bastante.

Zhuang Yao podía sentirlo perfectamente.

Le dolía muchísimo la garganta y no dejaban de darle ganas de toser.

Temiendo que Yi Sizhe pudiera sentir rechazo, se esforzó por mantener estable la respiración y contener la tos para no hacerlo con tanta frecuencia.

—Estabas enfermo y encima pasaste todo el día sin comer. ¿Qué habría pasado si te hubieras desmayado solo en casa?

—……

—Si vuelve a ocurrirte algo así, llámame.

Zhuang Yao parecía un niño obediente y frágil mientras dejaba que Yi Sizhe, con expresión seria, le diera una «lección».

En realidad, Yi Sizhe no quería culparlo.

Solo seguía algo asustado después de lo ocurrido.

Incluso el médico había dicho que originalmente no era más que una enfermedad menor, pero que la había dejado empeorar.

Además, Zhuang Yao vivía solo.

Si realmente llegaba a ocurrirle algo, ni siquiera habría nadie cerca que pudiera ayudarlo a tiempo.

Solo pensar en esa posibilidad hizo que el corazón de Yi Sizhe se hundiera.

Zhuang Yao contemplaba aturdido los labios del hombre mientras se abrían y cerraban.

Aunque Yi Sizhe lo llamara idiota, él seguiría pensando que sonaba maravilloso.

Solo quería que continuara hablando un poco más.

Cuando aquel hombre se ponía serio, su atractivo era imposible de resistir.

De repente, Zhuang Yao sintió que debía estar un poco agradecido por aquella enfermedad.

Aunque su cuerpo estuviera sufriendo, su alma parecía haber ascendido a otro nivel.

Desde que había regresado al país, aquella era la primera vez que podía permanecer durante tanto tiempo tan cerca del hermano mayor Yi.

Todavía seguía saboreando mentalmente la sensación de haber despertado y descubrir que el otro sostenía su mano con fuerza.

Aquella sensación tenía que quedar grabada para siempre en lo más profundo de su corazón.

Si se lo contaba a Jian Ye, seguramente se reiría de él.

Ya era un hombre de más de veinte años y bastaba con que le tomaran de la mano para ponerse rojo y sentir que el corazón se le desbocaba.

Era demasiado inocente para su edad.

Yi Sizhe vio que Zhuang Yao todavía tenía el rostro algo enrojecido, pero no pensó demasiado en ello y simplemente creyó que era por la fiebre.

El joven se veía débil y sin energía, con aquella expresión distraída y torpe.

Yi Sizhe lo encontró adorable, pero al mismo tiempo le dolió verlo así.

Seguramente todavía estaba demasiado enfermo y por eso reaccionaba con lentitud.

Comenzó a arrepentirse.

No debería haberle dicho tantas cosas mientras Zhuang Yao todavía no se recuperaba.

Zhuang Yao no era uno de sus subordinados.

El joven tenía su propia dignidad.

Quizá su manera de hablar había sido inapropiada.

Y si él hubiera tomado antes la iniciativa de ponerse en contacto con Zhuang Yao, ¿cómo no habría notado que algo iba mal?

Zhuang Yao no tenía idea de que su manera embobada de contemplar al hombre que le gustaba había sido interpretada de una forma completamente distinta, ni de que Yi Sizhe acababa de hacer una profunda autocrítica en silencio.

Él, por su parte, estaba increíblemente feliz.

Deseaba que el tiempo se congelara en ese preciso instante.

Después de pasar un buen rato perdido en sus pensamientos, finalmente consiguió decir una sola frase:

—Hermano mayor Yi, gracias por traerme al hospital.

Yi Sizhe no respondió con un «no hay de qué» ni nada parecido.

Simplemente le pidió que durmiera un poco más.

Una persona enferma estaba débil y necesitaba descansar para recuperar energía y fuerzas.

Con Yi Sizhe acompañándolo, naturalmente Zhuang Yao no quería volver a dormirse.

Sin embargo, el efecto del medicamento hizo que sus párpados se volvieran cada vez más pesados.

Los párpados superiores e inferiores luchaban entre sí mientras él hacía todo lo posible por mantenerlos abiertos.

—Duerme. No me iré.

Aquellas palabras fueron como música celestial.

Lo salvaron.

La cuerda tensa en su corazón finalmente se relajó por completo.

Y sus párpados, al fin, se cerraron.

Dormido, el joven parecía todavía más apacible y dócil.

Las comisuras de los labios del hombre se elevaron involuntariamente.

Su rostro normalmente serio pareció derretirse como agua de primavera, tranquilo y cálido.

Cuando el asistente Xiao Xiao entró en la habitación, fue precisamente aquella extraña escena lo que vio.

Llevaba tantos años trabajando para el presidente, pero era la primera vez que veía al siempre frío presidente mostrar una expresión tan cálida.

—Presidente Yi, traje la comida…

—Shh.

La expresión del presidente cambió en un segundo.

Xiao Xiao se asustó tanto que cerró la boca de inmediato.

Dejó la comida y desapareció discretamente.

Al menos tenía suficiente sentido común para comprender que su presencia no hacía falta en aquel momento.

Debía desaparecer en cuanto fuera necesario.

Probablemente, a partir de entonces tendría que acostumbrarse a aquella especie de «desaparición instantánea».

Porque el presidente…

ya tenía a alguien en el corazón.

……

Cuando Zhuang Yao volvió a despertarse, no había nadie en la habitación.

Su expresión se desplomó en un instante.

Una indescriptible sensación de pérdida llenó su corazón.

—Dijiste que no te irías… mentiroso…

En ese momento, se escuchó el sonido de la cisterna desde el baño.

Zhuang Yao se sobresaltó.

Incluso estiró involuntariamente el cuello mientras miraba en aquella dirección.

Yi Sizhe salió después de lavarse las manos. Mientras acomodaba la pequeña mesa junto a la cama, dijo con tono tranquilo:

—No volveré a mentirte. Nunca más.

Zhuang Yao:

—……

¿Había escuchado lo que acababa de murmurar?

Pero…

¿por qué había dicho «no volveré»?

¿Acaso le había mentido antes?

Como si supiera exactamente lo que estaba pensando la persona en la cama, Yi Sizhe esperó hasta colocar uno por uno los platos calientes sobre la mesa antes de hablar lentamente.

—Cuando te dije que no me gustaban los hombres, solo estaba buscando una excusa para rechazarte. Para ser más exacto, en aquel entonces no me interesaban ni los hombres ni las mujeres.

Había querido ser lo suficientemente tajante como para que el joven no siguiera hundiéndose más en sus sentimientos.

Solo él sabía con claridad cuál había sido realmente su intención en aquel momento.

—¿Y ahora?

Zhuang Yao apretó ligeramente los labios y clavó la mirada en el hombre.

Yi Sizhe había dicho todo aquello con una calma absoluta, como si no fuera nada importante.

Pero para Zhuang Yao, aquellas palabras habían sido como un trueno explotando directamente junto a sus oídos.

Yi Sizhe seguía sirviéndole la comida, pero Zhuang Yao ya no tenía ninguna intención de comer.

Al ver que el hombre no respondía, continuó preguntando:

—Antes no tenías ningún interés, entonces ahora… ¿ya lo tienes?

Yi Sizhe colocó frente a él una pequeña cuchara con dibujos animados.

—¿Quieres comer tú mismo o prefieres que te dé de comer?

Zhuang Yao bajó la mirada.

En el extremo del mango de la cuchara había una pequeña rana verde.

De repente, guardó silencio con una expresión incómoda.

¿Solo porque llevaba un pijama de ranitas significaba que tenía que gustarle todo lo relacionado con ellas?

Aunque, en realidad…

sí era bastante lindo.

Pero sentirse expuesto delante de aquel hombre seguía dándole un poco de vergüenza.

Olvídalo.

Ese hombre o no abría la boca en absoluto, o la abría para dispararle una flecha directa al corazón.

Mejor no seguir presionándolo.

Zhuang Yao temía escuchar una respuesta todavía más cruel que la de varios años atrás.

Algo como…

«Solo quiero que seamos amigos para siempre».

O:

«Eres una buena persona. Mereces algo mejor. Seguro que encontrarás a alguien que sea adecuado para ti».

Zhuang Yao no quería volver a recibir otra puñalada emocional.

Así que transformó su tristeza e indignación en apetito, tomó la pequeña cuchara y comenzó a comer varias cucharadas de arroz con fuerza.

Debido a la fiebre, apenas sentía el sabor de las cosas.

Había pensado que no tendría apetito, pero inesperadamente la comida que Yi Sizhe había llevado se adaptaba perfectamente a sus gustos.

Incluso la amargura que todavía tenía en la boca disminuyó un poco.

Justo cuando estaba comiendo con gusto, el hombre dijo de repente:

—Lo que pienso ahora es estar contigo…

Zhuang Yao se quedó con una mejilla inflada por la comida y levantó la cabeza con los ojos muy abiertos.

¿Conmigo qué?

—A-Yao, quiero estar contigo.

Los ojos del hombre ya no parecían un estanque oscuro e insondable.

En aquel instante, era como si contuvieran un cielo entero lleno de estrellas.

Zhuang Yao sintió que quizá estaba sufriendo alucinaciones auditivas.

¿Aquella frase realmente significaba lo que él creía?

¿No la estaría interpretando mal?

Las palabras seguían resonando una y otra vez dentro de sus oídos, como si se reprodujeran repetidamente.

Cada sílaba terminaba uniéndose para formar una frase capaz de hacer temblar su corazón.

Yi Sizhe no había dicho:

«Quiero intentarlo contigo».

Había dicho:

«Quiero estar contigo».

No había pronunciado aquellas palabras por un impulso pasajero.

Era el resultado de haberlo considerado seriamente.

Puesto que ya había tomado una decisión sobre la persona que quería a su lado en el futuro, no utilizaría palabras ambiguas para hacer que su pareja viviera llena de incertidumbre.

Y si se trataba únicamente de «intentarlo», entonces ya llevaban más de medio año haciéndolo.

Yi Sizhe no rechazaba aquella sensación.

Quizá tener una relación amorosa con alguien no era tan complicado como había imaginado.

Construir una relación era igual que dirigir su trabajo.

Había que tomárselo en serio.

Había que asumir responsabilidades.

Había que entregarse por completo.

—Quizá todavía no sepa muy bien cómo estar en una relación, pero aprenderé. Tú sabes que aprendo rápido. No permitiré que sufras por mí.

Zhuang Yao contempló al hombre haciendo aquella promesa con una expresión tan seria y solemne.

Dentro de su corazón había una mezcla indescriptible de dulzura y amargura.

Su camino para conquistarlo…

¿realmente había tenido éxito?

No había sido un proceso fácil.

Había habido muchas ocasiones en las que había querido llorar, pero se había contenido.

Después de todo, una relación necesitaba el consentimiento de ambas partes.

Él había sido quien, de manera unilateral, había deseado obtener una respuesta de la otra persona.

No quería convertir sus sentimientos en una presión moral sobre Yi Sizhe.

No era la primera vez que caía hasta el fondo.

Así que incluso si hubiera seguido cayendo todavía más, ya no tenía demasiado que temer.

Pero justo cuando se encontraba en lo más profundo de aquel abismo de desesperación, sin atreverse siquiera a albergar esperanzas…

la otra persona había descendido repentinamente desde el cielo.

Como un ángel, lo había tomado entre sus brazos y había comenzado a elevarlo.

Ante sus ojos ya no existían únicamente las oscuras paredes de piedra.

Ahora había un cielo inmenso y abierto.

Y entre las nubes, un arcoíris parecía sonreírle.

Zhuang Yao agarró inmediatamente la mano de Yi Sizhe, temiendo que pudiera arrepentirse.

Sin embargo, deliberadamente dijo:

—Todavía estás a tiempo de arrepentirte. ¿De verdad estás seguro de querer estar conmigo?

Claramente no quería hacer aquella pregunta…

En ese momento simplemente debía aceptar de manera natural.

¿Qué haría si el hermano mayor Yi realmente cambiaba de opinión?

¡Había sido demasiado difícil conseguir que aquel hombre dijera que quería estar con él!

Incluso Zhuang Yao sentía que todo aquello era increíble.

Hasta comenzó a sospechar que aquel día alguien había embrujado al hermano mayor Yi.

Yi Sizhe sonrió ligeramente.

Entonces apretó la mano del joven entre la suya.

—Nunca me arrepiento de las decisiones que tomo.

Cuando un hombre guapo y normalmente frío sonreía, era como si los glaciares se derritieran y una flor de loto de nieve floreciera.

Zhuang Yao quedó completamente aturdido.

Una vez más, había sido derrotado por la belleza.

—Está bien. Si dices que es verdad, entonces te creeré.

Debido a que acababa de moverse demasiado, la aguja de la vía se desplazó ligeramente y comenzó a refluir un poco de sangre.

Yi Sizhe llamó a la enfermera para que volviera a ajustarla.

Después de aquello, se negó rotundamente a permitir que Zhuang Yao continuara comiendo solo.

—No lo pensé bien. Estás recibiendo una infusión y usar una sola mano resulta incómodo. Será mejor que te dé de comer.

Zhuang Yao se sonrojó.

Sentía que todo su cuerpo flotaba.

Incluso su voz se volvió suave.

—Está bien…

Estaba perdido.

Y tampoco era la primera vez que caía en el río del amor.

Antes había sido un sentimiento unilateral, así que aunque se hundiera podía volver a salir a la superficie.

Pero ahora que realmente había comenzado una relación con el hermano mayor Yi…

había caído directamente hasta el fondo.

Probablemente acabaría ahogado en aquel río de amor.

En el futuro, temía que cualquier cosa que aquel hombre dijera solo conseguiría que él asintiera y respondiera «está bien».

¿Cómo iba a tener corazón para negarse al hermano mayor Yi…?

Antes incluso se había burlado de Siyu por ser un completo esclavo del amor.

Pero ahora que le ocurría a él, parecía ser todavía peor.

Se había saltado directamente las primeras etapas.

Había entrado de lleno en fase terminal.

¡El hermano mayor Yi había dicho que aprendería a tener una relación!

¿Cómo podía ser tan adorable?

El corazón de Zhuang Yao parecía balancearse de un lado a otro.

Miraba fijamente el rostro del hombre mientras este le llevaba una cucharada de comida tras otra hasta la boca.

Lo declaraba oficialmente.

Aquella era la comida más dulce que había probado desde que regresó al país…

¡No!

¡Era la comida más dulce que había probado en toda su vida!

Zhuang Yao quería seguir siendo alimentado para siempre.

Pero Yi Sizhe no era tan ingenuo.

En cuanto vio que ya estaba eructando de lo lleno que estaba, dejó inmediatamente de darle comida.

—Debes comer hasta quedar satisfecho, pero no demasiado. Cuando estás enfermo, la digestión no funciona tan bien. Dentro de un rato tendrás que ayudar a que baje la comida.

—Está bien~

El rostro del joven estaba radiante y lleno de felicidad.

La sonrisa que mostraba era tan dulce y satisfecha que incluso parecía extrañamente benevolente.

Yi Sizhe:

—……

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